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OPINION

Notificaciones electrónicas obligatorias en materia tributaria a todo ritmo

Notificaciones electrónicas obligatorias en materia tributaria a todo ritmo

He leído en el suplemento Mercados del diario El Mundo  de 19/12/10 un estupendo artículo del abogado Félix Bornstein titulado “ La notificación electrónica” en que alerta del impacto que supondrá  la implantación obligatoria para las empresas de asumir las notificaciones practicadas a través de una dirección de correo electrónico que será facilitada por la propia Administración, y utilizada por la Agencia Tributaria como “buzón” para todas las notificaciones.

No olvidemos que la notificación del acto administrativo es condición de eficacia y que si alguien deja pasar  los plazos que arrancan desde su fecha (por  desidia, olvido,  error o ignorancia)  puede encontrarse con el  contundente estigma de “acto consentido y firme” o en el mejor de los casos con la pérdida del derecho a alegar o probar.(leer más)

La excepción no es la regla

La excepción no es la regla

Si la falta de confianza fuera un motivo suficiente, nuestro país ya habría sido rescatado por la Unión

La presión de la opinión pública sobre los controladores sustituye la innecesaria prórroga del estado de alarma

 

20/12/2010/ La Voz de Asturias / Julio CÉSAR HERRERO

Lo s militares que vigilan las torres de control de los aeropuertos lo saben bien: no conviene humillar al enemigo y es oportuno dejarle opción al arrepentimiento, la rendición y a una retirada digna.

 

El artículo 1.2 de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, que regula los Estados de Alarma, Excepción y Sitio establece que las medidas a adoptar y la duración de los mismos, “serán en cualquier caso las estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad”. Parece evidente que la normalidad se ha restablecido. Además, los controladores han pedido disculpas (inaceptables) y el 85% ha firmado una carta en la que aseguran que no habrá un nuevo plante.

 

En principio esgrimieron una merma sobrevenida de sus capacidades psicofísicas para abandonar su puesto de trabajo. Si esa reducción se produce de forma fortuita e imprevisible, ¿cómo pueden garantizar que no volverá a ocurrir? Si lo confirman es que, entonces, se puede controlar, luego el motivo real ha sido otro, previsible y consciente.

 

A pesar de ello el Consejo de Ministros ha resuelto prorrogar el decreto hasta el día 15 de enero. Se equivoca. Una medida excepcional es aplicable a situaciones excepcionales objetivas, no en previsión de que se puedan producir, por muy objetivas que sean las expectativas (que, en este caso, además, no lo son).

 

El Gobierno ha ganado la batalla de la opinión pública decretando el estado de alarma, militarizando a los controladores, restableciendo el tráfico aéreo y permitiendo la libre circulación de personas y mercancías. Además, ha generado una corriente de opinión favorable a su decisión. Era sencillo: se trataba de ir contra unos trabajadores de sueldos privilegiados (cierto revanchismo de la clase obrera alentando por una dosis no menor de envidia) y de ponerse al lado de los débiles.

 

El objetivo era solucionar una situación de crisis y se consiguió. Si el Ejecutivo no tuvo previsión en el manejo del contencioso con los trabajadores - lo cual es cierto-, al menos evitó en cierto modo que las consecuencias repercutieran en las personas que no tienen culpa alguna en la falta de acuerdo entre esos empleados y su empresa.

 

La prórroga se sostiene exclusivamente en la desconfianza que despiertan los controladores en el Gobierno. La medida, con ese argumento, no se justifica ni política ni legalmente. Además, Rodríguez Zapatero debería conocer mejor que nadie que si la falta de confianza fuera un motivo de peso nuestro país ya habría sido rescatado por la Unión Europea. Y no ha ocurrido.

 

Si no se hubiera prorrogado el decreto se podrían dar dos situaciones a las que el presidente no se ha querido exponer: que los controladores se comportaran e hicieran su trabajo o que no. La primera no habría planteado problema alguno. Y la segunda, tampoco. Si se hubiera producido un nuevo abandono de los puestos de trabajo, se podría volver a instaurar el estado de alarma y la militarización de los controladores en un tiempo muy reducido, como ocurrió el día 3.

 

Este escenario no sólo no repercutiría negativamente en el Gobierno sino que le brindaría sobradas razones para aplicar mano dura contra los controladores en sus condiciones laborales con el respaldo, además, de la opinión pública que, con certeza, clamaría porque se les pusiera en la calle y a disposición judicial.

 

Los trabajadores habrían traicionado un voto de confianza aunque resulta difícil de creer que, con la que les ha caído, fueran tan estúpidos como para poner nuevamente al país contra las cuerdas. Saben que, dadas las circunstancias, ni la convocatoria de una huelga sería comprendida por la sociedad. El escenario para el Ejecutivo no habría podido ser más favorable. Pero ahora debe evitar hacerles mártires. Desde ese momento, el escenario podría dar un giro radical. Y eso puede ocurrir aún si, además, la prórroga del decreto no es legal.

