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El recorte en sanidad se mantiene a pesar del incremento de la conflictividad más que justificada de los trabajadores…

El recorte en sanidad se mantiene a pesar del incremento de la conflictividad más que justificada de los trabajadores…

El Govern rectifica y sí pagará a los geriátricos

La alarma creada y las denuncias de las entidades surten efecto

Foto: Ocupación de ayer del ICS.
G. AYUSO, Barcelona, 29/09/2011, en Público
El Govern de la Generalitat catalana da marcha atrás y pagará un 50% de las subvenciones a los centros geriátricos y de atención a discapacitados correspondientes a septiembre. Así acalla el enorme malestar que produjo el anuncio de posponer hasta dos meses el pago a unos 7.500 centros concertados, que ponía en riesgo el mantenimiento de los servicios.
La rectificación supuso un gran alivio para las entidades afectadas, que agradecieron al Govern que desechara una medida "que podía haber causado un gran perjuicio a las entidades sociales y a los usuarios que atienden".
Los centros han vivido una semana de vértigo. El lunes por la tarde, y ante su sorpresa, la Conselleria de Benestar i Família les anunció que la Generalitat no cumpliría en septiembre su compromiso mensual de pago de los servicios concertados, que cubren al menos unas 85.000 plazas dirigidas a ancianos, discapacitados, enfermos mentales y drogodependientes. Por problemas de liquidez, el Govern retrasaba la transferencia del dinero comprometido al menos dos meses, de forma que en octubre tampoco haría efectivo el pago.
Tras diversas reuniones con los responsables de los centros y la patronal, ayer el conseller de Benestar Social, Josep Lluís Cleries, rectificó, dejó sin efecto el aplazamiento y consideró que la situación de Tesorería no es tan grave. Así, la Generalitat garantiza ahora el pago del 50% de las subvenciones del mes de septiembre y cumplirá con sus obligaciones en octubre. Al mismo tiempo, aseguró que antes que finalice el año entregará las cantidades pendientes correspondientes a septiembre.
Los cambios llegan tras dos días de presiones de las entidades sociales que gestionan los servicios. La Mesa del Tercer Sector que agrupa unas 4.000 asociaciones, el Comité de Representantes de Personas con Discapacidad y la Asociación Catalana de Directores de Centros y Servicios a la Dependencia Gerontológica consideraron "impresentable, intolerable e inasumible" que las entidades se hicieran cargo de la financiación de los problemas de caja de la Generalitat. También criticaron ayer al conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, por no haber previsto los problemas de caja hasta cuatro días antes de cerrar el mes.
La patronal de los centros y los trabajadores lamentaron en primer lugar la poca capacidad de reacción que les brindó el anuncio. El mes de septiembre estaba ya a su término y debían pagarse las nóminas. Muchas de las entidades más pequeñas, en especial las que se dedican a dar atención a los discapacitados, van al día y eso suponía dejar de pagar a los empleados. Pero además, en muchos casos significaba la incapacidad de prestar el servicio, hasta el punto que alguna patronal llegó a decir que los familiares deberían llevarse a casa a los ancianos.
Quitar hierro
Si el lunes el conseller reunió a todos los representantes de las entidades y les pidió un esfuerzo y les justificó la medida por los problemas de caja, ayer Cleries quiso quitar hierro al asunto. Agradeció el trabajo que desarrollan los centros y aseguró que el anuncio de la medida fue sólo "un preaviso" al que no querían "dar tanta trascendencia". "Hoy podemos confirmar con satisfacción que octubre se pagará con normalidad y que este mes se cobrará como mínimo el 50%", explicó. El titular de Benestar i Família consideró que el aplazamiento de tan sólo 15 días "garantiza la gestión de todas las entidades hasta finales de año".

