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OPINION

Prepárense que allá vamos ...

Prepárense que allá vamos ...

De qué hablamos cuando hablamos de cambiar el modelo productivo

 

EN NUESTRA SECCION DE TEXTOS LEGALES Y DOCUMENTOS DE NUESTRA WEB (Estudios e Informes) TENEIS LAS REFLEXIONES Y PROPUESTAS DE CC.OO.

 

NUEVATRIBUNA.ES -

 

CCOO ha presentado un documento titulado Reflexiones y Propuestas para el Cambio de Modelo Productivo. Se habla mucho de la necesidad de cambiar un modelo productivo como el español que crea mucho empleo en tiempos de crecimiento económico y lo destruye a marchas forzadas en tiempos de crisis. Un modelo asentado en piés inmobiliarios, alto endeudamiento de empresas y familias. Alto consumo interno y poca exportación de bienes y servicios. Alta precariedad y temporalidad, junto a baja productividad.

 

Se habla y se teoriza sobre la necesidad de cambio de modelo productivo, pero ¿qué quiere decir cambiar el modelo productivo?. No significa, desde luego, destrozarlo todo para reconstruirlo todo. Significa más bien salvar todo lo posible. Reorientar el sector de la construcción. Consolidar nuestra industria y hacerla más innovadora y competitiva. Significa apostar por la calidad de productos y servicios.

 

Tenemos salarios más bajos y jornadas laborales más altas que los países más avanzados de la Unión Europea. El trabajo es más precario, más temporal, peor pagado, menos causalizado que en esos países. Muchos puestos de trabajo se cubren con contratos temporales, por meses, días, horas. Despedir es fácil y barato. Si hay crisis, lo más cómodo es despedir plantilla empezando por no renovar a los temporales. Abaratar costes laborales. Si crecemos es fácil contratar sin compromiso alguno con los trabajadores. Hoy unos, mañana otros.

 

Intentar salir de esta crisis con reformas laborales que precaricen más el empleo y sustenten el crecimiento económico sobre costes laborales más baratos, ni anima a la inversión productiva de las empresas, ni mejora nuestra competitividad real, porque la realidad es que no es el manual de salida de la crisis de los países europeos más cercanos y porque, además, por mucho que precaricen empleo y salarios, nunca podrán competir con Marruecos, la India, o China.

 

Intensidad de mano de obra, tejido empresarial poco productivo, innovador e inversor. Esos son nuestros males, los que nos separan de los países más avanzados. Los que hay que corregir cuanto antes. Pero en lugar de aprovechar la crisis como oportunidad de dar un salto adelante, la CEOE y la derechona se empeñan en saltar hacia atrás, transfiriendo rentas del trabajo hacia rentas del capital. Una operación suicida para el futuro de España.

 

Por eso, CCOO, hemos juntado a un manojo de expertos. Economistas, sociólogos, ingenieros, catedráticos, sindicalistas, para reflexionar y plantear propuestas sobre el modelo productivo español. El secreto del futuro es cómo construir una transición justa hacia un nuevo modelo, sosteniendo nuestro tejido económico y nuestro empleo, al tiempo que impulsamos y promovemos cambios que modernicen y transformen nuestro tejido económico.

 

Para ello hay que partir del análisis del patrón de crecimiento actual y el mercado de trabajo que maltrata a mujeres, jóvenes o inmigrantes, para anunciar un futuro deseable que tome en cuenta sectores productivos, mercado de trabajo, sectores básicos, sectores emergentes, sectores de futuro, así como los recursos necesarios para este cambio, lo cual obliga a un sistema fiscal justo y equilibrado en el reparto de las cargas.

 

Es necesario un compromiso claro de empresarios, Gobiernos y sindicatos para liderar compartidamente estos procesos en la política, en las empresas, en la sociedad.

 

Hasta ahora Gerardo Díaz Ferrán, atrincherado en la CEOE, ha bloqueado e impedido, la negociación colectiva y el Diálogo Social. No es buena opción. Es una opción cicatera, torpe, miope. Cuanto peor mejor. O cambia el Gobierno y nos compra una reforma laboral, o cambiamos al Gobierno para que llegue otro más complaciente.

 

Que lástima contar con patronos que miran para otro lado, que se miran el ombligo, que carecen de amplitud de miras, visión de futuro, sentido de Estado. Que lástima que sólo quieran salvar sus correas, aunque para ello, todos los demás tengamos que hacer nuevos agujeros en los cinturones.

 

Qué triste España de burbujeros especuladores, del negocio fácil, a manos llenas y sin riesgos. Qué buen vasallo si hubiera buen señor, qué buen trabajador si hubiera buen patrón, qué buen ciudadano si algunos políticos mirasen hacia el bien público en lugar de hacia su negocio privado.

 

Ahí van nuestras Reflexiones y Propuestas. No son tópicos. No hablamos del pasado. Anunciamos el futuro. Quien quiera venir que venga. Prepárense que allá vamos.

Francisco Javier López Martín - Secretario General CCOO de Madrid.

Mañana en el BOPA salen las Resoluciones parciales del Concurso de Traslados del 3er. Bloque …

Mañana en el BOPA salen las Resoluciones parciales del Concurso de Traslados del 3er. Bloque …

La gripe A no discrimina … ¡¡ el SESPA, SI !!

EN NUESTRA SECCION DE LA WEB “OPE Y RR.HH.” podéis consultarlas yá.

