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OPINION

Artículo de opinión de Pablo García publicado hoy en EL COMERCIO

Artículo de opinión de Pablo García publicado hoy en EL COMERCIO

LA LUCIÉRNAGA

Sin prestación

09.01.09 - PABLO GARCÍA

 

Hace unas semanas EL COMERCIO informaba que en Langreo hay unas 3.000 personas mayores de 80 años y la mitad de la población rebasa los 50 años. De manera que, debido a ese envejecimiento de la población, los servicios sociales son uno de los departamentos de la administración local con mayor carga de trabajo.

Si hasta no hace mucho el problema de la dependencia -entendida ésta como la situación en que se encuentran las personas con necesidad de ayudas importantes para realizar actos corrientes de la vida diaria- se concentraba sobre todo en la población comprendida entre los 6 y los 64 años, ha sido el envejecimiento de la población y, en concreto, el incremento de la población con 80 años y más lo que ha puesto de manifiesto la dimensión e importancia social y política del problema de la dependencia.

Un panorama -el de la protección a la dependencia- que se ha caracterizado por su débil extensión, baja intensidad de las ayudas y descoordinación. Un sistema definido, en general, por la insuficiente oferta de servicios, escasa cobertura y marcadas diferencias según la comunicad autónoma o el municipio de que se trate. Y que hoy se encuentra en plena fase de transformación y transición a un Sistema Nacional de Dependencia, a semejanza del Sistema Nacional de Salud, en virtud de la Ley de la Autonomía Personal y de Atención a la Dependencia.

Ley de Dependencia que no está resultando fácil de ejecutar. Así, el recién nombrado Director General de Servicios y Prestaciones Sociales del Principado de Asturias, Pedro Rodríguez, reconocía el pasado domingo en una entrevista en este diario que se ha encontrado con un atasco considerable en la atención a las personas dependientes. Un problema que, según parece, es más de eficiencia en la gestión que de recursos económicos. Toda vez que hay unos 4 millones de euros en el ’cajón’ para prestaciones, que se deberían haber pagado y que aún no han llegado a las personas beneficiarias; aparte de la gran cantidad de personas que llevan esperando más de lo razonable para ser valoradas.

Por lo que resulta extraño que la alcaldesa de Langreo se queje al decir que ’de voluntad estamos todos llenos, pero de dinero, todos necesitados’. ¿Será cuestión de la laberíntica administración o de que a algunos les venía demasiado grande el puesto?

Desde mi ventana lo veo así ...

Desde mi ventana lo veo así ...

¿PELIGRA EL CONCURSO DE TRASLADOS…?

 

Personalmente no lo creo, aunque hay tres cuestiones que siguen ahí como una amenaza y que convendría situar adecuadamente:

 

La primera de ellas es la de las constantes y reiteradas interferencias de la Dirección Regional de F. Pública, a la que está claro que le interesa entorpecer todo lo posible aquello que no sea de su directa responsabilidad y verse sobre Recursos Humanos de la Administración Pública Regional, aprovechando cualquier tipo de excusa, aunque algunas sean peregrinas como lo de la puntuación del ERA para las listas de demandantes de empleo … que ¿que tienen que ver con un proceso de movilidad voluntaria de los propietarios?.

 

La segunda, y ésta más grave a mi juicio, se ubica en el propio SESPA, en la Sub-director de Recursos Humanos para ser más exactos, cuyo titular, el Sr. Tomás Mendoza, hace tiempo que le “da sarpullido” todo lo relacionado con la Promoción Interna Temporal y a su inmediato jefe, el Sr. Cores Espiñeira, es fácil embaucarle en temas en los que no es experto ni lo intenta ser. Y producto de esta peculiar relación es la “Nota Aclaratoria para la certificación de los servicios prestados” remitida a todas las unidades de personal el 30 de diciembre, que firma este último.

 

Y la tercera es, a mi juicio, la tibieza en la actuación de mi sindicato y de la UGT a la hora de exigir las soluciones concretas e inmediatas que correspondería y que, desde mi punto de vista, no pasa por pedir resoluciones de ampliación del plazo de la convocatoria ni modificación alguna de ésta.

 

El Concurso de Traslados debe transcurrir en los plazos establecidos y si hay que hacer alguna aclaración o puntualización esa debe producirse, tal y como la convocatoria establece, vía “… instrucciones necesarias en orden al cumplimiento de las bases y ejecución del proceso”, tal y como se dice en su apartado segundo.

 

Pero vayamos por partes.

 

Que al Director Regional de Función Pública le caen enormemente grandes todos los temas en los que hay cierto trasfondo político - y una convocatoria que nace de un Pacto con las organizaciones sindicales siempre es así -; ya lo demostró cuando elaboró el informe sobre los 6 puestos de trabajo de libre designación que en el SESPA, según él, estaban anómalamente cubiertos … la esperpéntica comparecencia suya en la Junta General del Principado a la que tuvo que asistir requerido por el PP para explicar los extremos de su público informe, nos tendrían que haber dado entonces una clara visión y un gran toque de atención al respecto de todo esto … y todo eso, en aquel entonces, para acabar saliéndose del entuerto orquestado por él con un atropellado y balbuceante …”…yo no tengo competencias sobre el SESPA ya que es un ente público…” proferido ante “sus señorías” en el hemiciclo de nuestra JGPA….

