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OPINION

Artículo publicado en Le monde diplomatique por Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC.

Artículo publicado en Le monde diplomatique  por Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC.

El nuevo “sistema-mundo”

Cuando se acaban de cumplir diez años desde los atentados del 11 de septiembre y tres años desde la quiebra del banco Lehman Brothers ¿cuáles son las características del nuevo “sistema-mundo”? La norma actual son los seísmos. Seísmos climáticos, seísmos financieros y bursátiles, seísmos energéticos y alimentarios, seísmos comunicacionales y tecnológicos, seísmos sociales, seísmos geopolíticos como los que causan las insurrecciones de la “Primavera árabe”…Hay una falta de visibilidad general. Acontecimientos imprevistos irrumpen con fuerza sin que nadie, o casi nadie, los vea venir. Si gobernar es prever, vivimos una evidente crisis de gobernanza. Los dirigentes actuales no consiguen prever nada. La política se revela impotente. El Estado que protegía a los ciudadanos ha dejado de existir. Hay una crisis de la democracia representativa: “No nos representan”, dicen con razón los “indignados”. La gente constata el derrumbe de la autoridad política y reclama que ésta vuelva a asumir su rol conductor de la sociedad por ser la única que dispone de la legitimidad democrática. Se insiste en la necesidad de que el poder político le ponga coto al poder económico y financiero. Otra constatación: una carencia de liderazgo político a escala internacional. Los líderes actuales no están a la altura de los desafíos.Los países ricos (América del Norte, Europa y Japón) padecen el mayor terremoto económico-financiero desde la crisis de 1929. Por primera vez, la Unión Europea ve amenazada su cohesión y su existencia. Y el riesgo de una gran recesión económica debilita el liderazgo internacional de Norteamérica, amenazado además por el surgimiento de nuevos polos de poderío (China, la India, Brasil) a escala internacional. En un discurso reciente, el Presidente de Estados Unidos anunció que daba por terminadas “las guerras del 11 de septiembre”, o sea las de Irak, de Afganistán y contra el “terrorismo internacional” que marcaron militarmente esta década. Barack Obama recordó que “cinco millones de Americanos han vestido el uniforme en el curso de los últimos diez años”. A pesar de lo cual no resulta evidente que Washington haya salido vencedor de esos conflictos. Las “guerras del 11 de septiembre” le costaron al presupuesto estadounidense entre 1 billón (un millón de millones) y 2,5 billones de dólares. Carga financiera astronómica que ha tenido repercusiones en el endeudamiento de Estados Unidos y, en consecuencia, en la degradación de su situación económica. Esas guerras han resultado pírricas. En cierta medida, finalmente, Al Qaeda se ha comportado con Washington de igual modo que Reagan lo hizo con respecto a Moscú cuando, en los años 1980, le impuso a la URSS una extenuante carrera armamentística que acabó agotando al imperio soviético y provocando su implosión. El “desclasamiento estratégico” de Estados Unidos ha empezado. En la diplomacia internacional, la década ha confirmado la emergencia de nuevos actores y de nuevos polos de poder sobre todo en Asia y en América Latina. El mundo se “desoccidentaliza” y es cada vez más multipolar. Destaca el rol de China que aparece, en principio, como la gran potencia en ciernes del siglo XXI. Aunque la estabilidad del Imperio del Medio no está garantizada pues coexisten en su seno el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. La tensión entre esas dos fuerzas causará, tarde o temprano, una fractura. Pero, por el momento, mientras declina el poderío de Estados Unidos, el ascenso de China se confirma. Ya es la segunda potencia económica del mundo (por delante de Japón y Alemania). Además, por la parte importante de la deuda estadounidense que posee, Pekín tiene en sus manos el destino del dólar…El grupo de Estados gigantes reunidos en el BRICS (Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica) ya no obedece automáticamente a las consignas de las grandes potencias tradicionales occidentales (Estados Unidos, Reino Unido, Francia) aunque éstas se sigan autodesignando como “comunidad internacional”. Los BRICS lo han demostrado recientemente en las crisis de Libia y de Siria oponiéndose a las decisiones de las potencias de la OTAN y en el seno de la ONU. Decimos que hay crisis cuando, en cualquier sector, algún mecanismo deja de pronto de funcionar, empieza a ceder y acaba por romperse. Esa ruptura impide que el conjunto de la maquinaria siga funcionando. Es lo que está ocurriendo en la economía desde que estalló la crisis de las sub-primes en 2007. Las repercusiones sociales del cataclismo económico son de una brutalidad inédita: 23 millones de parados en la Unión Europea y más de 80 millones de pobres… Los jóvenes aparecen como las víctimas principales. Por eso, de Madrid a Tel Aviv, pasando por Santiago de Chile, Atenas y Londres, una ola de indignación levanta a la juventud del mundo. Pero las clases medias también están asustadas porque el modelo neoliberal de crecimiento las abandona al borde del camino. En Israel, una parte de ellas se unió a los jóvenes para rechazar el integrismo ultraliberal del Gobierno de Benjamín Netanyahu. El poder financiero (los “mercados”) se ha impuesto al poder político, y eso desconcierta a los ciudadanos. La democracia no funciona. Nadie entiende la inercia de los gobiernos frente a la crisis económica. La gente exige que la política asuma su función e intervenga para enderezar los entuertos. No resulta fácil; la velocidad de la economía es hoy la del relámpago, mientras que la velocidad de la política es la del caracol. Resulta cada vez más difícil conciliar tiempo económico y tiempo político. Y también crisis globales y gobiernos nacionales. Los mercados financieros sobrerreaccionan ante cualquier información, mientras que los organismos financieros globales (FMI, OMC, Banco Mundial, etc.) son incapaces de determinar lo que va a ocurrir. Todo esto provoca, en los ciudadanos, frustración y angustia. La crisis global produce perdedores y ganadores. Los ganadores se encuentran, esencialmente, en Asia y en los países emergentes, que no tienen una visión tan pesimista de la situación como la de los europeos. También hay muchos ganadores en el interior mismo de los países occidentales cuyas sociedades se hallan fracturadas por las desigualdades entre ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres. En realidad, no estamos soportando una crisis, sino un haz de crisis, una suma de crisis mezcladas tan íntimamente unas con otras que no conseguimos distinguir entre causas y efectos. Porque los efectos de unas son las causas de otras, y así hasta formar un verdadero sistema. O sea, nos enfrentamos a una crisis sistémica del mundo occidental que afecta a la tecnología, la economía, el comercio, la política, la democracia, la guerra, la geopolítica, el clima, el medio ambiente, la cultura, los valores, la familia, la educación, la juventud, etc. Vivimos un tiempo de “rupturas estratégicas” cuyo significado no comprendemos. Hoy, Internet es el vector de la mayoría de los cambios. Casi todas las crisis recientes tienen alguna relación con las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Los mercados financieros, por ejemplo, no serían tan poderosos si las órdenes de compra y venta no circulasen a la velocidad de la luz por las autopistas de la comunicación que Internet ha puesto a su disposición. Más que una tecnología, Internet es pues un actor de las crisis. Basta con recordar el rol de WikiLeaks, Facebook, Twitter en las recientes revoluciones democráticas en el mundo árabe. Desde el punto de vista antropológico, estas crisis se están traduciendo por un aumento del miedo y del resentimiento. La gente vive en estado de ansiedad y de incertidumbre. Vuelven los grandes pánicos ante amenazas indeterminadas como pueden ser la pérdida del empleo, los choques tecnológicos, las biotecnologías, las catástrofes naturales, la inseguridad generalizada… Todo ello constituye un desafío para las democracias. Porque ese terror se transforma a veces en odio y en repudio. En varios países europeos, ese odio se dirige hoy contra el extranjero, el inmigrante, el diferente. Está subiendo el rechazo hacia todos los “otros” (musulmanes, gitanos, subsaharianos, “sin papeles”, etc.) y crecen los partidos xenófobos. Otra grave preocupación planetaria: la crisis climática. La conciencia del peligro que representa el calentamiento general se ha extendido. Los problemas ligados al medio ambiente se están volviendo altamente estratégicos. La próxima Cumbre mundial del clima, que tendrá lugar en Río de Janeiro en 2012, constatará que el número de grandes catástrofes naturales ha aumentado así como su carácter espectacular. El reciente accidente nuclear de Fukushima ha aterrorizado al mundo. Varios gobiernos ya han dado marcha atrás en materia de energía nuclear y apuestan ahora –en un contexto marcado por el fin próximo del petróleo– por las energías renovables. El curso de la globalización parece como suspendido. Se habla cada vez más de desglobalización, de descrecimiento… El péndulo había ido demasiado lejos en la dirección neoliberal y ahora podría ir en la dirección contraria. Ya no es tabú hablar de proteccionismo para limitar los excesos del libre comercio, y poner fin a las deslocalizaciones y a la desindustrialización de los Estados desarrollados. Ha llegado la hora de reinventar la política y de reencantar el mundo.