Al final, envolvieron como pudieron la clara discriminación generada para “ocultar” la falta de liquidez presupuestaria por la que atraviesan…

La Ley General de Sanidad, la de Medidas Especiales en materia de Sanidad Pública, la de Prevención de Riesgos Laborales y, como no, el Estatuto Marco y el Estatuto Básico del Empleado Público …

Y todo ello, para intentar justificar lo absolutamente increíble: que la gripe A interfiere en el proceso de movilidad voluntaria en unas categorías profesionales en las que no hay ninguna dificultad de sustitución temporal y, menos, dentro del mismo territorio de nuestra Comunidad Autónoma y en el sentido diametralmente opuesto al de la carencia de médicos para las alas periféricas frente al centro de la región, dónde no fueron capaces, ni entonces ni ahora, de destinar “forzosamente” para cubrir las necesidades al completo de esas zonas.

La literatura jurídica que ahora introduce cada una de las Resoluciones pretende impresionar, y de hecho si la medimos al peso impresiona. Lo que pasa, como en la vida cotidiana, es que no por hablar más o más tiempo tienes más razón … más bien suele ser lo contrario, cuando tienes la razón ésta suele ser sencilla y cortita en su exposición …

Los servicios jurídicos de los sindicatos tendrán ahora bastante trabajo, cada cual de los afectados por esto, en uno u otro aspecto, deberían utilizarlos lo antes posible. Pero el objeto de este artículo mío no es recordar lo obvio, sino dar respuesta a algo que muchos compañeros/as afiliados o no a CC.OO. me consultaron.

Hay, además de la vía jurídica o la de las movilizaciones que unos intentaron y otros no, con el resultado que todos conocéis, otra posibilidad: Recurrir a la Procuradora General del Principado de Asturias.

 

Esta institución es como el defensor del pueblo en Asturias y, especialmente   ante los abusos de la Administración ha actuado, desde su creación, con el máximo rigor y celeridad. Dirigirse a ella es bien sencillo, por eso os pongo aquí un enlace con su página WEB a través de la cual podéis ejercer la defensa frente a lo que para mi está claro: la discriminación y el abuso que no trasladar a todos/as ahora supone la decisión unilateral del SESPA de hacer las Resoluciones Parciales …

 

Además, nada se pierde por intentarlo y a los que ya inician su proceso de incorporarse aquí esto no les perjudica lo más mínimo.

 

IR A LA WEB DE LA PROCURADORA GENERAL DE ASTURIAS

Vivimos una ola, en Europa, en España y en el mundo, de presión sobre los servicios sanitarios para que introduzcan criterios de mercado en la provisión de los servicios sanitarios…

Vivimos una ola, en Europa, en España y en el mundo, de presión sobre los servicios sanitarios para que introduzcan criterios de mercado en la provisión de los servicios sanitarios…

Derecho a la salud y al Sistema Sanitario Público

* Marciano Sánchez Bayle
La experiencia señala que el mercado, dejado a su arbitrio, tiene serias limitaciones para abordar con solvencia la relaciones económicas y financieras, como ha demostrado la presente crisis mundial, y todavía más cuando se trata de proveer servicios públicos esenciales.

NUEVATRIBUNA.ES

El derecho a la salud es una conquista de los movimientos sociales. Reconocer la salud, realmente la protección de la salud, como un derecho universal, de todas las personas, ha sido un avance fundamental.

En Europa, en España, tenemos la idea de que se trata de un hecho ya conquistado y que parece increíble que sea una característica diferencial de algunos, pocos, países del mundo. Sin embargo, el derecho a la protección de la salud no está reconocido en la mayoría de los países del mundo, donde depende de la situación económica y social la capacidad para poder tener atención medica o simplemente tener acceso a los medicamentos que se precisan. El ejemplo de EEUU, que ahora está en los medios es esclarecedor. El país del mundo que mas dinero dedica a la sanidad, en cantidad global, en porcentaje sobre el PIB y en $ per capita , tiene una cobertura reducida, de manera que casi un 15% de la población no tiene acceso a la sanidad y otro porcentaje similar tiene un acceso limitado, con unas prestaciones que por ejemplo no incluyen un transplante de médula ósea, un transplante renal o determinados medicamentos para el cáncer. Y todo ello pese a que su gasto sanitario público es 400$ per cápita, mayor que el gasto sanitario total (incluyendo el público y el privado) per cápita de España

¿Por qué sucede esto?. Básicamente porque en esos países la salud, la atención sanitaria, se considera una mercancía, por lo tanto sujeta a los vaivenes del mercado, y no un derecho de las personas.

Desgraciadamente vivimos una ola, en Europa, en España y en el mundo, de presión sobre los servicios sanitarios para que introduzcan criterios de mercado en la provisión de los servicios sanitarios. Esta presión a veces es sutil (separar financiación de provisión, introducir mecanismos de gestión privada en los centros públicos), y a veces descarnada: la privatización pura y dura de los servicios sanitarios, de lo que tenemos un buen ejemplo en la comunidad de Madrid. Pero unos mecanismos y otros avanzan en el mismos sentido: colocar los intereses del mercado, de la rentabilidad económica por encima de la resolución de los problemas de salud de la población, disminuyendo la calidad de las prestaciones y favoreciendo la atención de los enfermos que se consideran rentables (generalmente los menos graves) por encima de los que tienen problemas más complejos y que no encajan en esos criterios de búsqueda de buenas “cuentas de resultados” de las empresas.

La experiencia señala que el mercado, dejado a su arbitrio, tiene serias limitaciones para abordar con solvencia la relaciones económicas y financieras, como ha demostrado la presente crisis mundial, y todavía más cuando se trata de proveer servicios públicos esenciales. Por ello entendemos que el derecho a la salud, que debe consolidarse como un derecho humano fundamental, precisa para su consecución de una potente red sanitaria de provisión y gestión pública, y que los avances privatizadores acaban cuestionado el propio derecho de las personas a una atención sanitaria de calidad.