A esto no voy a añadir más que la recomendación de que se lea dicha comparecencia, ya que no tiene desperdicio e incluso resulta divertida, especialmente para los que como yo son adictos a las películas de los hermanos Marx ….VER DIARIO DE SESIONES.

 

En cuanto a lo de Recursos Humanos del SESPA – Director y sub-director – con una “notita” de la que desconocemos que tipo de rango o legitimación jurídica tiene (más bien ninguna, aunque nadie jerárquicamente por debajo se atreve a desoirla), contradicen alegremente el espíritu y la literalidad de la convocatoria del Concurso de Traslados para con los que estuvieron, en su día, de Promoción Interna Temporal; y en lugar de ajustarse a “los servicios prestados” sin más, reinterpretan esto desde la óptica del nombramiento que uno tenía entonces … Algo así cómo que si prestaste servicios de ATS-DUE y eras celador propietario, no te valen los puntos ahora que eres ATS-DUE propietario para nada … ¡¡kafkiano!!. Pero sobre esto, como recordaréis ya que lo publicamos en este espacio hace tiempo, los tribunales lo tienen claro … VER ARTICULO DE ENTONCES.

 

Luego, no sólo es ilegítimo y contrario al espíritu de lo pactado lo que hacen, sino que es “discriminatorio” e ilegal a los ojos de las Salas de lo Contencioso-Administrativo de nuestra C. Autónoma … ¡¡casi nada!!

 

Y con esta última aseveración ligo con la tercera de mis consideraciones, la de la tibieza en la defensa de la única y necesaria aclaración que requeriría el Concurso en marcha - la ya descrita de la puntuación de los que fueron de Promoción Interna Temporal -; que ni mi sindicato ni la UGT parecen ver con claridad …

 

Con lo fácil que es, o a mi me lo parece, exigir que el mismo que firmó la 2ª nota aclaratoria haga una 3ª en la que se desdiga de lo dicho en la anterior … ¡¡ni que fuera la primera vez que en el SESPA se hace algo así!! …

 

Pero llegado este punto, igual es que no tengo toda la información que debiera de lo que ha acontecido en los últimos días y algunas creencias que manejo puede que estén ya superadas…

 

Hasta entonces sólo dos cosas puedo hacer:

Esperar a las oportunas aclaraciones detalladas si éstas se producen, e ir preparando los trámites jurídicos previos para la defensa de la “discriminación” a la que someten a la Promoción Interna de los afiliados de mi sección sindical en este Concurso de Traslados que, insisto en reiterar, yo creo que no peligra… esta es mi obligación.

Arturo M. G.

Artículo de Opinión, publicado en Nueva Tribuna, de Marciano Sánchez Bayle

Artículo de Opinión, publicado en Nueva Tribuna, de  Marciano Sánchez Bayle

La sanidad en el nuevo modelo de financiación autonómica.

 

La creación de un fondo especifico de nivelación para los servicios básicos (educación, sanidad y dependencia) parece una medida positiva, sin embargo no parece que se asegure el carácter finalista de las nuevas aportaciones, por lo que de no aclararse este aspecto no podría evitarse que estas, como ha sucedido en el pasado, acaben dirigidas a fines que nada tienen que ver con estos servicios públicos fundamentales.

 

El debate sobre el nuevo modelo de financiación autonómica parece que esta produciendo avances significativos. Sin embargo el hecho de que aún no se conozcan los datos concretos abre poderosos interrogantes al respecto.

 

Es evidente que el actual modelo de financiación autonómica impuesto en su día por el PP ha fracasado porque tiene una notoria insuficiencia de recursos para atender los servicios transferidos, no considera la evolución de la población y en el caso concreto de la Sanidad no tiene carácter finalista por lo que es cada Comunidad Autónoma la que decide los recursos que se destinan a esta y tal y como se ha demostrado por el seguimiento realizado por la FADSP ello supone una gran desigualdad en la financiación per capita entre CCAA ( por ej en los presupuestos aprobados para 2009 esta diferencia alcanza 448,71€, entre los 1607,34 € del País Vasco y los 1.158,63 de la Comunidad Valenciana).

 

El nuevo modelo que se esta negociando tiene evidentes mejoras, como son un aumento de los fondos destinados a las autonomías y una consideración mas flexible del criterio poblacional que pueda reflejar los incrementos que se están produciendo en la misma y que en parte son los responsables de la falta de adecuación de la financiación actual a las necesidades de las CCAA.

 

Por otro lado la creación de un fondo especifico de nivelación para los servicios básicos (educación, sanidad y dependencia) parece una medida positiva, sin embargo no parece que se asegure el carácter finalista de las nuevas aportaciones, por lo que de no aclararse este aspecto no podría evitarse que estas, como ha sucedido en el pasado, acaben dirigidas a fines que nada tienen que ver con estos servicios públicos fundamentales.

 

Otro tema llamativo es el que, a pesar de que la financiación de la Sanidad es uno de los argumentos mas utilizados por parte del Gobierno y de las CCAA a la hora de justificar el nuevo modelo, no se han evaluado los objetivos centrales del Sistema Nacional de Salud, ni tampoco realizado una análisis de las necesidades de salud y de atención sanitaria de los distintos servicios regionales de salud de las CCAA, y tampoco se han evaluado las desigualdades que se producen entre estas, no solo en el plano económico, sino sobre todo en el acceso y la calidad de las prestaciones que reciben los ciudadanos. Por cierto que ya la Ley General de Sanidad en 1986 establecía la necesidad de aprobar un Plan Integrado de Salud sin que se haya elaborado hasta la fecha, solo 23 años después.