 

Finalmente, la actitud del partido Popular no puede ser más oportunista y cobarde. Si está de acuerdo con la decisión del presidente debería haberla apoyado. Si no, debería haber votado en contra. Si critica la política del “por si acaso” no cabe la abstención con la excusa de que es necesario garantizar la libre circulación de las personas, porque ése es precisamente el argumento del Consejo de Ministros. No se puede pretender nadar y guardar la ropa. En esto, tampoco.

La panacea de la aspirina revisada

La panacea de la aspirina revisada

Cuando en 1897 Felix Hoffmann sintetizó el ácido acetilsalicílico no se podía imaginar que este medicamento iba a ser casi la panacea, si no fuera porque produce hemorragias.

La Nueva España.

Las propiedades antifebriles y analgésicas de la corteza del sauce blanco se conocen desde la antigüedad y muchos químicos habían intentado obtener y sintetizar el principio activo. Ya en 1853 Gerhardt lo logró pero no con la pureza con que lo consiguió Hoffmann. Poco después, Adolf von Bayer, para quien trabajaba Hoffmann, patentó la fórmula de la aspirina. El nombre viene de la planta de donde se obtiene Spirea ulmaria a la que añade la A para decirnos que está acetilada y el sufijo -in, muy utilizado entonces en la denominación de fármacos.

 

Vivir gasta. Envejecer es inflamarse y oxidarse sin remedio. Con los años perdemos la capacidad de reparar el deterioro por el uso. El tejido dañado crea sustancias mensajeras, las prostaglandinas, que informan al sistema nervioso y él orquesta la respuesta reparadora, empezando por la inflamación: dolor, calor, rubor... y fiebre. La aspirina, como el resto de los antiinflamatorios, impide que se formen prostaglandinas, por tanto la inflamación. Actúa sobre una enzima necesaria para su síntesis: la ciclooxigenasas (COX).

 

Hay dos tipos de COX. La inhibición de la COX2 es la que interesa cuando se quiere evitar el dolor y la inflamación. Pero como también se impide que se forme la COX1 se producen los efectos peligrosos de estos medicamentos, como el sangrado por úlcera de estómago. Un empeño de la farmaindustria fue encontrar antiinflamatorios que no inhibieran la COX1 y sí la 2: son los que llevan en su nombre la sílaba cox.

 

La aspirina ha perdido interés como antipirético y analgésico, sustituido por el paracetamol, menos peligroso y de semejante eficacia. Tampoco como antiinflamatorio tiene cabida porque hay otros que tienen más potencia y con menor probabilidad de sangrado. Entonces, ¿qué le queda a este medicamento?

 

Su espacio más prometedor es el de la quimioprevención. Hoy ya nadie duda de que protege contra la enfermedad vascular. Es lógico. Las arterias inflamadas son más frágiles, pueden romper. Para evitarlo, las plaquetas cubren y refuerzan ese sitio: son los trombos, un arma de doble filo. Si se impide la acción de las plaquetas, las arterias inflamadas pueden sangrar, si no se impide, puede obstruirse. No es una decisión fácil tomar aspirina para la prevención. Si el riesgo de infarto, de miocardio o cerebral, es alto, uno se inclinaría por tomarla, pero si resulta que tiene el estómago mal, o tiene que tomar otros antiiflamatorios por problemas musculoesqueléticos, tomar aspirina puede ser peligroso. El papel de la aspirina en el tratamiento del infarto agudo y el ictus es indiscutible. Junto con la fibrinólisis han contribuido notablemente a la supervivencia de estas enfermedades.

 

Desde hace tiempo se sabe que las personas que toman antiinflamatorios tienen menos riesgo cáncer de intestino grueso. Ahora empezamos a entender por qué. La aspirina es efectiva en prevenir los cánceres que tienen mucho COX2, porque lo inhibe. En los que casi no expresan esta enzima, la aspirina no actúa. La verdad es que uno no sabe si va a tener cáncer y si el suyo va a ser COX2 ¿vale la pena tomar aspirina?

 

Así estaban las cosas hace unos meses hasta que una revisión reciente de los datos modifica moderadamente lo anterior. Los investigadores se dieron cuenta de que cuando la aspirina no protege es porque se toma a días alternos, una estrategia muy querida en el ámbito de la prevención cardiovascular. La segunda cosa que apreciaron es que tarda al menos 5 años en hacer efecto, lo cual quiere decir que apenas actúa sobre cánceres ya bien desarrollados. Lo tercero es su mayor actividad en el cáncer intestinal y en el llamado adenocarcinoma. Pero lo más importante es que la aspirina produce un descenso, aunque muy moderado, de la mortalidad general. Esto no es muy interesante porque una y otra vez nos encontramos con que estrategias preventivas de una enfermedad consiguen mitigarla pero nos frustra que con ello no descienda la mortalidad general. Probablemente porque otras causas que no tenían oportunidad de matar se crecen en esas circunstancias. Es casi lo mismo que ocurre en la naturaleza cuando se introduce o extingue una especie.

