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Una vez más se demuestra la importancia de la consulta de enfermería en el seguimiento de los pacientes crónicos, en este caso los diabéticos…

Una vez más se demuestra la importancia de la consulta de enfermería en el seguimiento de los pacientes crónicos, en este caso los diabéticos…

El 40% de los diabéticos con insulina sufren problemas de piel

Un estudio de especialistas de Enfermería de Familia demuestra las carencias del colectivo en Avilés

Foto.- Por la izquierda, Selena Casas Álvarez, Cristina Miranda Pérez y Rosa Díaz Ruiz.

12.05.14 - FERNANDO DEL BUSTO | AVILÉS, en El Comercio.

 

El 40,4% de los pacientes diabéticos con tratamiento de insulina en el Área Básica de Salud de Sabugo sufren lipodistrofias. Es una de las conclusiones de un estudio con el que las enfermeras Selena Casas Álvarez y Rosa Díaz Ruiz concluyeron su especialización en Enfermería Familiar y Comunitaria. «Es la primera vez que se realiza un trabajo de estas características. Los datos son coherentes con lo que viene señalando la investigación y lo normal sería que en el resto de áreas básicas de salud apareciesen cifras similares o sin grandes diferentes», explican ambas.

La investigación se realizó a lo largo del último año y medio bajo la dirección de dos enfermeras del Centro de Salud de Sabugo: Cristina Miranda Pérez y Ana González Fernández, cuya tutoría fue «fundamental» para la investigación, según destacan Selena Casas y Rosa Díaz.

La génesis del trabajo se encuentra en la rotación de ambas enfermeras por el servicio de Endocrinología del Hospital San Agustín. Durante su estancia en él vieron como se atendía un gran número de lipodistrofias en pacientes diabéticos con tratamiento de insulina.

La lipodistrofia es una complicación en la piel que sufren los pacientes diabéticos por una mala técnica cuando se inyectan insulina. La zona se insensibiliza y, exteriormente, se forma bien un pequeño bulto o una cavidad.

Pero, lo realmente peligroso para el diabético, es que, cuando se vuelven a inyectar en la zona afectada, la absorción de la insulina no se realiza de la forma que el cuerpo necesita, por lo que surgen complicaciones posteriores explican Selena Casas y Rosa Díaz. Son desajustes que pueden ser muy graves para la salud del paciente. De ahí el interés por analizar este campo; más aún cuando el personal de enfermería siempre ha jugado un papel clave en el seguimiento del enfermo diabético.

La lipodistrofia se produce por fallos en la técnica de inyección. Lo aconsejable es que la aplicación de la insulina se realiza de forma rotatoria en alguna de las cuatro zonas en las que se aconseja realizar el pinchazo. Con frecuencia, la equivocación consiste en pincharse siempre en el mismo lugar.

Otro fallo es la reutilización de la aguja que, como mucho, debería tener tres aplicaciones. El tercer gran error es no realizar el «pellizco», es decir, agarrar la zona de la piel donde se realiza el pinchazo para asegurar que la penetración sea subcutánea.

Durante la investigación, se preguntó a los pacientes por estos tres campos. Reconocer un fallo en cualquiera de ellos se consideraba una mala técnica. Al final, el 90% de los participantes se encontraba en este conjunto.

 

Diferentes variables

En su investigación, las dos enfermeras solicitaron la participación a los 206 diabéticos con tratamiento de insulina en el Centro de Salud de Sabugo.

El número de inyecciones que debe realizarse cada uno depende de características personales, por lo que puede oscilar entre una inyección al día a varias dosis de insulina.

De ellos, 141 pacientes, el 68% accedió a participar en la investigación. Las lipodistrofias se encontraron en el 40,4% de la población, sin que se apreciasen variables en función del sexo. De hecho, el porcentaje de población femenina con lipodistrofias era del 55%, que se puede explicar por las características del grupo humano estudiado.

La edad media de la población estudiada fue de 72 años de edad, siendo los más jóvenes quienes expresaron un mayor rechazo a participar en la investigación. Los participantes llevaban una media de seis años con tratamiento de insulina.

En la investigación, una de las variables que más sorprendió a las autoras fue la relación entre el nivel de estudios y la presencia de lipodistrofias. Así, aunque en la práctica totalidad de las personas estudiadas se apreciaron errores en las técnicas de inyección, se detectó un mayor número de problemas en las personas con bajos niveles formativos.