 

Por eso no resulta extraña la ausencia en la negociación tanto del Ministerio de Sanidad como de las Consejerías de Sanidad de las CCAA, pero esta ausencia condiciona también el carácter fundamentalmente economicista del acuerdo, y pone en entredicho su utilidad para una financiación coherente del Sistema Nacional de Salud, por más que sea bienvenido cualquier incremento presupuestario. Desgraciadamente da la impresión de que se esta volviendo a desaprovechar otra ocasión para resolver el problema de la financiación sanitaria y para favorecer la cohesión y vertebración del Sistema Nacional de Salud.

 

Marciano Sánchez Bayle

Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

Buena opinión para los amigos de etiquetar …

Buena opinión para los amigos de etiquetar …

¿Es Toxo un radical por defender el incremento del valor del trabajo?

 

Por Bruno Estrada, publicado en NuevaTribuna

 

La defensa de la moderación salarial, llueva o salga el sol, es algo absolutamente incoherente con el mantra que el gobierno, los expertos económicos, y la mayor parte de los medios de comunicación repiten en relación con la salida de la crisis: debe darse un cambio de modelo productivo en el que la I+D+i sea el motor de una economía que gane competitividad.

 

La reciente celebración del congreso de Comisiones Obreras es uno de los mayores actos democráticos de nuestro país, después de las diferentes convocatorias electorales, ya que CC.OO. es la mayor organización social de España, con más de un millón doscientos mil afiliados.

 

El Programa de Acción ha sido aprobado por una amplia mayoría de más del 90% por ciento, mientras que el nuevo secretario general, Ignacio Fernandez Toxo lo ha sido con un 51%. Este último resultado ha transmitido una falsa sensación de división.

 

Este ajustado resultado responde a que es la primera vez en España que una organización del tamaño y la influencia política y social de CC.OO. decide no dar continuidad al secretario general saliente, con lo que ello significa de critica a ciertos comportamientos de la “stablishment” sindical, debido principalmente, como demuestra el acuerdo prácticamente unánime sobre el camino a seguir, a las diferencias en la gestión del día a día del sindicato.

 

Pero más que cómo se han reflejado estos resultados en la prensa me ha llamado la atención que importantes medios de comunicación hayan aprovechado que el Pisuerga pasa por Valladolid para cargar contra la supuesta radicalidad del nuevo secretario general de CC.OO.

 

El editorial de un prestigioso diario llega a vincular la prosperidad económica de nuestro país con la moderación salarial, lo que puede entenderse claramente como una critica a las palabras de Toxo sobre que no hay que tener miedo a incrementos salariales superiores a la inflación, ya que eso no significa ni más ni menos que intentar que las ganancias de productividad en las empresas no se dediquen únicamente a incrementar los beneficios empresariales, como prácticamente ha venido ocurriendo en los últimos años, y que explica en gran medida que los salarios hayan venido perdiendo peso en la renta nacional, pasando del 55% al 52% en los últimos ocho años, a pesar de la fuerte creación de empleo experimentada en ese periodo.

 

Pero es que esta defensa de la moderación salarial, llueva o salga el sol, es algo absolutamente incoherente con el mantra que el gobierno, los expertos económicos, y la mayor parte de los medios de comunicación repiten en relación con la salida de la crisis: debe darse un cambio de modelo productivo en el que la I+D+i sea el motor de una economía que gane competitividad.

 

Y es que parece que los editorialistas del mencionado periódico no se han dado cuenta que un crecimiento basado en bajos salarios, en la actualidad un 60% de los trabajadores recibe menos de 18.500 euros al año, es algo absolutamente incompatible con un crecimiento basado en la innovación tecnológica. No hay incentivo para que los empresarios apuesten por la innovación en productos y procesos productivos, si los salarios son de miseria, ya que los empresarios ya tendrían garantizados altos beneficios sin desarrollar esfuerzos en la innovación.

 

Por eso en Alemania, uno de los países europeos que más recursos destinan a la innovación, y que más resultados obtiene de ese esfuerzo, los sindicatos han venido defendiendo tradicionalmente que los incrementos salariales debían recoger un reparto de la productividad ganada, es decir aumentos salariales muy superiores al incremento de la inflación. Y a nadie se le ha ocurrido acusar al sindicalismo alemán de radicalidad, ya que los sindicatos alemanes han sido un claro ejemplo de corresponsabilidad en la gestión de las empresas, a escala micro, y del conjunto de la economía, a escala macro.

 

Esto no es algo nuevo, es tan antiguo como los romanos. La base económica esclavista del Imperio Romano supuso un importante retraso en la innovación tecnológica que habían venido desarrollando los sabios griegos, que hace casi dos mil años habían llegado a diseñar incluso algo parecido a una maquina de vapor. Ya que la aplicación práctica de esas innovaciones era, a menudo, incompatible con un sistema basado en salarios de supervivencia, como relata magníficamente Terry Jones en el libro “Roma y los barbaros” al describir como un importante ingeniero griego se dirigió al emperador romano, que afrontaba la reconstrucción de parte de Roma, ofreciéndole una maquina que era capaz, a través de sistemas hidráulicos, de levantar enormes columnas. El emperador, impresionado, le compró la maquina, e inmediatamente la desguazó concienzudamente, bajo la justificación de que lo primero era dar de comer a las miles de personas que trabajaban en la reconstrucción de Roma.