Los recortes en la sanidad catalana (válidos para cualquier otro ámbito territorial) desde un óptica jurídica…

Los recortes en la sanidad catalana (válidos para cualquier otro ámbito territorial) desde un óptica jurídica…

El ataque a la Salud, en los umbrales del delito

Por Carlos Jiménez Villarejo – Consejo Científico de ATTAC y exfiscal anticorrupción

La durísima política contra la sanidad pública del Gobierno de CiU está vaciando el contenido, que creíamos intangible, del Estado social, lesionando derechos fundamentales de la persona, el de la asistencia sanitaria, y tratando a los pacientes y a los profesionales sanitarios como si de una mercancía se tratara en una economía de mercado a la que se subordinan los derechos de las personas. El Gobierno de CiU ataca frontalmente el desiderátum del preámbulo constitucional cuando propugna “asegurar a todos una digna calidad de vida” y vulnera de forma reiterada los derechos a la salud proclamados en los artículos 43 de la Constitución y 23 del Estatuto. Ni la crisis ni el déficit pueden justificar la destrucción de este derecho sin el cual no es posible garantizar el respeto a la “dignidad humana” y el “libre desarrollo de la personalidad”. Por tanto, estamos ante una crisis de la política fundada sobre derechos para sustituirla por otra al servicio de los beneficios económicos, sustitución que conduce inevitablemente a acentuar la desigualdad social y favorecer toda clase de exclusiones, marginaciones y, en definitiva, la pobreza. ¿Dónde queda la ciudadanía democrática? Porque es evidente que los derechos sociales, entre ellos el de la salud, son la condición de una democracia basada en el pleno reconocimiento de la ciudadanía, ciudadanía que debe ser una barrera ante políticas antisociales.
La crisis acentúa la desigualdad social y favorece toda clase de exclusiones, marginaciones y, en definitiva, la pobreza.
Así lo proclamó la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (ONU) celebrada en Viena en 1993: “Todos los derechos son universales, individuales e interdependientes y están relacionados entre sí. La comunidad internacional debe tratar los derechos humanos en forma global y de manera justa y equitativa, en pie de igualdad y dándoles a todos el mismo peso”.
Naturalmente, desde esta perspectiva se derivan automáticamente para todas las Administraciones unas estrictas obligaciones de respeto, de protección y de satisfacción, que se traducen en el deber de disponer de recursos suficientes y garantizar la prestación de los servicios correspondientes.
Si la Constitución establece que debe garantizarse que la libertad e igualdad sean “reales y efectivas” (art. 9.2), puede afirmarse que los poderes públicos no solo no pueden empeorar los niveles de satisfacción de los derechos sociales, sino que deben actuar avanzando hacia cotas más altas de prestaciones. Es lo que se llama principio de no regresividad o, mejor, de progresividad.
Es decir, los derechos sociales pueden entenderse como irreversibles y, en tal medida, cualquier actuación, por acción u omisión, de los poderes públicos que limite gravemente su satisfacción está afectando al derecho básico a la dignidad humana.
Consecuentemente, el incumplimiento de los poderes públicos de su deber de prestación en la sanidad puede entenderse como una forma de discriminación, conducta constitucionalmente prohibida. Exigencias manifiestamente incumplidas por el Gobierno de Cataluña.
La violación por los poderes públicos de este derecho, en la medida en que constituye, como derecho propio de la ciudadanía, un derecho cívico, obliga a plantearse la posibilidad de que las decisiones políticas de gravísimas restricciones sanitarias no solo sean un abuso de poder, sino que presenten una auténtica relevancia penal. Si así fuere, deberían perseguirse ante los tribunales por los perjudicados y la fiscalía, de oficio. En efecto, el art. 542 del Código Penal castiga a las autoridades y funcionarios públicos que “impidan” a los ciudadanos “el ejercicio de derechos cívicos”, en un precepto que contempla de forma genérica la violación de derechos innominados que, por su trascendencia personal y social, merecen una protección más intensa como es la penal. Entendemos que a tenor de una lectura constitucional acorde con la actual significación y alcance de los derechos sociales, el derecho a la salud merece y necesita una más eficaz protección si queremos construir una sociedad más justa e igualitaria. Por ello, está justificado advertir que una política sanitaria como la actual de CiU puede merecer un reproche penal. Y en su caso, quienes la denunciaran estarían defendiendo sus derechos y, además, protegiendo preventivamente el derecho a la salud de todos los ciudadanos.
Articulo publicado en El País el 17.10.2011.