Por eso debe avanzarse en un doble sentido:

1. Reconocimiento del derecho a la salud como un derecho básico, incorporándolo en todos los tratados y acuerdos internacionales. Aunque es evidente que sus efectos no serán inmediatos, el solo hecho de que se reconozca el derecho como tal irá progresivamente obligando a los organismos internacionales a favorecer su desarrollo. En este aspecto son fundamentales cuestiones como la universalización del derecho a la atención sanitaria y la eliminación de barreras económicas para el acceso a los servicios sanitarios (copagos, tickets moderadores,etc).

2. Potenciar y desarrollar potentes servicios públicos de salud que permitan asegurar una atención sanitaria de calidad a toda la población, y que desde la óptica del servicio público antepongan la calidad del servicio a los intereses económicos.

Evidentemente se trata de esfuerzos que deben plantearse con distinta intensidad en unos u otros países y que deben entroncarse en un planteamiento de salida de la crisis que refuerce los derechos sociales de la humanidad, porque ahora más que nunca otra globalización es posible y necesaria.

Marciano Sánchez Bayle - Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública.

Algo que tendríamos que tener presente a diario …

Algo que tendríamos que tener presente a diario …

Los sindicatos, más necesarios que nunca

* Juan Torres López
No hay duda. Las patronales y sus representantes saben perfectamente lo que significa que en un país haya sindicatos fuertes, libres e independientes y por eso los debilitan, los condicionan y los hacen dependientes del dinero público.

NUEVATRIBUNA.ES - 30.9.2009

PARA FUNDACIÓN SISTEMA

La implantación de las políticas neoliberales desde hace ahora casi justo treinta años ha estado vinculada muy directamente con la continua disminución del poder sindical y se ha basado en gran medida en provocar la máxima desconfianza de los trabajadores hacia los sindicatos.

En las dictaduras que sirvieron como campo de experimentación para las políticas liberales se recurrió para ello a la pura eliminación física de miles de sindicalistas. Una práctica, por cierto, que aún no ha desaparecido: en 2008 fueron asesinados 76 sindicalistas en todo el mundo y 49 de ellos sólo en Colombia a manos de paramilitares de extrema derecha o fuerzas del Estado que han asesinado a 2500 en los últimos 20 años.

La revolución conservadora de Reagan y Tatcher se enfrentó sin contemplaciones con los sindicatos pero su estrategia demasiado contundente estuvo a punto de producir un peligroso efecto rebote contra la propia patronal. Así, y al igual que la retórica revolucionaria en política económica se reconvirtió más tarde en el más tecnocratizado y neutro "ajuste estructural", el enfrentamiento directo con los sindicatos se sustituyó por una forma más suave y sibilina de socavar su influencia y su poder de negociación.

En lugar de combatirlos fieramente, en primer lugar se puso a su disposición una parte pequeña en términos relativos pero sustancialmente grande de recursos materiales y financieros procedentes del sector público (lo que de paso también permitía fortalecer a las organizaciones patronales). Con ellos se ha generado y alimentado en muchos países una burocracia sindical más preocupada de gestionar la provisión de bienes y servicios (turísticos, inmobiliarios, financieros,...) y de autoreproducirse que de movilizar a los trabajadores en defensa de sus intereses. Entre otras cosas, porque la "paz social" y la desmovilización es el precio explícito que hay que pagar para que se sigan sosteniendo las organizaciones que, al amparo de esta "generosa" política gubernamental, se han convertido en empresas tan costosas que no pueden autofinanciarse con las solas cotizaciones de sus afiliados.

En segundo lugar, se han ido estableciendo paralelamente regímenes cada vez más descentralizados de negociación y de establecimiento de las condiciones laborales. Bien de modo directo, en muchos casos y como aspira a conseguir la patronal española, o indirecto a través de la flexibilización, de la expansión del empleo temporal, de la desarticulación y desmembramiento de las grandes empresas y, por supuesto, de la disminución de la capacidad de resistencia de los trabajadores gracias a las políticas deflacionistas que han generado deliberadamente el desempleo que desarma y desmoviliza a los trabajadores.

Finalmente, el debilitamiento de los sindicatos ha sido la inevitable consecuencia de la cultura del individualismo que ha promovido el neoliberalismo, de la material destrucción de lazos e infraestructuras para la interrelación y el encuentro social, y de una bien estudiada estrategia comunicativa orientada a difundir constantemente la idea de que las organizaciones sindicales son simplemente estructuras corruptas, inútiles, que solo defienden a sus afiliados (como si eso, por cierto, fuese malo), y dominadas por dictadores y haraganes de las que deben huir los trabajadores que de verdad quieran conseguir mejores condiciones de trabajo.

Esta continua presión de los poderes para dificultar la actuación de los sindicatos en defensa de los trabajadores y para desnaturalizar su función ha tenido éxito: muchos líderes y sindicalistas se han derechizado al amparo de los privilegios que tienen a su alcance y la desconfianza fundada o no que se ha generado ha dado lugar a una casi general disminución en las tasas de afiliación sindical en los últimos años.

En España este proceso ha sido quizá más agudo. Principalmente, como consecuencia de la debilidad intrínseca de un sindicalismo que provenía de la dictadura y del contexto más difícil en que han debido actuar los sindicatos cuando la consolidación de los derechos sociales que ha traído la democracia y el retardado Estado del Bienestar han estado constantemente amenazados y limitados por el impacto de las políticas neoliberales que al mismo tiempo se han aplicado.

