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Mano a mano con el paciente

Mano a mano con el paciente

Los auxiliares de Enfermería creen que son los ’grandes desconocidos’

De los 278 profesionales que trabajan en el Área Sanitaria III, 258 lo hacen en el Hospital San Agustín y la mayoría son mujeres

El Comercio. C. DEL RÍO AVILÉS 15 diciembre 201400:49

Son quienes más trato directo tienen con el paciente, pero a menudo su labor se diluye entre el resto de actividad asistencial en un centro sanitario. Hacen camas, asean a los enfermos, reparten comida, alimentan a quien no puede hacerlo por si mismo, recogen y distribuyen material y, en general, prestan todo tipo de apoyo a los enfermeros. Son sus auxiliares, los auxiliares de enfermería. 278 en todo el Área Sanitaria III, de los que 258 trabajan en el Hospital San Agustín. Toda una disciplinada legión, parte fundamental de un ejército en el que todas las divisiones han de estar perfectamente coordinadas para avanzar.

Su labor pasa por ser la «gran desconocida» de un complejo hospitalario como el San Agustín, a pesar de que están omnipresentes en todas las plantas y habitaciones, y a casi todas las horas del día. Es, al menos, la sensación que tienen sus integrantes, que incluso atribuyen a la auxiliar que superó el ébola en Madrid, Teresa Romero, la reciente puesta en valor de un trabajo que por cotidiano y habitual pasa desapercibido... (leer más)

El Portal de Transparencia refleja poco más de un tercio de las subvenciones a los partidos

El Portal de Transparencia refleja poco más de un tercio de las subvenciones a los partidos

La web del Gobierno contiene únicamente las ayudas que perciben del Estado para gastos ordinarios, de seguridad y electorales: 83 millones

Los partidos reciben, además, dinero de las Cortes y de las instituciones autonómicas y locales, además de los fondos recibidos por sus fundaciones: al menos 162 millones

José Luis Ayllón, encargado de desarrollar la web de transparencia, junto al diputado del PP Rafael Hernando

 14/12/2014 - 20:20h

El Portal de Transparencia que el Gobierno inauguró el miércoles no contiene todas las subvenciones que reciben los partidos políticos. La cifra de 83,5 millones de euros que aparece en esa página es engañosa pues sólo refleja aquellas ayudas que han percibido en 2014 de la Administración General del Estado para gastos "ordinarios", de "seguridad" y "electorales". Sin embargo, no contiene las ayudas procedentes de otras instituciones, que suponen casi dos tercios de la financiación pública de las formaciones políticas.. (leer más)

«La anulación de las escuchas telefónicas podría ser decisiva para el 'caso Renedo'»

«La anulación de las escuchas telefónicas podría ser decisiva para el 'caso Renedo'»

«El proceso penal ha quedado decimonónico. La fase de instrucción es una continua guerra de recursos, un caos inviable»

José Antonio Soto-Jove Presidente de la Audiencia Provincial de Oviedo

El Comercio. AZAHARA VILLACORTA OVIEDO 14 diciembre 201400:50

Fue muy crítico con Gallardón, pero su marcha del ministerio no supuso una alegría especial. Porque, cuenta, cuando cierra la puerta de su despacho, se olvida de lo laboral. Además de ser presidente de la Audiencia Provincial de Oviedo, José Antonio Soto-Jove (Salas, 1960) tiene vida propia: el marco de las penas y las alegrías reales, las que cuentan de verdad.

La fiscal ha dicho que su ordenador está listo para formar parte de los fondos de un museo. ¿El suyo cómo va?

En el mío, el hardware no sé si es de museo, pero sí estamos teniendo problemas serios con el tema informático. Por eso la Sala de Gobierno emitió un comunicado después de que el Principado diese a entender que se estaba implantando un sistema tecnológico supermoderno. Cuando lo cuestionamos, matizaron, porque es inviable con este sistema informático. Jueces y magistrados tenemos un gran problema con internet, porque gran parte de los documentos que nos llegan no los podemos abrir. Por deficiencias y porque nos aplican el mismo sistema de control que a los funcionarios del Principado. Y no puede ser... (leer más)

«Ser sindicalista resulta más delictivo que traficar con drogas»

«Ser sindicalista resulta más delictivo que traficar con drogas»

El sindicalista minero de CCOO José Angel Huergo, condenado a un año y medio de cárcel por altercados en las movilizaciones de 2012, critica la situación actual en la que asegura que las autoridades recurren a la «represión» para acallar las protestas

El Comercio. europa press | oviedo 14 diciembre 201414:13

El sindicalista minero de CCOO José Angel Huergo, secretario general de CCOO en el Pozo Sotón y condenado a un año y medio de cárcel por altercados en las movilizaciones de 2012, ha criticado la situación actual en la que asegura que las autoridades están recurriendo a la "represión" para acallar las protestas. "En este país ser sindicalista resulta más delictivo que traficar con drogas", ha dicho Huergo en unas declaraciones concedidas a la revista El Sindicato.

