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OPINION

De indudable actualidad…

De indudable actualidad…

La incuestionable desprotección de los datos clínicos y genéticos de la población española

Por Luisa Lores, miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Publica

 

nuevatribuna.es

 

En estos días se han sucedido diversas noticias relacionadas con el acceso a las historias clínicas de los pacientes del sistema sanitario público por parte de las empresas privadas. La asociación de clínicas privadas defiende que este hecho no incumple la ley de protección de datos ya que “No se considerará comunicación de datos el acceso de un tercero, cuando dicho acceso sea necesario para la prestación de un servicio al responsable del tratamiento”.

 

Deberemos por tanto “negar la mayor” e impedir que las empresas sanitarias privadas que en España están vinculadas a la banca, a la industria farmacéutica, a multinacionales e incluso a fondos de capital riesgo, cuyo único objetivo declarado es el beneficio, puedan disponer de conciertos con el sistema sanitario público y con esta disculpa acceder a los datos más sensibles de la población.

 

Es asimismo enormemente preocupante que los institutos biomédicos de investigación de los hospitales del SNS están vinculados a grandes compañías farmacéuticas, beneficiarias de los ensayos clínicos realizados a nuestros pacientes, sobre todo teniendo en cuenta la escasa independencia de los comités de ética actuales, lo que además de la desprotección de datos puede suponer un grave riesgo a la salud de la población.

 

Actualmente los organismos estratégicos de investigación en Ciencias de la Salud del Instituto Carlos III (ISCIII)  poseen personalidad jurídica propia, de modo que su prioridad ya no tiene por qué ser la salud de la población sino la creación de patentes que incrementen los beneficios de las industrias vinculadas.

 

El instituto de bioinformática del ISCIII está asociado a la multinacional extranjera Applied Biosystems, cuyo nicho de negocio son los estudios genéticos de la población mundial y el responsable de citogenética molecular del Instituto, a su vez presidente de la Asociación Española de Genética humana, es el socio fundador de una empresa privada de diagnóstico genético. Mientras tanto, la Ley de la Memoria Histórica no se aplica y los familiares de niños robados durante el franquismo deben pagar de su propio bolsillo los estudios genéticos para tratar de recuperar a sus hijos y nietos, incrementando los beneficios de directivas vinculadas al PP y al Opus DEI, como ocurre con las responsables de genómica de la farmacéutica gallega Zeltia.

 

Es inadmisible que las CCAA hayan cedido la gestión de la historia clínica electrónica, la receta electrónica o la cita previa a empresas privadas, así como otros datos de interés para el negocio, como ocurre en Galicia, donde la Xunta ha cedido la gestión de todos los datos sanitarios, fiscales, afectivo-sexuales o de violencia de género a un fondo de capital riesgo, cuyo objetivo, por otra parte, no es  la atención sanitaria  de la población

 

Ante estos hechos debemos concluir que los datos más sensibles de la población española están desprotegidos, que el poder de las empresas que disponen del acceso es demasiado grande, y que, si las leyes aprobadas por el Gobierno permiten estos conflictos de interés, parece oportuno que la población cambie el gobierno y exija su derogación.

Por Fernando Lamata, asesor en temas sanitarios de la Comisión Europea

Por Fernando Lamata, asesor en temas sanitarios de la Comisión Europea

Es preciso defender el Sistema Nacional de Salud y sus valores

FIRMAS en Redacción Médica

 

Hace pocos días José Juan Toharia mostraba los datos del Barómetro de Confianza Institucional de los españoles (El País 24 de agosto 2014, pág 16).  Entre julio de 2013 y julio de 2014, en solo un año, la confianza en la Sanidad Pública se ha desplomado, pasando de un 73% a un 49% de aprobación. Una caída de 24 puntos, la más importante de todas las instituciones evaluadas. Esa caída en la valoración ciudadana refleja el deterioro real de los servicios: disminución de cobertura (1.105.403 tarjetas sanitarias menos entre 2011 y 2013), aumento del tiempo de espera (50% de aumento para cirugía programada y 26%  para consultas de especialista), desplazamiento a centros concertados en otras áreas (446 millones € más de gasto en proveedores privados entre 2011 y 2012),  pérdida de personal y tiempo de atención (47.200 profesionales menos entre 2011 y 2013), peores materiales de cura, deterioro del equipamiento, aumento de re-pagos en medicamentos y otros servicios (885 millones más de gasto directo de los hogares entre 2011 y 2012), cierre de plantas, camas en los pasillos, menos inversión y menos gasto sanitario público (disminución de más de un 9% entre 2009 y 2012), etc. El impacto social de la crisis y la contra-reforma sanitaria, están afectando negativamente a la salud de las personas.

 

Estas políticas se intentan justificar con los discursos de la “insostenibilidad” del sistema y de la ineficiencia de lo público, y ambos “argumentarios”, sumados a la pérdida real de calidad y cobertura de los servicios públicos y a la progresiva privatización de la provisión, han ido erosionando la confianza de la sociedad. Pero  lo peor es que este proceso no ha terminado. En la Actualización del Programa de Estabilidad del Reino de España 2014-2017 el Gobierno Rajoy fija el objetivo de gasto sanitario público para 2017 en el 5,3% del PIB. Es decir, se propone reducir un 13,3% sobre 2012, un recorte que equivaldría a otros 9.000 millones €. Esa propuesta del Gobierno, junto con la aplicación del RD 16/2012, suponen un impacto negativo de enorme calado que debilitará gravemente el Sistema Nacional de Salud y su capacidad de atender a los pacientes.