Los nuevos recortes provocan la rebelión de los sanitarios

Medio millar de profesionales ocupan la sede del Institut Català de Salut y obligan a aplazar las negociaciones

D. CORDERO / V. ARRAZOLA, BARCELONA, 30/09/2011, en Público.
La sanidad catalana vivió ayer el capítulo más tenso de la espiral de protestas iniciada hace medio año. La última propuesta del Institut Català de la Salut (ICS) para cuadrar su ajustado presupuesto de 2011 a cuenta de las nóminas de octubre, noviembre y diciembre acabó desbordando la capacidad de aguante de los profesionales sanitarios. Medio millar de funcionarios irrumpieron de forma improvisada en la sede del ICS y unos 70 lograron entrar en la sala donde se reunía la gerencia del organismo autonómico y los sindicatos para resolver un ajuste de45 millones de euros.
La imagen de una enfermera caminando sobre la mesa de la sala de reuniones donde se celebraba la reunión da idea del creciente estado de malestar que se ha instalado entre los trabajadores del ICS. Un veterano sindicalista señalaba ayer que el cabreo actual no se había visto en los últimos 20 años. Los más de mil millones de euros que el Gobierno catalán quiere restar a la sanidad están saliendo del recorte de servicios y plantillas, pero también de los salarios de un colectivo que cada vez aguanta una mayor presión asistencial, cuando no acaba en el desempleo.
Según el sindicato mayoritario, Metges de Catalunya, algunos médicos de hospital pueden ver reducido su salario hasta un 35%a causa de las diferentes medidas de ajuste que se han tomado en el último año y medio.
En ese contexto, los sindicatos lamentaron el asalto, pero no eludieron atribuirlo a "la crispación" de las plantillas y a las duras medidas de gestión que está tomando el Departament de Salut. "Se están haciendo cosas que pueden incluso desvirtuar lo que nosotros negociemos aquí dentro", explicaba Juan Cobacho, responsable de sanidad de UGT, en referencia a los encuentros para intentar poner remedio a las últimas medidas anunciadas por sorpresa hace una semana por el ICS.
Tras meses de protestas y de cortes de carreteras, los funcionarios de la sanidad no saben a qué atenerse. Buscan nuevas formas de presión y la probabilidad de convocar huelgas se amplía después de que los facultativos del Hospital de Bellvitge abriera la veda la semana pasada. El éxito de esa llamada y la generalización a otras categorías profesionales depende en buena medida del avance de la negociación que se tenía que abrir ayer. Si el ICS no atiende las razones sindicales, el panorama es incierto, pese al empeño de los profesionales por no agudizar el problema de las listas de espera, principal argumento de los sindicatos de clase para evitar los paros. En todo caso, la protesta de ayer dejó alguna muestra de desafección de los empleados de la sanidad pública hacia las centrales.
Sin datos del último recorte
Ayer, los representantes sindicales se quedaron a las puertas de conocer los datos que iban persiguiendo toda esta semana: los que avalan las últimas medidas de contención presupuestaria del ICS. Cuando el proyector de la sala de juntas del organismo estaba a punto de escupirlos sobre la pantalla, se produjo la inesperada irrupción de unos setenta funcionarios que se colaron en la sala. Después de eso, tras sólo diez minutos de reunión, no hubo más. Sólo un improvisado encuentro posterior en el que se llamó a la calma y se pospuso el próximo encuentro hasta el próximo lunes.
El reloj corre pero no se sabe a favor de quién. Desde la representación sindical se quieren evitar todas las prisas pese a que las medidas apuntadas por la Generalitat afectarán ya al mes de octubre, si bien se aplicarán en bloque en diciembre, mediante descuentos en la paga extraordinaria de Navidad.
La dirección del ICS considera que tiene toda la capacidad para asignar los recortes, al formar parte de complementos específicos que figuran en las nóminas de los empleados sanitarios. La cuestión radica en el grado de contestación que la Generalitat pueda volver a asumir en los centros sanitarios, donde la sensación de recorte ha arraigado también entre los usuarios.
La generalización del malestar se pudo comprobar en otra manifestación que partió de las puertas del ICS, donde ya por la mañana se había cortado durante tres cuartos de hora la Gran Via, una de las principales arterias de la ciudad. Por la tarde, unos 500 médicos residentes (MIR) marcharon por el centro de Barcelona para reclamar que los recortes sanitarios no afecten a su formación. Bajo el lema "Nuestra formación, la salud de todos", los protestantes llegaron hasta el Palau de la Generalitat, en la plaza de Sant Jaume, donde denunciaron que el recorte en el número de intervenciones quirúrgicas, guardias y camas hospitalarias hacen que no puedan coger suficiente experiencia, lo que repercutirá en su preparación laboral.

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