Ha explicado su caso, señalando que le detuvieron en medio de las protestas mineras y le asignaron a él todos los materiales decomisados. "Se me condena por atentado contra la autoridad y desorden público. Primero me pedían cinco años, posteriormente quedó en año y medio", ha manifestado Huergo, que no ha entrado en la cárcel al no tener antecedente alguno. En cualquier caso ha dicho que nunca se le pasó por la cabeza una pena "tan desproporcionada" por una huelga. Todo forma parte, a su juicio, de una estrategia en la que se "degrada" la fuerza de trabajo, en primer lugar, transformando a los trabajadores en "esclavos", y luego se busca "callar la protesta". El problema, ha dejado claro, no es sólo de los sindicalistas, sino que es más amplio y supone la "criminalización y persecución" de la clase trabajadora en su conjunto, con unas condenas por defender el derecho al trabajo "que dan pavor".

Para hacer frente a toda esa estrategia, Huergo ve como única solución la recuperación del "sentimiento de clase" y la "concienciación" de la gente. "La gente parece que se olvidó del significado de ser trabajador y asalariado. Hay un conformismo que pasa por tener un empleo y olvidarse de las condiciones en las que se está trabajando", ha lamentado. Por eso considera importante "educar en los valores del movimiento obrero y la solidaridad".

300 días encerrados en el Hotel León

300 días encerrados en el Hotel León

Los trabajadores despedidos tras el cierre del establecimiento cumplen diez meses de guardia en las instalaciones y protestas en la calle.

La venta a un nuevo propietario sigue congelada

Representantes de la Asamblea de Trabajador@s en Lucha, en el hotel León.

Sábado13 de diciembre de 2014 Europa Press

Los extrabajadores del hotel León cumplieron este viernes 300 días de encierro con la vista puesta en las tres ofertas de compra presentadas, pero con la sensación de verse "totalmente abandonados" por las instituciones y los partidos políticos. Y aunque el administrador concursal ha indicado a Europa Press que confía en que la solución llegue antes de fin de año, Liberbank, propietario del inmueble, obvia hablar de plazos en una operación tan delicada. Cansada por una lucha que se le está haciendo larga, la plantilla aún mantiene esperanzas de despejar la incertidumbre de su futuro laboral. Y es que, aunque las tres empresas interesadas muestran intención de contratar a antiguos empleados, desconocen si será a todos o en qué condiciones.

"Estamos bastante cansados y hartos", ha trasladado en declaraciones a Europa Press el representante del Comité de Empresa Manuel Sánchez, quien ha reconocido que, cuando iniciaron el encierro, coincidiendo con el cierre del hotel, pensaban que en cuestión de dos o tres meses estaría solucionado. Sin embargo, han pasado ya diez meses de movilizaciones. Se han organizado por turnos de 12 horas, de forma individual o por parejas, para mantener el encierro, y han convocado manifestaciones y actos de protesta, a veces solos, y otros junto a la Asamblea de Trabajadores de Empresas en Crisis. No falta quien se acerque a hacer compañía durante las guardias, y, ante la cercanía de las navidades, rumian algo algo especial para que nadie pase esas fechas a solas... (leer más)

112.000 trabajadores asturianos, más del 30%, no llega al salario mínimo

112.000 trabajadores asturianos, más del 30%, no llega al salario mínimo

Los sueldos declarados a Hacienda retratan la precarización del mercado laboral tras más de seis años de crisis

El comercio. DIANA DE MIGUEL |  GIJÓN. 14 diciembre 201400:51

Ser mileurista parece un lujo cuando un contribuyente no alcanza el umbral del Salario Mínimo Interprofesional, unos 9.034 euros al año, es decir, una media de 645 euros al mes en 14 pagas. Y es que tras seis años de crisis cada vez son más los trabajadores que ansían ese hace no mucho denostado calificativo que simbolizaba como pocos la precarización del mercado laboral. La estadística que acaba de hacer pública la Agencia Tributaria a partir de los datos proporcionados por los empleadores en la Declaración Anual de Retenciones e Ingresos a Cuenta sobre Rendimientos del Trabajo (Modelo 190) en 2013, sirve para poner negro sobre blanco y dar una idea de la contundencia con la que la crisis ha actuado sobre el mercado laboral asturiano.

