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OPINION

Más reflexiones sobre A. Primaria: Artículo de “opinión” publicado hoy en EL COMERCIO

Más reflexiones sobre A. Primaria: Artículo de “opinión” publicado hoy en EL COMERCIO

Entre políticos y ciudadanos

ATENCIÓN PRIMARIA No hay problemas de accesibilidad ni geográfica ni horaria a los servicios sanitarios públicos en nuestra comunidad autónoma, pero sí lo hay en el tiempo de dedicación de médico a paciente.

 

04.08.2008 - SALVADOR TRANCHE IPARRAGUIRRE PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ASTURIANA DE MEDICINA DE FAMILIA Y COMUNITARIA

 

Si hace unos meses decíamos en este mismo periódico (se refiere al diario EL COMERCIO) que la Atención Primaria estaba en crisis y que era necesario un debate sereno y participativo con las sociedades científicas y los profesionales sanitarios, hoy tenemos que reconocer que la situación ha empeorado notablemente. Sin duda alguna, a ello han contribuido los modos autoritarios y la ausencia de un diálogo franco por parte de la administración sanitaria, las discordancias entre la consejería y el Sespa, con la consiguiente desorientación de los equipos directivos; la ausencia de un proyecto claro e ilusionante e, incluso, la desunión entre los propios profesionales sanitarios. Ello ha desembocado en dimisiones masivas de coordinadores, gerentes y directores, lo que supone el fin de la ’legislatura sanitaria’, aunque aún queden dos años para las nuevas elecciones.

Lejos de abordar los problemas graves del sistema sanitario, como son la financiación, el gasto sanitario, la capacidad de resolución de Atención Primaria o la eficiencia de la atención hospitalaria, la administración sanitaria ha puesto todo su empeño en obligar a hacer guardias a los profesionales que no las hacían y en asegurar que con acuerdo sindical o sin él se realizarán tardes al menos en los centros de salud urbanos. No deja de ser sorprendente, como una muestra más de la política errática y desorientada de este Gobierno, que fue el mismo Gobierno que preside el señor Areces el que hace 3 ó 4 años suprimió las tardes al firmar con los representantes sindicales el horario de los servicios sanitarios de 8 a 15 horas. En cualquier caso, al margen del enfrentamiento que mantienen los profesionales y la Administración, ¿cuál es la percepción de los ciudadanos? ¿suponen estas medidas algún tipo de mejora en la atención sanitaria?

En los primeros días del mes de julio, el Ministerio de Sanidad y Consumo publicaba los resultados del Barómetro Sanitario del año 2007, que, como saben ,se trata de una encuesta a ciudadanos que viene realizándose periódicamente desde 1995 sobre diferentes aspectos de los servicios sanitarios. En las comparaciones entre las comunidades autónomas, Asturias por segundo o tercer año consecutivo ocupa la primera posición en el nivel de satisfacción con los servicios sanitarios públicos y muy especialmente con Atención Primaria. La opinión de los asturianos es muy positiva en relación con la cercanía de los centros y el horario de atención, pero muy negativa sobre el tiempo de dedicación del médico a cada paciente.

Se trata de un indicador indirecto de la verdadera calidad de los servicios sanitarios: es importante que los centros estén cerca, que el horario de cita sea amplio, que el trato sea cordial, etcétera, pero lo realmente importante, lo esencial, es que el enfermo pueda disponer del tiempo suficiente para contarle al médico lo que le ocurre y que el médico tenga tiempo para además de escuchar al paciente, practicar las exploraciones necesarias, orientar el diagnóstico de forma correcta y pautar el tratamiento adecuado.

Y en esta reivindicación, desde la Plataforma 10 minutos y la Sociedad Asturiana de Medicina de Familia, llevamos años batallando. Llevamos años solicitando al menos 10 minutos por paciente, reducción de las absurdas cargas burocráticas, acceso a las pruebas diagnósticas, cambios en la organización que faciliten un mayor tiempo de dedicación a los pacientes y la imperiosa necesidad de poner en marcha programas de calidad que evalúen la calidad de los servicios que ofrecemos y promuevan medidas de mejora. Coincidimos entonces los ciudadanos y los profesionales sanitarios: no hay problemas de accesibilidad ni geográfica ni horaria a los servicios sanitarios públicos en nuestra comunidad autónoma pero si lo hay en el tiempo de dedicación de médico a paciente.

Y, ¿cómo intentan resolver estos problemas las autoridades sanitarias? Pues la verdad que de una manera muy sorprendente: ampliando la oferta horaria -consultas de mañana y tarde- pero sin aumentar el tiempo de dedicación de los profesionales. Se trata de una medida política para un problema que no es político, es decir, se toma una decisión populista (oferta de consultas de tarde) para un problema que es específicamente un problema de gestión, organizativo. A primera vista, puede parecer a los ciudadanos que se produce una mejora ya que se pretende poner en marcha consultas de tarde, pero la realidad es otra: si su médico de familia pasa consulta todos los días en horario de tarde, usted no tiene oferta en horario de mañana, de manera que no hay mejoras en la accesibilidad ni tampoco si su médico pasa un día de mañana y otro de tarde porque se perderá la mañana.

Es una medida que no mejora la sanidad pública, sino que trata de parecer, de aparentar, que la mejora. Sabemos que es difícil para los políticos dejar de mirar las próximas elecciones (su ser y estar dependen en muchos casos de sus resultados), por eso huyen de cualquier medida impopular y hoy sabemos que es un despilfarro innecesario mantener todos los centros de salud abiertos por las tardes y sabemos que es necesario unificar puntos de asistencia para la atención a urgencias, sabemos que es imperativo establecer medidas dirigidas a promover la adecuada utilización de servicios sanitarios por la población. Todos los sabemos pero no hay la suficiente valentía política para tomar esas decisiones.

Vengo observando con preocupación cómo en los últimos meses, y de forma reiterada, los políticos y autoridades sanitarias acusan a los profesionales sanitarios -y particularmente a los médicos- de ser los responsables directos y parece que únicos del deterioro de los servicios sanitarios como si ellos (los políticos, los gerentes, directivos, etcétera) no tuvieran ninguna responsabilidad. Recientemente, Enrique Costas Lombardia, vicepresidente que fue de la Comisión de Análisis y Evaluación del Sistema Nacional de Salud (la famosa Comisión Abril), escribía un interesante artículo donde afirmaba (copio textualmente): «se ha dicho que en nuestro tiempo el médico es un héroe derrotado y, desde luego, algunos políticos pretenden tratarlo como simple operario de una fabrica de curar. El único que puede suscitar y guiar la renovación de la Sanidad Pública es el médico...». Coincido completamente con su análisis y creo que no es posible una reforma sin el médico y mucho menos contra los médicos.