En concreto, los diabéticos con estudios Primarios o sin ellos, cuentan con hasta cinco veces más posibilidades de sufrir uno de estos problemas que los pacientes con estudios secundarios o superiores. En la estadística, un 73% de los enfermos con este nivel de estudios sufrían lipodistrofias, lo que resulta significativo.

«Es algo que se debería analizar en el futuro», explica Juan Rubio, técnico de Salud Pública en el Área Sanitaria III, «las razones para que el nivel de estudios influya tanto en la presencia de las lipodistrofias con independencia de las técnicas de inyección».

En el trabajo también se comprobaron los fallos cometidos. El error más frecuente es la reutilización de las agujas. Selena Casas y Rosa Díaz recuerdan que «la mayor parte son de un solo uso, pero algunos casos admiten hasta tres; pero superaba ese número.

El segundo error más frecuente era la mala rotación en las zonas de aplicación de la insulina. En vez de cambiar con cada inyección, el fallo consistía en pincharse en la misma zona; en algunos casos, incluso en el bulto que surge con la lipodistrofia. «Algunos decían que lo hacían porque en esa zona no les dolía, lo cual es consecuencia de la lipodistrofia», recuerdan Selena Casas y Rosa Díaz.

El tercer error es no realizar el pellizco de la piel necesario para que la insulina se aplique de manera subcutánea.

Las conclusiones del estudio se presentaron tanto en el Centro de Salud de Sabugo, donde las dos enfermeras realizaron su especialización, como en las jornadas con las que, anualmente, se cierra la formación de los residentes de Medicina y Enfermería Familiar y Comunitaria.

«La verdad es que sorprendieron, no se esperaba que apareciesen estos datos. Lo normal es que si se realizase esta investigación en cualquier otra área básica de salud, los resultados serían similares», explican las dos enfermeras.

 

«La enfermería sigue siendo clave para evitar que se produzcan»

Selena Casas y Rosa Díaz consideran que su trabajo indica nuevos campos en el seguimiento del paciente diabético

12.05.14 - F. DEL BUSTO | AVILÉS, en El Comercio.

 

El papel de la enfermería en el seguimiento del paciente diabético es fundamental, si bien en opinión de Selena Casas y Rosa Díaz la investigación realizada demuestra que hay campos que aún se pueden incorporar a esa labor.

 

«Habitualmente se pregunta por aspectos de su higiene, ejercicio, la alimentación; pero hay temas que son importantes de tratar, como la aplicación de la insulina. El enfermo no suele plantearlos en la consulta en la creencia de que lo que hace está bien, entonces es el profesional el que debe sacarlos», comentan.

 

Así, en su investigación los pacientes calificaban como normal su decisión de seguir pinchándose en la zona donde se había producido la lipodistrofia. Su explicación era que sentían menos molestias que se utilizaban otra parte del cuerpo. «La falta de sensibilización es una de los síntomas de la lipodistrofia; por lo que se debe explicar a los enfermos los riesgos de inyectarse en esa zona y la necesidad de rotar», comentan.

 

Miedo a los recortes

En las conversaciones con los afectados, también surgían problemas derivados de la crisis económica, en concreto por los recortes en Sanidad. Fue un tema que salió de forma recurrente cuando ambas veían que el fallo más frecuente era la reutilización de las agujas.

 

«Entre los ajustes que se ha hecho se encuentra la limitación de las tiras para controlar la diabetes. En muchas ocasiones, cuando les preguntamos por la reutilización de las agujas, su respuesta es que tienen miedo a no recibir más agujas, cuando no existe ningún tipo de limitación», comentaron. De todas maneras, no se puede olvidar que el problema de las lipodistrofias era previo a la crisis y los estudios anteriores ya muestran incidencias similares a las registradas ahora.

 

Durante la investigación, ambas aprovecharon para corregir los hábitos erróneos en los pacientes. «Cuando veíamos que algo se hacía mal, se lo explicábamos e indicábamos la técnica correcta», aseveran. De forma generalizada, «la respuesta siempre fue positiva».

 

De esa manera, refuerzan una de las conclusiones alcanzadas durante la investigación: la importancia de la consulta de enfermería en el seguimiento de los pacientes diabéticos. «En general, Enfermería de Familia es clave para el seguimiento de todas las enfermedades crónicas», subrayan.

 

En el caso de la diabetes destacan como ya se venía realizando en diferentes campos. «Además del trabajo que se venía haciendo en temas como la alimentación y ejercicio, aquí encontramos un tema nuevo para incorporar al seguimiento», concluye.

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