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Un adelanto claramente marcado por el creciente desgaste del PP y la complicada agenda de Rajoy de este otoño económicamente “caliente”…

Un adelanto claramente marcado por el creciente desgaste del PP y la complicada agenda de Rajoy de este otoño económicamente “caliente”…

Feijóo convoca a su Gobierno para adelantar las elecciones al 21 de octubre

El presidente de la Xunta convoca de urgencia a sus consejeros para informarles del adelanto

Feijóo justifica el adelanto electoral para "no crear más inestabilidad" a España

Xosé Hermida / José Precedo, Santiago, 27 AGO 2012, en El País.

Mantuvo el suspense hasta el último minuto, rodeado de todo el hermetismo, pero a primera hora de esta mañana, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha disipado la incógnita. Un SMS de su gabinete de comunicación, a las 8.30 horas de hoy, confirmó la sensación que se venía abriendo paso en el PP gallego durante todo el fin de semana. Feijóo reúne a su Gobierno a partir de las 10 para comunicarle la disolución anticipada del Parlamento gallego y la convocatoria de elecciones para el próximo 21 de octubre, la fecha previamente elegida, el pasado martes, por el lehendakari, Patxi López, para celebrar también las elecciones autonómicas vascas. Como en 2009, gallegos y vascos acudirán el mismo día a las urnas (entonces fue el 1 de marzo). Tras la celebración de ambos comicios, que volverán a medir el desgaste de las medidas de ajuste tomadas por el PP en el Gobierno central, Mariano Rajoy tendrá una larga tregua electoral de más de dos años sin citas con las urnas en España. La primera prevista serían las elecciones catalanas que, de no mediar anticipo, deberían celebrarse a finales de 2014.

Tras la reunión del Gobierno, Feijóo comparece a las 11.30 ante los periodistas para explicar los motivos de una decisión que en la última semana ha consultado con numerosos dirigentes del PP gallego y nacional, pero que evitó anunciar definitivamente a nadie hasta el último momento. Cerca de la medianoche del domingo, miembros del su Gobierno todavía desconocían si serían convocados hoy para certificar el adelanto, aunque algunos ya intuían que la llamada del presidente podría llegar esa misma noche. Y así fue

Hoy era el último día hábil para que Feijóo hiciese efectivo el adelanto ante su Ejecutivo. La ley fija un plazo mínimo de 54 días para establecer la fecha de los comicios, lo que obliga a publicarla mañana, como muy tarde, en el Diario Oficial de Galicia. La convocatoria anticipada aboca al PP gallego a renunciar su polémica propuesta de reforma de la ley electoral, que pretendía reducir de 75 a 61 el número de diputados de la Cámara gallega. Con los criterios previstos por los populares, aumentaría el peso electoral de las provincias de Lugo y Ourense, donde están sus principales graneros de votos. La oposición interpretó la maniobra como un "pucherazo" del PP y ya había anunciado que ni siquiera se sentaría a negociarla. Con la disolución del Parlamento, la iniciativa queda enterrada, al igual que la comisión de investigación sobre la gestión de las cajas de ahorros gallegas, que los populares habían activado para crearla de inmediato el pasado miércoles, ya con el debate del posible anticipo electoral encima de la mesa.

Feijóo se había tomado el verano como un periodo de reflexión para decidir la fecha electoral, pero Patxi López le forzó a acelerar su decisión. Antes de las vacaciones, la impresión en el PP y en la Xunta era que el presidente no llevaría el mandato hasta el final —finalizaba en marzo de 2013— y que llamaría a las urnas hacia finales de noviembre. Con esas previsiones, Feijóo aún tenía tiempo para aprobar la reforma electoral y, al mismo tiempo, evitaba prolongar la legislatura en medio del creciente descontento social con los recortes del Gobierno de Rajoy.