Espero que esta temporada de estío, proclive a la lectura y a la reflexión, facilite que los responsable sanitarios recuperen la cordura y retomen el necesario diálogo con las sociedades y profesionales. Por el bien de un sistema sanitario público de calidad y de los pacientes.

PENSANDO EN VOZ ALTA SOBRE LOS NECESARIOS CAMBIOS EN LA A. PRIMARIA TRAS LA INFORMACION DE LA REUNION DEL 1 DE AGOSTO.

PENSANDO EN VOZ ALTA SOBRE LOS NECESARIOS CAMBIOS EN LA A. PRIMARIA TRAS LA INFORMACION DE LA REUNION DEL 1 DE AGOSTO.

La reunión del día 1 de Agosto de la Mesa General de la Comunidad Autónoma en la que, para los representantes sanitarios, el tema estrella era la jornada de tardes en la Atención Primaria, obliga a que hoy, que es como “el día después”, analicemos un poco algunas de las claves reales de dicha reunión evitando, si es posible, caer en la tentación fácil de la desautorización o descalificación de lo que, a priori, sabíamos que no íbamos a oír de la Administración y así, intentar ver las cosas de la manera más realista posible.

 

Lo primero que me llama la atención es que a esa reunión asistió Elena Arias, Gerente del SESPA, que no suele frecuentar mucho esos lares y lo hizo, creo yo, para luego poder decir públicamente, y en eso coincido con ella, que el encuentro fue positivo porque ningún sindicato se opuso al hecho de que la jornada de tardes es necesaria. Pero explicitada esta coincidencia, que por cierto es la misma que todos los grupos de la Junta General de Principado de Asturias manifestaron hace un año en la cámara legislativa asturiana, mis coincidencias con la Gerente del SESPA empiezan a no ser tantas más, por lo que no dice o no puede decir, que por lo que si dice y, me consta, hace. Aunque, volviendo al hecho resaltado por la Gerente del SESPA, y no poco importante porque algunos sindicatos, hasta hoy, no habían dicho nada con un mínimo de compromiso, ahora resulta que no hay nadie que se opongan “per se” a la jornada de tardes…

 

Luego todos coincidimos porque todos queremos que la oferta de servicios a la población sea mayor, más eficiente y más eficaz y que, sin tanto calificativo teórico-ambiguo, eso responda a las necesidades reales de la ciudadanía. O sea, que si hay un segmento poblacional importante que requiere asistencia ordinaria de tardes en su Centro de Salud, se le dé. Pero eso, por lógica, y si la importancia del tema es de la envergadura que se le da, exige la predisposición a adoptar medidas no sujetas a limitaciones o apriorismos por parte de todos los implicados. Es decir, si yo quiero más igual puede ocurrir que me cuesta más … aunque también puede que seamos capaces de hacerlo con los mismos recursos que tenemos porque el actual equipo directivo de nuestra sanidad regional pública, es capaz de redistribuir mejor lo que, por consecuencia obvia, reconocen, está “infrautilizado”… y en eso, nadie mejor que quienes gestionan, para ponerle remedio.

 

En consecuencia, si esto es así, hay que empezar por reconocer que el debate público sobre este tema está bastante tergiversado ya que, para la ciudadanía, todo esto se reduce a la idea de que van a tener la disponibilidad de su médico todas las tardes y todas las mañanas en su Centro de Salud … y eso, precisamente eso, es lo único que, en ningún caso, va a ocurrir y todos lo sabemos. Luego hay que hablar claro y no generar falsas expectativas.

 

Puede, y eso se sabrá con las concreciones que nos remitirán a los sindicatos a mediados de agosto, que lo que se plantea sea que las consultas ordinarias, en determinadas zonas urbanas, sean de 4 días de mañana y 1 de tarde por cada médico. Lo que nos coloca en que para que 1 día a la semana yo tenga a mi médico de tarde, tengo que privarme de él un día por la mañana …

 

Puede, por el contrario, que la cosa sea algo más sería y nos planteen generar cupos de tardes para esos segmentos poblacionales a los que les interesa más que su médico esté en esa franja horaria … lo cual deviene en las contrataciones que ahora piden los mismos que antes decían “voluntario e incentivado”.

 

Y puede también, como variante de lo anterior, y lo que se me antoja más plausible, que en lugar del simple “maquillaje” horario, que supone la primera opción; y lo que ya descarta de mano la Administración por el sustancial incremento de recursos, que es la segunda; nos planteen una opción con un menor incremento de recursos y una mayor redistribución …

 

La cosa, para mi, no está nada clara aún. Y menos si escucho a algunas organizaciones sindicales que parecen tenerlo todo diáfano … y aquí me permito añadir que, en el fondo, esos que “dicen” tenerlo tan claro lo que les ocurre es que desean que así sea, es decir que sea sólo un simple “maquillaje”, porque así tendrán mas fácil, a medio plazo, el desmontar todo el tinglado o cualquier otro porque para nada creen en el sistema.

 

A esto último, que resultaría un camino claro al fracaso de la reforma y, por ende, una desautorización clara de los “reformistas” – entendiendo por ello a todos los que comparten la idea de que esto no puede seguir igual -; contribuyen, y con no poco éxito, las constantes declaraciones del Consejero de Sanidad en el sentido de que, si no hay Acuerdo, “lo impone ya por decreto” …

 

En fin, el “sumun” del éxito político: “Imponer la reforma, que sea un fracaso a corto o medio plazo y, de paso, desacreditarse para intentar cualquier otro cambio” … ¡¡genial!!, pero, por desgracia, muy posible.

 

Frente a todo esto mi sindicato, CC.OO., tiene una posición muy clara: Hay una necesidad constatable a la que dar respuesta – la demanda de consultas ordinarias de tardes – frente a la que nadie se posiciona en contra. Hay, por el momento, posibilidades de negociación a pesar de unos (algunos sindicatos concretos) y de algún “otro” … Pero aún está por definir el qué se quiere exactamente y, sobre todo, el cómo se va a lograr. Y en ello, además de que las “formas” de la Administración no sean las más propicias para llevar esto a buen puerto, ya hay un error grave de entrada que añadir:  “el aseverar que todo lo que se haga va a ser a coste cero porque, y eso lo añaden ahora, estamos en crisis …”. Este "corsé" no debería plantarse de momento.

 

¿Es posible hacer algún tipo de reforma así?

