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Sorpresa y polémica, aunque esto último suele haberlo todos los años por uno u otro motivo…

Sorpresa y polémica, aunque esto último suele haberlo todos los años por uno u otro motivo…

Desconcierto entre los MIR por la rareza del examen de la presente edición

Foto.- Aula al inicio del examen del pasado sábado en Oviedo.

Carmen Villodres, Madrid, en Acta Sanitaria.

 

Al término de la prueba MIR, realizada el sábado 1 de febrero con una participación de  11.696 aspirantes, numerosos participantes aseguraron que había sido “difícil” y “atípica”, por lo que más de uno se confesó “sorprendido”. Un conocido experto en la prueba MIR destacaba que el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no gana nada con convocar un examen “raro”, aunque sí que altera la paz social, y apostillaba que hubiera conseguido lo mismo con un examen “normal” porque de lo que se trata en el fondo, explica, es de ordenar estadísticamente la suerte en el MIR.

 

Para el experto consultado, algunos habrán visto reducida sus expectativas al tener que emplear más tiempo en las preguntas y que incluso habrían podido experimentar un bloqueo mental ante la sorpresa. No obstante, el analista le quita hierro a la historia argumentando que los médicos se han de mover en la incertidumbre con reflejos y actuar con rapidez y que las academias que preparan para los exámenes también han de estar abiertas y preparadas para la sorpresa y lo inaudito que se da en la medicina. Sopesa que quizás los resultados de las notas vayan a ser algo peores que las del año anterior, pero “desde luego no tan malas como las de 2009 y 2010”, con lo que tampoco cree que sea para que “haya tanto ruido”.

 

La bajada de la nota media y las plazas vacantes

El analista consultado aclara que el Ministerio normalmente lo que intenta es que los exámenes sean similares dentro de un orden y considera que “lleva más las de perder si ponen un examen difícil o raro”. Aunque advierte que no son más que especulaciones, se atreve a apuntar  a que si a lo que aspiraba el Ministerio es a que la nota de corte bajara con el objetivo de que quedaran plazas vacantes, hubiera conseguido resultados similares con un examen “normal”, sin una veintena de preguntas raras. Ante la pregunta de a quién beneficia la rareza de que tanto se habla, señala que “a la cola y a aquellos que han tenido suerte”; es decir, que han tenido más agilidad y capacidad de decisión, cualidades médicas al fin y al cabo; “pero claro, en la teoría, sin pacientes porque ¿cómo va a darse un examen MIR con pacientes?”.

 

Asegura el experto que la prueba no se hace en ningún sitio como en nuestro país y, como ejemplo, alude a EEUU donde tras el examen los médicos van de ruta por los hospitales para que los elijan a ellos. Y aclara que en el único lugar donde “manda” el estudiante y no el hospital es en España; es decir, incide, “aquí una persona que saca el número uno elige especialidad y hospital”. Nuestro experto saca la conclusión de que es un sistema adaptado a nuestra idiosincrasia, puesto que en España nadie se fiaría de que se aplicara otro procedimiento ya que “el enchufismo está al orden del día”.

 

El presidente del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM), Enrique Lázaro, comenta que, aunque como asociación suelen hacer un análisis de la convocatoria y del examen MIR una vez pasada la prueba, a bote pronto y como opinión personal, cree que el examen de la presente convocatoria del 1 de febrero se puede evaluar como un examen ”atípico” y de corte “misceláneo”, entendido como que contenía preguntas muy variadas y, desde luego, “no típicas” de un examen MIR”, insiste. Por ello observa que los estudiantes salían sorprendidos de la prueba, al encontrarse ante pruebas transversales, comunes a muchas especialidades.

 

¿Qué examen MIR queremos tener?

Enrique Lázaro se pregunta ¿qué examen MIR queremos tener?. Y se contesta que ahí está el problema de raíz, que no se termina de abordar y apunta a este motivo el que cada año, por una u otra razón, la prueba resulte discutida y discutible. Por ello invita a analizarlo, ya que según el representante estudiantil habría que decantarse sobre si se quiere un tipo de prueba más “clínica” o más “teórica”; incluso apunta a que si el examen va a estar enfocado en plan de calibrar el juicio clínico del médico “nos pusieran ante un caso práctico”, aunque transmitiendo siempre antes de la prueba el perfil que se busca.

 

Y continúa razonando, “porque si la mayoría de los que se examinan no contestan bien a una pregunta, ¿qué ocurre?, ¿significa eso que no están bien preparados o es que la pregunta no corresponde o no es pertinente para este tipo de examen? ¿Son mejores médicos los que responden a más preguntas teóricas?.

 

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