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OPINION

Publicado el pasado jueves en Redacción Médica, espacio “firma invitada”…

Publicado el pasado jueves en Redacción Médica, espacio “firma invitada”…

Las horas extra en Sanidad: cómo crear empleo y ahorrar a la vez

Por Luis Vega, enfermero del Servicio de Atención Continuada del Área IV (Oviedo) del Servicio de Salud de Principado de Asturias

La mayoría de la población sabe que en los centros de salud a partir de las 15:00 un equipo sanitario (médico y enfermera) atiende las urgencias. Son las guardias de atención primaria y representan unas horas extras (complementarias) en la jornada del personal sanitario. En el hospital también se hacen guardias pero en este caso me referiré a las horas conocidas como “peonadas hospitalarias”. Estas no son las guardias que todos conocemos, sino unos “módulos de trabajo de cuatro horas” con los que se pretende, por ejemplo, que haya menos pacientes en la lista de espera quirúrgica o completar tratamientos ambulatorios largos que sobrepasan el horario habitual hasta las 15:00 y requieren que el personal sanitario haga “horas extras”.

En la organización laboral del tiempo de trabajo se tiende a considerar las horas extras como una necesidad circunstancial en un momento determinado. Sin embargo, las guardias de atención primaria son parte de la organización programada, permanente del trabajo, no son circunstanciales sino estructurales. Con las peonadas hospitalarias durante muchos años pasaba lo mismo ya que las listas de espera siempre las hacían necesarias. A pesar de esta situación laboral, siguen ofreciéndose al personal de plantilla y constituyen un “jugoso” complemento retributivo. Esta decisión en la gestión de los recursos podría tener una explicación económica (es más barato) o una insuficiencia de personal (pleno empleo) pero la realidad es muy distinta ya que es más caro y además significa el pluriempleo público para unos y el desempleo para otros:

- El despilfarro económico:

Atención primaria. Cada 150 horas de guardia (una jornada mensual) suponen un coste bruto de 2.342 euros mensuales si las realiza la plantilla y 2.568 euros si se contrata a una enfermera demandante de empleo. Es decir, con una inversión de 226 euros mensuales se estaría creando un puesto de trabajo. Es incuestionable que la sociedad recuperaría con creces este modesto esfuerzo inversor de la Administración para crear una vacante. Pero, además, es muy probable que esta enfermera contratada estuviese cobrando la prestación por desempleo que supone un coste total de 1.343 a 1.725 euros mensuales, según sus cargas familiares. Esto supone que con su contratación, todos los contribuyentes, nos ahorraríamos entre 1.100 y 1.500 euros al mes y además estaríamos creando un puesto laboral.

Las peonadas hospitalarias. Módulo de 4 horas de quirófano de enfermería: 171 euros + 23,60 por ciento cotización Seguridad Social. La hora de peonada hospitalaria quirúrgica de una enfermera supone, por tanto, un coste bruto de 52,83 euros/hora Es decir, 150 horas (una jornada mensual) de peonadas suponen un coste de 7.924 euros brutos mensuales si las hace la plantilla. Si contratásemos a una enfermera demandante de empleo para realizar esas peonadas como su jornada ordinaria de 150 horas al mes nos supondría un coste de 2.805 euros brutos mensuales. Es decir, la hora de trabajo tendría un coste bruto de 20,33 euros brutos /hora. Por lo tanto, nos estaríamos ahorrando 5.119 euros mensuales con la contratación de una enfermera para hacer esas peonadas. Pero además es muy probable que esa enfermera estuviese cobrando la prestación por desempleo lo que supone el coste total ya conocido de 1.343 a 1.725 euros mensuales. Esto quiere decir que con su contratación, todos los contribuyentes nos ahorraríamos entre 6.500 y 6.800 euros al mes por cada nuevo contrato, es decir, además de ahorrar más de 6.500 euros mensuales se crearía un puesto de  trabajo.

Este sobrecoste de las peonadas hospitalarias es el mismo que había en el año 2010, en plena crisis económica, y en ese año se podían leer noticias como esta: “190.000 euros al mes por peonadas en el Hospital de Cabueñes de Gijón” (Diario El Comercio: 14/10/10). Actualmente se lee en los medios de comunicación declaraciones de algunos políticos y de muchos profesionales de la plantilla asegurando que si el aumento de la jornada supone la eliminación de las peonadas también aumentará la lista de espera quirúrgica, por ejemplo. Los cálculos anteriores demuestran que cualquier peonada pagada al personal de la plantilla desacredita la gestión de los recursos públicos. Si la plantilla actual y la organización del trabajo no son suficientes para reducir las listas de espera y hacen necesaria la realización de esos módulos de 4 horas, estos deben ser ofrecidos siempre a los demandantes de empleo creando puestos de trabajo y lo que debe desaparecer, por tanto, es la peonada como tal, pero no la programación de ese trabajo.

- El desempleo sanitario. Se lee en diferentes publicaciones sanitarias que la actual crisis económica supone un éxodo masivo de excelentes profesionales de enfermería al extranjero ( por ejemplo, enfermeras con formación quirúrgica). Actualmente en la “bolsa de demandantes de empleo” del área sanitaria IV (Oviedo) están inscritos más de 3.800 profesionales de enfermería, de los cuales alrededor de 2.000 tienen menos de 1 punto en su baremo de méritos. La mayoría de estos últimos sólo trabajarán algún mes en las sustituciones de verano. Mientras tanto, personal de plantilla con su puesto fijo verá incrementadas su retribuciones durante todo el año con horas extras que podrían hacer profesionales en el paro. Sirva como demostración este ejemplo reciente: una enfermera de un equipo de atención primaria del Área sanitaria IV, que ya cobraba 136 horas extras al mes, solicita hacer más horas extras y la Gerencia se lo permite. Actualmente se ha apoderado de una media de 200 horas extras al mes. A partir de ahora todos los meses cobrará 344 horas (150 de su jornada ordinaria y 194 extras en guardias) a sus retribuciones básicas de 3.000 las horas extras. Es evidente que se apodera de horas de trabajo que supondrían un empleo de otra enfermera que está en el paro y además nos sale más caro a todos los contribuyentes.

Por lo tanto, al despilfarro económico de recursos públicos se añade la inmoralidad social del pluriempleo público para unos y el desempleo para otros. ¿Es todo esto un ejemplo de lo que significan para la Administración y los sindicatos las llamadas “políticas activas de empleo”...darle más empleo al que ya lo tiene?

Representación de la representación del delirio o, como diría D. Quijote “… la razón de la sin razón que a mi razón se hace…”.

Representación de la representación del delirio o, como diría D. Quijote “… la razón de la sin razón que a mi razón se hace…”.

Viviendo en el desvarío

Por Rosa María Artal en ZONA CRITICA

eldiario.es

Verlo aparecer, como una apolillada marioneta de cartón piedra, sin asomo de autocrítica, orgulloso de sí mismo hasta el ridículo, ofreciéndose como salvador patrio insustituible, cerró el círculo del diagnóstico: vivimos en el delirio. Fuera de toda lógica, criterio u honestidad. Cuando uno se encuentra inmerso en el desquicie, padeciéndolo emocionalmente, se nublan los sentidos y termina siendo cómplice de la sinrazón. Eso nos está ocurriendo y Aznar y cuanto rodeó su aparición subliminal fue el dato que faltaba.