 

No hay nada imposible, salvo la cuadratura del círculo que ahora me viene a la cabeza, pero entonces ya no hablamos sólo de oferta de tardes, sino de redistribución de recursos en A. Primaria en sentido amplio (hay que hablar de los SAC, de los Puntos de Atención Continuada …), de la desburocratización de las consultas, …. etc.  Y no me extiendo sobre esto porque, recientemente, más en concreto el pasado 10 de Julio, CC.OO. firmó un Manifiesto conjunto a nivel estatal sobre la Atención Primaria con la Plataforma 10 Minutos (Pt10M), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), la Vocalía Nacional de Atención Primaria Urbana de la Organización Médica Colegial, la Vocalía Nacional de Atención Primaria Rural de la Organización Médica Colegial, la Vocalía Nacional de Médicos de Administraciones Públicas de la Organización Médica Colegial, la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-CSIF), y la Unión Sindical de Castilla y León (USCAL); que se puede leer  con este enlace: Manifiesto por la ATENCION PRIMARIA para todo el Estado , y que no considero oportuno, para nada, intentar resumir aquí ahora y si recomendar leer íntegramente.

 

¿Compartirían las premisas de ese Manifiesto en la Administración?

 

Si así fuera, y reconociendo que no habría “coste cero”, sino un coste asumible para una nueva realidad perdurable; todo podría ser realidad en un corto espacio de tiempo y con Acuerdo.

 

El problema es que en la actual Administración Sanitaria Regional algunos piensan que todos los sindicatos somos como los que defienden que “incentivado” si se pueden trabajar 200 ó 300 horas más … ¡¡ y así nos va!!

 

Arturo Méndez

DEL “MEDICO INTERACTIVO” … EVALUACION DEL ESTATUTO MARCO. DEBATE.

DEL “MEDICO INTERACTIVO” … EVALUACION DEL ESTATUTO MARCO. DEBATE.

Estatuto marco: luces y sombras

 

El 16 de diciembre de 2003, tras una larga espera, se cumplía al fin el mandato constitucional de que todos los profesionales sanitarios públicos tuvieran una ley básica que rigiera su trabajo. El Estatuto Marco, Ley 55/2003 de 16 de diciembre, llegaba para solucionar muchas lagunas legales que afectaban al trabajo de los profesionales sanitarios. Debía permitir que la labor profesional en el SNS no perdiera su carácter homogéneo, y ayudar a que se cumpliera el principio de igualdad en todo el territorio nacional. El Estatuto Marco sienta las bases en cuestiones básicas. La carrera profesional, la movilidad, la jubilación, la provisión, la selección de plazas… quedaron reguladas en sus catorce capítulos y sus 80 artículos. A punto de cumplir sus primeros cinco años de vida, sin embargo, son muchas las incógnitas que se ciernen sobre él. En el fondo late la pregunta final: ¿Ha cumplido su misión? Las respuestas entre los expertos son diversas, aunque, en general, la sensación que queda al valorar la norma es agridulce.

 

El Estatuto Marco sienta las bases comunes que deben regir en materias tan importantes para los profesionales sanitarios en general, y para los médicos en particular, como la carrera profesional, la provisión y selección de plazas o la movilidad por el territorio nacional; a lo largo de 80 artículos, catorce disposiciones adicionales, siete transitorias, una derogatoria y tres finales. Claro que a la hora de valorar si ha cumplido con eficacia la misión que se le encomendó, y sobre todo su ‘lucha’ por ser compatible con el más moderno Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), las opiniones varían y, una vez más, suelen enfrentar a las distintas administraciones con los representantes de los profesionales.

 

Para Antonio Fernández Paniagua, director de la División de Recursos Humanos del Servicio Gallego de Salud (Sergas), fue una norma que sustituyó a diferentes estatutos, que tenían además diferente rango jurídico, lo que acrecentaba la confusión a la hora de regular las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. “Hablamos de los años 60-70, momentos todos preconstitucionales, y algunas de las cosas que se recogían en los estatutos antiguos eran de difícil encaje en la Constitución”. Tal y como comenta, había dispersión normativa, y tres diferentes tratamientos de las mismas situaciones. En su opinión, el EM tiene la ventaja de que unifica, “regula de forma conjunta”.

 

Precisamente, ese largo periodo de tiempo transcurrido entre la aprobación de la Constitución y la del Estatuto Marco llama la atención. Aunque para Fernández Paniagua, “ese lapso de tiempo permitió que la norma encajase perfectamente en el ordenamiento jurídico”. Según señala, “el EM es un mandato de la Ley General de Sanidad de 1986, pero no se aprueba hasta 2003, en el último año de mayoría absoluta del Partido Popular, cuando se han completado ya todas las transferencias sanitarias y ha desaparecido el Insalud”. Como recuerda, el momento tiene muy poco que ver con la situación que había cuando se ordena. En 1986 el Insalud tenía prácticamente todas las competencias sanitarias; en 2003, el Ministerio estaba haciendo normas para los demás, no para sí mismo, según señala.

 

Tras el nacimiento del EM, cada Comunidad Autónoma fue realizando su desarrollo. “En Galicia, por ejemplo, no hemos desarrollado el apartado relativo a la edad de jubilación; entendemos que lo establecido en este sentido nos aporta poco”. Pero el EM, en su opinión, tiene elementos muy positivos: “gracias a él tenemos la posibilidad de la carrera profesional, algo que todavía no tienen los funcionarios”. Además, y según Paniagua, “dio también capacidad negociadora con entidad propia a la Mesa Sectorial de Sanidad; y se convirtió en una normativa homogénea para la ordenación de la jornada”, subraya.

 

Por cuestiones como las reseñadas, el director de Recursos Humanos del Sergas realiza una lectura “positiva en conjunto”, aunque reconozca que tiene aspectos no tan brillantes. “Todo es susceptible de ser desarrollado y mejorado, pero la posibilidad de alcanzar los acuerdos a los que se ha llegado en cada comunidad, y el valor y la relevancia de esos acuerdos, su fuerza jurídica, se debe al refuerzo que les ha dado el EM”.

 

Por su parte, Fuencisla Olmos, hasta hace escasa fechas directora de Recursos Humanos del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam), tiene también una valoración positiva, cuya aparición fue, en su opinión, “un hito importante, algo en lo que habíamos trabajado todas las comunidades junto al Ministerio”. Como afirma, desde 2003, el trabajo en el área de Recursos Humanos ha discurrido por un nivel de homogeneidad importante.

 

Para Olmos, la aplicación y desarrollo del Estatuto ha dependido de lo que cada comunidad autónoma ha realizado o sigue realizando. Así, considera que en una Ley Básica hay aspectos aplicables directamente y otros a desarrollar. En este sentido, recuerda que, por poner un primer ejemplo, todo lo relativo a descansos y tiempo de trabajo se aplicó de forma homogénea en todo el SNS, “o la carrera profesional, prevista en el EM y en la LOPS, que ha supuesto un impulso a una nueva medida de recursos humanos en todas las autonomías”, añade; por el contrario, “en los planes de ordenación cada comunidad llevó su propio ritmo”.

