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OPINION

Vicenç Navarro/ Juan Torres/ Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC

Vicenç Navarro/ Juan Torres/ Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC

A propósito de la publicación de Hay Alternativas: la necesidad de rebelarse frente al dominio neoliberal

Carta abierta de los autores del libro Hay alternativas, Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, a la población indignada que no acepta las políticas neoliberales que se están imponiendo a la ciudadanía, sin su aprobación y participación.

Escribimos el libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España con la intención de mostrar que, en contra de lo que dice la sabiduría convencional promovida por los establishments financieros, económicos, políticos y mediáticos del país, sí que hay alternativas a las políticas de austeridad que están haciendo tanto daño a las clases populares de nuestro y otros países.
Los representantes de los grandes intereses financieros y económicos realizan un esfuerzo constante (a través de los medios de mayor difusión de España y sus comunidades autónomas) para intentar convencer a la ciudadanía de que no hay alternativas a tales políticas de recortes sociales, buscando así dificultar e imposibilitar la presentación de otras políticas que, sin embargo, serían mucho más eficaces para mantener y expandir el bienestar de la población, y, precisamente por ello, también más democráticas y más populares que las que ellos proponen.
Su enorme poder impide que haya un auténtico debate sobre los tan temas urgentes e importantes que están hoy día sobre la mesa. Y así se puedan aplicar las medidas de reducción de derechos sociales y laborales sin apenas discusión, en aras de unos supuestos e inexistentes futuros beneficios a las clases populares y ocultando que en realidad solo proporcionan más privilegios a los promotores de tales políticas de reducción de derechos.
Este libro cuestiona cada uno de los dogmas neoliberales que alientan estas políticas y los supuestos que los sostienen y es precisamente por ello que esté teniendo tantas dificultades para darse a conocer ante el público, dificultades que aparecieron incluso antes de que se publicara.
Teníamos un acuerdo con la editorial Aguilar, una de las mayores editoriales del país, para publicar y distribuir el libro que implicaba su compromiso de sacarlo a la calle el 19 de octubre, una fecha que le permitiría ser un recurso más en los debates que deberían realizarse en el marco de las elecciones del 20-N. Para ello debimos realizar un esfuerzo hercúleo para tenerlo a tiempo y pasamos buena parte del verano trabajando en ello. Pero lo hicimos con ilusión, pues creemos que es un servicio para todas las personas –millones en España- que están indignadas por la situación actual y que buscan las alternativas que se les niegan en los foros de discusión.
El aliento y apoyo que obtuvimos en este trabajo por parte de muchos movimientos sociales, incluyendo amigos del 15-M, de los sindicatos, de los movimientos vecinales, y de todas sensibilidades políticas, eran indicadores de que íbamos por buen camino y valía la pena el esfuerzo. Y parecía que la editorial Aguilar iba a respetar su compromiso cuando comenzó su promoción activamente, no solo en su propia web sino en las principales librerías de toda España, como todavía puede comprobarse fácilmente en la red.
Sin embargo, incluso después de haber hecho algunos cambios en el texto sugeridos por la editorial y cuando la promoción estaba en marcha, hubo una orden superior que ordenó parar el proyecto. La promoción desapareció y no recibimos más que explicaciones muy opacas y ninguna seguridad de que se pudiera publicar más adelante. Ante esta situación decidimos retirar el libro de Aguilar, recomponer su diseño y difundirlo inmediatamente en formato pdf a través de internet mientras la editorial Sequitur se encargaba de publicarlo y sacarlo impreso a la calle cuanto antes.
Agradecemos este enorme esfuerzo de esta editorial y de los amigos de ATTAC que una vez más se han empeñado con generosidad en difundir el pensamiento crítico. Pero es evidente que ni Sequitur ni ATTAC tiene el potencial de distribución de las grandes casas editoriales, como Aguilar. Y es por ello que tenemos que pedir a todas las personas indignadas con el argumento de que no hay alternativas, que se movilicen y que pidan a las librerías que distribuyan el libro Hay alternativas.
Solo mediante la movilización puede la ciudadanía romper esta marginación, que alcanza dimensiones de veto político, intolerable en una democracia, por muy limitada que sea, como en el caso español.
Tenemos la convicción de que si la mayoría de la población en España pudiera conocer que sí que hay alternativas a las políticas que les están dañando, se movilizaría rompiendo con el fatalismo que le están imponiendo los medios de mayor difusión próximos a los poderes financieros y económicos que no desean que se conozcan y debatan tales políticas.
De ahí que pidamos a todas las personas con sensibilidad democrática que reclamen e insistan en que las librerías tengan disponible y visible para que la ciudadanía lo conozca y si lo desea, pueda conseguirlo. La lucha por la democracia pasa también por romper con el monopolio en la producción y distribución de ideas que solo podremos conseguir con nuestra actitud activa y nuestra rebeldía ante el intento de implantar un auténtico pensamiento único.