 

Es de ver, sentir y sufrir… y no creer. Cada día nuevos impactos que, lejos de aclarar, aturden. Hemos llegado a tal nivel de degradación que parecemos pensar que la vida es así y no tiene remedio. Casi por cualquier lado que se mire. Aznar, dios sol centrado en sí mismo, ni se refirió a Europa. Pero es imprescindible tener en cuenta las desquiciadas políticas de austeridad que el multimando de Bruselas está imponiendo para pagar una crisis que la  mayor parte de los ciudadanos no provocamos y en la que se empeña con una desfachatez despiadada. Mientras, los dirigentes políticos la secundan como zombis. O como actores encantados de su papel. La última, la reunión de jefes de Estado y de gobierno que deciden “redoblar sus esfuerzos” contra el fraude fiscal… sin aportar una sola medida. Es decir, se han comprometido a volver a estudiar “la revisión de la directiva sobre fiscalidad del ahorro” para ver si la aprueban antes de fin de año y que los países que buenamente quieran intercambien datos bancarios. En la línea de siempre.

 

En esa UE podrida, inoperante -salvo para servir a los poderes financieros-, que está aniquilando Europa y a sus ciudadanos, España es el colmo del desatino en medio de una, sin duda notable, jaula de grillos que se degrada por minutos. ¿Qué más se puede pedir? ¿Qué más nos tiene que pasar? Un partido votado por una mayoría de incautos porque promete salir de la crisis económica y atajar el desempleo... y crea un millón de parados que va a completar la escandalosa cifra de 6.202.700. O eleva la deuda pública española a ritmo y cuantía inauditos en nuestra historia. Sí, del 68,5% en que la cogió Rajoy, pasó al 84,2% al terminar el año y ha añadido 40.000 millones de euros más en un solo trimestre hasta llegar al récord absoluto de casi el 88%. Y aún espera más. Será. Todos los países tocados por las recetas de la Troika, o de Merkel sin más, han registrado alzas espectaculares de sus deudas cuando han sido… secuestrados. Como nosotros. Y mucho más cuando localmente las medidas adoptadas son un puro dislate. Esos 40.000 millones de euros más, todos los que vengan, saldrán del mismo sitio: de nuestros servicios y derechos. Y seguiremos viendo las muecas de De Guindos diciendo que todo va bien. O las de Montoro. Il Dottore y el Pantaleone de este sainete trágico.

 

Eso es lo asombroso, verlos sacar pecho y prometer lo que jamás cumplen y que no pase nada. Y que tampoco se desate una masiva reacción social al conocer sus jugosos sobresueldos. “Complementar” con 4.200 euros mensuales un salario notable -como ha reconocido el presidente del Senado- es una total ofensa a una ciudadanía empobrecida por sus políticas, por muy legal que (dicen) sea. Y no es el único, qué va, el desfile sigue y se encaja con la misma impudicia que el resto de sus actuaciones. Es dinero público, nuestro. El PP, forzado por la investigación, admitió que el 95% de su presupuesto procede de fondos del erario. Y ni se inmuta, hay hasta quien lo comprende.

 

El resto de la troupe está a su nivel. Vemos a la singular ministra Báñez invitando a marcharse a los jóvenes españoles pero firmando un convenio para atraer a “profesionales cualificados” extranjeros. A Wert empecinado en meternos el catecismo católico en el cerebro con un mazo si es preciso y en preparar empleados para el mercado y no ciudadanos. A Soraya Sáenz de Santamaría secundándolo todo, ora contrita en rueda de prensa, ora agresiva en el Parlamento. O a Gallardón “remodelando” al gusto ultramontano la justicia, el Código Penal o las libertades de las mujeres. ¿No es incomprensible que todo siga igual?

 

Y hay más. Cajas, bancos, empresas, arcas saqueadas a lo largo y ancho del país. Y las idas y venidas del yerno y de la hija, hasta en la casa del Rey. El periplo de políticos por la oficina de contratación que parece ser presuntamente, a tenor de las informaciones judiciales, la Zarzuela. Y la “amiga entrañable” poniendo salsa picante a la opereta.

 

Y Gürtel. Que paga confetis para las fiestas de los niños de Mato y ella no se entera, y sigue siendo ministra, y sigue destrozando la sanidad pública. O una iluminación de más de 30.000 euros para la boda de la hija de los Aznar, cuando la mayoría de los invitados se gastó 400 euros en vajillas clásicas. Y “la duda ofende” si se piensa que sirvió para facilitar contratos. Se ha establecido la relación directa entre las donaciones al PP y casuales adjudicaciones millonarias de contratos públicos por mucho más monto. Lo que ofende es el insulto a la inteligencia.

 

Y todo esto no es sino la espuma de un pozo profundo que nos aturde. Oposición “responsable”… de quedarse quieta. Insuficientes apuestas de regeneración. Luchas ya a colmillo desnudo en el PP para desbancar a cuantos están en el poder y llegar a peor… si cabe. El museo de los horrores actual tiene desvanes profundos.

 

No faltaba más que Aznar. Con una entrevista a la medida en la que, como se tocaron “temas candentes”, se da por buena. O se ha extendido un desesperanzado posibilismo o hemos llegado a olvidar hasta lo que es el periodismo. Rebatir las declaraciones con datos. Preguntar, por ejemplo, por la burbuja inmobiliaria germen fundamental de nuestro descalabro. Adónde fue el dinero obtenido por las privatizaciones de grandes empresas públicas. Repreguntar de verdad. Invitar a periodistas críticos, es decir a periodistas.

 

Vivimos en el desvarío. Con una sociedad que sigue durante ya más de una semana como noticia más vista en uno de los periódicos la   “ruleta sexual” de Colombia. Que se empecina en el “todos son iguales” y el “y tú más” y no ve salidas. La variable que destruye la ecuación de esa “felicidad” basada en el miedo y el conformismo es, sin embargo, la realidad. La que nos mantiene tristes y angustiados, a pesar de toda la búsqueda de gratificaciones ilusorias.

 

No es fácil vivir en la locura, en un ambiente desquiciado, podrido a posta, con total voluntad y ningún atenuante. Premeditadamente dirigido con lucidez malsana -no están locos- a crear rentable desconcierto. Grandes obras de la literatura, desde el Mundo feliz de Huxley a Fahrenheit 451 nos mostraron personas oponiéndose a la marea de la inercia. Bichos raros que usaban su cabeza y su dignidad, afrontando riesgos, sobre todo el de la soledad heroica. Pero quizás el primero fue nuestro, D. Quijote de la Mancha. El cuerdo en un mundo perturbado que ha de ser perseguido como anomalía. ¿España país de Quijotes? De algunos, sí, pocos. De quienes entierran la razón que brota pujante, mucho más. Hasta ahora. Porque ahora ya, contar con una masiva conducta contracorriente es cuestión de supervivencia. Sabemos que mañana, pasado y al otro, habrá más revelaciones, más desatinos, más sufrimiento, menos futuro.

Simplemente un buen artículo…

Simplemente un buen artículo…

Una cruzada contra la libertad reproductiva

Debemos respetar los valores sobre el aborto del ministro Gallardón mientras se limite a aplicarlos en su vida privada; pero no es de recibo que ponga el aparato coercitivo del Estado al servicio de la moral católica

Por Jesús Mosterín (*)

21.05.13 en TRIBUNA de El País.