 

Pero por encima de todo, lo que le parece importante es que “todos los Servicios de Salud hemos dispuesto de una norma de referencia, y fue importante en los primeros años tras las transferencias. Para mí ha sido una norma relevante para el desarrollo de los Servicios de Salud y de las políticas de personal”. Aunque afirma que “queda mucho por hacer”, lo “importante lo ya hecho”.

 

La posición en contra de CESM

 

 Una opinión claramente contraria al EM, que “despertó muchas esperanzas que no se han cumplido”, se puede encontrar en la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM). El máximo responsable de su Gabinete Jurídico, José Ramón Oncins, afirma que “el EM tenía un plus de positividad grande, por el hecho de que se regulaba de una forma específica, y se daba cumplimiento a la Ley General de Sanidad de una previsión que gobierno tras gobierno se había ido dejando pasar; eso fue lo más positivo. Pero después se ha ido viendo que era una norma con imperfecciones, y éstas irán, o están, saliendo sucesivamente a medida que los tribunales se pronuncien”, comenta.

 

El responsable de JURISCESM explica, a la hora de hablar de imperfecciones, que éstas se centran “en el traslado a la legislación interna de los funcionarios de la directiva europea sobre descanso, por ejemplo; también había deficiencias en cuanto a la discriminación del trabajador temporal, pues se impedía el cobro de trienios a interinos, aunque algunos jueces ya se han pronunciado en el sentido de que este artículo del EM es anticonstitucional”.

 

Pero, en su opinión, lo que creó en su momento más conflicto fue el cambio de jurisdicción que ha sufrido el personal estatutario, “que aunque desde el punto de vista jurídico es impecable que esté en el ámbito de lo contencioso-administrativo, desde el punto de vista de las personas afectadas ha generado inquietud y sinsabor, pues, habituadas a la jurisdicción social, ahora tienen más dificultades para defender sus derechos con la misma frescura”, afirma.

 

En este sentido, Oncins aclara que el perjuicio para el facultativo no sólo se refiere a la menor celeridad de los procesos, sino también a lo que denomina como “la posición del juzgador: el juez de lo social es una persona sensibilizada por los problemas de los trabajadores, y como máxima tiene ‘in dubio pro trabajador’, la balanza en caso de duda se inclina del lado de éste; la jurisdicción contencioso-administrativa nace con la vocación de controlar a la Administración, pero no hay que olvidar que es también Administración, y además evidentemente está desbordada por la gran cantidad de problemas que ha recibido (inmigración, permisos…) y no ve con agrado la llegada de problemas relativos al personal”.

 

El Estatuto Marco es el resultado de un mandato de la Ley General de Sanidad de 1986, pero no se aprueba hasta 2003

 

 

Según señala, la jurisdicción contencioso-administrativa es en su forma de actuar, ”más fría que la de lo social”, y eso ha hecho, en su opinión, que, uniendo el temor a la posible condena y pago de costas, y que el periodo de solución se alargue, “muchos estatutarios ‘renuncien’ a la defensa de derechos que en otro ámbito, en otro momento, hubieran llevado a cabo”.

 

Un aspecto al que se refiere José Ramón Oncins, aunque de entrada aclara que “es un tema particular de algunas autonomías”, es el del tratamiento que se da a la jubilación de los profesionales. “Es llamativo porque se aparta de la regla general que señala que un funcionario, si lo desea, puede seguir trabajando hasta los 70 años”. Para el personal estatutario, en cambio, la situación es al revés: jubilación a los 65 años y, si alguien quiere continuar, la Administración le va a dar permiso.

 

La puerta de salida a estos conflictos, en opinión de este jurista, es que el EM deja el desarrollo de muchas materias en manos de las comunidades autónomas, “y van a ser éstas las que van a aclarar la situación. A nivel estatal, el mosaico normativo puede ser muy variopinto”, apunta.

 

Incumplimientos

 

María José Alende, secretaria general de Sanidad de Comisiones Obreras, destaca del EM “tres aspectos: que fue una norma que vino a superar estatutos preconstitucionales reguladores de la política de recursos humanos en España; que el propio EM establece un ámbito donde las administraciones públicas y las organizaciones sindicales deben tejer las complicidades que requiere una política de recursos humanos, a través del Foro Marco del Diálogo Social; y tercero, que el EM recoge por primera vez lo que debe ser el modelo de incentivación de los profesionales, a través del desarrollo de la carrera profesional”.

 

Para Alende, “aunque la norma era muy buena”, los problemas han llegado con su desarrollo, pues en su opinión “su cumplimiento requería voluntad política, y lo que hemos apreciado es una nula voluntad política por parte de los titulares del Ministerio de Sanidad y Consumo para abordar cuestiones que tienen que ver con la política de recursos humanos y que son de interés para el conjunto del sistema”.

 

Entre esas cuestiones no desarrolladas, la representante de Comisiones se refiere a que “el EM planteaba que un año después de su aprobación, el Ministerio de Sanidad debía presentar al Foro Marco un estudio sobre necesidades presentes y futuras de profesionales en nuestra Sanidad, porque ya en aquel momento detectábamos que podía haber problemas para la aplicación de la directiva europea sobre tiempo de trabajo y descansos, al no haber suficientes profesionales; el Ministerio de Sanidad ha sido incapaz de presentar ese estudio”, lamenta.

 

Otra cuestión que no se ha cumplido es que, independientemente de las carreras profesionales que se vayan acordando en los distintos servicios de salud, tiene que haber un marco referencial que homogenice u homologue los distintos niveles que van adquiriendo los profesionales en cada servicio, “para que esa carrera profesional no se convierta en un impedimento para la movilidad de los profesionales dentro del sistema”, añade.

 

Y otra cuestión que planteaba el EM es que cuando más de dos servicios de salud establecieran una oferta de empleo público, se plantearía en el Foro Marco para habilitar fórmulas que impidieran que alguna comunidad autónoma introdujera en los baremos cuestiones que dificultaran a profesionales de una comunidad acceder a una plaza en otra, como puede ser el conocimiento del idioma. “Eso tampoco se ha cumplido”; y completan su lista de principales incumplimientos, otros que afectan a la calificación profesional y a la formación.