 

“Crisis [esta crisis] y Salud [nuestra salud]” (Lamata F, Oñorbe M, 2014) (DESCARGA GRATURITA) es un documento sobre la crisis económica, sus causas, su gestión y sus consecuencias en la sanidad y en la salud. En este documento se recogen datos para demostrar que la sanidad pública sí es sostenible, que no es cara, que sí es (era) eficiente, que sí hay recursos en España para financiar una buena sanidad, y que esos recursos, el dinero de todos, se lo están llevando otros, precisamente las personas más pudientes y, singularmente, los altos ejecutivos de las grandes corporaciones.  Pensamos que hay otras alternativas, que son posibles otras políticas, tanto en sanidad como en el ámbito económico y fiscal.  Estamos seguros de que se puede y se debe mejorar la eficiencia del sistema sanitario, pero creemos que hoy el problema más grave es que se ha socavado la suficiencia de la sanidad con los recortes y con el retroceso en la solidaridad (falta de eficiencia y de justicia fiscal). Por eso es preciso que quienes compartimos los valores del SNS (universalidad, solidaridad, equidad y acceso a unos servicios de calidad) defendamos su viabilidad y nos opongamos a su desmantelamiento.

Del viejo truco de dar una subvención para compensar un gravamen

Del viejo truco de dar una subvención para compensar un gravamen

J.R. Chaves Los tributos no le gustan a nadie, y si son tributos locales que la legislación sobre Haciendas Locales no los establece como potestativos y solo permite pequeñas bonificaciones, es posible que algún avispado candidato a Alcalde prometa compensar a los contribuyentes con subvenciones en cuantía equivalente al gasto que supone.

Un bonito ejemplo nos lo ofrece el caso resuelto por la Sentencia de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo de 19 de Mayo de 2014 (rec.3775/2010) que confirma la sentencia de la Sala cántabra que declaró la invalidez de una Ordenanza Fiscal reguladora del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) que minoraba el recibo del IBI con el importe de la subvención otorgada al contribuyente empadronado en el municipio. O sea, si la Ley no da la exención total ni parcial, o si la bonificación legal es pequeña, pero se quiere ser demagogo con los ciudadanos pues se desempolva la máquina de subvencionar y todos tan contentos... (leer más)

Opinan desde la sanidad privada, la FADSP-Asturias y el SIMPA…

Opinan desde la sanidad privada, la FADSP-Asturias y el SIMPA…

Las listas de espera en la sanidad pública empujan a pacientes con recursos a la privada

Las clínicas experimentan un aumento de usuarios que pagan de su bolsillo las consultas y pruebas diagnósticas ante las demoras del Sespa

Los especialistas alertan sobre el riesgo de crear una medicina a dos velocidades: para ricos y para pobres

Pablo Zaiquiegui en Asturias24

 

Consulta con el médico de familia. Paciente con dolor de estómago persistente. Petición de derivación al especialista. Fecha de la solicitud: finales de junio. Fecha de la primera consulta en Digestivo: finales de octubre. Más de 90 días.

--Para entonces igual hasta me he muerto, bromea el paciente con la administrativa del centro de salud.

--¡Uy! pues ha tenido usted suerte, hay consultas con mucho más retraso, responde la administrativa. 

El dolor del paciente no remite y visita de nuevo al médico de familia, que solicita una consulta preferente (más rápida) en el HUCA. 

--Ya hemos cursado la petición, le llamarán del hospital con la nueva cita, comenta la administrativa al paciente.

Cierto. A los pocos días el paciente recibe una llamada del hospital para comunicarle que no es posible adelantar la consulta. Fecha confirmada: finales de octubre.

¿Solución? El paciente, alarmado por el dolor, solicita consulta en un centro privado, donde recibe asistencia.

La conversación que encabeza esta información es absolutamente real. El paciente aporta los nombres, apellidos y documentación que lo acredita, aunque prefiere permanecer en el anonimato. 

ASTURIAS24 ha querido saber si se trata de un caso aislado o no. Este periódico ha consultado la opinión de tres especialistas y todos ellos coinciden en que cada vez es más frecuente que los pacientes que todavía pueden pagarlo, aquellos no sacudidos por la crisis, acudan a la medicina privada, sobre todo, para ser vistos por especialistas o realizarse pruebas diagnósticas ante las abultadas listas de espera de la sanidad pública.

 

Los riesgos

El riesgo lo expresa alto y claro Carlos Ponte, presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública de Asturias. Y ese riesgo no es otro que el de generar una sanidad a dos velocidades. Una pública, benéfico-asistencial, para quienes carecen de recursos. Y una privada para las clases sociales que pueden pagarla. "De momento es un riesgo, pero es real, hacia ahí vamos", comenta Ponte.