 

Si alguien aún cree que el futuro de la economía española esta en la economía del ladrillo y del cemento, y en los servicios descualificados, es decir, que siga estando basada en los bajos salarios como en los últimos años, y no en la economía del conocimiento, que requiere una remuneración de los trabajadores acorde a su esfuerzo formativo, esta muy equivocado. El trabajo decente es la base de una sociedad más cohesionada, y de una economía innovadora y competitiva, es decir sostenible.

 

A algunos les puede parecer radical que Ignacio Fernandez Toxo haya reclamado incrementar el valor del trabajo en la sociedad como eje de su política sindical. Será que las telarañas neoliberales aún no les han permitido percibir que la crisis financiera internacional va a resituar el papel del trabajo y el capital en la economía. Es absolutamente incoherente reclamar mayor regulación de los movimientos de capital, y no ser consciente de que eso mismo significará aumentar el valor del trabajo, también en nuestro país.

Bruno Estrada

Economista

Artlo. de opinión del ex-gerente del HUCA

Artlo. de opinión del ex-gerente del HUCA

Valores y servicios de salud

El usuario-paciente como eje del sistema sanitario

 

ABELARDO ROMÁN MÉDICO ESPECIALISTA EN MEDICINA INTERNA Y EN APARATO RESPIRATORIO

 

Los valores son estructuras de la conciencia sobre los que se construye el sentido de la vida, pertenecen al nivel de las facultades psíquicas donde se estructura el significado y permiten acondicionar nuestro mundo. Cualquier profesión tiene unos valores intrínsecos específicos del ejercicio de la misma y otros extrínsecos que pueden ser comunes a otras. Los valores intrínsecos de la profesión sanitaria son prevenir y curar las enfermedades, aliviar las que no tienen cura, acompañar al sufrimiento y promover estilos de vida saludables. El prestigio social y los ingresos económicos son valores extrínsecos. Los valores intrínsecos no actúan como moneda de cambio, el ser humano no tiene precio, sino dignidad, para responder de su proyecto vital. Los valores de cada persona o grupo no siempre son compartidos por todos, por lo que se necesita de una ética de mínimos que se plasme en normas. La ética identifica los valores que justifican nuestras elecciones, la moral se concreta en normas de comportamiento aplicadas a la vida diaria que resultan de la traslación de los valores a la actividad cotidiana. Cuando las normas no responden a valores asumidos son intolerables y cuando no se razonan los valores que las sustentan se pueden percibir como opresiones.

Los principios de la bioética (beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia), basados en valores universales, son un referente para analizar la ética de las decisiones sanitarias. El más moderno, el de autonomía, surge del concepto de libertad personal. La medicina tradicionalmente se ha inspirado en la realización del bien a la persona enferma (beneficencia), guiada por la prudencia (no maleficencia), según la máxima de «primum non nocere» («lo primero, no hacer daño»). El principio de autonomía se concreta en la medicina centrada en el paciente, lo que conlleva dar información relevante y ajustada a las demandas de información del propio paciente, saber escuchar, contemplar las implicaciones familiares y sociales de los problemas de salud, confidencialidad y respeto a las preferencias de elección del paciente. Dedicar a cada paciente el tiempo que necesita reduce el riesgo de errores, mejora la comunicación y es esencial para la efectividad de la medicina. Existen límites para el principio de autonomía, por ejemplo, cuando entra en colisión con el de obligación de no dañar del profesional, o con la necesidad de gestionar unos recursos siempre limitados que de utilizarse innecesariamente vulnerarían el principio de justicia. El principio de justicia sustenta el concepto de equidad: dar a cada uno según sus necesidades y no más a los más demandadores, cuando la demanda no se ajusta a la necesidad. La demanda de un servicio puede no equivaler a su necesidad, como tampoco la oferta de servicios se corresponde siempre exactamente con necesidades reales, incluso puede inducir demandas innecesarias. El procurar que los círculos de necesidad, demanda y oferta se superpongan justifica la planificación y la gestión sanitarias. Es siempre necesario realizar un análisis sereno y permanente, institucional, social y profesional, en torno al establecimiento de prioridades, en otro caso las decisiones se tomarán en virtud de grupos de presión con intereses más o menos espurios. Al conceder peso a cada grupo de interés en la toma de decisiones hay que considerar, entre otros factores, su facultad de asumir el coste de responsabilidad social por el resultado de dichas decisiones. No está de más recordar que el sector sanitario también induce efectos positivos en el resto de los sectores económicos, contribuyendo al bienestar social, ni que la gestión sanitaria no sólo consiste en ocuparse de las infraestructuras o de la financiación, sino que implica crear cultura de gestión en los niveles «macro» (política sanitaria), «meso» (gestión de las instituciones) y «micro» (gestión de la práctica clínica) y que no sólo se debe gestionar la oferta de servicios, sino también su demanda. La desproporción entre recursos y demanda produce tensiones en todos los servicios de salud, con independencia de coyunturas económicas o políticas, por eso se proponen e implantan continuamente medidas para promover la mejora del desempeño y sostenibilidad de éstos. Dado el papel que, por la propia naturaleza de la organización sanitaria, juegan los profesionales sanitarios, en particular los médicos, ninguna medida podrá obtener resultados si no es con su implicación. Las organizaciones sanitarias son descentralizadas por naturaleza, el conocimiento que sustenta sus competencias esenciales está en la base, en el núcleo operativo compuesto por los profesionales sanitarios que prestan el servicio, según los valores intrínsecos de la profesión médica y los principios de la bioética.

