Blogia
La información es la base de tu opción ... y nosotros nunca te la ocultamos.

OPINION

Y… bienvenidos al segundo año Mariano…

Y… bienvenidos al segundo año Mariano…

Un año de Rajoy en cinco claves

Por Ignacio Escolar en escolar.net

¿Los mayores hitos en este primer año de mandato? Al menos cinco imposibles que Rajoy ha hecho viables.

 

1. La palabra. No cumplir ni una sola de sus promesas electorales, pero ni una. Rajoy y su equipo no solo mintieron sobre la subida del IVA, del IRPF o de las tasas judiciales; sobre la amnistía fiscal, el rescate a la banca, el abaratamiento del despido, los sueldos de los funcionarios o el copago; sobre los recortes en pensiones, en sanidad o educación... Es que ni siquiera dijeron la verdad con sus compromisos más triviales, como no quejarse de la " herencia recibida", aprobar una ley de Transparencia  y una ley de Emprendedores en los primeros tres meses de Gobierno o permitir a los autónomos no pagar el IVA hasta que lo hayan cobrado. "Voy a ser un presidente previsible", prometió también el presidente. Pues ni eso. Ha sido incapaz de cumplir su palabra con apenas dos días de distancia entre prometer una cosa y hacer justamente la contraria. Donde dije Rajoy digo Mariano. Tal vez lo previsible era esto.

 

2. El diálogo. Llegar a La Moncloa defendiendo en su discurso de investidura que iba a gobernar "desde el diálogo y la trasparencia", que iba "decir siempre la verdad, aunque duela", que iba a liderar el país "con un diálogo abierto a todos", y después batir el récord nacional de decretos leyes de la democracia (28 en un año), el récord de permanencia de un presidente sin pisar el pleno del Congreso (tres semanas) o el de opacidad parlamentaria. En el colmo de los colmos, el rescate financiero español se ha discutido en el Bundestag alemán, pero aún está por debatir en el infrautilizado Congreso de los Diputados.

 

3. El consenso. Poner de acuerdo a todas las organizaciones de la educación –incluso a las asociaciones de padres y madres– en contra de los recortes. Movilizar a los médicos y a sus organizaciones, también en contra. Unir por primera vez en la historia a todos los rectores en una decisión: plantar al ministro Wert. Conseguir que absolutamente todas las organizaciones de jueces y fiscales –las de izquierda, las de centro, las de derecha y hasta las del Opus– se pongan a escribir manifiestos conjuntos en contra del ministro Gallardón, del Gobierno y de sus ocurrencias. Que hasta el mismísimo fiscal general del Estado, al que nombró, critique las tasas judiciales. Lograr, en resumen, que organizaciones y personalidades enemistadas durante décadas de roces y rivalidades al fin estén de acuerdo en algo: un insólito consenso, en su contra.

 

4. La patria. Tener muchos números del bombo para pasar a la historia como Mariano Rajoy, último de España y primero de Alemania: como el posible último presidente de una España unida, como el probable primer presidente de un país con la soberanía rendida a la troika. Que tal naufragio nacional esté sucediendo con un líder conservador que hacía vídeos gonzo por el día del orgullo patrio tiene su especial sarcasmo. Sería divertido de no ser trágico.

 

5. El futuro. Que con este primer año triunfal, que a pesar de lo alto que el presidente ha dejado el listón del desengaño, sea una repetida obviedad decir que el 2013 será incluso peor que estos tristes doce meses que dejamos. Perded toda esperanza. Bienvenidos al segundo año Mariano.

El exjuez de la Audiencia Nacional concede una entrevista con los temas más polémicos de su carrera profesional y otros de máxima actualidad…

El exjuez de la Audiencia Nacional concede una entrevista con los temas más polémicos de su carrera profesional y otros de máxima actualidad…

Garzón, en 'Salvados': "Más que estrella, soy un juez estrellado"

Califica de "vergonzosa" la amnistía fiscal llevada a cabo por el Gobierno del PP.

"Soy de izquierdas, nunca lo he ocultado" ha dicho tajante el juez inhabilitado.

A su juicio, "los crímenes del franquismo no se pueden investigar".

EUROPA PRESS

El exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha criticado desde su ideología "de izquierdas" la política del Gobierno de Mariano Rajoy para hacer frente a la crisis. "Mi discurso no forma parte del discurso oficial del Gobierno español y de otros gobiernos que están aplicando las mismas recetas, creo que no vamos por buen camino", ha asegurado.

En una entrevista en el programa de laSexta 'Salvados', Garzón ha abogado por perseguir a los "responsables penales" de la crisis, llegando incluso a plantear que pueden ser responsables de "crímenes de lesa humanidad".

También ha hablado de su inhabilitación como juez, que ha achacado a un "juicio político" del Tribunal Supremo en medio de una "cacería" contra él, defendiendo que su desempeño como magistrado no estuvo contaminado nunca por su ideología.

En este sentido, recordó que a su juicio, los crímenes del franquismo "no se pueden investigar porque así lo quiere el supremo", haciendo una alusión al proceso que el entonces juez de la Audiencia Nacional tuvo que afrontar por querer investigar las desapariciones durante el régimen.