La decisión de Patxi López, anunciada el pasado martes, precipitó los acontecimientos en Galicia. A Feijóo ya solo le quedaban dos opciones: o hacer coincidir los comicios gallegos con los vascos o agotar la legislatura, ya que mantener la previsión de noviembre, forzando dos convocatorias electorales en España con apenas un mes de diferencia, añadiría una tensión e incertidumbre políticas que el PP no estaba dispuesto a asumir. El presidente gallego, según ha explicado él mismo, ya había abordado el calendario electoral con Rajoy en los primeros días de agosto, aprovechando la presencia en Galicia para sus vacaciones del jefe del Ejecutivo central. Una vez que el lehendakari dio un paso adelante, Feijóo inició nuevas consultas para recabar opiniones en su entorno.

En el PP nacional pesaba más el deseo de cerrar cuanto antes el calendario de elecciones en España, para no añadir más tensión política a unos meses que ya se intuyen muy duros, con el fantasma del rescate europeo a España que empezará a tomar cuerpo en cuanto se reanude el curso político. En el PP gallego las opiniones distaban de ser unánimes y Feijóo ha sopesado mucho su decisión. Al hacer coincidir las elecciones gallegas con las vascas, los populares sitúan la campaña electoral en fechas muy próximas al calendario que se maneja para un hipotético rescate. Pero muchos dirigentes consideraban más arriesgado aún esperar hasta el final de la legislatura, cuando lo previsible es que la dureza de las medidas ya adoptadas por Rajoy y las que vendrán en las próximas semanas siga desgastando aún más al PP.

El presidente de la Xunta llegó al final de la pasada semana con la decisión prácticamente cerrada aunque mantuvo un último contacto el sábado. Reunió para almorzar a los presidentes provinciales de su partido, Carlos Negreira, de A Coruña: Xosé Manuel Barreiro, de Lugo; José Manuel Baltar, de Ourense, y Rafael Louzán, de Pontevedra. Allí Feijóo expuso que estaba inclinado a anticipar las elecciones pero que aún deseaba oír la opinión de sus barones. Estos, según fuentes del PP, expusieron su visión de los pros y contras sobre cada una de las fechas posibles. Finalmente, Feijóo zanjó el asunto y decidió mantenerlo en secreto hasta primera hora de esta mañana. Esperó hasta casi la medianoche del domingo para avisar a sus colaboradores más próximos y convocar a los miembros de su Gobierno para esta mañana. A todos les pidió que guardasen un secreto que por fin se desveló a las 8,30 de hoy.

La campaña electoral gallega coincidirá, en la última semana, con el comienzo del juicio por la catástrofe del Prestige, previsto para el 16 de octubre. La contestada gestión de aquel desastre ecológico fue el motivo principal, según un análisis ampliamente compartido, de que el PP del fallecido Manuel Fraga perdiese el Gobierno gallego, tras 16 años invicto, en las elecciones autonómicas de 2005.

La convocatoria anticipada coge al PSdeG-PSOE, la principal fuerza de la oposición, todavía sin candidato definido, ya que el partido esperaba elegirlo en unas elecciones primarias que se iban a celebrar a principios de octubre. El único que ha confirmado definitivamente su deseo de aspirar a la presidencia de la Xunta es el actual secretario general, Pachi Vázquez, que dista de concitar la unanimidad en la organización, y al que meditaban desafiar los exministros José Blanco y Francisco Caamaño. El candidato tendrá ahora que ser elegido por el comité nacional, el máximo órgano entre congresos del PSdeG, y ratificado por la dirección federal.

La tercera fuerza política gallega, el BNG, se había manifestado abiertamente partidaria del adelanto. A los nacionalistas les conviene comprimir el calendario ya que las dos escisiones que sufrió la pasada primavera, una de ellas encabezada por su antiguo líder Xosé Manuel Beiras, han sido incapaces hasta ahora de consolidar una nueva opción política y apenas les va a quedar tiempo para intentarlo. El candidato del BNG será el actual diputado en el Congreso Francisco Jorquera. En cuanto a los escindidos, el grupo de Beiras tiene sobre la mesa una oferta de Izquierda Unida para crear un "frente anticapitalista" o una "Syriza gallega", como la ha calificado Yolanda Díaz, la máxima representante en Galicia de la organización nucleada en torno al PCE. El otro grupo que se separó del Bloque, ahora denominado Compromiso por Galicia, ha preferido, en cambio, abrirse a fuerzas más centristas para consolidar una oferta de galleguismo moderado.

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