 

¿Vale la pena tomar aspirina diariamente? Mi respuesta es un no matizado. Por un lado, porque aún no entendemos del todo bien cómo actúa. Por otro, porque el estudio que comento, aunque potente, tiene sus limitaciones. Y finalmente, porque tomar aspirina no está exenta de riesgos.

 

Hace unos años varios autores de prestigio trataron de introducir la llamada polipíldora: una combinación de aspirina, ácido fólico, dos o tres antihipertensivos y una estatina. Aseguraban que con ellos se podrían evitar el 80% de los episodios cardiovasculares. Quizá la relación entre aspirina y cáncer resucite este debate. Será interesante.   

 

 

 

 

Interesante opinión de Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España…

Interesante opinión de Carlos Martínez – Presidente de ATTAC España…

Crisis, política, respuestas, o la crisis de la política

Siento un gran desasosiego interior observando lo que está pasando y trataré de exponer unas pocas ideas, sin más voluntad que incitar a la reflexión y el diálogo, para lograr la acción. Son mis opiniones y no pretendo tener la razón, solo provocar alguna reacción desde mi condición de persona comprometidamente antineoliberal. Advierto que este artículo es una reflexión politológica y política, exclusivamente personal.

La articulación de respuestas a la grave crisis económica y social que sufrimos en Europa, pero en este caso en el Estado español, a pesar de que todas las cargas para superarla están siendo repercutidas a la ciudadanía, las clases populares y a su segmento más débil, pensionistas y los y las paradas -que son, en su conjunto, los únicos no culpables-, está teniendo por ahora una respuesta digamos no acorde con la gravedad de la situación, ni la gravedad de los recortes sociolaborales.

Diversos factores confluyen en ello. Para comenzar, yo lo señalaría en el desarme ideológico y cultural de la izquierda. La debilidad de la izquierda y el abandono de la utopía lo han capitaneado aquellos que Susan George definió como socioliberales, para distinguirlos de los socialistas de origen marxista, obreristas laboristas y socialdemócratas consecuentes partidarios de avances sociales y del sector público, de lo público. Susan George en su libro “Nosotros los Pueblos de Europa” publicado en España por ICARIA en 2006, si bien data de 2005, habla por primera vez de socioliberales y analiza el origen del socioliberalismo, sus mentores teóricos y su proyección a través de la conocida como “tercera vía” , gestada anteriormente al triunfo de Blair si bien sus postulados políticos de aceptación del liberalismo de forma explicita e implícita, continúan tras el “blairismo”, e incluso han sido superados ya en Grecia, Portugal y el Reino de España.

La “tercera vía” es la visión teórica actual de los partidos autodenominados socialdemócratas, especialmente cuando gobiernan, y es la práctica socioliberal lo que les empuja a adoptar medidas neoliberales para enfrentarse a la crisis sistémica que las clases populares sufrimos en propia piel a pesar de estar generada por los bancos, especuladores financieros y grandes fortunas. Es decir, aplicación de libro de las tesis neoliberales.

La tercera vía y el socioliberalismo han conducido a la socialdemocracia a una crisis creciente, que le costará muy cara, y de hecho ha logrado ya periclitar a la ideología socialdemócrata y sus ideas del reparto y la redistribución, así como nacionalizaciones de sectores estratégicos, en democracia y sin ruptura, siguiendo prácticas parlamentarias y electorales. El legado de Jaures, a la basura. Pero también incluso el de Willy Brandt y Olof Palme.

Pero lo malo de las prácticas socioliberales y terceraviístas, es que abren el paso a las derechas conservadoras y liberales, arrastrando en su desembocadura a muchas de las posibilidades de respuesta social de la izquierda. Eso si, aclarando que en Europa, pues la socialdemocracia que conocemos es un fenómeno casi exclusivamente europeo o de inspiración europea.

La desmovilización social es otro efecto muy negativo de esta política de resignación ante los todopoderosos mercados, a saber, los bancos, las grandes fortunas y las muy poderosas familias reinantes. Todo esto habida cuenta de que muchas personas siguen confiando en lo que históricamente representó, personificado en los partidos socialistas, creyendo que son el único freno posible a las derechas.

La actual fase de la crisis socialdemócrata, que no de la izquierda social, es el resultado más claro del triunfo de la revolución conservadora que iniciaran Margaret Thatcher y Ronald Reagan, en las potencias centrales. El primer éxito conservador fue el derrumbe de la URSS. En segundo lugar, el declive de los grandes sindicatos obreros fordistas de la CIOLS, el tercero la deslocalización industrial, el fin de la industria pesada europea -excepto ciertas islas productivas- a favor de servicios y sobre todo las finanzas y la especulación, y el cuarto la renuncia a las ideas reformistas socialdemócratas, pero sustentado e ideado por teóricos y dirigentes de los propios partidos de la Internacional Socialista, en especial los europeos pues, en el resto del mundo -excepto un par o tres de excepciones-, son puras entelequias o bien partidos aliados con las oligarquías latinoamericanas.

Así pues, nadie se extrañe de esta crisis de ideas, pues por buscada, ha sido hallada. Lo que además consolida el triunfo conservador es que, eliminadas las izquierdas moderadas al asumir éstas el neoliberalismo, las derechas avanzan con fuerza y contundencia ante la ausencia de leal oposición. Pero a esto hay que sumarle otra defunción europea, la de la URSS y por tanto la de los grandes partidos comunistas occidentales. No se olvide que en los años de oro del Estado del Bienestar, entre el 45 y el 74 del siglo pasado, nada más y nada menos que en Francia e Italia, los dos partidos mayoritarios de la izquierda eran el Partido Comunista Francés y el mítico Partido Comunista Italiano, que en realidad implementaron políticas en la práctica socialdemócratas y reformistas, dicho esto con justicia y sin ánimo peyorativo. Pero sin estos potentes partidos comunistas mediterráneos, además de en menor medida el griego y el clandestino Partido Comunista de España, sin la pinza con los partidos y sindicatos socialdemócratas nórdicos y el laborista británico, -por supuesto anterior a Blair y Giddens-, no hubiera sido posible la construcción del Estado del Bienestar en la Europa Occidental, no solo en el Mercado Común.

Ante este panorama, uno se pregunta lo que esta ocurriendo pues con la izquierda mundial.

Pero antes veamos que el triunfo de las derechas conservadoras en lo político lleva aparejado el triunfo de su modelo económico, y así aparece el capitalismo financiarizado. La desregulación total del mundo financiero y la imposición al mundo del libre movimiento de capitales especulativos, el auge de los paraísos fiscales y de los productos comerciales y los servicios. Pero ojo, en monopolio imperfecto de las potencias centrales, pues éstas sí subvencionan sus productos y excedentes, aunque impiden que lo hagan los estados empobrecidos en un alarde de hipocresía que solo la política de las cañoneras logra imponer. Aunque lo cierto es que este verbo- lograr- ya puede comenzar a declinarse en pasado, el sistema-mundo está cambiando.

El mundo, según Wallerstein, se enfrenta en estos momentos en dos lógicas diferentes y que enmarcan la construcción del futuro sistema-mundo, ante la crisis del actual y su pronta más que larga caducidad. Son la lógica Davos (Foro Económico Mundial y centro de debate neoliberal mundial) y la lógica Porto Alegre (ciudad brasileña en la que tuvieron lugar los primeros Foros Sociales Mundiales).

Ante la derrota de la izquierda moderada a manos conservadoras, que fue devenida en una especie de liberalismo progresista o republicanismo aguado, y del estalinismo y las esclerotizadas fuerzas de la izquierda europea, surge el modelo Porto Alegre, insisto. Davos lo sabe.

Sin Porto Alegre, Lula no hubiera sido posible; Evo Morales, tampoco. Pero el grupo G77 más China en la cumbre climática de Cancún tampoco, ni la Conferencia de Cochabamba en defensa de la Madre Tierra, ni tampoco el G192 de la ONU, bajo el auspicio del Padre D’Escoto y que propició, desde el consenso, salidas moderadas pero no neoliberales a la crisis sistémica. Tampoco el ALBA o el espíritu de los pueblos de América en su búsqueda de la Justicia.

Tampoco sin Porto Alegre existirían los nuevos y pujantes si bien aún no muy fuertes movimientos cívicos y por la justicia fiscal y climática europeos.

El nuevo discurso antineoliberal surge precisamente de la nueva izquierda social. Sin ese discurso ilusionante muchas de las alternativas propuestas no hubieran visto la luz y las recientes movilizaciones francesas hubieran tenido otro cariz y seguramente menos fuerza. Y precisamente, aunque aún tímidamente, por ahí avanza la recuperación de la izquierda mundial.

Pero los Foros Sociales Mundiales, no son una fuerza política y menos electoral, son un lugar de intercambio de experiencias y centro de coordinaciones horizontales y por la base, si bien tienen la fortaleza de la elaboración de propuestas y llamamientos concretos y del impulso del cambio, puesto que no se trata de ganar una contienda electoral, sino de cambiar el mundo y eso es lo que le aterra a Davos, pues en el fondo saben que su mundo ya está cambiando y su sistema, que hace aguas, está siendo cuestionado por cada vez más gente y por muchos estados del globo.

Pero es que si las viejas izquierdas quieren ser algo y aportar algo a Europa y en Europa, si los sindicatos de clase quieren seguir siendo útiles a la ciudadanía precaria y crítica o al menos incómoda a la vez, que el neoliberalismo cultural ha parido, deberán adaptarse a los nuevos postulados políticos y a los nuevos programas que los Foros Sociales Mundiales siguen elaborando, de hecho esto en el último de Belem quedó muy claro. Como dijo Bernard Cassen, todo comenzó en Porto Alegre.

Por tanto la Izquierda Social sí tiene futuro. El cemento ahora está en implementar una respuesta antineoliberal en Europa. En el estado español, igualmente. El inexorable avance del PP solo será posible frenarlo con un nuevo espíritu de izquierdas tan plurales como transversales. Sin dogmatismos, ni exclusiones. Pero sin cesiones ante el dios mercado. Para empezar, la frontera con la derecha no está en lo que uno afirma ser, sino en lo que se propone y, si se tiene poder, dispone. Luego ante las políticas neoliberales de privatización de lo público, recorte de derechos sociales y laborales y retrocesos en el estado social, que es la Biblia neoliberal, aclaro, no podemos transigir y, si se hace y se está dispuesto a convivir con los especuladores y los mercados -que tanto daño le están haciendo a la economía productiva y tanto dolor e inseguridad le están causando a la ciudadanía, sobre todo la parte más débil-, pues uno o una será lo que quiera, pero de izquierdas no, y socialista menos.

Los aparatos burocráticos de control y recluta política instalados en el sistema, pronto tendrán muy poco que ofrecer, no tienen futuro.

En estos precisos momentos, la cuestión estaría en qué hacer y qué alternativas son válidas, para dar respuestas y articular una alternativa social válida.

En el espacio europeo, los ATTAC de Europa, algunos de ellos muy potentes y enraizados, junto con la CES y sus sindicatos, pero también el concurso de otros no pertenecientes a la sindical mayoritaria como SUD y SOLIDAIRES o las Intersindicales, están articulando respuestas poco a poco, y la irrupción de fuerzas políticas como Die Linke, Le Parti de Gauche o el Bloco de Esquerda, están demostrando que se puede hacer otra política, que hay otras formas de hacer política y de influir y condicionar mucho, incluso sin gobernar. Las respuestas francesa, griega o portuguesa, y las que se están articulando en Gran Bretaña, Irlanda o Chequia entre otras, son interesantes. Marcan tendencia las respuestas sociales, laborales y estudiantiles, así como políticas, de forma que el desplome socialdemócrata no deja el campo vacío, ni a la derecha el espacio suficiente como para que se sienta cómoda.

El espejismo verde, con su actuación en el Parlamento Europeo, su participación en el Gobierno neoliberal de Irlanda y su deriva alemana de alianzas incluso con la Democracia Cristiana ha entrado de lleno y por derecho en el espacio socioliberal, con el que disputa electorado, pero no alternativas.

En el Reino de España, el Gobierno del PSOE ha tirado la toalla ante los mercados. Los grandes empresarios y bancos, utilizando sus fundaciones o bien directamente, han dado un golpe de salón y, bendecidos por el monarca, están exigiendo dureza y más liberalizaciones todavía. De hecho, lo han conseguido.

La gran coalición socio-derechista, ya sea con el propio PP y/o las derechas nacionalistas funciona ya, a pesar de las deslealtades de la derecha españolista. Da la impresión de que se quiere que el PP gobierne de una vez y tanto el PSC, el PS de Canarias, como el PSE han sido sacrificados ya en aras de la nueva gobernanza estatal.

Tal vez incluso algunos tienen la intención de sacrificar también, lo más pronto posible, el Gobierno Zapatero, en aras de esa gobernanza; aviso.

El PP puede barrer y completar el desmoche del Estado del Bienestar español, de hecho en Madrid y Valencia lo tiene muy avanzado, y en Galicia acaba de ponerse con eficacia a la tarea. El problema puede ser dentro de no mucho tener la autoridad moral o no tenerla como para plantarle cara a la derecha española y en esto, no todos y todas la tendrán…

Ese pues es el espacio de las respuestas y las alternativas, el que hay que completar y saber con que mimbres contamos para ello.

La respuesta a las movilizaciones sindicales, pero también el impulso de los sindicatos mayoritarios y su constancia y contundencia, serán otro termómetro, para calibrar las posibilidades de las clases populares de sobrevivir a los ataques que están sufriendo. Pero también a la capacidad de articular una respuesta democrática.