"De izquierdas soy. Político no soy. No he ocultado mi ideología nunca. Desafío al señor Rajoy a que descubra una resolución judicial que tenga una ideología que no sea la de la defensa de las víctimas y el Estado de Derecho", ha dicho Garzón, que ha sido preguntado por su opinión acerca de unas declaraciones del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando era jefe de la oposición y en las que le calificaba de juez socialista.

"Si lo que venía a decir era que un juez por tener determinadas ideas no puede ser juez, entonces habría que buscar gente de encefalograma plano", ha dicho el exjuez, que ha reconocido que no se plantea volver a la política.

El único momento en el que Garzón ha dudado si se equivocó fue cuando ordenó las escuchas a los abogados de los imputados en el 'caso Gürtel'. "Yo no sé si me equivoqué o no, creo que no. Pero es que hay precedentes como el caso Marta del Castillo y para nada acabó con un juez inhabilitado", ha respondido antes de calificar de "inaceptable" que se sostuviera en la sentencia del Supremo que había recurrido a prácticas totalitarias.

"Fue una cacería", ha resumido sobre el proceso que terminó en su inhabilitación como juez. "Se utilizaron todas las armas prohibidas habidas y por haber hasta acabar con la pieza", ha apostillado sobre sí mismo. Además, ha criticado que se cometieran "tropelías" como investigar no sólo su patrimonio sino el de su mujer o el de su hija sin que ambas estuvieran imputadas.

"En todos los países se tortura"

En su repaso a los problemas que hay en España, ha citado que "los crímenes del franquismo no se pueden investigar porque así lo quiere el Supremo" y también ha hablado de las torturas. Garzón se ha definido como el juez "que más peleó contra las torturas", y ha respondido tajante a si en España se practica la tortura: "En todos los países se tortura, es una de las grandes preocupaciones, y hay que combatirlo".

Garzón ha dado su opinión de asuntos de actualidad como la amnistía fiscal del Gobierno, algo que ha calificado de "vergonzoso y hasta ilegal". "Es invitar a quienes tienen dinero por millones fuera a que lo traigan aquí", ha explicado, "lo aporten al fisco y, a cambio, no se les persiga. Y con la gente que se está muriendo de hambre, ¿qué pasa? No es demagogia, es la pura realidad".

El exjuez de la Audiencia Nacional ha criticado las "pequeñas corruptelas" que persisten en España y ha lamentado que "la Escopeta Nacional", en referencia a la película de Luis García Berlanga, "todavía siga vigente en gran medida".

El fin de ETA

Otro de los asuntos recurrentes en sus manifestaciones públicas es el fin del terrorismo de ETA. "La organización terrorista ETA ya está dando muestras de que no quiere mantener la lucha armada, es un tiempo pasado y superado, por lo menos esa es la evidencia que estamos constatando", ha dicho, "por tanto es el momento de que haya una aproximación y un diálogo dentro del marco del Estado de Derecho".

También ha sido preguntado por el encarcelamiento de Arnaldo Otegi, contra quien actuó él en su etapa como juez. "La situación es totalmente diferente y se ha demostrado que trata de ayudar a la paz y a la desaparición de ETA como organización terrorista", ha argumentado Garzón, quien ha añadido que Otegi ha hecho "méritos que se tienen que tener en cuenta".

Menos mal que en lugar de 5 partidos con representación parlamentaria en Asturias no tenemos 9 ó 10 … ¡¡o 45!! con una inmensa pluralidad, ¡¡sería nuestra ruina!!...

Menos mal que en lugar de 5 partidos con representación parlamentaria en Asturias no tenemos 9 ó 10 … ¡¡o 45!! con una inmensa pluralidad, ¡¡sería nuestra ruina!!...

Ellos deciden

El debate sobre los dineros de la Junta General

Por ALBERTO MENÉNDEZ, columnista de La Nueva España 

Es indispensable que cambien. Los políticos asturianos deben recapacitar de una vez por todas y comenzar a sintonizar con los ciudadanos. Como no lo consiguen, seguro, es aumentado como pretenden (ellos, por supuesto, lo matizan mucho) las partidas presupuestarias destinadas al pago de los diputados y de los grupos parlamentarias de la Junta General. Y no un poco, no, los sindicatos de funcionarios cifran este crecimiento en 650.000 euros.

Lo de menos es la cantidad exacta; lo más grave para el prestigio de los políticos de la región es la respuesta dada por los representantes de los trabajadores de la Administración del Principado, su malestar e indignación. El presidente de la Cámara legislativa asturiana anunció recientemente un descenso del 8% del presupuesto para el próximo año. Pero es que Sanjurjo se quedó a medias: se olvidó de las cuentas aprobadas en 2010 y contabilizó el incremento de las asignaciones a diputados y grupos parlamentarios tras las elecciones de 2011, un aumento aprobado por la Mesa anterior de la Junta con el argumento de la entrada de un nuevo partido en el Parlamento. ¡Como si ello implicase una ampliación de la cantidad de diputados!

Pero no, por supuesto que la Junta sigue estando compuesta por 45 parlamentarios. Lo normal es, antes y ahora, repartir el dinero presupuestado entre el número de diputados de cada partido. Si una formación pierde escaños, debe cobrar menos. Así de claro. Sin otros apaños. Lo que no vale es que la partida se mantenga más o menos para los grupos de siempre, al margen de los resultados electorales, y que si hay un nuevo partido con presencia en la Cámara el presupuesto se amplíe. No es justo en momentos de crisis como los actuales. Pero se ha hecho. Y eso es lo que denuncian ahora los sindicatos de funcionarios, que han visto cómo se les han ido recortando sus emolumentos en los últimos meses y cómo la plantilla de trabajadores está disminuyendo y, sin embargo, según denuncian, los políticos no sólo no reducen gastos sino que los aumentan, y mucho.