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El siguiente no es España, a pesar de los agoreros: son las finanzas globales…

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¿España, la próxima? No hay más fichas

La posible bancarrota de Italia deja la economía global al borde de la catástrofe


Por CLAUDI PÉREZ - Madrid - 10/11/2011, en El Pais.
"Es el fin de una pesadilla", dice el escritor Umberto Eco sobre el adiós de Silvio Berlusconi. Y no, eso es exclusivamente en clave italiana: es justo el inicio de una pesadilla peor. ¿Por qué ha llegado Italia a un punto de no retorno? ¿No tenía la UE una "solución definitiva"? ¿Quién es el siguiente? ¿Puede desaparecer el euro? En pocas palabras, ¿qué está pasando? La tentación de la metáfora: Europa estaba ya por debajo en el marcador, pero la crisis italiana es algo más: bola de partido. No hay margen de error. Si la UE vuelve a fallar, adiós. Kaput.
- 'Espagueti western'. Los mercados han dejado meridianamente claro que todo lo que no sea una salida de Berlusconi del Gobierno italiano será una catástrofe. La dimisión tampoco es la panacea, pero al menos daría unos días de tranquilidad para buscar alguna salida: a pesar de la última cumbre, el fondo europeo de rescate no tiene munición suficiente para rescatar a Roma. Solo el BCE, saltándose todos los dogmas, podría impedir la bancarrota si las cosas no se tranquilizan con el adiós de Il Cavaliere. Porque de Italia preocupa todo: el desenlace de su crisis política, el tamaño de su economía, el volumen de su enorme deuda pública, el efecto contagio que convertiría la crisis fiscal italiana en un acontecimiento 15 veces más dañino que la bancarrota de Lehman Brothers: la deuda italiana en manos de extranjeros es 15 veces superior que la que desató el huracán Lehman.
- ¿De veras son los mercados? La política ha ido arrastrando los pies detrás de los mercados desde el inicio de la crisis (en realidad, desde mucho antes: desde el inicio de la desregulación financiera de Thatcher y Reagan, pero eso suena ya al pleistoceno). Algo está cambiando: Berlín y París les han puesto las cabezas de Papandreu y Berlusconi en bandeja a los mercados. Primero amenazaron a Papandreu con cerrarle el grifo si seguía adelante con el referéndum sobre el acuerdo de salvamento. Después pusieron a Berlusconi bajo la tutela del FMI. En otras palabras: firmaron la sentencia de muerte política de ambos. Lo único que han hecho los mercados es cobrarse las dos piezas a través de las primas de riesgo de la deuda.
- El tamaño importa. Italia es la tercera economía europea. La séptima mundial. Es el tercer mercado de deuda pública del mundo, con casi dos billones de euros zumbando en los oídos de los inversores. Si cae Italia -y con la deuda a 10 años con los intereses al 7%, apaga y vámonos-, la siguiente ficha es la economía mundial. El sistema financiero global es incapaz de resistir ese espagueti western si el final es tan dramático como parece. Y la mecha del miedo ha empezado a arder: hace unos días quebró el fondo MF Global por su exposición a la deuda europea. Otro fondo gigantesco, Jefferies, anunció que se ha deshecho de la mitad de sus bonos de la eurozona. Los mercados han empezado a ponerse la vacuna para prever el efecto contagio: la deuda de la eurozona está ya estigmatizada (con contadas excepciones: Alemania la primera).
- ¿Apocalypse Now... español? Si dimite Berlusconi y un Gobierno de concentración consigue restaurar la credibilidad del país y reabrir el acceso de Roma a los mercados con un calendario de reformas claro y diáfano -algo que no ha conseguido Berlusconi en meses-, la prima de riesgo bajaría y podría iniciarse un círculo virtuoso de crecimiento, confianza y credibilidad para Italia y la eurozona en su conjunto. Tralarí, tralará: el problema es que eso es mucho más fácil de escribir que de hacer. Una caída en barrena de Italia sería catastrófica para la UE y para el mismísimo euro (y si cae el euro cae Europa, como no cesan de repetir Merkel y Sarkozy), pero al menos no habría que preocuparse por la próxima ficha del dominó: se equivocan quienes piensan que España es la siguiente casilla de la crisis. Italia es tan grande que provocaría un momento Lehman global, una crisis financiera internacional y una segunda Gran Recesión mucho más dañina que la primera. Por dos razones: porque esta vez no hay dinero público para detener el batacazo (los países están mucho más tocados). Y porque empiezan a emerger tensiones nacionalistas y el desencanto de la ciudadanía en varios países se va pareciendo a una suerte de bomba de tiempo.
- Un 'remake' pésimo. Bruselas, mayo de 2010: la UE pacta una "solución definitiva"; Grecia sigue cayendo a pesar de todo, y arrastra a Irlanda y Portugal. Octubre de 2011: Bruselas acuerda una segunda "solución definitiva" para el euro, pero apenas días después la crisis vuelve al punto de partida y Grecia desencadena un nuevo huracán que aplasta a Italia. Y nadie en Bruselas, ni en Berlín ni en Francfort (sede del BCE) mueve un dedo. No hay soluciones definitivas, -lo que Flaubert llamó "la rabia de querer acabar", lo complicado que resulta querer arreglar los problemas de un plumazo-, pero habrá que ir pensando en algo. Hay dos opciones: una suspensión de pagos histórica que supondría una ruptura del euro (de consecuencias imprevisibles) o la entrada del BCE en escena con la compra masiva de bonos a gran escala para acabar con la especulación. Y aún ha aparecido una tercera: una eurozona a dos velocidades. La decisión está, como siempre, en manos de Alemania y Francia, que en los últimos meses destacan más por la grandilocuencia de sus declaraciones que por la coherencia y efectividad de sus decisiones.

Libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, miembros todos ellos del Consejo Científico de ATTAC España…

Libro de Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, miembros todos ellos del Consejo Científico de ATTAC España…

Hay Alternativas. Vías diferentes para afrontar los retos económicos y sociales de nuestro tiempo

Por Gregorio López Sanz – Coordinador del Consejo Científico de ATTAC España

Acaba de ver la luz el libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, escrito por Vicenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón, miembros todos ellos del Consejo Científico de ATTAC España.
En sus 225 páginas se explicita de forma didáctica y amena todo lo referente a la crisis económico-financiera: sus antecedentes, desencadenantes, instituciones, políticas aplicadas y frustraciones sociales del 99% de la población. Y lo más importante, se señalan caminos a transitar para que la superación de la misma vaya de la mano del bienestar de la gente.
Desde el detonante de las hipotecas basura en EE.UU en agosto de 2007, hasta el último episodio del tsunami de la deuda soberana en la zona Euro, llevamos más de 4 años de políticas erráticas, con fuerte deriva neoliberal, que lejos de frenar y revertir el deterioro económico y social, lo está agravando.
La veteranía de Navarro y Torres junto a la juventud de Garzón se zambullen en la realidad con sensibilidad y compromiso social, criticando y descartando las políticas que sólo favorecen a los poderosos, proponiendo en su lugar nuevas vías, unas ya exploradas (las socialdemócratas y keynesianas asociadas al fortalecimiento del Estado del Bienestar) y otras incipientes (las ligadas a la profundización en una democracia de calidad así como la supervisión social del entramado económico-financiero nacional e internacional).
Los sucesivos capítulos del libro tratan temas tan sugerentes y candentes como la reforma de las finanzas, las condiciones para crear empleo decente, el déficit social estructural en el Estado español, la dialéctica entre bajar o subir los salarios de cara a la creación de empleo, otras formas de financiar las actividades privadas y las políticas públicas, la reforma de la Unión Europea y los organismos económicos internacionales y el reencuentro armónico entre las actividades humanas y la Naturaleza.
El último capítulo enuncia 115 propuestas para enfrentar la crisis pensando en las personas. Se agrupan en los siguientes epígrafes: gobernanza mundial, sistema financiero internacional, comercio internacional, constitución de un estado confederal europeo, instituciones económicas internacionales, la Unión Europea, respuestas inmediatas a la crisis, el sistema financiero español, redefinición del modelo de producción y consumo, desarrollo empresarial, fiscalidad, creación de empleo, derechos sociales, educación y política.
Un libro ideal para desembotar la sensibilidad de los/as lectores/as, gracias a que sus autores se han atrevido a pensar más allá de un pensamiento económico neoliberal dominante, que aunque moribundo y desahuciado, todavía sigue enchufado a la UVI, arrastrándose día a día gracias a las transfusiones de sangre provenientes de las exhaustas venas de las personas más maltratadas del planeta: esas que tenemos tiradas aquí al lado como lastre de este capitalismo terminal que no asume que se le acabaron los vuelos, y aquellas otras que allende los mares ocupan los territorios que el gran capital se repartió y sigue intercambiando como botines de piratería y de rapiña.
6 de noviembre de 2011
NOTA: El libro “Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España”, puede descargarse gratuitamente de la web de ATTAC-España pinchando en el enlace que os facilitamos al final. En formato papel es distribuido por la editorial SEQUITUR al precio de 10 euros. Pedidos contra-reembolso pueden realizarse a la siguiente dirección de correo electrónico: atpublicaciones@gmail.com.