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Desde aquí lo advertimos: bajar la edad para la realización del screening de mama no está claro desde el punto de vista científico…

Desde aquí lo advertimos: bajar la edad para la realización del screening de mama no está claro desde el punto de vista científico…

Argumentos en contra de las mamografías preventivas a partir de los 40 años que reclama la cirujana y alcaldesa Moriyón

Más prudencia al hablar del cáncer de mama

Por JULIO BRUNO BÁRCENA, MÉDICO

El cáncer de mama es un problema de salud que preocupa a una gran parte de las mujeres. Esta enfermedad aún causa la pérdida de muchos años de vida en mujeres relativamente jóvenes. Cuando se plantea su posible prevención, más allá de las recomendaciones existentes, enseguida surgen apoyos a iniciativas posibles, aún cuando éstas no se hayan contrastado con los hechos y muchas veces incluso en contra de las pruebas científicas que tengan tales procedimientos preventivos. Por eso es fundamental que organismos independientes estudien las pruebas científicas y avalen las pautas que deban seguirse.

«Las evidencias disponibles sobre la eficacia del cribado de cáncer de mama mediante mamografía periódica en mujeres de 50 o más años de edad es firme y consistente, y se basa fundamentalmente en los resultados de los ensayos aleatorios realizados en Canadá, Estados Unidos de América y Europa. La reducción de la mortalidad por cáncer de mama obtenida en los grupos de estudio en este grupo de edad se aproxima a un 30%. Esta reducción se va obteniendo de forma progresiva en los primeros 7 a 10 años de seguimiento. Estos mismos ensayos no han detectado una reducción significativa de la mortalidad por cáncer de mama en las mujeres que inician el cribado mediante mamografía periódica con 40-49 años, después de un período de seguimiento de 7 a 12 años».

Así se pronuncia la Agencia Española de Tecnologías Sanitarias dependiente del Instituto de Salud Carlos III, sobre el cribado poblacional de cáncer de mama. En muchos casos estos programas necesitan de mejoras que eliminen el exceso de «falsos positivos»: mujeres que se ven sometidas a pruebas invasivas (quirúrgicas) sin estar enfermas. Este es precisamente el talón de Aquiles de los programas de cribado poblacional. Por tanto las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, incluyendo la USPTF, recomiendan limitar el cribado poblacional a las mujeres mayores de 50 años y hacerlo cada dos años.

Sin embargo, la alcaldesa de Gijón se ha manifestado promoviendo públicamente una iniciativa de ampliación de la mamografía a las mujeres a partir de 40 años. La doctora Moriyón considera «irresponsable» retrasar la revisión a los 50, tal y como está establecido hoy el examen, «porque es perder años de vida». Lo hace sin referencia alguna a los organismos internacionales ni tampoco a la política sanitaria que propugna el propio Gobierno de Asturias, de su mismo partido. La doctora no ha dicho en qué tipo de pruebas científicas basa su opinión. Por ejemplo, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), en base a la revisión de la evidencia publicada, recomienda la realización de cribado poblacional dirigido a mujeres de 50-69 años mediante mamografía con carácter bienal. Esta indicación está en consonancia con la Recomendación del Consejo Europeo sobre cribado de cáncer de 2 de diciembre de 2003.

De esta recomendación citamos textualmente: un programa de cribado de cáncer de mama es una tarea multidisciplinar compleja. El objetivo del cribado de cáncer de mama es reducir la mortalidad por la enfermedad sin que ello afecte negativamente el estado de salud de las participantes en el cribado. La efectividad del cribado es función de la calidad de cada uno de sus componentes. El éxito del programa será valorado no sólo por sus resultados y su impacto en la salud pública, sino también por la organización, puesta en marcha, ejecución y aceptabilidad del mismo. Por ello, la epidemiología es la disciplina fundamental que guía y unifica el conjunto del proceso de un programa de cribado, desde los aspectos de organización y administrativos hasta su evaluación y valoración de su impacto.

Por tanto, la razón última del cribado significa realizar pruebas a personas para detectar la presencia de enfermedades de las que aún no se presentan síntomas. Junto a los efectos beneficiosos con respecto a la mortalidad específica de la enfermedad, el cribado puede tener también efectos secundarios adversos para la población sometida a las pruebas, que no debemos olvidar que es una población sana a la que se incluye en procedimientos médicos. Una población sana que podemos convertir en enferma.