Pueden los partidos asturianos seguir buscando excusas y hundiendo así su credibilidad, o pueden aceptar que algo no están haciendo bien, o puede que hasta muy mal, y así empezar a recuperar el tiempo perdido. Ellos tienen la palabra.

AUNQUE ESTE ES UN ARTICULO DE OPINION SI TIENE UNA NOTICIA ANTERIOR DIRECTAMENTE RELACIONADA

Sencilla y apropiada reflexión sobre el papel de los empresarios y sus dirigentes patronales en nuestra sociedad…

Sencilla y apropiada reflexión sobre el papel de los empresarios y sus dirigentes patronales en nuestra sociedad…

A la patronal se le ve el plumero

Por Juan Torres, Consejo Científico de ATTAC España

La detención del anterior presidente de la patronal española, acusado ahora de blanqueo de dinero, alzamiento de bienes e insolvencia punible y tras una larga serie de escándalos empresariales protagonizados incluso bajo su mandato, es un buen motivo para reflexionar sobre el papel que los empresarios y sus dirigentes patronales desempeñan en nuestra sociedad.

En cualquiera que sea el sistema económico con el que uno se identifique (capitalismo, socialismo, comunismo…) la empresa tiene una función esencial. Entendida como la organización que se dedica a la producción de bienes y servicios no tiene sustituto posible en la inmensa mayor parte de los casos que conocemos, bien sea poniéndolos a disposición del mercado, del estado, de la colectividad por cualquier otro medio, o de alguna autoridad central. Es verdad que no es la única forma de obtenerlos pero sí que resulta prácticamente insustituible a poco que los procesos de producción se hagan algo complejos.

Sin embargo, la ignorancia y el papanatismo ideológico que tanto abundan han generado una confusión muy habitual que ha hecho que la empresa, y por ende la figura del empresario (o empresaria, porque creo que cuando se habla de empresas es cada vez más necesario subrayar el papel de las mujeres) sea muy mal comprendida y mucho peor apreciada. Tanto los izquierdistas de salón como los defensores fundamentalistas del capitalismo suelen identificar erróneamente a los empresarios con los capitalistas y más concretamente con el tipo de capitalismo que impera en cada época o en cada economía. Un error manifiesto porque es obvio que puede haber empresas en donde la propiedad no sea la privada o incluso empresas puramente capitalistas en donde los valores o la forma de gestión de los recursos predominantes no esté guiada exclusivamente por la avaricia o el afán de lucro. Una confusión aciaga y que tiene mucha más trascendencia de la que pudiera parecer cuando la difunden personas de gran influencia pública.

Para crear riqueza y empleo y para proporcionar ingresos y satisfacción a los seres humanos son imprescindibles las empresas y puede ocurrir que nada de eso se consiga en la medida necesaria si unos las rechazan porque ven en ellas a su enemigo capitalista y si, al mismo tiempo, otros entienden que lo único que hay que hacer para fomentarlas es fortalecer el capitalismo y, en particular, un tipo de empresa capitalista (jerárquica, social y ambientalmente irresponsable, empobrecedora, o ineficiente por muy rentable que sea) con el que es muy difícil que la inmensa mayoría de la sociedad se sienta identificada.

Lo primero le pasa a muchos sindicalistas y líderes políticos de izquierdas, que no se dan cuenta de que entre los empresarios (por ejemplo los que ahora están realmente al borde del abismo por culpa de los bancos y de las grandes empresas) pueden tener a muchos aliados, o que si se dedicaran a promover la creación de empresas de otro tipo (cooperativas, sociedades laborales, autogestionadas, etc.) avanzarían mucho más aceleradamente hacia la sociedad alternativa a la que aspiran.

Lo segundo es lo que creo que le viene pasando a la patronal española en los últimos años. Ha estado y está dominada por personas cuya trayectoria no ha sido precisamente la que podría servir a la sociedad como referencia de la excelencia, el riesgo y el buen hacer productivo de un empresario ejemplar. Y no me refiero solo a sus presidentes sino a los más de 35.000 liberados (por cierto, casi 8,5 veces más de los que tienen los sindicatos) que mantienen las diferentes organizaciones patronales.

El caso de Gerardo Díaz Ferrán es una muestra paradigmática de ello. Es decir, de que la patronal española refleja a un tipo carpetovetónico de empresario que tiene muy poco que ver con el que de verdad crea riqueza y con el que sería necesario promover para lograr que en nuestro país nos liberásemos alguna vez de la mentalidad dependiente y del terrible “¡que inventen ellos!”.

Ferrán y tantos otros empresarios instalados en la cúpula del poder empresarial, son en realidad buscadores de rentas que defienden el mercado cuando hablan ante los micrófonos pero que solo saben ganar dinero aliándose con la clase política más corrupta y que solo compiten a la hora de dar comisiones. Son los que piden austeridad a los demás pero que inflan las cuentas del Estado cuando se quedan con contratos públicos gracias a los políticos a los que han comprado. Son los que dicen que los servicios públicos son insostenibles mientras se llevan a espuertas el dinero que han ganado a costa de su militancia política a paraísos fiscales para no pagar impuestos.

