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LAS ENFERMEDADES INFANTILES EN LA MADUREZ SON MAS GRAVES

LAS ENFERMEDADES INFANTILES EN LA MADUREZ SON MAS GRAVES

El diario “El Comercio” de hoy, publica un artículo sobre las recientes elecciones sindicales en el SESPA en el que bajo el título “El SESPA beneficia a los médicos de forma descarada”, frase puesta en boca del Secretario General del Sicepa, introduce un análisis sobre la nueva situación que se está generando en la sanidad pública asturiana, en cuanto a representatividad de los trabajadores y la posible incidencia de ésta en las estrategias reivindicativas futuras de los mismos … (VER DICHO ARTICULO).

Una vez leído, a mi me vienen a la memoria viejas historias de esta sanidad de la que formo parte desde hace 28 años que son muy similares a la actual, pero que creía superadas: “Los médicos siempre se llevan la mejor tajada en el reparto de las subidas salariales”, “el abanico salarial cada día se abre más y los de arriba cobran más y los de abajo menos”, “hay que contrarrestar el poder que tienen estos privilegiados del sistema (referido, como no, a los médicos) porque ellos sólo van a por lo suyo”; y un sin fin de slogans de corte parecido en los que subyace un tipo de sindicalismo en el que los enemigos acaban siendo los médicos y no, como debería ser, quienes gestionan de forma insolidaria el sistema.

Ese tipo de sindicalismo que, los antiguos conocimos hace varios lustros, ya pasó, y pasó como a quién le pasa una enfermedad infantil, con el antídoto de una visión global de los asalariados que sólo un sindicalismo de clase puede aportar y representar.

El problema de estas enfermedades infantiles es cuando se producen en la edad inapropiada, es decir, cuando uno ya es mayor …

Pensar que se puedan cambiar cosas en la sanidad sin contar con todos los estamentos y, especialmente, con los médicos, es una estupidez, e intentar hacerlo utilizando a éstos como punto de mira y potencial enemigo, es de una estupidez supina.

Que los sindicatos de clase en Asturias, aunque hayamos superado esa enfermedad, no nos hemos restablecido del todo recuperando la representatividad que nos corresponde en el conjunto de los profesionales de la sanidad, no es ningún secreto, y para ello sólo hay que mirar los votos que tiene Cemsatse desde hace más de 16 años…

Pero hay que evitar, a toda costa, posibles recaídas.

Para mi el futuro, a medio o largo plazo, está muy claro, nos restableceremos del todo; pero el presente no es nada halagüeño y en él, a mi juicio, se reproducen a través de otras legítimas opciones sindicales, los brotes epidémicos de aquella enfermedad infantil que nosotros creíamos superada.

El sindicalismo gremial o corporativo viene a ser como el caldo de cultivo más apropiado para que, ciertos sectores laborales, jamás superen la enfermedad de “¿qué hay de lo mio?”.

Es más que evidente que ese es el escenario al que estamos abocados en la sanidad publica asturiana tras las pasadas elecciones, ya que la suma de estos sindicatos es superior al de los de clase, luego no cabe, a mi juicio, más que la actuación conjunta, en la medida de lo posible, de nuestro sindicalismo para intentar minimizar la afectación.

En nuestra área, la unidad de acción entre CC.OO. y U.G.T. no es algo nuevo, y en la configuración de los cargos de la Junta de Personal de esta área la vamos a hacer patente nuevamente.

Tenemos 9 de los 21 delegados electos y, para que no sean nuestros representantes quienes detenten la presidencia y la secretaría de la Junta, se necesita la alianza tácita de las otras tres opciones (6 Cemsatse, 3 USAE y 3 Sicepa). Veremos entonces el primer acto de este presente que nos acontece, pero tened por seguro que, como trabajadores de la sanidad, ninguna enfermedad nos asusta.

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