La identificación explícita con valores éticos aporta eficiencia a las organizaciones, este concepto es la base de la dirección por valores. Lo fundamental a compartir, en un servicio de salud, es el reconocimiento de que el usuario-paciente es el eje del sistema, y la finalidad de la sanidad debe estar enfocada en él, según los valores intrínsecos de la medicina. Existen otros factores que pueden estar modulando la práctica clínica y la de gestión, si no se identifican pueden desviar a los servicios de salud de su finalidad. El servicio de salud público es objeto de elección social, por lo que para su mantenimiento y progreso es determinante la creación de valor, en términos de efectividad y aprecio. Crean valor, sobre todo, los usuarios y los profesionales, por más que sea imprescindible contar con estructuras adecuadas y debidamente utilizadas y con recursos financieros suficientes y bien gestionados. La creación de valor conlleva que los pacientes, y usuarios en general, sientan que son tratados como personas y que se los asiste en el mejor sitio posible y que los profesionales perciban que ejercen su función con calidad y respeto. Un contexto de complejidad e incertidumbre requiere un alto nivel de implicación y creatividad. Los directivos han de merecer credibilidad por su cualificación personal, profesional y coherencia, y se ha de permitir a los profesionales el necesario margen de acción, dentro de un marco, regido por valores explícitos, asumido por todos.

Puesto que este año no hubo brindis oficial ...

Puesto que este año no hubo brindis oficial ...

“Apuntes para un brindis navideño de concordia”

Cruce de discursos ficticio entre el consejero de Salud, Ramón Quirós, y los médicos de atención primaria

 

PABLO ÁLVAREZ. Corresponsal de Sanidad de La Nueva España

 

Queridos médicos:

Hace ahora un año, en un brindis como éste, os di los tres consejos que tanto os soliviantaron. Tal vez marcaron el inicio de nuestro divorcio. Sin duda, no estuve en mi mejor momento. Como algunos de mis colaboradores me ha reprochado, mejor me habría limitado a aquello de «sólo desearos unas felices fiestas y un próspero bla, bla, bla». También os digo que aquellas palabras se sacaron de contexto y se magnificaron. Pero es verdad: las dije. Y no soy precisamente un experto en apagar fuegos, lo reconozco.

Este año nos hemos peleado. Mucho. No era mi intención, pero tampoco me daba miedo. Sigue sin dármelo. Pienso que en la empresa para la que trabajamos los gastos están disparados. Pienso que la asistencia que damos es bastante mejorable. Pienso -y sabéis que es cierto- que en esta empresa quien quiere trabaja, y quien no quiere, no trabaja, y que a fin de mes todo el mundo cobra lo mismo. Pienso que llevabais varios años de un cierto «refalfio», consiguiendo mejoras retributivas y laborales muy considerables (ya las quisieran para sí la inmensa mayoría de vuestros pacientes) y a cambio de nada. ¿Que era algo que se os debía? Vale, pero entiendo que esto no puede seguir así. Más que nada, porque a este ritmo, con la gente buscándose asistencia privada y con los trabajadores en un estado de desmotivación progresivo, la empresa no tiene futuro.

No he conseguido que estas ideas calen entre vosotros. Pienso que estoy ganando la batalla de la opinión pública, que he conseguido la alianza de muchos ciudadanos. Pero sé que nunca como ahora los médicos de los centros de salud habíais estado tan de uñas contra una autoridad sanitaria. Lo lamento. Me cuentan que a cada paciente que acude a vuestras consultas le echáis un mitin de tres o cuatro minutos como poco. Mal síntoma. Y no quiero pensar lo que puede ocurrir si me meto a fondo a erradicar bolsas de ineficiencia en los hospitales. Igual me quemáis la Consejería (si decidís hacerlo, mejor el edificio antiguo, no calcinéis el Calatrava).

Tengo muy claro que, sin vosotros, pocos de nuestros planes pueden salir adelante. Quizá ninguno. Sé que he fallado en las formas, que quizá mi estilo verborreico y de apariencia prepotente os ha sacado de quicio. Pero debo deciros que, de fondo, sólo hay un deseo de mejorar la sanidad, y que eso ha de beneficiar a todos, porque todos la necesitamos. Voy a reconsiderar mi actitud y a empezar de nuevo. Tal vez me ha faltado hablar con vosotros. Pensé que os conocía, pero se ve que no. No me esperaba una reacción tan virulenta. Y eso que, por una vez, no pedís dinero. Voy a intentarlo de nuevo con más tacto, aunque ya me queda poco tiempo, porque no creo que el Presidente Areces me permita llegar a las elecciones autonómicas de 2011 a golpe de medida impopular.

Bueno, dejo aquí mi discurso navideño. No quiero irritaros de forma innecesaria, que sé que andáis susceptibles. Eso sí: procurad desayunar en casa, para llegar al trabajo con fuerza. Lo del periódico y la fisiología, a vuestro aire, pero si podéis hacerlo al mismo tiempo, mejor. ¡Feliz 2009!

