Blogia
La información es la base de tu opción ... y nosotros nunca te la ocultamos.

15-O: “Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos”…

15-O: “Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos”…

En Asturias es en Mieres a las 17:30 h. con salida desde la estación de autobuses…

Una marea de indignación tomará hoy las calles del mundo

Ciudadanos de 951 ciudades de los cinco continentes exigirán una «auténtica democracia»

Intelectuales de primera fila reclaman un «cambio de régimen global»

15/10/2011, HELENA HERRERA / MADRID

Desde que el pasado mayo miles de ciudadanos expresaron en la calle su descontento ante un sistema político y económico que ni les gusta ni les representa, muchos han sido los comunicados, cartas de adhesión y manifiestos de apoyo a un movimiento, el 15-M, que ya ha dado la vuelta al mundo. A pocas horas de su primera prueba de fuego a escala global, las movilizaciones que tendrán lugar hoy en 951 poblaciones de 82 países, los indignados han recibido un espaldarazo de excepción, el apoyo de destacados escritores, activistas e intelectuales.

Figuras representativas de la izquierda alternativa como el escritor Eduardo Galeano, el analista político, filósofo y escritor Noam Chomsky, la economista y escritora Naomi Klein, la activista india Vandana Shivsanza, o el filósofo político Michael Hardt han firmado, junto a otros activistas de todas partes del mundo, el manifiesto Unidos por una democracia global con el que exigen un "cambio de régimen global".

Aunque la reclamación de una "auténtica democracia" será́ el nexo de unión de todas las convocatorias programadas para hoy, algunas protestas tienen características y reivindicaciones específicas. En Brasil, por ejemplo, los ciudadanos están hartos de la corrupción, enquistada en las instituciones públicas y los indignados han hecho de las es- cobas su estandarte, simbolizando la necesidad de limpiar las instituciones. Italia, tan acostumbrada a las manifestaciones, aprovecha esta jornada para volver a plantarle cara a su primer ministro, Silvio Berlusconi, aunque en esta ocasión será para protestar por los recortes sociales de su Gobierno. En Grecia, el desafío de los indignados a los poderosos no supone una novedad tras meses de descontento popular, por lo que la noticia radicará en comprobar si el movimiento ha perdido fuelle o no.

En EEUU, tras haberse plantado en el parque Zuccotti de Nueva York, se multiplican las marchas por todo el país, con la sensación de que la ocupación de Wall Street ha sido el desencadenante de este grito planetario. Nada más lejos de la realidad, aunque la acampada en el pulmón financiero mundial ha supuesto un gran impulso mediático.

Mientras, en los países asiáticos, gobernantes y multinacionales afrontan con calma la jornada. Aunque parece que el crecimiento económico limará el nivel de indignación popular, las autoridades de algunas urbes europeas se muestran cautas ante el 15-O. Es el caso de Londres, escenario de revueltas en agosto, que blindará el corazón financiero de la City. O de Fráncfort y Berlín, cuyas estructuras ferroviarias fueron saboteadas con bombas incendiarias el pasado lunes.

Texto colaborativo

En este contexto de indignación planetaria es donde surge la iniciativa de lanzar el manifiesto internacional Unidos por una democracia global que suscriben también viejos conocedores de los movimientos antiglobalización como ATTAC, Globalise Resistance o Egality y las asambleas ciudadanas de Buenos Aires, Londres, Boston, São Paulo, Melbourne o de la Puerta del Sol de Madrid.

Los firmantes del texto, que comenzó a confeccionarse el pasado mayo y que se elaboró con las aportaciones de los movimientos creados tras las eclosión del 15-M español, animan a los ciudadanos a “recuperar el control” sobre las decisiones que les afectan. “Nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra vivienda, nuestra educación y nuestras pensiones están controladas por los bancos internacionales, el mercado, los paraísos fiscales, las corporaciones y las crisis financieras”, denuncian. Y lanzan una advertencia: “Estamos perdiendo el control sobre nuestras vidas. Esto debe terminar. Esto va a terminar. Esto es democracia global. Esto es lo que hoy exigimos”.

Los promotores hacen suyo el grito revolucionario de los zapatistas mexicanos para decir alto y claro su mensaje: “¡Ya basta! Aquí el pueblo manda y el Gobierno obedece”. Al mismo tiempo, llaman a “globalizar” la plaza Tahrir de El Cairo y la Puerta del Sol de Madrid, símbolos de las movilizaciones en España y Egipto.

Sin eufemismos, apuntan directamente a organismos como el FMI, la OMC, el G-8 y el G-20 o el Consejo de Seguridad de la ONU como los culpables de la creciente pérdida de soberanía de los ciudadanos. “Las instituciones internacionales no democráticas son nuestro Mubarak global, nuestro Assad mundial, nuestro Gadafi internacional”, denuncian.

Los promotores esgrimen la presión popular que forzó la dimisión del líder egipcio Hosni Mubarak tras tres décadas de dictadura como paradigma de la voluntad ciudadana de “no permitir” que determinadas organizaciones dirijan sus vidas. “Todos nacimos iguales. Africanos y asiáticos son iguales que europeos y americanos. Nuestras instituciones deben reflejar esto o ser derrocadas”, advierten.

VER NOTICIA ANTERIOR RELACIONADA

0 comentarios