Los datos oficiales apuntan que el tiempo medio de espera para una primera consulta con especialista --la demora máxima no se facilita-- se situaba en mayo en 43 días para el conjunto de las especialidades y hospitales de Asturias. Muy lejos ya de los 15 días que prometía, y casi cumplía, el Insalud cuando tenía responsabilidades de gestión en Asturias antes de las transferencias sanitarias. El número de pacientes que aguardan más de seis meses para ser operados se elevaba a finales de agosto hasta los 1.617. Sanidad ha renunciado ya a colgar en su web los datos con las demoras en pruebas diagnósticas. Resulta, por lo tanto, imposible conocer en este momento el número exacto de pacientes en lista de espera para un TAC, una resonancia, una gastroscopia o una colonoscopia, por poner algunos ejemplos. Casos concretos, publicados por los medios de comunicación asturianos, apuntan que la demora puede superar el año.

Un portavoz de la medicina privada, que ha solicitado que su nombre no sea publicado; Carlos Ponte, presidente de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública de Asturias; y Ángel Colmeiro, presidente de Atención Especializada del Simpa, el sindicato mayoritario de los médicos de la medicina pública, han expuesto sus puntos de vista a este diario.

"Es cierto que hemos notado un incremento de pacientes que vienen porque no pueden seguir esperando", comenta un portavoz de un centro privado en Asturias. "Se ve que la sanidad pública no dan abasto", añade. Son pacientes que requieren, fundamentalmente, consulta con especialista y realización de pruebas diagnósticas o terapéuticas y, en menor medida, cirugía. De hecho, en algunos casos, con los resultados de las pruebas diagnósticas en la mano, el paciente acude de nuevo a la medicina pública para continuar la asistencia. Este portavoz rechaza poner números al aumento. "Nosotros no preguntamos por qué vienen", afirma. Pero subraya que es evidente una tendencia creciente de consultas y pruebas en centros privados motivadas por la lista de espera de la medicina pública. "Lo oímos cada día. Es que me han dado seis meses de espera para una gastroscopia, es que tengo un escáner dentro de tres meses, es que..." En este contexto, "es frecuente que los pacientes con disponibilidad económica acudan a un centro privado", comenta. 

Este portavoz, que no se atreve a señalar si esta tendencia creciente se acentúa desde el estallido de la recesión, sí confirma que el aumento ha sido mayor con el inicio de los traslados hospitalarios de Mieres y Oviedo. 

 

Tema clave

Carlos Ponte, portavoz de Defensa de la Sanidad Pública en Asturias, subraya que la creciente transferencia de la medicina pública a la privada es "el tema clave, el principal". "Las listas de espera aumentan y empujan a la gente con recursos a la privada, que además cada vez ofrece pólizas más competitivas", argumenta.

Ponte reconoce que, al menos en Asturias, la opacidad informativa es tan alta que resulta del todo imposible conocer la dimensión del problema. "Pero lo que es cierto es que las clases medias con recursos están cada vez más entregadas a la medicina privada; lo veo cada día en la calle", subraya. Ponte puntualiza que esta situación es más acusada para resolver consultas o pruebas diagnósticas. "La pública mantiene todavía, aunque ya con competencia, la asistencia más compleja", aclara. 

A falta de datos asturianos, el portavoz de Defensa de la Sanidad Pública en Asturias ofrece algunos nacionales. Así, explica que mientras los presupuestos de los servicios públicos de salud de las diferentes autonomías decaen, la facturación de la medicina privada ha crecido por encima del 3%, y eso en tiempos de crisis.

 

Dos velocidades

También Ángel Colmeiro, presidente de Atención Especializada del Sindicato Médico Profesional de Asturias (Simpa), confirma esta tendencia. "Todos conocemos casos particulares de pacientes que recurren a la privada", destaca. "Las cifras de las esperas oficiales son tremendas y las reales, más tremendas aún", añade. Colmeiro coincide con Ponte en que caminamos hacia una sanidad a dos velocidades, una privada, para los ricos, y una pública para los pobres. "Es la consecuencia de los recortes", subraya.

Colmeiro denuncia también lo que, a su juicio, es un maquillaje de la lista de espera. Señala que tiene conocimiento de que pacientes de Traumatología o de Oftalmología son sacados del listado por el mero hecho de renunciar a operarse con un especialista en un centro privado que no les ofrece garantías. "De hecho, algunos traumatólogos me han contado que reciben a pacientes con secuelas tras ser derivados por el Sespa a centros privados", añade. 

El presidente de Atención Especializada del Simpa es pesimista. En su opinión, el problema no mejorará. "Ni la jornada mariana ni los quirófanos dan para más", asegura. Para Colmeiro solo hay dos soluciones y las dos requieren una inversión económica que la Administración no puede o no quiere asumir: contratación de personal extra para trabajar por la tarde o regreso a los programas especiales, más conocidos como peonadas. "De lo contrario, la lista de espera continuará creciendo", concluye. 