Como se señaló, éste es precisamente el motivo por el que no se recomiendan los programas de cribado a los 40 años: aplicados éstos a una población se ha visto que los riesgos no compensan los beneficios de la prueba. Las actuales recomendaciones en Asturias establecen un programa poblacional para mayores de 50 y hacen otro tipo de recomendaciones para las mujeres menores de 50. Los responsables sanitarios deben ser muy conscientes de los beneficios y los riesgos potenciales del cribado de una determinada localización del cáncer antes de embarcarse en nuevos programas de cribado del cáncer de base poblacional. Por otro lado, para el público informado de hoy en día, dichos beneficios y riesgos deben presentarse de una manera que permita a cada ciudadano decidir por sí mismo si participa o no.

En definitiva, lo dicho por la Alcaldesa no ofrece pruebas de beneficio para la salud pública. Su cuestionamiento de la periodicidad anual o bienal tampoco es entendible, pues genera la idea de que esta decisión es aleatoria. Dicho como lo ha dicho, sin que exista ninguna organización al respecto, sin previsión de funcionamiento de unos servicios públicos que funcionan con otro criterio, hay que interpretar que sus afirmaciones estimularán una actividad de medicalización de la salud cuyo resultado esperado no está contrastado y cuya organización no existe. Nos recuerda otras terapias recientemente aplicadas a las mujeres con el mismo carácter anárquico y basado en supuestos beneficios sin evidencia: largos tratamientos de terapia hormonal promovidos desde el ámbito privado y que finalmente han tenido que ser controlados por las autoridades de salud debido al notable incremento del cáncer que producen. Y esta similitud nos anima a pedir mayor claridad tanto de la Alcaldesa como de las autoridades sanitarias.

Nos interesa recordar aquí la aplicación de principios éticos básicos en medicina: el primero es la «no maleficencia» o no producir daño innecesario, sobreactuando o actuando inadecuadamente. Al respecto, una de las cuestiones más contrastadas en cáncer de mama es la producción de sobrediagnósticos y tratamientos innecesarios, un efecto adverso que debiera estudiarse claramente antes de poner en marcha esta actuación sanitaria. Además el principio de «beneficencia» nos exige a favor de las ciudadanas una evaluación sistemática de la efectividad de tal actuación, cosa que sepamos no se ha producido en cuanto al adelantamiento de la edad de cribado.

Un mínimo principio de prudencia podría evitar que las mujeres asturianas con 40 años realicen mamografías innecesarias «a demanda» en los servicios de salud. Si se da esta circunstancia, alguna mujer podrá beneficiarse ocasionalmente, pero se habrá creado un problema de salud para otras muchas, sin que el cribado redunde en menor mortalidad. El 28 de enero del 2010, los responsables de Asturias del programa de cribado de cáncer de mama corregían la opinión expresada ya entonces por la cirujana Moriyón, en un artículo de «Cartas al director» de LNE que merece la pena recordar: «La prevención de enfermedades. No siempre es mejor prevenir que curar». Ahora, con un nuevo Gobierno sería deseable, en bien de la salud de las asturianas, que la Consejería de Sanidad aclarase su posición al respecto. Las ciudadanas alentadas por la opinión de la Alcaldesa comienzan a pedir una prestación para la que ni el sistema sanitario está organizado, ni existen bases científicas que avalen la actuación de los profesionales. Hay que aclararles a los profesionales y a ellas lo que deban hacer.

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El 15-M «ha acumulado una legitimidad tal que le ha convertido en el movimiento más importante desde nuestra transición»…

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Pedro Chaves: «La izquierda tiene en el 15-M una oportunidad para reinventarse»

El profesor y director de la Fundación por la Europa de los Ciudadanos afirma que el movimiento de los «indignados» quiebra el discurso de la resignación

Gijón, J. L. ARGÜELLES, en La Nueva España
Una «gran conversación» mediante la ocupación pacífica, cívica, del espacio público y a través de la deliberación de los problemas. Esas son, a juicio de Pedro Chaves, director de la Fundación por la Europa de los Ciudadanos y profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid, algunas de las aportaciones notables del 15-M, además de una rebelión contra el discurso de la «resignación» social ante el avance de la ideología neoconservadora: «Es una oportunidad para la reinvención de la izquierda».

Chaves, que forma parte también de la dirección de IU y de la comisión ejecutiva española de Transparency International, analizó ayer en la Biblioteca Pública Jovellanos, invitado por la Sociedad Cultural Gijonesa, el movimiento de contestación ciudadana que tuvo su origen en las movilizaciones españolas del pasado 15 de marzo, con su foco principal en la madrileña Puerta del Sol. Un fenómeno que se ha internacionalizado en las últimas semanas. «Contra la visión elitista de la democracia, el 15-M hace una crítica democrática de la democracia», subrayó el profesor, para añadir: «Vuelve a introducir en la política el fenómeno de la causalidad entre electores y elegidos».

El director de la Fundación Europa de los Ciudadanos, una de las voces más activas en los debates sobre la refundación de la izquierda, tiró de algunas recientes encuestas que destacan el alto nivel de simpatía que el 15-M tiene entre la ciudadanía. Y relacionó ese aplauso con la «transversalidad» del movimiento: «Ha irrumpido con una simbología que ha dejado perpleja a mucha gente». Para el profesor, este movimiento ha acabado con la aceptación popular (la «naturalización») de las tesis unilaterales sobre el capitalismo y la crisis económica. «Ha acumulado una legitimidad tal que le ha convertido en el movimiento más importante desde nuestra transición», añadió.

Chaves analizó la etapa histórica de los últimos treinta años, que vinculó a un largo proceso. Es un período en el que, según su análisis, la «narrativa neoconservadora» ha impuesto sus tesis. Hizo resaltar la importancia de la figura de Berlusconi como símbolo de este tiempo: «Es la colonización del Estado por los intereses privados». Es un fenómeno que tiene un discurso común: la retórica antipolítica; presentarse como candidato del pueblo y el ascenso del «fascismo social», caracterizado por el rechazo del otro. El profesor hizo paradas en casos como los de Grecia o Portugal, que expresarían con dramatismo «el fin de una manera de entender la democracia» o «el ataque más brutal contra los derechos laborales y sociales». «La crisis no se entiende si no es por el uso que han hecho los neoconservadores del Estado», apostilló. En este contexto, el movimiento del 15-M no es una «Nueva Jerusalén», pero introduce un nuevo e importante aliento en lo que llamó «las luchas por la dignidad y la alegría de la resistencia», según indicó Chaves.

