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OPINION

A propósito del tópico recurso a la apropiación del patriotismo por parte de la Sra. Cospedal…

A propósito del tópico recurso a la apropiación del patriotismo por parte de la Sra. Cospedal…

Los países con más dificultades son aquellos donde los conservadores han tenido más poder

Una representante del conservadurismo español debiera ser más cuidadosa en sus expresiones

¿Quién está engañando a España?

Por Vicenç Navarro

18/03/2012, La voz de Asturias

La secretaria general del PP, la Sra. María Dolores de Cospedal, ha acusado a los sindicatos españoles de no ser patrióticos, al dañar a España convocando una huelga general. Tal acusación recuerda la definición que la dictadura franquista hacía de sus oponentes a los cuales llamaba “la anti-España”. Tal acusación refleja una enorme osadía y un gran desconocimiento del pasado y presente de nuestro país. Una representante del conservadurismo español debiera ser más cuidadosa en sus expresiones, porque existe evidencia contundente sobre el impacto negativo que el conservadurismo (que en el lenguaje popular se conoce como las derechas), tanto en su versión financiera y empresarial como política, ha tenido sobre el desarrollo económico y social de España.

No es por casualidad que los países de la Eurozona que están teniendo más dificultades son países como Grecia, Portugal y España, donde históricamente las fuerzas conservadoras han tenido más poder y gozado de mayor influencia en sus Estados. Las fuerzas conservadoras han gobernado en aquellos países durante la mayoría del periodo que va desde la II Guerra Mundial hasta hoy. Es cierto que tales países, gobernados por dictaduras conservadoras por largos periodos, en los últimos años han tenido experiencias democráticas. España, por ejemplo, ha gozado de democracia en los últimos treinta y tres años. Pero, la enorme influencia que las fuerzas conservadoras han continuado teniendo sobre el estado español explica las grandes limitaciones existentes en nuestra democracia, limitaciones que aparecen tanto en el sesgo conservador del sistema electoral, como en el escaso desarrollo del estado del bienestar.

Los datos hablan por sí solos. Resultado de la enorme influencia de los conservadores en las esferas políticas (y también mediáticas), España continúa teniendo el gasto público social como porcentaje del PIB más bajo de la UE-15 (el grupo de países de la UE de semejante nivel de desarrollo que España). Tal porcentaje es el 22% en el caso de España, 24% en Portugal y 25% en Grecia. En Suecia, donde las fuerzas progresistas han gobernado por mayores periodos de tiempo, es casi el 30%. El promedio de la UE-15 es el 27%. Los recortes que el gobierno de la Sra. Cospedal está haciendo reducirá incluso más este porcentaje, manteniendo a España a la cola de la Europa social.

España es también, junto con Grecia y Portugal, el país que tiene menos población adulta trabajando en el sector público, incluyendo en los servicios del estado del bienestar (tales como sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales, entre otros). En España sólo uno de cada diez adultos trabaja en el sector público, el porcentaje más bajo de la UE-15, junto con Portugal y Grecia. En Suecia es uno de cada cuatro. Los recortes de empleados públicos, gasto sanitario y educación dañarán todavía más los escasamente dotados servicios públicos del estado del bienestar que atienden predominantemente a las clases populares.

España, de nuevo junto con Grecia y Portugal, tiene también los ingresos más bajos al Estado de la UE-15. En España es el 32% del PIB, Suecia por el contrario tiene el 54% del PIB. Los bajos ingresos al Estado se deben en gran parte al enorme fraude fiscal que se concentra en las rentas superiores. Según los técnicos de la Agencia Tributaria Española el 72% de todo el fraude fiscal lo realizan las grandes fortunas, las grandes empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (que representan menos de un 0.12% de todas las empresas) y la banca. El fraude fiscal, que también es enorme en Grecia y Portugal, se debe al gran poder y complicidad que las fuerzas financieras y empresariales (más próximas al partido conservador) han tenido en el Estado. En realidad, el ex Presidente Aznar reconoció en su día que en España los ricos (cuya opción política preferente es el PP) no pagaban impuestos, frase que dijo (y que no estaba claro si lo hacía en tono de lamento o en tono de celebración) cuando presidió España. El hecho es que durante su gobierno disminuyó el número de inspectores de Hacienda y el fraude fiscal aumentó. Las reformas en la Agencia Tributaria y nombramientos hechos por el gobierno Rajoy actual no son esperanzadoras tampoco. Por cierto, el déficit de gasto público social de España (que financia los servicios públicos del estado del bienestar) referente al promedio de la UE-15 aumentó durante el periodo conservador 1996-2004.

Basándonos en toda esta evidencia parecería razonable que la Sra. Cospedal fuera mucho más cuidadosa en sus declaraciones de “patriotismo y amor a España”, pues al hacer tal acusación a los sindicatos abrió una gran ventana de vulnerabilidades, puesto que han sido las fuerzas conservadoras las que han dañado más a España. Y continúan dañándola. La evidencia existente en la literatura científica es que las políticas impuestas por el gobierno del PP (y digo impuestas al no tener un mandato popular, puesto que no estaban en su programa electoral) están dañando y dañarán todavía más a la población española. Políticas encaminadas a reducir todavía más el gasto público y la protección social y a reducir los salarios (el objetivo más importante de la reforma laboral), retrasarán todavía más la recuperación económica, sumergiendo a España en una gran recesión, que para muchos españoles es ya una gran Depresión. Hoy, la economía española está en una gran recesión resultado del enorme endeudamiento de la población española, (consecuencia, en gran parte, de la disminución de las rentas del trabajo) y de la ausencia de crédito (como resultado de las actividades especulativas de la banca). De ahí que el sector privado no pueda reactivarse, siendo el sector público el que debiera estimular la economía. Los enormes recortes que está realizando el PP provocarán la depresión de la economía española.

Cualquier estudiante de política económica y políticas públicas (que no esté contaminado por el dogma neoliberal dominante en los círculos económicos y financieros) sabe que en momentos de recesión hay que aumentar, y no reducir, el gasto público, que debe invertirse en crear empleo, lo opuesto a lo que el PP está haciendo. Estas políticas están dañando enormemente a España. Y la evidencia de que ello es así es contundente. Algunos lo estamos diciendo desde que la crisis se inició. Y ahora ya comienza a decirse por muchos otros. Todos los recortes que se han estado realizando no han servido para reavivar la economía española. Era fácil predecir que esto ocurriría.

