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OPINION

Artículo de “opinión” publicado hoy en La Nueva España ...

Artículo de “opinión” publicado hoy en La Nueva España ...

Mirando al futuro de la atención primaria

FAUSTINO BLANCO GONZÁLEZ

Numerosos profesionales sanitarios de los centros de salud de Asturias manifiestan un profundo malestar por las nuevas condiciones de trabajo y apelan a su dignidad individual como garantía de la atención a la salud de sus pacientes. Plantean con exigencia más recursos para poder atender la creciente demanda de los usuarios, aunque la mayoría reconoce que buena parte de esa demanda atendida no es justificada, pues los ciudadanos consultan por el malestar que les producen los conflictos domésticos, familiares, laborales y sociales, es decir, situaciones de disconfort o ansiedad provocadas por la vida cotidiana. Hasta hace unos años, estas situaciones se afrontaban recurriendo al entorno más próximo y/o a familiares, estructuras ambas a las que la atención primaria no puede sustituir.

Por tanto, aumentar el número de profesionales no parece que sea la única solución para la insatisfacción provocada por ese entorno en conflicto, pues además fomenta expectativas irreales. Más bien entiendo que se necesitan cambios profundos en la orientación y la organización del sistema sanitario en su conjunto y, particularmente, en el papel que debe desempeñar la atención primaria. Cambios más radicales que los posibles incrementos de plantillas, límites al número de visitas diarias, establecimiento de un tiempo mínimo para cada visita o el recurso a barreras a la accesibilidad como recortes horarios, listas de espera o tiques moderadores, por poner ejemplos.

Sin duda se producirían mejoras en nuestra situación laboral, que no profesional, pero no conseguiríamos incrementar la efectividad, la eficiencia o la equidad en la asistencia. Téngase en cuenta que bien directa o indirectamente, estamos induciendo cantidad de actividades, muchas de las cuales consumen muchos recursos, medibles en términos de actividad asistencial, analíticas complementarias o fármacos; pero hay que pensar si esto realmente contribuye a mejorar la salud en la población. Además de ser estas actividades poco equitativas, pues los que más consumen no suelen ser los que más lo necesitan.

Claro que sufrimos otras cuestiones que agravan la situación. Por ejemplo, los equipos carecen de una declaración general de valores como grupo, de objetivos, estrategias y actividades compartidas; también existen ingentes tareas administrativas y burocráticas, no siempre útiles para la organización; o padecemos una relación inadmisible de subordinación con la atención especializada. Por tanto, incrementar los recursos sin acometer esa profunda reforma que enfatice sobre la calidad en el cuidado de pacientes individuales y la mejora del servicio a las poblaciones; prácticamente sólo se favorecería nuestro nivel de ineficiencia.

La organización sanitaria responsable de maximizar sus resultados debe ser flexible y para ello los profesionales deberíamos participar en las decisiones organizativas. Admitida esta condición previa, propondría, dentro del obligado marco general de la organización sanitaria, la descentralización de la toma de decisiones operativas en el propio equipo de atención primaria, pero siempre que a mayor capacidad de decisión de los profesionales se correspondiera una respuesta más adecuada a las necesidades de la población.

Éste es el contenido de la llamada «gestión clínica» y cambios así definidos en atención primaria justificarían recursos adicionales, como por ejemplo: asesorías para realizar procesos, o para desarrollar unidades de gestión singulares que requieren inversión en tiempo de profesional, inversión en entrenamiento y en formación, así como en tecnología de la información para monitorizar los cambios.

Además, la responsabilidad, que es el corazón del concepto de gestión clínica, implica que los profesionales de la salud deberemos esforzarnos en mejorar la calidad de los servicios y ser capaces de demostrar que lo estamos haciendo. Uno de los objetivos de la gestión clínica en atención primaria es promover un nuevo sentido de la responsabilidad colectiva por la calidad de los cuidados proporcionados por todos los profesionales. Por tanto, desarrollar la gestión clínica implica un aprendizaje basado en el equipo.

También es necesaria una nueva cultura organizativa de corresponsabilización de directivos y de profesionales. Dentro de esta propuesta de cambio cultural, la organización en su conjunto tendrá que adoptar la asunción del riesgo como un patrón de comportamiento habitual. Necesitaremos líderes con capacidad de gestión, sintonía directiva y profesional y que acepten explícitamente el proceso de evaluación y de colaboración; con capacidad de pacto y consenso, cercanos a la asistencia y con coherencia, integridad, habilidad social y compromiso institucional, dentro de una carrera profesional y de gestión.

La formación continuada tendría un doble papel: mantener el perfil competencial del profesional y modelar la cultura organizacional. Ambos componentes tienen una importancia trascendente en la capacidad «resolutiva» del profesional. En todo caso, para aumentar esta capacidad en atención primaria es preciso fomentar e integrar los conceptos de la medicina basada en la evidencia de una manera global en todo el sistema de salud, creando guías de práctica clínica que abarquen a los dos niveles de atención, con sus correspondientes adaptaciones al contexto en el cual se despliega.

La mejora de la salud y el bienestar de la población obligan a disponer de sistemas de información adecuados para poder tomar las mejores decisiones en la mejora de la calidad y eficiencia de la atención. Esta información debe proceder de estudios de investigación metodológicamente correctos y cuyos resultados puedan ser extrapolados a la práctica profesional.