A estas alturas en el Estado Español, tener miedo a la llegada del PP es vivir de un espejismo o no haberse caído de un guindo.

En estos momentos creo que la obligación de cualquier persona que se considere de izquierdas, socialista, socialdemócrata consecuente o sindicalista de clase, es contribuir a articular unas plataformas de izquierdas que frenen las políticas de derechas, los planes tipo FMI que se están imponiendo y la intromisión de los burócratas de la Unión Europea en las decisiones de política económica y social, favoreciendo descaradamente los mercados, es decir a los ricos y los bancos.

La Asamblea Ciudadana Antineoliberal será el inicio de las respuestas más estructuradas, pero antes, el 18 de diciembre, debemos estar en la calle.

A finales de enero y principios de febrero, las izquierdas mundiales sociales y alternativas nos reuniremos en Senegal, en el Foro Social Mundial, y espero que volvamos con propuestas concretas de articulación y movilización.

Por lo pronto en la Cumbre de Cancún, una vez más Vía Campesina ha sabido estar a la altura de las circunstancias y en este sentido nuevamente denuncio la censura y la dictadura mediática impuesta en España y en Europa ante la mala información, la pobre información, la sesgada información que intencionadamente nos están haciendo llegar los medios públicos y privados. Esto me hace finalizar con una propuesta sencilla y concreta, ¿Sabéis lo que nos hace falta para empezar a contrarrestar tanto engaño y mentira? Un canal de televisión.

En la Asamblea Ciudadana Antineoliberal, nos vemos.

En corto y por derecho, por ARTURO ROMÁN, en La Nueva España…

En corto y por derecho, por ARTURO ROMÁN, en La Nueva España…

Wikileaks, con «V» de Vendetta

Los amantes del cómic habrán identificado rápidamente de dónde procede la careta que estos días lucen en sus manifestaciones públicas los defensores de Julian Assange y de su creación, la red Wikileaks, desde la que se han filtrado cientos de miles de documentos secretos de Estados Unidos. Esa careta corresponde a la del protagonista de la novela gráfica «V de Vendetta», una obra maestra escrita por Alan Moore, ilustrada en su mayoría por David Lloyd y que ha sido llevada al cine por los hermanos Wachowski, los creadores de la saga «Matrix».

La elección del icono por parte de un bando de lo que algunos empiezan a bautizar como «la primera guerra cibernética» (ataques de «hackers» a instituciones que pretenden bloquear la actividad de Wikileaks) tiene su aquél. En «V de Vendetta» el personaje luce esa careta en recuerdo de Guy Fakes, un personaje del siglo XVII inglés ejecutado en 1606 por intentar dinamitar el Parlamento inglés y hacerlo volar por los aires en protesta por las persecuciones a los católicos del rey Jacobo I. «V de Vendetta» tiene lugar en un futuro alternativo en el que el Reino Unido está gobernado por un partido fascista, así que la enmascarada reencarnación de Fakes inicia una violenta campaña para movilizar a los ciudadanos contra quien anula sus libertades. En la película, como ahora con los defensores de Wikileaks, la máscara acaba identificando a todos los sublevados. Estos días, junto a la careta de «V», aparece esta pintada sacada de la película: «El pueblo no debería temer a sus gobernantes; los gobernantes deberían temer al pueblo».

Por ENRIQUE TORDESILLAS…

Por ENRIQUE TORDESILLAS…

La movilización continúa el día 18

Lo que está en juego es algo más que la reforma laboral o de las pensiones, nos jugamos el Estado del bienestar, el modelo social europeo, la subordinación de los mercados al poder político, la esencia de la democracia.

nuevatrobuna.es, 12.12.2010

A pesar que desde el Gobierno han dicho en numerosas ocasiones que no eran necesarios nuevos ajustes, el presidente Zapatero comenzó el mes anunciando un nuevo paquete de medidas orientadas a privatizar lo poco que queda en manos del Estado, rebajar impuestos a algunas empresas y recortar las prestaciones sociales.

Las propuestas del Gobierno son propias de la plataforma reivindicativa de cualquier organización empresarial, no me extraña que la patronal española se muestre tan contenta (¿serán las conclusiones de la reunión con el G-37?), aunque algunos empresarios (el capital es insaciable) las consideren insuficientes. Por supuesto, ninguna mención a modificaciones fiscales que permitan un reparto más justo de los costes de la crisis, no sea cosa de que el capital se enfade. Una vez más el PSOE se muestra fuerte con los débiles y débil con los poderosos.

