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OPINION

«Estamos logrando que el 46% de los pacientes deje de fumar»

«Estamos logrando que el 46% de los pacientes deje de fumar»

«Es muy difícil luchar contra los 10.000 millones de euros que generan los impuestos del tabaco en España»

Jesús Gómez, Presidente de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria

El Comercio. A. VILLACORTA | OVIEDO 19 noviembre 201400:18

Sesenta farmacéuticos de toda la región participaron ayer en el taller denominado 'Abordaje integral de la cesación tabáquica', organizado por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Asturias en colaboración con la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (SEFAC). Su presidente, Jesús Gómez, fue el encargado de darles las pautas de un programa que comenzó el año pasado y que consta de formación online, talleres presenciales y el registro de casos clínicos. En total, en él participan más de mil farmacéuticos de toda España, de los que más de un centenar ya han concluido el programa con éxito y tienen un certificado que los convierte en agentes anti-tabaco en sus farmacias... (leer más)

«El castigo de los fumadores que no se mueren es tener disfunción eréctil»

«El castigo de los fumadores que no se mueren es tener disfunción eréctil»

«No sabemos la razón, pero los flacos tienen más posibilidades de sufrir cáncer de pulmón»

Bartolomé Celli, Neumólogo

AZAHARA VILLACORTA OVIEDO 13 noviembre 201400:20

«Es una gran persona, un gran médico y un gran neumólogo». Así presentó ayer el director del Instituto Nacional de Silicosis, Pere Casán, a Bartolomé Celli, «un referente mundial en las enfermedades del pulmón». Venezolano de origen y con más de 45 años de ejercicio, profesor en Harvard y facultativo del Brigham and Women's Hospital de Boston, Celli pronunció ayer una conferencia magistral en el nuevo HUCA sobre la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en la que habló de todas las patologías asociadas y de su co-morbilidad sin olvidar el sentido del humor y las alusiones a Dios. Antes de empezar, aclara que no tiene acciones en ninguna empresa y que, desde que su padre tuvo cáncer de laringe, nadie fuma en su casa... (leer más)

«Las células madre uterinas abren muchos campos de investigación sobre el cáncer»

«Las células madre uterinas abren muchos campos de investigación sobre el cáncer»

«Casos como los de las tarjetas opacas sientan muy mal. Te derrumban socialmente», dice esta joven bioquímica, hija de emigrantes asturianos, que nació y vivió en París

Noemí Eiró Investigadora y miembro del grupo del Hospital de Jove que ha descubierto que las células del útero pueden frenar el tumor de mama y la metástasis

Noemí Eiró muestra cultivos de células madre uterinas sobre las que investigan en Jove. / JORGE PETEIRO

El comercio. LAURA FONSECA |  GIJÓN. 19 octubre 201401:11

Cuenta que a los once años llamó al Instituto Pasteur, de París, ciudad en la que entonces residía, para preguntar qué estudios debía realizar para poder trabajar allí de mayor. Noemí Eiró estaba preocupada por el sida y el VIH, todo un ’boom’ en los años 90, y le había prometido a su madre (nacida en La Camocha y que emigró a Francia junto a su marido, de Mieres) que «descubriría una vacuna». Esta bioquímica, de 30 años, especialista en genómica y proteómica que trabajó en el Institut Gustave Roussy, de París, y en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid, forma parte de desde 2011 de la Unidad de Investigación del Hospital de Jove que dirige Francisco Vizoso e integra el grupo que trabaja con las células madre del útero. No ha dado con la vacuna del sida, pero está contribuyendo a avanzar en investigaciones sobre cáncer de mama... (leer más)

Movimientos en positivo en el HUCA…

Movimientos en positivo en el HUCA…

La "clase media" del HUCA pide la palabra

La irrupción de un grupo de médicos aparentemente comprometidos con el objetivo de reconducir la situación del Hospital Central.

Por Pablo Álvarez, en La Nueva España

Un buen gestor debe caracterizarse, entre otras cualidades, por el acierto en la elección de sus interlocutores a la hora de relacionarse con la plantilla que dirige. El Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es, muy probablemente, la empresa más difícil de manejar de la región. Hablamos de más de 5.000 trabajadores, de muy diversas categorías y cualificaciones, con un promedio de edad elevado, en su mayoría con un puesto de trabajo blindado y que, en su conjunto, velan por uno de los bienes más preciados de las personas: la salud.