El problema está, pues, tanto en el sistema como en los profesionales. El sistema deberá realizar un importante esfuerzo organizativo y de inversión en recursos y los profesionales en la adaptación a ese cambio, esforzándonos todos por situarnos en el medio en el que ejercemos en estos momentos nuestra profesión, una situación totalmente diferente a la inmediatamente anterior.

Otras medidas a desarrollar serían:

Desarrollo y mejora continua de instalaciones y equipamiento tecnológico en los centros de salud. Creo que es obligado hacer referencia en este punto a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación para mantener una adecuada relación médico-paciente y con el entorno organizativo del sistema de servicios.

Consolidación de la figura del coordinador de equipo de atención primaria, estableciendo sus competencias en un marco legal y especializando de forma parcial su función directiva y las condiciones de su liderazgo.

Compromiso para establecer una efectiva relación entre los centros de salud y los servicios nocturnos de atención continuada (PAC), de forma que se procure no producir soluciones de continuidad en los programas más sensibles, como pueden ser la atención al enfermo encamado o en cuidados paliativos.

Compromiso institucional de realizar un esfuerzo serio para establecer la mejor coordinación posible entre niveles de atención, dejando de representar la atención primaria el papel de mero ámbito de contención de la demanda hacia el nivel especializado.

Financiación con recursos públicos de investigación que priorice líneas basadas en los servicios sanitarios, en la atención primaria, en la prevención y en la población, por ser las que más directamente afectan a los resultados sanitarios. La información proveniente de esta investigación debería ser racionalmente aplicada a las políticas sanitarias.

Toma de conciencia de la importancia que para el desarrollo de la atención primaria tiene la creación dentro de los departamentos universitarios de la disciplina de medicina de familia. En esta misma línea, plantear asociaciones de profesionales, que funcionen como verdaderas academias, capaces de garantizar ante la población estándares elevados de formación a sus miembros.

Faustino Blanco es médico del centro de salud de El Coto (Gijón), fue director general de Salud Pública y gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa) con el Gobierno socialista.

SOBRE LA “FALTA DE COMUNICACIÓN Y FLEXIBILIDAD” EN LO DE LAS GUARDIAS DE A. PRIMARIA DE NUESTRO AREA.

SOBRE LA “FALTA DE COMUNICACIÓN Y FLEXIBILIDAD” EN LO DE LAS GUARDIAS DE A. PRIMARIA DE NUESTRO AREA.

Con total y absoluto derecho se puede decir que no se está de acuerdo con hacer guardias.

 

Con total y absoluto derecho se puede decir también que, desde la Consejería, se ha planteado este tema haciendo un “totum revolutum” de Guardias (o Atención Continuada, como se llama oficialmente) y de oferta ordinaria por la tarde. Cosas muy distintas entre si.

 

Con total y absoluto derecho se puede decir también que, las negociaciones regionales con los legítimos representantes de los trabajadores no fueron tales, a excepción, todo hay que decirlo, de la mantenida con el SIMPA – sindicato que carece de representación a nivel regional ya que su legitimidad en ese sentido es exclusivamente como CEMSATSE – en la que se acordó un precio para la hora de guardia para Médicos y Enfermeras/os que ha obtenido un parabién silencioso de los primeros y un sonoro rechazo de los segundos (aunque ambas cuestiones se hayan circunscrito exclusivamente al terreno de los sonidos).

 

Pero lo que no se puede decir, sin faltar a la verdad, es que en esta área no haya habido “comunicación y flexibilidad” entre el actual equipo directivo de A.Primaria y los representantes de los trabajadores.

 

En la Junta de Personal del día 15 de mayo, ya se nos presentó, en cumplimiento de las Instrucciones del SESPA, el sistema de guardias. Luego la discrepancia general de las organizaciones representadas en la Junta de Personal fue, tal como figura en el Acta de la reunión así:

 

              D. Arturo Méndez, pide que conste en acta con claridad meridiana que tanto su Sindicato (CC.OO.) como U. G.T., se muestran en contra de estas Instrucciones por cuestión de formas, absolutamente en contra. Igualmente se muestran en contra y así se hace constar SATSE Y SIMPA”.

 

Pero como es obvio una cosa son las Instrucciones y otra su concreta aplicación. Si ambas cosas fueran lo mismo, hubiéramos abandonado TODOS la reunión ese día y no sólo no fue así sino que con posterioridad, más en concreto el día 3 de junio, Cemsatse por una lado y CC.OO. y UGT, por otro, mantuvimos una nueva reunión con el Equipo directivo de esta área sanitaria.

 

¿Por qué esta dinámica de contactos?

 

Pues porque en el margen de maniobra que contienen las Instrucciones emitidas desde el SESPA a nivel regional, caben “flexibilizaciones” por parte de las distintas áreas y aquí las hubo no sólo en la primera reunión con la Junta de Personal el día 15, sino en la posterior comunicación que se nos remitió el viernes día 30 de mayo con sustanciales cambios con relación a la programación inicial de las guardias en una prueba de que nuestro no abandono de la reunión aquel día y nuestras sugerencias fueron escuchadas.

 

El resultado final de esto que, por lo menos, CC.OO. publicó (ver DICHA NOTA); nos dió a CC.OO. y UGT la oportunidad de matizar nuestra postura: seguimos en desacuerdo con las instrucciones regionales, más que nada por las formas, pero estamos de acuerdo con la programación de las guardias en nuestra área por los motivos nada desdeñables de que:

 

  -         No es del todo cierto que vayamos a ser los primeros en la implantación de las guardias por parte de los E.A.P. ya que Avilés lo hace de manera simultanea con nuestro área. El plazo general en el que todas las áreas implantarán esto está comprendido entre el 1 de junio y el 1 de septiembre.

 

-         Habrá reciclajes en pediatría para todos los facultativos que van a entrar en los calendarios de guardias.

 

-         Las exenciones para la realización de Atención continuada ya han sido cursadas y son 10 de mayores de 55 años, 6 ó 7 por cuestiones de Salud Laboral y 2 por hijos menores de 12 meses.

 

-         Existe un reciclaje general de 1 mes para todos los médicos y enfermeras/os que llevan tiempo sin hacer guardias, a través del mantenimiento de 2 equipos que, en el caso particular de La Felguera, se mantendrán de manera indefinida.

 

Y por último, en el tema del empleo, los contratos de acúmulos hasta el 15 de noviembre ya son a fecha de hoy de 4 facultativos sin disponibilidad de movilidad geográfica y 1 con dicha disponibilidad – lo cual supone mayor estabilidad laboral-. Que junto con los demás contratos de sustitución existentes, puede permitirnos afrontar el periodo vacacional ajustados, pero sin necesidades, ya que todos los SAC continúan sin ninguna merma (eso si, se mejoran sus condiciones laborales por disminuir el número de horas anuales, hoy muy por encima de lo aconsejable, que van a realizar a partir de ahora).

 

En definitiva, y volviendo a lo expuesto inicialmente, con total y absoluto derecho se puede, por parte de algunos profesionales, seguir con movilizaciones de protesta ante todo esto – que respetamos -, pero lo que no se debería hacer, al estilo de lo que SIMPA hace con SATSE y con todas las demás organizaciones sindicales cuándo negoció el precio de la hora de TODOS, es intentar ningunear a los legítimos representantes de los trabajadores o a la Junta de Personal … y más con argumentos absolutamente inciertos ya que “no hay ni falta de comunicación ni de flexibilidad en esta área”.

Y EN MITAD DEL TUNEL DEL CONFLICTO DE A. PRIMARIA, SE MONTA UN “GUATEQUE” ...

Y EN MITAD DEL TUNEL DEL CONFLICTO DE A. PRIMARIA, SE MONTA UN “GUATEQUE” ...

Digo lo del “guateque” típico en mis tiempos estudiantiles, porque estas fiestas siempre acababan en un “batiburrillo” en el que no se aclaraba ni dios ...

 

En Aviles, la digna “mensajera” de la Consejería y del SESPA, la Gerente de A. Primaria, tuvo que dimitir por la desautorización del Consejero ...

En Langreo ahora, son los trabajadores los que quieren que dimita otro mensajero ...

Y, entre tanto, en Gijón el Consejero, con sus colaboradores más directos en esto, su jefe de gabinete, Joaquín Cuetos, y el director general de Contratación y Evaluación de Servicios Sanitarios, Juan Ignacio Rodríguez-Arias Palomo, se reúne con “médicos afines” de todas las áreas sanitarias para contarles que esta historia que ha puesto en marcha puede ser como lo de la Unión Europea, de “geometría variable”, o sea, que unos empezarán el 1 de julio, pero otros lo posponen a octubre ...

 

Entre tanto Elena Arias y sus colaboradores en el SESPA – Marisa Sánchez Núñez y Ricardo Arbizu – que no estuvieron invitados a este acto del Consejero andan, o por lo menos así parece en el caso de la Gerente del SESPA, de “apagafuegos” por las áreas hablando con dimisionarios presentes y futuros, intentando calmar las cosas.

 

Así las cosas, intentando ver en claro algo de esta situación que a nadie convence, tengo la sensación de que los únicos que van a quedar con el culo al aire son los Gerentes de las áreas dónde las modificaciones se pongan en marcha el 1 de julio ...

 

Si en este “tunel” hubiera más claridad, y si no se hicieran algunos “guateques” por el camino, todos tendríamos claro quién es el responsable único y último de todo lo que está ocurriendo, pero al “comandante Quirós” da la sensación de que unos y otros le estamos permitiendo mucho ... a lo peor que consiga el solito cargarse el sistema para luego decir, tan ancho, que ya lo decía él ...

 

Por cierto, y para acabar, a mi en los “guateques” me gustaba mucho escuchar el “Yesterday” de The Beatles ... porque los “batiburrillos” daban paso a otras cosas más serenas y sosegadas ...

Arturo

Opinión: Acerca de las consultas de tarde en los centros de salud

Opinión: Acerca de las consultas de tarde en los centros de salud
CONFIESO sentirme sobrepasado con la situación sanitaria, pues en estas fechas he tenido que escuchar de boca de Vicente Álvarez Areces y de Ramon Quirós que para la sostenibilidad de la sanidad pública será indispensable asumir decisiones drásticas e impopulares. A día de hoy, con la pretendida implantación de las consultas de tarde, me decepciono absolutamente redescubriendo que: las transferencias sanitarias fueron mal gestionadas por los mismos que ahora piden decisiones drásticas, provocando una carencia de recursos económicos nefasta para el sistema; se sigue engañando al ciudadano, argumentando situaciones desde una óptica de servicio que no es tal, y un asunto capital como la sanidad pública, que debe ser motivo de desvelos y participación de todos sus implicados, es asumido por el iluminado de turno bajo no se sabe qué principios rectores u organizativos. Tras esta ’movida’ se esconden graves problemas de fondo y organizativos de la sanidad pública, que, encima, pretenden ser achacados exclusivamente a los trabajadores.

A día de hoy, prácticamente todos los ciudadanos tienen garantizada su asistencia sanitaria en su centro desde las 8 de la mañana a las 22 horas y toda la noche hasta las 8 de la mañana por un dispositivo de urgencias cercano y, obviamente, especializado. Las encuestas de satisfacción arrojan datos abrumadoramente positivos sobre la asistencia recibida por el usuario. Y yo me pregunto: ¿qué más hace falta? El Sespa o el consejero dicen que hay que mejorar la «accesibilidad», y yo les digo a ambos que mienten como bellacos al intentar encubrir otros problemas.

El problema de fondo es la falta de recursos económicos y la carencia de médicos. Si se hubieran gestionado bien las transferencias, no habría problemas en lo primero y, si se hubieran hecho bien los deberes desde la consejería, como en otras comunidades, se habría solucionado la carencia de médicos importándolos o, lo que es mejor, no echando a los que había a base de contratos lamentables y una absoluta explotación laboral. Recordemos que los médicos y enfermeras que llamados SAC hoy hacen las tardes y que hasta hace unos años -pocos-, ni siquiera el Sespa cotizaba por ellos todos los días. De eso se encargó un juez e incluso el Sespa se inventó un sistema retributivo específico para pagarles menos que a los demás. Es más, creó una normativa nueva para ese colectivo, con compromisos incumplidos, y ahora es ese colectivo el que, con medidas como ésta, puede perder el empleo.

Pero esto que ahora sucede es la gota que colma el vaso. Los grupos de técnicos del propio Servicio de Salud dicen que no es necesaria la consulta de tarde, tal vez porque su sentido común les dicta que causa más perjuicios -sobre todo organizativos- que beneficios, aunque el consejero se empeña, como compromiso político, en implantarla contra viento y marea, con unos fines diferentes a los que su mensaje ’socio-sanitario’ traslada. En realidad, necesita hacer un plan de reestructuración de plantilla y otro de ahorro: mover médicos de un lado para otro y reducir costes, incluso cerrando centros en horario de tarde, como dicen en sus propios documentos de negociación. Así que ni mejora asistencial, ni preocupación por el usuario, ni nada de nada.

Pero aún hay más. Y es que en este Gobierno progresista, de izquierdas, social y de buen talante..., la negociación se limita exclusivamente a decir en la prensa que se va a negociar el asunto, que van de «buen rollito». Y, mientras tanto, se dan órdenes a los coordinadores de los centros para que lo implanten ya antes de negociarlo. Lo comunican a los trabajadores, pero dejan sin informar a sus representantes de la Junta de Personal, que, por ley, debe pronunciarse sobre estas modificaciones con carácter previo a su implantación. Es un hábito repetitivo ese ordeno y mando, un santo y seña sorprendente.

Lo cierto es que la sanidad asturiana tiene un problema serio, muy grave, mucho más grave de lo que queremos creer. Llevamos muchos años dando un servicio extraordinario, superior a nuestras posibilidades y la lerda actuación de algunos, negociando unas transferencias sanitarias erróneas -por insuficientes- y gestionando mal lo que hay, la ha puesto ya en el borde la cornisa. No lo digo yo, lo dicen la hemerotecas en palabras del presidente del Principado.

Frente a esto, en lugar de jugar a vendedor de ocurrencias milagrosas, a prestidigitador, es preciso un gran pacto de concertación sanitario en nuestra comunidad, donde los principales actores -usuarios, asociaciones científicas, profesionales, sindicatos, partidos políticos y todo aquel beneficiario o implicado en ella- podamos debatir sosegadamente, con responsabilidad, sobre cuál es el modelo a seguir y, sobre todo, qué modelo podemos tener a razón de nuestros recursos. Y no son buenas las prisas.

Esta medida (la consulta de tarde recordemos que fue desechada por el equipo anterior que gestionaba la sanidad publica) no hace más que encabritar al personal, hacerle trabajar más de lo que debe, cerrar dispositivos de consultas de tarde, despistar a los pacientes, causar ceses y precariedad laboral, insatisfacer a las partes y todo ello sin atender a otras demandas asistenciales, que son, sin duda, más importantes y precisas.

Hay una mesa abierta de negociación en la que no se ha aprobado el cambio porque no hay mayoría para aprobarlo, pero la consejería ya ha dado la orden de implantarlo: el 1 de junio comienza a funcionar, al menos en Gijón. Sin acuerdo sindical, sin base legal, esta medida debe estar condenada a morir en los tribunales, si bien es cierto que también esto lo tiene medido este Gobierno y lo emplea con amplio criterio: se recurre judicialmente para que pasen dos años y luego se llega al Superior o al Supremo, a ver si pasan cinco y el que venga detrás, si acabamos perdiendo, que se coma el ’marrón’. Confieso sentirme apenado, pues tenemos una excelente plantilla y una infraestructura adecuada que está en manos de irresponsables sentados anónimamente en un triste despacho, de donde salen todo tipo de ocurrencias antes que asumir el problema desde su raíz.

Señor Quirós, como responsable de la sanidad en esta comunidad, he de recordarle que usted se irá, pero lo que haga quedará y tendremos que asumirlo todos. Por favor, convoque un foro de expresión para que todos analicemos la Atención Primaria que tenemos y las necesidades reales existentes. Dotémonos de soluciones de consenso. La sanidad no es patrimonio sólo de un consejero.

Esta semana han dimitido varios coordinadores médicos y de enfermería en Oviedo; en Gijón están en ello; también en Avilés. Hay en marcha campañas de recogida de firmas, diversas medidas de presión se están valorando y no se descarta una huelga, posiblemente en unidad de acción entre las diferentes fuerzas sindicales del sector A ver hasta dónde aguanta la cuerda y, de paso, me explica eso del talante, que no lo acabo de entender.

OPINIÓN SOBRE LAS MOVILIZACIONES INICIADAS CON LA CONCENTRACION DEL DIA 8 DE MAYO

OPINIÓN SOBRE LAS MOVILIZACIONES INICIADAS CON LA CONCENTRACION DEL DIA 8 DE MAYO

El emplazamiento dado al Principado para cumplir con el espíritu de los Acuerdos sobre Carrera y Desarrollo Profesional de todos sus empleados tiene varios efectos.

Por un lado la incipiente recuperación de la unidad de acción de las organizaciones sindicales... el manifiesto fue firmado por la práctica totalidad de los sindicatos ...

Por otro, que tanto CC.OO. como UGT, tras su abandono de los paripés de negociación que vienen suponiendo estas Mesas, dejan en evidencia la permanente estrategia meramente dilatoria de la Administración que, en este y otros muchos temas, no hace más que generar frustraciones y desencantos entre sus trabajadores.

Y lo que es más importante, que si las cosas no cambian de rumbo, tendremos que ir incrementando las medidas de presión.

La pelota está en el tejado de la administración, aunque en realidad nunca estuvo en otra parte.

Puede que mi sindicato, la Federación de Sanidad de CC.OO., se precipitara con la convocatoria de la anterior movilización que hicimos en solitario, pero eso puede cambiar ... la relación entre las organizaciones sindicales y la administración tiene que empezar a ser diametralmente distinta ... porque nadie puede negar que las cosas están hoy peor que hace dos meses ... con leer la prensa y sumar elementos de conflictividad basta.

¿Negara alguien la evidencia?  ...

 ¡¡Espero que esta vez a la administración no le salgan aliados insospechados!! O, lo que sería mejor para todos, ¡¡que cambiara de actitud!!

Arturo M. G.

Interesante entrevista a J. L. Rodríguez-Vigil por la publicación de su último libro sobre nuestro Sistema Nacional de Salud

Interesante entrevista a J. L. Rodríguez-Vigil por la publicación de su último libro sobre nuestro Sistema Nacional de Salud

«En la sanidad de las comunidades autónomas faltan cabezas pensantes»

«En el sistema sanitario asturiano, los últimos seis años han sido en buena medida años perdidos»

 

Oviedo, Pablo ÁLVAREZ en entrevista para La Nueva España


Juan Luis Rodríguez-Vigil Rubio (Valdepeñas, Ciudad Real, 1945) fue consejero de Sanidad del Principado de 1983 a 1991 y, a continuación, presidente del Principado durante dos años. En la actualidad, es miembro del Consejo Consultivo de la comunidad autónoma. En lo que denomina «mis ratos libres», se dedica a reflexionar y a escribir. Acaba de publicar «Integración o desmoronamiento. Crisis y alternativas del Sistema Nacional de Salud español», un análisis de medio millar de páginas y una «densidad grande» -según el propio autor- que incluye un prólogo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ex presidente de la Junta de Extremadura.

-Diagnostique la situación del Sistema Nacional de Salud.

-Está entrando en una fase de crisis. Todos los días saltan en la prensa manifestaciones de problemas sanitarios, y cada día más grandes: problemas de listas de espera, de financiación, de coordinación... Yo no diría que el sistema está en crisis completa, pero está en una situación que puede llegar a generar crisis.

-En los últimos años, ¿la situación ha ido siempre a peor?

-Desde el año 2002 ha ido agravándose.

-¿Por qué desde 2002?

-Porque ese año termina la fase provisional del Sistema Nacional de Salud. El sistema está encorsetado por la buena imagen que los ciudadanos tienen de él, que impide que los políticos se atrevan a tocar nada. Indudablemente, la sanidad está muy por encima de todos los demás servicios públicos en cuanto a apetencia y respeto por parte de los ciudadanos. Y nadie se atreve a introducir ningún factor de reforma por miedo.

-Costaría votos.

-Se limitan a decir: «Esto está estupendamente». Sobre la sanidad pública no hay debate. Sólo hay debates puntuales sobre problemas puntuales. No se debate hasta el punto de que ni en el Congreso ni en el Senado hay un debate global sobre el sistema sanitario ni siquiera cuando se produjo la transferencia total del sistema y se modificó sustancialmente la organización de las comunidades autónomas.

-Sólo se habla de dinero.

-En el año 2002 todas las comunidades autónomas recibieron las transferencias y todas salieron diciendo que habían obtenido unas condiciones extraordinarias. Tres años después, en la Conferencia de Presidentes, estaban prácticamente todas pidiendo auxilio financiero de rodillas y con los brazos en cruz.

-¿Dónde está la base del problema?

-Yo participé muy activamente en la redacción de la Ley General de Sanidad, en 1986. Y, al final, la que salió no era la que habíamos previsto, sino la que se hizo después de negociar con los partidos nacionalistas. Para sacarla adelante, se limaron algunos temas que en aquel momento no parecía que pudieran tener una potencia destructiva tan grande. Y de hecho, durante muchísimos años no la tuvieron.

-¿Por ejemplo?

-La debilidad del sistema de coordinación dentro del propio sistema de salud y entre las diversas autonomías. Es un nacimiento imperfecto y esa imperfección se tapa como consecuencia de una serie de ventajas. Durante años, la coordinación la ejerce la hegemonía del Ministerio de Sanidad, que es la cabeza que piensa y emite reglamentos, normas e instrucciones técnicas. Además, como el dinero que reciben las comunidades está condicionado, tienen que gastarlo ahí y en una determinada forma. Todo eso termina en 2002. De pronto, no existe una cabeza.

-¿Tampoco en Asturias?

-Las comunidades autónomas, Asturias como las demás, son ahora órganos de gestión que no tienen cabeza. La estructura pensante, los cuadros directivos y técnicos, no están en las comunidades autónomas. Hay un problema enorme de cuadros en las comunidades autónomas.

-Faltan cabezas pensantes.

-No hay cuadros aquí, pero tampoco en casi ninguna, ni siquiera en Cataluña y Andalucía. Y de pronto empiezan a perder el norte y cada una hace lo que le da la gana. Entonces viene el caos de las políticas de personal. Y lo que la CESM llama un sistema «de taifas» en materia de personal. Y una política enloquecida en la que cada cual tiene un sistema retributivo. Tenemos ya 17 sistemas retributivos que no casan entre sí y que, además, ligan en un sistema sindical en el que hay mucho barullo y una clara desvinculación de los intereses de los sindicatos respecto de los intereses de la sanidad pública.

-¿Cómo valora los seis años de sanidad transferida?

-En muchos sitios se han metido más recursos. Pero, desde luego, lo que no se puede hablar en ningún sitio de España es de orden. Hay un profundo desorden. Parecía que había llegado el momento de parar, reflexionar y reordenar el sistema, y lo que se ha hecho es lanzarnos a las reformas de los estatutos y a profundizar aún más en el sistema. Todas las comunidades están ahogadas financieramente por el tema sanitario.

-Al consejero asturiano, Ramón Quirós, se le ve asustado por el gasto creciente...

-A Ramón Quirós y a todos. Lo que hace falta es pactos entre el PP y el PSOE, pero pactos de verdad, serios. Están produciéndose muchas cosas terribles. Por ejemplo, en muchos sitios de España está creándose una dualización total: empieza a haber una sanidad para ricos y otra para pobres. En Asturias lo notamos menos. Podemos volver a tener una sanidad tipo la beneficencia anterior, y una sanidad para gente acomodada. No es ningún horizonte utópico. En todo caso, lo que es evidente es que nuestro sistema sanitario está aguantando agónicamente.

-¿Y qué habría que hacer para no sucumba?

-Lo primero, ponerse a estudiar, a analizar y a olvidarse de la demagogia. Todo el mundo funciona a golpe de eslóganes, pero los eslóganes no valen para los problemas complejos.

-Usted habla en el libro de los inmigrantes.

-No es que los inmigrantes sean unos consumidores terribles de servicios sanitarios. Son como todos, como los españoles. ¿Qué sucede? Que son cuatro o cinco millones, y que la financiación sanitaria no estaba pensada para esos cinco millones de habitantes.

-¿Qué papel han de desempeñar los médicos?

-La profesión médica está en un momento de crisis absoluta. Al médico le son ajenas las estructuras en las que trabaja, y eso es un problema enorme al que hay que buscarle salidas. Los médicos tienen una capacidad de autoorganización que es superior a la capacidad de organización de las administraciones públicas.

-Y los sindicatos a lo suyo...

-Los sindicatos, en ese sistema de las comunidades autónomas, se han acostumbrado a un sistema de negociación disparatado, en el que siempre hay una comunidad que tiene más y se está todos los días en negociación y en amenaza de huelga. Luego, los políticos tienen mucho miedo a la huelga sanitaria, los otros lo saben... Esto parece el ámbito de la barbaridad y de la irracionalidad.

-¿Para cuando prevé el copago?

-A lo mejor, el copago no es la panacea. En cualquier caso, los problemas financieros de la sanidad van a obligar a reflexionar sobre distintas opciones, como ya ha ocurrido en Alemania y en Francia.

-¿Peculiaridades de la sanidad asturiana?

-La mayor dificultad es que cunda la idea de que no va a haber un Séptimo de Caballería que venga a salvar esto. Estamos solos delante de los indios. Y llamo indios al euro. Al sistema sanitario de Asturias hay que introducirle modificaciones. Algunas de ellas las ha dicho el Consejero, que es un hombre sensato. Hay cosas que debieron hacerse en estos seis años, que en buena medida han sido años perdidos. El Consejero es un hombre solvente, otra cosa es que pueda.

El sindicalismo ante las nuevas realidades sociales

El sindicalismo ante las nuevas realidades sociales

Agustín Moreno Garcia, miembro de la Comisión Ejecutiva Confederal de CCOO, pronuncio una conferencia, dentro del ciclo ‘Dialógos sobre política síndical’, el 24 de abril en la Fundación.

 

Agustín Moreno realizó una amplia intervención, que en cuanto tengamos transcrita publicaremos íntegramente.

Empezó su intervención con una afirmación rotunda: “Estamos en un momento histórico en el que el desarrollo de las fuerzas tecnológicas y productivas ha alcanzado un grado tal que permitiría alimentar y satisfacer las necesidades fundamentales de las personas”, sin embargo el mundo en el que vivimos, “un mundo capitalista, nada altruista”, provoca grandes desigualdades, conflictos, y pugnas de mercado. “Hay una ideología neoliberal que produce ataques a Estado Bienestar, a los servicios públicos, que busca la máxima rentabilidad del capital y genera situaciones complicadas y nos coloca ante retos nada sencillos para el movimiento sindical”.