 

Alende culpa más al Ministerio de Sanidad que a las comunidades autónomas del mal, o escaso, desarrollo del estatuto Marco, porque, en su opinión, “el Ministerio es el que tiene que velar por la cohesión social, y debe tener la habilidad política suficiente para tejer complicidades con las administraciones autonómicas y con las organizaciones sindicales para ver qué cuestiones de política de recursos humanos se deben tratar en el Foro Marco. Muchas comunidades han reclamado al Ministerio una política más activa, y éste ha mirado para otro lado”, señala.

 

En resumen, para la representante de Comisiones, “el EM fijaba unas normas de juego bastante claras, espacios de negociación en el ámbito autonómico y general, sin quitar competencias a las comunidades pero estableciendo un espacio donde se armonizaran las comisiones de trabajo”. Pero la falta de desarrollo de la norma está provocando, en su opinión, ”relaciones encontradas entre los distintos servicios de salud”, y más en un escenario de falta de profesionales. Así, una comunidad autónoma con mayor capacidad de recaudación, y por tanto de pago, atrae a los profesionales de otras, lo que puede poner en una situación de riesgo a distintos servicios de salud. “Sólo hay que ver la cantidad de profesionales extranjeros que se están incorporando, con acreditaciones no equiparables a las que se exigen aquí”.

 

UGT se opuso desde un principio a la norma

 

Tampoco es muy positiva, aunque por razones distintas, la visión que del EM tiene el otro sindicato de clase, UGT. Pilar Navarro, secretaria general de Sanidad, recuerda que “fue el único que no apoyó el EM, ampliamente criticado en las formas y en el fondo y, de hecho, en estos cinco años se ha demostrado que ha sido una norma que no ha beneficiado para nada ni a los trabajadores ni al SNS. Junto a la Ley de Cohesión, ésta en menor medida, y a la LOPS, son tres leyes que chocan frontalmente en algunos de sus artículos, con contradicciones profundas entre ellas”.

 

Para la representante de UGT, “algo fundamental para nosotros es que antes de realizar las transferencias sanitarias deberíamos haber puesto los elementos de cohesión del SNS, no actuar al revés como se hizo: eso ha producido problemas importantes y desajustes”. Para Navarro, del EM no se ha hecho el desarrollo reglamentario prácticamente en ninguna de las comunidades autónomas, ni se han establecido los planes de recursos humanos, que hubieran sido absolutamente necesarios para hacer una planificación, y “además seguimos defendiendo que hay materias básicas que son competencia del Estado que se deberían haber negociado: solamente se han negociado en el ámbito estatal los aspectos laborales del personal en formación, algo insuficiente”, dice.

 

La alternativa que Comisiones presentó “en unas negociaciones que fueron muy ‘sui generis’”, recuerda su secretaria general de Sanidad, es “hacer un Estatuto Básico del Empleado Público como ‘paraguas’ para después establecer los estatutos sectoriales para complementar cuestiones específicas”. Pero se hizo al revés “y fue un tiempo perdido”. No se hizo un estatuto que contemplara la realidad y el futuro de lo que debía ser el SNS, sino una ‘foto fija’ de lo que veníamos estableciendo con anterioridad a las transferencias, ha explicado Navarro.

 

La ‘colisión’ con el Estatuto Básico del Empleado Público

 

Aunque la cuestión ‘estrella’ cuando se analiza el papel que ha jugado y que de debe jugar en los próximos años el EM es su posible colisión con el Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP). Aquí hay dos claras líneas de interpretación: quienes afirman que el EM queda derogado con la posterior aparición del EBEP, y quienes señalan que ambos pueden convivir en perfecta armonía. Para Fuencisla Olmos, “lo que ha ocurrido es que el Estatuto Básico ha venido a complicar la política de cohesión”. En su opinión, ya era complejo establecer unas líneas de cohesión con una norma básica que debe desarrollar cada comunidad, y “si ahora aparece otra que también se debe aplicar, a veces, como está ocurriendo con elementos retributivos o de permisos, se complica cómo desarrollar nuestra política de RRHH”. Más que de confrontación, lo califica de complicación. Aunque en algunos aspectos concretos “sí se ha dado una cierta confrontación, como en el pago de trienios al personal temporal”. En cualquier caso, para Olmos el EBEP no deroga “expresamente” el Estatuto Marco. En su opinión, “son dos normas básicas y cada una tiene su ámbito, y sólo puede hablarse de derogación en algunas materias concretas en las que las dos entren en confrontación”.

 

José Ramón Oncins es crítico con la situación creada con la aparición del EBEP. Para el representante de CESM, “sorprende” que habiéndose realizado un esfuerzo para elaborar el Estatuto Marco al poco tiempo vea la luz otra norma, “donde de una forma implícita se está derogando una parte importante del propio EM… como así lo están interpretando los jueces en sucesivas sentencias”. Para Oncins, en este momento existe cierta confusión, que poco a poco los jueces van cerrando, respecto a qué norma se aplica. En su opinión, la primera a aplicar es el EBEP, y sólo en aquello que no esté regulado por éste o no sea vigente, “habrá que ir al EM”.

 

Por su parte, María Álvarez, integrante del Gabinete Jurídico del Colegio de Médicos de Cantabria, señala que “el EBEP desarrolla algunas sentencias y normativa de la Comunidad Europea que habían ido condenando a la Administración española por incumplimientos de diferentes normas respecto al personal. Eso, sin necesidad de que estuviera esta nueva norma básica, se hubiera ganado en los juzgados, pero ha servido para evitar que se judicializasen todos los problemas”. Como explica, el Estatuto del Empleado Público realiza una regulación igualitaria para todos los funcionarios en todo el Estado, estableciendo qué se debe desarrollar en cada comunidad autónoma.

 

En su opinión, “hay que resolver el conflicto entre normas en cada caso concreto”. No es que derogue el EM, afirma, pero sí que hay criterios que “dicen que como el EBEP es igualitario, hay aspectos de éste que son diferentes a los que establecía el EM y, en este caso, si los mejora, hay que aplicar esta segunda norma, siempre para favorecer al trabajador”, sostiene.

 

Algunos expertos afirman que el Estatuto Marco deja muchas materias en manos de las autonomías, lo que ha dado lugar a problemas de desigualdades

 

Para María José Alende, “la diferencia entre el SNS y otros espacios de las administraciones públicas es que para trabajar en el SNS se exige tener titulaciones habilitantes, y eso requiere un tratamiento específico; pero el Ministerio de Sanidad cree que es de aplicación una parte del EBEP que desdibuja el perfil profesional que tenemos en el sistema sanitario público”, según señala.

 

En cualquier caso, en el gabinete jurídico de Comisiones Obreras tienen “meridianamente claro” que el EBEP no deroga el EM, y su razón es que “cuando hablamos de normas, su especificidad prevalece sobre el momento en que han sido publicadas. EL EM y el EBEP tienen el mismo rango, son leyes generales aprobadas por el Parlamento”, afirma su secretaria general.