 

El primer ministro de India, el sij Manmohan Singh, siempre luce turbante. Los sijs piensan que los cabellos forman parte de nuestra naturaleza, que crecen por la gracia de Dios y que no hay razón alguna para cortarlos. No se los cortan nunca, sino que los arremolinan sobre la cabeza y los cubren con el turbante. En resumen, los sijs prohíben cortarse el pelo, pero se lo prohíben a sí mismos, no a los demás. El sijismo es una religión tolerante. Y Singh es uno de los líderes políticos más respetados del mundo actual. Aunque es el jefe del Gobierno, y aunque él no se lo corta, no se le ocurriría prohibir el corte de pelo al resto de los indios ni imponer el turbante a golpe de decreto. Singh es un auténtico demócrata, que no pretende abusar del monopolio legal de la violencia que ejerce el Estado para imponer las opiniones y valores de su secta a los ciudadanos que no las comparten.

 

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que tantas cosas hizo mal, hizo bien algunas, como la ley orgánica de 2010 que despenaliza la práctica voluntaria del aborto durante las primeras 14 semanas del embarazo. Con esta ley tan moderada y poco original, no hacía sino adaptar la legislación española a lo que es normal en toda Europa (con la excepción de Irlanda y Polonia, bloqueadas por la tremenda interferencia eclesiástica) y en casi todo el mundo desarrollado, desde Estados Unidos y Canadá hasta China y Japón, pasando por India, Rusia, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, etcétera.

 

En su gestión al frente de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón sobresalió como el alcalde más derrochador de España, acumulando los mayores déficits y los más abultados impagos a proveedores, multiplicando la deuda de la ciudad por cuatro y haciéndola seis veces mayor que la de Barcelona. Es sorprendente que un Gobierno como el de Rajoy, enfocado en la reducción del déficit, lo premiase nombrándolo ministro. Y es asombroso que le permita desviar la atención política desde la resolución de la grave crisis económica actual hacia las anacrónicas reivindicaciones episcopales sobre el aborto. En cuanto tomó posesión de su cargo, Gallardón anunció una cruzada contra las mujeres que quisieran ejercer su libertad reproductiva. Las decisiones sobre el embarazo no las deben tomar las embarazadas, sino los obispos, como en Irlanda, donde las mujeres se van a abortar a Inglaterra. Más adelante, y en plan displicente, indicó que no iba a meter en la cárcel a las mujeres que quisieran abortar (aunque no aclaró si les pagaría el viaje a Inglaterra), pues en realidad eran víctimas. Desde luego, si se cumplen sus planes, serán víctimas de Gallardón. Todos debemos respetar las ideas y valores católicos fundamentalistas del ministro mientras se limite a aplicarlas en su vida privada o en el entorno de sus correligionarios, como hace Singh en India. Lo que no es de recibo es que pretenda poner el aparato coercitivo del Estado al servicio de la imposición de la moral católica a los no católicos.

 

En nuestra especie, el desarrollo uterino dura unas 39 semanas, las primeras ocho de las cuales constituyen el periodo embrionario, en el que más de un tercio de los embriones abortan espontáneamente, sin que la madre ni siquiera se entere. La mayoría de los abortos inducidos (en Inglaterra, el 70%) se producen también durante el periodo embrionario. A partir de la novena semana, el embrión pasa a llamarse feto. El feto, que inicialmente pesa unos ocho gramos, va creciendo y desarrollándose todo el tiempo hasta el nacimiento. Las conexiones tálamo-corticales del cerebro, que son esenciales para el posterior desarrollo de percepciones y sentimientos, no empiezan a formarse hasta las 28 semanas. Por eso es seguro que en las primeras 14 semanas no hay posibilidad alguna de actividad psíquica o vida personal. Naturalmente, el embrión es un ser vivo, pero también lo es el mosquito e incluso las bacterias. La mayoría de las mujeres embarazadas quieren llevar a término su embarazo y parir un bebé sano; ese bebé es lo más importante del mundo para ellas. El aborto siempre es un trauma y ninguna mujer lo realizaría a la ligera. La creación de un nuevo ser humano es un milagro maravilloso, pero la elección del momento oportuno para producir milagros en el vientre de una mujer debe realizarla esa mujer, no el ministro u obispo de turno. Por eso casi todos los países desarrollados han adoptado leyes de plazos como la española actual. No hay razón alguna para variarla.

 

Especialmente inquietantes son los anuncios de Gallardón de que quiere obligar a los padres que han tenido la desgracia de concebir un feto con graves malformaciones a llevar a término el embarazo, condenándolos a ellos, al hijo y a la sociedad a incontables sufrimientos inútiles y sin esperanza. Un gran progreso del mundo civilizado ha consistido en que las madres se enteren por adelantado de si han tenido la mala suerte de concebir un embrión malformado que no ha abortado espontáneamente (como suele suceder) y así puedan provocar su aborto inducido. Como declaraba recientemente una madre valenciana que acababa de abortar un feto con síndrome de Down y varias otras malformaciones, “prefiero llorar un mes que llorar toda la vida”. Desde luego, los padres que decidan llevar a término el embarazo del feto defectuoso y que deseen sacrificar sus vidas por criarlo, merecen respeto y apoyo, aunque no suele ser eso lo que elige la mayoría de la gente razonable en ningún país del mundo. Los padres que prefieran tener hijos capaces de vivir una vida humana en plenitud también tienen derecho a abortar cuando los dados genéticos les hayan sido desfavorables y a ensayar una nueva partida. La reproducción y la gestación de un hijo son algo demasiado importante para dejarlo al albur del azar. En cualquier caso, es a los padres, y no a Gallardón, a quienes corresponde decidir.

 

Tanto el partido republicano de Estados Unidos como el PP de España son conglomerados, que, junto a conservadores y liberales, incluyen una facción de extrema derecha cristiana, monotemáticamente obsesionada por su oposición a la libertad reproductiva de las mujeres y por su celebración de la enfermedad y la malformación de los fetos como pruebas a las que Dios nos somete para hacernos sufrir en este valle de lágrimas; esta inversión en sufrimiento será recompensada en ultratumba al ciento por uno. Dios nos libre de estos asesores en inversiones escatológicas y de su timo de la estampita. Los republicanos estadounidenses han perdido las dos últimas elecciones en parte por la ultraderecha cristiana, que atrae a votantes extremistas en las primarias, pero provoca rechazo entre la mayoría moderada de los electores.

 

Sarah Palin, compañera de candidatura del republicano Cain en las elecciones de 2008, siempre ha presumido de negarse a abortar su feto Trig con el síndrome de Down, lo que le valió una gran popularidad entre los fanáticos antiabortistas, pero al final quitó votos a Cain, que perdió las elecciones. En los últimos comicios (en 2012), el ultraderechista cristiano Rick Santorum estuvo a punto de arrebatar la candidatura republicana a Mitt Romney, al que acorraló con su retórica, obligándolo a adoptar posiciones más extremas y menos atractivas para el público que las que habitualmente había defendido. El programa de Santorum se reduce a una glorificación demencial del sufrimiento, la enfermedad y la malformación. No solo se opone (sin éxito) a todo aborto, incluso tras una violación, sino que incluso ha dedicado su propia vida a tan extraño empeño. Su hijo Gabriel era un feto inviable que nació prematuramente (a las 20 semanas) y murió de inmediato. No obstante, Santorum y su mujer se empeñaron en dormir con el cadáver en el hospital, lo llevaron a casa y lo presentaron a sus otros hijos como su “hermano Gabriel”. En 2008, y contra la opinión de los médicos, se empeñó en que naciera su hija Isabella, con malformaciones tan graves como la letal trisomía 18 (tres copias del cromosoma 18). Esa pobre criatura ha pasado su breve vida en quirófanos. De todos modos, tanto Palin como Santorum son belicistas acérrimos, defensores de todas las guerras y partidarios a ultranza de las armas de fuego y de la Asociación Americana del Rifle.