No sabemos cuáles fueron los compromisos que adquirió la vicepresidenta Elena Salgado en la reunión del Ecofin de mayo pero, a estas alturas, está suficientemente claro que la única estrategia que tiene el Gobierno para salir de la crisis es seguir los dictados que le marcan los defensores del liberalismo económico, ceder a los chantajes del mercado. Hay que hacer, como recomienda el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, las reformas necesarias para dar confianza a los inversores sean o no necesarias para fortalecer nuestra economía, sea cual sea su coste social.

Por eso, después de inyectar dinero a la banca (que no ha servido para facilitar créditos y activar la economía), de una reforma laboral orientada a facilitar el despido (que para lo único que ha servido, como ya anunciaron CCOO y UGT, ha sido para destruir empleo y convertir puestos de trabajo fijos en precarios), el Gobierno proporciona más recursos económicos a las Pymes por si tienen a bien invertir parte de este dinero en creación de empleo, algo más que dudoso.

El siguiente paso que tiene previsto dar Zapatero es una reforma drástica del sistema de pensiones, precipitada (no es tan urgente desde el punto de vista del mantenimiento del sistema) e injusta (para garantizar el futuro hay que hablar de gastos pero también de ingresos), y no es de descartar que utilice el rechazo social que ha generado el salvajismo de los controladores aéreos para laminar derechos sindicales.

No es cierto que el Gobierno no tenga otra salida, claro que hay alternativas a esta política, pero si no somos capaces de impulsarlas, de contrarrestar la presión que ejercen sobre el Gobierno los mercados financieros, ¿para qué sirven las instituciones?, ¿dónde está la democracia?

Lo que está en juego es algo más que la reforma laboral o de las pensiones, nos jugamos el Estado del bienestar, el modelo social europeo, la subordinación de los mercados al poder político, la esencia de la democracia.

No estamos solo ante un conflicto de naturaleza laboral, sino confrontando distintos modelos de sociedad. Por eso es necesaria una respuesta de la ciudadanía en general, por eso es importante que el próximo día 18 llenemos las calles de personas que no nos resignamos, que sabemos que otra política es posible y estamos dispuestas a pelear por ella.

Enrique Tordesillas, Colaborador de El Periódico de Aragón y Radio Zaragoza

Entrevista a JOSÉ JERÓNIMO NAVAS PALACIOS Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid…

Entrevista a JOSÉ JERÓNIMO NAVAS PALACIOS Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid…

«Gestionar la sanidad es lo más complicado que hay»

«El presupuesto para salud creció en ocho años de manera extraordinaria; la única posibilidad de mejorar es reducir gasto»

JOSÉ JERÓNIMO NAVAS PALACIOS Director del Instituto de Salud Carlos III de Madrid

Gijón, C. JIMÉNEZ, en La Nueva España

José Jerónimo Navas Palacio accedió en 2008 a la dirección del Instituto de Salud Carlos III de Madrid, tras años como gestor sanitario y científico en diferentes centros de referencia de salud pública e investigación. Ayer habló en el gijonés Hospital de Jove, en el marco de la campaña contra la violencia y la pobreza impulsada por la Sociedad Internacional de Bioética, sobre la ética en la asignación de recursos. Navas es un convencido de la excelencia del sistema de ciencia y tecnología español, que vive, a su juicio, uno de los mejores momentos pese al contexto económico actual. Para mantener el nivel, aboga por desarrollar procesos más eficientes, adaptándose a los recursos disponibles.

-¿Cuáles son los desafíos más inmediatos en investigación biomédica?

-Desde la perspectiva de la salud, fundamentalmente, luchar contra las enfermedades de mayor mortalidad y morbilidad: cáncer, enfermedades cardiovasculares, neurológicas, mentales, infecciosas, metabólicas... pero desde el punto de vista del avance de la ciencia hay que tener en cuenta que en los últimos veinte años ha habido una auténtica revolución tecnológica con la incorporación de todas las nuevas posibilidades diagnósticas y terapéuticas. Uno de los grandes retos ahora es si será posible la terapia génica; algunos experimentos nos dicen que sí. La terapia celular es otro de los grandes desafíos. Todos ellos están condicionados por el avance de la ciencia y la tecnología.

-¿Con los recursos actuales es posible?

-La ciencia española debe concentrar el esfuerzo en tres grandes acciones: organizaciones más potentes, de mayor escala y alcance, incorporación de las tecnologías más competitivas e incorporación de talento, de los mejores, allá donde estén, porque el sistema de ciencia y tecnología es un altamente competitivo y si tenemos buenas instituciones, buenas tecnologías y las mejores personas tendremos los mejores resultados.

-¿Cuál debe ser la prioridad del gestor de recursos sanitarios?

-El sector salud es el más complicado que hay. Peter Duck, gran experto de la dirección de empresas aseguraba que las instituciones más difíciles de gestionar eran los hospitales, las universidades y las cárceles. En el sector salud los gestores deben lograr un equilibrio entre lo que marca la ley General de Presupuestos que les asigna unos recursos y la demanda y expectativas de los ciudadanos. Encajar estas dos dimensiones no es fácil, sobre todo, cuando las expectativas van creciendo más rápidamente que los presupuestos.

