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OPINION

Expertos...

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Los argumentos ciertos o falsos para cerrar las minas en el año 2018

La Nueva España.

Por RICARDO V. MONTOTO

Lo bueno de no tener idea de casi nada y opinar sobre prácticamente todo es que se elimina el miedo al error, a equivocarse. Total, si uno no sabe de lo que habla, meter la pata entra dentro de lo normal. Y si alguien te hace caso, es su problema, por merluzo y por fiarse de un indocumentado. Cuanto más escribo, más agradezco mi desconocimiento. Es más, cada vez estoy más convencido de que es lo que motiva que un periódico de primera línea siga contando conmigo después de doce años. Porque son los expertos, los que saben lo que dicen -o de ello presumen-, los que disponen de información precisa, los que están en el centro del conocimiento, los que están conduciendo al mundo hacia la estupidez. Y cada vez que alguien me critica con el argumento de mi ignorancia me siento reconfortado. Es lo que me conviene. Y lo que quisiera como epitafio. Montoto: pocos conocimientos, pero confusos.

Y, para variar, tampoco tengo la menor idea sobre minería. Tan sólo acierto a hacerme algunas preguntas de vez en cuando. Hoy me asalta la siguiente: ¿Por qué se mantuvieron abiertas las minas cuando eran rematadamente ruinosas y prescindibles y hoy ya les están poniendo la fecha de cierre cuando la tozuda realidad nos demuestra la conveniencia de disponer de fuentes de energía propias? Indudablemente, tras estas decisiones siempre hay expertos, tipos que saben muchísimo sobre todo, y que mandan callar a los que no podemos competir contra su inmensa sabiduría, que somos casi todos. Y, claro, yo, que tengo que recurrir a terceras personas para que me cuenten lo que significa eso de estar «tirao de balsa» o me expliquen el sentido del apodo «tres sillones», debería guardar silencio. Pero la responsabilidad que impone la propia insensatez me lleva a no hacerlo e insistir en las preguntas absurdas. Si el carbón tiene porvenir, ¿por qué van a cerrarnos las minas? Si no son rentables, quizá -pienso- podría mejorarse la gestión empresarial. Sabemos que Hunosa no se fundó para ganar dinero, pero, ¿cerrar? Si el mineral tiene futuro, su extracción también lo tendrá, digo yo. Pero, claro, como no sé de lo que hablo?

La elección del presidente del Principado

La elección del presidente del Principado

La Nueva España: Sobre el proceso y el anuncio de que el PSOE presentará candidato

Foto: La elección del presidente del Principado 

FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL

Se acaba de anunciar que el PSOE presentará candidato a la elección de presidente del Principado, y quizá es un movimiento precipitado que precisa de una mayor reflexión, porque no puede someter a Javier Fernández a un nuevo varapalo público, después del roto electoral del pasado domingo.

 

Es probable que este anuncio tenga que ver con el particular sistema de elección de presidente en el Principado de Asturias y ante la inicial falta de acuerdos entre FAC y PP. Pero, en todo caso, parece que el PSOE no debería anticipar movimientos que le dejen en evidencia.

 

Para elegir al presidente del Gobierno de la nación el procedimiento que establece la Constitución se inicia con la propuesta por el Rey de un candidato, previa consulta con los grupos políticos con representación parlamentaria. El Congreso vota, y el candidato sale investido como presidente si obtiene la mayoría absoluta (la mitad más uno de la Cámara) y si no, en una segunda votación, bastaría con que alcanzase la mayoría simple (más votos a favor que en contra). ¿Cómo se elige al presidente en las comunidades autónomas?

 

La primera cuestión que surge es saber quién hace el papel del Rey en este procedimiento. La mayoría de comunidades optan por que esa función la realice el presidente del Parlamento autonómico y que el candidato que proponga se someta a un procedimiento igual al de la investidura del presidente del Gobierno español. Sin embargo, en Asturias el sistema difiere. Quienes hacen la propuesta son los diputados, no el presidente de la Junta General del Principado. Para que haya una candidatura basta con que la suscriban cinco diputados, lo que quiere decir que tanto FAC, como PSOE o PP podrían proponer a su propio candidato.

 

Pero lo verdaderamente peculiar del sistema asturiano son dos detalles. Si hay varios candidatos, la votación es conjunta, no separada uno a uno. Quiere ello decir que los diputados votarán a favor de alguno de ellos o se abstendrán. No hay posibilidad de votar en contra. Si fuese una votación sucesiva, primero uno y después otro, como en el caso de varias mociones de censura simultáneas, los diputados podrían votar «sí», «no» o abstenerse. El segundo detalle es que, aunque haya un solo candidato, el sistema de votación sigue siendo el mismo, pues el diputado sólo puede votar a favor o abstenerse, pero nunca votar en contra. ¿Qué consecuencias tiene esto?