DESCARGA GRATUITA DEL LIBRO

Aunque a estas alturas el referéndum griego está descartado, leer este artículo es altamente recomendable…

Aunque a estas alturas el referéndum griego está descartado, leer este artículo es altamente recomendable…

Cuando la democracia entra por la puerta, el mercado salta por la ventana

Por Alberto Montero – La otra economía

No hace ni siquiera una semana que se celebraba la Cumbre de la Eurozona de la que el presidente de la Comisión Europea consideraba que resultaría el “acuerdo para salvar la estabilidad del mundo”. Y, sin embargo, más le hubiera valido comerse su retórica rimbombante a la vista del caos que se acaba de instalar en los mercados como consecuencia de que el primer ministro del gobierno griego, Yorgos Papandreu, ha hecho lo que no le quedaba más remedio que hacer a la vista de los acuerdos de esa cumbre y de la presión popular que mantienen los ciudadanos griegos en las calles.

En efecto, en esa cumbre se llegó, entre otros, al acuerdo de aprobar un plan de rescate para la más que quebrada economía griega por valor de 100 mil millones de euros. Era el segundo plan de rescate para Grecia y esta vez, para garantizarse que las cosas se hacían al gusto y ritmo de la troika (BCE, Comisión Europea y FMI) y con el único fin de garantizarse la sostenibilidad del pago de la deuda, ésta exigía que Grecia aceptara una supervisión permanente de la Unión Europea sobre las cuentas helenas o, lo que viene a ser lo mismo, que pusiera a su democracia en estado de excepción, desprendiéndose de su soberanía en materia fiscal y presupuestaria y quedando condicionadas sus decisiones a la aprobación previa de la delegación de la Unión Europea.

Esto, a su vez, iba acompañado de un programa de suspensión de pagos de parte de su deuda que era más una propuesta abierta, lanzada al aire y sin aceptación por parte ni de acreedores ni de deudores, que un acuerdo cerrado en sí mismo. En principio, se proponía que los acreedores de los bonos griegos aceptaran una quita de hasta el 50% de su valor. La propuesta griega era ofrecer a los acreedores bonos a 30 años, a un tipo de interés del 6% y por un monto equivalente al 35% de la deuda en cartera y el 15% restante se produciría en un pago en metálico al cancelar la deuda viva.

Sin embargo, el primer ministro griego dio el lunes un giro a la situación cuando anunció la convocatoria de un referéndum para que el pueblo decidiera si aceptaba o no el acuerdo alcanzado tras la Eurocumbre y, con ello, asumió la ofensiva en un escenario en el que ya ha comenzado a sentir las presiones de Merkel y Sarkozy urgiéndolo a que se atenga a razones y lo desconvoque.

Y es que, por un lado, se encuentra la crisis política que esa decisión genera en el marco de la Eurozona, en donde la economía que se supone que debía aceptar sin rechistar las condiciones para su rescate ha promovido lo que ha sido considerado, desde las altas instancias del gobierno europeo –esto es, Alemania-, como un acto de insolencia al trasladar la decisión última sobre la aceptación del acuerdo a la ciudadanía.

La irritación y las declaraciones que avergonzarían a cualquier persona con un mínimo sentido de lo que significa la democracia se han sucedido por doquier: desde Alemania, Bruederle planteaba que Grecia se estaba desmarcando de lo acordado y que, en caso de insolvencia e incumplimiento de los acuerdos, se cerraría el grifo del dinero; desde Finlandia, las declaraciones eran similares: lo asimilan a un referéndum implícito y amenazan con que si no se acomete el ajuste comprometido, se cortarán las ayudas; el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, y el del Consejo Europeo, Van Rompuy, han hecho una declaración conjunta instando a Grecia a que honre sus compromisos porque, dicen, están convencidos que el programa de ajuste acordado es lo mejor para Grecia; en España, el ministro José Blanco ha declarado que el referéndum griego no es una buena decisión para Europa (no sabemos si le parece una buena decisión para los griegos).