 

(*) Jesús Mosterín es filósofo y autor de La naturaleza Humana (Espasa) y El reino de los animales (Alianza, 2013).

Ampliar la visión a los orígenes y circunstancias de algunos personajes especialmente protagonistas en la historia siempre ayuda a entender mejor las cosas…

Ampliar la visión a los orígenes y circunstancias de algunos personajes especialmente protagonistas en la historia siempre ayuda a entender mejor las cosas…

Ángela Merkel o la destrucción de Europa

Opinión: Por Pedro L. Angosto

nuevatribuna.es

 

En Das erste leben der Ángela M (La primera vida de Ángela Merkel), libro que acaba de aparecer en Alemania, los periodistas Ralf Georg Reuth y Günther Lachman, basándose en cientos de testimonios orales de personas que trabajaron y militaron con/o a su lado, afirman que la canciller alemana no sólo fue, como ella admite, militante de las Juventudes Comunistas de la antigua República Democrática alemana, sino que ocupó la Secretaria de Agitación y Propaganda y colaboró con la Stasi, la policía política de Erich Honecker. La pertenencia a las juventudes comunistas de Merkel podría haber sido algo parecido a lo que ocurría aquí durante el franquismo, cuando la inmensa mayoría de los jóvenes fueron miembros obligados de la OJE, lo grave del caso es que Merkel comenzó a militar cuando el régimen empezaba a descomponerse y que ocupó cargos de la máxima relevancia, que su pregonado pragmatismo le llevó a entrar en la CDU, Unión Cristiano Demócrata muy poco después de la caída del muro de Berlín y que para su meteórica ascensión contó con el aval de dos destacados miembros del Partido Comunista de la RDA, repentinos conversos democristianos como ella y depurados después por su pasado prosoviético.

 

Estos datos personales ayudan a conocer la personalidad de quien hoy, por asentimiento del resto de los líderes europeos, rige los destinos de Europa sin que nadie ose toserle. Nada tendría de extraño que Merkel, que viajó varias veces a Gori, localidad natal de Stalin, y a Moscú para rendir homenaje al dirigente soviético, hubiese evolucionado políticamente con el tiempo, lo que si choca estrepitosamente  con la razón es ese cambio radical que ella intenta justificar hablando de pragmatismo vital y que no es otra cosa que oportunismo logrero de diccionario. Es muy posible que si la RDA siguiese existiendo, hoy Merkel ocupase un destacado cargo en la política de ese país, pero como no existe y ella sólo se rige por el pragmatismo optó por ocuparlo en la nueva Alemania y en la vieja Europa, encargándose de pasar a la historia por ser la persona que está colaborando con más ahínco a la destrucción del estado del bienestar europeo que, en buena parte surgió como respuesta occidental a la supuesta “amenaza” de su querida Unión Soviética. Se ha hablado mucho del peligro que esconden en su interior los conversos, y como muestra sirva el ejemplo del Inquisidor español Torquemada, quien con sangre judía en sus venas no dudó en perseguir con saña a los suyos hasta el extremo de ser uno de los impulsores del Edicto de Granada que decretaba su expulsión de los territorios de sus católicas majestades.

 

Con esos antecedentes, con esos cambios de ideología tan incomprensibles como carentes de coherencia, es muy fácil entender el comportamiento de Merkel, convertida hoy en máxima adalid de las políticas económicas más ultraliberales del mundo, incluido Estados Unidos. Pero no es ella la única responsable. Ni su personalidad, ni su capacidad política, ni, por supuesto, su carisma, del que carece por completo, le habrían permitido llegar hasta donde hoy está ni hacer lo que hace si antes no hubiesen ocurrido otras cosas. La primera de ellas fue la calamitosa decisión de Mitterand al dar su visto bueno, pese a los consejos contrarios de sus asesores, para que el Banco Central Europeo tuviese su sede en Alemania y fuese dirigido de facto por el gobierno alemán; la segunda, el apoyo incondicional de toda Europa a la unificación alemana, proyecto que se tragó miles de millones de euros y que ha condicionado la deriva autoritaria y germanocentrista de la política de ese país; y la tercera, la ampliación incomprensible de la UE a veintisiete países cuando todavía no se había avanzado lo suficiente ni en el camino de la cohesión social, ni en el de la unión política de los países que hasta entonces la componían, dando lugar a un monstruoso ente ingobernable que lleva en su interior la semilla de la autodestrucción.

 

Si a los tres factores antes enunciados, añadimos que el Reino Unido no tiene amigos ni enemigos sino intereses, que sus alianzas con otros países sólo pretenden sacar su particular beneficio sin arriesgar nada, tenemos de nuevo encima el problema de la Gran Alemania, una país dirigido por una excomunista hoy muy cristiana, que cuenta con un inmenso vivero de mano de obra barata en los países que antes formaron parte del bloque soviético y en los mediterráneos, que ha aprendido de los británicos más de lo posible sobre el interés particular y que ordena la política económica europea a su antojo a través del Banco Central Europeo, que no es sino una sucursal del Deutsche Bank y del Bundestag. Sólo así se comprende que los únicos bancos europeos que no hayan sido examinados con minuciosidad por las autoridades financieras, pese a las muchas sospechas que hay sobre su solvencia, hayan sido los alemanes; que el susodicho banco central no se haya convertido en algo parecido a la Reserva Federal Norteamericana y se dedique a prestar a los bancos al uno por ciento para que, tras subir artificialmente la prima de riesgo de los países periféricos, se dediquen a comprarles deuda al cinco por ciento; que sean la banca alemana, que prestó a mansalva para que fuesen posibles las burbujas inmobiliarias de España, Grecia e Irlanda, y el Estado alemán los principales beneficiarios de los movimientos especulativos urdidos en torno a las deudas soberanas; que no fluya el crédito ni a las empresas ni a los consumidores de países como España o Italia; que la pobreza sea una realidad que recorre Europa con botas de siete leguas y que el modelo económico, social y político que hasta hace unos lustros imperaba en el continente esté siendo demolido del mismo modo que lo fue el muro de Berlín.

 

Ángela Merkel es un personaje de la misma escuela que Putin, una conversa de la peor calaña, pero sería ingenuo achacar a ella tal capacidad de hacer daño. Sucede que a veces, en la historia, personajes menudos como Hitler o Franco, se encaraman al poder de modo extraño y resumen en ellos los peores anhelos del alma perdida de sus países. Ángela Merkel no cree en la Unión Europea, tampoco en el Euro, no cree absolutamente en nada más que en ella, pero ahí está, y seguirá defendiendo su europeísmo mientras Europa sirva al engrandecimiento de Alemania y al suyo propio. No hay nada más terrible que dejar a una mediocre rodeada de mediocres ciegos de codicia el libro blanco de la historia para que lo escriban a su capricho. Y eso es lo que está haciendo Merkel ante la pasividad de los ciudadanos de su propio país, que entre parados y minijobs tiene más de catorce millones de personas, y los del resto de la Unión. Y lo conseguirá, Merkel y los suyos están escribiendo, de nuevo, la historia de la destrucción de Europa. En nuestras manos, como siempre y como todo, está evitarlo. No queda demasiado tiempo.