Si en 2007, cuando todavía no se había derrumbado el sistema financiero ni estallado la burbuja inmobiliaria, eran 106.831 los trabajadores que no llegaban al salario mínimo, un 24,2% del total de los asalariados, en 2013 ese porcentaje se había incrementado seis puntos hasta alcanzar el 30,2% dejando a 112.314 asturianos -una buena parte de ellos no tienen trabajo todo el año sino solo unos meses- ante la casi imposible misión de llegar a fin de mes... (leer más)

El Principado perdió una consejera, seis directores generales y quince altos cargos

El Principado perdió una consejera, seis directores generales y quince altos cargos

La marcha de Esther Díaz es sólo la última de un reguero de bajas, en dos años y medio, en el que las consejerías de Salud y Bienestar tienen el máximo protagonismo

Esther Díaz, en la comparecencia en la que dimitió. / ÁLEX PIÑA

El comercio. OCTAVIO VILLA |  GIJÓN. 14 diciembre 201400:49

Cuando se cumplen dos años y medio del mandato de Javier Fernández como presidente del Principado, la marcha de la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz; la destitución del director general de Administración Local, Francisco José Balmori, ambas en noviembre, y ya este mes la dimisión de la directora general de Formación Profesional, Sara Álvarez Morán, y la del gerente del ERA, Jesús Suárez, han completado una lista de bajas en el Gobierno del Principado y organismos dependientes del mismo que no deja de ser llamativa y en la que cobran especial protagonismo las consejerías de Salud y de Bienestar Social.

Aunque las dos bajas más sonadas, la dimisión de la consejera de Bienestar Social, Esther Díaz, y la destitución (previa puesta a disposición del cargo a iniciativa propia) del director general de Administración Local, Francisco José Balmori, estuvieron vinculadas a polémicas sobre incompatibilidades, esa no es la norma general. Solo otra destitución, la de Carmen López Tirados como jefa del Servicio de Puertos en febrero de 2013, se vinculó al posible trato de favor en la concesión de una obra en Puerto de Vega a la empresa de la que era gerente su marido. Lo habitual ha sido que las dimisiones se vinculen a discrepancias irreconducibles entre los altos cargos y sus superiores políticos, muy en particular las mencionadas consejerías de Salud (el consejero, Francisco Blanco, lleva una legislatura especialmente conflictiva en el entorno del SESPA)... (leer más)

Ningún partido que no lleve en su programa la reversión de las privatizaciones debería contar con los votos de los ciudadanos/as…

Ningún partido que no lleve en su programa la reversión de las privatizaciones debería contar con los votos de los ciudadanos/as…

Se llama así: revertir la privatización sanitaria

Por Beatriz Gimeno, Escritora y activista, en EconoNuestra.org

Hay frases que se repiten como un mantra para resultar consoladoras. Y hay frases también que son eslóganes políticos que, de tanto repetirlas y aunque no se convierten en verdad, acabamos por creerlas y construimos la realidad a partir de esa creencia. Una de estas “frase-consuelo o frase eslogan es esta, que repiten muchos políticos del PP y del PSOE: “Tenemos la mejor sanidad del mundo”. Eso pudo acercarse en algún momento a ser una realidad, pero hace mucho que ha dejado de ser cierto. El PSOE lo sigue repitiendo para tratar de ocultar que fue el partido que comenzó a privatizar servicios y que aprobó las leyes que abrieron las puertas a la privatización. También porque entre sus planes no está el de revertir las privatizaciones.

El PP, por su parte, la repite para tratar de que no nos demos cuenta del destrozo mayúsculo que le han infligido a nuestro sistema sanitario. Un destrozo que hasta ahora puede pasar desapercibido para una gran parte de la población pero que se nos hará evidente en los próximos años de la manera más cruda. De todos los atentados a los derechos humanos y a la igualdad el cometido por los gobiernos populares con el derecho a la sanidad es el peor porque es el que más afecta a la vida de las personas. La diferencia entre tener una buena atención sanitaria y no tenerla es abismal; la misma vida puede depender de ello. Y ya no tenemos una buena atención sanitaria, sino una atención que depende mucho del lugar de residencia, pero que, además, puede ser de una calidad ínfima. En Madrid, por ejemplo, la atención sanitaria es de las peores de España, junto quizá con Castilla-La Mancha. Y eso no ha hecho, por cierto, que sea más barata para las arcas públicas. Simplemente el dinero acaba en los bolsillos de las empresas y no en la atención médica, cuya calidad desciende imparable. El número de camas, por ejemplo, a pesar de que en Madrid se han abierto 11 nuevos hospitales privados, ha descendido del mismo modo que han aumentado las listas de espera hasta niveles que las hacen insufribles.