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La subida de impuestos de los ricos y súper ricos para nada puede ser calificada de valor testimonial o poco práctico…

La subida de impuestos de los ricos y súper ricos para nada puede ser calificada de valor testimonial o poco práctico…

La banca, el fraude fiscal y el New York Times

Por Vicenç Navarro


nuevatribuna.es
El New York Times ha ido publicando una serie de artículos sobre Emilio Botín, presentado por tal rotativo como el banquero más influyente de España, y Presidente del Banco de Santander, que tienen inversiones financieras de gran peso en Brasil, en Gran Bretaña y en Estados Unidos, además de en España. En EEUU el Banco de Santander es propietario de Sovereign Bank.
Lo que le interesa al rotativo estadounidense no es, sin embargo, el comportamiento bancario del Santander, sino el de su Presidente y el de su familia, así como su enorme influencia política y mediática en España. Un indicador de esto último es que ninguno de los cinco rotativos más importantes del país ha citado o hecho comentarios sobre esta serie de artículos en el diario más influyente de EEUU y uno de los más influyentes del mundo. Es de suponer que si se escribieran artículos semejantes, por ejemplo, sobre el Presidente Zapatero, tales reportajes serían noticia. No así en el caso Emilio Botín.
Una discusión importante de tales artículos es el ocultamiento por parte de Emilio Botín y de su familia de unas cuentas secretas establecidas desde la Guerra Civil en la banca suiza HSBC. Por lo visto, en las cuentas de tal banco había 2.000 millones de euros que nunca se habían declarado a las autoridades tributarias del Estado español. Pero, un empleado de tal banco suizo, despechado por el maltrato recibido por tal banco, decidió publicar los nombres de las personas que depositaban su dinero en dicha banca suiza, sin nunca declararlo en sus propios países. Entre ellos había nada menos que 569 españoles, incluyendo a Emilio Botín y su familia, con grandes nombres de la vida política y empresarial (entre ellos, por cierto, el padre del President de la Generalitat, el Sr. Artur Mas).
Según el New York Times, esta práctica es muy común entre las grandes familias, las grandes empresas y la gran banca. El fraude fiscal en estos sectores es enorme. Según la propia Agencia Tributaria española, el 74% del fraude fiscal se centra en estos grupos, con un total de 44.000 millones de euros que el Estado español (incluido el central y los autonómicos) no ingresa. Esta cantidad, por cierto, casi alcanza la cifra del déficit de gasto público social de España respecto la media de la UE-15 (66.000 millones de euros), es decir, el gasto que España debería gastarse en su Estado del Bienestar (sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios a personas con dependencia, y otros) por el nivel de desarrollo económico que tiene y que no se gasta porque el Estado no recoge tales fondos. Y una de las causas de que no se recojan es precisamente el fraude fiscal realizado por estos colectivos citados en el New York Times. El resultado de su influencia es que el Estado no se atreve a recogerlos. En realidad, la gran mayoría de investigaciones de fraude fiscal de la Agencia Tributaria se centra en los autónomos y profesionales liberales, cuyo fraude fiscal representa –según los técnicos de la Agencia Tributaria del Estado español- sólo el 8% del fraude fiscal total.
Es también conocida la intervención de autoridades públicas para proteger al Sr. Emilio Botín de las pesquisas de la propia Agencia Tributaria. El caso más conocido es la gestión realizada por la ex Vicepresidenta del Gobierno español, la Sra. De la Vega, para interrumpir una de tales investigaciones. Pero el Sr. Botín no es el único. Como señala el New York Times, hace dos años, César Alierta, presidente de Telefónica, que estaba siendo investigado, dejó de estarlo. Como escribe el New York Times con cierta ironía, “el Tribunal desistió de continuar estudiando el caso porque, según el juez, ya había pasado demasiado tiempo entre el momento de los hechos y su presentación al tribunal”. Una medida que juega a favor de los fraudulentos es la ineficacia del Estado así como su temor a realizar la investigación. Fue nada menos que el Presidente del Gobierno español, el Sr. José Mª Aznar, que en un momento de franqueza admitió que “los ricos no pagan impuestos en España”.
Tal tolerancia por parte del Estado con el fraude fiscal de los súper ricos se justifica con el argumento de que, aún cuando no pagan impuestos, las consecuencias de ello son limitadas porque son pocos. El Presidente de la Generalitat de Catalunya, el Sr. Artur Mas, ha indicado que la subida de impuestos de los ricos y súper ricos tiene más un valor testimonial que práctico, pues su número es escaso. La solidez de tal argumento, sin embargo, es nula. En realidad, alcanza niveles de frivolidad. Ignora la enorme concentración de las rentas y de la propiedad existente en España (y en Catalunya), uno de los países donde las desigualdades sociales son mayores y el impacto redistributivo del Estado es menor. Los 44.000 millones de euros al año que no se recaudan de los súper ricos por parte del Estado hubieran evitado los enormes recortes de gasto público social que el Estado español está hoy realizando.
Pero otra observación que hace el New York Times sobre el fraude fiscal y la banca es el silencio que existe en los medios de información sobre tal fraude fiscal. Tal rotativo cita a Salvador Arancibia, un periodista de temas financieros en Madrid, que trabajó para el Banco Santander, que señala como causas de este silencio el hecho de que el Banco Santander gasta mucho dinero en anuncios comerciales, siendo la banca uno de los sectores más importantes en la financiación de los medios, no sólo comprando espacio de anuncios comerciales, sino también proveyendo créditos –aclara el Sr. Salvador Arancibia- “….medidas de enorme importancia en un momento como el actual, donde los medios están en una situación financiera muy delicada”. De ahí que tenga que agradecer al diario que se atreva a publicarlo, porque hoy, artículos como los que publica el New York Times y el mío propio, no tienen fácil publicación en nuestro país. Es lo que llaman “libertad de prensa”.

