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OPINION

Si hubiera “discusión del verano” como hay “canción del verano” la ministra hubiera conseguido su mayor éxito… eso si tan pachanguero como lo que parece es su ministerio ahora.

Si hubiera “discusión del verano” como hay “canción del verano” la ministra hubiera conseguido su mayor éxito… eso si tan pachanguero como lo que parece es su ministerio ahora.

La ministra en su laberinto

Por Marciano Sánchez Bayle, Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

nuevatribuna.es

Estamos viviendo un vodevil veraniego con las declaraciones de los responsables del Ministerio de Sanidad sobre la atención sanitaria de los inmigrantes irregulares, un vodevil que tendría bastante gracia si no fuera porque lo que está en juego es la salud y la vida de muchas personas.

Veamos la trama, la Sra. Mato - ¡gensanta que éxito escoger para ministra de Sanidad a alguien con este apellido y que además lo desconocía todo del tema!-, parece que decidió que, para que los recortes y la destrucción de la sanidad escenificadas en el RD Ley 16/2012, pasaran mas desapercibidos lo mas practico era encontrar un “buen culpable”, y como Zapatero ya está bastante amortizado, se fijo en los inmigrantes que son fáciles de identificar y cuya estigmatización ya está dando réditos electorales en otros países de la UE y en alguna zona de España.

Y se puso en marcha la exclusión de la atención sanitaria de los inmigrantes irregulares, primero sin más, luego se descubrió que este país, contra lo que parecía a primera vista está lleno de gente sensiblera, a la que eso de dejar morir a otras personas en medio de la calle les parece francamente mal, y que además muchos profesionales de la salud estaban convencidos de que su profesión tenía un componente ético que les obligaba moralmente a ayudar a las personas enfermas, cualquiera que fuese su situación reglamentaria y que no estaban dispuestos a ser cómplices de semejante tropelía.

Pues, vuelta empezar, primero se declara que por supuesto se garantizará la atención sanitaria, y de salud pública (como no saben nada desconocen que las medidas preventivas, vacunaciones, etc, se realizan en atención primaria), y nos dicen que las ONG están para eso, lo que provoca otro revuelo porque éstas en lugar de asumir sus obligaciones, le recuerdan al Ministerio que les han recortado los ingresos dejándoles con escasísima capacidad para hacer lo que ya hacían, y nula para asumir nuevas tareas, y que la atención sanitaria es muy compleja, y necesita muchos medios y tecnología que no están a su alcance.

Para salir adelante, nuevas propuestas, para que luego no se diga que este Ministerio no está demostrando tener tanta imaginación como falta de conocimiento. Ahora los inmigrantes podrán acogerse a unos convenios y pagando unas cantidades tendrán atención sanitaria. Pero de nuevo otro inconveniente, resulta que la mayoría de la población sabe leer e incluso enterarse de lo que lee (maldita educación pública, aunque eso ya lo tenemos en vías de liquidación), y descubren que las cuantías que se les piden son muy altas, en la práctica inasumibles (claro está, teníamos que acordarnos de las aseguradoras privadas, al fin al cabo “son de los nuestros”), que se limitan a los irregulares con más de un año de empadronamiento (menos de una tercera parte de los mismos). Y para colmo nos sacan a los enfermos crónicos cuya vida pende del hilo del tratamiento y que si lo abandonan se van a morir (resulta que tienen nombre y apellidos y caras, y se exponen sin pudor ante los medios de comunicación ¡estos inmigrantes ya no saben a dónde llegar!) .

El nuevo movimiento tiene su aquel: les atenderemos pero les cobraremos a sus países de origen, nos dicen los del Ministerio. De nuevo los críticos nos preguntan ¿Cómo?. Los países de origen de estos inmigrantes, como a casi nadie se le escapa, tienen una situación económica y social mucho peor que la de España, y la probabilidad de que asuman estos costes tiende simplemente a cero.

Y hasta aquí hemos llegado, porque el vodevil todavía no ha acabado y el segundo acto promete ser todavía más movido. Yo, modestamente, me permitiría aconsejarles que incluyesen las novenas, rogativas y quizás alguna que otra procesión para pedir por la salud, o preferiblemente, por el retorno de los inmigrantes a sus países y que en su televisión (la que antes era de todos y ahora han secuestrado) algún obispo o cardenal nos explicara porque es tan importante mantener vivo un embrión sin expectativas de vida y no nos tenemos que preocupar de la salud y la vida de las personas reales.

Dejémonos de bromas. La desatención de este grupo de población tiene repercusiones muy negativas desde el punto de vista humanitario, de salud pública y de funcionamiento de los recursos asistenciales, e incluso es dudoso que consiga ahorros económicos. El Ministerio de Sanidad está demostrando un nivel de incompetencia que parecía difícil de conseguir, seguramente la Sra. Mato y su equipo tienen algunas habilidades ocultas, dejen la Sanidad y dedíquense a ellas, porque están contribuyendo a sumir en la miseria sanitaria y moral a un país que su gobierno ya había colocado en la miseria económica.

Lúcido análisis de la situación actual…

Lúcido análisis de la situación actual…

PP: desgobierno contra el pueblo y sin el pueblo

Por Juan Torres López, Economista

nuevatribuna.es

A partir de mayo de 2010 el anterior presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, se convirtió en un obediente esclavo del poder que domina Europa. Aprobó prácticamente sin consultar ni a su propio partido las medidas que le iban imponiendo, e incluso se adelantó sin necesidad a la hora de hacer mayores recortes sociales, acelerando su puesta en marcha seguramente con la intención de evitar que su mandato, ya de por sí frustrante y frustrado, terminara con la intervención de nuestro país. A pesar de que fue criticado por todos, evitó esto último y la prima de riesgo incluso se mantuvo en niveles soportables y sin dar los latigazos que daría más tarde. Aunque, eso sí, los costes sociales y humanos de su falta de compromiso con los de abajo fueron tremendos y los costes políticos de sus constantes errores de previsión tan altos que llevaron al PSOE a una gran derrota electoral. La economía empezó a ir marcha atrás como consecuencia de que las políticas que se aplicaban eran justamente las contrarias de las que había que tomar, pero los grandes bancos y la gran patronal, nacional y extranjera, por muy desagradecidos que fuesen públicamente, obtuvieron grandes rendimientos de la decisión con que Zapatero adoptó los recortes de gasto y derechos sociales.

Las mentiras y el desgobierno del PP

La llegada del PP ha traído consigo una situación bastante diferente. Sus dirigentes sabían desde hacía meses que iban a gobernar, y era igualmente muy fácil determinar el escenario en el que se iban a encontrar una vez que ocuparan el Palacio de la Moncloa. Sin embargo, enfangados en su enfermiza obsesión contra el PSOE y cegados por sus prejuicios ideológicos, no fueron capaces de anticipar la situación ni de preparar el más mínimo plan de gobierno. Las circunstancias se llevaron por delante al PP nada más aterrizar y sus dirigentes comenzaron a improvisar constantemente, dando tumbos de uno a otro lado y cambiando de un día para otro lo que antes habían prometido, las medidas inicialmente adoptadas o lo que decían en Bruselas una semana y la otra en Madrid. Desde que Rajoy llegó a la Presidencia no ha puesto en marcha un solo plan a medio plazo, ni ha proporcionado a inversores, empresarios, trabajadores, y a los españoles en general la más elemental hoja de ruta que permita saber lo que va a hacer en los próximos meses y, por tanto, a qué deberíamos atenernos todos. Incluso ha hecho todo lo contrario, modificando medidas tomadas por su propio gobierno anteriormente o, como acabo de decir, haciendo lo que hacía nada afirmaba que nunca haría.

Rajoy preside un remedo del camarote de los hermanos Marx y ha sumido a España en un auténtico desgobierno. Ha tomado muchas medidas pero sin ton ni son, los ministros se contradicen cuando se van anunciando o incluso aprobando y desde Presidencia se calla para evitar compromisos que luego se asumen sin que nadie los hubiera anunciado o que se anuncian sin que nadie los haya asumido.

No quiere decir con todo ello que el gobierno de Rajoy no haya hecho nada. Todo lo contrario, como acabo de señalar. Todos sabemos bien que este gobierno está actuando como una auténtica máquina a pleno rendimiento para realizar, por un lado, recortes sociales a mansalva; por otro, una auténtica contrarreforma de todo lo que la extrema derecha (política, mediática y eclesial) había criticado en los últimos años a Zapatero; y en ambos casos, tratando de desmantelar los ya de por sí escasos cauces de información, participación y protesta que están al alcance de la ciudadanía.

Hay que reconocer que hacía mucho tiempo que el BOE no tenía tanta actividad y de que se tomaran tantas medidas de cambio del orden institucional. Pero el gobierno de Rajoy lo está haciendo tan deprisa y de manera tan acelerada que más bien parecen un verdadero atropello y no la puesta en marcha de una estrategia bien pensada y debatida, como prueban las tensiones y contradicciones entre ministros y otras autoridades que suelen llevar consigo a medida que se van anunciando.

En realidad, lo que está haciendo Rajoy no es ni más ni menos que dejar que se suelten los instintos primarios de la extrema derecha que se esconde bajo la piel disimulada del PP. No pueden explicarse de otro modo las propuestas reaccionarias de Gallardón, la caza de brujas en RTVE y su ocupación por periodistas de la llamada caverna mediática, los ataques y el desprecio constantes de Wert a la cultura y al sistema educativo (con independencia de los recortes presupuestarios, que son harina de otro costal), los ramalazos machistas generalizados, o la defensa de la carcundia que en gran parte domina la administración de justicia,… por citar las que han tenido más eco.

Incluso algo parecido es lo que ha pasado en materia económica. El gobierno asumió desde el primer momento las reiteradas demandas de la patronal y de los dirigentes de los grandes bancos y empresas y se puso manos a la obra recortando derechos sin otra necesidad o concediéndoles nuevos privilegios, mientras que con Europa trató de utilizar la misma estratagema que ha utilizado en los últimos años ante su electorado, decir lo que gusta oír en cada caso para luego hacer lo que mejor le parece. Pero eso no ha calado ni ha servido de mucho.

Su fiebre reformista en materia económica no ha sido sino un rosario de medidas fundamentalistas improvisadas que lejos de solucionar poco a poco la situación (como pregonaban por doquier cada vez que las tomaban) la han ido empeorando por días. Y eso, la falta de coherencia, la constante inseguridad y la ineficacia que llevan consigo, ha terminado enfureciendo a sus electores e incluso a sus propios beneficiarios. La desafección que sufre el PP como consecuencia del desgobierno con que se está llevando a cabo la cruzada fundamentalista de los sectores más derechistas que lo controlan es tan acelerada que incluso muchos de sus dirigentes advierten que el propio Rajoy puede tener los días contados como presidente, mientras que los grandes empresarios y banqueros ya lo critican abiertamente y los desprecian.

Es este desgobierno lo que ha enfurecido a gran parte de las autoridades europeas que ya no se fían del PP y que por eso han optado por la vía más contundente posible para garantizar que los acreedores de los bancos españoles (los bancos alemanes, principalmente) se aseguren que no tendrán problemas para cobrar su deuda. Y ese descontrol es lo que hace que la prima de riesgo haya alcanzado niveles tan altos con Rajoy, con los mismos que habían asegurado que bajaría definitivamente nada más ganar las elecciones.

Democracia en suspenso

El desgobierno del PP está llevando al abismo a España pero ni siquiera eso es lo peor. La compulsiva y desordenada contrarreforma que ha emprendido se lleva por delante derechos fundamentales y condiciones básicas para la convivencia pacífica de los españoles. Está en juego la libertad de expresión cuando se amenaza con ilegalizar a FACUA por criticar los recortes o cuando se gubernamentaliza RTVE como si estuviésemos en una dictadura. Están en peligro las libertades cuando se criminaliza la protesta, cuando se hacen reformas electorales para exterminar a las minorías, o cuando se ampara a magistrados corruptos y se persigue a quienes quieren que se haga justicia.

El PP no solo no está actuando contra el pueblo sino que lo está haciendo saltándose cada vez más claramente las instituciones democráticas. Vivimos en un desgobierno contra el pueblo y sin el pueblo que significa simple y llanamente que el Partido Popular ha dejado en suspenso la democracia en España. Esta es la cuestión y esto es lo que hay que denunciar y combatir.

Nuevas respuestas y formas de actuar

Mucha gente se pregunta qué hacer para evitarlo y es importante encontrar las respuestas acertadas.

No creo que sirvan de mucho las simples reacciones espontáneas, por muy justificadas que puedan estar por la rabia y la indignación. Y mucho menos las disparatadas convocatorias de golpes de estado como la del 25-S. Es necesario organizarse bien y saber a dónde se va y por qué. Tampoco me parece que sea el momento de salidas “contra la política y los políticos”, que es lo que siempre predican los que al final terminan por hacer política sin los demás. Necesitamos la política. “Estar en” o hacer política no es solo vivir de ella sino participar en los asuntos públicos de una manera u otra y es obligado reconocer que no todos los partidos, ni todas las organizaciones sindicales o sociales, ni todas las personas somos iguales, así que esas descalificaciones generalizadas son injustificadas, perversas y desmovilizadoras.

Es cierto, sin embargo, que la mayoría de esas organizaciones y partidos están mostrándose muy limitados en estos momentos a la hora de proporcionar salidas y articular soluciones. Me parece necesario, pues, que vayamos más allá de ellos, porque sus cauces de participación son tan exiguos que no dejan que entre el pueblo entero que es hoy día quien tiene que estar presente y ser primer protagonista para que las respuestas puedan acabar de verdad con lo que está pasando.

Por eso creo que, sin depreciar la presencia de partidos y organizaciones que estén por ir más allá de la posición insuficiente en la que estamos e incluso haciendo todo lo posible para que estén todos, es imprescindible ir más lejos promoviendo un nuevo tipo de ejercicio de la política a partir de la auto-organización de la gente en torno a plataformas mucho más abiertas, deliberativas y plurales. Algo así como lo que ha supuesto el 15-M pero dotándose de un horizonte de acción política efectiva más concreto, firme y definido que el que este último movimiento ha asumido. Concretamente, y sin que esto de ninguna manera signifique renunciar a la vital pulsión movilizadora a desarrollar en todas y cada una de las esquinas de la sociedad, creo que en estos momentos es fundamental acabar con la acción de gobierno de los partidos del sistema y tomar las instituciones. Es fundamental reclamar la celebración de nuevas elecciones y es imprescindible que haya candidaturas ciudadanas de nuevo tipo (con elecciones primarias, contratos de ciudadanía entre representantes y representados, mecanismos de revocación…) dispuestas y capacitadas para tener una presencia decisiva en unas nuevas Cortes.

Las encuestas muestran que el Partido Popular se viene abajo exactamente igual que se fue el PSOE y sería un error de enormes dimensiones y terribles consecuencias históricas dejar que esos espacios los ocupen populismos de derechas o partidos sin principios ni ideología concebidos desde la tecnocracia o el marketing político, que simplemente nos llevarían aún más cerca del totalitarismo. Y es preciso, además, que nos demos cuenta de que llevar un domingo a millones de personas a las manifestaciones y a las calles no sirve de mucho si el lunes el gobierno sigue de nuevo publicando en el boletín oficial nuevos recortes de derechos y libertades.

Es cierto que la ley electoral perjudica a las minorías y que será necesario cambiarla en el futuro pero no nos engañemos a nosotros mismos: de lo que se trata no es de promover una nueva algo más potente sino una nueva mayoría social de los de abajo, del pueblo español que está siendo agredido por una oligarquía económica y partitocrática a la que hay que pararle los pies con urgencia, ahora sobre todo, en el propio terreno en el que se hace fuerte.

La inestabilidad de la Prima de Riesgo está en función de la actuación del BCE, los mercados lo que quieren es un crecimiento económico que con recortes y más recortes no se va a producir…

La inestabilidad de la Prima de Riesgo está en función de la actuación del BCE, los mercados lo que quieren es un crecimiento económico que con recortes y más recortes no se va a producir…

Manipulada desinformación sobre el Banco Central Europeo

Por Vicenç Navarro, Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra

nuevatribuna.es

Es importante corregir información sobre el Banco Central Europeo que se está propagando en los círculos económicos y financieros dominantes (tanto en la Unión Europea como en España) y que no refleja correctamente la naturaleza de tal institución. Comencemos por la elevada prima de riesgo española, la cual se atribuye a la especulación de los mercados financieros en contra de la deuda pública del Estado español, lo cual no es cierto. Que los mercados financieros especulen es intrínseco a la manera cómo funcionan tales mercados. Pero, repito una vez más (ver mis artículos sobre este tema en mi blog) que la institución que es responsable y que determina los intereses de la deuda pública española y otros países de la Eurozona es el Banco Central Europeo (BCE) que, durante más de cinco meses, no ha comprado deuda pública. Esta es la razón de que la prima de riesgo española esté por las nubes. Mientras el BCE no compre deuda pública española, ésta continuará vulnerable a aquella especulación. El único (repito, el único) que puede hacer descender la prima de riesgo es el BCE. Intentar bajar el déficit público, recortando y recortando, para dar “confianza a los mercados”, es o una frivolidad que refleja una enorme ignorancia de cómo funciona el sistema financiero en la Eurozona o una manipulación para hacer creer que los recortes son necesarios para bajar los intereses de la deuda pública.

La segunda clarificación que necesita hacerse es explicar que el hecho que el BCE sea la única institución que puede hacerlo es porque es la única institución que puede imprimir dinero sin ningún límite. Puede, por lo tanto, comprar tanta deuda pública como quiera. Ninguna otra institución puede hacer esto.

La tercera clarificación es que el hecho de que el BCE no compre deuda pública de España (y de Italia) se debe a que desea utilizar su presión para que los gobiernos de estos países tomen medidas que son altamente impopulares (porque dañan los intereses de sus clases populares) y que desea aplicar a fin de optimizar los intereses que representa. El BCE es un lobby de la banca europea y muy en especial de la banca alemana y del Bundesbank (el Banco Central Alemán). Y tales grupos de presión tienen su propia agenda que incluye 1) evitar la inflación por todos los medios 2) conseguir que se les pague a los bancos alemanes los intereses de la deuda que poseen y que puedan recuperar el dinero prestado 3) alcanzar la privatización de las pensiones como siempre ha deseado la banca 4) lograr la privatización de las transferencias y de los servicios públicos del Estado del Bienestar tal como siempre han deseado la banca y las compañías de aseguramiento privado 5) disminuir los salarios como siempre han deseado la banca y la gran patronal y 6) diluir la protección social como también siempre han soñado la banca y la gran patronal. Estos objetivos raramente aparecen explícitos en las  declaraciones de autoridades financieras alemanas o del BCE (aunque sorprendentemente aparecen con mayor frecuencia a medida que pasa el tiempo). Los argumentos que utilizan retóricamente es la necesidad de que los Estados tengan un “comportamiento de rigor y seriedad fiscal”, demanda, por cierto, que nunca hacen a los bancos. El BCE  prestó un billón (sí, un billón de euros) a la banca sin ponerle ninguna condición (repito, ninguna condición). En cambio, ponen tales condiciones cuando compran deuda pública.

La cuarta clarificación es que el BCE no es un Banco, ni tampoco un Banco Central. He detallado ya en varias ocasiones que el BCE no es un Banco Central (“El Banco Central Europeo no es un banco central: ahí está el problema de la crisis de la deuda pública”). Pero, debe aclararse que el BCE no es un Banco tampoco, o al menos no es un Banco comercial. Los bancos comerciales deben tener una reserva y deben mostrar que no tienen pérdidas o una balanza desequilibrada. Pero el BCE no tiene por qué poseer tal reserva o tal preocupación, pues puede imprimir tanto dinero como desee. Como bien señala Paul De Grauwe un Banco Central no se puede colapsar (“Only the ECB can stabilise the Eurozone”, Social Europe Journal, 31.07.2012). Y la razón de ello es porque puede imprimir dinero. Pues bien, el Banco Central Europeo puede imprimir tanto dinero como desee y por lo tanto no se puede colapsar. Y el hecho de que el Estado español pueda colapsarse se debe a que no tiene un Banco Central que pueda imprimir dinero. El BCE podría ser o actuar como el Banco Central de España o de los otros países miembros. Pero no lo hace porque quiere presionar a los Estados a que apliquen lo que los dirigentes del BCE desean. De ahí que el argumento que el propio BCE utiliza con cierta frecuencia (que necesita tener reservas) es erróneo o falso, como también señala Paul de Grauwe. El único límite que tiene el BCE (como otros Bancos Centrales) es el riesgo de crear inflación debido a la abundancia de dinero. Pero tal como están las cosas, el peligro mayor que tiene la Eurozona no es la inflación sino la deflación, es decir, lo opuesto.

La quinta clarificación es que el BCE imprime euros, que no los paga el Bundesbank. Este último ha contribuido a crear una gran confusión al indicar que es el “mayor contribuidor al BCE”, frase que es incorrecta pues el BCE no es el Banco Mundial. El euro es una moneda única, es decir una síntesis de todas las monedas de los países de la Eurozona. Pero cuando se dobla, por ejemplo, el número de billetes, no quiere decir que el Bundesbank contribuye el doble. El Bundesbank no contribuye nada. Tiene que garantizar, como lo tienen que garantizar todas las entidades públicas financieras de los Estados de la Eurozona, que la impresión de dinero no conlleve efectos negativos como el ya citado de la inflación. Pero esa imagen de que el Bundesbank es el que paga o sostiene el euro no es cierta. Cuando el BCE ha comprado deuda pública española, el Bundesbank no ha aportado nada. Esta imagen de que el pensionista alemán está financiando (a través de la compra de deuda pública por parte del BCE) al pensionista español es una maliciosa y profundamente errónea imagen que la prensa alemana conservadora y neoliberal está propagando para calentar los ánimos.

La sexta clarificación es que el Estado alemán tiene excesivo poder consecuencia de que otros Estados como Francia, Italia o España han dejado que lo tenga, a pesar de que, por ejemplo, suman todos juntos un PIB mucho más grande que el de Alemania. Si hubiera una respuesta coordinada y contundente de estos tres Estados, Alemania tendría que ceder. Y uno de los cambios más importantes sería el cambio del BCE, transformándolo en un auténtico Banco Central. Que ello no ocurra se debe a la complicidad existente entre los establishments de los países de la Eurozona que prefieren el sistema actual que les permite alcanzar sus objetivos mediante el mantenimiento del BCE tal como es. Y si no se lo cree, espere y pronto verá como el BCE pondrá como condición para salvar la deuda pública de España que el Estado español privatice todo lo que sea público, desde las pensiones a los ferrocarriles públicos del Estado (que es lo que desea la banca y la gran patronal), lo cual tiene poco que ver con las funciones de un Banco Central.

Demandantes de empleo: desde mi ventana yo lo veo así…

Demandantes de empleo: desde mi ventana yo lo veo así…

Una especie de “solo ante el peligro” del SESPA en la defensa de la actual puntuación de la baremación de los servicios prestados…

Tanto este pasado mes de Julio, como lo que va de Agosto – hoy mismo sin ir más lejos -, resulta habitual encontrarse en el BOPA con los típicos requerimientos de emplazamiento a los interesados frente al recurso contencioso-administrativo número tal o cual, de cualquiera de las numerosas salas de ese ámbito judicial en los tribunales asturianos, en los que uno o varios, en este caso demandantes de empleo, impugnan la Resolución de la Dirección Gerencia del Servicio de Salud del Principado de Asturias, de fecha 23 de diciembre de 2011, por la que se modifican diversos apartados del Pacto sobre contratación de personal temporal y promoción interna temporal del Servicio de Salud del Principado de Asturias en la categoría X o Z…, de seguro en todas ellas.

Dichas impugnaciones, objeto en su día de controversia en los medios de comunicación por la puntuación adjudicada por los servicios prestados a los centros concertados e incluso a la sanidad privada, y que vino a ser zanjada por dicha Resolución del SESPA, está ahora en el ámbito judicial. Luego el zanjado definitivo no es tal y todo ello está ahora en manos de los tribunales, tal y como habían adelantado los que se creen perjudicados por el nuevo sistema de puntuación (el que ahora si discrimina en positivo a los servicios prestados directamente a centros del SESPA), y que ya habían anunciado que harían en el transcurso de la susodicha polémica: “nos veremos las caras en los tribunales”, dijeron.

Con esa  baremación, es decir, con la de la Resolución, se están haciendo ahora las actualizaciones de méritos (con bastante lentitud dicho sea de paso, aunque ese no es el objeto de este artículo), pero el “nos veremos en los tribunales” está ahora ahí en pleno proceso, está ahora ahí en las numerosas notificaciones de emplazamiento a los interesados que casi a diario se publican en el BOPA... Lo que no se si está ahí es el plural de “nos veremos las caras en …” porque si los interesados que están de acuerdo con la Resolución del SESPA no se personan los únicos que se ven las caras son el SESPA y ¿acaso los sindicatos firmantes del “para bien” de la referida Resolución? con los demandantes que pretenden anular la misma...

Esto último de que los sindicatos se personen lo dudo y mucho. Y lo hago porque no están demandados – no se impugna lo que ellos firmaron sino la Resolución del SESPA – y aunque con su apoyo explícito se haya propiciado el cambio en la baremación han optado, por la vía de los hechos, por hacer lo que mejor se les da: correr un tupido velo sobre el tema (meses ha que no se habla nada de esto), quedarse en lo testimonial de haber hecho entonces todo lo que debían (que fue, dicen, el propiciar los cambios de baremación), pero no ejercer la defensa de los mismos sino incluso, y eso es fácilmente constatable, ser patrocinadores de muchas de las demandas en contra que ahora están ahí…

Es la sempiterna historia que ahora vivimos con tanta crudeza en general: se conquistan derechos (siempre hay protagonistas para adjudicarse el mérito de ello) pero pueden perderse por no ejercer ninguna defensa de los mismos cuando toca (entonces nadie querrá ser responsable). Y ahora estamos en que toca defenderlos en los tribunales, pero yo no veo a nadie…

Esperemos que el SESPA sólo, y puede que con la ayuda de algún particular que si se personara en los emplazamientos de ahora, se valga para defender esto, porque puede ocurrir que se pierda y la nueva actualización de méritos se queden en nada antes si quiera de ver la luz.

En todo caso si no es así, lo cual deseo fervientemente, y la Resolución se mantiene tal cual, se deberá a los servicios jurídicos del SESPA… ¡¡que cosas!!

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No confundir con otro tipo de incentivos, como los relacionados con la buena práctica clínica o los de elaboración de protocolos de actuación o los de funcionamiento en adecuados estándares de calidad de las UGC…

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Los incentivos al ahorro en sanidad

Por Marciano Sánchez Bayle, Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

nuevatribuna.es

Recientemente el consejero de Sanidad de Extremadura ha hecho unas declaraciones en las que anunciaba que iba a dar en retribuciones a los profesionales sanitarios “todo lo que ellos consigan ahorrar en el capítulo dos y cuatro", capítulos que incluyen gasto hospitalarios, material sanitario, pruebas diagnósticas y medicamentos, es decir casi todo lo relacionado con la atención sanitaria.

Desde hace tiempo se conocen las dificultades de los incentivos a los profesionales sanitarios, porque estos realizan una labor de agencia respecto a los ciudadanos que se fundamenta en la convicción que tienen éstos de que los profesionales adoptan las mejores decisiones posibles en cada caso y las más fundadas de acuerdo con el estado de los conocimientos científicos, y esta confianza es en lo que se basa la relación médico–paciente que es imprescindible para el buen funcionamiento del sistema sanitario, especialmente si es público, porque la atención sanitaria privada introduce una relación de proveedor–cliente que obviamente condiciona notablemente esta situación (para decirlo de una manera sencilla, el cliente, claro está si dispone de dinero suficiente, siempre tiene razón). Precisamente es la independencia de juicio y de criterio de los profesionales sanitarios del sector público uno de los motivos que fortalecen el sistema y uno de los motivos por los que la Sanidad Pública puede ofrecer mayores garantías en cuanto a la calidad de sus resultados.

Porque los incentivos en Sanidad tienen una gran facilidad para convertirse en “perversos” es decir obtener resultados inversos a los que en teoría se pretenden. Hay mucha experiencia internacional y mucha bibliografía al respecto, pero resumidamente puede decirse que los incentivos a la actividad (por ejemplo el pago por acto) favorecen una hipertrofia de actividades innecesarias con los riesgos que ello tienen para la población (la mayoría de las actuaciones del sistema sanitario tienen algunos efectos adversos) y de incremento exponencial de los costes. Por otro lado los incentivos al ahorro suelen traer la consecuencia de una restricción inapropiada de actividades y por lo tanto un deterioro de la calidad de la atención sanitaria, y además una restricción no siempre apropiada, sino en aquellas actividades que son más costosas (potencialmente más generadoras de ahorro) o menos demandadas por la población aunque sean más importantes para la salud.

Otro aspecto a tener en cuenta en el caso de los incentivos es que la capacidad de ahorro de aquellos que habitualmente han hecho las cosas mal es muy superior a la de quienes ya se están ajustando a la actividad necesaria para el mantenimiento de la salud de la población, y los incentivos pueden acabar penalizando precisamente a quienes tienen una práctica de mayor calidad y un mayor grado de compromiso profesional (un buen ejemplo fueron las peonadas que con frecuencia favorecían a los que tenían una menor actividad en su horario habitual).

Además, en medio de la crisis y los recortes el establecer incentivos sobre el ahorro en la utilización de recursos puede favorecer el enfrentamiento con la población y el derivar la responsabilidad de los recortes desde las administraciones hacia los profesionales con la lógica pérdida de confianza de la población y la generación de enfrentamientos. No sería raro que todo el asunto se tratase de una simple estrategia para desviar la atención de la responsabilidad de las administraciones sanitarias y para continuar incidiendo en el desprestigio de la Sanidad Pública de acuerdo con la deriva privatizadora del PP.

De todas maneras no debe olvidarse que la utilización responsable de los recursos sanitarios públicos es un deber de los profesionales y de las administraciones sanitarias, pero para conseguirlo hay que avanzar en la utilización de guías de práctica clínica basadas en la evidencia, de sistemas de incentivos que premien la adecuación de la utilización de los mismos (es decir la utilización de los que son precisos en cada caso concreto) y de la participación de los ciudadanos en el control del funcionamiento del sistema sanitario para que la tarea de mantener un sistema sanitario público de calidad sea una responsabilidad compartida.

Algunas cosas básicas que con frecuencia los asalariados olvidamos…

Algunas cosas básicas que con frecuencia los asalariados olvidamos…

Mi hoja de salario

Cómo se divide un sueldo

Por XAVIER DOMÈNECH

La Nueva España

El otro día vi mi hoja de salario y me puse a pensar cosas, lo que a veces es subversivo. Cosas como las que siguen. La mayoría de asalariados recibe una cantidad determinada de dinero a cambio de su trabajo. De ahí el nombre. Lo que cobran es el salario bruto menos las retenciones. Pero la empresa paga más por ellos: paga la cuota patronal de las cotizaciones sociales. Por cada cien euros de salario anual bruto, la empresa entrega al Estado 23,6 euros para Seguridad Social, 5,5 euros para desempleo, 0,2 al Fogasa y 0,6 para ayudar a la formación profesional. No cuento lo de los accidentes porque no va al Gobierno. Por lo tanto, de cada 100 euros de salario, 29,9 euros extras para el Estado. Pero luego, al asalariado le descuentan de su nómina: 4,7 euros para Seguridad Social, 1,55 para desempleo y 0,1 para FP. Total: 6,35 euros. Que sumados a la parte patronal dan un total de 36,25 euros por cada 100 de salario bruto. 36,25 euros que van al Estado. Con todo lo cual, para llegar a entregar al Estado más de la mitad del salario bastaría con que el asalariado pague un IRPF del 14% de su salario bruto. Un tipo nada extraordinario, sino más bien modesto. De manera que cuando un empleador le dice a un aspirante: te voy pagar 14.000 euros al año, debería añadir: y Montoro se va a llevar más de 7.000. Luego, con el dinero restante, el asalariado va a continuar pagando, ahora en igualdad de condiciones con los demás ciudadanos. Va a pagar un IVA que ha subido, unos impuestos especiales (carburantes) muy altos, unos impuestos municipales, etcétera. Lo que va a elevar todavía más lo que paga a las haciendas públicas en relación a su salario bruto. ¿Se puede llegar a los dos tercios? Para muchos empleados, ello es probable. Pero el gasto público no supone dos tercios del PIB, ni mucho menos. Está algo por encima del 40% (y bajando). De lo que se deduce que la contribución de los asalariados a dicho gasto es desproporcionadamente alta. Y también peligrosamente alta: al depender tanto de los salarios, las situaciones de desempleo y de caída de las remuneraciones tienen efectos letales sobre los presupuestos. Lo que, a su vez, provoca drásticos recortes que hunden más aún el empleo y, con él, los ingresos públicos, etcétera. ¿No hay otras grandes fuentes de ingresos para lo público, además del salario de los trabajadores? Habrá que encontrarlas, porque de lo contrario nos hundiremos con el círculo vicioso de la recesión autoalimentada. Y además, es injusto, aunque ésta sea una opinión de parte.

En la clausura de los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén este miércoles pasado…

En la clausura de los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén este miércoles pasado…

El sistema democrático está amenazado

Baltasar Garzón aboga por depurar las responsabilidades penales, políticas y económicas de la crisis

TORRES (JAÉN), EUROPA PRESS

El exmagistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha abogado este miércoles por exigir responsabilidades "penales, políticas y económicas" a aquellos "que no lo han hecho bien" y "se nutren" de la crisis económica "para nadar en la impunidad".

Garzón ha realizado esta afirmación durante la clausura de los Cursos de Verano que la Universidad de Jaén (UJA) imparte en Torres, su localidad natal. En este marco, ha apoyado investigar a los altos organismos para exigir responsabilidades a aquellos "que no lo han hecho bien, que no lo están haciendo bien y que se nutren de esta crisis para nadar en la impunidad".

A su juicio, esta actuación "reafirmaría la institucionalidad y la democracia". "Hay responsabilidades penales, políticas y económicas, y esclarecerlas a lo único que nos puede llevar es a la reafirmación del sistema democrático", ha sostenido.

En su intervención, Garzón ha explicado que la crisis económica española "está inminentemente relacionada con los valores democráticos y el desarrollo de la democracia", amenazada en su opinión desde organismos y estructuras para nada democráticas, "que no defienden a los ciudadanos, sino que por el contrario, se amparan muchas veces en el anonimato para agredir a la estabilidad de un país, a su sistema económico y a la propia convivencia ciudadana".

QUE NO NOS DEN LAS MISMAS RECETAS

Ante esta situación, ha afirmado que, frente al "temor y miedo institucional por la situación dramática que se vive", hay que tener la "suficiente tranquilidad y perspectiva para aprender y dejarse ayudar" para que "no nos den las mismas recetas quienes produjeron el desastre, como las mismas ideas y sin asumir la equivocación".

En este sentido, y en relación con el curso celebrado en Torres sobre 'Crisis económica y ¿fracaso de la democracia?', ha asegurado que existen otras vías y no está todo dicho. "De esta crisis no vamos a salir porque somos españoles, sino porque hay alternativas que tienen que ser escuchadas y no rechazadas porque vengan de una esfera política diferente o porque cuestionen lo que se está haciendo y no se está haciendo bien", ha sostenido. A su juicio, en referencia la gestión de la crisis, "falta una dosis más política que técnica y económica".

Que no por exigencia de los mercados, que lo que quieren es crecimiento económico…

Que no por exigencia de los mercados, que lo que quieren es crecimiento económico…

Los ajustes de Rajoy, del FMI y del BCE

Juan Francisco Martín Seco – Consejo Científico de ATTAC España

El Gobierno, tras afirmar que el rescate bancario no implicaba nuevas condiciones macroeconómicas, ha puesto en marcha un paquete de medidas considerado de forma generalizada como el más duro de la democracia, copia exacta del recomendado por el informe del FMI (léase “de lo que se les había ocurrido decir a algunos economistas de la escuela de talibanes de esa institución”). El hecho es sintomático de hasta qué punto hemos perdido soberanía, vivimos en una democracia vigilada y estamos al albur de las genialidades de unos tecnócratas (más bien mediocres), con total desconocimiento del país, guiados por prejuicios ideológicos y escudados en la impunidad, conocedores de que nadie les va a pedir responsabilidades por sus errores. Almunia lo dejó muy claro al afirmar con altanería y orgullo: “Las recomendaciones de la Comisión son imposiciones”. ¿A quién representa el señor Almunia? Perdió las elecciones dentro de su partido y también ante la sociedad.

El Gobierno se debate en la perplejidad. Después de haber solicitado el rescate bancario y haber aprobado un paquete de medidas que le enfrentan con la sociedad y le hacen perder cientos de miles de votantes, no ha logrado la aquiescencia de los mercados y la prima de riesgo ha continuado por las nubes, colocando a España a los pies de los caballos. Y es que es mentira que los ajustes se hayan decidido por exigencia de los mercados. Los inversores se mueven mucho más por el estado de la economía y las previsiones de crecimiento, y estas empeoran significativamente con las medidas tomadas. El propio FMI, autor originario de ellas, lo certifica al modificar sus previsiones y pronosticar una recesión más dura, con un decremento del PIB para el año 2013 del 1,2%, el doble del que hasta ahora había estimado, lo que no parece que le importe mucho -al igual que la terrorífica tasa de desempleo-, con tal de que el déficit público se reduzca. Lo más irónico es que esto no es posible, si se deprime la economía.

Según sus previsiones, continuando con esta política cainita, todo empezará a solucionarse de forma milagrosa a partir de 2014; hasta la balanza por cuenta corriente alcanzará el equilibrio, afirman. Lo peor de los organismos internacionales es que son irresponsables. Sus errores quedan sobre el papel, pero nadie repasa con perspectiva sus previsiones, las veces que se han equivocado y -lo más grave- los desastres a los que han conducido a los países que han asesorado. De seguir esta política, lo más seguro es que nos hundamos más y más en la recesión siguiendo el camino de Grecia.

Si bien los ajustes y los recortes presupuestarios no calman a los mercados, han bastado unas vagas declaraciones de los responsables del BCE para que la prima de riesgo se haya relajado. Y es que el problema más inmediato de la crisis de la deuda en la Eurozona se encuentra en la pasividad del BCE. En los mercados financieros actuales, con libertad absoluta de movilidad para los capitales, privar a un Estado de su banco emisor es abrir la puerta a la especulación. Operar a la baja resulta una apuesta segura.

La prueba palmaria de la mentira sobre la que se asienta la Unión Monetaria es que se pueda llamar rescate al hecho de que el BCE intervenga en los mercados comprando títulos de los países que lo necesiten. Tal denominación da a entender que el BCE es algo ajeno a los Estados miembros y que no es el banco central de todos y cada uno de ellos. Sin embargo, a Draghi le estamos pagando entre todos, también los españoles. Cuando el Banco de la Reserva Federal compra bonos del tesoro a nadie se le ocurre afirmar que está rescatando a EE UU, y cuando el Banco de Inglaterra compra deuda pública de su país se tendría por un sinsentido manifestar que está rescatando a Gran Bretaña.

Queramos o no, la Unión Monetaria, tal como se ha diseñado y está desarrollándose, es una gran falacia. No hemos construido una unión monetaria, ya que resulta imposible sin hacer a la vez una unión política. El euro es el marco con disfraz; el BCE, una sucursal del Bundesbank y la Eurozona, un embrión de un nuevo Reich, sueño permanente de Alemania, conseguido esta vez sin armas, gracias a la estupidez de un gran número de políticos europeos. Si continuamos por esta senda, el FMI tendrá, por desgracia, que cambiar las previsiones para España y anunciar que la recesión continuará en 2014. Eso sí, sostendrán que España no ha hecho suficientes ajustes y recomendarán otros nuevos. ¿Nuevos?, no, porque será otra vuelta de tuerca sobre los mismos, las clases medias y bajas.