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OPINION

¿QUE PASA CON LA PARTICIPACION CIUDADANA EN ESTE HOSPITAL?

¿QUE PASA CON LA PARTICIPACION CIUDADANA EN ESTE HOSPITAL?

Desde enero de este año tenemos legislados por Decreto, en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, los Consejos de Salud de área que bajo el lema “participación ciudadana: cauce más idóneo para hacer efectivo el derechos a la protección a la salud” esperan, pacientemente, a que el Sr. Consejero de Sanidad dicte las disposiciones necesarias a fin de proceder al desarrollo y ejecución de lo dispuesto en la Ley; desde febrero, esta vez en el Boletín Oficial del Estado, tenemos la Ley que regula al Procurador General – figura equivalente en nuestra comunidad autónoma al Defensor del Pueblo o de los ciudadanos – sobre el que ya se barajan nombres y que, tras su nombramiento, será completo su desarrollo y funcionamiento en un plazo no superior a 6 meses; y desde 1987 tenemos, en el ordenamiento sanitario que desarrolla la Ley General de Sanidad, las Comisiones de Participación Ciudadana en los hospitales que, en una mezcla de Consejos de Salud e instrumentos de defensa de los ciudadanos, pretendían hacer nacer el embrión de esa “protección a la salud participada” tan teorizada y tan poco puesta en práctica, por lo menos,  con el mismo rigor y fuerza que cuando se la teoriza. Podría seguir enumerando instrumentos de participación y de defensa de los derechos de los ciudadanos, más en el terreno sanitario, pero ello de poco serviría si la realidad es que al final una cosa es la teoría – y en eso nuestro sistema es de los mejores del mundo – y otra bien distinta la práctica ...

En el Hospital “Valle del Nalón” sobrevivieron, aunque minimamente funcionantes, la Comisión de Participación Hospitalaria, al que un día por arte de magia le cambiaron el nombre al de Comisión de Participación Ciudadana, y la Comisión de Bienestar Social que, como su nombre indica, atiende a eso: “...qué nivel de bienestar real tienen los pacientes cuando tienen la necesidad de ser atendidos por la atención especializada de esta área...”

Recientemente, por los problemas de colapso y hacinamiento de las urgencias en nuestro centro, por los nuevos retrasos en la instalación de la Resonancia Nuclear Magnética y demás obras de remodelación en el área adyacente (urgencias, precisamente), o por la no puesta en funcionamiento en el recien reinaugurado Centro de Salud de Sama de las consultas de Atención Especializada comprometidas, o por los debidos análisis rigurosos de los objetivos cumplidos o no cumplidos al cierre del ejercicio de actividad de nuestro hospital en el año 2005, o por la negociación de un nuevo contrato programa para los próximos 2 años; nadie se atreverá a dudar de que si hay un mínimo de participación ciudadana ésta debería ser convocada para ser informada de primera mano y con el rigor y contraste precisos, sobre todos estos temas. Pero no es así. El 2 de marzo, y por algún escrito remitido a la Gerencia de este Hospital por representantes vecinales, obtuvimos por respuesta que la convocatoria de la Comisión de Participación Ciudadana de nuestro Hospital sería inminente. Hoy, más de un mes después seguimos esperando y los problemas siguen acumulándose. Nuestro Gerente es uno de los adalides teóricos de la calidad en la salud y la necesaria participación de los principales protagonista de la misma – los ciudadanos – en su control. Sin embargo, en la práctica empieza a rehuir cualquiera de estos foros porque en ellos acaba estando el enemigo si, como supone, no le dan la zarón en todo, y las cosas parece que van por ahí.

Con todo esto, y no pretendiendo ser adivino o profeta en mi tierra, veremos cómo se desarrollan teóricamente los muchos ámbitos legales de participación, control y defensa por parte de los ciudadanos, pero no creo llegar a ver cuando de verdad eso sea algo eficaz o real. Y es que lo de urgencias del hospital no puede solucionarse dentro de 10 años ... mientras tanto, las responsabilidades, se diluyen o se olvidan.

SEGUNDA PARTE DEL INFORME REMITIDO POR ESTA SECCION SINDICAL A LA FEDERACION SOBRE LA PRESUNTA ILEGALIDAD DE LOS ACUERDOS DEL SESPA

SEGUNDA PARTE DEL INFORME REMITIDO POR ESTA SECCION SINDICAL A LA FEDERACION SOBRE LA PRESUNTA ILEGALIDAD DE LOS ACUERDOS DEL SESPA

CONTINUACION DEL ARTICULO ANTERIOR DE ESTA MISMA PAGINA 

3.-  La Resolución de 10 de febrero de 2006, de la Gerencia del SESPA, tiene claro su “objeto” en su apartado primero: la regulación de la jornada ordinaria anual de todo el personal que prestamos servicio en el SESPA; y sólo excepciona de su ámbito de aplicación al personal de atención especializada contratado con carácter eventual para la realización de servicios de atención continuada. Esta cuestión, es importante resaltarla dado que el personal de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP), los trabajadores de turnos fijos nocturnos de atención especializada y los trabajadores de turnos rotatorios de este mismo ámbito, está claro que se pretende que estén dentro del ámbito de aplicación de la “Resolución” en cuestión.
Aquí, e indirectamente por la referencia final que hace este apartado segundo al Estatuto Marco (Ley 55/2003), para los trabajadores laborales con convenio colectivo, cabe que no sólo repasemos lo que dice la disposición Adicional segunda de la Ley sino todos estos otros artlos:
“Artículo 47. Jornada ordinaria de trabajo.
1. La jornada ordinaria de trabajo en los centros sanitarios se determinará en las normas, pactos o acuerdos, según en cada caso resulte procedente.

Representación, participación y negociación colectiva

Artículo 78. Criterios generales.
Resultarán de aplicación al personal estatutario, en materia de representación, participación y negociación colectiva para la determinación de sus condiciones de trabajo, las normas generales contenidas en la Ley 9/1987, de 12 de junio, de órganos de representación, determinación de las condiciones de trabajo y de participación del personal al servicio de las Administraciones públicas, y disposiciones de desarrollo, con las peculiaridades que se establecen en esta ley.

Artículo 79. Mesas sectoriales de negociación.
1. La negociación colectiva de las condiciones de trabajo del personal estatutario de los servicios de salud se efectuará mediante la capacidad representativa reconocida
a las organizaciones sindicales en la Constitución y en la Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical.
2. En el ámbito de cada servicio de salud se constituirá una mesa sectorial de negociación, en la que estarán presentes los representantes de la correspondiente Administración pública o servicio de salud y las organizaciones sindicales más representativas en el nivel estatal y de la comunidad autónoma, así como las que hayan obtenido el 10 por ciento o más de los representantes en la elecciones para delegados y juntas de personal en el servicio de salud.

Artículo 80. Pactos y acuerdos.
1. En el seno de las mesas de negociación, los representantes de la Administración o servicio de salud y los representantes de las organizaciones sindicales podrán
concertar pactos y acuerdos.
Los pactos, que serán de aplicación directa al personal afectado, versarán sobre materias que correspondan al ámbito competencial del órgano que los suscriba.
Los acuerdos se referirán a materias cuya competencia corresponda al órgano de gobierno de la correspondiente Administración pública y, para su eficacia, precisarán la previa, expresa y formal aprobación del citado órgano de gobierno.
2. Deberán ser objeto de negociación, en los términos previstos en el capítulo III de la Ley 9/1987, de 12 de junio, las siguientes materias:
a) La determinación y aplicación de las retribuciones del personal estatutario.
b) Los planes y fondos de formación.
c) Los planes de acción social.
d) Las materias relativas a la selección de personal estatutario y a la provisión de plazas, incluyendo la oferta global de empleo del servicio de salud.
e) La regulación de la jornada laboral, tiempo de trabajo y régimen de descansos.
f) El régimen de permisos y licencias.
g) Los planes de ordenación de recursos humanos.
h) Los sistemas de carrera profesional.
i) Las materias relativas a la prevención de riesgos laborales.
j) Las propuestas sobre la aplicación de los derechos sindicales y de participación.
k) En general, cuantas materias afecten a las condiciones de trabajo y al ámbito de relaciones del personal estatutario y sus organizaciones sindicales con la Administración pública o el servicio de salud.
3. La negociación colectiva estará presidida por los principios de buena fe y de voluntad negociadora, debiendo facilitarse las partes la información que resulte necesaria para la eficacia de la negociación.
4. Quedan excluidas de la obligatoriedad de negociación las decisiones de la Administración pública o del servicio de salud que afecten a sus potestades de
organización, al ejercicio de derechos por los ciudadanos y al procedimiento de formación de los actos y disposiciones administrativas.
Cuando las decisiones de la Administración o servicio de salud que afecten a sus potestades de organización puedan tener repercusión sobre las condiciones de trabajo
del personal estatutario, procederá la consulta a las organizaciones sindicales presentes en la correspondiente
mesa sectorial de negociación.
5. Corresponderá al Gobierno, o a los Consejos de Gobierno de las comunidades autónomas, en sus respectivos ámbitos, establecer las condiciones de trabajo del personal estatutario cuando no se produzca acuerdo en la negociación o no se alcance la aprobación expresa y formal a que alude el apartado 1 de este artículo.
Disposición transitoria sexta. Aplicación paulatina de esta ley.
1. No obstante lo previsto en las disposiciones derogatoria única y final tercera, las previsiones de esta ley que a continuación se indican producirán efectos en la forma que se señala:
a) Las previsiones de los artículos 40 y 43 de esta ley entrarán en vigor, en cada servicio de salud, cuando así se establezca en las normas a que se refiere su artículo
3. En tanto se produce tal entrada en vigor se mantendrán vigentes, en cada servicio de salud y sin carácter básico, las normas previstas en la disposición derogatoria única.1.b), o las equivalentes de cada comunidad autónoma.
Disposición derogatoria única. Derogación de normas.
1. Quedan derogadas, o se considerarán, en su caso, inaplicables al personal estatutario de los servicios de salud, cuantas disposiciones de igual o inferior rango se opongan o contradigan a lo dispuesto en esta ley y, especialmente, las siguientes:
a) El apartado 1 del artículo 84 de la Ley 14/1986, de 25 de abril, General de Sanidad.
b) El Real Decreto Ley 3/1987, de 11 de septiembre, sobre retribuciones del personal estatutario del Instituto Nacional de la Salud, y las disposiciones y acuerdos que lo complementan y desarrollan.
c) La Ley 30/1999, de 5 de octubre, de selección y provisión de plazas de personal estatuario de los servicios de salud.
d) El Real Decreto Ley 1/1999, de 8 de enero, sobre selección de personal estatutario y provisión de plazas en las instituciones sanitarias de la Seguridad Social.
e) El Estatuto jurídico del personal médico de la Seguridad Social aprobado por Decreto 3160/1966, de 23 de diciembre, y las disposiciones que lo modifican,
complementan y desarrollan.
f) El Estatuto de personal sanitario no facultativo de las instituciones sanitarias de la Seguridad Social aprobado por la Orden de 26 de abril de 1973, con excepción de su artículo 151, así como las disposiciones que lo modifican, complementan y desarrollan.
g) El Estatuto de personal no sanitario de las instituciones sanitarias de la Seguridad Social aprobado por la Orden de 5 de julio de 1971, y las disposiciones que lo modifican, complementan y desarrollan.
2. La entrada en vigor de esta ley no supondrá la modificación o derogación de los pactos y acuerdos vigentes en aquellos aspectos que no se opongan o contradigan lo establecido en la misma.