La consecuencia ha sido que nuestra tasa de afiliación (15%) es de las más bajas de la OCDE (detrás de la de Estados Unidos y Francia, aunque por razones y en condiciones muy distintas) y que haya bajado en más de diez puntos desde el inicio de la democracia. Y no creo que se pueda considerar como un simple fruto de la casualidad que nuestra baja afiliación sindical (y la más alta afiliación de las empresas españolas a las organizaciones patronales, 72%) haya ido paralela en estos últimos años con una peor evolución del empleo (más precario), del paro (más numeroso), de los salarios reales (más bajos) o del mayor número de trabajadores pobres.

El sentido común más elemental indica que cuanto más poder de negociación tienen los sindicatos y más trabajadores afiliados haya, mejores serán las condiciones de trabajo que podrán conseguirse. Si no fuera así, no se entendería el constante combate que los empleadores y la patronal mantienen con las organizaciones sindicales, el descrédito que permanentemente tratan de sembrar y las dificultades de todo tipo que las empresas más poderosas imponen para impedir que sus trabajadores se afilien a los sindicatos.

Si los sindicatos no fueran en realidad un arma fundamental para que los trabajadores defiendan mejor sus posiciones frente a la patronal, las dictaduras al servicios de los grandes capitales no perseguirían a los sindicalistas, ni prohibirían la actividad sindical, y las patronales de nuestras democracias pedirían que se favoreciera la presencia de todos los sindicatos en sus empresas, la extensión de la negociación colectiva, o la mayor afiliación posible,... es decir, justamente lo contrario de lo que hacen.

Pero no sólo lo dice el sentido común. Las investigaciones científicas (que lógicamente no gozan de gran audiencia en los medios que controlan la patronal y las grandes empresas) muestran claramente que el conjunto de los trabajadores disfruta de mejores condiciones laborales y de mayores ingresos allí donde hay negociación colectiva de la mano de los sindicatos. Y que donde no la hay, los trabajadores sindicados reciben indemnizaciones más elevadas que los que no pertenecen a sindicatos, o disfrutan de más derechos laborales como vacaciones o asistencia sanitaria pagada por la empresa. Como también se ha demostrado que la menor tasa de afiliación sindical y el menor poder de negociación de las organizaciones sindicales ha contribuido al aumento de la desigualdad y de brecha sindical que se ha producido en los últimos años. Incluso un informe sobre relaciones industriales de la Comisión Europea de este mismo año estimaba que un incremento del 10% de la tasa de sindicación reduce las desigualdades salariales un 2% y que un incremento del 10% en la cobertura de las negociaciones colectivas conlleva una bajada del 0,5% de la pobreza en el trabajo.

No hay duda. Las patronales y sus representantes saben perfectamente lo que significa que en un país haya sindicatos fuertes, libres e independientes y por eso los debilitan, los condicionan y los hacen dependientes del dinero público.

Cuando eso se consigue, la reacción de una gran parte de la izquierda y de millones de trabajadores es el desafecto hacia las organizaciones sindicales "entregadas", produciéndose así un círculo vicioso dramático que solo concluye con el deterioro progresivo de las condiciones laborales.

La existencia de sindicatos fuertes y comprometidos con los intereses de los trabajadores es hoy día es más trascendental que nunca. Y por eso es tan importante apoyarlos. En lugar de limitarse a lamentar las consecuencias que haya podido tener su rendición o impotencia ante las estrategias neoliberales lo inteligente sería evitarlas, empoderarlos y darles la fuerza que les permita hacerse fuertes frente a una patronal que se fortalece continuamente pero que es cada vez más irracional y egoísta.

Juan Torres es catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla. Articulista y autor de libros como "Toma el dinero y corre. La globalización neoliberal del dinero y las finanzas", "España va bien y el mundo tampoco" y "Desigualdad y crisis económica. El reparto de la tarta", acaba de publicar "La crisis financiera. Guía para entenderla y explicarla".

XXVIII Jornadas sobre Sanidad Pública: “Salud y Crisis Global”, visto por Agnese Marra ...

XXVIII Jornadas sobre Sanidad Pública: “Salud y Crisis Global”, visto por Agnese Marra ...

“En el siglo XXI la salud es una cuestión de clase”

AGNESE MARRA
Así se expresó el científico Vicente Navarro, invitado en las Jornadas sobre Sanidad Pública que debaten estos días: “Salud y crisis global”. El panorama es desalentador. La privatización de la sanidad se cuela por todos los rincones del planeta. No es una cuestión Norte / Sur, sino de “desigualdad social y ésta se encuentra en todas partes”, dijo Navarro. Los ricos tendrán larga vida ¿Y el resto?

NUEVATRIBUNA.ES

La crisis azota a todas las esferas de la sociedad. Este viernes en Pittsburgh, el G-20 se reúne para resolver la tragedia económica. Mientras, en Madrid se celebran las XXVIII Jornadas sobre Sanidad Pública en las que debaten otra tragedia: “Salud y Crisis Global”.

A la crisis económica, alimentaria y climática, también se une la crisis sanitaria mundial. La desigualdad social es la principal causa y consecuencia del debacle social de principios del siglo XXI.

El catedrático de la Pompeu Fabra y profesor de la John Hopkins University, Vicente Navarro, abrió su conferencia señalando que las “tres décadas de neoliberalismo son las causantes de la destrucción de los servicios públicos”.

