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El peculiar debate abierto en Asturias ...

El peculiar debate abierto en Asturias ...

El PP acusa al Gobierno de usar el debate sanitario para aplicar un impuesto nuevo

La Unión de Consumidores de Asturias propone un pacto por la Calidad y la Sostenibilidad del sistema

 El Comercio. J. A. G., GIJÓN

JOAQUIN ARESTEGUI:

«El PSOE usa la sanidad como una excusa para ajustar cuentas internas»

JESÚS IGLESIAS:

«La declaración de la FSA impone la lógica política y termina con la confusión»

 

¿Estamos ante un nuevo ’céntimo sanitario’? El Partido Popular de Asturias tiene pocas dudas. El debate abierto en los últimos días sobre la sostenibilidad del sistema sanitario en el Principado responde a intereses ocultos del Gobierno de Vicente Álvarez Areces. La oposición asegura que el Ejecutivo ha instrumentalizado el debate que, incluso, ha revelado fricciones internas dentro del Partido Socialista, con el objetivo de introducir un nuevo impuesto para gravar a los asturianos.

La excusa, según los populares, no es otra que el excesivo gasto de la sanidad. El portavoz del PP en la Junta General, Joaquín Aréstegui, vincula esta estrategia a la «fallida» negociación del nuevo modelo de financiación. «¿Cómo es posible que, a las pocas semanas de rubricar el acuerdo salgan con este tema?», se pregunta el parlamentario popular, que señala a la Consejería de Economía y Hacienda como responsable de una maniobra política con «oscuras pretensiones».

La rueda de prensa de Jaime Rabanal en la Feria de Muestras, el pasado día 10 desencadenó una tormenta política. El consejero fue el responsable de anunciar la necesaria modificación del presupuesto autonómico, que se plasmaría en una retención de crédito de 101 millones de euros para pagar las nóminas del Sespa de noviembre y diciembre. Esta «teatralización», según el PP, forma parte de un plan minuciosamente escenificado aprovechando el comienzo de las vacaciones del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, ausente desde el comienzo de la polémica. La oposición afirma tener pocas dudas después de constatar cómo el Ejecutivo regional se ha dedicado a hacer «terrorismo psicológico» al asegurar que el sistema sanitario actual es «insostenible».

«Quieren meter el miedo en el cuerpo a los ciudadanos con un planteamiento que es falso», apostilla Joaquín Aréstegui. Atribuye esta actitud del Gobierno a un interés por ocultar otros propósitos. «Su verdadera aspiración es incorporar un nuevo tributo», señala el portavoz popular, que no descarta, incluso, que el Gabinete de Areces medite incrementar el denominado ’céntimo sanitario’. El gravamen sobre los hidrocarburos, que sólo cuenta con el apoyo de los socialistas, ha logrado paliar buena parte del déficit sanitario de los últimos años. El PP, que planteó en campaña electoral su eliminación, sospecha ahora que el Gobierno quiere estirarlo a espaldas de los ciudadanos con un falso debate que, según Aréstegui, «les ha salido como un gol en propia puerta».

Fricciones internas

Lo cierto es que la discusión sobre el fondo del problema sanitario en la región ha revelado la existencia de «fricciones internas» dentro del propio Gobierno. Basta con recordar la advertencia trasladada por la Federación Socialista Asturiana (FSA) sobre el copago en el servicio de Urgencias planteada por una parte del Ejecutivo. «Ni el partido ni la Consejería de Salud apuestan por esa fórmula», replicó ayer Jesús Gutiérrez. Le ha faltado tiempo al PP para hurgar en la herida y sacar rédito de estas discrepancias en el seno socialista.

«Ellos mismos abren un debate sobre qué cosas hace el Gobierno y cuáles debe hacer», avisan desde el PP. Los últimos acontecimientos permiten a la oposición recuperar uno de sus discursos más conocidos: «Areces está agotado y todo el mundo en su partido lo ve como un candidato amortizado», asevera Aréstegui, que observa en los conflictos internos una prueba constatable de que la FSA da por «liquidado» al presidente del Principado. «Están utilizando la sanidad asturiana como una excusa para ajustar cuentas dentro del PSOE», insiste el portavoz popular.

No quiere ir tan lejos el coordinador general de IU de Asturias. Jesús Iglesias se muestra más cauto al hacer alusión a las discrepancias internas que han salido a la luz tras las diferentes opiniones que suscita el copago en el sistema sanitario, y deja los reproches para otros. No obstante, deja claro que la coalición comulga con los planteamientos de la FSA en contra de las iniciativas planteadas desde el Gobierno del que forma parte IU.

«No me sorprende la reacción de la FSA -explica-, porque lo único que ha hecho es defender las mismas ideas que votó en el debate de la Junta General». Iglesias quiere aparcar lo que él denomina como «declaraciones confusas» y celebra que se imponga la «lógica política» que representan las manifestaciones del ’numero dos’ socialista a este periódico.

El líder de Izquierda Unida se guardó en esta ocasión la ironía del pasado lunes -«Parece que en la política asturiana hay más versos sueltos que Valledor», comentó a raíz de que el consejero de Salud se desmarcase de los planteamientos de la otra parte del Ejecutivo- y, a partir de ahora, confía en que se terminen los «mensajes contradictorios» desde las filas socialistas. «Todo el mundo ha percibido cierta desconexión entre lo que piensan unos y otros», reconoce un «conciliador» Iglesias.

No se ha salvado IU, al igual que el PSOE, de las críticas de otras formaciones. Ayer, el portavoz de Unidá Nacionalista Asturiana (UNA), Faustino Zapico, calificó de «lamentable el espectáculo» que han ofrecido las dos organizaciones que conforman el Ejecutivo regional. «Es insultante abrir este debate después de cerrar el modelo de financiación autonómica», critican desde UNA.

El debate, sin embargo, no cesa. La Unión de Consumidores de Asturias tercia en la discusión con una propuesta que presentará hoy públicamente: la necesidad de un pacto por la calidad y el empleo en la región del que participen la Administración regional, profesionales del sector, farmacéuticos y los propios usuarios. La UCE considera que la sanidad pública requiere un debate «sereno».

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