 

La más llamativa es que, si hay un solo candidato, éste puede salir en segunda votación con su único voto, ya que los demás diputados sólo pueden abstenerse, pero no votar en contra. Esto, a mi juicio, dicho sea de paso, es inconstitucional, porque puede impedir a los diputados ejercer una de sus más importantes funciones parlamentarias; sobre todo, a aquellos que, no pudiendo presentar su propio candidato, no pueden oponerse al candidato que se presente.

 

Por tanto, con este sistema se le pone en bandeja a Álvarez-Cascos el ser presidente del Principado si los diputados socialistas no presentan a su candidato. Aunque en la primera votación no salga elegido, ya que se exige obtener la mayoría absoluta, bastará en segunda votación que consiga un solo voto a su favor, ya que, insisto, nadie puede votar en contra.

 

Pero el anuncio de la presentación de la candidatura de Javier Fernández tampoco cambia mucho las cosas, porque para que tenga alguna posibilidad de éxito necesita los votos de IU (15+4), y dar por hecho que los cuatro diputados de esta formación le van a votar sin previa negociación no deja de ser una postura arrogante. Si no cuenta con esos votos, el FAC ganaría por sí solo la votación, ya que tendría los votos de sus 16 diputados frente a los 15 del PSOE. Pero, incluso contando previsiblemente con los votos de IU, el PSOE seguiría estando en minoría si se unen los diputados del FAC y del PP (16+10) a favor de Álvarez-Cascos.

 

Conclusión. Con un sistema de investidura semejante al de la Constitución y al de la mayoría de las comunidades autónomas, el PSOE no tendría que mover ficha. Bastaría con que votase «No» al candidato del FAC, cosa que se supone harían también los diputados de IU, y ver qué decidían los del PP. Si apoyasen a Cascos, éste saldría elegido presidente, pero no si se abstuviesen o votasen en contra. En cambio, con el sistema establecido en la legislación del Principado, al no poder los diputados votar en contra, el PSOE debe estar atento, por un lado, a si hay pactos entre el FAC y el PP y, por otro, a saber qué piensa IU sobre posibles acuerdos, caso de que esos pactos de la derecha no fructifiquen.

 

En todo caso, parece prematuro que el PSOE anuncie ahora esa candidatura a presidir el Principado. Habrá que esperar a que se constituya el Parlamento asturiano, y un dato muy significativo será la elección de su presidente. Si quien ocupe la Presidencia de la Junta General del Principado es un diputado o una diputada del PP, será señal de que hay acuerdo entre FAC y PP, y no tendría mucho sentido que Javier Fernández se sometiese a un debate para que la derecha le restriegue nuevamente la derrota de la izquierda en la región.

 

Queda en el aire una última cuestión. Con este sistema de elección del presidente del Principado se garantiza que no habrá vacío de poder, pero no la gobernabilidad. ¿Le interesa a Asturias un Gobierno en minoría del FAC o del PSOE-IU teniendo permanentemente en contra a la mayoría de la Junta General del Principado? La responsabilidad de que eso suceda recaerá en Álvarez-Cascos y en la dirección del PP, que cuenta con la mayoría absoluta parlamentaria, no en la izquierda asturiana.

Por Carlos Martínez García de ATTAC Andalucía…

Por Carlos Martínez García de ATTAC Andalucía…

La indignación debe seguir… pero mejor organizados

No son buenos los análisis de urgencia, pero sí creo se puede afirmar que la socialdemocracia española, convertida al socioliberalismo, se ha hundido ella sola. Lo que queda de la socialdemocracia en el estado español sigue el paso de sus hermanas europeas y, por primera vez, pierde cientos de miles de votantes que se echan en brazos de la derecha, pues para fotocopia, mejor el original.

Parafraseando a Mitchels, la oligarquía socioliberal, imponiendo su ley de hierro, ha dejado muy dañado, averiado y varado el barco de Pablo Iglesias, a fuer de hacerlo irreconocible con su fundador. Este grupo dirigente es responsable y lo primero que debe hacer es dejar de mirar por encima del hombro y con autosuficiencia a quienes desde hacía tiempo advertimos lo que ocurriría y que, finalmente, ha ocurrido. Y que no olviden que en el Reino de España, las municipales siempre son la antesala de las generales.