Nota: nuevamente los párrafos en "negrita" los destacamos porque, a nuestro entender, deberían ser directamente aplicables a nuestra situación... LO CONTRARIO TENDRIA QUE DEMOSTRARMELO QUIEN SUSTENTE OTRA OPINION.
La tesis fundamental de este informe es que “las normas, pactos o acuerdos que en cada caso resulten procedentes” no han sido aquí usadas apropiadamente, ya que el único acto administrativo existente es la Resolución que planteamos impugnar, y en ella existen materias reguladas por pactos y acuerdos vigentes que van desde el Consejo de Ministros (años 1993 y 2001), hasta el propio Consejo de Gobierno del Principado de Asturias cuando aprobó las cuantías y condiciones del sistema retributivo vigente hoy (p.e. la nocturnidad de los SUAP, o la cuantía del complemento para las noches fijas, entre otros)... todo ello sin considerar que el máximo órgano del SESPA no es su Gerente sino el Consejo de Administración.
Pero siguiendo con el contenido de la Resolución, es en el apartado cuarto de la misma dónde se producen más vulneraciones:
No se considera turno rotatorio lo del SUAP y si lo del SAMU, cuando en las recientes oposiciones extraordinarias, y como consecuencia del Acuerdo del Consejo de Ministros de creación de los SUAP, la convocatoria de las plazas de esta modalidad era única para ambos servicios bajo el epígrafe de “urgencias de Atención Primaria”, lo cual identifica un único marco normativo aunque en esta u otra Comunidad Autónoma tengan separada su denominación en función de que tengan horarios ligeramente diferentes: los SAMU son 24 horas al día todos los días del año y los SUAP son 24 horas al día todos los domingos y festivos del año, en algunos casos también los sábados, y el resto de los días hasta completar los 365 días en el horario nocturno de 22 h a 8 h.
Desaparecen, con la prohibición tajante de efectuar en el turno rotatorio más de 70 noches al año,  los turnos fijos nocturnos lo cual, además de contradecir los Acuerdos de 22 de febrero de 1992 y todo su desarrollo posterior (que no se opone a lo establecido en la Ley 55/2003), también vulnera lo establecido en el sistema retributivo vigente – dónde está contemplada la retribución complementaria de estos trabajadores -. Además, el cambio sustancial que supone que lleves a noches fijas más de 10 años y que eso permita que en tu servicio haya un proporcional número de trabajadores a turno diurno sin noches, viene a ser alterado ahora por el hecho de que tendrán que rotar todos, o una gran mayoría, para mantener la cobertura que se pierde con la desaparición del sistema vigente hasta hoy.
La aplicación de estas dos cuestiones supone, para los trabajadores de los SUAP y para los de turno fijo de noche, un incremento de su jornada anual y una merma sustancial de las retribuciones que venían percibiendo hasta ahora.
Como continuación y corroboración de la tesis esencial de este infrome, adjunto a esta, te remito la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (sala de lo contencioso-administrativo) - la misma a la que iría nuestra posible impugnación -, en la que CC.OO. ganó en el 2005, la impugnación del Acuerdo del Consejo de Gobierno del Principado de Asturias porque vulneraba el Acuerdo del Consejo de Ministros, en los SUAP: "... no es instrumento jurídico suficiente para producir una alteración de otra norma de rango superior ..." – dicen literalmente.
Ahora, en este tema que firmaron SATSE, SAE y UGT, ni siquiera hay un Acuerdo de Consejo de Gobierno, sino sólo dos Resoluciones del Juanjo Cañas ??? (Gerente del SEPA) como único acto administrativo que, además, ni siquiera autorizó previamente el Consejo de Administración del SESPA (preceptivo según sus propias competencias de acuerdo con el artlo. 15 de la Ley 1/92, como él nos recuerda).
También os adjunto un escrito de la Secretaría General del SESPA - Nuria Vega Prosper - en el que reconocen con toda claridad los términos y alcance de la Sentencia de CC.OO. ¡¡firme!! En resumen:
- por vulnerar el Acuerdo del Consejo de Ministros sobre los SUAP...
- por vulnerar el Acuerdo del Consejo de Ministros de 10 de Junio de 1992 que dan validez a los famosos Acuerdos de Febrero de 1992...
- por no legislar con el rango debido otras materias que, obligatoriamente deberían ser de Consejo de Gobierno de Asturias y
- por no pedir aprobación expresa, para el resto, al Consejo de Administración del SESPA...
La Resolucione de Jornada del Juanjo Cañas, debería ser declarada NULA DE PLENO DERECHO.

TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE ASTURIAS
SALA DE LO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO
RECURSO: 1589/03
RECURRENTE: COMISIONES OBRERAS DE ASTUR1AS
RECURRIDO:CONSEJO DE GOBIERNODEL PRINCIPADO
SENTENCIA NÚM. 410/05

En OVIEDO)a cuatro de Abril de dos mil cinco.

...frente al Acuerdo del Consejo de Gobierno del Principado de Asturias, por el que se fijan las retribuciones del personal estatutario del Servicio de Salud del Principado de Asturias, que se impugna únicamente en relación a las retribuciones del llamado "coordinador del suap", Estando la Administración demandada represehtada por el Sr.Letrado del Principado.

Fundamento de Derecho Segundo.- “....el Acuerdo del Consejo de Gobierno aquí impugnado por el que se fijan las cuantías de las retribuciones del personal estatutario del SESPA no es un instrumento jurídico suficiente para producir una alteración de otra norma de rango superior como aquí ocurrió, siendo este un acuerdo del Consejo de Ministros de modificación de los complementos de destino y específico del personal estatutario del INSALUD consecuencia de los acuerdos suscritos en el ámbito de la Mesa Sectorial entre las organizaciones sindicales y la Administración. Razones ellas que llevan a la estimación del recurso interpuesto.”

Apartado CUARTO de la Resolución de la Secretaría General del SESPA FRENTE A LA RECLAMACION FORMULADA EN VIA PREVIA EL 30 de Sptiembre de 2005, por Ana Enma García San Millan (delegada de la Junta de Personal de CC.OO. en el área VIII): “... A mayor abundamiento es de reseñar la sentencia firme de 4 de abril de 2005 dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias que estima el recurso contencioso administrativo promovido por CC.OO contra el Acuerdo del Consejo de Gobierno del Principado de 3 de febrero de 2003 por el que se fijan las retribuciones del personal Estatutario del SESPA, en lo relativo a los haberes correspondientes al Coordinador del SUAP declarando que en virtud del principio de Jerarquía normativa el Acuerdo del I Consejode Gobierno no puede vulnerar lo establecido en el Acuerdoentre el lnsalud y los Sindicatos de 23 de noviembre de 2001 aprobado por el Consejo de Ministros el cual no distingue entre personal facultativo y otro personal sanitario a la hora de asignar el complemento de destino y específico del Coordinador del SUAP.”
ACUERDO DE CREACION DE LOS SUAP:
El Consejo de Ministros, en su reunión de 14 de diciembre de 2001, a propuesta de la Ministra de Sanidad y Consumo, aprobó el Acuerdo por el que se aprueban diversas modificaciones en los Complementos de Destino y Específicos del Personal Estatutario del INSALUD como consecuencia de Acuerdos suscritos en el ámbito de la Mesa  Sectorial de Sanidad. El Acuerdo de Consejo de Ministros figura a continuación de la presente Resolución como anexo I. Los Acuerdos Sindicales aprobados por el Gobierno figuran como anexo II a esta Resolución.
A fin de favorecer su conocimiento, esta Dirección General ha resuelto ordenar su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».
Madrid, 27 de diciembre de 2001.
SUAP
“Cuarto.- Jornada laboral y formación continuada.- El Personal adscrito a los SUAP (Servicios de Urgencia de Atención Primaria) tendrá que realizar, como el resto de los profesionales de Atención Primaria, la jornada ordinaria establecida con carácter general para el Personal Estatutario dependiente del INSALUD.
Para ello, y teniendo en cuenta las especiales condiciones de prestación de servicios de este personal, se procederá a la ponderación de la jornada anual que en cada caso corresponda.
Dentro del cómputo de esta jornada, se descontarán, para actividades formativas, cuarenta horas a los profesionales Sanitarios de los Servicios de Urgencia de Atención Primaria y treinta horas a los profesionales no Sanitarios.
Tercero.- Retribuciones del Personal de los SUAP. Se acuerda homologar las  Retribuciones del personal de los nuevos Servicios de Urgencia de Atención Primaria a las del personal homologo de Emergencias de las Gerencias del 061 ( hoy SAMU??), debiendo ser sus retribuciones fijas y periódicas iguales a las establecidas, actualmente, para dicho personal sanitario.”

Junto con el texto de esta Auerdo, deberían presentarse  los Acuerdos entre la Administración y Organizaciones Sindicales más representativas sobre aspectos profesionales, económicos y organizativos en las Instituciones Sanitarias dependientes del INSALUD de 22 de febrero de 1992, publicados por Resolución de 10 de junio de 1992 (BOE de 3 de julio de 1992), interpretados conforme texto suscrito el 20 de diciembre de 1996, realizada por la Comisión paritaria de seguimiento del Acuerdo (BOE 21 de febrero de 1997); así como en el Acuerdo sobre Atención Primaria de 3 de julio de 1992 (publicado el 2 de febrero de 1993).

MAS MATERIA VULNERADA?
Artlo 11.3. del Estaturo Marco.- El Foro Marco para el Diálogo Social deberá ser
informado de los acuerdos de las mesas sectoriales del sector sanitario, así como de los de las mesas generales que afecten a dicho sector.
Artlo. 11.4 del Estatuto Marco.-  El Ministerio de Sanidad y Consumo constituirá un ámbito de negociación, para lo cual convocará a las organizaciones sindicales representadas en el Foro Marco para el Diálogo Social a fin de negociar los contenidos de la normativa básica relativa al personal estatutario de los servicios de salud que dicho ministerio pudiera elaborar, cuando tales contenidos se refieran a las materias previstas en el artículo 32 de la Ley 9/1987, de 12 de junio, de órganos de representación, determinación de las condiciones de trabajo y participación del personal al servicio de las Administraciones públicas, en todo aquello que no afecte a las competencias de las comunidades autónomas y sin perjuicio de los asuntos atribuidos a la Mesa General de Negociación de la Administración General del Estado, incluyendo aquellos aspectos relacionados con la relación laboral especial de residencia que el Gobierno regulará por real decreto de acuerdo con las normas de las Comunidades Europeas y en el que se establecerán las peculiaridades de la duración de la jornada de trabajo y régimen de descansos de este personal en formación.
A tales efectos, y de acuerdo con lo previsto en el artículo 31.3 de la Ley 9/1987, de 12 de junio, estas reuniones podrán ser convocadas por decisión del ministerio, por  acuerdo entre éste y las organizaciones sindicales, y por solicitud de todas las  organizaciones sindicales presentes en el Foro Marco, realizándose, al menos, una al año.
Si se pretende incluir la otra Resolución – la del 1% - para su impugnación, hay que ampliar el trabajo  destacando, entre otras cuestiones, la separación existente entre los grupos E y D, en los conceptos retributivos complementarios, que antes no había (desarrollo de la Ley 3/87).
Saludos
Arturo.
 Riaño-Langreo a 14 de marzo de 2006

PRIMERA PARTE DEL INFORME REMITIDO POR ESTA SECCION SINDICAL A LA FEDERACION SOBRE LA PRESUNTA ILEGALIDAD DE LOS ACUERDOS DEL SESPA

PRIMERA PARTE DEL INFORME REMITIDO POR ESTA SECCION SINDICAL A LA FEDERACION SOBRE LA PRESUNTA ILEGALIDAD DE LOS ACUERDOS DEL SESPA INFORME SOBRE LA POSIBLE IMPUGNACION DE LA JORNADA-SESPA
(BORRADOR REMITIDO EL 14 DE MARZO DE 2006)

¿Tiene la Gerencia del SESPA competencias para dictar la Resolución de 12 de febrero de 2006 sobre la regulación del régimen de jornada ordinaria anual del personal que presta servicios en las Instituciones Sanitarias dependientes del Servicio de Salud del Principado de Asturias?