 

Pilar Navarro, de UGT, defiende que “con la negociación sobre el EBEP, vamos a tener que modificar la mayoría de los artículos del EM”. En su opinión, tan solo hay dos que no habrá que tocar: el referente a la carrera profesional y el de movilidad interadministrativa del personal. Para ella, en cualquier caso, “el EM, no queda derogado, y hay que adaptarlo al EBEP, al ser éste posterior. Algo fundamental para nosotros es que antes de realizar las transferencias sanitarias deberíamos haber puesto los elementos de cohesión del SNS, no actuar al revés como se hizo. Ahora nos damos cuenta de que el EBEP, adaptado a los tiempos y a una Administración Pública moderna, con modificación de algunos derechos, provoca que haya que modificar un EM que se ha quedado en fuera de juego”.

 

Antonio Fernández Paniagua advierte que en este punto “el Sergas comparte la teoría de la mayoría de las asociaciones jurídicas: el propio EBEP mantiene la vigencia del EM en las cuestiones específicas del ámbito sanitario, no es un ‘vaciado’ de éste, que recoge cuestiones que también son de aplicación al personal estatutario”. Así, el Sergas entiende que pueden convivir perfectamente, “no vemos colisión sino complementariedad”, afirma.

 

Para el representante gallego, en cualquier caso, el EBEP “podría ser más claro, pero entendemos que deja ese hueco para que el EM se mantenga, salvo en algunas cuestiones en las que haya un choque frontal”. Según afirma, “cuando se ha defendido que el EBEP deroga el EM no sé si se está valorando que el tratamiento que hace el EM de las situaciones administrativas es mucho más favorable que el que hace el EBEP”, cuestiona.

 

Porque lo que advierte Fernández Paniagua es que “una táctica rechazada por los tribunales, tanto en este caso como en otros en los que confluyen varias normas del mismo rango, es la del ‘espigueo’: no se puede coger lo que más favorezca de cada norma. Sino que se debe aplicar un bloque normativo conjunto, y nosotros mantenemos un sencillo esquema: en aquello que el EBEP señale que hay que aplicar a todos los profesionales y choque con el EM, hay que aplicar el EBEP; pero en lo que es específico del mundo sanitario se debe aplicar el EM, porque el propio EBEP le otorga esa facultad”, concluye.

Declaracion de Santander

Declaracion de Santander

Tal y como adelantábamos en este mismo espacio el pasado día 11 de julio (VER NOTICIA DE ENTONCES), en cuanto os pudiéramos facilitar más información sobre el manifiesto con el que se iniciaba en nuestro país la campaña para promover la despenalización en el Código Penal del suicidio asistido y la eutanasia, os lo haríamos saber; hoy cumplimos en parte con ese compromiso, facilitándoos el texto íntegro de la “Declaración de Santander” que, desde ahora, estará puesto en nuestra sección de la WEB dedicada a la PARTICIPACION CIUDADANA de nuestro área sanitaria.

 

Queremos así  contribuir a lo que los propios creadores del manifiesto persiguen:

“… Que los partidos políticos promuevan este debate de una forma seria, responsable y sosegada, creando una comisión en el congreso de los diputados que definitivamente estudie estos temas. Asimismo, hacemos una llamada a que la sociedad civil se implique en este debate y a la que le concierne muy directamente. De la misma forma, solicitamos que participen en el mismo, filósofos, profesionales asistenciales, juristas, teólogos, personalidades de la cultura, científicos, investigadores y medios de comunicación...”

 

IR DE MANERA DIRECTA A LA DECLARACION

Algunas reflexiones, a modo de apuntes, sobre la última reunión de la Mesa General de la Comunidad Autónoma.

Algunas reflexiones, a modo de apuntes, sobre la última reunión de la Mesa General de la Comunidad Autónoma.

Desde el punto de vista sindical es absolutamente obligatorio reflexionar y extraer conclusiones de lo acontecido en la Mesa General de la Comunidad Autónoma del día 16 de julio, en la que tal y cómo destaca alguno de los medios de comunicación regionales, a pesar de las 4 horas largas de reunión “las discrepancias entre la Administración regional y las centrales sindicales fue de tal calibre que ni tan siquiera hubo consenso para aprobar las actas de reuniones anteriores”.

 

Esta anécdota que, en todo caso, es muy válida para obligar a cualquier lector a plantearse que algo grave subyace cuándo se llega a esos extremos, no debe, sin embargo, desviarnos de la necesaria profundización sobre lo concreto.

 

Y yo quiero hacerlo desde aquí, expresando abiertamente algunos apuntes que someteré al posterior debate colectivo en mi organización.

 

A mi juicio, dos son los temas de la reunión de la Mesa General, a los que tendríamos que prestarles especial atención:

 

1.- La clara línea, intencionadamente impositiva, de lo que se da en llamar “reforma Quirós” para la modificación del sistema organizativo o modelo de la Atención Primaria de Salud.

 

Y 2.- Las reticencias constantes de la Administración a extender el modelo de la carrera profesional de los empleados públicos a los no estatutarios del SESPA y al resto de empleados públicos no pertenecientes a este organismo, lo que le supuso al partido del gobierno una derrota parlamentaria el pasado 13 de junio en la Junta General del P. de Asturias, de la mano de IU-BA-Los Verdes y del PP.

 

De lo primero es importante recordar que el principio de Acuerdo negociado con el SIMPA el 30 de abril de este año, para incrementar el precio de la hora de guardia de Atención Primaria y de A. Especializada de Médicos y ATS/DUE se hace; a pesar del rimbombante título que se le da al documento, en el que se habla también de “mejoras organizativas”; en la inercia de pagar más – y probablemente lo que es ajustado al promedio de las demás Comunidades Autónomas de nuestro Estado, todo hay que decirlo - pero a cambio de nada...

 

Si a ese error político de primer orden añadimos el hecho de que todos los demás sindicatos - incluida la parte SATSE de lo que conforman indisolublemente unidos a efectos de representación legal CEMSATSE (SIMPA + SATSE) -; fueron absolutamente obviados de la negociación e, incluso y más grave a mi juicio, con esa puesta en escena se empezaba a vaciar de contenido todo lo referenciado en el ACEBA (concertación regional) sobre los temas sanitarios; la cosa no podía nacer peor.