“Pedro Sánchez no lleva ni un par de meses al frente de la secretaría general y ya vuelve por donde tanto les gusta a los socialistas: todo lo que no sea votar PSOE, es ayudar al PP”…

“Pedro Sánchez no lleva ni un par de meses al frente de la secretaría general y ya vuelve por donde tanto les gusta a los socialistas: todo lo que no sea votar PSOE, es ayudar al PP”…

El populismo me mata

Por Antón Losada en eldiario.es

 

14/09/2014

 

Después de ir a Antena 3 a confesarle a Gloria Lomana que el Estado de las Autonomías era "un lío", el nuevo líder socialista se plantó ante el Comité Federal de su partido para denunciar "la gran coalición que se está produciendo entre los extremos, porque hay un partido que se frota las manos ante el auge del populismo en España: el Partido Popular”. No lleva ni un par de meses y ya vuelven por donde tanto les gusta a los socialistas: todo lo que no sea votar PSOE, es ayudar al PP. Alguien debería advertirles que ese truco ya no funciona y además resulta irritante.

 

Ya lanzado, el nuevo secretario general arengó a los suyos anunciándoles que su misión era enfrentar el populismo de "un proyecto que se construye sobre el descrédito del otro, sin aportar soluciones, ni futuro a la sociedad española, o mejor dicho, con propuestas que provocarían frustración y un pobre futuro para España”.

 

Resulta sonrojante escuchar a socialistas o populares imputar el cargo de populismo a Podemos. Uno debería escoger mejor sus palabras cuando habla en nombre de un partido que bajó el sueldo a los funcionarios porque eran privilegiados con un trabajo fijo mientras le recortaba un poco más los impuestos a gente como Emilio Botín. O enterró miles de millones de dinero público rescatando bancos y cajas para que dieran más crédito sin tocar un céntimo de las indemnizaciones millonarias de sus directivos.

 

Después de haber gastado más de cincuenta mil millones en rescatar nuestro sistema financiero y haber recortado otro tanto en nuestra paupérrima inversión social en sanidad o educación, hay que manejar una concepción muy elástica de la economía para sostener que implantar la renta social básica, la jornada laboral de 35 horas o adelantar la edad de jubilación suponen medidas que no nos podemos permitir ni pagar. Al parecer, no sólo han conseguido convencernos de que debemos pagar las deudas de nuestras élites políticas y financieras porque son culpa nuestra. Ahora pretenden que nos traguemos que la riqueza no se reparte, sólo se gasta en lo que importa a la gente importante y no hay dinero para que la mayoría pueda vivir un poco mejor.

 

Tras toda la pobreza y el sufrimiento inútil causados por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, socialistas y populares deberían mostrarse un poco más humildes en sus discursos y mostrar algo más de respeto por los votantes, propios y ajenos. Tratar de asustarnos otra vez con los mercados a estas alturas, con todo lo que hemos visto, resulta patético y estúpido. Ni la deuda es sagrada, ni cada familia tiene que entregar un hijo para pagarla, ni se cae el cielo por cuestionarla y auditarla.

 

Podemos representa una fuerza política emergente con muchas cosas para criticar. Desde esa forma de organización aparentemente abierta pero con una querencia preocupante por el viejo y conocido "centralismo democrático", al monocultivo de un discurso sobre la "casta" que lo simplifica todo, pero no lo explica todo. Sus portavoces suelen ser contundentes cuando critican a los demás y es bueno que les paguen con la misma moneda. A ver si así llegamos a tener por fin una política donde se hable claro de lo que pasa. Pero para eso resulta imprescindible que se empiecen a emplear ideas trabajadas y argumentos solventes, no consignas de tertuliano de guardia en la TDT party.

La otra historia (e indiscreciones) del imperio del triángulo verde

La otra historia (e indiscreciones) del imperio del triángulo verde

Un artículo de Jotdown profundizó en 2013 en la otra cara de El Corte Inglés, que reproducimos por su relevancia y actualidad

El Comercio. Lunes15 de septiembre de 2014 Jot Down @JotDownSpain Mario Bango

Dos varones y cinco mujeres después, Ramón Rodríguez Ordóñez —conocido entre sus vecinos como “el de Benitón”— observaba a su octavo hijo recién nacido en su casona de Llantrales, en la profunda parroquia de La Mata, Asturias. Era el dos de enero de 1882 y apenas había con qué alimentar más bocas en aquella paupérrima casa de agricultores. Tal vez por eso no fue un día de fiesta para los Rodríguez. Las cosechas no eran buenas, los jóvenes empezaban a huir a América y nadie de la familia tenía más conocimientos que los referidos a trabajar el campo. El futuro no era en absoluto prometedor para aquel chaval recién nacido, cuya madre decidió llamar César. César Rodríguez, futuro fundador y presidente de El Corte Inglés, la mayor firma comercial en la historia de España. O cómo pasar de una chabola en medio de Asturias a la fortuna más influyente de cuantas haya conocido el siglo XX español... (leer más)

 

Allen Frances denuncia los abusos diagnósticos y químicos de la psiquiatría…

Allen Frances denuncia los abusos diagnósticos y químicos de la psiquiatría…

«Las farmacéuticas pueden ser tan peligrosas como los cárteles de la droga»

"Vivimos en sociedades adictas", asegura el autor del manifiesto '¿Somos todos enfermos mentales?'