Para responder adecuadamente a la cuestión planteada hay que analizarla desde los siguientes aspectos:
·        El amparo normativo esgrimido por la propia Gerencia del SESPA en su Resolución, es decir, el Artlo 15 de la Ley 1/92, de 2 de julio, reguladora del Servicio de Salud del Principado de Asturias (BOPA nº 162 de 13 de julio de 1992).
·       
El amparo que supone la existencia de unos Acuerdos para la modernización y mejora en la Administración del Principado de Asturias, firmados el 21 de Julio de 2005 entre las organizaciones sindicales UGT, CEMSATSE y SAE y la Administración del Principado, en el marco de la Mesa General; y de los cuales se produce un desarrollo, en la Comisión de Seguimiento que emana de dicho Acuerdo, con posterior ratificación en la Mesa General el 8 de febrero de 2006, con los mismos firmantes.
·       
Y todo ello desde la perspectiva del contenido y alcance reales de las medidas concretas contenidas en la Resolución de la Gerencia del SESPA de 12 de febrero de 2006.
1.- Sobre la primera de las cuestiones hay que decir que si bien la Gerencia del SESPA ostenta la jefatura de personal  y tiene capacidad para dictar instrucciones y circulares sobre el funcionamiento y la organización internas del servicio de salud, éstas están sujetas a la ejecución de los Acuerdos del Consejo de Administración del SESPA así como a las disposiciones que regulen la actuación del servicio de salud y a la normativa sanitaria que le sea de aplicación; cuestiones éstas últimas a las que también está sometido el propio Consejo de Administración.
En consecuencia, la Gerencia del SESPA, no puede emintir “Resoluciones” (entendidas en el marco normativo) y sus instrucciones o circulares deben estar sometidas a la autorización expresa del Consejo de Administración máxime, si como es el caso, contienen modificaciones no sólo funcionales u organizativas, sino normativas y con impòrtantes implicaciones sustanciales sobre derechos de los trabajadores, como veremos más adelante. En este último caso, ni siquiera el Consejo de Administración tiene competencias ya que algunas de estas cuestiones tendrían que ser objeto de norma legal suficiente que permitiera la modificación de otras normas anteriores hoy vigentes.
Esta, evidentemente, no es la situación presente, y tampoco se preveen esos ajustes normativos en un futuro inmediato.
Luego mi conclusión, para este primer apartado, es categórica: EL GERENTE DEL SESPA SE ESTÁ ARROGANDO COMPETENCIAS DE LAS QUE CARECE, sólo hay que enumerar qué cuestiones son modificaciones sustanciales, cuales contradicen normas superiores (Acuerdos de 22.12.92 aprobados por Acuerdo del Consejo de Ministros de 10 de junio de 1993 y publicado en el BOE de 3 de julio de 1993 y Acuerdos de Consejo de Ministros de 14 de Diciembre de 2001, p.e.), para obterner el necesario amparo jurídico del Tribunal correspondiente.
Sobre todo esto, con más detalle, nos ocuparemos en el punto 3 de este informe, aunque de manera ilustrativa y con ánimo comparativo, transcribimos lo que al respecto se estableció en la comunidad Autónoma de Cantabria en diciembre de 2003:
Resolución por la que se dispone la publicación del Acuerdo del Consejo de Gobierno adoptado el 18 de diciembre de 2003 por el que se fija la jornada del personal de Instituciones Sanitarias del Servicio Cántabro de Salud.

El Consejo de Gobierno de Cantabria, en la reunión reseñada, adoptó, entre otros, el siguiente acuerdo:
De conformidad con lo previsto en el artículo 37.2 de la Ley 9/1987, de 12 de junio, de Órganos de Representación, Determinación de las Condiciones de Trabajo y
Participación del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, en el artículo 12.2.B) de la Ley de Cantabria 4/1993, de 10 marzo, de Función Pública de Cantabria
y en el artículo 80.5 Ley 55/2003, de 16 de diciembre, del Estatuto Marco del Personal Estatutario de los Servicios de Salud, y a propuesta de la Consejera de
Sanidad y Servicios Sociales,
SE ACUERDA
En el ámbito de las Instituciones Sanitarias del Servicio Cántabro de Salud es aplicable la Jornada establecida en los Acuerdos entre la Administración y Organizaciones Sindicales más representativas sobre aspectos profesionales, económicos y organizativos en las Instituciones Sanitarias dependientes del INSALUD de 22 de febrero de 1992, publicados por Resolución de 10 de junio de 1992 (BOE de 3 de julio de 1992), interpretados conforme texto suscrito el 20 de diciembre de 1996, realizada por la Comisión paritaria de seguimiento del Acuerdo (BOE 21 de febrero de 1997); así como en el Acuerdo sobre Atención Primaria de 3 de julio de 1992 (publicado el 2 de febrero de 1993). Jornada que se estableció en 1645 horas efectivas de trabajo para el turno diurno, 1470 para el turno de trabajo fijo nocturno y una ponderación dependiendo del número de noches trabajadas al año, teniendo en cuenta que 1530 horas se corresponden con 42 noches.
Por su parte en el Acuerdo Marco para el desarrollo y la mejora de la Sanidad en la Comunidad Autónoma de Cantabria, mediante la modernización y reordenación de los
Servicios Sanitarios, adoptado el 27 de agosto de 2002 en el seno de la Mesa de Personal Sanitario (BOC de 22 y 24 de enero de 2003), se acordó en materia de jornada de trabajo:
«Se creará un grupo de trabajo para el estudio técnico del régimen de reducción y reordenación de la jornada hasta poder alcanzar las 35 horas en cómputo semanal con
su debida ponderación». Realizado el estudio del grupo de trabajo creado al efecto, sus conclusiones fueron elevadas a la Mesa Sectorial de Personal de Instituciones Sanitarias, en la que se ha abordado la correspondiente negociación sin que haya sido posible alcanzar un acuerdo.
En consecuencia, con el presente acuerdo se pretende mejorar las condiciones de trabajo del personal de Instituciones Sanitarias del Servicio Cántabro de Salud y la calidad
en su prestación de servicios a los usuarios de los servicios sanitarios, con lo que su régimen de jornada en cómputo anual no superará las treinta y cinco horas semanales
de promedio.Todo ello, en un marco presupuestario que permita asumir el coste económico que supondrá organizativamente el desarrollo de la implantación de la
jornada de treinta y cinco horas en los centros sanitarios del Servicio Cántabro de Salud.
Es por lo que se establece la jornada anual del personal de Instituciones Sanitarias del Servicio Cántabro de Salud en los siguientes términos:
...
A efectos de lo previsto en este Acuerdo, se entenderá por jornada en turno diurno, en turno rotatorio y en turno nocturno, la interpretación dada por la Comisión de
Seguimiento de los Acuerdos de 22 de febrero de 1992, publicada en el BOE el 21 de febrero de 1997.”
Nota: los párrafos resaltados "en negrita" los destacamos porque, a nuestro entender, deberían ser directamente aplicables a nuestra Comunidad Autónoma ya que la Gerencia del SESPA carece de competencias derogatorias al respecto... LO CONTRARIO TENDRIA QUE DEMOSTRARMELO QUIEN SUSTENTE OTRA OPINION.

2.- Sobre la segunda cuestión, es decir, la traslación, con “la Resolución de la Gerencia del SESPA” de lo Acordado en Mesa General o en la Comisión de Seguimiento – lo cual no siendo indistinto tendrá aquí un tratamiento común, YA QUE CONSIDERO NO ES MISION NUESTRA, AHORA, DEFENDER UNA HIPOTETICA VULNERACION DE LA BUENA FE DE UNA NEGOCIACION EN LA QUE NO SOMOS FIRMANTES -; es muy ilustrativo recordar  El Artículo 35 de la Ley 9/1987, de 12 de junio, de Órganos de Representación, Determinación de las Condiciones de Trabajo y Participación del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas, en la redacción dada por la Ley 7/90:
“Los representantes de la Administración del Estado, de las Comunidades Autónomas o de las Entidades locales y de las organizaciones sindicales o sindicatos a que hacen referencia los artículos 30 y 31.2 de la presente Ley, podrán llegar a Acuerdos y Pactos para la determinación de las condiciones de trabajo de los funcionarios públicos.
Los Pactos se celebrarán sobre materias que se correspondan estrictamente con el ámbito competencial del órgano administrativo que lo suscriba y vincularán directamente a las partes.
Los Acuerdos versarán sobre materias competencia del Consejo de Ministros, Consejos de Gobierno de Comunidades Autónomas o Pleno de las Entidades locales. Para su validez y eficacia será necesaria la aprobación expresa y formal de estos órganos en su ámbito respectivo.
Los Pactos y Acuerdos deberán establecer las partes intervinientes y el plazo de vigencia, así como su ámbito personal, funcional y territorial.
Por acuerdo de las partes, podrán establecerse comisiones de seguimiento de los Pactos y Acuerdos.”
Tanto el texto de la Mesa General de 21 de julio de 2005, como el del 8 de febrero de 2006, se califican de “ACUERDOS”, y yo creo que dicha calificación es acertada; sin embargo no me consta que haya existido la aprobación expresa y formal del Consejo de Gobierno del Principado de Asturias ni para unos ni para otros... En todo caso, y siguiendo la clara linea doctrinal existente al respecto en nuestro pais, lo cierto es que cualquier modificación de condiciones laborales en la administración pública deberá plasmarse siempre en un acto administrativo, y éste, y no los Acuerdos que por si solos no son fuente generadora de ningún efecto, como claramente expresa la Ley (para su validez y eficacia ...etc); sí es recurrible ante la jurisdicción competente. O sea, que para lo aquí tratado, el acto de la Resolución del GERENTE del SESPA que hasta ahora sabemos que no es norma, y está hecho atribuyéndose competencias que no le corresponden, sí es un acto administrativo suficientemente susceptible de impugnación y de la exigencia de las oportunas responsabilidades...
NO ES OPORTUNO ESPERAR A QUE SE PRODUZCA UNA VALIDACION DE LOS ACUERDOS (cuestión ésta que ni siquiera sabemos si se llegará a producir nunca) PORQUE, EN ESE CASO, EL ACTO IMPUGNABLE DE AHORA PODRIA QUEDAR DILUIDO ... y aún así  habría una reponsabilidad que exigir.
Otra cuestión sería la de considerar que, aunque la denominación de los textos es la de “Acuerdos”, nos encontráramos con QUE EL ALCANCE JURÍDICO REAL sea el de “Pactos”, entonces para analizar la situación hay que entrar a desmenuzar el ámbito competencial de quienes los suscriben y ello no se puede hacer sin diseccionar el contenido de lo acordado, lo cual nos lleva al tercer apartado de los establecidos en nuestra pregunta inicial.

(CONTINUARÁ)

LEON Y SALAMANCA SI TIENEN UN PROYECTO SINGULAR, ASTURIAS (LANGREO) NO...

LEON Y SALAMANCA SI TIENEN UN PROYECTO SINGULAR, ASTURIAS (LANGREO) NO...