Los ejemplos que ofrece el catedrático y que se pueden leer en el informe mundial Subsanar las desigualdades en una generación elaborado por la OMS, son estremecedores. “Una niña que nace en Suecia vivirá 42 años más que una niña que nace en Sierra Leona”. “Un obrero de Glasgow no cualificado tendrá una esperanza de vida 28 años menor que un hombre de negocios con unos ingresos en el peldaño superior de la escala de ingresos de Escocia”. “En Baltimore un joven negro desempleado vivirá 32 años menos que un abogado blanco de un gran bufete”.

Estos datos, según el catedrático, revelan que la salud “está íntimamente vinculada con un problema de clase”. Para Navarro hay que recuperar el término ‘clase’ ya que según él, las desigualdades de este tipo “tienen efectos aún más negativos” que las de raza o de género.

SISTEMA PÚBLICO VERSUS PIRVADO

Los expertos reunidos en las jornadas coincidían en poner nombre al culpable de la crisis sanitaria: el neoliberalismo. Médicos latinoamericanos, norteamericanos y europeos mostraban los paralelismos entre sus respectivos sistemas sanitarios. Todos tienen el mismo denominador común: “Privatización del servicio público”.

En el caso del Reino Unido, el doctor Colin Leys, explicaba cómo en los 80 los hospitales británicos empezaron a ser gestionados por empresas, en los 90 apareció el mercado interno y en el 2000 ya era un mercado abierto. “Los hospitales recibían dinero en función de los paquetes médicos que ofrecían a los pacientes, cuántos más vendieran más prepuesto les daban”, cuenta Leys indignado.

El científico alemán, Ulrich Deppe, mostraba un panorama igual de desalentador. “En Alemania el 80% del gasto de sanidad sólo lo reciben el 20% de los asegurados. Los derechos de los pacientes no están protegidos y los hospitales deciden qué enfermos les conviene más atender”.

La salud ha pasado a ser un bien de consumo como cualquier otro y los servicios sanitarios públicos no le pueden poner remedio: “Los médicos y el personal hospitalario están con las manos atadas porque a pesar de ser públicos les ponen una presión como la de las empresas privadas”, aseguraba el alemán.

Esta situación tiene su origen a finales de los 70, cuando en algunos países europeos comenzaron a vender sus hospitales. Después se inició otra modalidad (la más habitual en la Comunidad de Madrid) que consiste en que los centros sanitarios vendan determinados servicios a subcontratas, una semiprivatización. “Estas nuevas características del sistema sanitario han supuesto que haya menos personal, que esté menos cualificado y por lo tanto que haya mucha menos calidad asistencial”, decía Colin Leys.

Uldrich Deppe define al sistema público como democrático, no lucrativo y en el que sus beneficios se orientan a las necesidades médicas de los pacientes. Mientras, el privado es una empresa en la que se exigen beneficios económicos en poco tiempo y que trae “situaciones conflictivas donde se enfrenta la racionalidad empresarial con las normas sociales y los derechos humanos”.

Los únicos afectados no son los pacientes. En el campo de la investigación médica los científicos también sufren los zarpazos de las empresas. Según Deppe, un estudio elaborado el año pasado desveló que la mayoría de los investigadores (no ofreció el dato preciso) manipulaban sus datos debido a la presión de sus sponsors: “Las farmacéuticas quieren resultados inmediatos si no te sacan la investigación y esta es otra de las consecuencias negativas de privatizar el ámbito sanitario”, denunciaba el doctor.

LA SANIDAD DE LOS POBRES

Como en toda crisis, el sector más pobre y desprotegido de la sociedad es que el que se queda sin ayudas ni prestaciones. “Por desgracia nos hemos acostumbrado a pagar un seguro privado”, decía Colin Leys. Sin embargo aquellos que no lo tienen y viven en países en la que la sanidad pública es casi un pretexto poco tienen que hacer.

Para ello no hay que irse muy lejos. El ejemplo más cercano lo tenemos en Reino Unido, el país con el mayor índice de desigualdad de Europa y también uno de los que recoge las cifras más altas de desempleo. “Los millones de parados que ha provocado la crisis económica son los que se van a encontrar con más problemas para acceder a un sistema de salud que les atienda”, decía Leys.

El doctor británico daba unos datos como poco preocupantes: “La mitad de los pobres en Reino Unido no llegan a recibir un diagnóstico de sus enfermedades, la mitad que lo recibe no llega a tener tratamiento, y la mitad que tiene tratamiento muere”.

Si miramos al otro lado del océano el mejor ejemplo de desigualdad lo tenemos en Estados Unidos, a quien le sigue Brasil. “Los que tienen dinero pueden llegar ser sanos, los que no, están condenados a morirse”, señaló Leys.

La desigualdad es la verdadera pandemia de la crisis sanitaria. El catedrático Vicente Navarro no tiene pelos en la lengua a la hora de hacer dos sentencias: “No es sólo que las desigualdades maten a las personas, sino que quienes son responsables de esas desigualdades matan a las personas. Y sabemos el nombre de tales responsables”.

La solución a los Traslados .... asi lo veo.

La solución a los Traslados .... asi lo veo.

ADJUNTAMOS LA NOTA OFICIAL DEL SESPA

¿Dónde está la legalidad?...aunque con ella o sin ella muchos estarán aquí en Octubre, y eso está bien...

 

La nota del Sicepa/Usipa, que acabo de leer en su WEB con relación a la reunión de ayer en el SESPA y que literalmente expresa lo siguiente:

Sicepa/Usipa, planteó llevar a cabo el traslado de todas las categorías previstas y posponer el permiso de 1 mes o 15 días, para cuando la `supuesta pandemia gripal´ haya pasado, a lo que la Administración respondió que dudaba de su legalidad y le parecía inviable” ...

