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Investigadores del IPLA diseñan un producto lácteo con anticuerpos de llama para combatir el rotavirus.

Investigadores del IPLA diseñan un producto lácteo con anticuerpos de llama para combatir el rotavirus.

El Instituto de Productos Lácteos de Asturias es uno de los tres centros asturianos pertenecientes al CSIC…

Patente asturiana para diarreas mortales

La idea despierta interés en EE UU y Reino Unido

Foto: Ejemplar de llama, particularmente abundante en los Andes.

26.08.2013, Oviedo, Ana MARTÍNEZ, en La Nueva España.

Las diarreas, en el mundo desarrollado, significan para los niños una gastroenteritis que les afecta durante 24 o 48 horas y que constituye una de las principales causas de hospitalización infantil. Con todo, pasado un corto tiempo, suele quedar reducido a poco más que una anécdota. En cambio, en los países más pobres del planeta las diarreas causan más de medio millón de muertes al año. Un grupo de científicos asturianos ha patentado un procedimiento altamente prometedor para las infecciones intestinales: un producto lácteo compuesto de anticuerpos de llama. Este tratamiento está a punto de iniciar los ensayos clínicos.

 

El producto ha sido desarrollado por investigadores del Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA), centro dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con el Instituto Karolinska de Estocolmo. Se trata de una estrategia que combate la acción del rotavirus, nombre del virus que provoca la inflamación del intestino delgado y evita que el organismo absorba el agua y los nutrientes de los alimentos. El rotavirus puede infectar a personas de todas las edades, pero tiene particular incidencia en niños menores de 5 años.

 

Miguel Ángel Álvarez González, coordinador del Grupo de Microbiología Molecular del IPLA-CSIC, explica que la idea original consistía en buscar «una ayuda a la rehidratación oral, especialmente como solución para las personas que no tienen acceso a atención hospitalaria». Los investigadores asturianos se unieron a los del Instituto Karolinska con el fin de «utilizar lactobacilos, que son las bacterias que se emplean como fermentos en los lácteos, y modificarlas genéticamente de modo que pudieran actuar como agentes inmunizadores».

 

«Conseguimos el aval económico de la Unión Europea a través del Séptimo Programa Marco de la UE», afirma el coordinador del grupo. Con este respaldo, lograron diseñar lactobacilos que producen anticuerpos de llama frente a rotavirus. Un proyecto que supuso aproximadamente cuatro años de trabajo y que ahora dará paso a ensayos clínicos del tratamiento.

 

¿Por qué anticuerpos de llama? La respuesta radica en su sistema inmunológico. «Los anticuerpos de los camélidos son de fácil manipulación, pues tienen un solo péptido en vez de cuatro. Tienen ventajas muy interesantes, son más sencillos que los humanos, presentan elevada resistencia a la acidez y a los enzimas gástricos y mayor solubilidad», asegura el científico. A partir de llamas inmunizadas contra rotavirus los investigadores aislaron el gen que codifica el anticuerpo específico y lo introdujeron en el cromosoma de bacterias lácticas probióticas.

 

Tras ser ingeridas, las bacterias que producen el anticuerpo de llama se unen al rotavirus en el tracto gastrointestinal. «Entonces los virus, secuestrados por bacterias que les superan en tamaño, no pueden unirse a sus receptores de la mucosa intestinal, evitándose así la infección. Además, se ven arrastrados por ellas y son eliminados junto a las heces», explica la investigadora del IPLA Mari Cruz Martín.

 

Este innovador tratamiento a base de anticuerpos de llama podría servir como prevención para muchos niños que padecen infecciones intestinales. El proyecto ha llamado la atención de empresas investigadoras inglesas y norteamericanas. por lo que el IPLA y el Karolinska ya han registrado en el Reino Unido la patente de la tecnología que permite que las bacterias lácticas produzcan los anticuerpos deseados. Pronto harán lo mismo en Estados Unidos, donde ya han iniciado los trámites de solicitud.

 

«La comercialización podría llegar en poco tiempo. Ya se han hecho pruebas, y los resultados en ratones han sido muy buenos», afirma Álvarez. Aunque todavía no se ha concretado el formato de la futura comercialización, el responsable de la investigación sostiene que «hay muchas alternativas». «Lo importante», agrega Mari Cruz Martín, «es que llegue a todas partes y, sobre todo, a donde más se necesite».

 

Los científicos se proponen continuar conjugando las ventajas de la tecnología desarrollada con la potencialidad de los anticuerpos de llama. El objetivo es dar un paso para tratar de responder a patógenos como las bacterias del género «Clostridium difficile», cuya incidencia «está aumentando, tanto en número como en severidad, debido a la aparición de nuevas cepas altamente virulentas y resistentes a los antibióticos», indica Miguel Ángel Álvarez.

 

El desafío futuro se centra en «administrar lactobacilos capaces de reconocer y actuar frente al patógeno diseñado». Teniendo en cuenta que es posible inmunizar a llamas frente cualquier patógeno, «el límite de las posibles aplicaciones de esta tecnología lo pone la imaginación», concluye María Fernández, miembro del grupo y vicedirectora del IPLA-CSIC.

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