Uno puede poner esa cara que se pone cuando se juega al mus y no demostrar nada de las cartas que lleva, o a uno puede que le pinchen y no sangre...  dicho popular este último, al que deseo añadirle de paso una aclaración,  porque resulta muy oportuno entre los trabajadores sanitarios, que de sobra sabemos que un buen pinchazo o, en el argot taurino si se prefiere: “cuando te empitonan como es debido, uno siempre sangra“ ... Pues bien, así me quedé: ni me cambió el semblante, cara o geta – como se quiera – ni sangré... cuando leí que León ya construye un centro estatal para discapacitados, con un coste de 12 millones de €,  y que este equipamiento creará 150 empleos directos en la Comunidad vecina ya que incluye una residencia de discapacitados físicos graves y un centro de investigación, desarrollo e innovación en ese campo.

En ese momento, sólo me vino a la cabeza el vago recuerdo de la reinauguración del Centro de Salud de Sama de Langreo en el que creí oír al Presidente del Principado de Asturias algo así como que él siempre nos decía la verdad y lo del proyecto de un centro de esas características para nuestra Comunidad autónoma, ubicado en nuestro municipio, era un despilfarro o algo absolutamente innecesario... no recuerdo bien.

Seguramente, me dije a mi mismo, lo que te ocurre es que desde el sábado ese de la reinauguración, y lógicamente, entes del acto, hasta hoy, la sangre no corre por tus venas y no sólo no sangras, aunque te pinchen, si no que no oyes bien. Todo esto es un mal sueño.

Pero, desgraciadamente, no es así. Y la hemeroteca – cosa mala el día que la inventaron y sobre todo para los que quieren que su solemne verdad de ayer se olvide hoy – ahí estaban los medios de comunicación escritos para recordarme que mi sueño era realidad:

Para el norte de España, siendo Asturias el receptor del proyecto, no es necesario un centro para el tratamiento investigación, desarrollo de la integración social, etc, de la discapacidad; pero para Castilla-León sí....

Para el norte de España, siendo Asturias el receptor del proyecto, estas esperanzas y expectativas que se generan entre los afectados como potenciales pacientes o trabajadores, son “juegos” demagógicos, pero para Castilla-León no...

Para el norte de España, siendo Asturias el receptor del proyecto, este es un tema de planificación rigurosamente técnico-sanitaria y, por tanto, quién más sabe es la Consejería de Sanidad de nuestra Comunidad, y para Castilla-León es un tema  del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales... y mientras los primeros dicen que no, con todos la seguridad del mundo, los otros dicen que sí...

Alguien, con toda la honestidad que el caso requiere, me sacó de estas reflexiones de pesadilla y me animó a que, por lo menos, no se me agriara la sangre una vez que decidiera volver a sangrar. Todo es muy simple, me dijo, si nuestros máximos representantes autonómicos no sabían nada de todo esto es porque o no es cierto, o son unos incompetentes, o son unos mentirosos...

Entonces, bruscamente, recuperé mi contacto con la realidad y le contesté: nada de eso, simplemente es que no entendimos nada de lo que nos quisieron decir el Consejero de Sanidad y el Presidente. Para ellos todo esto ya estaba previsto... Y sin más continué leyendo que “Salamanca acogerá el hospital de referencia nacional para alzheimer y otras demencias. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales destinará 12 millones de € para financiar la construcción del centro, en el que trabajarán 180 profesionales.
Ambos centros están financiados por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales...”
Nuestros hijos, y más si son hijos de la Cuenca del Nalón, si emigran es porque quieren... ¿o esto no estaba entre los titulares del día?

Arturo Méndez González 

“LA NECESARIA VOLUNTAD EN EL HOSPITAL DE PARAPLEJICOS”

“LA NECESARIA VOLUNTAD EN EL HOSPITAL DE PARAPLEJICOS”

Los acontecimentos se precipitan. No tuvimos tiempo de contaros el resumen de la jornada del viernes sobre el "hospital de parapléjicos" y ya ha salido la consejería (hoy en La voz de Asturias), con unas trascendentales declaraciones. Como consencuencia, y siguiendo animándoos a que participeis en el FORO que tenemos abierto sobre este tema, os publicamos el artículo de OPINION que el Secretario General de la Sección Sindicald de CC.OO.  ha hecho esta mañana:

            Cry El tan ansiado pronunciamiento del Gobierno Regional sobre el equipamiento sanitario para el Nalón, partiendo de la base años demandada de un  “hospital de parapléjicos”, ya se ha producido y, desgraciadamente, se ha hecho en el sentido opuesto a los intereses de nuestra cuenca, a las esperanzas de la población, a los pronunciamientos políticos y sociales unánimes de los ayuntamiento, sindicatos y demás fuerzas vivas de ambas cuencas y, me atrevo a decir, de toda Asturias. Y lo hace, lógicamente, el Consejero de Sanidad, quién de paso pretende restar hierro a sus declaraciones manifestando que el compromiso con las Cuencas se mantiene y en su departamento se va a seguir invirtiendo en servicios de calidad (...). Supongo que no se referirá con ello a la situación que vive el Hospital “Valle del Nalón” en estos últimos tiempos en urgencias, o a la futura y retrasadísima puesta en funcionamiento de la Resonancia Nuclear Magnética, o a los retrasos en la puesta en funcionamiento del Centro de Salud de Sama, por poner sólo algunos de los muchos ejemplos conocidos sobradamente por la población de este Valle y no aburrir con una innumerable enumeración de situaciones que han desembocado con que el Hospital cabecera de esta zona haya pasado de ser en 1996 uno de los mejores del país a ser una década más tarde el peor de Asturias.

            Al Sr. Consejero de Sanidad, que en esta ocasión le toca hacer de portavoz del Sr. Presidente del Principado, le pasan factura unos hechos y realidades que le impiden maquillar este jarro de agua fría que le ha tocado comunicar a este sufrido pueblo. O sea, que a pelo, y con cuatro datos técnicos superficiales, que ya conocíamos los que escuchamos a la Alcaldesa de Langreo en las jornadas socio-políticas que CC.OO. organizó el pasado viernes, concluye que el proyecto no es viable. Sin embargo la Alcaldesa, con los mismos datos, no llegaba a esa conclusión, sino a la contraria.

            Tiempo ha un profesor mio definía la estadística como “la mentira de la matemática” y es que, como el chicle, puede estirarse o hacerse pequeño, puede leerse en un sentido u otro, y es ahí dónde los políticos más se asemejan a lo que mi profesor decía.

            Las voluntades políticas, si es que existen y no son tan vacuas como las que reitera el consejero con su supuesto compromiso con esta Cuenca, requieren poco sustento estadístico. Y más, si como debería ser en este caso, colocamos las cosas en dónde deberían de estar y no en dónde están ahora. Me explico: La Consejería que dirige Rafael Sariego debería liderar la iniciativa técnica de definir el contenido de un proyecto sobre la base de la idea original de hace diez años – el del hospital de parapléjicos de Langreo -, y el resultado podría ser aquella idea adaptada en el tiempo o ser mucho más, tal y como concluyeron bastantes de los contertulios que nos visitaron en el transcurso de las jornadas de esta semana pasada. Así se aprovecharía el capital más importante del que se dispone en estos momentos y que no es otro que el alto grado de consenso suscitado por la posibilidad de contar con los fondos mineros necesarios para iniciar el desarrollo de ese proyecto. Pero las razones políticas, en esta ocasión, parece que se supeditan a las técnicas de considerar insuficiente lo de un hospital de parapléjicos, sin considerar más nada. ¿Por qué habría que plantearse lo asistencial sólo de las lesiones medulares, qué también?, ¿por qué no se desmenuzan las posibilidades de investigación y desarrollo ligadas a la universidad en el campo de la discapacidad?, ¿por qué no se determinan las posibilidades de integración social dirigidas a ese amplio colectivo que también deberían formar parte del proyecto?, ¿por qué la consejería de sanidad no hace todo eso y vemos luego si es viable o no el resultado, en lugar de decir que no a priori?...

            Siempre suele ocurrir que cuando quiero que un político actúe como tal no lo hace así y actúa como un técnico, y viceversa; pero en este caso, las declaraciones del Gobierno Regional distan mucho de ser ninguna de las dos cosas. Simple y llanamente parece que el sentir popular de que no sólo no tienen ningún compromiso con esta cuenca sino que le tienen manía, voy a acabar creyéndomelo hasta yo.

            Con todo las cosas aún no están, ni mucho menos, finiquitadas y eso lo digo con la doble implicación que tengo como afiliado de CC.OO. y del PSOE. “Las voluntades políticas no las conforman los políticos sino los pueblos”.

Riaño-Langreo a 19 de marzo de 2006

Fdo: Arturo Méndez González

Srio. Gral de CC.OO. en el

Hospital “Valle del Nalón”

 

SAMU Y SUAP: ¿OTRO AGRAVIO COMPARATIVO?

SAMU Y SUAP: ¿OTRO AGRAVIO COMPARATIVO? Desde que en el año 2001, por Acuerdo del Consejo de Ministros, se crean los Servicios de Urgencias de Atención Primaria (SUAP) que agrupan a los antiguos Servicios Normales de Urgencias extrahospitalarios (SNU), y a los recien creados Servicios de Asistencia Médica Urgente (SAMU), o UVIs móviles, como son más conocidos en el “argot” popular; en CC.OO. no salimos de nuestro asombro con el SESPA...
Desde luego una cosa sí tenemos clara, desde que hace 20 años el entonces subsecretario del Ministerio del gobierno socialista, el Dr. Pedro Sabando, coordinó un Plan para la asistencia de las urgencias extrahospitalarias y los puntos de Atención Continuada (PLAN DIRECTOR DE URGENCIAS), hasta la fecha, nadie volvió a tener minimamente claro nada de todo esto o, se lo tienen muy callado y quienes teorizan y estudian soluciones globales no se hablan con los que legislan...
Ahora, y a raiz del reciente Acuerdo en Asturias sobre Jornada que suscribieron SATSE, SAE, UGT y el Gerente del SESPA, Sr. Juanjo Cañas, a los trabajadores del SAMU no médicos les reconocen que hacen turnos, ya que cubren las 24 horas del día y en consecuencia tendrán una jornada ponderada en función de las noches que hagan, y se les abonarán los conceptos retributivos inherentes a ello; y a los de los SUAP, que yá tenían esa jornada ponderada y que tambien trabajan 24 horas al día todos los festivos, sábados y domingos del año, no sólo no se lo van a reconocer sino que les incrementan la jornada que hacían porque les quitan la ponderación.
Resulta que ahora estos últimos trabajadores son de Atención Primaria a todos los efectos y los otros son como si fueran de especializada. Eso sí, a estos últimos, en la instrucción por la que les reconocen el trabajo a turnos y la jornada ponderada, les racanean dos meses... (no se lo reconocen desde enero, sino desde el próximo mes de marzo).
Curiosamente, cuando se convocaron las plazas de la última oferta pública de empleo, la modalidad convocada para las Enfermeras tanto del SAMU como de los SUAP, era la de Enfermería de Urgencias de Atención Primaria sin distinción ninguna entre unos y otros. Ahora el SESPA se acaba de inventar esa diferenciación...
Yo no creo que la unificación patrocinada por el Gobierno Central, en el Acuerdo del año 2001 con relación a estos profesionales, haya sido ni un parche ni una solución transitoria, tampoco creo que el Sr. Gerente del SESPA tenga atribuciones para derogar unilateralmente – con o sin el apoyo de los sindicatos firmantes – una cuestión de neto rango superior (dudo, incluso, que lo tenga el Consejo de Gobierno del Principado de Asturias, pero aún no han dicho nada); en todo caso, recuerdo, que en la Ley General de Sanidad, cuando se justifica su existencia, se hace, entre otras cosas, recordando que el sistema sanitario es único y que hay que superar la épocas de disfunciones y mil y un descoordinaciones en un dispositivo disperso...
A nuestro Gerente del SESPA, al parecer, eso le debe parecer muy antiguo y prefiere desandar lo andado o, diho de otra manera, desunificar lo unificado y crear agravios y conflictos dónde no los tendría que haber, y para eso nada mejor que lo que se está haciendo con los SUAP.
Tiene que ser esa la explicación, porque si la explicación es ahorrar por el no reconocimiento de la turnicidad o por el incrementarles la joranda (que es “el chocolate del loro” por el escaso volumen de trabajadores afectados), no se yo cómo va a justificar el conflicto que se le avecina.
Alguien debería poner un poco de orden en el SESPA para que estas cosas no pasen...
Me pregunto que opinará de todo esto el Dr. Sariego.
 