Todas esas presiones no son más que la expresión de la incomodidad que la decisión del primer ministro griego ha generado en el resto de gobernantes europeos que ahora ven cómo el contexto de la aplicación en sus países de los planes de ajuste puede dar un giro inesperado. Si los griegos van a poder ejercer su derecho a decidir efectivamente si están dispuestos a sufrir más recortes sobre sus niveles de vida y bienestar, nada impide, más bien al contrario, que el resto de ciudadanos europeos comiencen a demandar lo mismo.

La decisión de Papandreu abre, en este sentido, la caja de Pandora de la reivindicación del derecho de cualquier ciudadano a poder decidir sobre todo aquello que afecta a su vida, máxime cuando incide negativamente sobre ella. Y, al mismo tiempo, demuestra que la resistencia popular en las calles, que las huelgas generales, que las manifestaciones, que la interrupción y el saboteo de actos públicos sigue siendo, no sólo la única opción legítima para expresar la voluntad popular cuando la democracia ha quedado reducida al mero acto de la votación el día de las elecciones, sino también la única válida para forzar a un gobierno a que atienda a los intereses de sus ciudadanos.

No es de extrañar que los gobiernos del resto de la Eurozona estén tan nerviosos: Grecia nos está enseñando el camino por el que debemos transitar todos.

Y, por otro lado, se encuentra la crisis que el anuncio Papandreu ha provocado en unos mercados que hace apenas unos días, tras el anuncio de los resultados de la cumbre, se las prometían relativamente felices.

El anuncio del referéndum ha provocado el derrumbe de las Bolsas de toda Europa de las que han tirado hacia abajo con especial intensidad las cotizaciones de los bancos; la subida de la prima de riesgo de Italia hasta los umbrales en los que se suele producir el rescate y también de la de España y éstas sólo han podido ser controladas a través de la compra de bonos soberanos de esos dos países por parte del Banco Central Europeo, contraviniendo, una vez más el Tratado de la Unión y sus Estatutos; y, finalmente, también se ha producido la caída de la cotización del euro.

La sensación no puede ser más angustiosa. Pero es que no hay razones para menos porque la precaria estabilidad del sistema financiero mundial depende en estos momentos de Grecia o, más concretamente, de los griegos, a pesar de que los medios económicos y hasta las agencias de calificación tratan de concentrar los efectos de la decisión griega exclusivamente en ese país, advirtiendo de que el referéndum puede conducir a su quiebra e, incluso, a su salida del euro, como ha afirmado la agencia calificadora Fitch.

Sin embargo, la cosa no es tan simple y las repercusiones se extenderían como olas concéntricas mucho más allá de Grecia.

En efecto, si los griegos decidieran no aprobar el plan de ajuste y, con él, el 50% de la quita sobre su deuda, la quiebra del país sería casi instantánea si, efectivamente, la Eurozona dejara de prestarle ayuda financiera. Sin embargo, Grecia juega, en ese sentido con ventaja porque sabe que eso es altamente improbable. ¿Por qué?

Pues porque desde el momento en el que se declarara la quiebra griega los bancos franceses y alemanes, principales tenedores de los más de 26 mil millones de deuda griega en circulación, estarían, si no en quiebra muy próximos a la misma, es decir, deberían ser intervenidos y recapitalizados a cuenta de los presupuestos de sus respectivos países (adviértase que, curiosamente, sus gobernantes han sido los dos primeros en llamar al orden a Papandreu).

Pero ahí no acaba todo. Esos bancos, al comprar la deuda soberana griega adquirieron también seguros para cubrirse del riesgo de quiebra (los famosos CDS) y los principales vendedores de esos CDS son, mire usted por dónde, bancos y empresas aseguradoras norteamericanas. La conclusión es clara: la quiebra griega no sólo provocaría la quiebra de los bancos europeos que poseen su deuda sino también pondría en grandes dificultades a los bancos norteamericanos que vendieron seguros para proteger a los compradores de dicha deuda. El riesgo sistémico se extiende ahora a la inversa de como ocurrió con las hipotecas basura que llegaron desde Estados Unidos contaminando el balance de los bancos europeos. Ante este panorama, no es de extrañar que los mercados se hayan comenzado a desplomar y el nerviosismo, cuando no el pánico, sea la sensación dominante.

Y ese pánico debería aún profundizarse más porque pudiera acabar ocurriendo que Grecia haga válida esa expresión popular que dice que cuando uno le debe seis mil euros a un banco tiene un problema, pero que cuando le debe seis mil millones el problema lo tiene el banco. Si finalmente el referéndum se celebra y el pueblo griego rechaza el plan de ajuste y la quita sobre la deuda, la tensión que se generará en los mercados será tan elevada que el poder de negociación podría reequilibrarse y facilitar la búsqueda de un reparto más proporcionado de los costes de la crisis entre deudores y acreedores.