Foto.-  Allen Frances (foto de archivo).

Miguel Lorenci | MADRID, en El Comercio.

 

"Se registran hoy más visitas a los servicios de urgencias y más muertes a causa de los medicamentos que a causa de las drogas ilegales compradas en la calle. Si sus productos se utilizan a la ligera, las compañías farmacéuticas pueden ser tan peligrosas como los cárteles de la droga". La denuncia es de Allen Frances (Nueva York, 1942), toda una autoridad psiquiátrica, catedrático de la universidad de Durhan y autor de un 'ensayo-manifiesto' que ha disparado todas las alarmas. Analiza y enumera en '¿Somos todos enfermos mentales?' (Ariel) los abusos y excesos de una psiquiatría que es rehén de la industria farmacéutica, que "ha ganado el partido por goleada", recurriendo masivamente a la química en detrimento de la terapia, "que es mucho más efectiva a largo plazo".

 

Arremete Frances contra el Manual Diagnóstico y Estadístico, DSM en sus siglas en inglés, la 'biblia de la psiquiatría mundial' que él mismo dirigió durante años y que ahora condena. Es donde se definen las enfermedades mentales y sus baremos diagnósticos, se enumeran síntomas y se establecen los tratamientos específicos.

 

Alarmado ante la deriva del DSM, denuncia Frances como la psiquiatría "está perdiendo de vista la diferencia entre lo normal y lo patológico". Dice que se debe, en buena medida, "a la presión de las farmacéuticas, que tienden a considerarnos locos a todos", lo que es la base de un negocio monumental.

 

El DSM es una pieza clave en esta deriva, ya que "sirve para determinar quién está sano y quién enfermo, qué tratamiento se aplica, quién lo paga, quién recibe prestación por invalidez, quién tiene derecho los servicios de salud mental, quien puede adoptar un hijo, pilotar un avión o contratar un seguro de vida. O para establecer si un asesino es un criminal o un enfermo mental".

 

Trastornos que no lo son

El problema es la flexibilización de los criterios y la suma constante de "nuevos trastornos mentales que no lo son". "Si alguien penaba la pérdida de un ser querido durante largo tiempo se entendía como duelo, pero ahora si ese duelo dura más de una semana es un trastorno depresivo", apunta. Plantea idénticas dudas sobre el síndrome del comedor compulsivo o el de déficit de atención. "Todos conoceremos preocupaciones, decepciones o fracasos, desafíos asociados a un vida normal; pero la tendencia actual es considerarlos trastornos mentales que necesitan tratamiento médicos", explica Frances.

 

Recuerda las cautelas cuando él dirigía el DSM. "Solo aceptamos dos del centenar de nuevos trastornos propuestos, pero no sirvió de nada", lamenta. "La industria farmacéutica buscó los resquicios para golearnos, de modo que, a pesar de nuestras mejores intenciones, hemos asistido a varias epidemias psiquiátricas en los últimos años". Habla sin ambages de "falsas epidemias de trastornos mentales infantiles, como el déficit de atención, el autismo o el trastorno bipolar infantil".

 

Y tras tanta nueva patología está siempre la alargada sombra de la todopoderosa industria que tiene en sus psicofármacos "los productos estrellas para generar ingresos" y alienta esa "inflación diagnóstica" que hace que "millones de personas sean dependiente de agentes antidepresivos, antipsicóticos y ansiolíticos, somníferos y analgésicos". Tan es así que Frances sostiene que vivimos en "una sociedad adicta a las pastillas, con un 6% de los ciudadanos enganchados a los fármacos". Solo en EE UU un 11% de los adultos tomó antidepresivos en 2010, el 4% de los niños toma algún estimulante y el 4% de los adolescentes antidepresivos". Y lo peor es que no los recetan los psiquiatras. "El 80% las recetan médicos de cabecera tras una consulta de apenas siete minutos", explica.

 

Monocultivo humano

"Hace falta más psicoterapia para problemas menores. Sobra medicación y faltan mecanismos para vigilar los nuevos diagnósticos de manera tan escrupulosa como se hace con los nuevos fármacos. Los laboratorios están decididos a formar un solo monocultivo humano, un hombre estándar. Cualquier diferencia humana se convierte en un desequilibrio químico que hay que tratar con una pastilla. Transformar las diferencias en enfermedades es una de las mayores genialidades comerciales de nuestro tiempo".

 

"La industria farmacéutica dispone de recursos prácticamente ilimitados, fuerza política, habilidad publicitaria y ambición para buscar nuevos mercados y mayores beneficios" concluye Frances. Una situación que podría revertirse "si los políticos tuvieran motivación". Propone así acabar "con las fiestas, cenas, regalos promocionales y formación médica a doctores y estudiantes de medicina". También con los visitadoras médicos y agentes comerciales que se congregan en las salas de espera de los médicos, con las muestra gratuitas o con las aportaciones ilimitada y secretas a los políticos". También "reducir la protección de patentes a las empresas que infringen la ley" y a acabar la 'puerta giratoria', esto es "establecer una cuarentena de tres años antes de que los políticos, empleados a y burócratas implicados en el establecimiento y control de la regulación de las compañías farmacéuticas puedan incorporarse a las empresas del sector como directivos o empleados".