Querido Consejero:

Hace un año estuviste insoportablemente chulo y grosero, y en los doce meses siguientes sólo has renunciado a lo segundo. No nos sentimos bien tratados. Te has equivocado de la cruz a la raya. Quisiste ir de listo, y a los médicos no nos gusta que nadie nos dé lecciones sobre casi nada, y menos sobre nuestro trabajo. Quisiste montar una «revolución» con un batallón de médicos cuarentones y cincuentones... ¡Ay, infeliz! Léete los libros de Historia. ¿Cuántas revoluciones conoces que hayan sido protagonizadas por la burguesía cincuentona?

Hombre, Consejero, que llevas, como nosotros, 25 años de médico y aún no nos conoces. Puedes intentar sacar más partido a nuestra experiencia, que es mucha y muy valiosa. A algunos incluso puedes pedirnos un nuevo esfuerzo en determinados proyectos que nos ilusionen... Pero pretender que la mayoría de nosotros renuncie a derechos que consideramos adquiridos (las conquistas del bienestar -las famosas tardes- siempre se toman como irreversibles) y nos embarquemos en un proyecto de gestión clínica que más bien parece un intento de colectivizar el fracaso en tiempos de vacas flacas... pues no, mira. Y sabes que contra los médicos poco puedes hacer. Si quieres, probamos, y un mes, el que quieras, echamos el «boli» a volar y a ver en cuánto dejamos la factura de medicamentos.

Como bien dices, no pedimos más dinero. No lo necesitamos, es cierto: por eso no queremos hacer guardias. Lo que queremos es que quites algunos obstáculos de nuestro trabajo (la dichosa burocracia, cubriendo papeles que puede resolver un auxiliar administrativo; las avalanchas de pacientes en algunas zonas...) y que nos dejes envejecer tranquilamente, aprovechando, eso sí, la sabiduría que nos han dado los años. Somos amigos del sistema sanitario, pero a nuestra edad ya no estamos interesados en casarnos con él. ¿Que quieres hacer una revolución con los chavales que ahora empiezan? Bien, ánimo. Aunque auguramos que te va a salir caro: la plantilla va a andar justa y todos han llegado a la Universidad -cosa que no ocurría en nuestra época- con una nota mínima de casi un nueve y con la sensación de haber aprobado ya una primera oposición. Por lo tanto, van a ser muy exigentes.

Mira, Consejero. Lo mejor es que te apliques a mejorar las condiciones de nuestro trabajo, de modo que podamos resolver más problemas de nuestros pacientes, y que te olvides del resto. Mejor dicho, que te metas a fondo donde están los verdaderos problemas: en los hospitales, que son la herida por la que se desangra la economía sanitaria y donde el nivel de escaqueo de algunos de nuestros colegas puede llegar a ser cósmico. Sitúate una mañana entera en la puerta del centro de salud del Cristo, en Oviedo, y toma nota de a qué hora llegan y se marchan muchos médicos del Hospital Central. Eso sin entrar a analizar lo que hacen dentro. Ciertamente, ellos replicarán que nuestro trabajo se limita a echar una ojeada al paciente y cubrir el consiguiente volante para el especialista. Pero compara los gastos en primaria y especializada y decide dónde te merece la pena quemarte.

Lo dicho, Consejero. Como es Navidad, podemos hablar de las guardias: las menos que se pueda, por favor, que estar doce horas seguidas viendo enfermos es agotador, y más a ciertas edades. Ahora bien, lo de la jornada ordinaria de tardes y lo de socializar la crisis mejor te lo guardas. Cuéntaselo a las nuevas generaciones.

Procuraremos desayunar algo en casa. De la fisiología, confórmate con que, con tal volumen de enfermos, no «la caguemos». Y sobre el periódico, cuanto menos te veamos en él, mejor. ¡Feliz 2009!

¿Qué pasa con los que jugaron a dos barajas ahora que se resolvió el congreso confederal?

¿Qué pasa con los que jugaron a dos barajas ahora que se resolvió el congreso confederal?

La cuestión nunca jamás hubiera pensado que se le pusiera tan fea a Jose Carnero, Secretario General de la Federación de Sanidad de CC.OO. en Asturias.

 

Tras un Congreso de nuestra Federación en Asturias, sin discrepancias, celebrado el pasado 11 de noviembre en el que se refrenda, casi por unanimidad, el trabajo de un equipo de integración nacido cuatro años antes en otro congreso, dicho sea de paso, en el que la división y las tensiones fueron indescriptibles; por un “juego a dos barajas”, en un contexto que nada tenía que ver con la realidad asturiana de su rama ni de su territorio: decidió apoyar en la conferencia de la Federación Estatal en Madrid a José Mª Fidalgo para su reelección. Y todo ello, creo yo, para “contentar a la vigente, y por poco tiempo ya, Sria. General de la Federación Estatal, `Fidalguista´ intransigente”. Esto traslada a Asturias la “represalia demandada” (…) de romper todos lo pactos, compromisos y lealtades, para así “castigar” a todos los que se habían declarado partidarios de Toxo en su ámbito de influencia.