Nuevamente, en esto Grecia también nos está enseñando el camino: nos está diciendo que cuando la democracia entra por la puerta, podemos hacer saltar por la ventana a los mercados.

Situación actual en Grecia:

Bruselas amenaza con expulsar a Grecia de la eurozona si no hay gobierno de coalición hoy

La necesidad del pacto de estado que todos vemos, excepto la mayoría de los políticos…

La necesidad del pacto de estado que todos vemos, excepto la mayoría de los políticos…

Julio Zarco, presidente de SEMERGEN:

«Lo que necesita la sanidad pública es un pacto de Estado pero no hay voluntad política»

«Las organizaciones profesionales son estructuras ancladas en el pasado que no se centran en lo fundamental»

P. RUBIERA, Oviedo, en La Nueva España

Julio Zarco, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), une a este cargo su condición de médico de familia en Alcalá de Henares y profesor en la Universidad Complutense. Conoce, por así decirlo, la teoría y la práctica de la medicina y se nota en la seguridad con la que habla de su profesión y de los problemas del Sistema Nacional de Salud. La sociedad que preside -el próximo año abandonará el cargo al cumplir dos mandatos- ha reunido en Oviedo a seis mil facultativos en el 33º Congreso nacional que hoy se clausura en el Palacio de Congresos.

Empeñado en mejorar la competencia profesional, Zarco ha impulsado desde Semergen numerosos programas destinados a la formación y la investigación en todos los ámbitos de la atención primaria. Es autor, asimismo, del libro «La sombra del dolor», una aproximación del médico al paciente.

-En la apertura oficial del congreso, el pasado miércoles, fue muy crítico con la gestión política en el campo de la sanidad y no tuvo problema en decir que esperaba poco de los responsables sanitarios.

-Soy muy pesimista. Desgraciadamente en los últimos diez años hemos tratado de que existiera una reorientación del sistema, hemos reclamado un estudio de necesidades reales, un cambio en el modelo de la retribución de los profesionales, mejor atención al paciente crónico que, debido al envejecimiento y al peso de determinadas patologías, supone el 80 por ciento del gasto sanitario, y no ha habido prácticamente ningún cambio. Llevamos en el mismo punto no ya desde hace diez años, yo diría que desde hace veinte. No existe voluntad política de cambio porque lo que necesita la sanidad pública es un gran pacto de Estado de los dos grandes partidos y eso sí sería una garantía para los próximos quince o veinte años.

-El Ministerio de Sanidad apenas tiene competencias, ahora son las autonomías las que deciden.

-En los últimos años en el Ministerio ha habido cuatro ministros, un baile importante, y nos les ha dado tiempo de ejecutar ningún programa para mejorar el primer nivel. Pero los políticos no son los únicos culpables. Nosotros tampoco hemos hecho los deberes. Los sindicatos porque son incapaces de ofrecer un discurso coherente con la realidad del siglo XXI y se pierden en reivindicaciones decimonónicas; las organizaciones profesionales porque son estructuras ancladas en el pasado que no se centran en lo fundamental, que es la defensa ética, deontológica y la búsqueda de la excelencia, y las sociedades científicas tampoco han sido capaces de responder al reto y construir un colectivo vertebrado. Somos un sector atomizado corresponsable de la situación.

-Siete de cada diez ciudadanos españoles creen que el Gobierno español debe volver a gestionar la sanidad pública, según un estudio del Consejo General de Enfermería. ¿Qué opina?

-Siempre he pensado, a título personal, que sería necesario volver a centralizar alguna competencia. La salud pública no puede descentralizarse y los medicamentos tampoco. Si dependiera de mí volvería a centralizar competencias en sanidad y educación que, además, sería una manera de garantizar la equidad.

-Si mañana pudiera decidir una única medida para mejorar la atención primaria, ¿qué propondría?

-No pensaría sólo en la atención primaria, haría una reflexión sobre el Sistema Nacional de Salud que consistiría en elaborar un estudio en profundidad de la ley general de Sanidad de 1986 que lo regula y, a partir de ahí, tomaría decisiones, la primera de ellas promover un pacto de Estado que genere un marco estable y permita un análisis del sistema. El resto de medidas las hemos ido enumerando en estos días de congreso, una única historia clínica electrónica para la atención primaria y especializada y para todo el territorio nacional, y conocer cuántos profesionales sanitarios tenemos en España.