Por su parte, Izquierda Unida, si bien ha subido algo en porcentajes y concejales, no ha hecho lo suficiente, y también debe entender que su endogamia la mata y la hace menos creíble. Escúchese pues la voz, el clamor de las plazas, pero de forma sincera, y téngase claro que el pensamiento crítico y transformador está en los movimientos cívicos antineoliberales a los que debe apoyar y de los que puede aprender. Y es que si algo ha crecido en la izquierda claramente, ha sido Bildu. Tomen nota todos y todas.

¿Dónde está la Izquierda?. Si entendemos izquierda en su sentido etimológico, es decir la ciudadanía en la Revolución Francesa, la Izquierda está en las plazas exigiendo sus derechos, su libertad y fraternidad, y construyendo una Revolución ciudadana.

La calle está haciendo una revolución ciudadana a la que hay que escuchar, apoyar y entender. Pero DRY y el movimiento 15M en las distintas plazas del estado español también tienen una obligación, y es la de no aislarse, la de no construir un nuevo vanguardismo alejado de un pueblo hoy por hoy todavía muy alienado y temeroso, desvertebrado, desconfiado y, si bien muy ilusionado con la exigencia de democracia, real y ya, todavía espectador. No se puede cansar a trabajadoras y trabajadores en asambleas eternas, con propuestas muchas veces difícilmente realizables. Para consolidar el movimiento hay que pensar que también es bueno lograr pequeños triunfos.

Así pues atención a los nuevos elitismos, ojo con actitudes que pueden hacer felices por unos días a minorías muy concienciadas y alternativas, pero que no enganchan con quienes buscan respuestas a su angustiosa situación actual. Utopía y Realismo deben actuar de forma simultánea.

Hay que articular una amplia alianza antineoliberal. Es necesario tejer una Coalición de Resistencia frente al neoliberalismo, reaccionando a nivel europeo, no solo en el Estado Español. Hay que seguir en la calle, por que la respuesta neoliberal a la crisis será empobrecer aún más a las clases populares y trabajadoras , robando a los pobres para dárselo a los ricos.

Los sindicatos deben cambiar. Deben entender que los nuevos movimientos como los surgidos de las protestas del 15 de Mayo, han sacado sin su ayuda más gente que nunca a las calles, incluso al margen de ellos y criticándolos. Así pues, a los sindicatos hay que pedirles humildad y cambio, porque o están con los de las plazas, con las indignadas e indignados, o con la patronal: no hay medias tintas.

La respuesta está en fortalecer los movimientos sociales creando un nuevo populismo de izquierdas, y para ello las Mesas de Convergencia o la red de convergencia social es un buen instrumento hacia la implementación de un Poder Ciudadano.

ATTAC, a través de sus comunicados, trabajos de investigación, difusión y formación ha construido un magnifico corpus doctrinal, acertando en todas y cada una de sus propuestas y advertencias; pero únicamente ha sido escuchada por la izquierda alternativa y transformadora, aunque eso es más que suficiente para comenzar.

El gobierno tiene la obligación de escuchar otros análisis o seguir el dictado de banqueros y “mercados”, que no solo le está llevando al suicidio político, sino a algo peor: a dificultar aún más la vida del pueblo que le aupó al poder.

Salvando a la banca y hundiendo a las familias, los autónomos y a las personas solo se logra la infelicidad e inseguridad general, pero no reactivar la economía. Reactivación que solo podrá venir con un paradigma económico diferente: el “buen vivir” general y no el lucro de especuladores y banqueros, se disfrace como se disfrace.

Por tanto, hay que tener confianza y seguir trabajando. Estamos acumulando fuerzas y construyendo el nuevo pueblo de izquierdas, gracias al impulso que ha supuesto Democracia Real Ya!! Ellos han logrado lo que otros no conseguíamos hace años, y es movilizar la indignación.
Pero ahora que somos actores políticos tenemos ante nosotros una gran responsabilidad, porque nos toca plantarle cara a la derecha directamente y de frente. Los movimientos cívicos y sociales debemos hacerlo, no por una lucha de poder político en el sistema, sino por defender a las clases populares de aún más neoliberalismo y recortes sociales. No podemos jugar con la gente, pues esto no es un fuego de campamento, sino la lucha por cambiar ese barrio injusto, ese centro de trabajo opresivo, el empleo precario y mal pagado, la cultura ramplona y chabacana, el consumismo irresponsable, la cola del paro sin esperanza, la hipoteca que angustia, el poder ilimitado y cruel de la banca.

Mucha indignación, poca reflexión y malos resultados

Mucha indignación, poca reflexión y malos resultados

Carlos Sanchez Fdez-Villacañas | Pediatra

nuevatribuna.es | Actualizado 23 Mayo 2011 - 17:27 h.