Los líderes de la patronal que no tienen en la boca propuestas distintas a reducir salarios, como Díaz Ferrán, son en realidad enterradores de empresas y no verdaderos líderes empresariales. Con tal de sacarle las castañas del fuego a las grandes compañías de quienes reciben votos, favores y dinero a mansalva, vienen defendiendo políticas económicas que han arruinado a miles de pequeños y medianos empresarios que son los que realmente crean empleo porque la desigualdad a la que dan lugar arruina sus mercados y destruye sus clientelas.

¿Cuándo hemos oído a un dirigente empresarial español reclamar a sus colegas que hay que investigar más, que hay que ser creativos y producir con calidad, que la asunción del riesgo y la innovación es lo que distingue a una buena empresa y no el número de pelotazos conseguido o el número de despidos, y que no basta con bajar sueldos para ser competitivos?

Los dirigentes de la patronal española están continuamente diciendo que tiene que haber más empresarios y critican que los jóvenes no quieran serlo.

Yo estoy completamente de acuerdo con esa demanda aunque entiendo perfectamente por qué no hay más empresarios y empresarias en España. De hecho, lo hablo a menudo con los jóvenes a quienes enseño en la universidad o con los que trato en otros lugares.

A mi juicio hay dos grandes problemas que lo impiden. El primero es que no hay capital suficiente. Los dirigentes de la patronal olvidan a menudo que para que haya empresarios no basta con que existan herederos. Es imprescindible que haya dinero, aunque no sea lo único que hace triunfar un proyecto empresarial, y eso no es lo que se consigue precisamente con las políticas que defienden. Pero también otro tipo de capital muy importante: social, cultural, relacional, también buena educación, formación adecuada, ingenio en el ambiente social. Y resulta que la política que viene defendiendo la patronal española destruye este capital. Se dedica solo a privilegiar el que ya dispone una ínfima parte de la población o a financiar medios de comunicación y centros de estudio como negocio que adocenan, desmotivan y maleducan. Y, como en estos últimos años, a proporcionar dinero fácil a base de especular y de estafarse unos a otros.

El segundo problema es también determinante. Mientras que los líderes de la patronal se presenten a la sociedad como cancerberos de la derecha, como escuderos de los proyectos políticos más reaccionarios y conservadores, o mientras sean simples delincuentes, como en el caso de Ferrán, mientras a los líderes de la patronal se les vea tanto el plumero político ¿cómo vamos a pedir que haya más empresarios entre todo tipo de jóvenes o entre personas honestas de todas las tendencias?

Artículo publicado en Público.es 

El catedrático emérito de la Universidad Complutense, José Manuel Ribera Casado, critica la intención de privatizar la sanidad madrileña

El catedrático emérito de la Universidad Complutense, José Manuel Ribera Casado, critica la intención de privatizar la sanidad madrileña

Sanidad, regreso al pasado

Artículo publicado en El País hace dos días.

Escribo cargado de nostalgia, pero, sobre todo, de desesperación. Desde antes incluso de la Ley General de Sanidad del 1986, presumimos de tener uno de los sistemas sanitarios más envidiados y más equitativos del mundo. A que fuera así contribuyeron muchos factores. Entre otros la confluencia en la España de los 70 de dos circunstancias muy positivas: la creación de una red amplia y dotada de nuevos hospitales públicos y la implantación del sistema MIR. Sobre todo, creo que fue decisiva la voluntad colectiva de personas y partidos políticos para dotarnos de un sistema de salud de cobertura total y alcance universal. La Ley General de Sanidad no hizo sino oficializar el sistema.

Hoy todo ello se desmorona. Con el pretexto de los recortes se apuntan argumentos que juegan al equívoco por no calificarlos de falaces. Lo que está ocurriendo en la Comunidad de Madrid resulta demostrativo y merece unos comentarios. No me referiré a las formas, carentes del más mínimo respeto al ciudadano, donde el lógico diálogo con las partes interesadas previo a cualquier decisión de un calado como las que se están tomando, se ha sustituido por el ordeno y mando de épocas pretéritas. Tampoco a la inequidad y desprecio al colectivo de más edad que representan medidas como las del euro por receta. Ni siquiera comentaré la aberración de querer cerrar el hospital de La Princesa.

Me centraré en el tema de la privatización, una palabra que parece quemar a nuestra administración. La primera reacción es negar la mayor: no se privatiza, se externaliza. Curioso que todo el mundo lo entienda de otro modo. Lo confirman los profesionales que salen masivamente a la calle o se declaran en huelga, las asociaciones, todos los sindicatos del sector, las sociedades científicas, las firmas de más de 600 jefes de servicio y de cerca de un millón de ciudadanos madrileños, y hasta el propio Colegio de Médicos en una de las más duras declaraciones que se recuerdan. ¿Estaremos todos confundidos? Así lo afirman por activa y por pasiva el presidente de la Comunidad y su equipo de gobierno. Negar la evidencia resulta muy difícil. No hace mucho tiempo el anterior Consejero de Sanidad requería públicamente a las entidades privadas del sector para comentar lo que según la propia convocatoria denominaba “oportunidades de negocio” en el campo de la sanidad madrileña.