 

Y claro, ocurre lo que tenía que ocurrir: “Si casi no se sabe jugar a los naipes con una baraja, menos con dos”

 

Tras anunciar a bombo y platillo la presunta deslealtad de los partidarios de Toxo por apostar por esa opción, simbolizándolo todo en el responsable de Información, Relaciones Institucionales y Salud Laboral, Joaquín Alvarez, que fue el que avaló la lista alternativa en Madrid de los hoy ganadores del Congreso Confederal; destituyéndolo de sus responsabilidades que, como es lógico, conllevó el acompañamiento de todos los demás que estaban en esas posiciones – el responsable de A. Sindical (Juan Miguel García) y la responsable de A. Primaria (Mª José Suarez) -; ahora ocurre que Toxo gana…

 

¡Ah!, pero como la cosa se vio venir unos días antes del resultado de ayer en el Congreso Confederal, aunque eso sí, bastante después de la consumación de la “felonía” en una reunión de la Comisión Ejecutiva de la Federación en Asturias celebrada el 4 de diciembre, bajo la supervisión personal de la, creo yo, “reverente fidalguista madrileña”; nuestro protagonista cambió de idea y se presentó ante los partidarios de Toxo – aunque sólo fuera por algún chigre que otro – como fiel seguidor de éste.

 

A la hora de escribir esto desconozco si Jose Carnero es de los 6 delegados que avalaron las dos candidaturas presentadas en el 9º Congreso Confederal, o si es de los 14 que no avalaron ninguna … ¡¡me da igual!!, tampoco le voy a preguntar lo que votó, porque también me da igual (además jamás podría estar seguro de que no me mentiría con su respuesta); sólo se que con sus hechos ya me ha demostrado sobradamente cuál es su nivel de coherencia y su capacidad de respeto hacia la de los demás…

 

El caso es que ahora ha ganado Toxo. Ha ganado la integración desde el reconocimiento y el respeto a la pluralidad. Ha ganado lo que el protagonista de esta misiva mía ni representa, ni simboliza ni, mucho menos, practica. Y el máximo exponente de todo lo contrario a eso o, dicho en plata, el representante de lo que Toxo simboliza es, porque así lo decidió el intercepto cuando actuó contra él como lo hizo, Joaquín Alvarez …

 

¿Tiene esto arreglo?. Feo lo veo, pero no para los que apostamos de verdad por Toxo, sino para los que hacen de esto un “juego de naipes” y no saben jugar … ¡¡y menos con dos barajas!!

 

Arturo M. G.

¿Llega tarde?: La ADSP hace un llamamiento, al conjunto de profesionales y ciudadanos que defienden la sostenibilidad y desarrollo del sistema sanitario público para alcanzar un gran pacto …

¿Llega tarde?: La ADSP hace un llamamiento, al conjunto de profesionales y ciudadanos que defienden la sostenibilidad y desarrollo del sistema sanitario público para alcanzar un gran pacto …

Un pacto por la atención primaria

Las listas de espera, una pesada losa que los ciudadanos tratan de obviar.

 

MANUEL MATALLANAS MÉDICO Y MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA DE ASTURIAS

 

El proceso de reforma de la atención primaria iniciado en 1984 supuso el banderín de salida de la reforma sanitaria. Si excluimos el gran cambio de la financiación del sistema sanitario, que supuso pasar de un sistema mutual a otro característico de los servicios nacionales de salud, fue la atención primaria la base sobre la que asentó la mencionada reforma. Sin embargo, el desarrollo de la atención primaria durante las diferentes legislaturas ha tenido altibajos con el resultado de disminuir el peso relativo en el gasto sanitario de la atención primaria, mientras que en atención hospitalaria no ha hecho más que crecer.

Además, las ineficiencias de la atención hospitalaria repercuten de manera directa en el funcionamiento de atención primaria, que siendo la puerta de entrada obligatoria del sistema, no tiene ningún control sobre la respuesta que la atención especializada da a sus demandas, como ocurre con las listas de espera, una pesada losa que los ciudadanos tratan de obviar con los servicios de urgencias, el amiguismo o las consultas privadas.

Otros factores que gravitan sobre el funcionamiento de la atención primaria son el desarrollo irregular e incompleto de las funciones de la enfermería; la distribución de los cupos sin diferenciar las zonas más pobres y envejecidas (con mayor demanda); la abusiva carga de trabajo burocrática (que dificulta la asistencia a los pacientes) o las dificultades de acceso a pruebas diagnósticas complejas por parte de la atención primaria, otra de las causas subyacentes de los tiempos de espera y de la indefensión de los profesionales de este sector.

En este contexto de problemas crónicos que irritan, desmoralizan y desmovilizan a los profesionales sanitarios, ha de situarse el último conflicto en la atención primaria de nuestra Comunidad. La Administración, presumiblemente espoleada por cuestiones instrumentales (como falta de médicos para las guardias) planteó (en paralelo a la existencia de grupos de estudio para mejorar algunos de los aspectos negativos en la atención primaria), cambiar la organización de los centros en lo que se refiere al horario de oferta de servicios y la realización de las guardias. En ningún momento, de manera pública y contundente, se explicitó cuál era el objetivo estratégico. Esto situó a la administración en un discurso confuso y contradictorio que irritó a los profesionales, que concluyeron, especialmente en los medios urbanos, que lo único que se intentaba era «poner consulta de tardes y obligarles a hacer guardias».

