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Depurada una parte de los que sobornan, pero ¿que pasa con los que se dejaron sobornar?...

Depurada una parte de los que sobornan, pero ¿que pasa con los que se dejaron sobornar?...

Pfizer admite que despidió a 30 directivos por pagos irregulares a médicos españoles

La multinacional reconoce por primera vez que detectó conductas prohibidas en su código de buenas prácticas que originaron una crisis en la división española el pasado octubre

Los presuntos pagos tienen que ver con la prescripción de un medicamento cuya cuota de mercado estaba amenazada porque la patente iba a caducar

La farmacéutica está adscrita a la normativa de Farmaindustria que restringe el importe de los regalos a menos de 10 euros, 60 si es material formativo

 

José Precedo, en eldiario.es

 

El 19 de octubre de 2015 un cataclismo sacudió la sede de Pfizer España en el parque empresarial de La Moraleja, 15 kilómetros al norte de Madrid. El primer ejecutivo de la farmacéutica en el mundo, Ian Read, había tomado las riendas de una crisis que hasta ese momento no pasaba de rumores de pasillo en las oficinas españolas.

 

Ese día rodaron cabezas. Una treintena de directivos y delegados comerciales empezaron a desfilar desde sus despachos con las cartas de despido, entre el pasmo general de sus compañeros y un absoluto secretismo de la dirección. Treinta salidas sin un ERE, sin negociación con los sindicatos, sin una comunicación oficial. La criba se llevó por delante a varios peces gordos.

 

Cayó el director de la Unidad Legal y secretario del Consejo de Administración de Pfizer España y Sur de Europa, Vicente Morales, tras 17 años en el cargo. Cayó el jefe de gestión hospitalaria, Antonio Rojo. Cayeron 22 delegados de ventas. Y tres directores regionales. Y sobre todo, cayó el director de Relaciones Institucionales de la compañía, Juan José Polledo, un viejo conocido de la Administración pública. Director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad entre 1991 y 2000 con los gobiernos del PSOE y del PP de entonces, también él aparecía asociado a un escándalo de malas praxis empresariales vinculadas a pagos a médicos del sistema público.

 

La historia venía de lejos. De un año atrás, aproximadamente, cuando un extrabajador de la compañía implicado en algunos conflictos internos y con mala fama entre parte de la plantilla, decidió tirar de la manta y denunciar directamente a la matriz en Estados Unidos a través de su línea confidencial presuntas prácticas irregulares que vulneraron el exigente código de autorregulación de la compañía.

 

La alerta, según las fuentes consultadas, censuraba las relaciones de varios delegados comerciales de la multinacional con médicos y gestores de hospitales públicos. Aludía a pagos supuestamente camuflados como colaboraciones científicas y prohibidos en Pfizer… (leer más)

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