Nota: Tanto la Instrucción de la Jornada, como la de la aplicación de los conceptos retributivos del 1% que afectan a este tema, están a la disposición de todos en la página de CC.OO. que os enlazamos a continuación:  www.nalon.es/msectorpag.html

Rodolfo Benito: REFLEXIONES EN TORNO AL ACTUAL ESCENARIO SOCIAL, ECONOMICO Y POLITICO

Rodolfo Benito: REFLEXIONES EN TORNO AL ACTUAL ESCENARIO SOCIAL, ECONOMICO Y POLITICO

Estamos en un escenario político marcado por una fuerte crispación; de una crispación en parte diseñada como elemento estratégico por el Partido Popular, y articulada sobre temas que a nadie pueden dejar indiferentes, como son los debates en torno al modelo de Estado, la política sanitaria, el modelo de educación, o aquellos otros de los que se pueda obtener rentabilidad electoral.

De otra parte, la Unión Europea está atascada en términos políticos y económicos, cuestiones éstas a las que el sindicalismo tampoco puede mostrarse indiferente; más bien al contrario: se hace cada vez más necesario impulsar un amplio debate social, y no sólo a escala nacional, en torno a lo que queremos hacer de Europa en el futuro.

Sin duda el actual mapa político no es alentador; el giro a la derecha que se ha venido produciendo en distintos Gobiernos de la Unión se verifica en el hecho de que doce de los países que configuraban la “Europa de los quince” están actualmente gobernados por la derecha. La izquierda política sigue sin plantear alternativas a escala europea, vinculando excesivamente su papel al seno de los estados-nación y el movimiento sindical europeo sigue sin convertir la actual Confederación Europea de Sindicatos en un verdadero sindicato de los trabajadores de Europa, quedándose, aún con avances, en un mero papel de coordinación.

El momento en Europa es especialmente trascendente. Asistimos a fuertes tensiones del este y del sur, y asistimos, también en el seno de la propia Unión Europea, a la activación de políticas económicas y sociales distintas que se corresponden con dos visiones diferentes: una que tiene más que ver con una concepción de Europa vinculada exclusivamente a la moneda y al mercado, que ejerce mucha presión a la baja sobre el mercado de trabajo, en cuanto a salarios y regulación de las condiciones de trabajo y que pone en cuestión el actual modelo de Estado de Bienestar; y otra que se debe sustentar en la necesidad de priorizar políticas económicas, sociales y de empleo, coordinadas y armonizadas y que sigan contemplando el Estado del Bienestar como uno de los rasgos fundamentales de la Unión y las políticas de pleno empleo con derechos como un factor fundamental de avance de la Unión Europea en términos políticos.

La primera consecuencia de esta derechización del espacio político europeo tiene que ver con el cuestionamiento de lo que hemos venido llamando “modelo social europeo”, y que si bien nunca ha existido como un modelo único y homogéneo en sentido riguroso, no es menos cierto que los distintos estados miembros compartían criterios y planteamientos en torno a garantizar prestaciones básicas con un objetivo claro: favorecer la cohesión social a través de la incorporación de factores y mecanismos de redistribución de la riqueza.

Y decimos que se está poniendo en cuestión el llamado ”modelo social europeo” porque se está planteando desfigurar, degradar hasta términos meramente asistenciales lo que hemos entendido por Estado del Bienestar; y lo que hemos entendido, además, incluso en un país como el nuestro, en el que los elementos configuradores del Estado de Bienestar no han alcanzado todavía las metas que tienen los países nórdicos de la U.E., o que tenía como media la Europa de los quince.

Obviamente, esa media se ha visto rebajada una vez que se ha producido la ampliación a los diez países del este de Europa, en la medida en que los países que se han incorporado no sólo parten de una situación de menores derechos, sino que, y es importante, son países a los podemos considerar euroescépticos, en la medida en que estando en Europa, formando ya parte de la UE, miran más allá del océano, miran hacia Norteamérica y su modelo, y por lo tanto, ni por su tradición ni por sus metas están comprometidos en la consolidación y acrecentamiento de una auténtica Europa social. Y es algo que nos afecta muy de cerca, tanto al movimiento sindical europeo, como a la propia izquierda política. De ahí precisamente la importancia de abrir un fuerte debate social en Europa sobre la Europa que queremos.

Cómo nos afecta muy de cerca, y no sólo por su componente geográfica, el fenómeno de la inmigración. Un fenómeno que tiene, claramente, una dimensión europea y por tanto tiene que ser abordado por el sindicalismo europeo. Los acontecimientos de Ceuta y Melilla no son locales, no tienen salida desde nuestro país, se plantee como se plantee; ningún país por sí solo, tampoco el nuestro, tiene capacidad para absorber las presiones migratorias que vienen desde el sur y, probablemente con una caracterización distinta pero en definitiva convergente, también desde el este.

Por eso, o dotamos al fenómeno de la inmigración de una dimensión europea, o las tensiones que ya se están produciendo no sólo se van a incrementar, sino que pueden extenderse. ¿Está en condiciones la Europa de los veinticinco de planteárselo? Ése es el reto que tiene que asumir la Unión Europea y ante el que el movimiento sindical no puede responder tampoco a escala exclusivamente nacional.

Este escenario político, estos debates necesarios, se articulan, además, sobre una realidad económica que el sindicalismo debería saber aprovechar, para demandar con mucha insistencia ese necesario cambio en el modelo económico de crecimiento, para fortalecer la inversión en I+D+i, para superar los déficits sociales, para acometer un cambio en positivo del mercado de trabajo.
En términos económicos, nuestro país sigue creciendo. España mantiene un alto crecimiento de la actividad económica, muy por encima de la media de la zona euro. El dato reciente es que el crecimiento de España más el leve crecimiento de Alemania y de Francia, han hecho posible una leve mejora de las perspectivas económicas de la Unión Europea.

Se trata, sin duda, de un dato importante desde otra perspectiva: de las reformas que tenemos que acometer en nuestro país. Efectivamente, porque hay más recursos económicos, hay más posibilidades para financiar políticas sociales, educativas, sanitarias, desarrollos industriales y productivos, en la medida en que, además no es preocupante, a corto plazo, la evolución de los desequilibrios macroeconómicos tradicionales de la economía española.

En términos de inflación, la evolución del IPC, si bien en los últimos meses ha sufrido un mayor incremento, que lo sitúa en el 3,7% en septiembre de 2005 por la subida de la energía, lo que ha hecho incrementar el diferencial con la zona euro en tres décimas sobre al año 2004, no puede calificarse de preocupante, por ahora, para una economía que crece casi el triple que la de la zona euro.

Además el mayor incremento de los precios puede estar recogiendo importantes cambios en las pautas de producción de nuestro país; es decir: al fabricarse productos con mayor valor añadido también es normal que estos productos sean más caros.

En todo caso parece que los precios están reaccionando relativamente bien frente al fuerte incremento de los precios del petróleo experimentado en el último año, que ya casi ha alcanzado un 100%, sobre todo teniendo en cuenta la gran dependencia energética del petróleo de nuestro país. Es posible que el incremento de los precios siga en los próximos meses.

El saldo de las Administraciones Públicas no puede catalogarse sino de magnífico: en el año 2004 las cuentas de las Administraciones Públicas. experimentaron un superávit del 0,5% PIB, si se descuenta de los PGE la deuda histórica de RENFE asumida por el Estado, que no puede considerarse generada el año pasado, sino desde hace casi dos décadas al menos.

Por tanto hay margen para acometer tanto necesidades de infraestructuras para la modernización de nuestro país desde la perspectiva del desarrollo sostenible, como para cubrir los déficits sociales que tiene nuestro país frente a Europa en materia de sanidad, educación y sobre todo vivienda.

Según los últimos datos de Eurostat, relativos al año 2002, el gasto social per cápita de España era tan sólo la mitad de la media UE-15, un 40% de la cifra de Alemania y Francia, tan solo un 32% de Dinamarca.

El déficit por cuenta corriente exterior se ha incrementado notablemente por un incremento de las importaciones y por una caída de los ingresos netos por turismo, mientras que las exportaciones están congeladas. Por tanto se ha incrementado la necesidad de financiación exterior, que alcanzó un 4,35% del PIB en el año 2004, hasta un 6,7% durante el primer semestre de 2005.

No obstante, a diferencia del pasado, este desequilibrio exterior en la actualidad no es todavía preocupante, ya que al estar nuestro país en la zona euro, nos beneficiamos de la consolidación del euro como moneda de reserva internacional, y por tanto esto confiere a nuestro país un plus de seguridad en la afluencia de capital a corto plazo, tal como venia sucediendo tradicionalmente a la economía de EE.UU., que está soportando desde hace muchos años altos déficit comerciales.

En el año 2004 se han recuperado valores similares a los altos niveles de los años 2000-2001 de inversión directa española en el exterior.

Si bien en el período 2001-2003 se ha reducido la inversión directa del exterior en España, se ha mantenido la inversión en cartera y se ha incrementado la inversión de instituciones financieras y monetarias del exterior en nuestro país.

Es decir, España importa dinero a corto plazo en busca de rentabilidad, dado el crecimiento económico de nuestro país, en un marco financiero de seguridad, debido a nuestra pertenencia a la zona euro, y exporta capacidad de gestión en forma de inversiones directas en el exterior.

Por último, aún cuando es preocupante el estancamiento de la actividad industrial, que tan sólo creció un 1,6% en 2004, y apenas un 0,4% entre enero y septiembre del presente año, la recuperación de la inversión en bienes de equipo, que se ha incrementado un 9,3% en el primer semestre de 2005, mientras únicamente fue de un 4% en 2004, permite esperar una recuperación de la actividad industrial durante el año 2006. Sin embargo, el que esto sea así dependerá en gran medida de importantes decisiones de inversión, que están pendientes en grandes empresas multinacionales instaladas en nuestro país, y que en algunos casos pueden generar procesos de deslocalización productiva muy significativos.

Sí es preocupante la sostenibilidad social y medioambiental a medio plazo del actual patrón de crecimiento, basado en el consumo frente a la inversión, la construcción frente actividades más productivas e intensivas en tecnología, la moderación salarial debido a una enorme temporalidad, y una estructura industrial muy poco eficiente energéticamente además de muy contaminante.
En lo que atañe al consumo, éste en el primer semestre de 2005 sigue creciendo a una alta tasa, un 4,8%, incluso superior al año 2004, un 4,4%.

Del mismo modo, la inversión en construcción en el primer semestre del año 2005 fue de un 5,8%, superior a la del año 2004, un 5,5%. Aunque la reducción de la superficie con visados para construir en los últimos meses (-2,5% en julio y -6% en agosto) puede estar indicando una ralentización de la actividad constructora en los próximos meses.