 

Entrevista de hace 2 días a Allen Frances en finanzas.com

Allen Frances: Un psiquiatra en pie de guerra

07/09/2014 - Por Carlos Manuel Sánchez - XL Semanal

 

«Vamos camino de ser una sociedad adicta a las pastillas». Allen Frances, una referencia mundial de la psiquiatría, sabe de qué habla. Tras dirigir el DSM-IV en 1994 el manual que establece qué es un trastorno mental y qué no, abre fuego contra quienes han elaborado la nueva edición. Asegura que la industria farmacéutica «ha ganado por goleada».

 

El diván del renegadoAllen Frances, nacido en Nueva York en 1942, es un psiquiatra con 47 años de experiencia. Fue decano de la Facultad de Psiquiatría de la Universidad de Duke y uno de los padres de los DSM. Asume su parte de responsabilidad en todo lo que critica.

Es uno de los padres de la psiquiatría moderna, pero se ha convertido en un renegado. Así ven a Allen Frances muchos de sus colegas. Y aún más los laboratorios farmacéuticos. Frances impulsa una cruzada contra el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, el influyente DSM-5, elaborado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y considerado como la referencia mundial sobre enfermedades mentales.Supervisó la edición anterior (DSM-IV, publicado en 1994) y ya entonó el mea culpa porque, en su opinión, la industria farmacéutica consiguió meter baza para que se recetasen millones de pastillas a gente que no las necesitaba. Ahora denuncia en su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel) que el DSM-5, ya en vigor, es mucho peor...

 

XLSemanal. En una fiesta, usted se percató de que algo iba mal con el nuevo manual...

Allen Frances. Sí, era una fiesta de psiquiatras que trabajaban en su redacción. Estaban eufóricos... Después de una hora de charla con mis colegas, me di cuenta de que me podían diagnosticar cinco enfermedades mentales según los nuevos criterios. Y le aseguro que soy una persona de lo más normal.

 

XL. ¿Qué enfermedades?

A.F. Me encantan las gambas y las costillas. Y cada vez que pasaba un camarero con la bandeja cogía... Es un claro síndrome del comedor compulsivo. Además, se me olvidan los nombres y las caras, lo que puede considerarse como un trastorno neurocognitivo menor. Mis preocupaciones serían fruto de un trastorno mixto ansioso-depresivo. Soy bastante hiperactivo y despistado, síntomas de trastorno de déficit de atención adulto. Y la pena que siento por la muerte de mi esposa se puede diagnosticar como un trastorno depresivo... ¡Ah!, y todo eso sin contar las rabietas de mis nietos, que padecerían un trastorno desintegrativo infantil.

 

XL. Usted lideró la elaboración del manual anterior y ya fue muy crítico...

A.F. Sí. Y eso que fuimos muy cautelosos a la hora de introducir cambios. De hecho, solo aceptamos dos de los 94 nuevos trastornos propuestos. Pero no sirvió de nada. La industria farmacéutica buscó los resquicios para meternos varios goles. Y a pesar de nuestras mejores intenciones, hemos asistido a varias epidemias psiquiátricas en los últimos años.

 

XL. ¿Cuáles?

A.F. Trastorno por déficit de atención, autismo y desorden bipolar. Se ha diagnosticado a millones de personas, que ahora dependen de antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos, somníferos y analgésicos. Nos estamos convirtiendo en una sociedad adicta a las pastillas. El 11 por ciento de los adultos y el 21 por ciento de las mujeres de los Estados Unidos tomaron antidepresivos en 2010; el 4 por ciento de nuestros niños toman estimulantes; el 25 por ciento de los ancianos en asilos han tomado antipsicóticos. Hay más visitas a urgencias y más muertes a causa de los medicamentos que por culpa de las drogas ilegales compradas en la calle. Las compañías farmacéuticas pueden ser tan peligrosas como los cárteles de la droga.

 

XL. ¿Los laboratorios presionan a los que redactan el DSM?

A.F. No directamente. Pero siempre están a la expectativa, buscando entre líneas las oportunidades de negocio. Aprovechan cualquier ambigüedad, cualquier trastorno no suficientemente definido... Y luego tienen un marketing muy potente que dirigen a los pacientes, con anuncios en televisión, revistas, Internet; y también a los médicos de atención primaria. El 80 por ciento de las pastillas las recetan médicos de cabecera después de una consulta de siete minutos.

 

XL. ¿Y qué cree usted que va a pasar?

A.F. El nuevo manual ha introducido muchos trastornos que en realidad son las reacciones normales de la gente normal a las vicisitudes de la vida. El resultado es que habrá nuevas epidemias psiquiátricas. Y eso se traducirá en un consumo excesivo de fármacos que pueden ser muy dañinos, además de caros. La triste paradoja es que se está medicando a mucha gente que no los necesita. Y no se trata a los que de verdad los necesitan. En los Estados Unidos tenemos a un millón de enfermos mentales en las cárceles.