-En épocas en que la asignación económica es inferior, ¿cómo se puede gestionar sin reducir la calidad y la cartera de servicios?

-No es tarea fácil. La única posibilidad de mejorar la gestión es reduciendo los gastos, haciendo procesos más eficientes y ajustando los procesos de producción a los recursos de que disponen.

-¿La sanidad está sufriendo la crisis más que ningún otro sector?

-Depende del balance que uno realice. Se puede decir que nos encontramos en una depresión económica, pero yo creo que ese análisis no es justo porque lo que realmente ha pasado en España es que en los últimos ocho años ha crecido de un modo extraordinario la asignación presupuestaria pública y hemos llegado a una situación plana, de no crecimiento; pero yo hago un análisis optimista y pienso que estamos en un altiplano. Manteniendo el nivel de prestaciones que hemos conseguido tras un crecimiento muy importante es posible gestionar el altiplano y no deprimirse.

-¿Ni siquiera la investigación científica se ha visto tocada por esa merma en los recursos?

-Hemos tenido un crecimiento extraordinario en el mundo de la ciencia, muy superior al del mundo de la salud, que ha ido creciendo en los últimos años entre el cinco y el diez por ciento y el de la ciencia, hasta 2008, del quince al veinte por ciento. Hemos creado una estructura fuerte, somos el noveno país del mundo en producción científica. Ahora mismo España tiene más investigadores por población que la media europea. Ahora hay que mantenerlo. Bien es verdad que en estos dos o tres años del plan de austeridad no va a haber un crecimiento pero, por lo menos, lo que procuraremos es que no haya un descenso.

-¿Puede afectar a que haya menos actividad investigadora?

-No tiene por qué. Se va a mantener la financiación de proyectos en las convocatorias públicas.

-¿Cuánto tiempo es necesario para hacer llegar al paciente los resultados de la investigación?

-Depende. Si hablamos de introducir un nuevo fármaco, por los controles de calidad y de seguridad que exige la sociedad, desde que hay un hallazgo básico hasta que eso se convierte en un medicamento en la oficina de farmacia van a pasar un mínimo de diez o doce años. En el caso de innovaciones diagnósticas, como no se trata de introducir un producto químico en el cuerpo humano, los controles son inferiores y pueden pasar entre dos o tres meses.

-¿Cómo es posible financiar y gestionar los recursos sanitarios desde una perspectiva ética?

-La gente considera que la ética es una serie de principios que tienen unos expertos que evalúan lo que se hace en la sociedad y la visión más actual es que la ética es un conjunto de conocimientos que todo el mundo debe aplicar en su vida cotidiana. En el caso de las organizaciones, es muy importante contemplar desde el punto de vista ético las consideraciones de los directivos porque al tomar decisiones están favoreciendo unas opciones sobre otras.

-¿Cuáles serían los principios éticos aplicables para una buena gestión?

-No es un tema tan complicado, no es más que hacer aquello que produzca más beneficio que perjuicio respetando las leyes y con los recursos de que dispones. La mayoría de los ciudadanos sabe qué es lo que está bien y qué no, y la ética es eso: tomar decisiones que beneficien a la mayoría teniendo en cuenta unas normas y unos resultados.

-¿Conoce el proyecto del nuevo HUCA?

-Superficialmente y pienso que con estas nuevas instalaciones se logrará la fusión real de toda la tradición hospitalaria de Asturias. El nuevo hospital es una oportunidad para seguir avanzando en la innovación de la optimización de recursos. Además, va a permitir una transformación progresiva y una actualización de la atención hospitalaria en una comunidad que cuenta ya con unos dispositivos magníficos.

Del Blog de Derecho Público de Sevach...

Del Blog de Derecho Público de Sevach...

Quien hace la trampa, hace la ley…. para burlar sentencias firmes

La reciente Sentencia del Tribunal Constitucional 74/2010,de 18 de octubre de 2010, declara inconstitucional una Ley que pretendía imponer la práctica de nuevas liquidaciones tributarias para sustituir otras declaradas nulas por Sentencias judiciales firmes. Como se trataba de situaciones nacidas bajo la legislación anterior y con arreglo a la cual fueron anuladas judicialmente, el Tribunal Constitucional considera contrario al art.9.3  de la Constitución tal “ precepto con indudable carácter retroactivo, en cuanto que permite la práctica de nuevas liquidaciones que sustituyan a las anteriores anuladas, sin que concurran exigencias cualificadas de interés común que puedan resultar prevalentes y justifiquen su legitimidad constitucional”.(leer más)