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No obstante, se ha producido en los últimos años un repunte en las enfermedades infecciosas de trasmisión sexual…

No obstante, se ha producido en los últimos años un repunte en las enfermedades infecciosas de trasmisión sexual…

La incidencia de las enfermedades infecciosas de declaración obligatoria continúa descendiendo en Asturias

La Dirección General de Salud Pública y Participación presentó hoy el informe de las Enfermedades de Declaración Obligatoria correspondiente al año 2009, así como el nuevo calendario de vacunaciones del adulto, vigente desde este año 2010

La Directora General de Salud Pública y Participación, Amelia González, acompañada de Mario Margolles, técnico de su departamento y experto en Vigilancia Epidemiológica,  presentó hoy en el recinto de la Feria Internacional de Muestras de Asturias el Informe de las Enfermedades de Declaración Obligatoria correspondiente al año 2009, así como el nuevo calendario de vacunaciones del adulto vigente a partir de este año 2010.

El sistema de declaración obligatoria rige el método de seguimiento por parte de los profesionales de la red sanitaria, tanto de Primaria como de hospital, para un grupo de enfermedades que por sus características requieren una vigilancia especial. Existen varios sistemas o métodos para realizar una vigilancia de enfermedades, con el objeto de conocer cuál es su situación, incidencia, consecuencias, etc. o para monitorizar adecuadamente las medias de prevención puestas en marcha, y, en algunos casos, para poder controlar adecuadamente su aparición tanto individual como colectiva en forma de brotes o epidemias.

Precisamente, para este tipo de enfermedades se establece una metodología de vigilancia epidemiológica basada en la declaración obligatoria por parte de los profesionales sanitarios. Esta obligatoriedad es fundamental para garantizar un conocimiento de la situación y para poder actuar de una manera más ajustada, tanto en relación a los medios a poner en marcha como para actuar en los tiempos adecuados.

La obligatoriedad de declarar determinadas enfermedades comenzó en España, de una manera sistemática, en el siglo XIX, cambiando de objeto de vigilancia a medida que se modificaba nuestros patrones de enfermedad. En la actualidad, tras los últimos cambios a comienzos de este siglo XXI, son solo unas pocas enfermedades las que se comunican mediante este sistema. Hoy día, son objeto de declaración obligatoria en Asturias, enfermedades transmisibles tan distintas como la tuberculosis y otras enfermedades de transmisión respiratoria, las enfermedades para las que existe una vacuna específica, algunas zoonosis no alimentarias, enfermedades de transmisión alimentaria o hídrica, enfermedades de transmisión sexual o de transmisión parenteral, y otras importadas como el paludismo, fiebre amarilla y, la más reciente en incorporarse a la declaración obligatoria de enfermedades, las encefalopatías espongiformes transmisibles humanas (enfermedad de Creutzfeld-Jakob).

El informe correspondiente al año 2009 permite observar que la incidencia de casi todas las enfermedades de declaración obligatoria está disminuyendo. Los  esfuerzos del sistema sanitario y la sociedad en general para su control y prevención, a través de medidas de vacunación generalizada en aquellas enfermedades para las que existe vacuna, la mejora de las condiciones de higiene y de seguridad alimentaria, así como en el saneamiento animal, y los avances en diagnóstico y tratamiento están dando resultados positivos.

Así, por ejemplo, el sarampión autóctono ha desaparecido de nuestra Comunidad Autónoma desde hace 11 años, tras la instauración de políticas de vacunación muy activas. Parecida situación muestran la rubéola y la tos ferina. En el caso de la parotiditis, a pesar de la gran reducción de su incidencia, aún se detecta ocasionalmente la aparición de casos en personas con edades progresivamente mayores.

La hepatitis B es ahora meramente testimonial desde la instauración de la vacunación universal a los recién nacidos y en la adolescencia. Y el tétanos también ha reducido considerablemente su aparición.

En el caso de las tuberculosis, su incidencia se ha reducido desde 1992 en casi un 75%, aunque el objetivo de la autoridad sanitaria es seguir avanzando en la disminución de su tasa de incidencia.

No solo la prevención mediante vacunación es útil. También las políticas de saneamiento animal hacen que la salmonelosis sea cada vez más rara, así como la brucelosis que nos producía cerca de medio centenar de casos al año hace 20 años y ahora es meramente testimonial. Las enfermedades de transmisión alimentaria o hídrica son cada vez más raras. El control de los alimentos y de los abastecimientos de agua, junto con el aumento de medidas de higiene, explican la reducción de su incidencia.

No obstante, existe un grupo de enfermedades infecciosas en las que sí se ha registrado un repunte  en los últimos años, en concreto, son las infecciones de transmisión sexual, como la gonococia y la sífilis, que son evitables con la utilización del preservativo en las relaciones sexuales. La Dirección General de Salud Pública quiere llamar la atención sobre la importancia de mejorar la educación sexual para reducir la incidencia de estas enfermedades infecciosas que se puede evitar. Con respecto al SIDA, a pesar del enorme descenso desde mediados de los años 90, aún se mantiene alta la transmisión del virus VIH en determinados colectivos, en concreto, hombres que tienen sexo con hombres, por no utilizar el preservativo en sus relaciones sexuales.

Nuevo calendario de vacunación del adulto

Una de las estrategias para abordar las enfermedades infecciosas es lograr una buena cobertura vacunal, en el caso de aquellas para las que existe vacuna disponible. La Directora General de Salud Pública presentó también hoy el nuevo Calendario de Vacunaciones del Adulto, vigente a partir de este año.

Así, se han revisado y actualizado las pautas de vacunación teniendo en cuenta las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud con respecto al tétanos. La principal novedad consiste en que para las personas que han recibido una pauta completa de vacunación ya no es necesario aplicar dosis de recuerdo cada 10 años. El nuevo calendario define también las recomendaciones específicas para determinados grupos, como el de las embarazadas.

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