El conflicto estaba servido y alguna organización sindical, incidiendo sobre intereses laborales, por otra parte lícitos, explotó la situación en esa única dirección olvidando que la sostenibilidad del sistema está apoyada, entre otras cosas, en su prestigio y en la capacidad que tenga de dar respuesta a las demandas de los ciudadanos. Son posiciones que nunca han defendido el proceso de reforma de la atención primaria. Los mismos que llevaron a los tribunales el decreto de estructuras básicas de salud en 1984, impidiendo la primera convocatoria. Aquellos que, junto a muchos profesionales bienintencionados, intentan hacer creer que son los abanderados de la reforma y del buen hacer en la atención primaria cuando sus actos se han conducido en sentido opuesto.

Todo ello en un entorno en el que los ciudadanos miran los desencuentros con cierta estupefacción, porque sienten que los profesionales que les atienden cotidianamente lo hacen con gran nivel de profesionalidad, como acreditan las encuestas, pero, a su vez entienden que en pleno siglo XXI no hay empresa de servicios y menos aun pública sanitaria, que no contemple resolver sus problemas de accesibilidad. En esta situación la ADSPA considera que es imprescindible buscar terrenos de consenso, pues nos estamos jugando el desarrollo de la atención primaria de salud y la posibilidad de que esta influya en una mejora global del sistema, incidiendo en la atención especializada.

Es necesario que, incluso respetando las mejores condiciones laborales posibles en la actual situación socioeconómica, se conjure el conjunto de profesionales y ciudadanos que defienden la sostenibilidad y desarrollo del sistema sanitario público, suscribiendo entre todos un gran pacto por la atención primaria de salud que sirva para tender puentes y encontrar acuerdos.

Creemos que este gran pacto debe pivotar sobre los siguientes puntos:

1) Se debe orientar el desarrollo de las unidades de gestión clínica, como auténticos «gobiernos clínicos» de los equipos de atención primaria, considerando tanto la corresponsabilidad profesional como la existencia de auténticos incentivos.

2) La oferta de servicios de los equipos de atención primaria se adaptará en cada zona de salud según las demandas y necesidades de la población siempre con criterios de accesibilidad y trascendiendo la mera asistencia a demanda para incorporar actividades que favorezcan la coordinación con el nivel de atención especializada (desplazamiento de consultores especialistas a los centros de salud) la participación de los ciudadanos u otras actividades contempladas entre las misiones de los EAP.

3) La atención continuada y/o atención a las urgencias, debe ser motivo de un proceso en el que se evalúen todos los recursos disponibles, partiendo desde la atención especializada y teniendo en cuenta otros dispositivos de emergencia (112) que permitan una estratificación eficaz y eficiente de los servicios, según las necesidades de la población y características de los diferentes territorios.

4) Se urgirá el proceso de desburocratización del funcionamiento de los equipos, haciendo que determinados procedimientos (Farmacia, ILT, etc.) queden fuera del tiempo preciso para la atención, articulando la Administración los mecanismos pertinentes.

5) El acceso de los profesionales a todos los procedimientos diagnósticos desde la AP, debe ser habilitado absolutamente, lo que permitirá una reducción importantísima de los tiempos de espera en el nivel de atención especializada, así como una reducción de consultas redundantes.

6) Es imprescindible el análisis de la distribución de cupos, considerando no sólo el número de habitantes sino la frecuentación, para realizar una distribución más equitativa y para incorporar nuevos profesionales donde sea preciso. Todo ello con el objetivo de aumentar y mejorar el tiempo de dedicación por paciente, y por tanto la calidad de la atención.

7) De una manera sosegada y consensuada se debe proceder por el conjunto del sistema (Administración y profesionales) a revisar la cartera de servicios de los EAP, replanteándose aquellos que han colaborado a potenciar la hipermedicalizacion actual.

8) La enfermería de atención primaria constituyó el mayor incremento cuantitativo de personal en los EAP. Sus funciones, su desarrollo, son sustanciales para que la labor de los equipos vaya más allá de la medicalización dominante. Es fundamental trabajar en el desarrollo de este camino, analizando todas las posibilidades profesionales de este colectivo, huyendo de corporativismos.

9) Redefinir la situación y acción de determinados profesionales de los EAP en el contexto actual: trabajadores sociales (en relación con el desarrollo de la ley de Dependencia y/o el espacio sociosanitario), fisioterapeutas, matronas, etcétera, reconsiderando su oferta de servicios.

10) Es necesario dibujar mecanismos nuevos en la relación entre los dos niveles asistenciales. La atención primaria debe fortalecer su misión como puerta de entrada al sistema, de tal manera que la atención especializada sea consciente de manera inevitable de que es un nivel asistencial que debe dar respuesta a la demanda desde la atención primaria, y que su ineficiencia (tiempo de espera) será penalizada. Sin maximalismos y huyendo de «parches» perversos como las «peonadas», el esfuerzo de colaborar a ambos niveles en el desarrollo de procesos asistenciales debe ser incorporado al sistema de incentivos de los profesionales.

11) Deben definirse, con exactitud, aquellas actividades y objetivos que en materia de salud pública, deben desarrollar los EAP, recuperando y mejorando la integración de éstos en la cartera de los equipos.

12) Los servicios de salud son de todos los ciudadanos que los soportan con sus impuestos y los legitiman con su uso y aceptación, por ello no debe pasar más tiempo para que su participación en el control, orientación y evaluación sea más real y efectiva. Se desarrollará por tanto esta participación mediante la creación y desarrollo de consejos de dirección, administración, etcétera, por zona de salud y/o área que sirvan para mejorar la calidad de los servicios gracias a la colaboración de todos los implicados.