Sin duda, para el gerente del HUCA, sea quien sea, no resulta sencillo determinar quiénes son sus interlocutores más válidos si es que pretende que el buque-insignia de la sanidad pública asturiana no ande vagando sin rumbo por los mares del caos y el desconcierto. Lo que sí es seguro es que, en los últimos tiempos, la interlocución entre el puente de mando y la tripulación no existía (y, si existía, no funcionaba). Y esa carencia se ha hecho más patente en los cuatro últimos meses, a raíz del traslado del Hospital a la nueva sede de La Cadellada, con todos los problemas que esta mudanza ha acarreado tanto para los trabajadores como para los pacientes.

Éste es el panorama que ha heredado Manuel Matallanas al hacerse cargo, hace poco más de tres semanas, de la dirección del HUCA, en sustitución de Jaime Rabanal. Un paisaje al que hay que sumar un factor determinante: la falta de dinero. Más dinero no solucionaría todos los problemas del Hospital Central, pero contribuiría a mitigar algunos. Eso sí: empleado con unos criterios extremadamente estrictos, pues determinadas áreas del HUCA pueden llegar a constituir un pozo sin fondo.

En lo que va de legislatura (tres años y pico), el HUCA acumula unos niveles de inestabilidad sin precedentes. Llegó Foro al Gobierno de Asturias y echó con cajas destempladas a Mario González, quien ocupaba la gerencia desde 2007. Con todas las imperfecciones que quieran atribuírsele, Mario González tiene mucho oficio, nunca ha estado marcado políticamente y conocía al dedillo tanto el centro hospitalario como el proceso de traslado.

Los casquistas trajeron de Galicia a Juan José Pérez Blanco, un ingeniero industrial de buen talante y trayectoria ascendente -actualmente es director de gestión del Hospital Universitario La Paz- pero que seguramente no cumplía el perfil requerido y al que, desde luego, no se le otorgó desde la Consejería de Sanidad y el Sespa libertad alguna: se le dio un equipo ya formado que tutelaba todos sus movimientos.

Volvió el PSOE y optó por Jaime Rabanal. Pese a su experiencia previa en el ámbito sanitario y como consejero de Economía y Hacienda en los sucesivos gobiernos de Vicente Álvarez Areces, Rabanal y su segundo de a bordo, Antonio Álvarez, nunca llegaron a ser percibidos como líderes de un proyecto sólido. También es cierto que el traslado del Cristo a La Cadellada entrañaba unas dificultades muy serias que, finalmente, se los ha llevado por delante. Por otra parte, pocos ignoraban que las relaciones entre Rabanal y sus superiores políticos eran manifiestamente mejorables.

Y ha llegado Manuel Matallanas con una importante experiencia en el ámbito de la gestión y un perfecto conocimiento del HUCA y del modo en que se ha llevado a cabo el traslado. Pero en la gestión del Hospital Central, y máxime en el momento actual, el currículum no es suficiente. Matallanas va a necesitar buen criterio, autonomía para adoptar decisiones, apoyo desde las instancias políticas, habilidad para elevar la moral de una tropa desmotivada y algo más de dinero para aligerar las listas de espera y mejorar ciertos aspectos de la asistencia.

La gran novedad estriba en que este pasado jueves se reunió en su despacho con un grupo de médicos que parecen sinceramente dispuestos a contribuir a que el nuevo HUCA se convierta en un buen hospital, y no en un edificio de lujo, carísimo de mantener e inútil para un amplio espectro de la población asturiana. Una porción relevante de los nuevos interlocutores de Matallanas constituyen algo así como la "clase media" del HUCA: médicos de edad intermedia, que aportan valor añadido, que no desempeñan cargos y a los que se presupone la intención de situar al equipo directivo ante la realidad de las cosas, sin edulcorantes ni colorantes.

Veremos hasta dónde llega esta vía de diálogo. De ambas partes depende. Naturalmente, nadie cuestiona la legitimidad de los mandos intermedios -jefes de área, de servicio, de sección...-, por más que entre ellos haya unos profesionales excepcionales y máximamente comprometidos, y otros que o son sencillamente unos incapaces o sólo persiguen su propio beneficio.

Pero el camino que quiere abrir esta "clase media" puede dar lugar a un nuevo cauce, complementario de los oficiales, por el que fluyan estímulos, complicidades y ganas sinceras de convertir al HUCA en el instrumento en el que los asturianos hemos invertido unos 500 millones de euros. Y en el centro sanitario por el que la mayor parte de los asturianos vamos a tener que pasar, tarde o temprano, como acompañantes y, a la postre, como usuarios.