Por Carlos Berzosa, Rector de la Complutense de Madrid y catedrático de economía aplicada…

Por Carlos Berzosa, Rector de la Complutense de Madrid y catedrático de economía aplicada…

Se enriquecen a nuestra costa

La crisis económica, que la están pagando quien no tiene la culpa de lo que ha sucedido, y de la que se benefician los responsables de lo que ha pasado, está poniendo al desnudo el escándalo de la sociedad en la que vivimos. El avance económico que ha tenido lugar en los países desarrollados, sobre todo desde el fin de la segunda guerra mundial, ha ocultado muchas de las miserias del capitalismo en el que vivimos.

nuevatribuna.es

El aumento de la tarta, y el hecho de que todas las clases sociales consiguieran aumentar el trozo correspondiente independientemente de la distribución, atenuó los conflictos sociales y los enfrentamientos entre las clases sociales que se produjeron a lo largo del siglo XIX y principios del XX. Las proclamas revolucionarias dieron paso a las proposiciones reformistas. Por lo general, ya no se trataba tanto de acabar con el capitalismo, sino de reformarlo. Las clases trabajadoras mejoraron sus condiciones materiales y accedieron a bienes y servicios que eran impensables en periodos anteriores.

El periodo comprendido entre finales de los años cuarenta y principios de los setenta del siglo XX supuso la consecución de un crecimiento económico como no había tenido lugar en momentos históricos anteriores, mejoras en la distribución de la renta, y avances en la igualdad de derechos y oportunidades. Todo se alcanzó posibilitado por ese importante crecimiento económico y las mejoras en la productividad del trabajo, lo que favoreció los incrementos de los salarios reales de los trabajadores. La expansión del crédito al consumo amplió la capacidad de adquirir bienes a la clase trabajadora e intermedia. La consolidación del estado del bienestar sustentado en un sistema fiscal progresivo favoreció una cierta tendencia hacia la igualdad en las rentas y en las oportunidades. De forma que la economía consiguió el pleno empleo y ello fue compatible con una determinada cohesión social.

No fue oro todo lo que relucía, y en aquellos años de pleno empleo y mejoras sociales, seguían dándose desigualdades de diversa naturaleza, entre ellas la de género, al tiempo que había exclusiones sociales. Pero se habían dejado atrás las grandes privaciones que había sufrido durante décadas la clase trabajadora. Estas mejoras no son ajenas a la fuerza de los sindicatos, la presencia en los parlamentos con gran apoyo electoral, en muchos casos, de partidos de izquierda, y la división de Europa en dos bloques.

Estos treinta años gloriosos como los han calificado algunos autores, sobre todo franceses, no supusieron que se acabara con la explotación tal como es explicada por Marx, esto es, en términos científicos y no morales o humanistas, y no supuso el fin de las diferencias entre las clases sociales, ni la desaparición de las mismas como algunos autores preconizaban.

Al tiempo, además, de estos avances que se daban en los países más desarrollados y en algunos de los que se iban incorporando al grupo de cabeza, tenía lugar una gran desigualdad entre países, que se agrandaba con el paso de los años, y la pobreza y el hambre seguían presentes, incluso aumentaban en la economía mundial. Los países ricos se aprovechaban de los países pobres a través de diferentes mecanismos. De forma que la prosperidad de unos no era ajena a las miserias de los otros.

Este capitalismo regulado y capaz de hacer compatible hasta cierto punto el crecimiento con el pleno empleo y con determinados grados de cohesión social se acabó con la crisis de los años setenta del siglo pasado. Esta crisis a la que se tiene menos en cuenta, que la que hubo en los años treinta a la hora de analizar la actual, fue también profunda y duradera y ha tenido más repercusiones en lo que está pasando de lo que normalmente se analiza. De hecho es importante recalcar que los males presentes tienen su origen en la salida que el capitalismo, ante un movimiento obrero debilitado, dio a esa crisis de los setenta.

La globalización, el predominio de las finanzas, la desregulación, el fundamentalismo de mercado, tienen su origen en los años ochenta del siglo XX y fue la respuesta que se dio a esa crisis y al modelo capitalista anterior. Desde entonces el estado del bienestar ha sufrido constantes ataques, el pleno empleo ha desaparecido, y la desigualdad en las rentas se ha incrementado, prácticamente en todos los países desarrollados sin excepción, aunque en grados diferentes.

De todos modos, aunque el crecimiento en general ha sido inferior al que se dio en los treinta gloriosos, ha habido crecimiento y esto conjuntamente con los cambios habidos en el sistema a escala global y que ha afectado a la localización de la producción y a la forma de desarrollarse ésta, ha provocado demasiado conformismo en el mundo desarrollado. Estos cambios han afectado a los sindicatos tal como se habían organizado tradicionalmente, cuyo bastión principal se encontraba en la gran empresa. Al modificarse los procesos de producción y distribución las organizaciones sindicales pierden fuerza. La menor capacidad reivindicativa, aunque haya protestas puntuales con huelgas y manifestaciones, ha dejado el camino libre al capital que domina como hacía tiempo no lo hacía.

El conformismo se ha dado porque el capitalismo liberal de estos últimos tiempos, a pesar de todo los males que genera, ha utilizado instrumentos de alienación ideológica, con el predominio que ejerce sobre los medios de comunicación, y a lo que ha contribuido también la caída de los regímenes del este europeo, la debilidad sindical y la conversión de la socialdemocracia en social-liberal. Las clases trabajadores y las clases intermedias han seguido consumiendo, como consecuencia de haberse endeudado, haber disminuido el tamaño de las familias, y haberse producido en mayor escala que en periodos anteriores la incorporación de la mujer al trabajo retribuido. Se han acabado las voces de protesta, porque el capitalismo nos ha comprado con un plato de lentejas.