La industria de nuestro país lleva más de una década incrementando el consumo de energía por unidad de producto, es decir, profundizando una senda de ineficiencia energética, debido a que no ha habido estímulos al ahorro energético. Ello en un marco de fuerte dependencia del exterior en el abastecimiento energético, y con un notable retraso en la transición energética hacia fuentes de energías renovables y no contaminantes, para las que tecnológica y físicamente estamos muy bien situados; a modo de ejemplo: las subvenciones públicas al carbón suponen diez veces más que las ayudas a las energías renovables.

Asimismo España se caracteriza por ser el país europeo que más incumple los compromisos adquiridos en el Protocolo Kioto, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento del planeta, si el Protocolo de Kioto permitía a España un incremento del 15% en la emisión de estos gases en el periodo 1990-2012, en el año 2004 el incremento ha sido ya del 45%.

El esfuerzo tecnológico de nuestro país es apenas la mitad de la media de la UE-15, un 1% del PIB, y está financiado principalmente por fondos públicos, un 75%, frente al 50% que representan los recursos privados en el conjunto de la I+D+i europea.

En términos de mercado de trabajo, hay que tener en cuenta que durante el primer semestre del año 2005 se han moderado aún más los salarios y el coste laboral por unidad producida (CNTR) sólo ha crecido un 2,5, inferior al 2,8 del año 2004. Ello ha sido debido en gran medida al incremento del empleo temporal, que implica ya a más de un tercio de los trabajadores, ya que la temporalidad supone una reducción de la capacidad de negociación de los trabajadores.

La reducción de las tasas de natalidad en los años ochenta y noventa ha supuesto que por primera vez en el año 2005 se va a reducir el número de jóvenes entre 25 y 29 años sobre el año anterior. Este proceso se va a incrementar hasta los 120.000 entre los años 2009-2011, en los años siguientes continuará la reducción, aunque a un ritmo decreciente. La reducción del número de jóvenes entre 15 y 24 años ya ha empezado con anterioridad y va a seguir creciendo de forma similar.

Posiblemente ésta sea la causa que explique la fuerte reducción del número de activos de la EPA en el tercer trimestre del año 2005, que habrá que ver si se confirma en los siguientes trimestres.

En la próxima década el número de jóvenes en nuestro país se habrá reducido un 20%, casi 1.800.000 jóvenes menos. Si se quiere evitar la crisis de muchas empresas de sectores de producciones estandarizadas sometidos a la competencia internacional, deberán ponerse en marcha mecanismos de anticipación del cambio tecnológico con la participación activa de los agentes sociales.

En conclusión, podemos afirmar que el proceso de apertura comercial frente al exterior, la integración en Europa, los efectos en el planeta de la actividad humana, y sobre todo las próximas modificaciones del mercado de trabajo en nuestro país, derivadas de un profundo cambio demográfico, hacen necesaria una profunda reflexión para afrontar lo que podríamos denominar una necesaria transición social, productiva y medioambiental, hacia una economía moderna basada en la eficiencia energética y productiva y en la sostenibilidad social.

España tiene la opción, en los inicios del siglo XXI, de situarse en el grupo de países que lideren una Europa capaz de compatibilizar creación de riqueza, cohesión social y desarrollo sostenible, o volverse a quedar atrás, como pasó hace un siglo. Posiblemente estemos ante el mayor reto de nuestro país después de la transición política.

Por simplificar, partimos de un escenario muy complicado desde el punto de vista político y social, favorable desde el punto de vista económico, y crítico en el sentido de que puede y debe producirse una notable inflexión en la configuración de la realidad social, laboral y productiva en nuestro país. Pero para que esto sea así, es necesario un cierto rearme ideológico de la izquierda social, y también de la izquierda política. Es imprescindible recuperar liderazgo social, es imprescindible que seamos capaces de convertirnos en referencia social a fin de no dejar pasar el tren del momento político.

Precisamente porque estamos en un escenario complicado desde el punto de vista político y social, se requiere de la movilización de las ideas; se requiere de la palabra, la propuesta, el debate.

Estamos en un momento de importante desorientación y los momentos de desorientación son momentos en los que hay que fortalecer la capacidad de iniciativa, definiendo muy bien el contenido de la agenda social, los tiempos para la misma, estableciendo prioridades. Si una responsabilidad tiene el movimiento sindical es la de la vertebración del discurso social, la del liderazgo de la cultura de los derechos, que sí entiende de coyunturas políticas, alejado de papeles subsidiarios y de instrumentalizaciones políticas o partidarias.

El sindicalismo de clase no puede quedarse en la reflexión sobre “qué hacer”, sino que tiene que verificar, mediante su actuación, su compromiso en la configuración de la realidad; de una realidad de la que es agente, por acción o por omisión, y nunca mero espectador.

Hay que impulsar debates acerca de las cosas que nos afectan directamente; pero también hay que abordar otros debates, probablemente más tangenciales, pero que no pueden sernos ajenos en la medida en que ocultan los grandes debates, los pervierten, desplazan la centralidad del interés general, de los intereses de clase. Y ahí el sindicalismo también puede y debe aportar racionalidad.

El movimiento sindical tiene que entender que más allá del Estatut, hay una situación que ya hemos vivido en otras ocasiones -a finales de los 90 pero quizá más agravada en estos momentos- de fuerte crispación política, de fuerte polarización política que añade dificultades para aprovechar en toda su extensión el positivo momento económico; que al final propicia que los temas de carácter social y laboral no sean apreciados como elementos centrales y prioritarios, como de hecho hoy, en mi percepción, está ocurriendo en torno a cuestiones tan importantes como son el mercado de trabajo, la temporalidad y la precariedad; asuntos todos ellos de suma importancia para el futuro, pero que están, en parte, pasando desapercibidos. La crispación política es tan elevada que, al final, lo tapa todo; termina encubriendo elementos esenciales que, creo, hay que abordar en esta etapa, en este período legislativo.

Al Estatut se ha agarrado de una manera muy firme y demagógica la derecha para generar un clima, en primer lugar, de confrontación interna en el seno del país y, en segundo lugar para, a partir de esa confrontación, interpretar y abordar todos, absolutamente todos los temas de carácter estructural y algunos de ellos con un fuerte contenido ideológico; desde la política de educación, a la antiterrorista y otras que tienen que ver con medidas de carácter más social.

Efectivamente se puede estar de acuerdo o no con el proyecto de Estatuto de Cataluña, pero en ningún caso lo que se puede es quebrar la normalidad democrática.

Y entra dentro de la normalidad democrática que un Parlamento Autónomo apruebe un proyecto o anteproyecto, para remitirlo a las Cortes Generales: puede haber más o menos acuerdo, pero, en todo caso, se hace desde la legitimidad y desde la normalidad democrática que es la que ha puesto en cuestión la derecha en nuestro país en primer lugar, además incorporando viejas y, parecía que superadas, políticas en torno al modelo de Estado. Ahora bien, son, desde todo punto de vista, inadmisibles los discursos apocalípticos con los que día a día nos desayunamos y ante los que el movimiento sindical no debe permanecer callado.

Respecto al Estatuto, insisto: todas las diferencias que se puedan plantear, todas las modificaciones que se tengan que proponer, hay que plantearlas en un clima de absoluta normalidad democrática. El Estado de Derecho sigue funcionando, las instituciones siguen funcionando y, por tanto, la algarada en la que está inmerso el Partido Popular es profundamente reaccionaria, únicamente tiene un objetivo de poder en el corto plazo y tiene además una relación directa con unos resultados electorales, los del 14-M, que no ha terminado ni de asumir, ni de digerir.

En mi opinión las reformas estatutarias, legítimas sin duda, requieren de consensos básicos y estos tienen que ver con los principios de cohesión social, equidad fiscal y caja única en el terreno de la Seguridad Social. Y, a partir de ahí, dejando claro el marco constitucional y el papel vertebrador que tiene el Estado, desde el más amplio de los consensos, todo es discutible.

Por tanto, el Estatuto de Cataluña tendrá que tener modificaciones –creo que se tendrían que realizar todo tipo de esfuerzos para alcanzar un amplio consenso en el seno del Parlamento- y al final continuar por un sendero que nos lleve a redefinir, con los contenidos constitucionales claros, con los principios de solidaridad absolutamente anclados en ese debate, los cambios que se han de producir en los Estatutos de Autonomía.

Y ese esfuerzo de racionalidad, que implica el respeto a los principios democráticos que emanan de la Constitución, el sindicalismo tiene que lograr trasladarlo también a todos los temas de carácter más o menos estructural, con fuerte contenido ideológico que se están produciendo en el país, como es el caso del debate en torno a la educación.

La educación se ha configurar como un servicio público esencial que debe garantizar la igualdad de oportunidades y la compensación de desigualdades de toda la ciudadanía, en la medida en que es uno de los pilares básicos del Estado de Bienestar, junto a la sanidad y a los servicios públicos en general, junto a las pensiones y a las normas de protección de los trabajadores, sobre el consumo y medioambientales.

El sistema educativo pues, debe estar planificado y regulado a través de la intervención de los poderes públicos y regidos por criterios de calidad, que asegure una adecuada respuesta a las exigencias educativas que la sociedad tiene en la actualidad.

El debate acerca de la educación que está viviendo (y protagonizando) la sociedad española se ha visto pervertido hasta convertirse más en un elemento de crispación que en el necesario elemento de reflexión que nuestra realidad educativa y social reclama.


Ciertamente, los datos relativos a la educación española indicaban la necesidad de una reforma; una reforma que absorbiera y compensara las carencias históricas de nuestro sistema educativo, que tienen que ver con su organización y desarrollo curriculares, pero que tienen que ver también con su gestión y, en última instancia, con los recursos que a la educación se destinan. Esos son los términos ajustados de un debate que no se está produciendo, en gran medida porque, liderado por la derecha y la conferencia episcopal, se han reverdecido los más rancios, contaminantes y perversos elementos que, propios de otras épocas, pretenden (han pretendido siempre) impregnar la educación de criterios excluyentes, discriminatorios, clasistas.

Se trata en definitiva de un debate profundamente ideológico, y en el que, precisamente por serlo, se debería haber cuidado de manera exquisita tanto el procedimiento como los términos, las fases y los agentes del debate.

Siempre hemos partido de que para reformar la política educativa es necesario un pacto social, y de que el pacto social debe ser previo al pacto político. El Gobierno se ha equivocado al priorizar el pacto político entre grupos parlamentarios y se ha equivocado por dos razones: en primer lugar, porque deja fuera o relativiza la importancia de los agentes sociales y de la propia comunidad educativa que tienen mucho que decir no sólo en temas sectoriales, no sólo para ajustar los desarrollos reglamentarios de la Ley, sino desde el inicio, en la propia definición y configuración de lo que en este país entendemos por educación, de sus objetivos y sus fines.

Y es que siendo cierto que el Proyecto de Ley de Ordenación Educativa contempla indudables cuestiones de interés que, con toda probabilidad mejorarán tanto la calidad como la equidad del sistema educativo español, no es menos cierto que tiene claras insuficiencias que se están planteando por parte de la Federación Estatal de Enseñanza de CC.OO. y que deberían incorporarse en el debate parlamentario.

Hace algo más de diez años, cuando la LOGSE iba a ser implantada de manera generalizada, CC.OO. promovió una Iniciativa Legislativa Popular para reclamar una Ley de Financiación del Sistema Educativo. Aquella iniciativa planteaba la necesidad de invertir (si, invertir) en educación el 8% del Producto Interior Bruto español. Una proporción del PIB destinado a educación superior a la media de la Unión Europea pero que buscaba, precisamente, una estrategia de convergencia con los niveles educativos europeos, compensando los graves déficits históricos de la educación española.

Hoy el gasto educativo español continúa por debajo de la media de la UE-15. Ningún modelo educativo puede sostenerse sin una financiación suficiente, y ése, precisamente, debería haber sido uno de los elementos centrales del debate social y del debate político en torno a la educación.

En lo que atañe a la gestión democrática de los centros educativos, convendría recordar que la calidad democrática de las sociedades se mide no cada cuatro años en las elecciones políticas, sino en el ámbito de lo más próximo y cotidiano. Se mide por la participación real y efectiva en la gestión de los servicios públicos, tanto más cuanto estos son, como en el caso de la educación, elementos básicos y esenciales de cohesión y bienestar social.

Por el contrario, lo que está apareciendo como elemento básico de confrontación, bajo la demagógica premisa de la “libertad de elección” en lo que atañe a la orientación educativa de niños y niñas, no esconde sino el perverso concepto de la educación como negocio, en el sentido más duro y crudo de la expresión, comparable (y comparado expresamente en alguna declaración), con los otros sectores productivos, regido por lo tanto por las leyes del mercado y de la libre competencia. Y eso no es lo que, en rigor, puede entenderse por libertad en el contexto de un Estado que aspira, al menos, a ser social.

Hay que hablar, por tanto, de equidad y de calidad en la educación, mirando a la propia articulación y organización del sistema educativo, pero mirando también a su vinculación con la sociedad, con el modelo social que defendemos, con su consolidación y desarrollo; mirando a Francia, por ejemplo, en donde los recientes sucesos son interpretados por numerosos expertos como una mezcla explosiva de fracaso escolar y desempleo. Porque no podemos olvidar que el fracaso escolar no es sino un síntoma, alarmante además, de fracaso social.

Y el movimiento sindical debe abordar también el debate sobre sanidad, y no sólo a nivel estatal, sino, y de manera muy singular, en el marco de la Comunidades Autónomas. Un debate en el que cuestiones tan importantes, tan básicas, como fueron en su día las trasferencias sanitarias o como ha sido, recientemente, la suficiencia o insuficiencia del modelo de financiación, se han resuelto siempre a trozos y con parches, en los estrechos márgenes de lo político, dejando de lado el debate social.

Un debate social que debería centrarse en resolver los dos grandes problemas que, como al resto de los sistemas europeos, acosan a nuestro sistema de salud: el continuo aumento del gasto y los intentos de privatización para hacerse con el enorme volumen de negocio que la sanidad representa.

Entre las causas del incremento del gasto en nuestro caso están la ampliación del número de las prestaciones y de la población cubierta, los continuos avances en técnicas de diagnóstico y equipos médicos o el aumento de la población de más edad, que es la que más gasto sanitario per cápita provoca, pero sobre todo la falta de racionalización del gasto farmacéutico que ha pasado de representar el 16,8 % del gasto sanitario total en 1990 a un 23,3 % en 2003.

En España el mercado sanitario resulta muy atractivo para la iniciativa privada. Mueve un importantísimo volumen de dinero (7,5% del PIB), su consumo es inducido por el propio sistema y depende poco del usuario, es utilizado por todas las personas a lo largo de toda la vida y su pago está prácticamente garantizado con dinero público.

Con la llegada al Gobierno del Partido Popular comenzó la puesta en práctica de políticas neoliberales, en la sanidad se inició con la creación de las fundaciones sanitarias, que supusieron un primer paso para sacar parte del sistema sanitario del sistema público.

El nuevo modelo de financiación autonómico tampoco tuvo en cuenta el diferencial de España con respecto a la UE en financiación sanitaria en términos de PIB, que lejos de disminuir fue aumentando en la última década, lo que supuso perpetuar el déficit financiero del sistema. En 1975, España estaba a 8 puntos por debajo de Europa en gasto social. En los años ochenta y principios de los noventa (años de gobiernos socialistas) la distancia de España respecto a Europa, en gasto social se redujo a 4,5 puntos del PIB. Desde el inicio del Gobierno conservador de Aznar, a pesar de la bonanza económica, volvió a incrementarse la distancia con Europa hasta 7,8 puntos en el año 2002, similar al de 1975.

En la última década el gasto sanitario público ha permanecido estancado, lo que ha producido un aumento del gasto sanitario privado, apoyado por las políticas fiscales de menor presión fiscal directa a las rentas más altas y desgravaciones de seguros de empresas, entre otros aspectos. En España el porcentaje de gasto sanitario privado sobre el total ha experimentado un incremento en torno a los 6 puntos, pasando del 22,6% en 1992 al 28,6% en el 2002, mientras que en el resto de países de la UE la financiación privada y pública se ha mantenido relativamente estable.

A ello hay que añadir la ausencia de una política para racionalizar el gasto farmacéutico, cuyo peso relativo ha pasado del 16,8% del gasto sanitario total en 1990 a un 23,36% en el 2003, en un contexto, por cierto, de congelación del gasto sanitario.

Este cúmulo de contrariedades del Sistema Nacional de Salud, generadas en los últimos años, indica que estamos ante un problema de Estado, que exige del concurso de todos; de toda la sociedad, de los agentes sociales, y por supuesto de las Administraciones. Y debe estar fundamentado, además, en dos principios básicos: de un lado, aumentar los recursos financieros, manteniéndolos acordes con el incremento del PIB nominal, junto con recursos adicionales que permitan reducir la distancia con la Unión Europea en financiación sanitaria. En este sentido, para conseguir tales objetivos y evitar tensiones entre Comunidades Autónomas, sería adecuado cambiar la actual Ley de Financiación de las Comunidades Autónomas, adaptándola a una nueva realidad que va a surgir de los nuevos Estatutos de Autonomía. En segundo lugar, mejorar la calidad y la eficiencia del conjunto del Sistema Nacional de Salud, ya que incrementar los recursos sin corregir las ineficiencias, provoca que se continúe alimentando estas últimas.

Y es en este escenario y no en otro, en el que estamos inmersos en un proceso de diálogo social. Un proceso que arranca en julio de 2004, con la declaración para el diálogo social realizada por el Gobierno y los agentes sociales. Distintas cuestiones son las que se han ido abordando, relativas al Salario Mínimo Interprofesional; otras, más instrumentales, referidas a la Comisión Nacional de Convenios Colectivos sobre Solución Extrajudicial de Conflictos o en torno a la regularización extraordinaria de trabajadores extranjeros.

Pero la reforma del mercado de trabajo, proceso en el que estamos inmersos en estos momentos, aparece como una cuestión central, en la que tan necesario es articular medidas de cambio, que hagan de la estabilidad en el empleo un objetivo irrenunciable, como de articular un modelo productivo que contemple la estructura del tejido productivo, las políticas públicas y privadas de inversión, los mercados de capitales o el marco fiscal.

Sólo la conjunción de ambas perspectivas hará posible incrementar los niveles de ocupación y de empleo y reducir de manera drástica los actuales e insoportables niveles de precariedad y temporalidad.

Una primera reflexión, a la que no es ajeno el actual escenario político, indica las dificultades para que CEOE suscriba un acuerdo en materia de mercado de trabajo. De otra parte, la propuesta de CEOE puede determinar el fracaso del acuerdo, ya que lejos de apostar por una propuesta articulada, se ha limitado a reclamar una mayor desregulación laboral y la reducción de cotizaciones sociales.

Esta posición de CEOE coincide en el tiempo con la renovación para 2006 del Acuerdo Interconfederal sobre Negociación Colectiva, lo que debe llevarnos a que nos replanteemos la renovación del Acuerdo Interconfederal de forma que exijamos a CEOE la negociación de aquellos aspectos que mejoren el empleo en términos de estabilidad y seguridad para no quedar simplemente en un pacto salarial. Es muy necesario, al igual que en otras materias, coordinar esta estrategia con UGT.

Por tanto, se trata de una situación enormemente compleja a la que asistimos, más si tenemos en cuenta que la posición del Gobierno en esta reforma incluye el abaratamiento del despido, la desaparición del concepto de nulidad en materia de despido, o algunas consideraciones manifiestamente insuficientes en materia de contratación y subcontratación.

Podemos asistir a un nuevo tren que pasa, sin abordar modificaciones sustanciales, además de necesarias, en materia de contratación, en un momento en que el mercado de trabajo tiene una situación más que preocupante. La precariedad y la temporalidad tienen efectos macroeconómicos, crean inestabilidad personal y social que brotará en el futuro, dualizan la sociedad, fomentan el incumplimiento de las normas laborales, empobrecen la negociación colectiva e incrementan los riesgos en materia de salud y seguridad en el trabajo.

En esta dirección es en la que hay que insistir, siendo objetivos en la dificultad para alcanzar un acuerdo con la CEOE y, por tanto, a tres.

Dicho de otra manera, las reformas en materia de mercado de trabajo tienen que entrar en el fondo del problema. Tienen que abordar las necesarias reformas en materia de contratación y de subcontratación, haciendo mucho hincapié en esto último, no sólo en lo que se refiere a su limitación, sino también a la responsabilidad de carácter solidario de la empresa principal de la concesión. Tienen que abordar los límites a la extenalización en las Administraciones Públicas, fundamentalmente a través de la reconversión en contrato indefinido del actual contrato indefinido no fijo. Una reforma que tiene que ver con la rotación, el encadenamiento de los contratos y el fraude en la contratación, con la acción inspectora, con los salarios de tramitación, prácticamente desaparecidos desde el decretazo, con la necesaria ampliación de la cobertura a determinados colectivos; en definitiva, con medidas que permitan devolver estabilidad donde hoy hay temporalidad y precariedad.

¿Cómo se sitúa el movimiento sindical en este escenario? En primer lugar, insistiendo en el acuerdo; si éste no es posible, hay que insistir en la estrategia de la que se dotó CC.OO. hace ya muchos años, superando la disyuntiva entre el resistencialismo y el atentismo a la espera de lo que hagan los gobiernos. En mi opinión, CC.OO. no debe incidir en la posición según la cual “el Gobierno legisla, y ya opinaremos posteriormente”. Hemos de insistir en mantener el proceso de negociación sobre asuntos concretos y muy importantes, sin duda; y hay que realizarlo, si es necesario, bilateralmente con el Gobierno en temas ya referidos anteriormente tales como contratas y subcontratas, REAS, contratación temporal…

Y todo este proceso requiere de movilización social, fijando las necesidades de cambio en materia de mercado de trabajo, situando a la patronal ante sus propias responsabilidades, que son muchas y decisivas, para la no existencia de acuerdos.

En materia de pensiones es fundamental que el movimiento sindical no se ponga a la defensiva. El sistema funciona, y su sostenibilidad está garantizada para un buen número de años. No obstante hay dos datos que conviene plantear. En materia de prestaciones, el gasto en España con relación al PIB es de un 8,3 por ciento, mientras que en la UE-15 es del 10,9 por ciento. Y, en segundo lugar: en España la financiación parte de la Seguridad Social, incluido el fondo de reserva, en tanto en algunos países de la UE la financiación parte también de Presupuestos Generales.

Un elemento fundamental es el de mantener el concepto de progresividad y solidaridad, abordando el necesario debate en torno a la edad de jubilación, que no se debería alargar, sino flexibilizar en función a los colectivos laborales, teniendo muy en cuenta que determinados riesgos laborales se incrementan con el tiempo de exposición.

El paso en la ampliación de derechos a sectores desprotegidos y no vinculados en la actualidad al Régimen General de la Seguridad Social, es prioritario, como también lo es incrementar por encima de la media las pensiones mínimas y más bajas.