 

Las posteriores actuaciones de la autoridad sanitaria regional, de la que ha habido y hay aún chorros infinitos de tinta, puede que se entiendan mejor así: “simplemente estaban intentando sacar la pata de dónde la habían metido”. Pero, por desgracia, ni eso saben hacer ya que, como bien se ha destacado en los medios de comunicación, es ahora la UGT la que parece más beligerante con esta nueva situación por una lógica de lo más elemental: no cuentan con “ellos” ni para meter la pata ni para intentar sacarla … ¡¡sólo para las firmas “ilustres y por arriba”, que luego no se concretan en nada!!

 

De esta manera, las cosas acaban siendo, por expreso deseo de la Administración o por la incapacidad de análisis político de algunos de sus responsables, totalmente contrarias al hecho necesario de cuidar a los “potenciales” aliados naturales. Y nos damos de bruces con la más absoluta y uniforme confrontación entre aquella y la totalidad de las organizaciones sindicales presentes en la Mesa General de la Comunidad Autónoma. Siendo fácil predecir, dado el sistemático “acierto” en la enmienda de errores de la que hace alarde esta Administración, que intentarán tacharnos de corporativistas a todos los sindicatos, seamos de ese corte o seamos de “clase” incluyendo, como no, al sindicato “hermano” del partido del gobierno.

 

La cosa está bastante fea pero todavía puede ponerse bastante peor.

 

Por lo que se refiere al segundo de los temas propuestos para prestarles especial atención, parece más que evidente que la Administración ha querido trasladar al foro de negociación sindical la “pataleta” parlamentaria que arrastra desde el día 13 de junio pasado.

 

El hecho de que la totalidad de las organizaciones sindicales de los empleados públicos apoyáramos la iniciativa de la oposición en la Junta General del Principado aquel día de junio, venía a ser algo así como la foto opuesta a la que se divulgó tras la no aprobación de los Presupuestos de este año, y con la que se enmascaraba entonces ese enorme “handicap” político y su repercusión mediática. Me refiero, cómo no,  a la foto de la meteórica firma del ACEBA.

 

Y claro, sumando dos y dos, no resulta muy difícil concluir que éstos y no otros son los determinantes de lo que acontece y de lo que queda por venir:

 

El partido del Gobierno Regional que, no lo olvidemos, gobierna en minoría, bien puede mantener la gobernabilidad en nuestra autonomía si construye sus decisiones sobre la base del consenso político o del consenso social o de ambos a la vez, pero bastante más difícil o “cuasi” imposible, es hacerlo perdiendo primero el consenso político, luego el social dónde es gobierno y también empresa y, probablemente por último, también el social de lo que le queda … En una palabra: nunca se debe gobernar con la soberbia, la arrogancia y la indolencia de quienes se sienten como que llevaran años perpetuados en mayorías absolutas. Esto núnca trajo nada bueno para nadie…

 

La situación no puede estar más al límite.

 

Lo acordado por la mayoría de la JGPA el día 13 de junio no sólo está incumplido un mes más tarde, sino que la jactancia de la demora hasta 2010 ó 2011 de la carrera de los empleados públicos no estatutarios, se viene a sumar a la nada disimulada ruptura intencionada de todo tipo de diálogo en las reformas sanitarias que, a su vez, ya venía precedida de las hace tiempo inexistentes negociaciones en todo tipo de obligaciones laborales (traslados, OPE del SAC, OPE General, contratos con movilidad forzosa, … etc). Y todo ello coloca, por igual, a los grupos políticos de la oposición y a las organizaciones sindicales, al borde de la inutilidad …

 

¿Alguien se cree que esto acaba así?

 

Dejo, sin más, la respuesta en el aire … no vaya a ser que el otoño caliente que augura UGT se nos quede en un calificativo “tibio” …  

Arturo

Medalla a un sindicato

Medalla a un sindicato

ADRIÁN REDONDO ARGÜELLES

Con motivo de la festividad de San Pedro, se entregó la medalla de plata de la Villa de Gijón a la Unión Comarcal de Comisiones Obreras de Gijón, por sus 50 años de existencia y su contribución al desarrollo de esta ciudad. Desde que se creara la primera comisión obrera en la mina La Camocha, como intento de los trabajadores de mejorar sus condiciones laborales en medio de la dictadura franquista y en la que participaron trabajadores de diferentes ideologías: inicio del carácter unitario que caracterizaría y aún caracteriza a este sindicato (las y los trabajadores tenemos algo en común, seamos como seamos, pensemos como pensemos, y esto es nuestra condición de asalariados, es decir, necesitamos un salario para poder vivir; de ahí surge el carácter de clase del sindicato), la sociedad se ha transformado y el movimiento obrero y Comisiones Obreras ha sido en esta ciudad, agente principal de los mismos: no se podría entender la mitad del siglo XX y el principio de éste sin la acción de tantos hombres y mujeres que han dado lo mejor de sus vidas participando en CC OO con el fin de alcanzar las mejoras laborales y sociales para una inmensa mayoría que somos las y los trabajadores.

Al igual que CC OO fue esencial para conseguir enterrar en la calle al franquismo, también lo ha sido cuando las reglas del juego cambiaron adaptándose al nuevo marco democrático para defender los puestos de trabajo de la durísima reconversión industrial o para diseñar el futuro laboral y social de una ciudad como Gijón, donde los diferentes acuerdos sociales (pioneros en esta región) sirvieron para amortiguar y, a la vez, preparar la ciudad tal y como la conocemos hoy (la lucha por el salario indirecto -sanidad, educación, transporte...-) también correspondía a los sindicatos, ya que ese dinero lo generamos las y los trabajadores. Lo decía el querido Juanín cuando hablaba de que el capitalismo no sólo actuaba en las empresas sino que lo hacía en todas las áreas de la vida de los trabajadores y de ahí el carácter sociopolítico del sindicato). Esta medalla, como recordó Juan Sánchez, es un reconocimiento al colectivo y además es un acicate para las futuras generaciones de trabajadores y trabajadoras para continuar transformando esta sociedad.

A. Redondo es secretario de Juventud y Cultura de CC OO de Asturias
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EL SIMPA SUGIERE ACOSAR LABORALMENTE A L@S AUX. ADMINISTRATIVOS COMO MEDIDA DE PRESION EN SU CONFLICTO EN A. PRIMARIA

EL SIMPA SUGIERE ACOSAR LABORALMENTE A L@S AUX. ADMINISTRATIVOS COMO MEDIDA DE PRESION EN SU CONFLICTO EN A. PRIMARIA

INAUDITO

 

El SIMPA plantea en su página WEB, a los médicos de A. Primaria que atienden a las recomendaciones de esta organización sindical, el hacer un escrito nominal a todos los administrativos del centro, con registro de entrada, dando la orden de citar cada 10 minutos" para que sean éstos, los administrativos, quienes opten entre obedecer al gerente o al médico; en su estrategia de confrontación y presión hacia la Administración por tener que hacer Atención Continuada. (Hoy lo publica LA VOZ DE ASTURIAS: VER)

 

Algunos “líderes” del SIMPA confunden nuestra empresa con un ejercito en el que ellos son los Generales y los demás, según la clásica jerarquía militar de mando, ocupamos el resto del escalafón hasta llegar al soldado raso. Y claro, puestos a aplicar esta interpretación al pie de la letra, los que tienen que luchar en el frente de batalla no son ellos, ni los coroneles o los capitanes, sino la clase de tropa. Ellos con dar “ordenes” basta ...

 

¡¡Pues están muy equivocados!!

 

Las órdenes a los Auxiliares Administrativos de los Centros de Salud para gestionar las “agendas de citaciones” o para cualquier otro tipo de actividad de su competencia profesional, se las da su propia estructura jerárquica a cuya cabeza está la Dirección de Gestión del área. Que sepamos nadie aún en su sano juicio en esta empresa, fuertemente jerarquizada, ha delegado esta competencia en ningún médico de un centro de salud – que no sea como mínimo el coordinador del centro -, y menos aún se haría, si llegara el caso, a sugerencia de ninguna organización sindical ... ¡¡de órdenes delegadas y de capacidad de organización de la administración estamos algo avezados en CC.OO.!!

 

Por ello, no sólo esa “sugerencia” del SIMPA me parece inaudita, sino que es,  y tengo que decirlo con toda la claridad del mundo, peligrosísima y rallante con un claro ACOSO LABORAL.

 

Los/as Auxiliares Administrativos de los Equipos de Atención Primaria nada tienen que ver en esta guerra del SIMPA y sus acólitos con la Administración, y nadie tiene derecho a meterlos en medio.

 

Por ello desde aquí ya anuncio que el lunes pediré a mi organización sindical un informe urgente sobre la posibilidad de que se produzca “acoso laboral” cada vez que alguien, siguiendo las directrices del SIMPA, firme “ordenes” ilegítimas e ílegales dirigidas a cualquier profesional para el que no acredite tener competencias de mando directo y expreso.

 

IMAGINAROS LO QUE SERIA DE LA JERARQUIZACION DE NUESTRA EMPRESA SI ESTO DEL SIMPA FUERA ASI PARA TODAS LAS CATEGORIAS ...

Está claro que algunos confunden el SESPA con una empresa privada ... “¡¡con SU empresa privada!! y CC.OO. no lo puede consentir.

 

Arturo Méndez

La jornada semanal de 65 horas y el intento de desmontar el modelo social europeo

La jornada semanal de 65 horas y el intento de desmontar el modelo social europeo

Articulo de opinión de Rodolfo Benito Valenciano presidente de la Fundación Sindical de Estudios y miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CCOO, publicado en el periodico digital Nueva Tribuna (www.nuevatribuna.es)

 

La Directiva sobre jornada máxima legal de 65 horas semanales, aprobada por la mayoría de los Ministros de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea, supondría, de no conseguir su retirada, un retroceso histórico para los trabajadores y un durísimo zarpazo a unas relaciones sociolaborales e industriales sólidas y democráticas, imprescindibles para garantizar el desarrollo económico y la cohesión social.

Pero esta Directiva no es un hecho aislado, y no está al margen de la hegemonía conservadora existente en la mayoría de los países de la Unión, reforzada a partir de los cambios políticos habidos en Francia e Italia, y la deriva antisocial que desde estos dos Gobiernos se viene impulsando.

Fue la Directiva Bolkestein, son las sentencias sobre Viking y Laval, es el proyecto europeo sobre flexiseguridad, es la idea, defendida por los sectores neoliberales, muy bien definida por cierto por el profesor Baylos, en el recientemente celebrado ciclo de reflexión y debate “diálogos sobre política sindical” organizado por la Fundación Sindical de Estudios, donde sostenía que “frente al Constitucionalismo democrático, se intenta imponer un constitucionalismo de mercado”.

Por tanto la propuesta de directiva de ampliación de la jornada laboral semanal, es un paso más en la culpabilización del derecho laboral de los males de la economía, es el intento de descolectivización del derecho del trabajo como punto de partida.

Para los sectores conservadores y neoliberales, el sistema de derechos y garantías en que consiste el modelo de protección de los trabajadores en la mayoría de los países europeos occidentales resulta en líneas generales responsable de la incapacidad del sistema económico de generar empleo suficiente, de donde se desprende la necesidad de reducir y desregular buena parte de los elementos básicos que configuran el derecho laboral y su sistema de derechos y garantías.

¿Pero qué Europa queremos, una zona de libre cambio sin más, o la de la integración política extendiendo y ampliando los derechos sociolaborales?

El no de Irlanda a la ratificación del Tratado, y desde el análisis que se viene realizando sobre el comportamiento electoral de los distintos sectores y zonas de la población, ¿está o no al margen de esa deriva antisocial que recorre una parte de los Estados de la Unión? Sin duda, todo parece indicar que existe, no en toda su amplitud, pero si en una parte importante, una cierta relación.

Y es que la Europa política será la Europa de la ciudadanía social, de los derechos sociales, la de la cooperación y la democracia o no será.

Esta es la cuestión de fondo. Habrá Europa en toda su dimensión si ésta se fortalece en lo social además de cohesionarse políticamente.

Al igual que hay que subrayar que la libertad económica no debe interferir en los derechos sociales, en el necesario desarrollo del modelo social europeo; y es que sin derechos sociales no es posible el desarrollo económico.

El sindicalismo europeo y también la izquierda europea han de iniciar una fuerte ofensiva, cada uno en el campo de actuación que le corresponde, adoptando medidas e iniciativas tendentes a conseguir en primer lugar la retirada del proyecto de Directiva Europea sobre la jornada máxima legal, mediante la promoción también de la Europa Social, restaurando la confianza, evitando que ésta inicie una senda de agrietamiento, restituyendo la idea de que el modelo social europeo es uno de los rasgos fundamentales de la Unión Europea.

El sindicalismo europeo, y dentro de él, el español, debe adoptar iniciativas muy firmes y contundentes, desde el rechazo a medidas que no persiguen otra cosa que dinamitar las distintas fuentes del Derecho del Trabajo, que persiguen retrocesos históricos en los terrenos social y laboral, favoreciendo todo tipo de propuestas y de iniciativas, también desde la movilización social, destinadas a reforzar el papel de una Europa con fuertes contenidos sociales, a favor del pleno empleo y de la equidad social; porque, además, no hay otra alternativa.