Porque siempre es muy sano analizar lo que se dice junto con lo que se omite…

Porque siempre es muy sano analizar lo que se dice junto con lo que se omite…

Las propuestas sanitarias del PP

Por Marciano Sánchez Bayle


nuevatribuna.es
El programa del PP que lleva el titulo de “súmate al cambio” de 214 paginas y 400 propuestas dedica 13 de ellas a la sanidad en el epígrafe 3.2 “priorizar la salud”, en concreto con 13 propuestas aunque también puede considerarse de ámbito sanitario parte de la propuesta que hace referencia al cambio de la actual regulación del aborto, en total cuatro paginas (el 1,89% del total y un 3,25% de las propuestas), lo que ya una idea de la escasa importancia que se le da al tema.
Las propuestas se sitúan en un marco genérico, de generalidad no de medicamentos genéricos a los que por cierto no se menciona, de suma imprecisión, con los que realmente no puede estarse en desacuerdo, pero que tampoco suponen compromisos muy concretos y abordan temas que ya estaban pendientes cuando se produjeron los últimos gobiernos del PP que tampoco los solucionaron.
Llama con todo la atención el que se hace varias referencias a la “libre elección” lo que quizás pudiera indicar que se pretende la extensión de la experiencia madrileña al conjunto del sistema sanitario, a pesar de los elevados costes y escasos resultados que ha producido en Madrid.
También en la pagina 34, y ahora no en el apartado de sanidad, sino en el de recortes de los gastos de las administraciones se hace referencia a incentivar “el uso de modelos eficientes de colaboración publico – privada con responsabilidad y control públicos” lo que podría entenderse en la línea de impulsar las privatizaciones por la vía de las concesiones administrativas o los hospitales PFI (iniciativa de financiación privada).
Si realmente se quiere realizar un programa sanitario y no una maniobra de despiste, este debería de responder, al menos a las siguientes cuestiones:
• ¿Se considera que el gasto sanitario es suficiente?, ¿si no es así en que cuantía debería incrementarse y de donde saldrían esos fondos?. Si se considera que el gasto sanitario es el necesario ¿Cómo se piensa abordar los problemas de la deuda sanitaria?
• ¿La financiación sanitaria pública a las CCAA debe ser finalista?
• ¿Se rechaza o no el establecimiento de copagos para el acceso a la atención sanitaria?
• ¿Se van a desgravar los seguros privados, bien individuales, bien de empresas?
• ¿Qué medidas concretas se van a adoptar para mejorar la eficiencia del sistema sanitario público?
• ¿Se va a incrementar o a paralizar la privatización de la provisión de atención sanitaria?
• ¿Se van a realizar recortes en el actual sistema sanitario público? Si así fuera ¿Cuáles y con que criterios?
• ¿Se va a garantizar la transparencia de los servicios sanitarios y por lo tanto el acceso público a sus actuaciones, calidad de las mismas y gastos reales?
• ¿Se van a establecer mecanismos de control social y profesional del funcionamiento del sistema sanitario público?
• ¿Se va a potenciar la Atención Primaria (mas presupuestos, personal y capacidad resolutiva)?
Desgraciadamente la experiencia que hay de los gobiernos de las CCAA es que se ponen en marcha medidas que no estaban presentes en los programas electorales y que son claramente lesivas para la Sanidad Pública (Cataluña, Galicia, Castilla La Mancha, etc), es por lo tanto necesario exigir una mayor claridad y compromiso en los programas electorales, así como su cumplimiento posterior.
No podemos sumarnos a un cambio que no se sabe hacia donde se dirige, porque se esconden las propuestas reales, y que parece que será un cambio a peor porque favorecerá la privatización y el desmantelamiento de la Sanidad Pública.

VER PROGRAMA DEL PP EN FORMATO pdf

Frente a la manipulación mediática viene bien un poco de “…llamar a las cosas por su nombre…”

Frente a la manipulación mediática viene bien un poco de “…llamar a las cosas por su nombre…”

Lo llaman democracia y es una dictadura

Por Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC

Los medios de comunicación afirman que el anuncio de que el gobierno griego podría convocar un referéndum para decidir si Grecia aprueba el segundo plan de “ayuda” ha hecho caer las bolsas y que constituye una amenaza para la estabilidad de la economía europea. Lo primero que sorprende es que se le tenga miedo a que el pueblo decida si quiere o no una “ayuda” cuando se encuentra en una situación tan difícil.