Oportuno recordatorio para no perder la visión global del problema…

Oportuno recordatorio para no perder la visión global del problema…

Las causas económicas y políticas de la epidemia de Ébola

Por Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

 

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC, Center for Disease Control) del gobierno federal de EEUU, uno de los centros de mayor prestigio y reconocimiento internacional, perteneciente al Servicio de Salud Pública (U.S. Public Health Service) de dicho gobierno, publicó en el mes pasado un informe sobre la epidemia creada por el virus del Ébola en el que escribía que “los casos de Ébola podrían expandirse en una cantidad que podría variar de 550.000 casos a 1,4 millones en los primeros cuatro meses”. El mismo informe cuestionó las cifras proporcionadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS, la agencia de salud de las Naciones Unidas) sobre el número de casos de la enfermedad causada por el virus del Ébola (5.800 casos) y el número de muertos (2.800 casos). El CDC señalaba que probablemente los números sean mucho mayores, alrededor de 20.000 casos de afectados por la enfermedad. Y subrayaba que era probable que el número de nuevos casos de afectados y de muertos aumentara exponencialmente, pasando de cientos de casos a miles por semana. El CDC también indicaba que hoy la epidemia se centra en tres países del oeste de África, Liberia, Sierra Leona y Guinea, donde las infraestructuras de higiene, salud pública y servicios sanitarios son muy deficientes, habiendo empeorado en los últimos años como consecuencia de las políticas de austeridad del gasto público, incluyendo el gasto público sanitario, impuestas a tales gobiernos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, instituciones conocidas por sus políticas de “ayuda al desarrollo”, las cuales se centran, entre otras medidas, en la reducción del gasto público a fin de reducir su déficit y deuda públicos. Estas políticas de austeridad, que están teniendo un impacto muy negativo en el bienestar de la población en los países de la Eurozona, tienen un impacto devastador en la salud y la calidad de vida de las poblaciones africanas expuestas a tales políticas.

 

Cómo y dónde se inició la epidemia de Ébola

La epidemia actual se inició en Guinea a finales del 2013. Pero no fue noticia hasta marzo del año siguiente, 2014. Es una de las infecciones más mortales que se conocen. Es decir, la mortalidad entre los enfermos del Ébola es mucho mayor que la que suele ocurrir en otras enfermedades infecciosas. El virus del Ébola, sus efectos y cómo podría curarse, ha estado menos desarrollado y conocido que otros virus, causa de otras enfermedades más conocidas en países más desarrollados económicamente. Como indicaba un artículo en la revista International Journal of Infectious Diseases, “tal virus es de los que se conoce menos de la familia de virus a la que pertenece. Tenemos una gran ignorancia sobre tal virus…”. Y ello ocurre a pesar de que la existencia y elevada letalidad del virus es muy acentuada.

 

El primer caso que se conoce del Ébola, según el CDC, se detectó en el antiguo Zaire, en el año 1976, donde se inició su transmisión como consecuencia de las condiciones muy poco higiénicas de los servicios hospitalarios en aquel país, con la utilización de jeringas pobremente esterilizadas. Un nuevo brote se registró en Sudán en 1979, con 34 enfermos y 22 muertos. Y más tarde, hubo uno en Zaire de nuevo. El escaso conocimiento del comportamiento y la naturaleza del virus explica que no se hayan elaborado fármacos que puedan curar la enfermedad, una situación muy común en enfermedades que se presentan con mucha mayor frecuencia en los países llamados pobres. La industria farmacéutica no presta atención a enfermedades y pacientes que no son rentables. Hay muchos casos como este. Y la bien conocida insensibilidad de los Estados de los países ricos hacia el bienestar de las poblaciones de los países llamados pobres explica la escasa atención hacia este tipo de enfermedades, al considerar erróneamente que no les afectarán. El SIDA demostró, sin embargo, el error de estos supuestos. Pero a esta insensibilidad hay que añadirle su considerable responsabilidad por la existencia y permanencia de la pobreza en estos países. Y ahí está el quid de la cuestión, que raramente aparece en los mayores medios de información.