Si hay negocio, ¿por qué renunciar a él?... aplíquense los beneficios a mejorar el sistema

Si hay negocio —y lo de “externalizar” la gestión debe serlo, porque en caso contrarío no interesaría a ninguna entidad privada—, ¿por qué renunciar a él?. Aplíquense los beneficios a mejorar el sistema y no al lucro ajeno. Descartada por inmoral —y por delictiva— la hipótesis de querer favorecer a amigos o a determinados grupos empresariales, apenas quedan dos interpretaciones posibles. Confesión palpable de incompetencia manifiesta, o asunción consentida de una peor calidad, bien por reducirse las prestaciones ofrecidas, bien por hacerlo el alcance de las mismas.

Lo de la incompetencia parece que se asume sin ningún rubor. Sólo así se entiende que el Consejero de Sanidad critique las nóminas de los empleados públicos y hable de rigidez en la gestión. A partir de ahí no debería llamarle la atención que estos mismos empleado se rebelen contra sus propuestas. Sus afirmaciones sugieren el deseo de quitarse de encima personas y sueldos y dejar que sean las nuevas empresas gestoras quienes lleven la voz cantante en este terreno. En todo caso los datos nos indican que tanto a nivel hospitalario como en atención primaria el número de profesionales por habitante está bastante por debajo de la media europea. Además, la administración tiene recursos funcionales suficientes para exprimir el rendimiento de sus empleados y modificar en sentido positivo horarios, prestaciones, etc. en la medida en la que lo considere más adecuado para lograr esa mágica eficiencia a la que tanto se invoca. Las grandes diferencias existentes en el propio sistema en cuanto a rendimientos comparados de unos y otros centros pueden ser utilizadas como instrumento.

Renunciar a actuar representa una dejación de funciones, se mire como se mire. Ya es curiosa la referencia a Zapatero de Fernández-Lasqquety. Zapatero nunca ha tenido competencias sobre la sanidad de Madrid, ni fue a él a quien se le ocurrió la peregrina idea de sacar votos llenando la periferia de Madrid de unos hospitales que ahora parecen no hacer falta. Y si la alusión es para decir que “no hizo nada”, esa es la vía escogida por el gobierno regional. Los políticos están para resolver los problemas no para quitárselos de encima.

Si con la “externalización” se pretende resolver un problema de costes y ello va a generar beneficios económicos a terceros, caben muy pocas interpretaciones. Todas malas para el devenir del sistema: reducir personal y sueldos, limitar prestaciones, y/o establecer criterios de exclusión total o parcial en el acceso a la salud para determinados colectivos que, por cierto, siempre suelen ser los más desfavorecidos: pobres, emigrantes o pensionistas.

Un par de comentarios finales. Argumentar con el peso de los votos no es de recibo. No lo es tanto por el hecho de que las decisiones propuestas se oponen a las que aparecían en el programa del partido gobernante, cuanto por el desprecio hacia esos votantes cuando se hace oídos sordos a una protesta que alcanza niveles de clamor. Por último llama la atención el silencio de la Administración central. Un silencio que sólo cabe interpretar como cómplice de quien observa los resultados de un experimento que, previsiblemente, pretende generalizar en todo el estado.

Una muy buena reflexión escrita para el día de la constitución pero que nos vale, por desgracia, para cualquier día…

Una muy buena reflexión escrita para el día de la constitución pero que nos vale, por desgracia, para cualquier día…

¿Nos merecemos a estos líderes?

Por Rosa María Artal, en ZONA CRITICA de ElDiario.es

Son líderes en distintas actividades. Los medios recogen sus palabras. Influyen, son “importantes”. Mucho más que el común de los mortales ¡dónde va a parar! Cada poco alguno de ellos, sin embargo, nos deja perplejo y desata nuestra indignación. Muchos los ven como hijos lógicos de la sociedad que les encumbra. Otros piensan que se han convertido en penosas excepciones de una ciudadanía que merece algo más de talento, ética y dignidad en las élites que le dan visibilidad.

Cuesta creer que Gerardo Díaz Ferrán –ahora detenido por blanqueo de dinero y alzamiento de bienes- fuese elegido por lo más granado y numeroso del empresariado español para representarles. Que cuando ya atisbaban sus chanchullos y él quería alejarse del foco, no le permitieran ni dimitir para seguir regidos por él. No hacía falta ser un lince para ver por qué vericuetos se deslizaba el caballero, ni cuál era su talla (intelectual y todas las demás). Resulta extraño que una actividad que ama el emprendimiento, la apertura de cauces, pusiera en manos de Díaz Ferrán su imagen, que lo considerara, por tanto, el mejor de ellos. Claro que se comprende si miramos alrededor. A su cuñado, Arturo Fernández, por ejemplo, que escala puestos con verborrea y aspecto similar y que fue hasta consejero de Bankia, caso por el que está imputado. Otro, José Luis Feito, nos quiere mandar a Laponia (y  también es premiado con una consejería en Bankia) o, por poner el caso del ejemplar dueño de Mercadona, declara que el modelo de trabajo es el chino -sin derechos y sueldos miserables-. 