 

XL. Pero los DSM tienen un prestigio enorme...

A.F. Hasta los años ochenta eran unos libritos que no leía casi nadie. Pero llegó el DSM-III, un libro muy gordo que se convirtió en un superventas y a partir de entonces estos manuales se consideran la biblia de la psiquiatría.

 

XL. ¿Por qué?

A.F. Porque tienen un gran impacto en la vida de las personas: señalan a quién se considera sano y a quién enfermo, qué tratamiento se aplica, quién lo paga, quién recibe prestaciones por invalidez, a quién se contrata, quién puede adoptar un niño o quién puede contratar un seguro; si un asesino es un criminal o un enfermo mental, qué indemnizaciones corresponden en un juicio...

 

XL. ¿Cuáles serían los principales errores del nuevo manual?

A.F. El peor es convertir el duelo normal por un ser querido en una depresión grave. Si pasas más de dos semanas melancólico y sin apetito, ya se puede diagnosticar y recetar medicación. Me parece una ofensa a la dignidad. Todos los seres humanos, incluso muchos mamíferos, experimentan el sentimiento de pérdida.

 

XL. ¿Alguno más?

A.F. Las lagunas de memoria propias de la edad se convierten en un desorden neurocognitivo. Y, por tanto, una tentación para el abuso comercial.

 

XL. Pero algo ayudarán las pastillas...

A.F. No hay tratamiento preventivo para las demenciales seniles. No es algo que se solucione con pastillas. Pero creemos que son la panacea y nos acostumbran a ellas desde niños. Para tratar los berrinches infantiles, por ejemplo. ¿Nuestros hijos están más perturbados que los de generaciones anteriores o son víctimas de los intereses comerciales de los laboratorios?

 

XL. No lo sé. Dígame usted...

A.F. Los niños son muy difíciles de diagnosticar. Influyen factores como la madurez o el desarrollo. Los más jóvenes de clase son los más propensos. Un niño puede parecer muy alterado esta semana y mucho más tranquilo a la siguiente. Deberíamos ser muy cautelosos en el diagnóstico. Y los padres deberían buscar segundas opiniones. Los psiquiatras infantiles a menudo son muy osados y los niños acaban pagando el pato. Según un estudio, el 83 por ciento de los menores de 21 años cumplían los requisitos para que les fuera diagnosticado un trastorno mental. Con el nuevo manual, esta cifra se puede aproximar al cien por cien.

 

XL. ¿No exagera?

A.F. La historia de la psiquiatría es una historia de modas en los diagnósticos. Las modas vienen y van. De repente, todo el mundo parece tener el mismo problema. Luego, la epidemia pasa y ese diagnóstico desaparece de la circulación. En el pasado se diagnosticaron miles de casos de vampirismo, de posesión diabólica, de neurastenia... Las modas dependen de la combinación de una idea que parece plausible y de nuestro instinto gregario de imitación.

 

XL. ¿Le preocupa que algunos aprovechen su mensaje para arremeter contra la psiquiatría?

A.F. Yo creo en la psiquiatría. He tratado a miles de pacientes que se han beneficiado. Lo que me preocupa es que la psiquiatría exceda su ámbito de competencia. Un buen diagnóstico y un tratamiento cuidadoso salvan vidas y las mejoran. Pero un exceso también hace mucho daño. Y, a la larga, la gente puede perder la fe en la psiquiatría y no buscar tratamiento, lo cual puede ser fatal.

 

XL. ¿Y qué se puede hacer?

A.F. Creo que es muy importante defender la normalidad y también la psiquiatría. Tenemos que controlar mejor el sistema de diagnóstico. Y controlar a los laboratorios. Hace falta más psicoterapia para problemas menores y sobra medicación. Necesitamos mecanismos para vigilar los nuevos diagnósticos de manera tan escrupulosa como se hace con los nuevos fármacos. Y debemos gastar mucho más dinero para tratar a las personas realmente enfermas. En los Estados Unidos se han perdido un millón de camas psiquiátricas en el último medio siglo. Estos pacientes han sido abandonados por el sistema.

 

XL. ¿Dónde trazamos la línea de lo que es normal?

A.F. La mayoría de nosotros somos bastante normales. Lo que pasa es que somos diferentes. La naturaleza es sabia. Ha tirado los dados billones de veces y sabe que la diversidad es la mejor apuesta para sobrevivir a largo plazo. Los humanos no somos tan sabios. Tenemos una tendencia bastante idiota a jugarnos el futuro a una sola carta.

 

XL. Explíquese...

A.F. Piense en la agricultura y la ganadería modernas. Nuestra fuente de alimentos depende ahora de un enorme monocultivo global de plantas y animales genéticamente homogéneos. No hemos aprendido nada de la hambruna irlandesa de la patata. Una plaga agresiva y pasaremos hambre.