 

Las causas políticas y económicas de la epidemia del Ébola

La mayoría de las economías de estos países africanos están, en gran parte, en manos de grupos financieros y económicos que obtienen su riqueza de tales países sin que esta riqueza se filtre al resto de la población. El total de la población que vive en estos países (Liberia, Sierra Leona y Guinea) es aproximadamente de 20 millones de personas. Su principal medio de producción es la tierra, constituyendo los productos minerales y agrícolas su mayor riqueza, la cual, sin embargo, está principalmente en manos de propietarios de empresas transnacionales (también conocidas, erróneamente, como multinacionales) que extraen dicha riqueza sin que con ello se enriquezca la población. Los beneficios se van al país sede de esas transnacionales. Tales países no son, por lo tanto, países pobres, pues tienen muchos productos enormemente valiosos. En cambio, la gran mayoría de la población, que trabaja en el campo, vive en condiciones misérrimas (ver Tariq Ali and Allyson Pollock “The Origins of the Ebola Crisis”, CounterPunch, 12.10.14, y también Horace G. Campbell, “Ebola, the African Union and Bioeconomic Warfare”, CounterPunch, 12.10.14). En casi ninguna de las informaciones sobre el Ébola aparecidas  en la mayoría de medios de información se ha hablado de las causas profundas de la epidemia de Ébola en estos países, siendo la primera la enorme miseria de la gran mayoría de la población, resultado de la alianza entre las élites gobernantes en estos países, por un lado, y los intereses económicos y financieros que controlan sus economías, por otro. Y cada vez que hay movilizaciones políticas para romper con tales estructuras, los gobiernos de los países ricos (sumamente influenciados por aquellas transnacionales) envían tropas o ayuda militar para que el sistema de poder permanezca intacto. Esta es, repito, la realidad que explica la pobreza de los países mal llamados pobres (véase mi libro Imperialism, Health and Medicine. Baywood,1981).

 

Esta enorme pobreza explica la segunda causa de la aparición de esta epidemia masiva: la pobreza de la infraestructura de los servicios sanitarios, de saneamiento y de salud pública. Estos países tienen una estructura salubrista y sanitaria muy insuficiente, estructura que se ha ido debilitando dramáticamente como consecuencia de las políticas neoliberales del FMI impuestas a la mayoría de países africanos, incluyendo estos tres (Liberia, Sierra Leona y Guinea). Tales políticas tienen un impacto desastroso en estos países, cuyos gastos públicos sanitarios por habitanteson, junto con los de Bangladesh y Haití, los más bajos del mundo. Y se está incluso reduciendo más como consecuencia de las políticas de austeridad (con los recortes del gasto público social, incluyendo el sanitario) impuestas por el FMI a fin de que reduzcan su deuda pública, y ello como condición para que puedan recibir dinero prestado para poder estimular la economía (véanse los artículos en el International Journal of Health Services, volúmenes 39 y 40, años 2009 y 2010, sobre el impacto del FMI en a salud de los países pobres.

 

Estas políticas neoliberales del FMI, que están causando el enorme empobrecimiento del sector público, incluyendo las infraestructuras de saneamiento y sanitarias públicos, tienen un impacto muy negativo en los países más desarrollados económicamente (la planta del Hospital Carlos III en Madrid dedicada a enfermedades infecciosas –donde ahora está ingresada la enfermera contagiada por el Ébola- había sido cerrada como consecuencia de los recortes del gasto público, resultado de las políticas de austeridad de la Comunidad de Madrid y del gobierno Rajoy), y tienen también un impacto, repito, devastador en los países mal llamados pobres (como Liberia, Sierra Leona y Guinea).

 

Es también importante resaltar que en estos países, como también ocurre en España, los servicios sanitarios están altamente estratificados por clase social, con una medicina privada para las clases pudientes (dependientes de los intereses transnacionales) que controlan la vida política y mediática del país. La pobreza del gasto público ha estimulado el enorme crecimiento de la privatización, que contribuye a la pobreza del sistema público. Hoy, en España, estamos viendo el debilitamiento de los grandes centros sanitarios a costa de la expansión de la medicina privada. Esta situación se repite en los países africanos, con resultados catastróficos. A la enorme pobreza de la gran mayoría de la población, se añade la enorme insuficiencia de su infraestructura sanitaria y de saneamiento. En realidad, lo que ocurre en los países mal llamados pobres es muy semejante a lo que ocurre en los países “ricos”, aunque debido a la enorme pobreza en estos países los resultados son inmensamente peores. Hoy, en Liberia, Sierra Leona y Guinea los pacientes con Ébola son rechazados en los hospitales y mueren en la calle, a plena luz del día.

