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Al parecer ya están totalmente superados y olvidados los problemas iniciales con el robot…

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La farmacia del siglo XXI

El hospital de Mieres, que dispensa un millar de medicamentos al día, tiene un sistema robotizado que hace casi imposible equivocarse en el tratamiento

Julio Vivas, Mieres, en La Nueva España

 

La farmacia del nuevo hospital Álvarez Buylla de Mieres dispensa una media de 1.000 dosis al día. Un importante volumen de medicamentos que se controla de forma robotizada desde hace dos años. Este avance tecnológico, en el que el centro mierense es pionero junto al hospital de Reus, centró ayer parte del congreso nacional de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria que se desarrolla en Gijón. Un grupo de cuarenta profesionales, entre licenciados en Farmacia, residentes y trabajadores de hospital acudieron hasta Mieres para ver in situ cómo trabaja esta máquina, denominada "BoxPicker".

 

"Si por algo destaca el robot es por las altas cuotas de seguridad que alcanzamos, tanto en la preparación como en la dispensación del medicamento", explica José Miguel Brea, jefe del servicio de Farmacia. De hecho, la tasa de error es de un 0,3 por ciento, nada que ver con el sistema tradicional, donde el porcentaje se elevaba más de cinco puntos con respecto al actual. "Es casi imposible que un paciente obtenga una medicación diferente a la que se la recetado", destaca Brea. Y es que, según esta estadística, sólo se equivocarían en el tratamiento de uno de cada trescientos pacientes. Con el sistema tradicional, la equivocación a la hora de dispensar el medicamento podía llegar a uno de cada veinte pacientes. La seguridad no es la única ventaja, también se consigue cierta inmediatez con este sistema. Desde que se solicita un medicamento hasta que llega al paciente hospitalizado pueden pasar dos horas, pero si es un paciente que precisa el medicamento de forma urgente, "es inmediato".

 

Otro aspecto que destacó el jefe de Farmacia es la optimización del tiempo, "no hemos reducido personal, pero si hemos optimizado su trabajo para que puedan realizar otras tareas mucho más necesarias". También se ahorra. Cuando se puso en marcha el robot hace ahora dos años, se hablaba de que el ahorro podría alcanzar el 10%. Y es que el equipo elige los fármacos que están más cercanos a caducar, para no tener que tirar los medicamentos. El sistema también permite reutilizar aquellas medicinas que han sido devueltas por el cambio de tratamiento, algo que resulta impensable con otros sistemas de dispensación que se utilizan en los hospitales. En cuanto a los fármacos más usuales, Brea destaca los analgésicos, los antibióticos, los antiinflamatorios y los antipertensivos. "No hay mucha diferencia con otros hospitales de agudos", apunta.

 

Los participantes en el taller ofrecido en Mieres tuvieron la oportunidad de ver el funcionamiento del "BoxPicker". Los pacientes ingresados están provistos de una pulsera en la que se guarda la información sobre el tratamiento que precisan. Estas prescripciones son enviadas informáticamente al robot, que también se encarga de controlar los tiempos de las tomas, suministrando los medicamentos necesarios. La unidad central del sistema es una gran cámara con varios departamentos. El módulo destinado al almacenaje de los fármacos está dotado con un exclusivo dispositivo para la refrigeración, que mantiene la temperatura entre los dos y los ocho grados, según las necesidades. El propio robot se encarga también de fraccionar las dosis, añadiéndoles un código de barras donde se muestra el paciente al que va dirigido, el lote y la caducidad. Un trabajo que, como señala Brea, "acabarán viendo en el futuro los participantes en este congreso, aunque ahora sólo somos dos hospitales en todo el país, el sistema se irá implementando de forma paulatina en el resto de centros". Actualmente se utiliza en numerosos hospitales de Estados Unidos, así como en Francia y Alemania.

 

Apuesta

El Servicio de Salud del Principado de Asturias optó por el robot para el hospital de Mieres debido a sus características, mientras que el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo, trabaja con un sistema automatizado. Este modelo incrementa la cuota de error, aunque no llega a los niveles de la farmacia tradicional, que era totalmente manual. El "BoxPicker" supuso una inversión de 1,7 millones de euros y su puesta en marcha no estuvo exenta de polémica, al menos en un primer momento, ya que se provocaron algunos fallos con el sistema. "La adaptación fue dura, y tardamos al menos un año en conseguir que el robot funcionara a pleno rendimiento", subraya Brea, asegurando que "para mi es todo un orgullo poder trabajar en el hospital de Mieres, porque ahora sí que estamos disfrutando del trabajo y agradecemos esta apuesta tecnológica".

 

El Álvarez-Buylla presume de farmacia «sin errores»

Los participantes en el Congreso Nacional de la Sociedad de Farmacéuticos visitan el pionero robot del hospital de Mieres

A. FUENTE, MIERES, en El comercio.

 

Hace dos años el nuevo hospital Álvarez-Buylla de Mieres estrenaba un pionero sistema robotizado para su servicio de farmacia. Su «óptimo» funcionamiento en este tiempo le ha convertido en el ejemplo a seguir por el resto de centros hospitalarios del país; en España solo hay otro sistema de este tipo y se encuentra en la ciudad catalana de Reus. Ayer, unas cuarenta personas, participantes en el Congreso Nacional de la Sociedad Española de Farmacéuticos de Hospital que se desarrolla en Gijón, acudieron a conocer el sistema y sus ventajas.

 

El taller práctico corrió a cargo del jefe del servicio de Farmacia, José Miguel Brea. «Alcanzamos unas cotas de seguridad en la preparación y dispensación de medicamentos, con tasas de error de casi el cero por ciento». En Mieres se mueven al día un millar de unidades de medicamentos diferentes; «cada uno de ellos va trazado con código de barras y podemos llegar a saber, en todo momento, qué fármaco se ha dispensado a un paciente, el lote y su fecha de caducidad». Algo «impensable» en la mayoría de los hospitales que mantienen sistemas manuales o automatizados.

 

Brea conoce bien el servicio y los cambios, ya que lleva en Mieres desde 2007 y vivió todo el proceso de traslado e implantación del nuevo sistema. «En el viejo hospital de Murias podíamos tener tasas de error del cinco por ciento», indicó.

 

Un año de adaptación

Dijo, eso sí, que no todo fue fácil y que hubo un largo periodo de adaptación del nuevo sistema: «Hasta pasado el primer año no funcionó de forma óptima». Los asistentes al taller, todos profesionales del sector, pudieron comprobar su funcionamiento. El personal introduce los medicamentos en sus embalajes y el robot los extrae y genera las dosis individuales. Después, ordena el producto y entrega el pedido evitando que el producto llegue a caducar. El código de barras identifica al paciente, por lo que incurrir en un error es prácticamente imposible.

 

«Es un orgullo poder trabajar en el Álvarez-Buylla; poner en marcha este sistema con mis compañeros fue un reto muy importante y ahora estamos disfrutando del logro», destacaba Brea.

 

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06/10/2016 10:21. Administrador ;?>

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