A continuación realizó un análisis de la situación sociolaboral, subrayando “la precariedad laboral y la exclusión social derivadas de los ataques neoliberales al derecho del trabajo y al Estado de Bienestar; además estamos frente a una juventud fuertemente dualizada, que combina altas cualificaciones académicas con fuerte fracaso escolar, y demandas de mayor participación con pasotismo; una sociedad que vuela torcida como un pájaro de un solo ala, mientras las mujeres sigan discriminadas; una sociedad cada vez más plural e intercultural por el rápido aumento de la inmigración, no exento de tensiones; una sociedad que ante el desastre medioambiental o no tiene conciencia del mismo y sigue anclada en el paradigma del consumismo feroz o exige drásticas medidas y empieza a modificar radicalmente sus hábitos de vida”.

Hizo un repaso a lo que supuso en liberalismo desde los años 30 hasta la actualidad, donde el capitalismo se ha transformado, se ha vuelto más global y se esta modificado la situación de poder el mundo y también la situación dentro de cada país. “en nuestro caso afecta en el terreno de las relaciones laborales en la entrada, salida y gestión necesita flexibilidad”

El mundo vive una situación complicada, “si se toca una pieza se generan consecuencias en otros planos” y puso como ejemplo la crisis energética y la búsqueda de otras energías como los biocombustibles, que empieza a producir hambrunas, “estamos ante un embrión de capitalismo que es posible que tenga características diferentes a los del pasado, va a actuar en mercados cada vez más libres, con mínima reglamentación laboral, se mantendrán diferencias entre sectores y clases y entre países y muchos y graves movimientos de población”

En España la economía ha crecido durante los últimos tiempos, sin embargo no se han resuelto déficit social y laboral, “no se ha utilizado para reducir el diferencial que tenemos con la Europa 15 en gasto social publico” y esto se nota en pensiones, sanidad educación, atención a la infancia, a la dependencia. “El déficit social es incomodo y no nos gusta mirarnos. Son malos los resultados del esta política que dialogo social que hemos venido practicando”.

Analizó algunas características de la sociedad abierta, amplia, “es una sociedad abierta mujeres, inmigrantes, donde se han dado pasos importantes, Ley de Igualdad, “pero las leyes no bastan”. Hay que actual en la acción sindical, en el convenido, para evitar segregaciones, techos de cristal. A proposición de la igualdad resalto que además de las medidas en el trabajo y en la sociedad era importante el reparto tareas domesticas, “núcleo duro de la igualdad. La igualdad empieza en casa”.

En relación a los emigrantes considera que es necesario afrontar, organizar, afiliar y dar participación en la acción sindical. No se pueden poder puertas al campo, España tiene que ayudar a los países del tercer mundo y suscribir legislación y convenciones y tiene que asegurar que se cumplen normas y legislación, asegurar que los trabajadores inmigrante tienen derechos sociales y laborales. Subraya que “el intento de frenar la inmigración solo ha supuesto incremento la economía sumergida”

Otro de los bloque de su intervención se centró en analizar el papel y las líneas de trabajo de lo define como “sindicalismo necesario”, y es que en su opinión el papel del sindicato debe ser una combinación de su rol clásico y otras funciones nuevas, “debe de ser compensador de desigualdades, defensor de derechos sociales y laborales, redistribuidor de riqueza, impulsor de mayores niveles de democracia, integrador social y sindicato sociopolítico”, que tiene que oponerse a las nuevas agresiones al derecho del trabajo y a los servicios públicos, y también debe formular alternativas y propuestas.

Sobre las reformas laborales realizadas en los últimos años afirmo “las reformas han debilitado y restado credibilidad ante sectores importantes”, y propone “salir de esa trampa, se impone un cambio importante en la estrategia sindical en el presente”.

Considera que hay que plantear propuestas progresistas, tales como impulsar un orden internacional mas justo, globalización derechos, creación empleo de calidad seguro con protección social, política salaria ofensiva, fiscalidad más progresiva, sistemas universales de protección, cumplimiento de la legislación de la regulación laboral, combate contra cualquier forma de discriminación, desarrollo Formación Profesional integral, que recupere jóvenes que necesitar formarse más, regular los flujos migratorios con permiso residencia, y lucha con deterioro medioambiental… pero “Esto no sucede si no hay cambio en la estrategia y movilización, rearme ideologico de los trabajadores y recuperación de la acción sindical que consigue objetivos y no pierde de vista la capacidad de transformación”

Otra parte importante de su intervención la centro en definir “ser sindicato hoy pasa por una apuesta muy fuerte por la democracia sindical”, considera que lo que define a un sindicato es su “carácter reivindicativo, sin reivindicar no es un sindicato, es otra cosa”.

Sobre la independencia, y la autonomía del sindicato, señalo que en la actual sociedad esta independencia debe darse frente “al intento de institucionalizar por parte del Estado”. Defendió la unidad sindical y la política de alianzas, con sindicatos y organizaciones, movimientos antiglobalización anticapitalistas. Resalto la dimensión internacional del sindicalismo y la extensión de derechos sindicales en todo el mundo, también hablo de la necesidad que el sindicato tiene de “regenerarse”, ya que el movimiento sindical, “tiene síntomas de enfermedad, incapacidad para renovarse, para representar a nuevos colectivos, no lleva iniciativa, exceso institucionalización que nos aleja de las bases. Plantearse la regeneración como tarea de futuro para superar posibles pérdidas de credibilidad”.