 

La respuesta a la crisis actual

La respuesta a la crisis en aquellos países africanos ha sido predeciblemente muy lenta. Y cuando ha tenido lugar, se han pedido urgentemente recursos humanos y dinero. Solo para Sierra Leona, su gobierno ha pedido 1.000 médicos y 3.000 enfermeros. Y la OMS ha indicado que se necesitan 4.300 camas hospitalarias para tratar a todos los pacientes con Ébola en estos tres países (Liberia, Sierra Leona y Guinea), más de diez veces el número total de camas en existencia en tales países. Los primeros países en responder fueron Cuba y China (Cuba, por cierto, ha sido siempre ejemplar en su respuesta a las peticiones de ayuda, tal como en su día subrayó el Presidente Mandela de Sudáfrica). Cuba fue el primer país que respondió, y envió inmediatamente 165 médicos y profesionales, ayuda especialmente valiosa, pues Cuba, a pesar de su pobreza económica, tiene uno de los programas más avanzados del mundo contra las enfermedades infecciosas, tal como han reconocido no solo la OMS, sino también la Asociación Americana de Salud Pública, APHA. China ha enviado 200 profesionales sanitarios y, por fin, el gobierno Obama enviará 3.000 profesionales sanitarios.

 

Esta ayuda en personal es de una gran urgencia. Ahora bien, dicha ayuda será paliativa y no resolutiva, a no ser que haya cambios masivos dirigidos a atacar las causas de la epidemia de Ébola a las que me he referido en este artículo, a saber, la miseria de la población que vive y trabaja en estos países y la gran insuficiencia en sus infraestructuras salubristas, de saneamiento y sanitarias. A no ser que ello ocurra, las epidemias de Ébola se irán reproduciendo.

 

Ni que decir tiene que tales epidemias pueden controlarse y así  está ocurriendo incluso en países vecinos de los tres más afectados (Liberia, Sierra Leona y Guinea). Nigeria y Senegal, por ejemplo, parecen haber contenido la epidemia. El Ébola es muy letal. Pero no es muy contagioso. En realidad, es de las menos contagiosas entre las enfermedades víricas. Y es muy poco probable que, como ocurrió con el SIDA, se expanda en los países ricos. Ello podría ocurrir, pero la infraestructura sanitaria de los países desarrollados es lo suficientemente avanzada como para poder controlar la difusión de la enfermedad. Pero este supuesto tampoco es definitivo, pues el desmantelamiento de los servicios públicos sanitarios que estamos viendo, incluso en la UE (muy notable en España), puede diluir y debilitar esta garantía de forma alarmante, como ha ocurrido en España. El neoliberalismo ha sido la causa de esta posibilidad tanto en los países del este de África como en los del sur de Europa.

Contundente y claro, como no podría ser de otra manera… aunque personalmente creo que deberían ser destituidos.

Contundente y claro, como no podría ser de otra manera… aunque personalmente creo que deberían ser destituidos.

El consejero y la ministra deben dimitir

Por Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

 

El Consejero de Sanidad madrileño y la Ministra de Sanidad deben de dimitir por el desastre de la gestión de la crisis del Ébola y por el desgobierno a que someten a la Sanidad de este país. Recordemos algunos hechos:

 

1) Desde el Ministerio de Sanidad se decide trasladar a 2 enfermos con Ébola a nuestro país sin haber garantizado previamente que existían ni las infraestructuras ni el personal debidamente entrenado para su atención

 

2) La Consejería de Sanidad madrileña es la responsable de haber desmantelado el Hospital Carlos III convirtiéndolo en un centro de media y larga estancia, de haberlo reabierto en condiciones precarias y de intentar cerrarlo en 2 ocasiones tras la llegada del primer enfermo de Ébola. Todo ello ante el silencio y la aceptación del Ministerio de Sanidad

 

3) La Comunidad de Madrid cerró el Instituto de Salud Pública y la Dirección General de Salud Pública en 2008, dejando a la región sin organismos con capacidad técnica para abordar emergencias de salud pública, y este hecho no se subsano a pesar de los nuevos riegos existentes

 

4) La Consejería de Sanidad madrileña asumió el tratamiento de enfermos de Ébola en el hospital Carlos III sin garantizar ni los medios técnicos ni la formación ni el entrenamiento suficiente del personal sanitario que atendía a estos enfermos.