Viene a cerrar un circulo informativo – sumándose a lo expresado por UGT y CC.OO., y que os publicábamos ayer – que me obliga a efectuar algunas matizaciones con relación a mi último artículo al respecto:

 

-         La posición del Sicepa/Usipa debería haber sido la de CC.OO. tal y como nuestro último Consejo Regional planteó. Desconozco por qué no ha sido así, pero manifiesto claramente mi discrepancia al respecto ...

-         La calificación de esta postura, por parte de la administración, como de dudosa legalidad e inviable, no es, por si sólo, suficiente para desechar esa opción máxime cuando la alternativa propuesta ahora, la de “unos si y otros no” es, como mínimo, de la misma dudosa legalidad o mayor incluso.

 

Esto último, aunque el tema ya aparece como consumado por parte del SESPA con la nota remitida por la Sub-Dirección de RR.HH., a última hora de ayer, a los distintos centros de gasto y que podéis leer en este enlace VER NOTA DEL SESPA DE 24.09.09; es ciertamente un MAL MENOR, pero no es, a mi juicio, EL MENOR DE LOS MALES POSIBLES.

Me explico:

Las Resoluciones Parciales que ahora sacará el SESPA para determinar “su” solución temporal del Concurso de Traslados son altamente vulnerables jurídicamente por atentar contra el principio constitucional de igualdad ante la Ley, entre otros, y tanto por la vía jurídica ordinaria, como por la de “amparo por abuso o discriminación de la administración pública”, a través de la Procuradora General del Principado de Asturias, conllevarán conflictividad y exigencia de responsabilidades.

La de la suspensión temporal de los permisos – prevista expresamente ante situaciones como la actual -, no sólo no tendría este tipo de problemas, sino que permitiría un mejor encaje en la capacidad y autonomía organizativa de cada centro e, incluso, aspectos atractivos de compensación en el futuro como, por ejemplo, la posibilidad de elegir las fechas del disfrute de lo temporalmente suspendido por parte de los trabajadores afectados. Esto último, además, no generaría otros agravios posteriores pendientes de solucionar en el futuro como el de las distintas fechas de incorporación a los centros dentro de una misma categoría.

Lo único verdaderamente positivo de la situación actual es que los “beneficiados” por esta solución del SESPA ya no están en peligro:

¡¡Con una opción u otra estarán aquí en Octubre!!

De todo lo demás, es decir, del papel jugado y por jugar de cada uno de los actores protagonistas de esto, que cada cual obtenga sus conclusiones...    

La "pelota" de los Traslados en el "tejado" sindical …

La "pelota" de los Traslados en el "tejado" sindical …

MOVILIDAD PARA LAS ALAS Y OTRAS COMUNIDADES… ULTIMA PROPUESTA DEL SESPA CON PLAZO PARA CONTESTAR HASTA MAÑANA …

 

La salida del SESPA con la propuesta presentada hoy a los sindicatos para solucionar lo que ellos mismos crearon con relación al concurso de traslados, y para la que los sindicatos tienen de plazo hasta mañana para contestar, exige una serena reflexión:

Era más que evidente que la suspensión “sine die” del Concurso de Traslados obedecía a razones económicas y no a las esgrimidas de la Gripe A. Pero el hecho de que ahora se sepa la verdadera razón - y más desde que la directora Regional de Salud Pública ubicó la máxima incidencia de la pandemia en el mes de noviembre, que no afectaría para nada a la tanda de septiembre de los traslados -, no supone la automática desaparición de la razón de fondo: No tenían ni tienen dinero suficiente en el SESPA y me imagino que tampoco hay manera de volver a “pegarse” con Rabanal para que les de más después de los 101 millones de euros que posicionó hace escasas semanas a costa de otras consejerías.

Luego el problema persiste y es de difícil solución incluso con movilizaciones contundentes de los sindicatos al respecto …

Sin embargo, la parte más lesiva y de más peso argumental de los perjudicados, los daños familiares y los del alejamiento, sí son paliados con esta solución que ahora ponen encima de la Mesa.

Es incuestionable que todos los que sigan afirmando que esto sigue siendo una chapuza, que además ahora discriminan, que los únicos culpables – el SESPA – se lavan un poco la cara ahora dulcificando una medida que jamás se debería haber producido, … etc; tienen toda la razón. Pero no es menos incuestionable que para los que no salen perjudicados: los que están fuera de Asturias y los alejados del pentágono central de nuestra Comunidad Autónoma, esta medida es como una gran tabla de salvación.

Plantearse ahora maximalismos del “todos o ninguno”, más sabiendo que entonces sería esto último lo que ocurriría, es de una gran coherencia ideológica – no lo discuto -; pero también sería de una gran gilipollez y de no poca insolidaridad para con los más perjudicados … porque se mire como se mire no son los mismo 3 ó 4 meses para el que va trasladado de Langreo a Cabueñes que para el que va de Torrelavega o Cáceres a Avilés o Mieres.

 

En consecuencia para mi está claro: Hay que aceptar esta solución pero no por ella hay que darle gracias a nadie … y menos al SESPA.

En cuanto a los maximalistas yo les recomendaría que reservaran fuerzas para la lucha contra las privatizaciones del HUCA….  

Ahora, de todas maneras, la pelota está en el tejado de los sindicatos que tienen de plazo hasta mañana para contestarle al SESPA diciendo si lo aceptan o no… ver veremos como actúa cada uno…

 

Nota: No hago mención alguna a la propuesta que yo había hecho de suspender los meses de incorporación hasta el año que viene, porque no me consta que nadie la haya puesto encima de la mesa de discusión.

VICENÇ NAVARRO reflexiona sobre la presión fiscal en España ...

VICENÇ NAVARRO reflexiona sobre la presión fiscal en España ...

Impuestos y socialdemocracia

Lo que no debe nunca hacerse ahora, en una gran recesión, cuando el desempleo llegará al 20%, es disminuir el déficit del estado. Esto lo hizo Franklin D. Roosevelt al inicio de la recuperación económica durante la Gran Depresión, y retrasó enormemente la recuperación económica. España está todavía en una gran recesión, y no saldrá de ella a no ser que haya un gran aumento de la demanda interna, ligada al aumento del gasto público sostenido por un largo déficit.

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PARA FUNDACIÓN SISTEMA

Me parece sorprendente que algunas voces del Gobierno socialista español hayan expresado repetidamente su satisfacción de que España sea el país que tenga una de las presiones fiscales más bajas de la Unión Europea. Entendería que un dirigente de un partido liberal hiciera esta declaración. Pero admito que no lo entiendo en un dirigente de una formación política que se define como socialdemócrata. Y lo que todavía entiendo menos es que el motivo de satisfacción no sólo sea el hecho de que la presión fiscal sea de las más bajas de la Unión Europea sino que se enorgullezca de que haya descendido durante el mandato del Gobierno socialista. La causa de mi sorpresa es que la socialdemocracia en Europa se ha caracterizado, precisamente, por haber aumentado la presión fiscal con el fin de expandir y enriquecer las transferencias y los servicios públicos del Estado de Bienestar que contribuyen a enriquecer la calidad de vida de toda la ciudadanía y muy en particular la de las clases populares, base tradicional de la socialdemocracia. Los datos son claros y convincentes. A mayor fuerza la socialdemocracia (e incluyo bajo este nombre todos aquellos partidos de centroizquierda e izquierda, llámense como se llamen –socialistas, socialdemócratas, laboristas o eurocomunistas- que están comprometidos en un proyecto de enriquecer la calidad de vida de la población, y muy en particular de las clases populares, a base de políticas redistributivas encaminadas a reducir las desigualdades sociales y la discriminación y explotación que las sustenta), mayor desarrollo del gasto público, incluyendo el gasto público social, mayor extensión del Estado del Bienestar y menores desigualdades. Partidos socialdemócratas o coaliciones de partidos socialdemócratas han gobernado aquellos países por mucho tiempo durante el periodo 1950-2000. Suecia (45 años), Noruega (39 años), Dinamarca (35 años), Finlandia (32 años) y Austria (31 años). El promedio de gasto público social en este grupo de países es el 30%, y su carga fiscal representa un 52% del PIB. Son los países que tienen menos desigualdades sociales y están entre los que tienen índices de mayor calidad de vida. Y tienen economías altamente eficientes. Sus tasas de desempleo están entre las más bajas de la OCDE y de la UE.

En el otro polo están los países de tradición anglosajona liberal (EEUU, Gran Bretaña e Irlanda), en los que la socialdemocracia ha sido históricamente débil, habiendo Estado gobernados por la mayoría del tiempo por partidos conservadores de orientación liberal. Su gasto público social, como promedio del grupo, es de los más bajos de los países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo), sólo un 24% del PIB, su carga fiscal es sólo un 36%, y tienen las desigualdades sociales más elevadas, con bajos indicadores de calidad de vida. Los países del Sur de Europa (España, Grecia y Portugal), son países que han sido gobernados en la mayoría de aquel periodo (en su primera parte del periodo) por regimenes fascistas o fascistoides y que heredaron Estados del Bienestar enormemente subdesarrollados y con enormes desigualdades sociales. Este subdesarrollo fue corrigiéndose durante la última etapa de aquel periodo, consecuencia de haberse establecido sistemas democráticos, aunque todavía tienen un gran retraso, poniéndolos incluso por debajo (o al mismo nivel) que algunos países liberales en su escaso gasto social. Todos ellos tienen grandes desigualdades sociales (ver Navarro, V. (ed.) Neoliberalism, Globalization and Inequalities. Baywood. 2008, y sección Economía política y Neoliberalismo, en http://www.vnavarro.org/). En realidad, España continúa teniendo uno de los estados del bienestar menos desarrollados de la UE, e incluso de la UE-15 (que son los países de la UE de semejante desarrollo económico al español). Se mire como se mire, el gasto público social español es de los más bajos de la UE-15. El gasto público social por habitante (4.663 unidades de poder de compra), el gasto público social como porcentaje del PIB (20,3%), el porcentaje de la población adulta trabajando en los servicios públicos del estado de bienestar (escuelas, sanidad, servicios de dependencia, escuelas de infancia, entre otros, 11%) son mucho más bajos que el promedio de la UE-15 (6.737 upc, 27% y 16%, respectivamente) siendo uno de los más bajos de la UE-15. Estos datos muestran que treinta años en democracia continuamos estando a la cola de la Europa Social. Y un factor muy importante que explica este retraso es la subfinanciación del Estado, incluyendo su Estado de Bienestar, que es a su vez resultado de la baja presión fiscal. De ahí que estar satisfecho de tener una baja presión fiscal implica que estemos satisfechos de estar muy retrasados en nuestro Estado Social, lo cual no deja de ser sorprendente e incoherente en un socialdemócrata.