¿No será que los medios saben perfectamente que en realidad no se trata de ayudar sino de dar una vuelta más a la soga que los poderes financieros han puesto en el cuello del pueblo para salvar, un poco más y de nuevo, a los bancos acreedores de Grecia a costa del sacrificio de la población? ¿Acaso iba a tener problemas el pueblo griego para recibir ayudas si de verdad lo fueran? ¿Y por que temen que se produzca esta expresión de democracia si sabemos perfectamente que las economías van mejor cuanta más democracia haya? ¿No dicen que lo que buscan es mejorarlas?

La verdad es que esta reacción de los medios muestra una vez más el miedo atroz a la voluntad popular que tienen los llamados mercados, los grandes financieros, los bancos, las grandes corporaciones y la clase política corrupta que ha renunciado a su poder representativo para ayudarles a mantener sus privilegios. Tienen miedo a la decisión del pueblo porque son incompatibles con la democracia incluso por muy débil y tamizada que ésta sea. No quieren dejar que el pueblo se pronuncie porque tienen la seguridad de que lo que hacen es lo contrario de lo que quiere la gente.

En España, por ejemplo, las encuestas muestran que la inmensa mayoría de la sociedad no quiere que se siga dando dinero público a los bancos y, sin embargo, los líderes políticos -lo ha dicho recientemente Rajoy- afirman continuamente que eso es imprescindible. Su vergonzosa servidumbre a los poderes financieros les lleva a presentar como ineludible lo que solo es necesario para los bancos y las grandes empresas que destruyen empleo, a otras medianas y pequeñas empresas y riqueza productiva. El rechazo continuado a que la ciudadanía exprese claramente sus preferencias y la imposibilidad de que ésta decida lo que se hace o no con la economía significan nada más y nada menos que vivimos en una dictadura. Así de simple y así de sencillo.

¿Dónde está la democracia si no podemos hacer que los asuntos económicos, que al fin y al cabo son los que nos proporcionan bienestar y satisfacción personal, se resuelvan según la voluntad de la mayoría? ¿Cómo se puede decir que hay democracia si los gobiernos no gobiernan para el pueblo sino que son gobernados por las finanzas contra el pueblo, como estamos viendo día a día?

La continua imposición de políticas por parte de “los mercados”, el hecho evidente de que los gobiernos representativos se pliegan a sus preferencias y dictados, la continua aceptación de la voluntad de los financieros y banqueros gracias al poder político, económico y mediático que han acumulado al margen de las instituciones democráticas muestra inequívocamente que vivimos bajo una auténtica dictadura. Hay que decirlo claramente.

Una democracia que se desvanece cuando se trata de gobernar el dinero y la economía no es una democracia de verdad. Lo llaman democracia pero es una dictadura. Y no tenemos por qué aceptar pasivamente todo esto que está pasando. Cuando un pueblo está sometido a un poder dictatorial tiene todo el derecho a rebelarse y a tratar de destruirlo. Es más, yo creo que lo indigno es no intentar acabar con él.

RECOMENDAMOS LEER TAMBIEN ESTE OTRO ARTICULO DE ESTE MISMO AUTOR: “No saben, no contestan”

Por el momento, me gusta como redactan desde la dirección de RR.HH.

Por el momento, me gusta como redactan desde la dirección de RR.HH.

“General conocimiento y aplicación homogénea…”


o la línea que parece orientar la actuación de la Dirección de Recursos Humanos del SESPA.


Hace unos días hemos tenido acceso a una nota de José Mª Solís, director de RR.HH. del SESPA (en la foto), en la que unifica el criterio a seguir por parte de todas las gerencias de A. Primaria y Especializada, con relación al permiso por cirugía mayor ambulatoria (CMA) cuando el trabajador que lo solicita está en turno rotatorio.
Dicha nota, la podéis leer íntegramente con este enlace:

VER NOTA de RR.HH. DE 18.10.11


Como podéis comprobar, lo expresado en la misma no permite interpretación alguna, es meridianamente clara… y por ello es buena. Además aplica la “analogía” – cosa poco frecuente hasta la fecha en el SESPA – lo que invita a pensar que, por fin, empieza a imperar el sentido común: a situaciones similares, soluciones idénticas, misma legalidad para todos…
Hasta aquí todo bueno y bien, pero hay una cosa que me preocupa. A saber: ¿Qué pasa con la ANULACION del Pacto de Permisos, licencias y vacaciones por parte del Tribunal Superior de Justicia de Asturias?...

VER SENTENCIA AL RESPECTO

No me gustaría, por nada del mundo, que a esta nueva etapa del SESPA de unificación y aclaración de situaciones presidida por la lógica y el sentido común, la enturbiara ninguna “ilegalidad” olvidada