 

5) La Consejería de Sanidad se responsabilizo del seguimiento de los sanitarios que trataron a los enfermos y lo realizo de una manera irregular, sin garantias suficientes.

 

6) La Consejería de Sanidad cuando la enferma actual informo de que presentaba síntomas no adopto las medidas adecuadas para su tratamiento y aislamiento con los riesgos que ello supone tanto para la enferma como para la diseminación de la enfermedad.

 

7) La atención a esta enferma no se realizo con las suficientes garantías de seguridad para el personal sanitario.

 

8) La información suficiente, el registro y la  encuesta epidemiológica de las personas que vivían en el mismo edificio de la afectada se realizo tarde y mal.

 

9) El Ministerio de Sanidad fue incapaz de liderar la información y la gestión del problema dando una impresión lamentable de improvisación y de falta de liderazgo que agravaba el problema ante la opinión publica y los profesionales

 

10) En este contexto el Consejero de Sanidad intenta trasladar sus responsabilidades a una persona enferma que lo esta por atender voluntariamente y con poco entrenamiento a un enfermo con alto riesgo de contagio. La actitud del Consejero es éticamente despreciable e insultante para los profesionales sanitarios. Desde el ministerio aunque de una forma menos grosera se ha intentado seguir la misma línea, que podría simplificarse en “nosotros lo hicimos todo bien pero hubo un fallo humano”.

 

En el momento actual la ministra de Sanidad esta tutelada por la vicepresidenta del gobierno y el consejero de sanidad madrileño escondido y acallado, por lo que es evidente que son incapaces de pilotar ninguna intervención sanitaria y han sido desautorizados por sus jefes políticos y son rechazados mayoritariamente por la ciudadanía y los profesionales de la salud.

 

En este momento es urgente la inmediata dimisión de dos personajes incapaces de asumir esta crisis con un mínimo de eficacia y esta claro  que su permanencia en el cargo es un escarnio y un grave riesgo para la salud de la ciudadanía madrileña.

Recomiendo no perderse la lectura de este post…

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No está claro si dan risa o miedo, perfiles semanales con mala leche de los que nos mandan (tan mal)…

Por Ramon Lobo

Mato, la flamante inutilidad

Las cosas por su nombre…

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Una gestión desastrosa e irresponsable

Por Marciano Sánchez Bayle (*)

Foto.- La comparecencia de ayer de la ministra…

 

La presencia de un caso de ébola en nuestro país (una auxiliar de enfermería que se contagió al atender a uno de los enfermos repatriados) es de momento el último resultado de la desastrosa e irresponsable gestión del tema por el Ministerio de Sanidad.

 

Lo primero que debemos cuestionar es el traslado de los dos enfermos a nuestro país, traslado que como ya señalamos desde la FADSP en su momento, y se ha comprobado desgraciadamente, suponía el riesgo de extender la enfermedad lo que fue negado reiteradamente desde el Ministerio. Por otro lado la opción que parecía más lógica desde el punto de vista sanitario era el desplazamiento al país de origen de los medios tecnológicos y profesionales necesarios para la atención de estos enfermos.

 

La segunda cuestión es la utilización del Hospital Carlos III desmantelado por la Comunidad de Madrid con la aquiescencia del Ministerio de Sanidad y reabierto en una situación precaria y el intento de cierre del mismo tras la atención a cada uno de los casos. Obviamente el funcionamiento de un centro de estas características no puede improvisarse y es mas que probable que ahí este el motivo del contagio. Debemos de recordar que tras el segundo fallecimiento el consejero de Sanidad de Madrid y el presidente de la Comunidad reiteraron su intención de volver a convertir el centro en un hospital de media y larga estancia.

 

EL principal problema ahora es que una persona con ébola ha estado moviéndose en nuestro país libremente y que hay que considerar seriamente la probabilidad de que se haya producido algún otro contagio, por eso lo urgente es verificar los contactos, identificar los posibles casos y romper la cadena de transmisión, así como prestarles la debida asistencia sanitaria a los enfermos. Resulta sorprendente que una persona con sus antecedentes haya pasado seis días haciendo vida normal y por lo tanto con un riesgo alto de difuminar el virus.

 

La ministra de Sanidad y las autoridades sanitarias madrileñas han hecho una gestión desastrosa e irresponsable. Su inmediata dimisión es inexcusable sobre todo porque necesitamos personas competentes que puedan abordar el problema con garantía.

 

(*).- Marciano Sánchez Bayle es médico y portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública.