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OPINION

Interesante entrevista para asomarse a un posible e inmediato futuro…

Interesante entrevista para asomarse a un posible e inmediato futuro…

Belén Barreiro: “El giro a la izquierda puede no tener marcha atrás”

Es de las personas que mejor conoce cómo piensan, políticamente, los españoles. Ha sido profesora universitaria, presidió el CIS y es directora de Myword y del Laboratorio de la Fundación Alternativas

"Podemos tiene un discurso transversal y ha conseguido llegar a electores del centro. IU nunca lo ha hecho", afirma en esta entrevista, publicada en la revista Cuadernos de eldiario.es sobre el futuro de la izquierda

Los periodistas Olga Rodríguez y Javier Gallego presentarán la revista con Iñigo Errejón (Podemos) y Tani Sánchez (IU) el lunes 30 de junio a las 19.30 en la sede de Ecooo (sala Off Limits, calle Escuadra, 11, Lavapiés. Madrid)

 

Daniel Sánchez Caballero, 24/06/2014, en eldiario.es

 

"Apasionada" de la política, Belén Barreiro observa con interés la situación creada a raíz de las elecciones europeas en España. Con interés y un cierto malestar que va in crescendo según avanza la entrevista por la gestión que los grandes partidos tradicionales están llevando a cabo respecto a la brecha, también creciente, entre políticos y ciudadanos. A la vez, esta doctora en Ciencias Políticas y Máster en Sociología alaba la campaña "clara y directa" del fenómeno electoral Podemos, aunque advierte de que, cuando se crean grandes expectativas, el golpe para muchos electores respecto a la política puede ser definitivo si el ídolo acaba decepcionando.

 

¿Cómo analiza el resultado de las elecciones?

Escribí un artículo en 2012 en el que hablaba de una hipotética España del año 2016. Se celebran las elecciones y los dos grandes pierden votantes como nunca y surge el partido radical. Esta nueva fuerza sale de dos fracturas en la sociedad: la primera, generacional, entre unos jóvenes muy cualificados que se ven sin ningún tipo de futuro y sus mayores. Y otra propia de la crisis que produce una desigualdad y una pobreza intolerables. Este partido, compuesto por políticos no profesionales –aunque alguno hay– de ámbitos distintos, dirigidos por una mujer en este caso, menor de 40, abandera un estado de ánimo. Cuando un partido se sitúa en unas elecciones como lo ha hecho Podemos, es que ha interpretado correctamente el estado de ánimo de la ciudadanía.

¿Es Podemos flor de un día?

No. La crisis ha producido una fractura muy importante, que se veía en las encuestas y que se traducía en una caída de la estimación de voto de los dos grandes. Luego muchos modelos de estimación de voto corrigieron esta tendencia de forma exagerada. Se puso en medio una campaña orquestada por El País según la cual no había fin del bipartidismo, basada en las encuestas de Metroscopia, que había cambiado sus modelos de estimación pero con unos datos brutos que eran similares. Los análisis apuntaban en esa dirección: caída sin precedentes en la intención de votos de PSOE y PP, de valoración de los líderes y de los partidos. Y también había actitudes que se pueden calificar de antisistema pero que yo llamaría anti este sistema: apoyo a la democracia, pero insatisfacción creciente con esta democracia. Apoyo a los partidos, pero insatisfacción creciente con estos partidos.

¿Qué ha hecho bien el partido? ¿Por qué han triunfado ellos y no otros?

La campaña ha sido muy acertada porque se ha hecho en positivo, trata de transformar la desesperanza en esperanza, y ha sido emocional. Y las campañas emocionales, excepto que sean ridículas y no conecten, son muy ilusionantes. Cualquiera de los vídeos de Podemos es en positivo y emocional. Una de las frases que tenían es: "Hay que hacer que el miedo cambie de bando". Conecta también con un estado de ánimo no postcrisis, porque aún estamos saliendo, pero sí diferente al del año pasado. Estamos en un momento en el que se piensa que hemos tocado fondo y todo va a ir a mejor, capta este último estado de ánimo, de malestar pero con cierta esperanza. Y además es el único partido que ha contado las cosas como son, han hablado con claridad de lo que preocupa al ciudadano: de la desigualdad y de las que hay que corregir. Es cierto que parte del discurso del PSOE es ese, pero el problema del PSOE es la falta de credibilidad.

¿Habría sido posible una irrupción similar de un partido desde la derecha?

No. De lo que se ve en la [encuesta] preelectoral del CIS y otros análisis, Podemos tiene electores desde la extrema izquierda hasta el centro. En la encuesta del CIS hay electores que se colocan en el 5 [sobre 10] de la escala ideológica y votan Podemos. Son menos, pero son de centro. Luego seguramente saldrá que la mayoría de los votantes son del 2-3, pero que hayan conseguido llegar al centro es importante. IU nunca lo ha hecho. El discurso de Podemos –que coincide con el sentimiento mayoritario de que se ha abierto una brecha social– es transversal. Tanto en términos de edades como de territorios e incluso casi de ideologías.

¿Qué recorrido tiene?

Dependerá de lo bien o mal que lo hagan ellos, el PSOE e IU. Estas elecciones son importantes porque marcan un giro a la izquierda de España. Puede ser un giro que no tenga marcha atrás y nos lleve a una época de vuelta a la izquierda. El juego que hagan PSOE, IU y Podemos es crucial. Cómo el PSOE resuelva sus propios problemas, cómo IU consiga crear una alianza con Podemos y cómo Podemos gestione su éxito, que es importante también.

¿Cuánto quedaría del partido sin Pablo Iglesias?

Es una persona con muchísimo carisma. A lo mejor me equivoco, pero transmite ser una persona de principios, credibilidad. Aunque no se esté de acuerdo en algunas cosas. Eso tiene un valor incalculable en política. Pero también peligrosísimo, porque cuando transmites credibilidad y decepcionas la herida es de muerte. Hay que ver cómo gestionan su pequeña gran victoria, porque hay mucha gente ilusionada y que confía. Esperemos. Por ellos y porque está muy bien tener políticos de principios. De momento la campaña que se ha montado contra Podemos retrata lo peor de la política tradicional. Más de un millón de personas han elegido esta opción. Son muchos, hay que respetarlo y preguntarse por qué. No se puede atacar así a una formación política. Me parece faltar al respeto a los ciudadanos que les han apoyado.

¿Es una oportunidad o un reto para la izquierda que haya tantos partidos?

La fragmentación siempre es un problema, la división debilita. Otra cosa es que consigan acuerdos relativamente estables que hagan que el PSOE gire hacia la izquierda o logren una coalición amplia en la que todos estén más o menos cómodos. Hay escenarios posibles. Pero la fragmentación sin alianzas es una derrota para la izquierda.

Ya se está hablando de una posible integración de IU y Podemos. ¿Qué saldría de esta coalición? ¿Sería positivo para ambos?

Podemos está en una situación de fuerza y debería aprovecharla. Si se deja arrastrar por unas formas tradicionales de hacer política están perdidos. Tienen que defender una trayectoria que ya han demostrado de hablar con claridad. Creo que los políticos tradicionales aburren a los ciudadanos. Los debates electorales no interesan. Frente a esto a Pablo Iglesias se le escucha, aunque no se esté de acuerdo con algunas cosas que dice. El debate, por ejemplo, fue muy significativo. No se puede hacer un debate para las europeas en el que no se hable de Europa, se pacte –porque debieron pactarlo– no hablar de corrupción, y en el que todo sea discutir sobre quién ha hecho más o menos recortes. ¿Qué debate es este? Transmitían que los dos partidos están en lo mismo. Frente a eso, Iglesias habla de asuntos que a todos nos preocupan. Por ejemplo, las puertas giratorias. ¿Por qué un ministro no puede esperar diez años para irse a una empresa y tiene que hacerlo a los dos? Podemos lo pone encima de la mesa, fija una agenda de prioridades y propone cambiar las cosas. Esto se puede cambiar, igual la política de austeridad es más difícil, pero hay cosas que sí dependen de nosotros, de nuestros políticos, no de la Unión Europea. Por no hablar del rescate a la banca frente a rescate ciudadano que no se hizo... Se han ganado la brecha a pulso.

¿Y va a costar cerrarla?

Mucho. A no ser que se tomen medidas drásticas. Hace falta liderazgo y creer en el cambio. Pero hay mucho miedo. ‘Esto no se puede hacer porque los capitales se fugan, se me echa encima la banca’. Cambiar las cosas tiene unos costes enormes. Algunas no se pueden cambiar, otras sí. Por ejemplo, poner fin a las puertas giratorias. Comprometerse a hacerlo ya es una señal, y poco a poco se deben ir lanzando señales que hagan a la ciudadanía entender que se está con ellos, y a partir de ahí se va construyendo. Es necesario hacer sentir a los ciudadanos parte del proceso democrático. Hay que hacerles sentir cómplices. Esto es urgente y lo tiene que hacer la izquierda. Quién lo haga es lo que está en discusión con esta fragmentación. El PSOE debería entender eso. El reto es ganar la confianza ciudadana y eso no se logra con discusiones internas sobre si conviene o no congreso porque en Andalucía los resultados electorales han sido menos malos que en otras autonomías. No va de eso.

¿Qué pasa en el PSOE? Le cuesta conectar con la calle. Cuando Rubalcaba dijo el lunes después de las europeas que iban a hacer un Congreso se veía venir lo que iba a pasar, que muchos se iban a revolver.

Yo no lo entiendo. Desde la lógica de recuperar la sintonía ciudadana no tiene ninguna. Estaba segura de que el PSOE haría primarias, abiertas y participativas. Se está equivocando si no las hace así. No digo que las primarias sean el mejor método de elección de élites posible. Tienden a fragmentar los partidos, a personalizar la política, pues todo gira en torno a un liderazgo fuerte. Y tienden a debilitar los aparatos, y eso tiene inconvenientes. Los congresos tienden a reforzar los aparatos, hacer partidos más cohesionados, y en elecciones puede ser un factor importante también. Esto es la literatura. Dicho lo cual, las reglas van con personas. Si la intención del PSOE utilizando un congreso es controlar desde el aparato el proceso y a quién salga elegido, que es mi sospecha, se equivocan radicalmente. Uno de los mensajes del 25 es que la gente quiere más democracia. Nuestro informe Democracia Sin política lo señala. Estamos en una democracia secuestrada, intervenida, impotente. Ante eso, en vez de darle el poder a los ciudadanos progresistas, el PSOE decide que cuantos menos voten mejor, cuando la ciudadanía está pidiendo apertura y participación.

¿España necesita un PSOE potente o cualquiera puede ocupar su lugar?

Depende de cómo evolucionen los demás y de cómo se posicione el partido. España es de centroizquierda. Donde hay más votantes es en el 3-4, que es la izquierda, pero no en el 1-2 [la extrema izquierda]. Entonces es lógico pensar que un proyecto en la izquierda moderada tiene más apoyos y da menos miedo a la derecha y el centro. Es muy importante que haya una socialdemocracia potente, pero no si es conservadurismo camuflado. La gente no se deja engañar, lo percibe y se fuga a la izquierda. Porque los votantes socialdemócratas no se han movido, se ha movido el partido. En realidad es que lleva dos años que cada uno dice una cosa. Yo aún no sé si mayo de 2010 [cuando Zapatero cambió su política y realizó el primer gran ajuste] le pareció un error o un acierto. Es un partido perdido. Tiene que decidir qué camino quiere hacer, qué apuestas. Si quiere un camino realista, socialdemócrata, con batallas quizá menos efusivas que Podemos, pero seguras. Quizá le sigan los votantes aún si no quiere cambiar todo, sólo algunas cosas, pero comprometiéndose de verdad a hacerlas. Primarias o congreso es una parte del problema, pero no la más importante. También pueden hacer primarias y no remontar. Hay que cambiar un estilo de hacer política. Los ciudadanos se han vuelto más exigentes, piden medidas empáticas, que los políticos se acerquen más a ellos y a su modo de vida que a las élites, un cambio en la forma de hablar, de comunicarse.

¿Están más preocupados por el partido que por los ciudadanos o el país?

Sí lo parece. Es el síndrome del Partido Socialista de Madrid. Cuando empieza a reducirse, y dicen ‘por lo menos nos quedamos los que estamos, aunque nadie me entienda’. Esto pasa en los partidos, quedarse con pocos votantes pero garantizándote tu espacio. Espero que eso no pase en el PSOE, es un partido con mucha historia y con personas muy válidas. Pero la reacción primera no me ha gustado.

¿Qué opina de los precandidatos? ¿Los ve parecidos?

No creo que sean lo mismo, sino que no han roto el molde de la política tradicional. Sí que creo, por una cuestión de edad y lo que les conozco, que podrían ser algo distinto. Pero para eso tienes que quitarte la armadura en la que has estado metido durante años. Eso significa empezar de nuevo. Hablar con sinceridad y comprometerse con las cosas sin miedo, y no lo hacen, están acartonados. En el PSOE no hay alguien que diga de forma rotunda: ‘Yo voy a hacer esto’, tipo Matteo Renzi [el primer ministro italiano]. Creo que por miedo.

IU ha tenido un resultado ambivalente, parece que se han quedado un poco en medio, han mejorado pero quizá no tanto como esperaban.

Se perciben como parte de las élites. No tanto como el PSOE, pero algo sí. Acumulan muchos errores del pasado. Y no le ha favorecido un liderazgo antiguo. No por edad. Por espíritu, formas. Si hubieran renovado el liderazgo les habría ido mejor.

¿Hablamos del candidato Willy Meyer, el coordinador Cayo Lara, o los dos?

Los dos. Son un poco lo mismo. Son las caras visibles de IU. Está también [el diputado] Alberto Garzón, pero se le ve como la joven promesa. Hay que hacer las transiciones cuando la gente te lo pide. Se les ha pasado el arroz, tenían que haberlo hecho antes, y ahora está Podemos.

La acción penal contra los sindicatos: ni es neutra ni se basa en actuaciones aisladas

La acción penal contra los sindicatos: ni es neutra ni se basa en actuaciones aisladas

Por Rodolfo Benito | ...ni es neutra ni se basa en actuaciones aisladas.

nuevatribuna.es | Rodolfo Benito | 20 Junio 2014 - 10:43 h.

Para los sectores más conservadores, debilitar los sindicatos, haciéndolos prescindibles, es una prioridad

La criminalización del sindicalismo y la ofensiva penal contra el derecho de huelga tiene todos los ingredientes para afirmar que estamos ante una acción coordinada, con instrucciones desde la fiscalía, a lo que habría que añadir, el proceso involutivo que esta afectando a determinados sectores de la judicatura...(leer más)

De la mecha encendida por la CESM con que los enfermeros “no pueden liderar la gestión clínica”…

De la mecha encendida por la CESM con que los enfermeros “no pueden liderar la gestión clínica”…

“REPRESENTANTES” (¿…?) DE LA PROFESIÓN DEBATEN EN REDACCIÓN MÉDICA…

Enfermería defiende su derecho a liderar la gestión clínica como indica la ley

Sindicatos, asociaciones científicas, directivos y colegios argumentan que la LOPS lo recoge

Foto.- Jesús Sanz, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE); Fidel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Enfermería Familiar y Comunitaria (Seefy); Javier Barbado, redactor de Redacción Médica; Máximo González, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE); Rafael Reig, secretario general de Acción Sindical de Satse, y Juan José Jurado, secretario de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y de Atención Primaria (Faecap).

 

Redacción Médica, por Pablo Eguizábal y Miguel Ángel Escobar. Madrid.

El secretario general de la Confederación Nacional de Sindicatos Médicos (CESM), Francisco Miralles, afirmó que los enfermeros no pueden liderar la gestión clínica, unas declaraciones que han generado polémica entre los principales sindicatos, las asociaciones científicas, directivos y colegios de Enfermería, que dicen ’no’ a subordinarse en esta forma de gestión.

 

Ante la postura de CESM, Redacción Médica ha reunido a Fidel Rodríguez, presidente de la Sociedad Española de Enfermería Familiar y Comunitaria (Seefy); Jesús Sanz, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE); Juan José Jurado, secretario de la Federación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y de Atención Primaria (Faecap); Rafael Reig, secretario general de Acción Sindical de Satse, y Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE).

 

Desde su punto de vista, ¿qué son las unidades de gestión clínica? (en base al documento que varias asociaciones han emitido al Ministerio de Sanidad) ¿Y qué papel tienen los enfermeros en ellas?

Fidel Rodríguez presidente de la Sociedad Española de Enfermería Familiar y Comunitaria (Seefy): Para Enfermería establece nuevas formas de gestionar la sanidad que, de alguna manera, quieren mejorar la asistencia que se presta a través de ella. Se quiere hacer mediante un sistema de participación entre los propios profesionales en la gestión de los recursos y en la atención, la calidad, etc. Un sistema que tiene que ver con la atención que se presta. Desde este punto de vista, Enfermería tiene que jugar un papel importante, porque está capacitada para ello y pensamos que ya tiene una madurez suficiente para abordar este tema desde una perspectiva multidisciplinar e interdisciplinar.

Jesús Sanz, presidente de la Asociación Nacional de Directivos de Enfermería (ANDE): Coincido mayoritariamente en esa definición de la gestión clínica: es una herramienta de gestión con unos objetivos muy claros. La polémica deriva porque, probablemente, a la hora de enfocar cuál es el objetivo de las unidades de gestión clínica no todos tengamos el mismo.

En mi opinión, son unas herramientas de gestión que pretenden dos objetivos: dar una mayor satisfacción a las necesidades de los pacientes que son atendidos en el sistema sanitario, y descentralizar la gestión para conseguir una mayor implicación de los profesionales. Todo ello buscando una mayor eficiencia que requiere de un uso adecuado de los recursos existentes y un proceso de evaluación que es inherente a cualquier proceso de gestión clínica.

Todo esto no se puede realizar sin tener en cuenta dos aspectos fundamentales. El primero de ellos es el equipamiento multidisciplinar, en el que todos los profesionales, de manera voluntaria como establecen muchas comunidades autónomas, puedan participar. Y el segundo es un liderazgo interno, fuerte y potente. Si este es el objetivo, a la hora de liderar las unidades de gestión clínica, cualquier profesional que tenga la competencia, los conocimientos pero, fundamentalmente, la capacidad gestora y el liderazgo, puede asumir la gestión.

Si las unidades de gestión clínica no se ven desde esta perspectiva y se ven como un elemento de empoderamiento profesional en el que la premisa de poner al paciente en el centro del proceso no es la prioritaria, entonces pueden surgir los comentarios que determinan que el liderazgo debe ir vinculado a una profesión determinada y no en base a unos objetivos que la propia unidad debe establecer.

Juan José Jurado, secretario de la Fedación de Asociaciones de Enfermería Comunitaria y de Atención Primaria (Faecap): En línea con lo que se ha dicho, las unidades de gestión clínica pretenden acercar la toma de decisiones en sanidad a los profesionales sanitarios, de forma coordinada, con liderazgo y con decisiones más certeras. Para ello hacen falta unidades de información sobre los recursos que se están consumiendo, y mejorar la satisfacción de los pacientes, la eficiencia y, si se puede, los resultados.

La Enfermería tiene un papel importante en ello, no solo en la prestación del cuidado como profesional que se encarga de los pacientes, sino también en el aspecto organizativo de la gestión. La Enfermería tiene un papel gestor importante, un papel muy importante en la toma de decisiones. Y, por tanto, de acuerdo a sus competencias y capacidad, por supuesto que puede liderar el proceso de coordinación de estas unidades.

Rafael Reig, secretario general de Acción Sindical Satse: Nosotros quisiéramos enfocar el debate desde un punto mucho más amplio, como respuesta al Sindicato Médico. Creemos que la gestión clínica es simplemente una forma de organizarse mejor, algo que reivindicamos, pedimos y que es absolutamente necesario en un sistema que está permanentemente cuestionado.

Una forma de organizarse mejor pero con un objetivo claro: el paciente, que debe situarse en el centro. En este sentido, hay que mirar los resultados en salud y la calidad que se da al paciente, no otro tipo de cuestiones que actualmente se miran. Porque estas cuestiones que ahora se analizan están más relacionadas con el coste-efectividad y eso ya nos lleva al terreno de otras profesiones en el que no queremos entrar porque no es la mejor fórmula para hacer sostenible el sistema.

Desde luego, la gestión clínica la entendemos como una herramienta y no como un fin, en lo que parece el debate instalado en el ámbito sanitario y, sobre todo, en algunos colectivos. Para nosotros es una herramienta para organizarnos mejor y para situar al paciente en el centro. Y considero que hay que distinguir entre la gestión clínica y las nuevas formas de gestión. La gestión clínica no tiene nada que ver con estas nuevas formas.

Desde el punto de vista del papel de la enfermera, evidentemente es un profesional sanitario titulado, y por tanto, tiene las mismas competencias, las que le corresponde como profesional sanitario, y en los mismos ámbitos de actuación y, entre ellos, en la gestión clínica.

Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE): Creo que habría que establecer, desde el punto de vista conceptual, qué es la gestión clínica y qué es un nuevo modelo de gestión, porque considero que es ahí donde se crea la confusión. Pero tenemos que ser respetuosos con lo que son las normas.

En este estado de ‘cuasievolución’ en el que estamos ahora mismo, es preocupante. Y es curioso que esta involución se está produciendo con el mismo partido que hizo las leyes más modernas en este país en el ámbito de la salud. El mismo partido político, unos años después, es involucionista respecto de lo que hizo él mismo hace unos años.

Todo esto que estamos aquí discutiendo, se discutió en su momento hace años, y se discutió en el Parlamento, salvo que haya voluntad ahora de desmontar todo el entramado legislativo que tenemos en estos momento: Ley de Cohesión de Calidad, Ley de la Ordenación de las Profesiones, Ley General de Sanidad, etc. Si hay voluntad de desmontar todo este entramado, dígase con valentía. No se puede utilizar la gestión clínica para crear conflictos innecesarios entre profesionales que conviven diariamente de una forma extraordinaria en el sistema.

Por lo tanto, ¿qué es gestión clínica? Yo no tengo que decirlo, porque no soy nadie para decirlo. Me remito a lo que dice la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias, que es la única que hoy está en vigor. Y en cuanto a los efectos de esta ley, tiene la consideración de funciones de gestión clínica las relativas a: jefatura o coordinación de equipos sanitarios y asistenciales; las de tutorías y las de organización de formación especializada, continuada y de investigación; y las de participación de comités internos o de proyectos institucionales de los centros sanitarios, dirigidos, entre otros, a asegurar la calidad, seguridad, eficacia, eficiencia y ética asistencial; la continuidad y coordinación entre niveles asistenciales o el acogimiento, cuidados en los pacientes. Eso es gestión clínica, mientras no haya una ley que cambie este concepto.

Otra cosa es cuáles son las nuevas formas de gestión, y me remito también a lo que firmamos hace poco tiempo, hace un año, entre la ministra de Sanidad y el presidente del sindicato Satse y yo mismo, en presencia del presidente del Gobierno. Y dice esta acuerdo: “la gestión clínica es un modelo asistencial integrador, colaborativo y multidisciplinario, que busca la mejora de la eficiencia de la calidad de la práctica clínica, mediante la responsabilización de los enfermeros en la gestión de los recursos utilizados en su ejercicio profesional, organizando y coordinando las actividades que se generan en cada proceso asistencial. Impulsar una forma de organización que oriente la actividad hacia el proceso asistencial y a la atención integral de la salud del paciente, en conformidad con los artículos previstos 9 y 10 de la LOPS, sobre la base de los equipos pluridisciplinares o multidisciplinares, y considerando las guías de prácticas asistencial establecidas en el artículo 59 de la Ley de Cohesión de Calidad para evitar el fraccionamiento o la superposición entre procesos asistenciales atendidos por distintos titulados o especialistas”.

En el centro del proceso tiene que estar la persona. Por lo tanto, el debate entre profesiones, tratando de ofender o despreciar a una profesión por parte de otras, está concluido antes de empezar, salvo que la intención sea el involucionismo y no vayamos a respetar las leyes vigentes y los acuerdos pactados en presencia del presidente del Gobierno.

Jesús Sanz: Es una evidencia. Está claro que hay un marco legal, pero hay otro aspecto. En este momento hay un nivel de profesionales con titulaciones del Grado de Enfermería, que cuando se publicó la LOPS, no estaban contemplados.

Hay unos niveles formativos: las enfermeras por una vía normal, dentro de su desarrollo dentro del ámbito de conocimientos, pueden acceder al grado, a másteres universitarios y al doctorado, sin ningún problema. Desde el punto de vista de su titulación y de las competencias que esta ley permite, afianzan los planteamientos que la LOPS recogía. Y hay colectivos profesionales que les gustaría que la relación fuese otra, desde el punto de vista de la prevalencia profesional de unos colectivos sobre otros.



El Foro de la Profesión Médica ha remitido un ideario sobre gestión clínica que ahora mismo lo tiene el Ministerio de Sanidad, pero que no ha recibido contestación ni ha sido llevado al Consejo Interterritorial. ¿Qué opinan?

Máximo González: No lo ha llevado porque hay dos pactos firmados, y por encima de ellos está la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias y no se puede vulnerar la ley. Corresponde a los licenciados sanitarios, según la ley, la prestación personal directa y en su caso la dirección en los centros de salud de dichos procesos. A los licenciados, que somos todos, como ha dicho Jesús Sanz. Y algunos somos doctores y, por ejemplo, el señor Miralles no es doctor y yo tengo dos doctorados.

La ley lo dice con claridad, los licenciados sanitarios que hoy en día ya no existe. Existe graduado, máster y doctor, y graduados somos todos. Por tanto, es de aplicación a toda la dirección del proceso. Por tanto, respecto a ese documento, será un documento que lo ha habrá elaborado el Foro de la Profesión Médica que se lo ha enviado al Ministerio de Sanidad, y no lo tenemos porque no somos parte de ese documento. De lo que sí somos partes es de la gestión clínica, donde los sindicatos firmamos un acuerdo de gestión clínica con las dos profesiones que están implicadas en el proceso.

Este documento con el Ministerio dice que “las unidades de gestión clínica deben estar dotadas de sistemas organizativos descentralizados, en el que los grupos profesionales de médicos y enfermeros, así como los profesionales de forma individual asumen la responsabilidad de la toma de decisiones en su ámbito de competencia exclusiva y de manera interdependiente, constituyendo por ello los objetivos planteados”.  Y sigue “en la gestión de los procesos, la enfermera contempla un entorno centrado en la persona y no en la enfermedad, produciendo por un lado, su autonomía como pilar para su recuperación funcional y reincorporación para la comunidad, y de otro, conseguir un modelo del bienestar. Asimismo, fomenta la toma de decisiones compartidas para asegurar la continuidad asistencial. Por todo ello, se considera que el perfil profesional de la enfermera cumple todos los requisitos asistenciales para liderar la gestión de estos procesos.

Fidel Rodríguez: También se dice que no se regula en las profesiones, sino que además se deja que se pongan de acuerdo esas profesiones para que todo este tipo de cuestiones sean dirimidas por las profesiones y se haga, además, en un ámbito de igualdad.

Nosotros en Enfermería no estamos pidiendo nada raro, estamos pidiendo ser como cualquier otra profesión y que se nos trate como a cualquiera, ni mejor ni peor, ni se nos concedan más cosas ni menos cosas. Desde el punto de vista académico y de ámbito de trabajo estamos a la misma altura. Cada uno tenemos nuestro ámbito de competencias donde tenemos claro por ambos profesiones y solo pedimos respeto.

Rafael Reig: Efectivamente, unos pactos paralelo, firmado en el mismo día, delante del presidente del Gobierno, y luego otro firmado por el Foro de la Profesión Médica.

Jesús Sanz: Tendríamos que agradecer al señor Miralles estas declaraciones porque ha puesto sobre la mesa un debate que es necesario, porque a veces no es necesario cambiar las leyes para que no se cumplan, sino que hayan situaciones de hecho que introduzcan planteamientos para dar respuesta a situaciones puntuales. Estas declaraciones ponen sobre la mesa un debate muy positivo que permite poner cuál es el marco normativo, defender las competencias profesionales que tienen las enfermeras en los puestos de responsabilidad.



Han hablado de la diferencia entre las nuevas fórmulas de gestión y las unidades de gestión clínica: en Cataluña los consorcios, en Andalucía las empresas públicas, en Galicia las fundaciones… Y, sin embargo, en Castilla y León, las unidades de gestión clínica son las que ahora parece que predominan. No es una forma de gestión nueva, pero sí por la que han optado en su mayor parte. ¿Cómo funcionan en esta comunidad?

Fidel Rodríguez: Yo soy de Castilla y León y están actualmente en debate. Han hecho experimentos y algunos han salido bien y otros han ido mal. Y las han liderado médicos y es la propia Administración la que nos tratan de otra manera. Ahora lo que se pretende es que la ayuda de la enfermera es menor y no puede liderar una unidad de gestión. 

Rafael Reig: La nueva forma de gestión no tiene nada que  ver con la gestión clínica. La primera mención real clínica verdadera se hace en la LOPS. Anteriormente, todas las normas hablan de otra cosa. Y esa es una diferencia importantísima: una nueva forma de gestión es una nueva forma de organizar centros, cambiando personalidad jurídica, para que se pueda contratar con el derecho laboral privado, etc. Y tenemos que insistir en que no se produzca esa confusión y la nueva forma de gestión tiene enfoques diferentes. La gestión clínica es la mejor forma de organización y Enfermería es uno de los colectivos que mejor puede hablar de cómo se racionaliza y se hace el trabajo más eficiente.



Además han comentado en el debate un dato del Instituto Nacional de Salud Carlos III.

Fidel Rodríguez: Sí, pero creo que ese dato será bastante más bajo en la actualidad. A investigación de la enfermedad se estaba destinando un uno o tres por ciento. ¿Cómo se va a desarrollar Enfermería si lo que se le está haciendo es ponerle piedras en el camino todo el tiempo en todos los ámbitos?

¿A dónde vamos? ¿Vamos a crear entornos saludables para mejorar la atención a los pacientes para mejorar la seguridad o estamos economizando la sanidad de manera drástica y los perjudicados son los enfermeros? Porque los demás no están perdiendo nivel adquisitivo ni puestos de trabajo.

Rafael Reig: ¿Quién ha dicho que el sistema es insostenible? Con la inversión económica que hace España por ciudadano es mucho más eficiente que otros países, menos de la mitad que Estados Unidos. Y esto puede ser eficiente y nos da la razón en una segunda cuestión, los recortes no eran necesarios, porque el sistema ya era deficiente.

Jesús Sanz: Creo que si vemos que la gestión clínica es una herramienta que cabe en cualquier modelo de gestión es una manera de comprender que no estamos hablando de lo mismo. Nosotros planteamos que las unidades de gestión clínica estén lideradas también por enfermeras y que pueda haber determinadas unidades más específicas si se vinculan a las unidades de cuidados y ahí el líder debería ser la enfermera.

Pero es necesaria una formación, que sepa liderar un equipo multidisciplinar, que sepa liderar y que termine con la ineficiencia. La gestión clínica sería una oportunidad para terminar con eso. Pero considero que quien establece la gestión clínica después no da las herramientas para la toma de decisiones.

Máximo González: En la forma de gestión hubo una ley que nosotros apoyamos que servía para dar entrada a otras formas de gestión diferente, y por eso se crearon las empresas públicas estatales, las fundaciones públicas, etc. Y esa ley da pie a nuevas formas de gestión, y los desarrollos en cada comunidad autónoma.

Pero hay quienes están llamando de forma incorrecta a las unidades de gestión clínica para que se les de su presupuesto por procesos en el hospital y contratar servicios, etc. Por lo que dentro del propio hospital, hay opiniones diferentes.



Los médicos dicen que estas unidades de gestión clínica requieren unas capacidades de gestión y liderazgo, pero sobre todo, conocimiento científico y experiencia clínica que ellos, consideran que lo tienen indiscutiblemente más el médico que el enfermero. ¿Es necesario el conocimiento científico para liderar la gestión clínica?

Máximo González: Claro que lo es y lo dice la ley también, cuando dice que se articulará de forma jerarquizada atendiendo a criterios de conocimientos y competencias.

Jesús Sanz: Se supone que dentro de las áreas multidisciplinares hay varias áreas de conocimiento, que trabajan de forma coordinada los profesionales que tengan en esa área de conocimiento y podrán ejercer el liderazgo

 

¿Algún ejemplo donde sí sean los enfermeros la que lo lideren? ¿Por ejemplo en la unidad de cuidados?

Juan José Jurado: En atención  sanitaria primaria por ejemplo, los cuidados paliativos, la atención sociosanitaria, por ejemplo.

Jesús Sanz: Yo, por ejemplo, soy el gerente de una clínica odontológica dedicada a la formación, aunque no tengo la competencia para hacer un implante o dirigir el proceso asistencial, pero sí la de organizar, liderar, para que se den los mecanismos necesarios para que esa unidad funcione y se desarrolle… Y en un hospital puede haber unidades específicas lideradas por las enfermeras.

 

¿De dónde viene esa concepción de inferioridad?

Máximo González: Creo que viene de las declaraciones de Francisco Miralles. Yo quiero un debate directo con él.

Jesús Sanz: Viene de otras personas, además de Miralles, que hacen manifestaciones similares. Y proviene de una concepción antigua de las profesiones sanitarias y de un planteamiento equivocado de la gestión clínica, que se ve como un instrumento de poder vinculado a una procesión y no como de servicio al ciudadano.

 

¿Qué dice el Ministerio de Sanidad al respecto?

Máximo González: Sigo lo que dice el pacto que firmamos con ellos y si hacemos lo contrario, seríamos involucionistas.

 

CONCLUSIONES: ¿Qué vais a hacer a corto plazo con las unidades de gestión clínica?

Fidel Rodríguez: Seguir trabajando para que se nos siga teniendo en consideración como profesión que somos. Trabajar conjuntamente con las comunidades autónomas, con el Consejo General y con los pactos que se han hecho con el Ministerio. Queremos que se nos haga caso y que lo que se firma se haga realidad.

Jesús Sánz: ¿Alguien concibe que puede funcionar una unidad de gestión clínica sin el aporte de todos los profesionales que la conforman? No. Creo que los enfermeros estamos perfectamente capacitadas para el liderazgo y vamos a seguir reivindicando ese liderazgo. Y es necesario insistir en la necesidad de que todas las organizaciones que conforman la profesión de Enfermería trabajemos conjuntamente, también en la gestión clínica.

Juan José Jurado: Vamos a seguir trabajando para que las enfermeras estén presentes en todos los modelos organizativos que se presenten en el sistema. Porque tenemos a muchísimas de enfermeras ya formadas en el ámbito especializado que tienen una mayor capacidad para prestar esos cuidados y ven coartadas sus capacidades.

Seguiremos trabajando para garantizar esa capacitación de las enfermeras, que estén presentes con un buen nivel de competencias y apoyando con otras instituciones y se puedan liderar estas formas de organización.

Rafael Reig: Debe haber una regulación a nivel estatal y no que cada comunidad autónoma haga lo que le parezca en la gestión clínica. De lo contrario, siempre se encontrará con nuestra oposición.

Máximo González: Seguir trabajando en el acuerdo firmado con el Ministerio, desde el punto de vista de su legislación básica de implementación del modelo tendrá dos áreas: en relación a la construcción y estructura de las unidades, y la incorporación de recursos humanos en el nuevo modelo.

Este acuerdo es una regulación legal, en un marco de no discriminación y garantizando que los enfermeros estarán regulados y dirigidos por enfermeros. Por tanto, seguir en el marco de estas conversaciones y ver qué posición va tomando el Ministerio de acuerdo a cómo se desarrollen los hechos, aunque no creo que vaya a ir por ahí, siento que sea así, no soy optimista, pero hay un involucionismo antienfermero en estos momentos por parte de la profesión médica, y por parte también del PP desde el Gobierno y las comunidades que gobierna.

Hay un gran acuerdo interno para deteriorar la profesión de Enfermería y que vuelva a ser subordinada de la profesión médica. El Partido Popular le ha dado la espalda a la profesión enfermera, a nivel central y en las comunidades autónomas.

 

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Entrevista a Rafael Matesanz, fundador y director de la ONT y, desde esta semana, presidente del comité científico de la Fundación Mutua Madrileña…

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«Si las donaciones bajan es porque los profesionales nos hemos relajado»

«Sería un éxito acabar el año con un aumento del 5% en el número de trasplantes», asegura el responsable de «la marca sanitaria española»

Daniel Roldán | Madrid, en El Comercio.

Una verdadera Marca España que no para de crecer desde que se fundara hace 25 años. La Organización Nacional de trasplantes (ONT) se ha convertido en uno de los referentes sanitarios mundiales. «Cuando uno va por el mundo, la marca sanitaria española es la ONT», asegura sin ambages Rafael Matesanz (Madrid, 1949). Fundador y director de la ONT y, desde esta semana, presidente del comité científico de la Fundación Mutua Madrileña, con la que colabora desde hace más de una década.

 

-¿Cómo está la donación en España?

-La donación es una de las cosas de la que podemos presumir y lo podemos hacer desde hace mucho tiempo. España es el líder mundial en la donación de órganos y lo viene siendo nada menos que desde hace 23 años. No hay otro campo en la medicina o en la ciencia donde realmente hayamos conseguido esa situación.

 

-¿Esto sí que es una verdadera Marca España?

-Cuando uno va por el mundo, la marca sanitaria española es la ONT. Creo que España es ampliamente reconocida como líder mundial.

 

-En febrero se realizaron 45 trasplantes en una sola jornada. ¿Cómo fue ese día?

-Hay un sistema donde aparece cada donante de España. Cada coordinador comunica el suyo y a mí me van saltando en el teléfono. A media tarde estaba claro que no iba a ser un día normal. Fueron 16 donantes en 11 comunidades distintas. Una verdadera prueba de esfuerzo del sistema.

 

-¿Qué sintió?

-Fue tremendo. Cuando nosotros empezamos en 1989, la media de trasplantes diarios eran de tres o cuatro. Ahora son doce. Y, de repente, un día son 45. Fue una jornada de actividad febril en la sede de la ONT y en todos los hospitales. Es un esfuerzo de coordinación y recursos enorme, con varios equipos de corazón, riñón, páncreas o pulmón trabajando a la vez. Aquel día pudieron estar en danza más de 600 personas perfectamente coordinadas.

 

-Al realizar el balance de 2013 comentó que uno de sus objetivos era aumentar la cadena de donación de riñón en vivo. Ya se ha conseguido en apenas seis meses. ¿Se lo esperaba?

-Fue de seis donaciones y estuvo a punto de ser de nueve. Pero, a veces, uno de los eslabones se rompe. Creo que fue un dato muy importante porque anima a la gente a donar en vivo y hace pensar que en el futuro las cadenas van a ser mucho más largas. En esa cadena hicimos un paso muy importante que el del donante puente, es decir, no hacerlo todo en un día. Esta fórmula es mucho más fácil aunque hay que estar atento de que nadie se eche atrás. Vamos a ver cadenas mucho más largas. Estoy convencido.

 

-¿No teme una relajación de la sociedad en materia de donación cuando vea que está todo hecho?

-Creo que mientras nosotros no nos relajemos, la sociedad no se relajará. Si las donaciones bajan nunca es por culpa de la población; es señal de que nosotros hemos hecho algo mal. La población es generosa siempre que se hagan las cosas de forma lógica y profesional. Si en un momento la población está en 40 (donaciones por mil) y baja a 20 es porque se han relajado los profesionales, no la gente. La población está muy orgullosa de su sistema de trasplantes, y en el momento en el que se pide algo reacciona muy bien. Por ejemplo, la donación de médula ósea.

Por Pedro Luis Angosto en nuevatribuna.es

Por Pedro Luis Angosto en nuevatribuna.es

Privatizar es robar al pueblo

La privatización de servicios públicos es la mayor fuente de corrupción que existe hoy en día

Con la lucidez impar que siempre le acompañaba, en 1995 José Saramago, indignado con la ola neoconservadora que ya por entonces arrasaba el mundo, escribió lo que sigue en sus imprescindibles Cuadernos de Lanzarote: “Que se privatice Machu Picchu, que se privatice Chan Chan, que se privatice la Capilla Sixtina, que se privatice el Partenón, que se privatice Nuno Gonçalves, que se privatice la catedral de Chartres, que se privatice el Descendimiento de la cruz de Antonio da Crestalcore, que se privatice el Pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela, que se privatice la cordillera de los Andes, que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos...(leer más)

Supresión parcial de la paga extra de los funcionarios : totum revolutum

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La aplicación del Real Decreto-Ley 20/2012, de 13 de julio, que escamoteó la paga extra a los empleados públicos está convirtiendo nuestro hipermercado judicial en un zoco laberíntico, que tiene por eje la parte devengada antes de su vigencia. Se impone una visión del panorama para mostrar los derroteros esperpénticos que puede tomar la cuestión.

1. Hay sentencias estimatorias y desestimatorias. Juzgados de una misma localidad resuelven de distinto modo. Unas Salas estiman los recursos )y garantizan la conservación de la parte de la paga extraordinaria ya devengada), otras lo desestiman y no faltan las que plantean la cuestión de inconstitucionalidad. El propio Tribunal Supremo ha planteado la cuestión de inconstitucionalidad del citado Decreto-Ley ( en cuanto suprime parte de la paga extra ya devengada con la consiguiente retroactividad cuasiconfiscatoria) y cuenta con votos particulares...(leer más)

Lo que no se dice sobre la abdicación del Rey

Lo que no se dice sobre la abdicación del Rey

Por Vicenç Navarro | La abdicación es un intento de revertir el descenso de la popularidad de la Monarquía y, con ella, del establishment español. Refleja su enorme preocupación sobre la viabilidad del sistema político establecido durante la Transición inmodélica...

nuevatribuna.es | Vicenç Navarro | 06 Junio 2014 - 17:09 h.

La abdicación del Monarca, designando a su hijo Felipe como su sucesor en la posición de Jefe del Estado, ha generado toda una serie de eventos predecibles. Entre ellos, el más llamativo e importante es la respuesta unánime del establishment español, definiendo como tal al entrelazado de poderes que dominan los sectores financieros y económicos del país, los políticos que gobiernan el Estado, y los ideológicos y mediáticos que promueven los valores que lo sustentan, desde la Iglesia a los medios de información y persuasión. Este establishment se ha movilizado en bloque para expresar su agradecimiento al Monarca por habernos traído la democracia, tras una Transición que definen como modélica, añadiendo un elogio, igualmente unánime, hacia el que será nuevo Rey de España, Felipe VI, al que consideran como una figura perfecta para tutelar los cambios que consideran necesarios para asegurar la permanencia de este establishment en el poder. Contradiciendo la narrativa de su discurso oficial -según la cual el Rey es una mera figura simbólica-, esta estructura de poder pide al nuevo Rey que dirija los nuevos cambios que el país (es decir, sus intereses particulares) necesita, tal como hizo el que hoy abdica durante la Transición. La gran portada del principal rotativo de España, El País, así lo exigía, en su titular “El Rey abdica para impulsar las reformas que pide el país”, añadiendo, por si alguien no lo interpretaba bien, que el Príncipe de Asturias tiene la madurez necesaria para asumir esa responsabilidad. El País, hoy dirigido por una persona claramente de derechas (ver mi artículo “El sesgo profundamente derechista de Antonio Caño, el nuevo director de El País”, Público, 24.02.14), habla cada vez más claro y transparente en nombre de este establishment. Que conste, pues, que tal establishment nunca vio al Rey como una mera figura simbólica, sino como un garante de su poder...(leer más)

Quienes consideran que la gente no está preparada para votar –sea en unas primarias para elegir un candidato, sea sobre la forma del Estado– tratan a los ciudadanos como si fuesen menores de edad…

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Una democracia donde votar es tabú

Si tan seguros están los monárquicos, ¿cuál es el miedo entonces a que se pueda votar?

Por Ignacio Escolar

eldiario.es

 

Artículo 92 de la Constitución: " Las decisiones políticas de especial transcendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos".

 

La ley está ahí desde 1978, pero solo se ha usado dos veces: con la OTAN y con esa Constitución europea que nunca entró en vigor. No se votó el rescate a la banca. No se votó la reforma exprés de la Constitución. No se deja votar a los catalanes y también es tabú para las élites políticas la sola idea de consultar a los españoles si prefieren (o no) que el jefe del Estado pueda dejar en herencia el cargo porque viene de la pata del Cid y tiene la sangre azul.

 

No vale solo argumentar que los españoles ya votamos la monarquía con la Constitución. Aquel modelo político se negoció y se aprobó bajo la amenaza explícita de los militares; como un paquete cerrado donde ese importante asunto quedaba fuera de la discusión. Más del 60% de los votantes de hoy no pudo votar esa Constitución y la sociedad ha cambiado mucho desde 1978. El consenso de entonces no es el consenso de hoy. De ahí vienen estas prisas y que el relevo llegue por medio de una abdicación. Es indignante que el Gobierno cierre la sucesión sin consultar a los españoles, sin aceptar preguntas, por la vía de urgencia y con un proyecto de ley de 28 palabras. No se puede hacer peor.

 

Dudo que ese referéndum sobre la monarquía o la república se vaya a producir a corto plazo. Felipe VI heredará la jefatura del Estado porque la mayoría monárquica es apabullante en las Cortes, aunque no creo que sea tan absoluta entre la sociedad. Pero si el descrédito de las instituciones en general y de la monarquía en particular continúa –si el nuevo rey no consigue recuperar la popularidad de la institución–, más tarde o más temprano la única solución será votar, igual que ya no quedan muchas más alternativas ante el problema catalán.

 

No tengo claro qué decidirían los españoles ante la pregunta de si prefieren una monarquía o una república. Hace pocos años no habría habido duda alguna sobre el resultado, a favor de la monarquía, pero España ha cambiado mucho en este tiempo y el juancarlismo ya perdió su popularidad. Sin embargo, estoy seguro de que un hipotético referéndum no conseguiría ese respaldo del 90% que la sucesión logrará en el Parlamento. Algo preocupante pasa cuando el Congreso –o la prensa– refleja una realidad tan distinta a la que se vive en la sociedad.

 

Coincido con algunos monárquicos en que, más allá del derecho divino y la sangre azul, hay argumentos racionales para defender una monarquía parlamentaria: la estabilidad, la función del rey como primer embajador, la cohesión territorial… Ideas que no me creo, pero que comprendo que haya quien las pueda comprar. También entiendo a quienes defienden (con razón) que cualquier reforma constitucional que se quiera abordar tiene que seguir los cauces legales y ser capaz de integrar a esos millones de ciudadanos que votan al PP.

 

Es cierto: hoy solo la mayoría conservadora en el Parlamento español tiene el poder para convocar un referéndum así. Por eso no va a pasar, aunque la izquierda tiene todo el derecho del mundo a plantear esta posibilidad. Pero si tan seguros están los monárquicos de la popularidad de la monarquía y de la utilidad de la Corona, ¿cuál es el miedo entonces a que se pueda votar?

 

No encuentro argumento democrático alguno para oponerse a que sea la sociedad española en su conjunto, y no sus élites políticas por medio de pactos opacos, quienes decidan qué tipo de democracia queremos ser. Creo que es inevitable. Nos encaminamos a un nuevo modelo político: a un importante cambio constitucional o incluso a una nueva Constitución. A una urgente reforma de las instituciones democráticas y del modelo territorial.

 

Vivimos una segunda transición, y el nuevo acuerdo entre españoles no puede ser de nuevo un paquete cerrado que se ofrezca a votación en forma de pack indivisible. No cabe otro "lo tomas o lo dejas". Ya no. Hay decisiones importantes –y la Jefatura del Estado es una de ellas– que se merecen un referéndum independiente en el que no haya otro asunto que votar.

 

Irónicamente, el rey ha sido menos inmovilista de lo que está siendo Rajoy, aunque es evidente que su decisión de abdicar responde al indudable deterioro de su imagen. El rey tenía mucho más que perder: se va ahora porque, si se quedase, la Corona lo tendría mucho peor.

 

Quienes consideran que la gente no está preparada para votar –sea en unas primarias para elegir un candidato, sea sobre la forma del Estado– tratan a los ciudadanos como si fuesen menores de edad. Viven en otro tiempo, en la antigua política, en esa vieja democracia de baja calidad donde bastaba con controlar a los grandes medios de comunicación –donde la monarquía ha sido siempre un gran tabú– para imponer decisiones impopulares al verdadero soberano, que es el pueblo español. Van a perder el apoyo de la gente, ya lo están perdiendo, porque, ¿cómo confiar en aquellos que no confían en ti?