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La estrategia es clara, otra cosa bien diferente que funcione cómo se espera…

La estrategia es clara, otra cosa bien diferente que funcione cómo se espera…

El PP despide al exmarido de Mato y trata de proteger a la ministra

“Rectificar es de sabios”, admite Cospedal después de reaccionar a la presión

Los populares culpan a Sepúlveda y desvinculan sus actos de los de su exmujer

Foto: Cospedal y Floriano.

Carlos E. Cué / Francesco Manetto, Madrid, en El País.

Mariano Rajoy está decidido a defender hasta el final a su ministra de Sanidad, Ana Mato, una persona de su absoluta confianza. Y ella no tiene tampoco ninguna intención de dimitir. Asumida que esta es la voluntad política del más alto nivel, el PP se ha puesto manos a la obra para ejecutar una estrategia de protección de la ministra. Y uno de los elementos centrales de esa línea es la de culpar de todo el escándalo a Jesús Sepúlveda, exmarido de Mato, y tratar de establecer un cordón entre ambos para que las decisiones de uno no afecten a la carrera política de la otra.

Después de una semana de dudas, en la que Carlos Floriano, número tres del partido, llegó a decir que Sepúlveda, un histórico, como Mato, del aparato de organización del PP, no podía ser despedido porque era “funcionario” de Génova 13, la secretaria general, Dolores de Cospedal, desmintió este lunes a Floriano y a todos y anunció que el exalcalde de Pozuelo ya ha sido despedido del Partido Popular.

“El señor Sepúlveda ha dejado de prestar servicios en el PP a partir de hoy”, anunció Cospedal en una comparecencia de prensa en la sede nacional del partido. “Nos ha parecido oportuno terminar esa relación laboral… Y lo hemos hecho con la legislación en vigor”, remató la secretaria general de los populares.

“Rectificar es de sabios”, llegó a decir Cospedal, que admitía así la evidencia de que el PP ha dado un giro radical en este asunto en las últimas horas.

El caso de Sepúlveda es un buen ejemplo de la forma que han tenido Rajoy y su equipo de resolver situaciones delicadas relacionadas con el caso Gürtel. El exmarido de Mato, un hombre muy cercano a José María Aznar, fue forzado a dimitir por Esperanza Aguirre en 2009 como alcalde de Pozuelo de Alarcón, un municipio residencial cercano a Madrid donde se ubican algunas de las mansiones más caras de la capital, entre ellas las de varios jugadores del Real Madrid.

Cuando se vio obligado a abandonar la alcaldía, Sepúlveda llamó a Rajoy y le pidió que le reincorporara al PP, la formación que había dejado para ser alcalde. Y el entonces líder de la oposición aceptó. Sepúlveda volvió entonces a cobrar un sueldo importante del PP —los populares, pese a gestionar un dinero que es público en un 95%, no aclaran cuánto—, pero en realidad no tenía ninguna atribución ni acudía a la sede. Fue una especie de favor de Rajoy por los servicios prestados. Floriano llegó a argumentar que no se le podía echar porque le amparaba “el Estatuto de los Trabajadores”. Pero esas palabras se han demostrado inconsistentes en solo unos días, ya que Cospedal anunció el despido.

Desde el punto de vista político, el despido tiene más componentes. Por una parte, Cospedal y su equipo reaccionan frente a la presión de la opinión pública —eldiario.es avanzó la semana pasada que Sepúlveda seguía cobrando del PP y el escándalo fue importante—, pero también a la presión interna, ya que Esperanza Aguirre está lanzando mensajes de que el PP debería ser más contundente con este y otros casos.

Por otra parte, el PP busca crear ese cordón alrededor de Mato y separar su destino del de su exmarido. Toda la estrategia de los populares va encaminada a responsabilizar a Sepúlveda de todos los contactos con la red Gürtel y de los regalos que pudo recibir la familia Sepúlveda-Mato. Floriano llegó a decir: “Estamos culpando a una persona por lo que ha hecho su marido”, cuando le preguntaron por Mato. Para reforzar esa estrategia, la mejor manera consistía en romper los lazos del PP con Sepúlveda y convertirle en el auténtico culpable.

Por su parte, el exalcalde de Pozuelo también está contribuyendo a esa estrategia. Lejos de resistirse, ha hecho comunicados y ha dejado el mensaje de que toda la relación que mantuvo con Francisco Correa es responsabilidad estrictamente suya, tratando así de salvar a su exmujer.

Fuentes del Gobierno siguen apuntando todavía a la continuidad de Ana Mato al frente del ministerio. Rajoy lo ha dejado muy claro en privado, pero sobre todo en público: cree que “lo justo” es mantenerla porque “ella se lo merece”. Mato insiste en que no ha cometido ninguna irregularidad y es una injusticia atribuirle cuestiones que haya podido gestionar su exmarido en una época en la que, aunque no estaban separados legalmente, llevaban vidas separadas.

Lo único que en este momento podría alterar esa decisión de Rajoy sería que Mato no resistiera la presión. Pero todo parece encaminado a lo contrario. Esta misma semana hay un momento clave. Mañana (por hoy) declara Sepúlveda ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz. Ahí también tendrá ocasión de reforzar la idea de que él era el responsable de todo y su exmujer no tenía nada que ver. La inminencia de esa declaración también ha podido influir en la decisión de Cospedal de despedirlo.

La relación de Cospedal y Mato nunca ha sido buena. De hecho, ambas rivalizaron por el control de la organización, Mato con la ayuda de Javier Arenas. Durante meses, antes de las elecciones, fue evidente la tensión de Cospedal con el tándem Arenas-Mato, que finalmente fue designada como jefa de campaña. Cuando Rajoy decidió nombrarla ministra, Cospedal logró en el último congreso interno que nadie del Gobierno tuviera ninguna responsabilidad en el partido, de manera que Mato ha perdido cualquier influencia. Sin embargo, y pese a esa mala relación, Cospedal sabe que es Rajoy el único que puede decidir sobre el futuro de Mato y no se ha movido contra ella. De hecho, este último movimiento puede beneficiarla indirectamente.

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