Se ve venir…

Se ve venir…

La amenaza europea no es el contrato único, sino el recorte de las pensiones

Lo que ha venido a decir el vicepresidente de la Comisión y comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn, es que el 29 de mayo la UE exigirá que España tome medidas de impacto más inmediato y de efectos mucho más conspicuos sobre nuestro gasto público.

 

Por Carlos Elordi en eldiario.es

 

Mariano Rajoy se ha puesto a la cabeza de la manifestación contra el contrato único porque sabe que la UE no le va a pedir formalmente que lo aplique en España. O, mejor, que antes de llegar eso, y seguramente el 29 de mayo mismo, le formulará otro tipo de exigencias. Entre ellas, la reducción del gasto en pensiones. Frente a la cuales, lo más probable es que el Gobierno baje la cabeza.

 

Oponiéndose tan fieramente al contrato único, nuestro Gobierno ha querido ganar un poco de imagen y curarse en salud ante el vendaval que se prepara.

 

Las crónicas y las opiniones de los expertos confirman que la suerte de la economía española constituye una de las preocupaciones prioritarias de las autoridades comunitarias. Porque, aun cuando el ministro de Guindos se esfuerce una y otra vez en resaltar que nuestras exportaciones y nuestra balanza comercial están mejorando, lo cual ha dejado de ser cierto desde hace ya más de un trimestre, todos los datos y perspectivas de nuestra economía no sólo son negativos, sino que tienden a empeorar.

 

Oficialmente, tenemos más de un año de recesión por delante, aunque no pocos piensan que eso es sólo el principio; el paro va a seguir creciendo; el déficit público no se reduce a pesar de los enormes recortes de gastos, sobre todo en inversión; la deuda, empujada por el coste de los intereses, camina sin pausa, y cada vez más aceleradamente, hacia el 100 % del PIB. Y la situación de la banca española no es estructuralmente mejor que la que el sector tenía antes del rescate. Con lo cual el fantasma de la quita de una parte de la formidable deuda de nuestro sector financiero tras un nuevo rescate, vuelve a agitarse en los medios de referencia.

 

Sólo el Daily Telegraph se ha atrevido a dar por seguro que eso va a ocurrir, en un artículo firmado nada menos que por su director adjunto, Jeremy Warner, y publicado el sábado pasado, pocos días después de que un representante de ese diario, el primero de los conservadores británicos, visitara España junto con otros delegados de la prensa anglosajona, por invitación de nuestro gobierno. El título de la pieza era sin duda escandaloso –“España es oficialmente insolvente: saque su dinero mientras pueda”- pero el texto era más comedido y en buena medida se apoyaba, aunque exagerando sus conclusiones, en el último informe Fiscal Monitor editado por el FMI.

 

La tesis de Warner ha sido descalificada sin concesiones por nuestros pagos. Seguramente está forzada, adelanta un escenario que aún existe. Pero nada permite descartar que dentro de unos meses se pueda convertir en realidad: las cuentas de nuestros bancos están al límite y la recesión puede hacerlas descarrillar en poco tiempo: entre otras cosas, porque acarreará nuevos créditos fallidos.

 

La mayoría de los especialistas cree que el descenso de la prima de riesgo y la euforia bursátil de los últimos dos o tres meses no es más que un espejismo. Que es fruto de dos cosas no precisamente tranquilizadoras: de que el BCE sigue facilitando liquidez sin límites y a bajo coste a los bancos, con la cual éstos compran títulos de deuda pública mucho mejor remunerados, y de que se ha desatado una loca carrera entre los inversores por comprar activos rentables, aunque no sean seguros. Lo primero puede acabarse en cualquier momento. Lo segundo es una repetición de las barbaridades que se hicieron hasta 2007 y que llevaron al desastre.

 

La agencia Fitch, poco sospechosa de no sintonizar con los intereses de la gran finanza, acaba de pronosticar lo siguiente: “Si las subidas de los mercados financieros de la eurozona no son convalidados por una estabilización económica y por avances reales hacia la unión bancaria, existe el peligro de que la volatilidad vuelva en forma de venganza este verano, como lo hizo en 2011 y 2012”.

 

De estabilidad, nada de nada. El PIB de la eurozona ha caído un 0,2% en el primer trimestre de 2013 y posiblemente lo hará en una cifra algo mayor en el segundo. Francia ya está oficialmente en recesión. Y el ministro alemán de economía Wolfgang Schäuble acaba de aguar cualquier ilusión de que se alcance un acuerdo sobre la Unión Bancaria, por lo menos antes de termine este año: Alemania opina que la creación de una autoridad única en el sistema bancario de la eurozona, que se encargaría de gestionar las dificultades de las entidades y de proporcionar fondos comunes para resolverlas –que eso es la unión bancaria-, no se puede hacer sin reformar los tratados de la Unión. Justo lo contrario de lo que opinan Rajoy y los dirigentes de los países más agobiados por las deudas de sus bancos.

 

Y si esa solución milagrosa se aleja en el tiempo, como todo parece indicar, quedará lo sabido: la austeridad, que está llevando a Europa al desastre, sin que Alemania de la mínima muestra de estar dispuesta a ceder lo más mínimo en ese punto. Y si ésta no da resultados, como está ocurriendo en España, el rescate.

 

Antes de eso, y posiblemente como último recurso de urgencia, la UE parece decidida a apretar aún más las tuercas al Gobierno español. En esa dirección, las declaraciones del vicepresidente de la Comisión y comisario europeo de Asuntos Económicos, el finlandés Olli Rehn –“España debe adoptar reformas contundentes”- son mucho más significativas que la sugerencia personal, de la que se retractó a las 24 horas, que ese mismo día hizo el comisario de asuntos sociales, el húngaro Laszlo Ándor, en el sentido de que “España contemple la posibilidad de adoptar un contrato laboral único abierto”. Porque lo que ha venido a decir Rehn es que el 29 de mayo la UE exigirá que España tome medidas de impacto más inmediato y de efectos mucho más conspicuos sobre nuestro gasto público. Lo cual hace pensar inevitablemente, entre otras varias cosas, en las pensiones: y ante eso Rajoy no ha dicho nada.

En el espacio “Otras miradas” de Público.es…

En el espacio “Otras miradas” de Público.es…

El desmantelamiento de la Sanidad Pública

Por Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

La Sanidad Pública, el Sistema Nacional de Salud en España, es el resultado de un esfuerzo solidario de las personas más sanas y con más medios económicos a favor de quienes están más enfermos y son más pobres. Su gran aprecio internacional proviene del hecho que, hasta ahora, era una Sanidad con acceso prácticamente universal, sin barreras económicas para su uso y con una potente atención primaria que favorecía la calidad y la accesibilidad de sus prestaciones.

De manera agregada, es decir para el conjunto del sistema, su eficiencia era incuestionable, porque teniendo una elevada calidad de sus prestaciones y unos excelentes resultados en salud, el gasto sanitario público era de  309,6 $ en poder paritario de compra inferior a la media del de los países de  la Unión Europea (OCDE Health Data octubre 2012). Paralelamente el crecimiento anual del gasto sanitario fue del 2,7% frente al 4,5% del promedio de los países de la OCDE. O sea que de gasto sanitario insostenible y de crecimiento incontrolado, nada de nada.

Lo mismo pude decirse de la supuesta gratuidad que teóricamente sería la responsable de la sobreutilización del sistema: el sistema sanitario no es gratuito porque lo pagamos con nuestros impuestos, solo lo parece porque no hay barreras económicas al acceso de unas prestaciones que todas ellas (las que financia la Sanidad Pública) no son decididas por los ciudadanos sino por los profesionales sanitarios después de entender que son necesarias para su diagnostico y/o tratamiento. Por otro lado los datos conocidos señalan que aunque tenemos una utilización de consultas médicas por encima de la media, somos a la vez el país de la Unión Europea con menor número de estancias hospitalarias por habitante y año, y además los países que nos superan en numero de consultas por habitante y año, causalmente todos tienen establecido copagos por acudir a la consulta. Gracias al sistema que teníamos hasta ahora todas las personas podían recibir las prestaciones sanitarias que necesitaban independientemente de su nivel económico, y por eso la Sanidad española era generalmente apreciada y en muchos casos envidiada.

Esta situación ha cambiado a partir del RD Ley 16/2012. Desde entonces, aparte de la exclusión de los inmigrantes no regularizados, un verdadero desastre humanitario, se han establecido y/o incrementado copagos sobre los fármacos, el transporte sanitario, las prótesis, las órtesis y la dietoterapia. Estas medidas significan barreras al acceso de prestaciones sanitarias para quienes las necesitan más , están más enfermos, y tienen menos recursos, son más pobres, lo que a pesar de la propaganda ministerial se está comprobando todos los días (un 16,83% de los pensionistas madrileños no recogen algunas de las recetas prescritas por falta de fondos; la Asociación española contra el cáncer señala que el promedio de copagos de estos enfermos alcanza los 450€ de promedio mensual, etc), pero estas barreras son acumulativas, las personas mas afectadas son los enfermos crónicos, los grupos con menores ingresos (el porcentaje de pensionistas que no retiraban los medicamentos subía al 22% cuando los ingresos mensuales por persona eran inferiores a 400 €), las mujeres sobre todo las mayores de 65 años, los discapacitados y los que viven en el área rural. Si alguien tiene la mala suerte de pertenecer a varios de estos grupos esta perdido, queda automáticamente excluido del derecho a la atención sanitaria, un cálculo aproximado señala que estamos hablando de más de 6 millones de personas.

Esta es otra característica de esta verdadera contrarreforma sanitaria, que se ceba en los grupos de población mas vulnerables y con menor capacidad de respuesta, y claro esta lo hacen quienes reciben unas retribuciones del erario público  que superan con mucho los 100.000 € anuales y que, además, tienen sobresueldos de todo tipo y están implicados en todo tipo de chanchullos de dudosa o evidente ilegalidad, y que en mas de un caso se atreven encima a hablarnos de moral cristiana.

Por si fuera poco, tenemos el proceso de privatizaciones en marcha, que evidencia aún mas que las medidas no se toman para mejorar o hacer sostenible el sistema sanitario, sino por intereses económicos ajenos al bien público. Aunque lo remachen como si fuera el catecismo no hay ninguna evidencia de que las privatizaciones mejoren ni la eficiencia ni la eficacia de la sanidad, y no es así ni a nivel macro (los países con modelos mas privatizados tienen un mayor gasto sanitario) ni tan siquiera a nivel micro, porque como señalan todos los estudios a nivel internacional (hay uno reciente de Plos medicine) los centros privatizados son mas opacos, más costosos, empeoran la calidad de las prestaciones y generan un entorno en el que lo importante no es resolver los problemas de salud de la población, sino obtener beneficios.

Que este proceso de retirada de derechos, de barreras económicas para el acceso  y de privatizaciones se esté dando en medio de la crisis económica actual (con la bajada de los salarios, mas de 6.200.000 parados, un porcentaje creciente de familias sin ningún ingreso, aumento espectacular de la pobreza, etc), es lo que convierte una mala política en un desastre sanitario, que tendrá muy importantes repercusiones, en perdida de vidas y de salud, para ese 99% de la población que está pagando las injustas e interesadas decisiones del 1% restante. Al menos queda el consuelo de ver que existe un masivo y continuado rechazo a esta política por parte de la ciudadanía y de los profesionales de la Sanidad. Habrá que seguir en ello.

Apuntes para un debate sosegado… el que no se va a dar.

Apuntes para un debate sosegado… el que no se va a dar.

Ni ETA ni cefalópodos: diez mitos y una verdad sobre el aborto

Por Ricardo de Querol, en El País

El debate del aborto echa chispas mucho antes de tener siquiera un anteproyecto de reforma legal que debatir. Porque anuncios ha habido muchos, más o menos confusos, pero la hora de presentar una propuesta concreta se dilata desde el principio de la legislatura, cuando Gallardón sorprendió dando prioridad a la reforma.

Los clichés no funcionan siempre en este asunto, en el que se enfrentan lo ideal y lo razonable, visiones distintas de cuándo comienza lo humano y hasta dónde llega la libertad de la mujer, un peso histórico de la tradición religiosa frente al ejemplo de tolerancia legal en la mayoría de países avanzados. Muchos ingredientes para el simplismo, zonas grises, sensibilidades heridas. Personas que lo tienen muy claro no se han visto en el dramático dilema. Hay quien no aprueba el aborto, pero tampoco que se encarcele a quien llega a esa situación. No puede ser simple la solución a un problema complejo.

No es fácil debatir sobre el aborto tampoco dentro del PP. Buena parte de la derecha, la más laica, se echa las manos a la cabeza pensando en las consecuencias del plan de Gallardón para volver al aborto bajo prescripción médica rigurosa y sin aceptar como causa una malformación, por severa que sea. La idea de volver a ver a mujeres citadas al cuartelillo o sentadas en el banquillo chirría a muchos militantes y simpatizantes; también que se reabra el puente aéreo a Londres. Son muchos quienes no entienden que se abra ese frente, que no parece una prioridad de la ciudadanía, justo ahora, en un momento de emergencia económica y con demasiados conflictos abiertos.

Los dos portavoces parlamentarios del PP, Alonso y Hernando, se han desmarcado abiertamente del plan de Gallardón; Cospedal evita apoyarlo; Rajoy y Santamaría no se mojan o son ambiguos. Luego aparece Fernández Díaz soltando eso de que "el aborto y ETA tienen algo que ver, pero no demasiado". Faltaba la diputada Beatriz Escudero, que tuiteó lo de que hoy se defiende más "a los cefalópodos y mamíferos porque sufren" que a los no nacidos. La parlamentaria que fue apercibida por el partido no fue ella, sino Celia Villalobos, multada por ausentarse del Congreso para no votar una moción del PSOE contra la reforma de Gallardón.

Tampoco es que la izquierda vea este asunto de una única manera. Fue el PSOE quien reguló el aborto en España las dos veces que se ha hecho. Primero en 1985, con Felipe González en La Moncloa, con la despenalización de tres supuestos: riesgo para la madre, malformación o violación. Los intentos de introducir el cuarto supuesto (el del "conflicto personal") no cuajaron en 1995 porque acabó la legislatura sin su aprobación definitiva, pero Zapatero completó en 2010 el cambio de modelo e introdujo una ley de plazos. Con ella, el aborto es libre durante las primeras 14 semanas, condicionado a supuestos (riesgo para la mujer, malformación) hasta la 22 y restringido tras ese plazo a casos muy excepcionales (como un feto sin cerebro, condenado a morir al nacer) que evalúa un tribunal médico. Desagradó a algunos sectores socialistas la insistencia en definir el aborto como un derecho (la ley se refería en realidad al "derecho a elegir la maternidad"), porque prefieren verlo como un mal menor. Algunos (pocos) objetaron que las menores puedan decidir sin sus padres. Pero con el modelo de plazos en sí no hubo gran debate, porque se entendió que es el dominante en Europa. El más claro y transparente.

Enredado el debate del aborto en las contradicciones entre quienes se supone decidirán la reforma, y con la izquierda y las organizaciones de mujeres dispuestas a dar la batalla, convendría al menos saber de qué estamos hablando. Con ese fin pretendo aquí aclarar algunas confusiones.

 

1. Una ley más restrictiva evitaría miles de abortos. Falso. Ese titular apareció en un diario nacional pero no se sostiene. Una ley que impida abortar legalmente reduciría, obviamente, el número de abortos legales, pero aumentaría los clandestinos o en el extranjero. Un estudio de la OMS publicado en la respetada revista médica The Lancet en 2012 confirmaba que la tasa de abortos no es inferior, más bien al contrario, en los países que lo prohíben. Los abortos se practican allí en la clandestinidad con grandes riesgos sanitarios para la mujer. Pero se practican.

 

2. Una ley de plazos es más permisiva que la de supuestos. Según como se mire. Es más permisiva en el sentido de que no obliga a la mujer a dar una justificación (la más socorrida era el riesgo psicológico) en abortos en el primer trimestre de gestación. Pero la ley de 2010 es mucho más restrictiva para practicar abortos en embarazos avanzados, al introducir el criterio de la viabilidad fetal. Esto implica que incluso en caso de riesgo grave para la madre, un feto de más de 22 semanas no puede ser eliminado si hay posibilidad de sacarlo adelante (porque la medicina ha mejorado mucho la supervivencia de los neonatos prematuros). Sin embargo, con la ley anterior podía alegarse riesgo psicológico en cualquier momento del embarazo, porque la sentencia del Tribunal Constitucional de 1985 que tanto invoca Gallardón eliminó los límites temporales al aborto por peligro para la madre. Si a usted no le parece lo mismo un aborto el primer mes de gestación que en el octavo, puede considerar la ley de plazos más garantista para el no nacido. Otro ejemplo: el Reino Unido tiene una ley de supuestos tan amplia que en la práctica es de plazos. Durante décadas ese país ha recibido a mujeres llegadas de otros países para acogerse a ella. Francia, Alemania o Italia tienen leyes de plazos.

 

3. La reforma de Gallardón pretende volver al modelo de 1985. Incierto. El ministro ha hecho saber que no se considerará la malformación del feto como causa de aborto, lo que acaba con uno de los tres supuestos de esa norma. Además se plantea que cada aborto por riesgo para la madre sea acreditado por dos médicos ajenos al centro que practica el aborto, cuando con la ley de Felipe González era un único profesional, normalmente el de la clínica, el que certificaba el riesgo. Lo del riesgo psicológico era un coladero, sí. Todo el mundo lo sabía. Aznar no lo modificó en ocho años de Gobierno. ¿Cómo discutir que enfrentarse a una maternidad indeseada implica un problema psicológico?

 

4. La ley de 1985 funcionaba bien. Dudoso. Funcionaba en el sentido de que hacía posible, gracias al coladero citado, que se practicaran los abortos por el cauce legal. El detonante de la reforma de 2010 fue la constatación de que la norma anterior no resolvía la inseguridad jurídica, como se demostró cuando una unidad de la la Guardia Civil citó a declarar a decenas de mujeres que habían abortado en la clínica Isadora, en un caso que el juez archivó tachándolo de montaje. Por otro lado, un reportaje de una televisión danesa desveló que una clínica de Barcelona atraía a personas de toda Europa para abortar fuera del límite de 22 semanas. Este caso sí llegó a juicio pero los delitos no pudieron probarse y acabó en absolución. En todo caso influyó en la decisión de fijar plazos más estrictos.

 

5. Son las personas más incultas las que abortan. Lo dijo Escudero de forma rotunda y nada elegante, pero ningún dato lo constata. Las estadísticas del Ministerio de Sanidad indican que abortan mujeres de todas las edades, niveles de formación y perfiles socioeconómicos. Solo un 2,3% de los abortos corresponden a mujeres sin estudios; un 11% son de universitarias. Tampoco es demostrable con las cifras que el número de abortos sea más elevado en las clases más desfavorecidas, lo que no sería difícil de explicar en su contexto social. El dato que sí es constatable es que las inmigrantes recurren al aborto más que las españolas: un 40% de los abortos son de extranjeras, una proporción muy superior a su peso en la población.

 

6. El aborto lo deben decidir los médicos de la sanidad pública. Complicado. El empeño de Gallardón por asegurar que todo aborto responde a un criterio médico es uno de los asuntos más conflictivos de la reforma. ¿Está el sistema sanitario público preparado para participar, con un diagnóstico previo por partida doble, en decenas de miles de intervenciones cada año? En la sanidad está extendida una especie de objeción de conciencia tácita, que ha desviado casi todos los abortos al sector privado, aunque no se dispone de un registro general de objetores, así que se desconoce cuántos aceptarían participar en ellos. El asunto de fondo es que esta reforma trasladaría la responsabilidad final, la decisión última, de la mujer a su médico. ¿O tendría una mujer que peregrinar de doctor en doctor hasta que alguno avale lo que está decidida a hacer en cualquier caso? Sin duda lo encontraría.

 

7. Las mujeres no irán a la cárcel con la nueva ley. El ministro de Justicia lo afirma con grandilocuencia. Lo cierto es que las mujeres que abortan no iban a la cárcel con la ley de 1985 ni pueden ir con la de 2010, así que no se ve la novedad. La ley vigente sólo prevé multas para la mujer por aborto ilegal, no así para el médico. Incluso con una ley más dura puede ocurrir que no vayan a la cárcel si no tienen antecedentes, porque la condena máxima sea inferior a dos años de prisión, lo que no evita que se enfrenten a un proceso penal. Eso se quería evitar con la ley de 2010. Porque no beneficia a nadie ni repara nada: a un trauma añade otro.

 

8. Se protege más la vida animal que la del embrión humano. Lo dijo esta semana en Twitter Beatriz Escudero (refiriéndose al cefalópodo) y hace unos años lo decía la Conferencia Episcopal, con aquella campaña del lince que estaba más protegido que un niño talludito. Proteger el medio ambiente y la vida animal, en especial de especies amenazadas, es algo propio de países avanzados. Regular el aborto para que el fenómeno se encauce por vías legales también lo es. El lince ibérico es una especie autóctona, una riqueza de nuestro ecosistema, que gracias a los esfuerzos científicos se está salvando de la extinción. En los restaurantes se fríen cefalópodos (calamares, pulpo, sepia) todos los días y se sirven en un plato a quien quiera comérselos. ¿Qué demonios tiene eso que ver con que haya mujeres que se enfrentan a un embarazo indeseado?

 

9. ETA y el aborto tienen poco que ver, algo sí, pero no demasiado. Supongo que lo que quiso decir Fernández Díaz es que ambos fenómenos causan muertes de personas. La afirmación es muy propia de ese discurso político que detesta los matices y adora los mensajes simples. Y entonces todo es lo mismo: los nazis que los escraches; los terroristas que su víctima Eduardo Madina; Hitler y Stalin que Artur Mas. Con esa visión es el mismo pecado cortar un embarazo que poner un coche-bomba. Coherente con lo que se oye.

 

10. Existe una violencia estructural que empuja a las mujeres a abortar. Otro argumento de Gallardón necesitado de más explicaciones. Si quiere decir que las mujeres deciden sobre su embarazo coaccionadas, tendría que detallar por quién. Si lo que afirma es que hay circunstancias que presionan a favor del aborto se nos ocurren muchas: paro, precariedad laboral, falta de acceso a la vivienda, recorte de ayudas sociales de todo tipo, despidos fáciles, empobrecimiento, impago escandaloso a cuidadores de dependientes... Ninguna de esas variables ha ido a mejor con el Gobierno de Rajoy.

 

11. El número de abortos es muy elevado en España. Esto sí es cierto. 118.359 abortos en 2011 no son una cifra menor (María R. Sahuquillo detalla los datos en este artículo). Era igualmente elevada antes de entrar en vigor la ley de plazos, y son factores demográficos (mujeres en edad fértil) y socioeconómicos (migraciones, crisis) los que explican mejor las variaciones anuales. Estamos en torno a 10 abortos al año por cada 1.000 mujeres, cifra que se sitúa en la media europea según un estudio de 2011 de la revista internacional de ginecología BJOG. Países con leyes flexibles para el aborto como Holanda están muy por debajo de las tasas españolas, en 7 por 1.000; los países de Europa del Este tienen los registros más altos de la Unión. Cifras abultadas en cualquier caso.

 

Si queremos reducir ese número de abortos, y creo que muchos apoyamos ese objetivo, ¿qué debemos hacer? ¿Reformar la legislación penal? ¿O apoyar de verdad la maternidad? ¡Si están desmantelando los servicios sociales! ¿Mejorar la educación sexual, educar en valores? ¡Si lo consideran adoctrinamiento! Quien espere resolver este problema llamando a la castidad no sabe en qué mundo vive. Y el que crea que el BOE persuadirá a muchas de abortar equivoca el tiro. ¿Están (estamos) contra el aborto? Promovamos un sexo responsable sin puritanismos. Y hagamos más fácil la vida de quien elige tener un hijo.

Está claro que hay que crear un frente ciudadano amplio, no dos ni tres … y que tiene que ser yá.

Está claro que hay que crear un frente ciudadano amplio, no dos ni tres … y que tiene que ser yá.

No basta con apagar algunos fuegos

Por Isaac Rosa, en nuevodiario.es

 

¿Dónde estuviste ayer? ¿Encerrado en la Facultad durante la huelga de educación, y por la tarde en la manifestación? ¿Recogiendo firmas contra la privatización sanitaria? ¿Dando un Toque a Bankia? ¿Protestando en el Congreso contra la nueva Ley de Costas? ¿Paralizando un desahucio, ocupando viviendas para desahuciados? ¿Tratando de organizar alguna protesta contra la próxima ley del aborto?

 

Incluso puede que no estuvieses en nada de lo anterior, sino en tu empresa, debatiendo con tus compañeros qué hacer ante el ERE que se os viene encima. O buscándote la vida para llegar vivo a final de mes, otro mes. Quizás no pudiste moverte en todo el día porque tienes que cuidar a un familiar dependiente, para el que ya no tienes ninguna ayuda.

 

Como no sé dónde estabas ayer, te cuento cómo fue este intenso día de protestas. Te lo puedo decir como en los chistes: tengo una noticia buena y otra mala. La noticia buena es que miles de profesores y familias hicieron huelga y llenaron las calles; la consulta por la sanidad superó los 600.000 votantes; decenas de oficinas de Bankia cerraron por cansinismo; activistas de Greenpeace treparon al Congreso; la PAH consiguió otro triunfo; y el rechazo a la contrarreforma del aborto suma más apoyos.

 

La noticia mala es que el PP sigue empeñado en la Ley Wert, y si no cae en el Consejo de Ministros de hoy, caerá en el siguiente, en cuanto bajemos la guardia; la Comunidad de Madrid ya ha publicado el concurso para privatizar los primeros seis hospitales; Bankia abre hoy sus puertas sin mucha novedad; el Congreso aprobó ayer la reforma de la Ley de Costas sin cambiar una coma; hay nuevos desahucios fijados para los próximos días; y Gallardón sigue con su cruzada retrógrada. Ah, y dentro de nada nos caerá otra reforma de las pensiones, y algún susto más en materia laboral.

 

La noticia buena es muy buena; la mala es muy mala, y sin la buena sería todavía peor. Pero el balance de lo ganado y perdido, ahí está. ¿Entonces, qué? ¿Nos rendimos? No, y menos después de un día tan positivo como el de ayer. No se trata de caer en el derrotismo, pero sí empezar a pensar en algo más que apagar fuegos, para que no cundan el cansancio ni el desánimo.

 

Cuando un pirómano quiere arrasar un bosque, siempre enciende varios focos para dificultar las labores de extinción. Y eso está pasando: los incendiarios prenden cada día una nueva fogata, y nosotros seguimos corriendo de un lado a otro: no hemos terminado de apagar un fuego cuando ya sale humo más allá.

 

Y aunque seamos muchos, el fuego avanza, el viento sopla con fuerza, y a menudo solo contamos con ramas y cubos de agua. Así que, tras un día como el de ayer, llegas a casa agotado y con la cara tiznada, pero satisfecho por lo bien que funcionó la cadena humana pasando cubos, hasta que te asomas a la ventana y ves las hectáreas calcinadas, y las que todavía siguen ardiendo en el monte de al lado. Y así pasan los meses, y cada vez más terreno quemado.

 

Las brigadas antiincendio crecen, sí, y a veces actúan juntas en un mismo incendio. Pero los pirómanos van con lanzallamas y no damos abasto. Para tumbar la ley Wert tendríamos que dedicarnos todos (profesores, familias, ciudadanos en general), y por tiempo indefinido, a huelgas, encierros y manifestaciones, volcando todas nuestras energías hasta que la retirasen. Pero entonces tal vez ardería más deprisa la sanidad, que también exigiría un pulso masivo y firme hasta detener su privatización y los recortes.

 

Como la temporada de incendios está lejos de acabar, habrá que seguir echando cubos de agua. Pero tenemos que pensar en la forma de que todas las brigadas de extinción que ahora están repartidas por el monte se pongan de acuerdo para hacer algo más que apagar fuegos: para evitar que se produzcan más, para detener a los pirómanos, y para replantar lo ya arrasado.

 

Se están moviendo ya varias iniciativas sociales y políticas, en las zonas de confluencia de partidos, movimientos sociales y 15-M. Algunas desde un espíritu muy plural y transformador, como ese prometedor llamamiento a construir ‘Alternativas desde abajo’; pero también en ámbitos regionales o locales, no sin dificultades. Todas con el mismo objetivo: crear un frente ciudadano amplio, que sea más eficaz apagando fuegos, pero que también vaya más allá, y empiece a considerar el ciclo electoral venidero (europeas, municipales, autonómicas, generales). Porque está a la vuelta de la esquina, y como no nos espabilemos nos pillará en cueros y con el cubo en la mano.