Sobre el IX Congreso Confederal resalto que es urgente un cambio “En la dirección de recomponer consensos en torno a otra línea y a otro equipo. Es decir, recuperar la firmeza y reivindicación; reconocer la pluralidad y gobierno del sindicato por todos; asegurar la democracia, la participación; impulsar la renovación; garantizar un modelo organizativo equilibrado entre ramas y territorios y entre comités de empresa y Secciones Sindicales; defender el carácter sociopolítico y su adecuación a las nuevas realidades productivas, sociales y laborales”. Afirmo que aunque no es fácil la idea de regeneración “es necesaria para estar a la altura de las circunstancia” y descubrir la utilidad del sindicato al máximo numero de jóvenes. En su opinión la situación en la que vivimos puede empeorar y en esa situación “tenemos la obligación de ser optimistas, y tener proyectos”

Si Sr. Consejero, TODOS nos jugamos mucho, no lo olvide

Si Sr. Consejero, TODOS nos jugamos mucho, no lo olvide

El pasado domingo, nuestro Consejero de Sanidad publicaba en La Voz de Asturias un artículo de opinión que con el título “Todos nos jugamos mucho”, venía a hacer un llamamiento al diálogo, “generoso y con amplitud de miras”, en la negociación con las organizaciones sindicales del modelo de atención continuada en atención primaria en salud (APS).

 

La Consejería de Salud y Servicios Sanitarios  …” – y cito literal el párrafo de su escrito que, a mi juicio, lo resume todo – “ … aboga por desarrollar una APS basada en la gestión clínica y procesos asistenciales que aseguren la calidad, la seguridad y la continuidad con la atención especializada, con mayor capacidad de resolución, más acceso a formación e investigación, con horario amplio y flexibilidad organizativa según las características de la población y con mayor autonomía y responsabilidad en la gestión por parte de los centros de salud dentro del marco legal y presupuestario establecido”.

 

Con esta declaración es imposible no estar de acuerdo, sin embargo alguna organización sindical y las asociaciones científicas no dan a entender que los objetivos que persigue el Sr. Consejero sean tan “benignos” como los expone en su artículo, ya que si no la convocatoria y seguimiento de la huelga habida los pasados 27 y 28 de marzo no hubieran sido los que fueron.

No voy a reproducir aquí lo que todos los que seguimos este tema por los medios de comunicación sabemos sobradamente y tampoco voy a exponer la posición sindical de mi organización al respecto. Pretendo, como ciudadano y potencial usuario de la APS, recordar algo que, a mi juicio, es un olvido o menosprecio imperdonable en el que incurre el Sr. Consejero que, aunque no es el único que padece de cierta amnesia, es el que con más motivos no puede padecerla. Y me refiero a la participación ciudadana en todo esto y no sólo como meros sufridores de las medidas de presión que generan los desencuentros entre profesionales y gestores.

 

Hace más de 2 años, concretamente el 26 de enero de 2006, el predecesor en el cargo del actual Consejero de Sanidad, dejó legislada la parte que faltaba para que el principal agente de los tres que se reconocen desde el punto de vista teórico (gestores, profesionales y ciudadanos), tuvieran el marco apropiado en el que ejercer eso que tanto gusta decir y que ilustra casi todos los textos legislativos sanitarios: “el cauces más idóneo para hacer efectivo el derecho a la protección de la salud es la participación ciudadana”.

 

Y dos años después seguimos igual que cuando no estaban legislados los Consejo de Salud de zona, que es como se llaman y, en consecuencia, son sólo dos de los tres “los agentes” que deciden por todos el qué y el cómo de nuestra salud.

 

¿No sería mas oportuno trasladar ahí la toma de decisiones que el Sr. Consejero exponía en el párrafo que reprodujimos antes de su escrito?

 

El Consejo de Salud de zona es el órgano de participación comunitaria que tiene como objetivo colaborar, conocer, orientar, proponer e informar los programas de salud y las actividades sanitarias que realiza el equipo de atención primaria.

 

Entre sus funciones tiene, por ejemplo, la de colaborar en la determinación de los problemas prioritarios de salud de la zona y en la detección de sus necesidades específicas, así como en la elaboración de las correspondientes propuestas de mejora y proyectos de actuación; o conocer la evolución de los recursos estructurales, humanos y económico-financieros destinados a garantizar la asistencia sanitaria de la zona básica de salud, y valorar el grado de eficiencia en su aplicación; o informar y conocer cualesquiera otros asuntos que le sean propuestos por el Coordinador del equipo de atención primaria o por cualquier otro órgano directivo de la Consejería competente en materia de salud y servicios sanitarios o por cualquier miembro del Consejo de Salud.

 

Podría seguir enumerando funciones que, a mi juicio, estarían directamente relacionadas con lo que se debate en la APS y frente a lo que el Sr. Consejero pide “diálogo generoso y con amplitud de miras”.

 

Yo suscribo las declaraciones del Sr. Consejero y le recuerdo cual es el foro en que debe propiciarse lo que pide.

 

Si todos nos jugamos mucho, deberíamos no tener este tipo de olvidos y así, a lo mejor, las cosas podrían discurrir de otra manera.

Fdo: Arturo Méndez González