 

XL. ¿Y qué tiene que ver eso con la industria farmacéutica?

A.F. Mucho. Los laboratorios están decididos a formar un solo monocultivo humano, un hombre estándar. Cualquier diferencia humana se convierte en un desequilibrio químico que hay que tratar con una pastilla. Transformar las diferencias en enfermedades es una de las mayores genialidades comerciales de nuestro tiempo, a la altura de Facebook o Apple. Pero es muy peligroso y muy dañino. La diversidad humana tiene alguna utilidad. Nuestros antepasados triunfaron porque en la tribu coexistían varios talentos. Había líderes narcisistas, seguidores felices de depender del líder, paranoicos que detectaban los peligros, personas obsesivas que hacían bien su trabajo, exhibicionistas que conseguían pareja...

 

XL. ¿Entonces estamos todos un poquito 'pirados'?

A.F. Darwin decía que si éramos capaces de sentir tristeza, ansiedad, pánico, disgusto o rabia, ello se debía a que todas esas emociones nos ayudan a sobrevivir. Necesitamos llorar la pérdida de seres queridos o nunca los habremos amado de verdad. Necesitamos preocuparnos de las consecuencias de nuestros actos o nos buscaremos problemas. En fin, lo que hacemos siempre lo hacemos por alguna razón...

 

XL. ¿Se ve usted como una especie de oráculo al que pocos hacen caso?

A.F. Sé que formo parte de una minoría. Pero considero que no es una batalla perdida. Hace unos años, la industria tabaquera era igual de poderosa que la farmacéutica. Además, nuestra causa es justa.

 

XL. ¿Qué le diría a sus colegas?

A.F. Que se acuerden del juramento que hicieron. El legado de Hipócrates es hoy tan válido como hace 2500 años: sé modesto, conoce tus limitaciones y no hagas daño.

 

Cinco enfermedades que no lo son...

... «y que se pondrán de moda», alerta Frances. Sus 'síntomas' son parte de la vida cotidiana y no tienen ni una definición precisa ni un tratamiento eficaz.

 

Duelo por la pérdida de un ser querido. Durante un tiempo, la gente experimenta, en su proceso de duelo, los mismos síntomas de la depresión. Tristeza, pérdida de interés, falta de sueño y apetito, disminución de la energía y dificultades para trabajar son la imagen clásica de la pena profunda. Un trastorno depresivo mayor no se debería diagnosticar si la persona no tiene ideas suicidas o delirantes ni presenta síntomas graves, prolongados e incapacitantes».

 

Rabietas de los niños. Lo han bautizado como trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo... Se convertirá en un cajón de sastre para medicar a niños que no lo necesitan, dependiendo de la tolerancia del médico, la familia o el colegio a estos niños 'incómodos'. Un berrinche es una forma de expresar rabia o angustia. Casi nunca es señal de un trastorno. Las rabietas comunes es mejor ignorarlas. Las persistentes pueden requerir una valoración».

 

Problemas de memoria en la gente mayor. Los mayores olvidan dónde han dejado las llaves o las gafas. La pérdida de capacidad mental es ya una afección: trastorno neurocognitivo menor. Califica a gente que no sufre aún demencia, pero que, al mostrar signos de deterioro, podría desarrollarla en el futuro. Lo defendería si hubiese una terapia preventiva, pero no existe. Sí habrá un boom de tomografías, punciones lumbares y medicaciones. La industria médica hará su agosto».

 

Falta de concentración. El trastorno por déficit de atención, que prolifera entre los niños, también causará una epidemia en adultos. Se diagnosticará a gente insatisfecha con su capacidad de concentración, a universitarios en época de exámenes, a gente que necesite mantenerse alerta muchas horas, a camioneros... Abre la puerta para recetar estimulantes que mejoren el rendimiento, y también con fines recreativos: un coladero para el mercado ilegal».

 

Glotonería, obesidad. Se llama trastorno por atracón. Basta con darse una comilona a la semana durante tres meses para padecer esta supuesta enfermedad. Lo padecería el cinco por ciento de la población, pero su diagnóstico se disparará en cuanto el público y los médicos sean 'educados' por la industria farmacéutica. Sería una respuesta a la epidemia de obesidad, pero esa epidemia no es fruto de un trastorno psiquiátrico, sino de los malos hábitos alimentarios».

 

PARA SABER MÁS

¿Somos todos enfermos mentales? Allen Frances. Ed. Ariel, 2014. DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association. Disponible en www.dsm5.org.

La verdadera ‘póliza oro’ de los seguros de salud

La verdadera ‘póliza oro’ de los seguros de salud

Como valor estratégico hemos de conseguir una sanidad pública innovadora, eficaz y austera

Por Faustino Blanco, 5 SEP 2014, en Tribuna de El País

El informe del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) correspondiente al año 2014 ’Sanidad Privada, Aportando Valor’ pone mucho énfasis en demostrar la importancia del sector sanitario privado en España. Otros analistas financieros refuerzan con poco rigor algunos de los aspectos más controvertidos del mismo.

Los autores del informe destacan que la sanidad privada tiene un peso elevado en el conjunto del sector productivo español que cifran en el 3,2% del PIB y señalan, como principales aportaciones, que: permite liberar recursos a la sanidad pública vía aseguramiento, mejora la accesibilidad de la población a la asistencia, desarrolla "actividad de alta complejidad", persigue la mejora continua de la calidad en la prestación asistencial, genera empleo y contribuye a la formación de los profesionales sanitarios... (leer más)