Mientras todo esto sucedía, el enriquecimiento de unos pocos ha contrastado con las dificultades de la mayoría para sostener esa carrera desenfrenada hacia el consumismo. Una de las esencias del capitalismo, es que este sistema se basa en el enriquecimiento de unos pocos basado en la explotación a los trabajadores. Este enriquecimiento difiere a su vez, según las fases por las que el capitalismo ha pasado, y por las formas en que este se desenvuelve. Desde que tiene lugar el capitalismo desbocado este enriquecimiento adquiere dimensiones escandalosas, pues no solamente se basa en la obtención de la plusvalía, sino en comportamientos ilícitos e ilegales, en muchos casos. Al final lo pagamos los ciudadanos asalariados de una forma o de otra.

La crisis ha puesto en evidencia todo esto, y el escándalo es mayor cuando frente a los recortes sociales, disminución de sueldos, despidos masivos, se ofrecen beneficios crecientes de empresas y bancos, grandes retribuciones a los ejecutivos, pensiones de lujo que ellos mismos se ponen, blindajes de sus sueldos, por los mismos que dicen que hay que favorecer el despido libre, eliminar la negociación colectiva, recortar las pensiones, y disminuir los impuestos. Ante este espectáculo de los prepotentes que nos tratan a los demás como ciudadanos de tercera clase, hay que reaccionar. El 15-O es una gran esperanza, algo se mueve en el mundo y hay que acabar con tanto privilegio. Lo que no se puede es ser cómplice de una situación que resulta a todas luces escandalosa.

Bill Drayton, fundador de Ashoka, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2011…

Bill Drayton, fundador de Ashoka, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2011…

«Todas las personas pueden y deben transformar el mundo»

«El éxito de los modelos sociales depende del número de ciudadanos que sean capaces de aceptar los cambios»

Foto: BILL DRAYTON Impulsor del espíritu emprendedor y de Ashoka, que promueve el cambio social.

Oviedo, Javier CUARTAS, en La Nueva España
Bill Drayton (Nueva York, 1943) obtuvo el premio «Príncipe de Asturias» de Cooperación Internacional en su condición de fundador de la organización Ashoka, impulsora de la figura del emprendedor social como agente transformador de la sociedad y de la economía. Su tesis es que «todas las personas pueden y deberían contribuir a transformar el mundo».

-¿Por qué es tan relevante el talante y espíritu emprendedor?

-Los cambios en el mundo son cada vez más rápidos. Que un modelo social tenga éxito depende del número de personas que acepten los cambios. Quien no los acepta tiene problemas. La mentalidad de cambio es el factor clave. Y esto en todos los ámbitos: en la sociedad, en en el barrio, en la empresa...

-¿Los emprendedores individuales o grupales tienen capacidad de cambiar el mundo?

-Nosotros tenemos 3.000 emprendedores en 70 países. La mitad ha logrado cambios en la política nacional y el 75% ha conseguido cambiar patrones en sus respectivas áreas. Así que es un grupo muy importante.

-¿Cuál es la génesis?

-Hay muchos problemas ahí afuera. Eso sólo puedes cambiarlo si te lo planteas. El mayor obstáculo para cambiar las cosas es creer que no se pueden modificar. Por eso lo más importante es que la gente sepa que sí puede producir cambios. En Asturias, en una experiencia carcelaria, se ha logrado rebajar las reincidencias delictivas del 60 al 30% cambiando la relación entre los presos y los funcionarios de prisiones. Así que todas las personas pueden y deberían desempeñar ese papel transformador en el mundo.

-¿Se aprende a hacerlo?

-Es importante desarrollar esas habilidades antes de los 21 años porque quien tiene esas destrezas las utilizará siempre y producirá cambios. Nosotros actuamos en 23 países con iniciativas para desarrollar esa disposición desde la época colegial.

-¿La eclosión de los «indignados» (el llamado movimiento 15-M) responde a este esquema?

-Lo primero siempre es ver los problemas. Tenemos que darnos el permiso a nosotros mismos para percibirlos. Pero esto es sólo el primer paso. Para ser emprendedor hay que dar el siguiente paso y buscar las soluciones. Hay que persistir.

-¿Pero no se siente usted en ocasiones como una gota en la inmensidad del océano? ¿No hay lugar al desánimo?

-Si eres persistente, puedes cambiar cosas. La pauta de cambio en las sociedades está creciendo de forma exponencial. Y éste es el paso para resolver las cosas. Si no tienes esta actitud, los problemas te aterran. Por eso tenemos que cambiar las mentalidades. Y hay que ayudar a los jóvenes a que protagonicen ese cambio. A que tengan una primera experiencia de emprender algo. Los emprendedores sociales y los económicos casi siempre empezaron cuando eran adolescentes. Por eso tenemos que cambiar la escuela. España sería poderosa si lograse que en todas sus escuelas se alentase el espíritu emprendedor.

-¿Es indiferente que la escuela sea creativa y participativa o que sea autoritaria y muy dirigista?

-Da igual que la escuela sea religiosa o laica, del Estado o privada, pero si hay un director que esté en contra de los cambios y del espíritu emprendedor será difícil lograrlo. Ya no vale decirle a todo el mundo lo que tiene que hacer. Esto ya no funciona así. Y si al joven se le dan oportunidades de emprender se hará del colegio algo más agradable. Las organizaciones tradicionales ya no son capaces de hacer esto. Para dar valor a una cadena hay que reunir a personas que sean capaces de hacer equipos y permitir el cambio.

-¿Y en las empresas?

-Deben dar opción a que todas las personas contribuyan, y a incentivar un modelo organizativo distinto. Si no se comprende a la gente del entorno, sus habilidades y aspiraciones, y no se tiene esta empatía y comprensión, no se podrá trabajar en equipo. Y sin esto se acaba todo.

-¿Es hoy el mundo, pese a todas sus insuficiencias, mejor que en cualquier otro tiempo?

-Creo que estamos en el mejor momento de la Historia porque todo el mundo tiene la oportunidad de promover cambios. El mundo está en transición. No todo el mundo está en ella, pero sí es generalizada. Hoy el mundo es muy competitivo. El viejo mundo y sus reglas ya no es adecuado. Si no somos capaces de generar estas personas con actitud de cambio, ¿dónde las van a encontrar las empresas para adaptarse a un mundo de cambio constante?