El Partido Popular ha disimulado los recortes brutales con unos decorados bonitos que dan el pego. Hospitales privados sin medios pero con bonitos muebles son los receptores del dinero público y no sirven para curar, mientras que los hospitales aun totalmente públicos se caen a pedazos y obligan a los pacientes a llevarse de casa las tiritas (no es un chiste: el otro día mi madre se fue a hacer un análisis de sangre y tuvo que llevarse la gasa para el pinchazo). Es cierto, los profesionales son muy buenos y hacen lo que pueden, pero pueden poco, cada vez menos. Contratados por meses, con sueldos muy bajos en algunos casos, sobrepasados por el número de pacientes y por el escaso tiempo que pueden dedicar a cada uno de ellos, ya no pueden conocer a los enfermos ni hacer un seguimiento de su historia. Ahora estos médicos y médicas son personas que sólo pueden dedicar 5 minutos (o 3 en algunos casos) a cada paciente y que tienen que hacerlo, además, sin un auxiliar que les ayude con las recetas o los ordenadores, lo que reduce aún más el tiempo. Se limitan a mirar el ordenador, a escuchar lo que cuentan los enfermos y a recetar o a mandar una prueba. En la mayoría de los casos ni siquiera pueden auscultar.

Muchas de las consultas tienen las camillas rotas y otras ya no tienen ni camillas donde tumbarse para una exploración. Además, tienen que tener cuidado con las pruebas diagnósticas que prescriben porque los gerentes de los hospitales les amenazan si mandan pruebas caras. Y en todo caso, las pruebas que solicitan pueden dar un poco lo mismo porque pueden pasar meses hasta que llegues a una, luego a otra y vuelvas al médico, aunque para entonces las pruebas que se hicieron al principio ya no sirvan porque la enfermedad puede estar ya en otro estadio o ser otra distinta. Las operaciones pueden retrasarse más de un año o de dos y se espera que vivas y trabajes con un ojo con cataratas o con un menisco roto que no te deja andar, como es mi propio caso. Y no olvidemos ni por un momento que se ha dejado a 800.000 personas sin sanidad y que hay muchos enfermos a los que incluso en casos de vida o muerte se les está obligando a pasar por un calvario de angustia, como ocurre con los enfermos de hepatitis c.

Los hospitales están sucios, tienen goteras, las sábanas están rotas. No hay medicinas, no hay gasas, no hay nada. No hay médicos que conozcan tu evolución, no hay pruebas en un tiempo razonable. La sanidad se ha convertido en una sanidad de guerra, que sirve para lo básico, que te receta analgésicos y que aún es útil en casos muy urgentes. Pero no es una buena sanidad, es mala. Es evidente que se está preparando el terreno para hacer una sanidad de dos velocidades, para gente con buenos trabajos y para pobres. Llegará un momento, si no lo evitamos, que los carísimos e ineficientes hospitales privados que se están pagando con el dinero que debería destinarse a los hospitales públicos, harán la sanidad insostenible y entonces nos dirán que no hay dinero para pagarla y que se ven obligados a cobrarnos por lo que ya hemos pagado con creces. Y quien no pueda pagar, simplemente no tendrá asistencia porque poco a poco vemos cada vez más casos de estos y nos estamos acostumbrando.

El Observatorio Madrileño de Salud ha presentado esta semana 20 propuestas para recuperar la sanidad pública, que entregará a los partidos que concurran a las elecciones autonómicas de mayo, y que incluye el compromiso de “garantizar una financiación suficiente” y la “reversión de las privatizaciones”, entre otras cuestiones. Cuando no se está enfermo el deterioro de la sanidad puede ser es una cuestión más en una situación de deterioro generalizado de la calidad de vida; pero todos y todas estaremos enfermos y tendremos a familiares enfermos. Garantizar la calidad de la atención sanitaria no es una cuestión más; es, junto con la atención a las personas dependientes, la más importante.

Los recortes en sanidad que venimos sufriendo se están haciendo para acabar con el sistema público y terminarán matando a mucha gente. Ningún partido que no lleve en su programa la reversión de las privatizaciones debería contar con los votos de los ciudadanos/as. No aceptemos las palabras bonitas y mentirosas que sobre la sanidad pública los partidos tradicionales vienen incluyendo en sus programas, como que son partidarios de “garantizar la universalidad en las prestaciones”, que es lo que dice Esperanza Aguirre. Lo único que la privatización garantiza es su negocio. Un negocio que se hace a costa de nuestra salud y de nuestras vidas.

Tuvimos una buena sanidad que nos cubría a todos y a todas. Pero estamos a años luz de aquella situación. Ahora tenemos una sanidad precaria e insuficiente que desatiende a los enfermos, que no cubre a todos/as, que no ofrece ni de lejos buena asistencia, que permite que muchos enfermos/as empeoren, que condena a mucha gente a una pésima calidad de vida o, directamente, a la muerte. Esta es la realidad y por mucho que repitamos eslóganes no va a mejorar. Mejorará cuando echemos a estos políticos y pongamos a otros que trabajen por revertir las privatizaciones. Se llama así: revertir la privatización sanitaria. No aceptemos menos.

La sanidad no se vende, se defiende y ahora, además, tenemos que reconquistarla.