Cualquiera puede repasar la presidencia de los grandes emporios, los consejos de administración y los “asesores” españoles y se encuentra con un personal que en muchos casos no responde a esos criterios de excelencia que dicen valorar. Ni siquiera se expresan bien, ni en su idioma, ni en otros. Menos, cuanto más alto se sitúan.

Si pasamos a los desprestigiados políticos sucede algo similar. Es radicalmente imposible que la espuma que aflora sea la de sus mejores efectivos. Tenemos a un ministro que incendia la vida social a la manera de un tertuliano del cupo ultra. Solo que con consecuencias más graves. Empeñado en “españolizar” hasta a las nubes que pasan, retrotrae la educación a hace medio siglo y ha convertido la cultura en una mercancía. A un consejero de sanidad en Madrid, Javier Fernández-Lasquetty y Blanc, que hasta se permite mofarse de los profesionales de la sanidad pública. A la ministra del ramo, la del Jaguar gurteliano invisible en su garaje, que aconseja “remedios naturales” para ahorrar en medicamentos, mientras sin mover ni uno de sus bronceados músculos –seguro que hasta allí han llegado los rayos UVA- destroza uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. A la que dirige ese empleo que se despeña de mes en mes, mano a mano con la Virgen del Rocío. A un ministro del Interior que habla con Dios y lo cuenta. A otro que también debe hacerlo, aunque con el calvinista de los ricos a juzgar por sus decisiones en Justicia. Al de los gravámenes y regularizaciones de activos ocultos o al que cada mañana se desayuna con una sorpresa viendo que las cifras económicas no son las que él suponía y se empecina el crecimiento… negativo. A una secretaria de Estado de inmigración que atribuye al “espíritu aventurero” la dramática emigración de los jóvenes. A una líder regional, inflada de botox, que protesta con faltas de ortografía. A otra que habla con faltas… de coherencia y mucha desfachatez. A alcaldes y alcaldesas de grandes capitales que uno imaginaría de ediles de pueblos de 500 habitantes apenas tocados por el desarrollo. Por tener, tenemos hasta una diputada, Andrea Fabra, que grita exultante “que se jodan”, encantada con los recortes que nos practica su partido. A muchos otros que, como ellos, insultan la inteligencia cada vez que abren la boca. Un circo. Algo ocurre en nuestro país cuando gozamos en la cúspide de un presidente del gobierno como… Mariano Rajoy, no digo más. Y no andan muy lejos –en distintos grados- varios de sus antecesores y sus equipos.

Los personajes populares, los que salen en la tele acaparando audiencia, están a un nivel similar. Un rosario del esperpento. Ay, esos que dicen ser “periodistas” por husmear en vidas privadas –con predilección por los fluidos sexuales- y cotillear sus hallazgos, haciéndonos soltar un respingo a quienes adoramos esta profesión. La auténtica. 

¿Por qué pues “disfrutamos” de estos líderes de poder y de opinión? ¿Por qué políticos preparados, con discursos coherentes, honestos -como pueden ser Gaspar Llamazares, Uxue Barkos, Ramón Jáuregui y otros diputados- no ostentan la mayoría del Parlamento? ¿Por qué personas que piensan y saben comunicarlo se quedan tantas veces fuera de los centros de decisión y de los medios? Si se acabó la época de los grandes líderes que ilusionaban ¿índica que ahora son más parecidos a la sociedad de la que emanan? ¿Es así la ciudadanía española? ¿Somos aún peores dado que estos son los “notables”?

No todos. Es cierto que España ha venido siendo un país con una educación y una cultura inferior a la media europea. Pero eso estaba cambiando. La actual juventud española es la más preparada de la historia, el 39%  de quienes tienen entre 25 y 35 años posee un título universitario o de FP de grado superior. En este grupo sobrepasamos la media de la UE  que se sitúa en el 34%. De ahí que el gobierno se apresure a ponerle remedio igualando a la baja, a su propio nivel. Hay científicos españoles a las puertas incluso del Nobel o desarrollando avanzadas investigaciones (trabajando fuera en su mayoría). Creativos que superan las trabas impuestas aquí para triunfar internacionalmente. La gente que salió a las plazas del 15M, tan educada, innovadora, pacífica y constructiva hizo emerger otra España diferente a la del tópico. Mucho mejor. Y así se vio internacionalmente. También quieren silenciarla. Pero todo eso existe. 

La endogamia, el paquidermismo, los manejos e intercambios de prebendas por encima de los méritos reales, la baja exigencia de la sociedad pueden ser explicaciones más plausibles al bajo nivel de nuestras “fuerzas vivas” e ídolos. El elogio de la mediocridad del que muchos quieren hacer su profesión, también. El que no se enseña a pensar en España, ya sabéis, e incluso se disuade el espíritu crítico.

¿Qué hemos hecho para merecer estos líderes? Callarnos. Ahí reside nuestra culpa… y nuestra condena. Permitir encumbrarse a quien carece de méritos o los tiene muy devaluados. Y así seguirá, con la economía y la democracia en caída libre, sino se producen cambios. Mucha caspa flotante en la superficie y un potencial inmenso bajo ella. Nos hace daño, mucho daño, tanto en la vida cotidiana como en nuestro prestigio internacional. Hay espumaderas que pueden apartarla a un rincón donde ni se vea ni moleste. Más aún, el ímpetu de la razón, el talento, el coraje y la dignidad. Un 6 de Diciembre es el mejor día para pensar en recomponer la soberanía popular, ésa que reside en el pueblo y en nadie más, según la Constitución. 

