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Las matrículas para el próximo curso

Las matrículas para el próximo curso

Medicina no amplía las plazas para nuevos alumnos y Enfermería de Oviedo crea 30 más

El Principado y la Universidad desoyen las protestas, incluso de diputados socialistas, para que las enseñanzas sanitarias se abran a más estudiantes

Oviedo, E. G.

No habrá aumento de matrícula para el primer año de Medicina en el curso 2009-10. El Consejo de Gobierno de la Universidad de Oviedo decidió ayer la oferta de plazas en aquellos centros en los que es necesario un límite de matrícula. Medicina se queda, por tanto, un año más con 120 alumnos, al menos en teoría. La vicerrectora de Estudiantes, Susana López Ares, explicó ayer que la decisión tiene que ver con el mantenimiento para la próxima prueba de acceso a la Universidad, la PAU, de las décimas (sin centésimas) en las notas medias de los alumnos, y fue tomada por la comisión paritaria Universidad-Principado, respondiendo, dijo, al criterio del estamento político. Será, en todo caso, el último año con la PAU en décimas, ya que Bolonia unificará a partir de 2010 las notas con tres dígitos.

La decisión coincide con la polémica nacional en torno a las plazas de matrícula en las 33 facultades de Medicina de España. El ministro de Sanidad, Bernat Soria, había pedido un esfuerzo para llegar a corto plazo a los siete mil alumnos matriculados anualmente en primero de Medicina. Los decanos de la especialidad, reunidos esta misma semana, pidieron entre 60 y 90 millones de euros extra para poder alcanzar los objetivos del Gobierno.

En Asturias, hace algunos meses, la polémica estuvo a punto de llegar a la Junta General del Principado cuando la diputada socialista Pilar Alonso pidió públicamente un esfuerzo en la Facultad de Medicina de Oviedo para aumentar ese número de 120 alumnos que, en realidad, a causa de la falta de centésimas en las notas del PAU, siempre son algunos más. Este año, hasta 132 gracias a los numerosos empates que se suelen dar.

La oferta de plazas no varía gran cosa en relación con la actualmente vigente. Aumenta en treinta plazas y llega a cien la matrícula para Enfermería, en Oviedo. Por otra parte, se reduce en cincuenta plazas la oferta en Biología, que pasa de 180 a 130 alumnos. El bajón sustancial tiene que ver con la puesta en marcha de un nuevo grado en la Universidad de Oviedo, el de Biotecnología, que nace con una matrícula máxima de cuarenta estudiantes. Otra novedad, esta vez al alza, afecta al segundo ciclo de Ingeniería Industrial, que lleva un aumento del veinte por ciento de matrícula y de ochenta alumnos se pasará a unos 95. Muchos estudiantes asturianos que querían cursar este segundo ciclo debían abandonar la Universidad de Oviedo en busca de nuevos distritos por falta de plazas. Igualmente se elimina el límite de acceso a Telecomunicaciones ante la evidencia de que ya no es necesario, a tenor de la afluencia de solicitudes.

El plazo de matriculación para el próximo curso universitario se amplía hasta el 31 de julio.

El Consejo de Gobierno de la Universidad aprobó también el plan de jubilación voluntaria al que en una década, desde 2009 a 2019 se podrían acoger unos 320 docentes. Eso, en teoría. Vicente Gotor, rector de la institución, reconocía ayer, tras un consejo movido, que los antecedentes en otras universidades no presagian grandes colas para beneficiarse de un plan que incluye el cien por cien del sueldo. Los profesores son vocacionales, dijo Gotor. Y no sólo eso, sino «con pocas aficiones, un poco sosos», añadió muy serio. Habrá que ver si todos están de acuerdo con él. El vicerrector de Profesorado, Julio Antonio González, subraya, sin embargo, una variable novedosa: Bolonia. El cambio de metodología docente puede animar a más de uno a jubilarse y a contribuir al fin último del plan, el rejuvenecimiento de la plantilla docente. Era inevitable hablar de Minas en la rueda de prensa posterior, pero Gotor anunció que habrá pocas novedades. Oviedo tendrá estudios de máster, con plenas competencias profesionales, y un grado genérico sin competencias. Lo ya dicho. Una fórmula que igual consigue el milagro de dejar contentos a todos, o al menos no excesivamente cabreados.

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