IMPUESTOS Y DÉFICIT DEL ESTADO

Los datos que acabo de presentan explican mi sorpresa y preocupación cuando leí que algunas voces del partido socialdemócrata expresaron su orgullo porque teníamos la carga fiscal más baja de la UE-15. Esta preocupación se diluyó algo cuando leí que, por fin, iban a subir los impuestos. Pensé que por fin iban a intentar reducir el déficit social en España (que es nada menos de 70.000 millones de euros), tal como, por cierto, consta en su programa electoral. Pero me equivoqué. Inmediatamente leí que esta subida de impuestos se debía al deseo de reducir el déficit del estado, que llegaría al 10% del PIB. No sólo me entristecí, sino que me alarmé, puesto que lo que no debe nunca hacerse ahora, en una gran recesión, cuando el desempleo llegará al 20%, es disminuir el déficit del estado. Esto lo hizo Franklin D. Roosevelt al inicio de la recuperación económica durante la Gran Depresión, y retrasó enormemente la recuperación económica. España está todavía en una gran recesión, y no saldrá de ella a no ser que haya un gran aumento de la demanda interna, ligada al aumento del gasto público sostenido por un largo déficit. Es ilusorio creerse que este necesario incremento de la demanda interna lo vaya a resolver una bajada de impuestos tal como propone la derecha liberal española (el PP y CIU). La población está enormemente endeudada y la bajada de impuestos la utilizará predominantemente para pagar sus deudas. La evidencia de ello es abrumadora. De ahí que las propuestas de recuperación del PP y CIU reflejadas en sus documentos económicos son profundamente erróneas- Creerse que la crisis enorme que estamos viviendo se puede resolver a base de expandir, todavía más, las políticas liberales, es haber perdido toda conexión con la realidad económica que nos rodea. Pero esta visión liberal aparece también en la Comisión Europea y en su comisariato de Asuntos Económicos, que está presionando a los países a que reduzcan su déficit. En realidad, el déficit debiera aumentar más, a fin de estimular la economía (cuya tasa de crecimiento es negativa) a base de nuevas inversiones públicas (no sólo en infraestructuras y comunicación sino, sobre todo, en servicios públicos y nuevas energías creadoras de empleo) que debieran alcanzar hasta un 5% del PIB tal como ha ocurrido en EE.UU. (el país que saldrá primero de la crisis). Bajar el déficit quiere decir bajar el estímulo económico. Y bajar la carga fiscal quiere decir bajar el gasto público y con ello la inversión y estímulo económico, precisamente lo contrario que debiera hacerse.

¿SON LOS IMPUESTOS IMPOPULARES?

Ya sé que me dirán que un político tiene que ser consciente de que subir los impuestos es muy impopular, lo cual no es necesariamente cierto. Depende de quien es el que paga los impuestos y para qué fines. Le aseguro al lector que si a la ciudadanía se le pregunta “¿Está usted a favor de subir los impuestos a fin de reducir el déficit del Estado?”. La respuesta será, por gran mayoría, un no. En cambio, si a la ciudadanía se le pregunta “¿Está usted de acuerdo en que la gente más rica del país (digamos las tres decilas superiores del país) pague más impuestos para mejorar la sanidad pública (o la escuela pública, o las escuelas de infancia, o los servicios domiciliarios, o la vivienda social, o las pensiones)?” la respuesta sería abrumadoramente positiva. No se ha hecho tal pregunta en España, pero se ha hecho en EEUU y la gran mayoría ha respondido afirmativamente, mayoría que alcanza niveles por encima del 80% entre las clases populares. Ni que decir tiene que a mayor renta, menos entusiasmo por el incremento de impuestos. Es lógico que el 30% de renta superior del país (que incluye los creadores de opinión) sean reacios a la subida de impuestos. Pero no así la mayoría de la población, que sí la favorecen en caso de que tales impuestos vayan a cubrir tales déficits sociales. Por cierto, este apoyo mayoritario se mantiene cuando el objetivo de subida de impuestos es crear empleo, como ha estado ocurriendo con el programa de estímulo económico de la Administración Obama. No así las rentas más superiores, que son las que proporcionalmente pagan más impuestos y quedan menos afectadas por los déficits de gasto público social al utilizar menos los servicios públicos. De ahí que se opongan, utilizando improperios para definir tales medidas redistributivas como “demagógicas”, “anticuadas”, “imitación de Robin Hood”, y otros insultos a la usanza de las derechas cuando las izquierdas piden que se redistribuyan los recursos

El aumento de la presión fiscal progresiva es necesario no sólo para reducir el déficit del Estado del Bienestar, sino también para incrementar el gasto público y estimular la economía (objetivos, en sí, necesarios) y también para redistribuir la renta excesivamente polarizada en nuestro país. España continúa siendo uno de los países con mayores desigualdades sociales. La disminución de las rentas del trabajo ha creado un gran problema de insuficiente demanda y excesivo endeudamiento, mientras que las exuberantes plusvalías de las rentas del capital, invertidas en actividades especulativas, han llevado al desastre financiero. De ahí que sea necesario revertir esta enorme polarización social, causa de la Gran Depresión en el siglo XX y de la Gran Recesión ahora. Como bien dijo el Presidente Franklin D. Roosevelt, “hasta ahora sabíamos que la excesiva acumulación de riqueza, resultado de la avaricia, era un mal moral. Ahora sabemos que es también un mal económico”. Sería de desear que el Gobierno español, que se autodefine como socialdemócrata, actuara consecuentemente y viera que Roosevelt llevaba razón.

Vicenç Navarro es catedrático de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona), profesor de Políticas Públicas en la Johns Hopkins University (en Baltimore, EEUU) y director del Programa Políticas Públicas y Sociales (Universidad Pompeu Fabra- The Johns Hopkins University).