Los resultados de las últimas elecciones autonómicas y municipales suponen un avance apabullante de la derecha en España.

En todo caso lo que parece evidente es que fundamentalmente las ha perdido el PSOE que disminuye sus votos (un millón y medio menos) frente a un modesto crecimiento de los del PP (medio millón más). ¿Donde fueron los votos perdidos del PSOE?, parece que en parte a IU (200.000 votos más) y a UPyD (450.000 votos más), pero en su gran mayoría al voto blanco y/o nulo (900.000 votos en el total del país). Por supuesto a nivel autonómico ha habido distintos movimientos de votos que deben analizarse de manera detallada, muy especialmente en el País Vasco y Navarra donde ha irrumpido Bildu con una gran fuerza.

Estos resultados merecen algunas reflexiones:

La primera es que tenemos un sistema electoral que penaliza a los terceros y cuartos partidos y refuerza las mayorías absolutas en muchas ocasiones contra los resultados de las urnas. Parece evidente que no es razonable que con el 37,54% de los votos el PP consiga casi la mayoría absoluta de concejales y diputados autonómicos, una vez más se pone en evidencia la necesidad de un sistema electoral proporcional que se ajuste mas a la realidad social y a las decisiones de los ciudadanos expresadas en las urnas.

 

La segunda es como ya se ha dicho que las elecciones las ha perdido el PSOE porque su política ha conseguido la desafección del 20% de quienes le votaron en 2007. De manera general hay 3 motivos para ello, es evidente que la crisis está suponiendo un coste electoral para casi todos los gobiernos europeos (en Francia el gobierno perdió las regionales y municipales, en Alemania la coalición de la CDU y los liberales han perdido todas las elecciones regionales, la última el 22-M, en Italia los partidos del gobierno han sufrido un castigo en las municipales, la caída de los liberales en Gran Bretaña, etc), es decir la población esta penalizando en las urnas a los partidos gobernantes en casi toda Europa seguramente responsabilizándoles de la crisis económica y del tipo de salida neoliberal que se le está dando. Por otro lado la actuación del PSOE en España ha sido especialmente mala y las medidas que se han adoptado frente a la crisis han ido fundamentalmente dirigidas a penalizar a sus potenciales electores (reforma laboral, pensiones, etc) y a favorecer a los intereses bancarios y empresariales, con lo que la percepción de la ciudadanía es que no hay diferencias esenciales en política económica y que por lo tanto no merece la pena apoyar a un partido que se dice de izquierdas pero que en la práctica hace políticas de derecha. Por fin el partido socialista ha mantenido su habitual postura de prepotencia y falta de capacidad para buscar aliados en su izquierda, ignorando la inteligencia de la ciudadanía y convencido de manera suicida que las elecciones se ganan en un supuesto centro que tiene poca realidad social en el país y haciendo continuas concesiones hacia los sectores más conservadores que nunca van a apoyarle y a los que tampoco consigue neutralizar (el caso más paradigmático es la iglesia católica que cada concesión que recibe es un acicate mas para incrementar su presión sobre el gobierno y que tiene un peso económico e ideológico muy por encima de su apoyo social como se comprueba en las declaraciones de hacienda, en las iglesias y en los seminarios).

 

Obviamente dentro del PSOE y en las distintas CCAA hay muchas diferencias, pero en esta campaña se han perdido tanto por una campaña inteligente del PP que ha creado un ambiente de primarias ante las elecciones generales, como por las repercusiones generalizadas de la crisis económica y de las políticas de ajuste que no han permitido que se pongan en valor los logros de los gobiernos autonómicos y que han priorizado los aspectos generales sobre los locales, en este caso con la evidente excepción del País Vasco.

 

Los indignados

 

En este contexto apareció el movimiento 15M que obviamente cristalizaba el rechazo generalizado a las políticas mayoritarias, a los ajustes económicos realizados a expensas de los sectores populares, y a un sistema de representación que prima escandalosamente a los grandes partidos sobre las posiciones de la ciudadanía. El movimiento, que ha tenido una excepcional cobertura mediática muy por encima de su realidad (en la Puerta del Sol habrán participado, tirando por lo alto, no más del 2% de la población de la Comunidad de Madrid), ha pecado desde el principio de una gran ambigüedad que lo ha desactivado como fenómeno de presión política: se ha lanzado un mensaje contra todos los partidos por igual, lo que ha acabado penalizando a la izquierda, y seguramente explica el aumento de los votos en blanco y/o nulos lo que, de manera paradójica con los propósitos expresados por el movimiento, ha penalizado a los grupos mas pequeños y reforzado la hegemonía del PP.

