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El ensayo clínico empieza tras las fiestas de S. Mateo…

El ensayo clínico empieza tras las fiestas de S. Mateo…

Asturias se vacuna contra la ‘coca’

Un total de 35 pacientes con un largo historial de adicciones probará un antídoto

El ensayo estudia además si el 20% de los asturianos genera de forma natural anticuerpos contra esta droga

04/09/2011 Susana D. Machargo, Oviedo, en La Voz de Asturias

A finales del mes de septiembre, una vez concluidas las fiestas de San Mateo, Asturias ensayará la vacuna anticoca en 35 pacientes con un largo historial de adicciones y con varios intentos de deshabituación. El equipo coordinado por el psiquiatra Julio Bobes forma parte de un ensayo clínico europeo que prueba una fórmula que induce la formación de anticuerpos contra la cocaína, pero que además trata de descubrir si el 20% de la población genera de forma natural esas defensas, es decir, si el 20% de los asturianos nacen ya inmunizados contra esta droga. Para comprobarlo, por cada paciente enganchado, analizará a un gemelo, que será una persona con un perfil casi idéntico y sin ningún tipo de adicción. Se trata de un grupo de control.

Los preparativos para el ensayo están prácticamente terminados. Bobes ya dispone de una bolsa de adictos a la cocaína voluntarios para participar en la investigación. En realidad, dispone de prácticamente el doble de las personas que necesita, con la finalidad de tener reservas por si falla alguno de los elegidos. También tienen casi cerrada esa bolsa de gemelos, que se elegirán una vez que se sepan las características exactas de cada uno de los pacientes.

La muestra

El perfil medio de los adictos que entrarán en el ensayo en Asturias son personas de 38 años, con más de una década de adicción a la cocaína, que ya han realizado varios intentos de deshabituación sin éxito y que están muy motivados. El 70% son hombres y el 30%, mujeres. El contacto con ellos se estableció a través del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), mediante las consultas de médicos de cabecera y de la red de salud mental, que ofreció la oportunidad de participar a todos aquellos que cumplían los requisitos que se habían predeterminado para el estudio.

Los pacientes no llegarán al centro de salud de La Corredoria, donde se está centralizando el ensayo, hasta después de las fiestas de San Mateo, aunque inicialmente se había pensado en comenzar a principios de septiembre. El motivo es buscar una fecha sin tentaciones a la vuelta de la esquina que pueda perjudicar el experimento. La cocaína es una droga muy social y en época de celebraciones su consumo se dispara, por lo que el equipo de Julio Bobes prefiere evitar tentaciones.

Comienza la última semana de septiembre y el experimento durará tres meses. Los pacientes recibirán en ese periodo hasta cinco dosis diferentes de la vacuna, mediante pinchazos intramusculares, y tendrán que acudir periódicamente al centro de salud para someterse a pruebas de control de sangre, de orina y de muestras biológicas. Hasta el pelo será un elemento a tener en cuenta. Un vello de cinco centímetros retrata cinco meses de adicciones.

No todos recibirán una dosis con los antígenos

Prácticamente la mitad de los adictos serán tratados con placebo, para observar el resultado real y compararlo.

Las conclusiones del estudio estarán listas para su publicación en el mes de junio de 2012. En esa fecha se pondrán en común los datos obtenidos en toda Europa. En este ensayo participan profesionales de ocho países, que aportarán en total el trabajo realizado con un millar de pacientes. En España, por ejemplo, además del grupo de Julio Bobes, también participan centros de Barcelona, Madrid y Castellón.

Vacuna y anticuerpos

El origen de este antídoto contra la cocaína son precisamente unos estudios realizados en Estados Unidos. Los investigadores concluyeron que el 20% de la población del país produce de forma natural anticuerpos que unidos a la cocaína en el torrente sanguíneo impide que la droga atraviese la barrera encefálica. Por lo tanto, previenen las altas concentraciones de cocaína en el cerebro y, en teoría, los estímulos psicoactivos de recompensa, es decir, la sensación placentera que causa esta droga en los consumidores. El ensayo quiere probar dos tesis: si también el 20% de los europeos crea de forma espontánea estos anticuerpos y si la inyección bloquea esa respuesta placentera y ayuda a la deshabituación.

El doctor Julio Bobes explica que en las personas con un sistema inmunitario que genera estos anticuerpos pueden darse dos comportamientos: no consumir cocaína porque no obtienen la misma recompensa que el resto o, por el contrario, consumir de forma compulsiva, con un comportamiento de grave riesgo, para poder alcanzar el mismo nivel que otros con una parte muchísimo más pequeña. El estudio lo determinará.

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