¿Connivencia y complicidad del gobierno?... ¡¡NOOO!!, pregunta tonta, más bien…

¿Connivencia y complicidad del gobierno?... ¡¡NOOO!!, pregunta tonta, más bien…

Queremos saber quiénes son los otros ‘Díaz Ferrán’

Por Carlos Enrique Bayo, Director de Público.

Más de 100.000 lectores de Público han apoyado ya la carta abierta dirigida al Gobierno de Rajoy para que se hagan públicos los nombres del millar largo de defraudadores al fisco que evadieron el dinero a cuentas cifradas en la agencia del HSBC en Ginebra; un listado que el Ejecutivo posee desde que se lo enviara desde París en 2010 la actual directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, tras obtenerlo por la filtración del exempleado de esa entidad Hervé Daniel Falciani, actualmente preso en España y en proceso de extradición a Suiza.

El éxito de esta iniciativa de nuestro diario, que ha batido récords de seguimiento en Facebook, demuestra que la ciudadanía está más que harta del descaro con el que los culpables de la crisis se están yendo de rositas con el dinero de los contribuyentes, gracias a la vista gorda de nuestras autoridades, para las que el interés público es siempre secundario frente a los intereses privados de los poderosos.

La detención bajo fianza multimillonaria impuesta a Gerardo Díaz Ferrán no es más que otra cortina de humo con la que se trata de ocultar que, aparte de este cabeza de turco, en España hay miles de evasores de capitales y defraudadores de impuestos que hurtan al Tesoro público el equivalente al 23,3% del PIB. En nuestro país padecemos la tercera tasa de fraude fiscal más elevado de la UE-15 y en los últimos tres años de crisis los ingresos tributarios se han reducido en 41.140 millones de euros; más que todo lo que se dedicará al rescate de la banca… mientras se mutilan los servicios sociales y se recortan los salarios y las pensiones.

La personalidad del ahora detenido (ex patrón-en-jefe de los “emprendedores” a los que siempre beneficia el Gobierno), y sus inolvidables aforismos (“hay que trabajar más y cobrar menos”) que nunca se aplicó a sí mismo, así como la inefable profesión (“liquidador” de empresas, a falta de mejor término) de su sicario mayor, hoy recordman de cuantía defraudada y exigida por la Justicia como caución… todo ello, sumado a su devoción ideológica neoliberal y sus generosas dádivas a la derecha que nos gobierna, debería ponernos en guardia para que el estruendo mediático de la Operación Crucero no apague nuestra voz cuando exigimos saber: ¿Quiénes son los otros Díaz Ferrán?

Sólo por la enormidad de lo que se está ahora destapando –cientos de miles de euros en metálico y lingotes de oro guardados en los domicilios (por si acaso), fincas faraónicas en las islas, apartamentos en Manhattan, pisos y coches de lujo, sueldazos bajo mano, dinero negro en paraísos fiscales…– en un solo caso ejemplar, y de quien precisamente pretendía darnos ejemplo sobre cómo hay que llevar la economía personal y nacional, es fácil deducir que lo que está bajo la manta en este país –gracias a la connivencia del poder político– es un fraude a la ciudadanía de proporciones astronómicas.

Además, y quizá lo peor de todo, sabemos dónde tienen el dinero y quiénes lo robaron, pero nuestros gobernantes no toman las medidas necesarias para recuperarlo y devolverlo a los contribuyentes, sino que ofrecen amnistía y condiciones ventajosas a los delincuentes.

Que todo esto ocurra al tiempo que se priva de subsidios a los cuidadores de dependientes, se cobra por receta a los jubilados, se congelan las ya míseras pensiones de los ancianos, se despiden profesores en las escuelas, se privatiza la gestión de los hospitales, se eliminan ayudas a los más necesitados, y se fuerza una drástica reducción del ya magro sueldo medio por la vía de permitir una tasa de desempleo trágica… es una iniquidad.

Por eso son cada día más imprescindibles iniciativas como la carta abierta al Gobierno que estamos impulsando desde Público para que la sociedad civil reclame a la clase política lo que se le debe. Igual que desde el diario tenemos una deuda de gratitud con todos los lectores que han ayudado a convertir esta campaña en una conquista de la incipiente democracia de base en las redes sociales.

SI QUIERES APOYAR LA CARTA ABIERTA AL GOBIERNO IMPULSADA DE PUBLICO HAZ “CLIC” AQUI

Políticos y sociedad civil dan su opinión al respecto…

Políticos y sociedad civil dan su opinión al respecto…

¿Hay que cambiar la Constitución?

eldiario.es ha preguntado a políticos y sociedad civil su opinión sobre la necesidad o no de reformar la Constitución, que hoy cumple 34 años.

La respuesta es casi unánime: la Constitución necesita cambios para proteger más algunos derechos, como la vivienda o el trabajo digno, y para que se garantice su aplicación práctica.

Gonzalo Cortizo / Ana Requena Aguilar – Madrid, en ElDiario.es

Gaspar Llamazares, diputado de IU

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Sí, es evidente que hay que cambiarla y no por la vía express sino de una forma participada por los ciudadanos.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

Cambiaría la forma. Haría un proceso constituyente participativo y cambiaría el contenido en función de los principales problemas que tienen los ciudanos en estos momentos. Incorporación de los derechos sociales como derechos fundamentales, laicidad del estado, modelo federal y desbloquear el tema de la forma de estado a través de un referéndum para que los ciudadanos puedan decidir si prefieren una república al actual sistema de monarquía parlamentaria.

Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Sí. Los socialistas queremos tanto a   nuestra Constitución que creemos que hay que revisarla, mejorarla y ponerla al día 35 años después buscando el máximo consenso posible. La mejor forma de defender hoy la Constitución es defender su reforma y su actualización. La Constitución es y debe ser un texto vivo, en permanente construcción y que tiene que adaptarse a la sociedad y a los cambios que estamos viviendo.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

Hay varios temas pendientes; uno de ellos para nosotros muy importante. Sería una reforma de calado para incluir en la Constitución el llamado suelo social; es decir, las bases mínimas que no se pueden tocar de nuestro sistema de bienestar. La Constitución debe evitar tentaciones de liquidar el Estado social.

El PSOE está planteando también una reforma del Estado autonómico y creemos que, si llegado el momento es necesario modificar en algún punto la Constitución en este camino federal, se puede y se debe hacer; siempre, eso sí, buscando el consenso.

José Antonio Bermúdez de Castro, secretario general del Grupo Popular en el Congreso

1. ¿Hay que cambiar la Constitución y por qué?

No hay necesidad ni demanda social de cambiar la Constitución. El modelo ha funcionado bien,  ha permitido una convivencia en libertad y ha contribuido al desarrollo y gran transformación política y social de España. Los valores que inspiraron nuestra Carta Magna: libertad, justicia igualdad y solidaridad, continúan vigentes. Otra cosa es que veamos conveniente cerrar el modelo autonómico de España, pero para eso no es necesario cambiar la Constitución, si no buscar un amplio consenso.

Xosé Manuel Beiras, líder de Anova

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Hay que cambiar el régimen. Esta Constitución está abolida de facto por la ciudadanía que reclama una purga democrática.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

La nueva Constitución tendría que ser de un estado plurinacional con configuración confederal y previa libre decisión de los pueblos que integramos el Estado.

Jordi Llané, diputado de CiU

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

La propia Constitución prevé mecanismos para su reforma. No obstante, atendiendo las mayorías requeridas, es muy difícil que en el contexto actual una modificación conllevara un avance substancial en el reconocimiento del Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüe. Cuando en 1978 contribuimos al consenso constitucional defendimos una lectura abierta de la Constitución que permitiera avanzar en el reconocimiento de todos los derechos inherentes a esta pluralidad.

Victoria Anderica, coordinadora de campañas de Access Info Europe

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Para nuestra causa, que es el derecho al acceso a la información, no haría falta. La Constitución tal y como está ya reconoce el derecho a la información como un derecho fundamental, porque forma parte de la libertad de expresión. Diferentes tribunales internacionales lo han reconcido como tal. Por tanto, el acceso a la información ya es un derecho fundamental, aunque la clase política tendría que reconocerlo como tal.

Chema Ruiz, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Sí, porque si hablamos de un estado social, democrático y de derecho tiene que serlo realmente; porque tiene que preocuparse de los desfavorecidos y porque todos los derechos deberían poder ser exigibles por ley.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

Cambiar el articulado para que los derechos fundamentales, como la vivienda, el trabajo digno o que la riqueza esté supeditada al interés general, figuren en una parte que sea realmente normativa para que se conviertan en derechos fundamentales que pueda exigirse por ley.

Isabel Serra, activista de Juventud Sin Futuro

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Creemos que sí hay que cambiarla, porque supuestamente contempla una serie de derechos que en la realidad no se garantizan. Pero también creemos que no sólo sirve con cambiar la Constitución, sino que hay que abrir un proceso que vaya más allá, hacia un modelo social y político diferente.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

Habría que eliminar el artículo que pactaron PP y PSOE y en el que se limita el déficit anual en el que puede incurrir el Gobierno. También habría que modificarla para que derechos como la vivienda o facilitar el acceso de los trabajadores a los medios de producción se garanticen.

Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Lo primero que habría que hacer es aplicarla, para saber exactamente qué habría que cambiar. En cualquier caso, sí que hay que adecuar la Constitución a los tiempos actuales, después de un proceso de debate y estudio profundo.

2. ¿Qué cambiaríais de la Constitución?

Hay un anacronismo, que es la sucesión de la corona: que prevalezca el hombre sobre la mujer es algo totalmente obsoleto y que las asociaciones de mujeres llevamos denunciando desde que se aprobó la Constitución.

Mercedes Ruiz-Giménez,  presidenta de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo

1. ¿Hace falta reformar la Constitución? ¿Por qué?

Como Coordinadora no hemos planteado una reforma de la Constitución, pero sí habría que reforzar algunos puntos. El problema no sólo es la Constitución, sino su aplicación.

2. ¿Qué habría que reforzar?

Habría que reforzar y proteger más el derecho de participación contemplado en el artículo 23. Estamos viviendo unos recortes de derechos que también afectan a la participación de la sociedad.

En el preámbulo se habla de reforzar una sociedad democrática y avanzada, que colabore en unas relaciones pacíficas y de cooperación con los demás pueblos, algo que debería reflejarse de alguna forma en el articulado, debería concretarse.