Blogia
La información es la base de tu opción ... y nosotros nunca te la ocultamos.

Cambio de estrategia que permita adelantarse a los problemas…

Cambio de estrategia que permita adelantarse a los problemas…

Cardiología de Cabueñes pone en marcha un programa de prevención de muertes súbitas

La consulta de miocardiopatías tiene entre sus objetivos rastrear casos y citar a familiares de pacientes en busca de antecedentes genéticos de riesgo

A. RUBIERA, en La Nueva España

El servicio de Cardiología del hospital de Cabueñes está cambiando su sistema de juego: de una atención defensiva, a una ofensiva. En ese contexto de trabajo se enmarca la consulta de miocardiopatías que se ha abierto en el hospital gijonés y en la que, entre otras acciones que contempla, está la de llevar a cabo un rastreo de la muerte súbita. Para no esperar sólo que les lleguen los casos en su fase aguda. «Intentamos localizar a pacientes susceptibles de sufrir una muerte súbita, o a aquellos que la han tenido y han salido adelante, para controlarles; incluso estamos estudiando a familiares de estos pacientes para ver qué grupos son de alto riesgo y sobre qué pacientes hay que actuar previamente», explica el doctor Eduardo Segovia, jefe del Servicio de Cardiología de Cabueñes.

Las doctoras Beatriz Samaniego y Lola Martín Cid son las cardiólogas encargadas de la citada consulta, que atiende a un grupo heterogéneo de enfermedades del músculo cardiaco, muchas de ellas de origen genético que, según explican los especialistas, pueden dar síntomas clínicos a cualquier edad, sea en forma de insuficiencia cardiaca, arritmias malignas o mostrándose en su primera manifestación como una muerte súbita en una persona que se creía previamente sana. Se calcula que la prevalencia de las miocardiopatías de origen genético es de 3,5 casos por cada millar de habitantes, con lo que en Asturias podría haber unas 3.500 personas con estas problemas -y en Gijón cerca de un millar-. Un problema importante es que «la mayoría todavía no están diagnosticados, porque aún no han dado síntomas», explica el doctor Segovia. Es así como se explican algunos de los traumáticos casos que han afectado a deportistas de élite -caso de los futbolistas Jarque o Puerta- fruto de las cuales periódicamente se abría el debate sobre la instalación de desfibriladores en los campos de fútbol y otras instalaciones deportivas.

Miocardiopatía hipertrófica (la causa más frecuente de muerte súbita en adultos jóvenes y deportistas), displasia arritmogénica del ventrículo derecho y el síndrome de Brugada, son algunas de las enfermedades que tendrán su seguimiento en la consulta de las doctoras Samaniego y Martín Cid. «Nuestro objetivo, al crear esta consulta, es el de agrupar a todos los pacientes que diagnosticamos de estas patologías, bien porque ya han tenido alguna manifestación clínica, y ver cuál es el mejor tratamiento», explican portavoces del servicio. En algunos casos será farmacológico; en otros puede requerirse la implantación de un desfibrilador automático (parecido a un marcapasos) que con una descarga eléctrica salve al paciente de una muerte súbita cuando se produce la arritmia, y en otros casos puede llegar a recomendarse un trasplante.

Entre las iniciativas que también van a llevar a cabo los especialistas está citar a todos los familiares directos del paciente -abuelos, padres, tíos, hermanos o hijos- a quienes se les realizará una serie de pruebas, incluidas si es necesario un test genético para detectar quién puede tener la enfermedad de forma silente (sin demostrar aún síntomas). «Queremos anticiparnos, en algún caso, a una muerte súbita», ratifica el doctor Segovia. Para el jefe del servicio, el que ahora abordan «es un trabajo que puede dar sus frutos a corto o a largo plazo, ya que algunos pacientes que en un momento determinado no presentan rasgos de la enfermedad pueden sufrirla años después, por lo que un seguimiento adecuado y programado es imprescindible». No se trata, afirma, de crear alarma social, pero sí de realizar «una medicina de calidad propia del siglo XXI».

Los médicos buscan un cambio de estrategia que permita adelantarse a los problemas

A. R., en La Nueva España

El símil futbolístico del cambio de juego -de la defensa al ataque- para referirse al cambio a imprimir en la atención cardiológica de Cabueñes lo tenía pensado el doctor Eduardo Segovia desde el momento mismo en que presentó su proyecto y su candidatura para dirigir el citado servicio -hasta entonces sólo era una sección de Medicina Interna-, hace ya tres años. Entonces ya apuntaba que «con el paciente hospitalizado hay que hacer las cosas bien, como siempre se han hecho, pero también hay que lograr dar el salto importante evitando hospitalizaciones», o evitando que los problemas se agudicen hasta derivar en atenciones más complejas. Todo ese plan de atención a la patología cardiaca está ahora en su punto álgido en Cabueñes, tras la apertura (el pasado mes de junio) de la unidad de cardiología intervencionista (sala de hemodinámica) que tanto demandaban los especialistas locales. El doctor Segovia explicaba esta misma semana que la estructura del servicio quedará ultimada con la puesta en marcha, el próximo día 24, de la unidad de arritmias. Para la ocasión el servicio contará con la presencia del doctor Peinado, responsable de una unidad semejante en el hospital madrileño de La Paz, con el que realizarán una sesión clínica con casos gijoneses.

Tres meses de hemodinámica y un salto de calidad que destacan los especialistas

A. R., en La Nueva España

El salto de calidad que ha podido dar en los últimos meses la atención cardiológica en el área V, fruto de las nuevas dotaciones tecnológicas, tiene también expresión en la puesta en marcha del denominado «Código corazón». El programa con el que se quiere mejorar los índices de supervivencia asociados en Asturias a los infartos agudos de miocardio. Esta misma semana lo presentaba el cardiólogo de Cabueñes Iñigo Lozano Martínez-Luengas a los compañeros del hospital de Jove. El «Código corazón», recién implantado en Asturias las 24 horas del día, todos los días del año y en todas las áreas sanitarias, supone dar prioridad a las angioplastias primarias (intervención para abrir la arteria), en los casos de infarto agudo de miocardio, siempre que se coja al enfermo en las primeras 12 horas desde el inicio del problema. La angioplastia primaria está reconocida como el mejor procedimiento que se puede realizar para mejorar la supervivencia, siempre que lo lleve a cabo un equipo experimentado y que el tiempo desde el primer contacto médico hasta que se dilata la arteria en la sala de hemodinamica no sea mayor de dos horas y, a ser posible, por debajo de los 90 minutos.

Para el doctor Lozano, el hecho de haber incorporado una tercera sala de hemodinámica (la de Gijón), a la red sanitaria regional va a repercutir muy positivamente ya que «hasta ahora las dos de Oviedo no daban a basto. Era demasiado para un hospital y eso ha repercutido en que se hicieran cateterismos retrasadísimos, lo que llevaba a un aumento de la lista de espera quirúrgica. Se estaba mandando operar a demasiados pacientes porque no se cogían en el momento que debían cogerse». El doctor Lozano mostró, no sólo su satisfacción por cómo está funcionando en estos meses la hemodinámica en Gijón, «sino por el valor que tiene para toda Asturias».

VER NOTICIA ANTERIOR RELACIONADA

0 comentarios