Vinculado igualmente al Estado social, a un Estado que genere y garantice derechos y prestaciones para la población, previniendo situaciones de exclusión y vulnerabilidad, está el tema de la atención a las personas dependientes, cuestión ante la que nuestro país lleva un considerable retraso.

Un tema de suma importancia no sólo bajo la premisa de atender a una necesidad creciente en nuestro país en la medida en que la población experimenta un envejecimiento muy acusado y muy acelerado, que es fundamental, sino también sabiendo que las tareas de cuidado y atención a las personas dependientes están siendo asumidas en estos momentos dentro del entorno familiar, y más concretamente por las mujeres.

La eficacia en términos sociales que incorpora la atención a las personas dependientes es, por tanto, triple. Mejora notablemente las condiciones y la calidad de vida de las personas dependientes, a la par que permite avanzar en la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres a través de una serie de medidas que, sin duda, favorecen la conciliación entre la vida laboral y familiar, sin despreciar obviamente que nos encontramos ante un importante yacimiento para nuevos empleos.

Es necesaria y urgente, y parece que posible en las próximas semanas, la articulación de una Ley General en esta materia, por mucho que se trate de una materia transferida a la Comunidades Autónomas, que garantice, de un lado, la configuración de esta atención como un derecho subjetivo, por tanto, independiente de decisiones administrativas, y de otro lado, que garantice la suficiencia económica bajo criterios de equidad, para abordar los servicios que necesariamente se tendrán que poner en marcha.

Es la hora de una nueva transición social, productiva, tecnológica y medioambiental, en la que los sindicatos tienen que tener un papel protagonista, demandando que se incrementen los recursos educativos, bajo el principio de calidad e igualdad de oportunidades; políticas sanitarias y de servicios sociales que garanticen que el crecimiento económico revierta en una mejora del bienestar de toda la sociedad; políticas de vivienda que faciliten la emancipación de la población joven; políticas de inmigración que favorezcan la integración social de los trabajadores que vienen de fuera de nuestras fronteras a cubrir las necesidades laborales de nuestra sociedad.

Los sindicatos tienen igualmente que emplazar a empresas y poderes públicos, para que se acometa la necesaria modernización de la actividad productiva a través de instrumentos adecuados que anticipen el cambio tecnológico, con una mayor cualificación de la mano de obra, que favorezca la inversión en I+D+i, consiguiendo con ello unos mayores niveles de competitividad, de empleo, estabilidad y seguridad.

Asimismo es preciso avanzar hacia una actividad económica menos contaminante y más eficiente energéticamente, que participe activamente en la sostenibilidad del planeta, a través de procesos productivos más limpios y del desarrollo de fuentes energéticas renovables y no contaminantes. No es aceptable que nuestro país, ya en el año 2004, haya sobrepasado en un 300 por cien los límites aceptados internacionalmente de emisiones de gases de efecto invernadero para todo el período 1990-2012.

Y fomentar mecanismos, como el etiquetado social y medioambiental, que permitan que la ciudadanía, además de elegir un producto por su calidad, originalidad y precio, pueda hacerlo por la calidad ecológica y social de su proceso de fabricación. Ello impulsaría que las empresas internalicen los costes externos sociales y medioambientales que generan y que afectan al conjunto de la sociedad, por ejemplo los generados por el abismo social, como se ha visto recientemente en los disturbios de Francia, y los derivados de las emisiones de CO2, como nos recuerda casi diariamente el cambio climático.

Ni el sindicalismo ni la sociedad pueden permitirse que los que hace casi un siglo nos obligaron a perder el tren del progreso durante dos generaciones, nos hagan perder esta oportunidad de afrontar una nueva transición social, productiva, tecnológica y medioambiental, para que nuestro país entre con fuerza en el siglo XXI

En definitiva, estamos en un momento en el que se requiere más sindicato, más sindicalismo, una determinada concepción del papel del sindicato en la sociedad, en la que hemos denominado acción socioeconómica, pero también del sindicato en la empresa.

Son tiempos complejos, y el movimiento sindical, insisto, tiene la obligación de articular, de vertebrar el discurso social, de liderar la cultura de los derechos, más allá de la coyuntura política.

MI OPINION SOBRE EL ACUERDO QUE VIENE

MI OPINION SOBRE EL ACUERDO QUE VIENE

Se comenta que ya hay un principio de acuerdo para la Sanidad Pública Asturiana que satisface a CEMSATSE, UGT y SAE. De él, en CC.OO., no sabemos mucho - y menos de manera oficial – porque no firmamos el Acuerdo de Modernización de la Administración Pública Asturiana, que si firmaron ellos, y la verdadera negociación – si es que se puede llamar así – se produjo con el paraguas del “seguimiento de lo firmado” y sólo con los firmantes, y no en la Mesa Sectorial de Sanidad. Por lo tanto CC.OO. sólo estará al final, cuando apenas hay margen para cambios, y más si lo del “principio de acuerdo” con los otros es cierto.

De lo que se – y no voy a mencionar mis fuentes de información dado que los que negociaron no comentaron nada o casi nada con los trabajadores ni incluso ahora que lo tienen finiquitado -, hay muchas cosas que no me gustan, y de ellas quiero reflexionar, de manera absolutamente personal, con el riesgo de que cualquiera de los que tienen información más rigurosa y de primera mano me puedan rebatir con sólo decir que en esto o en aquello me equivoco porque no es cierto. En esta ocasión, como en otras muchas, comparto la misma situación que la abrumadora mayoría de los trabajadores del SESPA, porque ahora algunos sindicatos han puesto de moda el “negociar para nosotros” sin que nosotros sepamos nada del tema...
El presunto “principio de acuerdo” es para 4 años, aunque el primero de ellos, la parte del 2005 en que yá había finalizado el Acuerdo anterior, ya acabó. Y de aquí sale mi primera duda sobre la voluntad y el celo de los firmantes de entonces: ¿por qué esto no se planteó justo antes de finalizar el acuerdo anterior para que así entrara en vigor el nuevo al día siguiente de acabar el primero?
La profundidad, eficacia y desarrollo de aquel acuerdo se ha hecho tristemente célebre porque desde su nacimiento, rompiendo la unidad de todos los trabajadores tras una huelga memorable, hasta hoy, pasando por el terrible “error matemático” (eso si de la calculadora de alguno) de considerar la jornada de 35 horas/semanales como la de 1.575 horas/año, y los imnumerables incumplimientos posteriores; hacen que uno llegue a creer que el Acuerdo siguiente, es decir éste, sea muy facil: sólo hay que repetir lo mismo otra vez. Y así es, por lo menos en una gran parte. Otra vez conseguimos la jornada de 35 horas /semanales, aunque esta vez va a ser cierto porque van a ser 1.519 horas al año, y otra vez se intentarán desarrollar las carreras profesionales.
Para facilitar la firma de alguno de los que no firmó en el año 2002, separamos a las Auxiliares de Enfermería de los Celadores, es decir, separamos los grupos E y D que hasta ahora cobraban lo mismo en turnicidad, festividad y nocturnidad, y con una subida adicional de 6 € en los 4 años para el grupo D, rompemos una posibilidad histórica: la de caminar en la linea de que estos conceptos no tienen nada que ver con la categoría profesional, sino con las personas (tan perjudicial es hacer noches para un Celador como para una Enfermera, por poner un ejemplo). Pero eso sí, alguien tiene que pagar el nacimiento de esa diferencia dónde antes no la había, porque el SESPA ya dijo desde el primer día que no se aportaría ni un euro más de lo que pusieron inicilamente en la Mesa, y si no me equivoco esos van a ser los Técnicos Especialistas... ¡Con lo facil que sería hacer una subida lineal igual para todos, que acercara estos conceptos a la realidad!
Igual esta cuestión de los Técnicos es una simple casualidad, pero a mi se me ocurre que a la Administración le interesan mucho más los Sindicatos corporativos o de categorías concretas que los sindicatos de clase o de todos, y cuándo eso es el interés del “patrón”, malamente puede ser el mio. Lo que no me explico es que papel juega en esto la UGT que es, junto con CC.OO., un sindicato de “clase”... (¿?).
La subida, en general, no sobrepasa el 3% de los conceptos variables (turnicidad, nocturnidad y festividad normal o en noches), y para los que no tienen esos conceptos, es decir, para los de los turnos fijos, se les aportan 6€/mes por cada uno de los tres últimos años de los 4 que tiene el acuerdo, además de la sustancial reducción de la jornada de 1575 horas a 1519 (- 56 horas). Sobre esto último también se comenta que la jornada ponderada de los que hacemos noches sufrirá una reducción que, en ningún caso, excederá de las 14 horas menos al año.
En fin, que estamos a la vista de un Acuerdo polémico en un año electoral para los sindicatos...
Y llegado este punto seguro que todos los que me seguís leyendo creereis que yo sería partidario de no firmar esto bajo ningún concepto. Pues os equivocais.
Durante los últimos tres años, en los que no fuimos firmantes del Acuerdo anterior (y no me arrepiento de haber sido de los que voto no a la firma) no sólo se ralentizó la ordenación de las relaciones laborales en el SESPA, sino que derechos conquistados hace más de 15 años empezaron a ser cuestionados por algunas Gerencias. Lo que firmaron los que firmaron entonces no sólo no se desarrolló en sus aspectos más positivos, sino que le dio pie a creer a algunos gestores que, tras el desgaste de la huelga y la división sindical era “su momento oportuno de desquite”... Luego, la no participación de CC.OO., a la que los trabajadores hicieron mayoritaria en las elecciones sindicales anteriores, pudo tener una influencia negativa que parece empezar a cambiar cuando nos implicamos a pesar de que las cosas no sean como deseábamos. Véase, por ejemplo, el reciente acuerdo sobre los SAC de Atención Primaria, del que fuimos principales artífices. Esto, a mi particularmente, y sin falsas modestias, me lleva a pensar que las cosas pueden ser mucho mejores para el conjunto de los trabajadores de la sanidad pública asturiana si estamos ahí que si no estamos, y si no nos planteamos seriamente la firma, otros tres años que no vamos a estar. Tampoco es cuestión de llevar a rajatabla lo que un buen amigo mio, hoy Magistrado, me recuerda con cierta frecuencia “... cualquier mal acuerdo es mejor que un conflicto”. Pero para invertir la tendencia actual en cuanto a derechos de los trabajadores, hay cuestiones que no suponen incremento del gasto, y que son una buena medida de la verdadera voluntad política de una Administración que, en breve, nos vendrá a pedir su voto para continuar... Y me refiero, por ejemplo, a la regulación y unificación de los criterios de abono de las horas de exceso de jornada diferenciando las festivas y las nocturnas de las otras, al establecimiento de un sistema de solución extrajudicial de conflictos que funcione, a la aplicación de lo establecido en el Estatuto Marco sobre las plazas estructurales, a la convocatoria inmediata – tras finalizar la OPE extraordinaria – del concurso de traslados y la OPE autonómicas, etc. Todo eso es perfectamente viable y necesario, no incrementa el presupuesto, potencia la credibilidad de una administración que necesita de los representantes de los trabajadores para muchas cuestiones – y no estoy pensando sólo en el juridicamente cuestionado Reglamento de Contrataciones ... Y lo que para mi es más diáfano, ataca al absentismo laboral integral ... porque lo mismo me dá el que no va a trabajar que el que vá y no hace nada, y en esto el porcentaje de la administración en el importantísimo campo de las relaciones laborales, es mucho más alto que el famoso 9% del balance anual de IT.
 
Arturo Méndez González
 
Nota: Este artículo es una opinión personal de quien lo suscribe, y por tanto replicable en este mismo espacio o en el FORO