-¿Qué cambios debe procurar cada cual para ser emprendedor?

-Lo esencial es convencerse de que se puede hacer. Porque una vez que cambias algo descubres que sí puedes cambiar las cosas. Si no haces esto, te niegas la capacidad de contribuir, que es la esencia de la vida feliz y de éxito. Los emprendedores sociales son cruciales porque cambian las patrones en su entorno pero además porque sirven de ejemplo y otros los emulan.

Ve brotes verdes no tanto en los números como en las mentalidades…

Ve brotes verdes no tanto en los números como en las mentalidades…

«Ha llegado la hora de mostrar empatía con los que se movilizan en la calle en todo el mundo»

El psicólogo Howard Gardner, premio «Príncipe» de Ciencias Sociales, hace en Asturias una llamada a «perder el miedo al miedo»

El profesor de Harvard, crítico con la política norteamericana: «Si se tienen guerras y billonarios, quizá no haya dinero para educación»

Oviedo, Eduardo GARCÍA, en La Nueva España

«Estados Unidos se ha gastado en los últimos años entre dos y tres trillones de dólares en varias guerras. En mi país un 1% de la población tiene el mismo dinero que el 40% de la población más pobre. Las cuentas son claras: si se quiere tener mucho billonario y meterse en muchas guerras, igual no hay dinero suficiente para educación».

Irónico con tendencia a cierto fatalismo, Howard Gardner (Pensilvania, USA, 1943), es el premio «Príncipe de Asturias» de Ciencias Sociales. Ayer en Oviedo habló con los periodistas sobre educación, política, economía, pero también sobre la esencia de la verdad, el secreto de la belleza y el reto de la bondad, los tres elementos troncales sobre los que pivota su último libro. No vino a Asturias a realizar afirmaciones cómodas, más allá del inevitable «es un gran honor recibir tan importante premio».

El padre de la teoría de las inteligencias múltiples recordó a los medios de comunicación que «tengo una vida anterior y, por supuesto, otra posterior a esa teoría», pero inevitablemente le preguntaron por ella a las primeras de cambio: «A lo largo de la Historia la educación ha sido siempre un mecanismo de selección. De líderes, por ejemplo. Pero hoy ya no podemos depender sólo de la educación para seleccionar líderes. En clases con muchos alumnos es difícil individualizar, prestar atención a cómo aprende cada uno, pero estamos en la era digital y por primera vez en esta Historia nuestra, la mitad del mundo desde cualquier lugar y con cualquier edad puede acceder a contenidos».

Gardner conocía el premio «Príncipe de Asturias» «porque tengo un amigo que lo ganó». Es el portugués Antonio Damasio, galardonado con el de Investigación Científica y Técnica de 2005, profesor de Neurociencias en la Universidad de California.

Hubo referencia a la ola de protestas en el mundo germinadas desde España a través del movimiento del 15-M. «Ha llegado la hora de mostrar empatía con los que se están movilizando. La hora de superar el miedo y poner coto a la avaricia». En medio de la crisis este profesor de Harvard ve brotes verdes no tanto en los números como en las mentalidades: «En Wall Street los líderes financieros dicen ahora que quizá las movilizaciones en la calle son comprensibles».

Hacen falta voces que se dejen sentir y que conciten voluntades. Gardner tiene en los libros de texto de su país un ejemplo del que echar mano: Franklin D. Roosvelt. «Llegó a la presidencia en un momento de profunda crisis, y dijo aquello de que lo único que debemos temer es al miedo». Y una referencia a la situación en Europa: «Hay que tener menos egoísmo y no permitir que los países más pobres de la UE se pierdan, como es el caso de Grecia, porque si lo hacen esa situación no es buena para el mundo».

Gardner reivindicó la memoria histórica, pero dentro de un orden: «Hay países, como es el caso de los Balcanes, con demasiada memoria histórica, y otros como mi país, los Estados Unidos, con un déficit de ella. Es bueno no sentirse lisiado por la propia Historia, pero también es bueno que todo ciudadano serio tenga claro su pasado colectivo». Aprender de la Historia «para mejorar la siguiente vez», tener claros los errores «que han cometido nuestros padres, sin olvidar que nosotros también los cometemos».

El nuevo premio «Príncipe de Asturias» de Ciencias Sociales se sorprendió de que su último libro, «Inteligencias múltiples: la teoría en la práctica», ya esté en el mercado español. En él habla de verdad, de belleza y de bondad. «Hace siete siglos los tres conceptos se sintetizaban en una catedral. Hoy los tiempos han cambiado».

Y reflexiona sobre la verdad: «Las probabilidades de descubrir la verdad son hoy mayores que nunca. Nada es secreto, pero hay que trabajar para encontrarla».

Y reflexiona sobre la belleza: «Lo maravilloso es que cada uno de nosotros podamos disponer de nuestra propia estética sin hacer daño a nadie».

Y reflexiona sobre la bondad, como ciudadanos del mundo: «El reto está en sobrevivir rodeados de un montón de personas que apenas conocemos, que no son nuestros vecinos. Y en este sentido la historia del siglo XX no ha sido muy prometedora». Puso el ejemplo de España, con una Guerra Civil a cuestas y un «período de fascismo», felizmente superado. «Me conmueve comprobar cómo España ha sabido acoger a sus instituciones democráticas en los últimos treinta y cinco años».

Sobre los resultados prácticos de su teoría de las inteligencias múltiples, afirma: «Una mañana me llamó un periodista de la BBC para decirme que en las escuelas británicas donde se funcionaba con mis teorías las notas de los alumnos habían mejorado, y que le gustaría saber mi opinión. Bueno, dije. Me parece muy bien, pero que conste que si un día bajan no estoy dispuesto a cargar con las culpas».

Lo numérico es secundario «porque no quiero vivir en una sociedad donde el único objetivo sea subir puntuación. No es ese el escenario que me gustaría para las vidas de nuestros hijos».