Es una muestra de ignorancia histórica y económica, además de osadía política, que la Sra. Cospedal acuse a los sindicatos de dañar a España. Han sido las fuerzas conservadoras representadas por la Sra. Cospedal las que han dañado enormemente a España durante toda nuestra historia y que fieles a esta tradición continúan ahora dañándola. Su falso patriotismo confunde la defensa de intereses partidistas de los grupos que representan (la banca, la gran patronal y las clases pudientes) con los intereses generales del país. El pasado y el presente de España muestran que tales intereses no coinciden. Son precisamente los sindicatos los que son auténticamente patrióticos, y que a lo largo de su historia, tanto durante la clandestinidad como durante la democracia, han luchado más para conseguir la libertad, la democracia y la expansión del bienestar de nuestra población, y ahora, coherentemente con esta historia, están luchando para impedir el desastre económico al que las políticas del gobierno nos conducirán, políticas que se están imponiendo para que los grupos financieros y empresariales, responsables del enorme retraso de España, consigan aumentar sus beneficios alcanzando los objetivos que siempre desearon y que hasta ahora no habían conseguido. Y todo ello con la colaboración del partido de la Sra. Cospedal. Así, continúa la historia de España.

Entrevista a Carlos Díaz Vázquez, Jefe de Servicio de Gestión Clínica del Sespa…

Entrevista a Carlos Díaz Vázquez, Jefe de Servicio de Gestión Clínica del Sespa…

«Lo mejor para el paciente no siempre es el fármaco más caro»

«La gestión clínica no consiste solo en gastar menos sino en prestar mejores servicios, de mayor calidad y a un coste más eficiente»

18.03.12 – OVIEDO-, en El Comercio.

A Carlos Díaz se le va el reloj cuando habla de gestión sanitaria. Este pediatra, que en 2008 llegó desde el centro de salud de Moreda a los servicios centrales del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa), dirige desde agosto el servicio de Gestión Clínica. Defiende el nuevo modelo de organización -al que se oponen el colegio y el sindicato médico- porque «todos tenemos una responsabilidad social». Prefiere hablar de «coste eficiente» en vez de recortes y «bolsas de ineficiencia» en lugar de desviaciones. Dice que este año uno de cada cinco profesionales trabajará con criterios de gestión clínica.

-El consejero indicó que los profesionales se repartirían 2,2 millones en incentivos por el modelo de gestión clínica. ¿No es mucho?

-Puede parecer mucho dinero, y de hecho lo es, pero la cuestión es conocer el marco en el que esos incentivos se distribuyen. La gestión clínica no se reduce únicamente a gastar menos, sino que es un sistema mediante el cual los profesionales se comprometen a hacer muchas cosas. Los incentivos proceden del ahorro.

-Y eso, ¿no es perverso, como dice el Colegio de Médicos?

-Cualquier sistema mal utilizado puede ser perverso. La gestión clínica, insisto, no consiste solo en gastar menos, sino en prestar mejores servicios, de más calidad y a un coste más eficiente. Lo que hacemos es pagar por hacer más cosas.

-¿Hasta ahora se trabajaba mal?

-No. Lo primero que le decimos a los profesionales dispuestos a apuntarse a la gestión clínica es que en la sanidad asturiana las cosas se están haciendo muy bien pero se pueden hacer mejor. Existen bolsas de ineficiencia que hay que intentar corregir.

-Y si es tan buen modelo, ¿por qué no lo implantan en todo el sistema?

-Hacia eso se avanza. No sé si se podrá llegar a todo, pero sí a una buena parte del sistema sanitario.

-¿Cómo se reparten los incentivos?

-Hay una tabla normalizada para todo el modelo de gestión clínica. Los diferentes niveles están vinculados al cumplimiento de objetivos. Cada nivel tiene unos techos. En el primer nivel de calidad, el máximo que puede cobrar un médico, por ejemplo, son 5.000 euros anuales. De ahí va subiendo hasta un tope de 10.000, que es el de la excelencia máxima.

-Perdone pero parece que premian que se gaste menos en el paciente.

-Es una idea equivocada. Se les premia, por decirlo de alguna manera, por gastar mejor.

-¿Un médico no debe prescribir al paciente el mejor tratamiento sin pensar en su precio?

-Tiene que prescribir lo mejor para el paciente pero lo mejor no siempre es el fármaco o el tratamiento más caro. Además, existe lo que se llama responsabilidad social.

-¿Lo dice por la acusación del Colegio de Médicos que apunta a que la gestión clínica atenta contra el código deontológico?

-Hablo de hacer sostenible el sistema y de debatir seriamente si el último medicamento aprobado tiene que ser por obligación el mejor.

-¿Cuántas de las 32 unidades de gestión no cobrarán incentivos?

-Sólo cinco no han cumplido los criterios económicos, todas en el HUCA.

-¿Qué pasó?

-En hospitales como el HUCA, con unidades de 300 profesionales, es mucho más difícil cumplir objetivos y obtener resultados inmediatos. La gestión clínica es más compleja en equipos muy dimensionados.

-¿Es cuestión de tiempo?

-Yo creo que sí. El HUCA lleva dos años de gestión clínica. En el primero no cumplieron ninguna de las áreas, pero en 2011 lo hicieron tres: Salud Mental, Pediatría y Laboratorio de Medicina. Las otras cinco suspendieron, aunque solo en el apartado económico. En todo caso el conjunto del HUCA tuvo un superávit de 80.000 euros, lo que no es ninguna tontería.

-Van a fraccionar varias unidades clínicas del HUCA, ¿no?

-Sí. Hay algunas que están muy dimensionadas y hemos pensado que es mejor fraccionarlas. Nefro-urología se dividirá mientras que Neurociencias perderá radiología intervencionista. En Pediatría este año no va a entrar cirugía pediátrica y la de Laboratorio se queda sin Hematología.

-Llegará un día en que ya no cabrá posibilidad de ahorrar. ¿Qué pasará entonces?

-Eso puede ocurrir pero la gestión clínica es un modelo vivo. La previsión es mantener el mismo presupuesto varios años e incrementarlo cuando el escenario económico lo permita.

-Además del ahorro de 4,9 millones de euros, ¿qué otros logros presentan las unidades de gestión?

-Han hecho más controles de enfermos diabéticos, incrementaron un 3% la tasa de vacunación de gripe en mayores de 65 cuando la cobertura bajó en el resto del modelo y han mejorado el nivel de satisfacción de los usuarios.

-El Consejo de Gobierno aprobó 16 nuevas unidades el jueves pasado. ¿Habrá más en 2012?

-Hay unidades clínicas que están aprobadas desde 2009 y que queremos sacar. Son las de Cardiosvacular del HUCA, que se separará de Cirugía vascular; la de Cardiología de Cabueñes, y la de Salud Mental de Mieres.

-¿La gestión clínica obliga a trabajar de tarde?

-Eso nunca llegó a desarrollarse y el decreto no habla de eso.

-Después del revuelo que se armó en la pasada legislatura, ¿dice ahora que no tienen que hacer tardes?

-Exacto. Fue el caballo de batalla que se libró, en mi opinión equivocadamente, cuando se pusieron en marcha las primeras áreas de gestión. De aquella no había interlocutor válido y hubo mucho ruido.

-¿Y los médicos saben esto?

-Supongo.

Toda una declaración de principios, aunque muchos de ellos son reiteraciones, eso si siempre oportunas…

Toda una declaración de principios,  aunque muchos de ellos son reiteraciones, eso si siempre oportunas…

El sistema retributivo de los profesionales médicos debe cambiarse, según el presidente del la OMC

Entre otras muchas cosas también pide un cambio en el modelo de gestión del SNS donde la responsabilidad tenga que ver con los recursos que se utilizan

MADRID, (EUROPA PRESS)  

El sistema retributivo de los profesionales médicos debe cambiarse, según ha explicado el presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), el doctor Juan José Rodríguez Sendín, quien ve necesario que se realice este ajuste porque, actualmente, "no hay diferencia retributiva entre el que trabaja bien y el que trabaja mal".

Además, ha señalado en una entrevista a RNE recogida por Europa Press, "hay que cambiar el modelo de ejercicio profesional porque tenemos un sistema centrado en el enfermo agudo cuando el 80 por ciento de los pacientes son enfermos crónicos, y hay que ir a un modelo de gestión donde la responsabilidad tenga que ver con los recursos que se utilizan".

Respecto a un posible binomio entre sanidad privada y pública, ha señalado que es necesario que el médico actúe sin condicionantes en "un sistema público, equitativo, universal y pagado con impuestos". Por ello, una privatización parcial de la asistencia que se presta a los ciudadanos, entendiendo que la gestión privada ocupara la labor pública, no sería comprendido por los profesionales sanitarios.

En su opinión, los profesionales sanitarios estarían en contra de una gestión privada movida por un ánimo de lucro, sin embargo no desecha una posible gestión privada del sistema público siempre que se llegue a un consenso con los profesionales.

CONTRA LOS RECORTES DE LA CALIDAD ASISTENCIAL

Por otra parte, ha recordado que los médicos tienen compromisos sociales y eso significa estar en contra de aquellos recortes que "afectan a la calidad de lo que se ofrece a los pacientes". Por ello, ha insistido en que seguirán con su "rebelión pacífica", a favor de su responsabilidad de trabajar contra el deterioro de la asistencia. Y, en este sentido, ha explicado que no es su labor buscar culpables de la situación actual sino denunciar en la medida de lo posible aquellas actuaciones que atenten contra el paciente y el Sistema Nacional de Salud (SNS).

En su opinión el SNS está en riesgo de deterioro, pero, ha añadido que "los riesgos cuando se detectan son evitables". "Hemos hecho el diagnóstico de que puede ser que el SNS, es la gran estrella asistencial, tenga riesgo para mantener su financiación, no tanto su sostenibilidad. Nuestro compromiso es seguir estando muy atentos para que no decaiga la atención y para que siga estando donde está", ha añadido.

Para ello, ha manifestado que cuando se habla de copago todos deben aclara a qué se hace referencia porque "las palabras confunden", y, en ese sentido, se ha mostrado en contra del copago en la asistencia por "injusto, ineficaz y temerario".

"Es temerario porque es arriesgarse a que alguien que necesita asistencia  se le condicione la respuesta en función de que juzgue que tiene que gastarse un dinero; sería injusto porque probablemente quien más lo necesite no sea el que demande la asistencia; y sería ineficaz porque si se quita del copago a pensionistas y parados, ¿para qué sirve?", se ha preguntado.

En su opinión, se debe apelar al "sentido común" a la hora de hacer ajustes contables, porque "las cuentas no son suficiente cuando hablamos de salud". Por tanto, reclama que los recortes se hagan teniendo en cuenta a los profesionales. "Es necesario pactar, la profesión debe pactar con los responsables políticos para salir de la crisis", ha añadido.

Respecto al añorado Pacto por la Sanidad, prometido y comprometido en los diferentes Gobiernos, es para Sendín un deseo más que una esperanza. Sin embargo, entiende que el actual Ejecutivo sí está en posición de llevarlo a cabo debido a su mayoría absoluta, y por tanto, entiende, "no puede valer ya la disculpa de seguir esperando para tomar determinadas decisiones".

"No podemos seguir con 17 fronteras sanitarias", ha añadido, aunque ha negado que la solución sea devolver las competencias al Estado, ha explicado que sí se debería ocupar el Ejecutivo central de tomar determinadas decisiones. "Tiene que volver lo que debe de volver", ha sentenciado, al tiempo que ha explicado que no es necesario transferir ninguna competencia, que lo que es necesario es "voluntad política", porque ya existen los mecanismos para llevarlo a cabo.

CONOCIMIENTO, NO CONSENTIMIENTO EN LA LEY DEL ABORTO

Respecto a la modificación de la ley del aborto, en su opinión es importante que los padres "tengan conocimiento" de la intención de abortar de una hija menor, aunque, precisa, "conocimiento no consentimiento"; asimismo, "ninguna mujer española debería abortar por no tener dinero", ha explicado.

En este sentido, están a la espera de ver exactamente en qué consiste el proyecto de reforma anunciada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, al que este lunes proponían desde la OMC que contemple ayudas económicas para evitar que las mujeres tengan que abortar por motivos económicos.

Asimismo, como ha reiterado en diversas ocasiones, desde la profesión médica se quiere que la 'píldora del día después', "independientemente de que sea segura", se suministre bajo indicación médica, además de gratuita en el centro de salud. "Lo que se pretende es que no haya abortos o los menos posibles", ha señalado, y, para ello, es necesario que "tenga acceso toda mujer que la precise".

Por otro lado, ha afirmado que "no se puede colaborar de alejar a las más jóvenes de los circuitos asistenciales clásicos del médico y la enfermera", por eso proponen que se suministre con indicación profesional, de modo que se sepa "cuántas se toma y con qué se las toma".

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Con este artículo os acompañamos un enlace con el programa de la TPA “Debate en 30” dónde se trató sobre nuestra sanidad este pasado lunes…

Con este artículo os acompañamos un enlace con el programa de la TPA “Debate en 30” dónde se trató sobre nuestra sanidad este pasado lunes…

Cuando la sanidad de tu vecino veas pelar…

Un sistema sanitario público fuerte es difícil de desmontar, sin embargo el nuestro presenta debilidades

Nadie en la derecha ha defendido cruda y públicamente que la sanidad debe ser para el que la pueda pagar

La Voz de Asturias, 14/03/2012, por Angel López, Médico

La sanidad catalana no se parece excesivamente a la asturiana, a dios gracias. Pero las ideas que gobiernan ambas sanidades están mucho más cerca de lo que podría pensarse. España, Cataluña y Asturias gastan en sanidad una cantidad de dinero apreciable, sin embargo esa cantidad aún está por debajo de lo que es habitual en los países de nuestro entorno. El problema no es que gastamos mucho, ni siquiera que podríamos gastar mejor, cosa por otro lado evidente. El problema es que en general los políticos que gobiernan la sanidad defienden, lo que simplificando mucho podríamos denominar posiciones “liberales”, es decir algo así como que los gastos en sanidad no deben ser afrontados por el Estado sino por los particulares. Esta concepción no entiende la sanidad como un derecho de los ciudadanos y una obligación de los estados, sino como un bien de consumo que debe estar regido por las leyes del mercado. En mi opinión este es el núcleo de la política a medio y largo plazo de la derecha que nos gobierna. Ahora bien, dado que las transiciones entre un sistema público como el actual y uno privado no pueden hacerse traumáticamente, hace años que allí donde han podido, las derechas han comenzado a transitar esa senda “piano, piano...” La respuesta a la “crisis” actual orquestada por la derecha europea, los poderes económicos y la burocracia de Bruselas, con recortes y más recortes, actúa como una referencia que pretende legitimar por vía de urgencia e inevitabilidad, lo que es una opción política nunca sometida consulta. Nadie en la derecha ha defendido cruda y públicamente que la sanidad debe ser para el que la pueda pagar, antes al contrario, para hacer digerible esa postura de fondo se esgrime toda una serie de supuestos principios políticos, frases hechas y supuesto sentido común, que no son otra cosa que una cobertura ideológica con la que se pretende disimular lo que es interés de unos pocos. Ejemplos son: la libre elección (frente a la garantía de calidad del conjunto del sistema), la responsabilidad individual en la propia salud (frente a los condicionantes sociales, económicos, de educación...), la “libre competencia” entre proveedores (frente a la cooperación, la planificación y la participación y control de los servicios por los ciudadanos), la mayor “eficiencia” del sector privado (supuesto que se ha demostrado en multitud de estudios nacionales e internacionales como rotundamente falso). Y sobre todo la necesidad imperiosa de recortar, recortar “incluso para salvar” el sistema público, la famosa “sostenibilidad”, como si esta fuera un problema interno del sistema y no una decisión política. España va a comprar 45 aviones A400 para el ejército, que seguramente son “necesarios y sostenibles” pero en cualquier caso los compra porque decide hacerlo y no para hacer más “sostenibles” nuestras fuerzas armadas. No me detendré en esta ocasión en desmontar todos y cada uno de esos extremos, existe bibliografía más que solvente que me excusa de ello.

Aunque la inmensa mayoría de la población, y también la sociedad como un todo, se beneficia más de un sistema público que de uno privado, la ideología “liberal” ha ganado mucho terreno entre quienes serán sus “víctimas”. Este fenómeno por el que la víctima defiende al verdugo e incluso lo invoca, requeriría en el caso de la sanidad un análisis detallado, y no tanto porque los fenómenos ideológicos de hegemonía cultural no hayan sido estudiados, cuanto porque su análisis podría alumbrar el camino a los que aún no han perdido del todo el norte.

Un sistema sanitario público fuerte es difícil de desmontar, sin embargo el nuestro presenta debilidades estructurales. Cuatro de ellas, de entre las más importantes, se deben, a mi juicio, a la más que cuestionable gestión política de la sanidad realizada por el PSOE en sus veintiún años en el poder: a) Nulo desarrollo de la participación y por tanto del sentimiento de identificación de los ciudadanos con el sistema, b) Una apuesta por un desarrollo cuantitativo del sistema público haciendo buena la expresión de los hermanos Marx “más madera”, c) Un modelo de gestión no profesionalizado, d) Un modelo hospitalocéntrico, medicalizado e hiperespecializado tributario del desarrollo tecnológico y su dependencia de la industria farmacéutica.

Así se ha abandonado a los ciudadanos y a las prácticas sociales en un terreno propicio para la difusión masiva y machacona de los valores “liberales” favorecida por el práctico monopolio de las derechas en los medios de comunicación, tanto generalistas como profesionales y especializados. De tal forma que hoy el ciudadano interpreta los servicios sanitarios como un bien de consumo y demanda más servicios, más cerca, más rápidos, más especializados...a cualquier coste y como si ello fuera una panacea.

Hacer frente a la avalancha privatizadora que se va a producir requiere, en primer lugar asumir la hegemonía actual del pensamiento liberal y en segundo lugar desmontarla con rigor intelectual; pero no basta con tener razón, hay que difundir el pensamiento alternativo y sobre todo aunar fuerzas para oponerse a lo que puede ser uno de los mayores expolios de la riqueza que como sociedad tenemos. Somos todos: trabajadores de la sanidad, vecinos, asociaciones de consumidores, sindicatos, organizaciones científicas y profesionales... quienes tenemos la oportunidad de defender nuestros intereses en un tema en el de cada uno coincide con el de la mayoría. A los partidos políticos de la izquierda, especialmente al PSOE, les toca revisar sus posturas y comprometer un plan inmediato de medidas de hondo calado que se aparten de la contemporización con los poderes económicos, financieros, profesionales y comerciales que condicionan la sanidad pública. A algunos les toca ahora dar un paso al frente, un paso que no han dado en muchos años, y a otros seguir perseverando en sus políticas de denuncia y propuesta. Y a todos votar lo que nos parezca.

VIDEO “DEBATE EN 30”

Muy didáctico y documentado…

Muy didáctico y documentado…

Los retos de la sostenibilidad del Estado social

Por Vicenç Navarro, Consejo Científico de ATTAC España

Este artículo es un capítulo en el libro “Los retos de las políticas públicas en una democracia avanzada” publicado por Ararteko en octubre de 2011

Qué es el estado del bienestar y cómo se mide

Permítanme que comience el artículo con la definición de que es el estado del bienestar. Incluyo como tal aquellas intervenciones del Estado (sean del nivel central, autonómico o local) que tienen mayor impacto en configurar el bienestar y calidad de vida de la ciudadanía.

Tales intervenciones pueden dividirse en cinco tipos. Una son las transferencias sociales como, por ejemplo, las pensiones y las ayudas a las familias. Otra son los servicios públicos como son, por ejemplo, la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las familias, los servicios sociales y la vivienda social, entre otros. Otra son las intervenciones normativas y sancionadoras para proteger al trabajador, al consumidor y al residente (a través de protección del ambiente). Otra incluye la creación de buen empleo, proveyendo las bases para que el sector privado lo cree y en muchos países se considera también una responsabilidad del estado la de crear buen empleo en momentos de recesión como ahora. Y otra es la reducción de las desigualdades sociales.

La pregunta que nos tenemos que hacer es como se mide el grado de desarrollo de un estado del Bienestar. Tres son los indiciadores más importantes. Uno es el gasto público social como porcentaje del Producto Interior Bruto. Otro es el gasto público social por habitante (en unidades de poder de compra, es decir, euros estandarizados, para homologar su capacidad adquisitiva en países de distinto nivel de vida). Y un tercero es el porcentaje de población adulta que trabaja en los servicios del Estado del Bienestar.

La situación de España

Veamos cómo está entonces España. Comenzando por el último indicador. El porcentaje de población adulta (15-64 años) que trabaja en los servicios del Estado del Bienestar para el año 2007 (último año que Eurostat ha publicado tales datos) en España fue de un 10,26%, en la UE-15 de un 15,01% y en Suecia de un 23,75%. España es el país de la UE-15 que tiene un porcentaje menor de la población adulta trabajando en los servicios sociales del Estado del Bienestar.

Si analizamos el gasto público en protección social (gastos en transferencias públicas y en servicios públicos del estado del bienestar) como porcentaje del PIB vemos que en el año 2007, España fue un 21%, UE-15 un 27% y Suecia un 30%. España es el país de la UE-15 que tiene un gasto público en protección social como porcentaje del PIB más bajo (después de Irlanda, 16.5%).

Si analizamos el gasto público por habitante en protección social (medido en unidades de poder de compra o euros estandarizados) vemos que en el año 2007, España fueron 5.526, UE-15 7.464 y Suecia 9.028. España tiene el gasto público por habitante en protección social más bajo de la UE-15 (después de Portugal).

La conclusión de todos estos datos es que España se gasta muy poco en su estado del Bienestar, pero lo que incluso es más grave es que se gasta en su Estado del Bienestar menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza económica. España tiene un PIB por habitante en el año 2007 que es el 93% del PIB por habitante promedio de la UE-15. Sin embargo, su gasto público social por habitante (2007) es sólo un 74% del promedio del UE-15. Si fuera un 93%,  en lugar de un 74%, habría alrededor de 70.000 millones de euros más en su gasto público social. Este es su déficit social.

Veamos por cierto que incluso Euskadi –país en el que estoy dando esta conferencia- se gasta menos en su Estado del Bienestar que lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Así, mientras el PIB per cápita de Euskadi es el 122% del promedio del PIB per cápita de la Unión Europea de los Quince el gasto público social por cápita es sólo el 73%, lo cual quiere decir que deberían gastarse 3.678 euros estandarizados por persona más de lo que se gasta en su estado del bienestar.

Veamos ahora los distintos componentes del Estado del Bienestar.

Sanidad

El gasto público sanitario en España como porcentaje del PIB era en el año 2007 de un 5,7% mientras que la UE-15 era un 7,8%. Era el gasto público sanitario más bajo de la UE-15. Pero la situación es incluso peor puesto que el 22,45% del gasto público sanitario en España es en el capítulo Farmacia. Sustrayendo este capítulo, resulta que el gasto público sanitario no farmacéutico en España es solo 4,5% del PIB que es, con mucho, el más bajo de la UE-15.

Si analizamos el gasto público sanitario por habitante para el 2007 vemos que en España es 1.572 euros estandarizados, más bajo que el promedio de la UE-15 que es de 2.031 euros estandarizados. Es en realidad el más bajo de la UE-15 después de Grecia y Portugal.

Esta situación, por cierto, se repite en el País Vasco donde a pesar de que el PIB per cápita es un 122% del promedio de la UE-15, el gasto público sanitario de Euskadi es solo el 70% del promedio de la UE-15. El País Vasco debería gastarse 1046 euros estandarizados más por habitante de lo que se gasta en su sanidad pública.

Educación

El gasto público en educación España fue en 2007 un 4.4% del PIB, el de la UE-15 es el 5,1% del PIB y el de Suecia es 6,8%. Si en lugar de este indicador escogemos el gasto público educativo por alumno, vemos que España se gasta 4.806 euros estandarizados en la escuela primaria y 6.316 euros estandarizados por alumno en la secundaria, cifras que son más bajas que las del promedio de la UE-15 que son 6.254 y 7.272 respectivamente.

De nuevo, podemos ver que el País Vasco también se gasta menos en educación de lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Mientras que el PIB per cápita es el 122% del PIB de la UE-15 el gasto en educación pública per cápita es solo el 75% de la UE-15.

Las consecuencias de este bajo gasto público en España son considerables. Una de ellas es que España tiene 559 horas lectivas al año en la escuela secundaria que es una cifra menor que en la UE-15 que son 678 horas lectivas. Sumando el déficit horario durante todo el periodo de estudio de la secundaria, resulta que el estudiante que termina la secundaria en España va a la escuela un año menos que el promedio de la UE-15 (dos años menos que Alemania, Bélgica, Escocia y Holanda). De ahí que, según el informe PISA, los conocimientos en matemáticas, lengua y comprensión de lectura de un joven de 14 años en España es el de un joven europeo de 13 años.

Una segunda consecuencia de este bajo gasto es la polarización educativa en España. El 30% de la población, de renta superior, utiliza la escuela privada (la mayoría concertada con la Iglesia Católica) y el 70% restante de la población utiliza la escuela pública. Se crea así una polarización educativa que crea dos tipos de ciudadanos. Ciudadanos de primera (escuela privada) y ciudadanos de segunda (escuela pública). Por cierto, el fracaso escolar en España, 34%, es de los más elevados de la UE-15 (en comparación con Suecia que es solo el 7%).

Servicios de ayuda a las familias

Pero donde el Estado del Bienestar está menos desarrollado es en aquellos componentes que afectan a las familias, concretamente a las escuelas de infancia públicas y a los servicios domiciliarios a personas con dependencia (y ello responde al escaso poder que tiene la mujer en España). En España solo el 10% de niños de 0 a 2 años va a escuelas de infancia públicas, comparado con el 28% de la UE-15 y 58% en Suecia. Una situación igualmente deficitaria se da en los servicios domiciliarios donde solo el 2% de las personas en dependencia recibían en el año 2004 los servicios domiciliarios comparado con el 18% de la UE-15 y el 23% en Suecia. Esta situación ha ido mejorando notablemente en España como consecuencia de la aprobación de la ley de dependencia y de su desarrollo.

Por qué el subdesarrollo de la España Social

Una causa muy importante es nuestra propia historia. La dictadura franquista (1939-1978) se caracterizó por ser una dictadura muy represiva con escasa sensibilidad social. Cuando el dictador murió, el gasto en protección social representaba sólo el 14% del PIB. El promedio de los países que constituyeron luego la UE-15 era ya de un 22% del PIB. Este déficit fue corrigiéndose durante la democracia pasando de ser un 14% en 1975 a un 23,7% en 1993. El promedio de la UE-15 pasó del 22 al 27,5% durante el mismo periodo de tiempo.

Pero el déficit de gasto público en protección social de España con el promedio de la UE-15 ha vuelto a aumentar desde 1993. El gasto público social de España, pasó de ser el 23,7% en 1993 año 20,9% en 2006 (el más bajo de la UE-15 después de Irlanda y Luxemburgo) mientras que en el promedio de la UE-15 se mantuvo el mismo porcentaje, 27,5%.

Cuando analizamos el gasto público social por habitante vemos que el crecimiento en España ha sido mucho más lento que en el promedio de la UE-15. Así, mientras que en España pasó de ser 3.039 euros estandarizados en 1993 a 5.162 en 2006, en el promedio de la UE-15 pasó de 4.677 a 7.277. En realidad el déficit del gasto público social de España en relación con la UE-15 pasó de ser 1.638 euros per cápita en 1993 a 2.115 en el año 2006, un crecimiento del déficit de 59%, sin precedentes en la UE-15. Ello se debió a que los sucesivos gobiernos españoles a partir de 1993 intentaron reducir el déficit del estado a fin de alcanzar los criterios de Maastrich, a base de reducir el gasto público social per cápita, reduciendo su tasa de crecimiento con una intensidad mucho mayor que no en la UE-15. Este gasto aumentó a partir del 2004 como consecuencia de la elección de un gobierno, más sensible al gasto social, que los anteriores. Esta situación cambió sin embargo a partir del 2007 cuando la crisis se inició, que ha afectado el gasto público social de una forma muy marcada, como consecuencia de la disminución de los ingresos al estado resultado de la recesión, así como los intentos de reducción del déficit público. Como consecuencia, treinta y dos años con democracia y la España social continúa a la cola de la UE-15.

Siete claros e irrefutables argumentos… ¡¡y podría habernos contado más!!, cómo por ejemplo que en Italia se ha visto que el dinero que se recauda por el copago apenas sirve para financiar el aparato administrativo para recaudar ese dinero…

Siete claros e irrefutables argumentos… ¡¡y podría habernos contado más!!, cómo por ejemplo que en Italia se ha visto que el dinero que se recauda por el copago apenas sirve para financiar el aparato administrativo para recaudar ese dinero…

 

El copago no es la solución, es un problema

 

Por Marciano Sánchez Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP)

nuevatribuna.es

Quienes defienden el copago hacen gala de una falta de argumentos y de un fundamentalismo ideológico que es muy preocupante

Uno.

Se dice que el fundamento del copago está en que las personas usan indebidamente aquellos bienes o servicios que son gratuitos en el momento de su uso, y esto es cuando menos un acto de fe que frecuentemente puede constatarse como carente de fundamento. No hay mas que salir a la calle para observar como todas las personas no hacen esfuerzos continuos por almacenar el mayor número posible de aire en sus pulmones ni incrementan de manera desmedida las respiraciones para  consumir lo más posible un bien gratuito, el aire, o comprobar cómo los actos de culto, que son gratuitos tienen una asistencia mínima mientras los estadios de futbol o los conciertos de rock, aunque cobran entrada, tiene mucho mas público,  y todos los ejemplos que usted prefiera buscar en la vida diaria que refutan esta supuesta ley universal.

Dos.

Los usuarios no son quienes deciden la mayoría de la utilización inapropiada de los servicios sanitarios. Si nos centramos en España, descubriremos que solo una pequeña parte de las consultas las deciden los ciudadanos (más o menos el 30%) y el resto son inducidas por el propio sistema (revisiones, derivaciones a los especialistas, etc), y que son los profesionales los que deciden el 100% de las pruebas diagnósticas y de las recetas que sufraga la Sanidad Pública. Si se pretende desincentivar la utilización inapropiada no tiene sentido dirigir la actuación sobre los que no deciden, sino en todo caso hacerlo sobre los que hacen las indicaciones.

Tres.

El copago no tiene capacidad para discriminar entre las demandas adecuadas y las inadecuadas, sino que interviene por igual en todas ellas. Se pretende que la intención del copago es limitar las demandas innecesarias, pero estas son pocas como se ha señalado anteriormente, y además la mayoría de las que se producen son inducidas por el sistema, un ejemplo muy claro son los partes de baja por incapacidad transitoria que obligan a los ciudadanos a acudir semanalmente a sus médicos sin ningún motivo, establecer unos tiempos medios por cada enfermedad es fácil, así como dar una baja valida para este tiempo. Lo mismo sucede con la prescripción electrónica que evita que los pacientes crónicos tengan que visitar a sus médicos para obtener simplemente las recetas, en ambos casos es la administración la responsable y la que puede arbitrar medidas para solucionar el problema y en algunos sitios ya se ha hecho ¿Por qué tienen que pagar los ciudadanos la ineptitud de la administración?.  Además si vemos las tasas de consultas médicas por 1.000 habitantes en Europa observamos que todos los países que están por encima de la media, salvo España, tienen copagos, y es más, los 3 que tienen una mayor tasa tienen copagos muy importantes, o sea que en la teoría del fundamentalismo liberal puede ser que funcione, pero en el mundo real las cosas son muy diferentes.

Cuatro.

El copago está muy extendido, como la violencia, la guerra, el narcotráfico, los desastres de la economía y el hambre. El que algo sea muy frecuente no le incorpora ningún valor, en muchos casos se trata de una desgracia que hay que esforzarse en solucionar.

En España el copago en los medicamentos excluye a los pensionistas básicamente por dos motivos, los pensionistas son mayoritariamente personas con enfermedades crónicas que necesitan de forma habitual medicación, en muchos casos muchos medicamentos, y además sus ingresos son generalmente muy bajos, conviene recordar que la pensión media en España (antes de la subida del IRPF) era de 820 € (el 8,51% inferiores a 300 €, el 54,02% < 650 €, y el 74,32% < 1.000€). Si tuvieran que pagar las medicinas se abocaría a un numero significativamente elevado de pensionistas a optar entre comprar alimentos o medicinas, cualquier opción por muy avalada que estuviera  por la teoría económica neoliberal  sería desastrosa para su salud. Por otro lado las personas jóvenes raramente acuden al sistema sanitario, por cierto los niños pequeños acuden frecuentemente al médico (a veces sin necesidad como sucede con la mayoría de las revisiones del programa del niño sano inducidas por el sistema), pero consumen muy pocos medicamentos.

Quinto.  

Los estudios realizados, todos sin excepción, señalan sus serios problemas, así el Rand  Corporation (de 1979) si se lee con atención señala que la disminución de utilización está relacionada de manera inversa con el nivel de renta. Informes posteriores señalan que: la eficacia en la contención del gasto sanitario es mínima o irrelevante; las cuotas de participación son un impedimento de importancia en el acceso a los servicios para los pobres y los ancianos que viven con bajos ingresos, que retrasan o impiden el uso de servicios sanitarios necesarios y que no se ha demostrado su capacidad para contener la demanda, que incluso, en algún caso se ha incrementado (Department of National Health Welfare ,Canada 1991;National Health Strategy Unit, Australia 1991;Escola de Saude Publica, Portugal 1990). Muchos de estos Informes señalan el problema de los copagos y los desaconsejan: “Hay que abolir las barreras a la asistencia médica, cualquier tasa por pequeña que sea tiene un efecto negativo sobre la salud de los sectores socialmente más desfavorecidos” (Social determinants of Health, The Solid Facts WHO Europe 2003) o más recientemente: “Los pagos directos tienen graves repercusiones en la salud. Tener que pagar en el momento en el que un paciente es atendido disuade a la gente de utilizar los servicios (en particular, la promoción y la prevención sanitaria) y hace que aplacen los controles sanitarios. Esto significa que no reciben un tratamiento temprano, cuando las expectativas de curación son mayores. Se ha estimado que un elevado porcentaje de los 1,3 mil millones de pobres que hay en el mundo no tiene acceso a los servicios sanitarios, simplemente porque no puede pagarlos en el momento en que los necesita”“Para muchos hogares, los pagos relativamente pequeños también pueden producir una catástrofe financiera. El efecto del flujo continuo de las tasas médicas, aunque pequeñas, puede llevar a la pobreza a las personas con, por ejemplo, enfermedades crónicas o una discapacidad.” “Estos desembolsos no sólo disuaden a la gente de usar los servicios sanitarios y generan estrés financiero; sino que también hacen que los recursos se utilicen de forma injusta e ineficiente. Se fomenta el uso excesivo en aquellas personas que pueden pagarlos y la infrautilización en quienes no lo pueden hacer” (Informe sobre la salud en el mundo, OMS 2010)

Sexto.

Asimismo numerosas publicaciones científicas señalan los serios problemas que presenta el copago, solo referir una muestra reciente: “Los copagos en los medicamentos reducen la utilización de los medicamentos esenciales y aumentan los efectos adversos y las visitas a urgencias (JAMA 2001). El efecto de los copagos en Alemania fue que “Los que tenían enfermedades crónicas, en el análisis multivariante, evitaron o retrasaron acudir a consulta 2,45 veces más (IC 95% 1,90-3,15) que los que no las padecían” (BMC Health Research  2008). El incremento del copago en las visitas de médico general (7$) y especialistas (9$) produjo una disminución del número de visitas/año (20% menos) pero un aumento de los ingresos hospitalarios (11% más). El aumento fue mayor en personas con bajos ingresos y patologías previas (HTA, diabetes, infarto de miocardio). El resultado fue un aumento de los costes en 24.000 $ /año por cada 100 personas incluidas)” (New England 2010). “La eliminación de los copagos en los medicamentos a los enfermos que habían tenido infartos de miocardio mejoro la adherencia al tratamiento y redujo los costes de asistencia” (New England 2011). O sea que todo lo contrario de un éxito en equidad y reducción de costes

Séptimo.

El caso de Portugal es bastante interesante, no solo por la historia y por la cercanía geográfica, sino sobre todo porque podemos observar los efectos del copago sobre el gasto sanitario y la equidad. En 1990 se instauraron copagos sobre las consultas de Atención Primaria y especialista, así como sobre  pruebas diagnósticas y en 2007 además sobre ingresos hospitalarios. El gasto sanitario total paso de ser el 5,9% del PIB en 1990 al 10,6%  en 2011 (España paso en el mismo periodo del 6,5 al 9%), pero en 2011 el 6,4% de la población con ingresos menores  a la mediana declaro en Portugal no haber recibido atención sanitaria que necesitaba por falta de dinero, mientras que en España era el 0,4% (Eurostat 2011). Por lo tanto el efecto no fue disminuir el gasto, que se incremento, y además dificulto el acceso al sistema sanitario a los más pobres.

Resumiendo, el copago es injusto e insolidario, favorece la inequidad porque penaliza a las personas más pobres y enfermas, tiene efectos negativos sobre la salud, no contiene el gasto sanitario ni la utilización inapropiada y es incomprensible que se proponga en un momento de grave crisis económica.

Puede que más claro y concreto que en el presente artículo sea difícil explicarlo…

Puede que más claro y concreto que en el presente artículo sea difícil explicarlo…

Cuando lo peor está por llegar

Por Martín Landa, en nuevatribuna.es

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), acaba de hacer públicos los datos de su último sondeo en España. Y la verdad es que confirma lo que ya sabíamos. Que el paro es la primera y principal preocupación de la sociedad española, que los problemas económicos (asociados a ello), son la segunda de las preocupaciones en nuestro País, y que el tercer problema detectado (una vez más se sigue repitiendo sin que quieran enterarse), son la clase política y los partidos políticos.

Por otra parte, los fuertes recortes que siguen imponiendo desde la derecha neoliberal alemana, están sumiendo al conjunto de la Unión Europea, en una recesión sin precedentes desde la segunda guerra mundial.

El “error” es tan grave y tan previsibles sus nefastos resultados para la economía Europea, que no es posible seguir pensando que sea una actitud inocente o que se trate de una torpeza de los dirigentes económicos actuales de Alemania.

Máxime cuando ya en el año 2010, en el mes de Mayo, Alemania impuso la política de recortes en la que seguimos estando, varios premios Nobel de Economía, anunciaron el suicidio que representaba y señalaron que llevaría al conjunto de Europa a encadenar una recesión tras otra… Y, en esas estamos hoy dos años más tarde.

Pero entonces ¿Cuál era y sigue siendo el verdadero objetivo de mantener esa nefasta política económica?

Basta con ver los efectos y los caminos emprendidos para adivinar que el verdadero objetivo, cueste lo que cueste, es proceder a recortar el estado de bienestar y de derechos tejido por la socialdemocracia europea, a lo largo de los últimos cincuenta años.

Porque veamos lo que autoridades en economía le advertían a la Canciller alemana y a los dirigentes de la Unión Europea…“Recortar drásticamente el gasto, en mitad de una depresión, es realmente destructivo”. Señalaba entonces, hace dos años, Paul Krugman (Nobel de Economía en el año 2008)

“Un contagio de malas ideas que llevará a impedir el crecimiento, a un bajo consumo y a una menor recaudación”, explicaba unos meses más tarde, Joseph E. Stiglitz, también Nobel de Economía. Y que más tarde, ya en Agosto del año pasado, volvía a recomendar mayores estímulos y no austeridad en las inversiones. Señalando que la manera más fácil de hacer crecer el déficit y el paro era precisamente seguir provocando la bajada de la recaudación fiscal que conllevaba la política de recortes adoptada por la Unión Europea.

Aquí, con la nefasta Reforma Laboral puesta en marcha por el gobierno del Partido Popular, se insiste y se dan varias vueltas más de tuerca en esa misma dirección. La de desmontar el estado de bienestar comenzado por la derecha neoliberal alemana, mediante la implantación de un contrato de trabajo sin derechos, que está llevando a una incipiente (todavía) dualidad de la sociedad alemana. Y que ahora exigen sea implantada en el resto de los países de la Unión.

Por eso la CES, la Confederación Europea de Sindicatos, tiene que asumir una gran respuesta sin más excusas ni remoloneo.

En España también, primero volviendo a llenar las calles el día 11, y después (porque ya han anunciado que no van a mover una coma de su reforma) el próximo día 29 sumando con todos para lograr una gran movilización que les haga reflexionar sobre si les va a compensar seguir por ese camino.

La CES también tiene que mover sus fichas, y en coordinación con todas las organizaciones que la componen, tiene que salir de los pequeños actos testimoniales en Bruselas, y tiene que convocar una gran movilización en defensa del estado de bienestar europeo. Está en juego el esfuerzo de cincuenta años de arduas negociaciones y de luchas de los trabajadores y de las trabajadoras en Europa.

Del “¡¡Indignaos!!” al “¡¡Comprometeos!!”…

Del “¡¡Indignaos!!” al “¡¡Comprometeos!!”…

Sabios contra la crisis

Edgar Morin y Stéphane Hessel, viejos luchadores por la libertad, exponen sus reflexiones en esta entrevista

TEXTO DE LLUÍS URÍA, en La Nueva España

Una bicicleta. Una moderna bicicleta plegable de aluminio negro, apoyada en la pared del estrecho pasillo, saluda al visitante al entrar en el piso que el sociólogo y filósofo francés Edgar Morin (París, 8 de julio de 1921) ocupa desde el verano pasado en un viejo edificio del barrio parisino de Montparnasse. Un piso antiguo, pero renovado con gusto contemporáneo, acogedor y cálido, abierto de par en par a la luz, a esta hora ya mortecina y gris, de la calle. "La cojo a menudo, por aquí por el barrio, pero sólo cuando hace buen tiempo", explica con una sonrisa de satisfacción el padre del pensamiento complejo.

Esa bicicleta resume en su simplicidad mecánica el espíritu dinámico y apasionado de este eterno joven de 90 años, autor de una sesentena de obras traducidas a 28 lenguas en 42 países. Infatigable, en su cabeza bulle ya un próximo libro, dedicado a la ciudad de Berlín, que ha visto destruida, encerrada, liberada...

En el salón, sentado en el sofá, le acompaña hoy un invitado de excepción. Un amigo y un cómplice. Un viejo camarada también, compañero de combate en la resistencia contra la ocupación nazi, que le llevó, en su caso, a ser deportado al campo de concentración de Buchenwald. El ex diplomático Stéphane Hessel (Berlín, 20 de octubre de 1917) saborea a sus 94 años, no sin cierta aprensión, el inesperado éxito mundial de su modesto panfleto ¡Indignaos! y la aparición en diversos países, siguiendo su estela, de movimientos de protesta de indignados, de particular repercusión en España. "Yo estaba impresionado, preocupado incluso, por el éxito de ese librito. Y me dije que no podíamos quedarnos ahí. Por eso escribí ¡Comprometeos!, explica casi justificándose quien fue uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU en 1948.

El éxito de ¡Indignaos! despertó las conciencias y contribuyó a levantar movimientos de protesta de la juventud en numerosos países, entre ellos y particularmente en España. Pero estos movimientos no han tenido, hasta ahora, una traducción política. ¿Faltan ideas?

Hessel: Totalmente. La protesta es un principio, necesario, pero un principio. Hay que despertarse, tener ganas de que las cosas cambien. Pero después ha de venir una reflexión sobre los cambios que son necesarios. En nuestro libro planteamos cuáles son hoy las grandes reformas indispensables para superar la crisis, para salir de la tristeza, del desaliento. Es necesaria una acción resuelta de los gobiernos, pero también de los ciudadanos. Nosotros creemos que hay que movilizar a los ciudadanos en todos los países para llevar a cabo las reformas que son ¬fundamentales.

Morin: Estoy plenamente de acuerdo. Los movimientos de la juventud en Europa, en Estados Unidos, en los países árabes, han sido muy importantes. Pero estamos obligados a constatar que detrás de este movimiento, llevado por aspiraciones justas y profundas, no ha habido un pensamiento. Falta un pensamiento político que reflexione sobre la crisis profunda de nuestro siglo. Estamos en una crisis que no es sólo económica, demográfica, ecológica, moral. Es una crisis de civilización, una crisis de la humanidad. Si no pensamos en este marco, estamos condenados a la impotencia. Hay que pensar en otra vía, lanzando reformas múltiples, hay que preparar un nuevo camino.

En el pasado, el modelo comunista se presentaba como la alternativa al capitalismo. La caída del muro de Berlín pareció dejar al capitalismo como única vía…

Hessel: Hay dos ideologías que creían tener respuesta a todo: la comunista y la neoliberal. Ambas están hoy en un callejón sin salida. La ideología neoliberal nos ha conducido a esta crisis económica ante la cual tenemos la obligación de reaccionar con firmeza. Entre estas dos ideologías existen algunas cosas, la democracia, los derechos del hombre, valores fundamentales sobre los cuales construir.

Morin: Se creyó que el hundimiento, la implosión del comunismo, tanto el soviético como el maoísta, era el fin de las ideologías. Y el neoliberalismo se presentó como la respuesta realista y concreta a los problemas contemporáneos, olvidando, o enmascarando, que se trataba también de una ideología, según la cual las leyes del mercado podían resolver los problemas del ser humano. La gran conquista de estos últimos años es que hemos comprendido que se trata de una ideología que se pretendía ciencia. Hoy hay que pensar más allá. No se trata, entiéndase, de destruir el mercado, sino de yugular a las mafias y los poderes que lo controlan todo e impiden al propio mercado realizar su papel. Hay que tener una nueva visión de la sociedad.

¿Qué camino tomar? ¿Qué hacer?

Morin: El capitalismo no es eterno, pero tampoco está muerto, se transforma. Y ha adoptado formas perversas con la especulación financiera. En estos momentos, el capital financiero aterroriza a los estados e impone la austeridad a los pueblos. Hay que poner límite a su omnipotencia. Pero hay un capitalismo de empresa que puede continuar. Pienso que es posible impulsar una economía que rechace la hegemonía del beneficio a toda costa, una economía social y solidaria, una economía justa. Es necesario desarrollar una agricultura y una ganadería ecológicas, humanizar las ciudades, revitalizar el campo… Y el Estado debe asumir un papel de inversor social.

Todo el mundo está preocupado por encontrar la forma de reactivar el crecimiento económico. Ustedes, en su libro, hablan de la necesidad de decrecer…

Morin: Hoy hay cada vez más en el mundo una parte de la población, empobrecida, que no tiene acceso al consumo y a la que hay que permitirle acceder. Pero existe a la vez un exceso de consumismo. Cebamos a los niños con productos que les vuelven obesos, vendemos productos dotados de virtudes puramente mitológicas –la salud, la belleza–, alimentos llenos de conservantes peligrosos para la salud, objetos desechables, coches y electrodomésticos concebidos para durar no más de seis años... Es un despilfarro económico. Hay que hacer decrecer la economía del despilfarro, de la futilidad. Hay que recuperar las virtudes de la reparación de objetos duraderos. Hoy hay una fuerza enorme, que es la fuerza de los consumidores. Si los consumidores se convierten en una fuerza capaz de seleccionar los buenos productos y boicotear los malos, pueden intervenir en el cambio. Hay cambios posibles en todos los terrenos. Si se hacen juntos, podemos progresar por la buena vía.

¿El cambio está en manos de los ciudadanos?

Hessel: Existe un triángulo: las fuerzas económico-financieras, los gobiernos y los ciudadanos. Los ciudadanos deben ser alentados a utilizar su poder, que puede ser decisivo para devolver a los gobiernos la capacidad de resistir a las fuerzas económicas y financieras.