 

A veces conviene repasar la historia y recordar que en 1933 las elecciones fueron ganadas por la derecha más reaccionaria debido a la abstención propugnada por la CNT y que ese fue el principio del fin de la republica. Por supuesto las condiciones económicas, políticas y sociales son muy distintas, pero no así la crispación mediática que lleva años alcanzando niveles similares a los de entonces.

 

El movimiento, en parte por su espontaneidad, ha pecado de ingenuo y ha pretendido obviar las repercusiones de las elecciones y de las políticas institucionales actitud esta que, de mantenerse, desactivara su potencial regenerador. No parece que pueda mantenerse a medio plazo la ficción de una isla de utopia en medio del triunfo escandaloso de la derecha, entre otras cosas porque acabara por imponerse el cuestionamiento de su utilidad social. No estamos en una dictadura y el sistema acabara digiriendo e instrumentalizando (si no lo ha hecho ya) al movimiento a menos que se configure como una alternativa política consistente, como sucedió con mayo del 68 que acabo siendo un balón de oxigeno para el gaullismo que le permitió mantenerse en el poder hasta el año 1981.

 

Los partidos de la izquierda deben de replantearse seriamente la situación, el PSOE por sus pérdidas estrepitosas e IU por no haber conseguido capitalizarlas, y ambos porque hay un malestar social que necesita encontrar un referente político para expresarse e influir para lo que precisa establecer alternativas propias o verse reflejado en la de los partidos actuales de la izquierda, porque si no lo hacen el nacimiento de movimientos populistas, supuestamente apolíticos es probablemente inevitable.

Mas sobre el informe de la Fundación Bamberg…

Mas sobre el informe de la Fundación Bamberg…

VER EL TEXTO INTEGRO Y OTRAS CUESTIONES EN NUESTRA SECCION DE ESTUDIOS E INFORMES

Estudiar medicina, ¿excelencia o vocación?

Expertos sanitarios y educativos proponen modificar el sistema de acceso a las facultades .

Creen que exigir una nota de corte de 9,8 «no es un buen método de selección, pues deja fuera a jóvenes con capacidades sobradas».

22.05.11 – GIJÓN, en El Comercio.

«¿Cómo es posible que para ser médico, para poder estudiar en una facultad de medicina, se exija una nota promedio de un 9,8? ¿De verdad creemos que éste es un buen método de selección?». El cuestionamiento parte de un grupo de expertos sanitarios y educativos que ponen en entredicho el actual sistema de acceso a las facultades médicas, basado en la obtención de una nota de corte que cada año es más alta. En la Facultad de Oviedo más de 2.000 aspirantes quedaron fuera en la última convocatoria al no haber alcanzado la nota de corte, que una vez más se sitúo entre las más elevadas del país (un 12,579, según la nueva Selectividad).

Exministros de Sanidad, antiguos y actuales decanos y consejeros de Salud de diferentes autonomías consideran que el método empleado para ingresar en Medicina «deja fuera a muchos jóvenes con capacidades sobradas para ser médico». Así lo ponen de manifiesto estos especialistas en un informe que acaba de hacer público la Fundación Bamberg y en cuya confección han participado, entre otros, antiguos ministros como Bernart Soria, Ana Pastor y Julián García Vargas. Consideran que el sistema ahora empleado «olvida» un aspecto fundamental en Medicina: «la vocación». Y alertan, en este sentido, que «estamos logrando no sólo que jóvenes vocacionales no puedan ser médicos, sino que otros que no tienen esa vocación entren en Medicina solo por el hecho de haber alcanzado la nota promedio requerida». Los expertos consideran contradictorio que en España haya escasez de facultativos y que quienes quieren estudiar Medicina «no puedan hacerlo». Asimismo, apuntan que «hoy en día se da el caso de que hay más plazas de médico residente (MIR) que licenciados, mientras que un alto porcentaje de plazas de MIR son ocupadas por extranjeros, generalmente extracomunitarios».

En su opinión, «los procesos actuales basados en la nota media de Selectividad y Bachillerato para el acceso a la carrera, no garantizan la idoneidad de la persona para desarrollar esta carrera».

¿Qué proponen? Cambiar el actual sistema de acceso por «un proceso más completo en el que se demuestren las aptitudes y las actitudes del candidato». Ponen de ejemplo los métodos utilizados en otros países. En Inglaterra, explican, hay un pregrado que conduce a Medicina. Además, los candidatos deben pasar una entrevista personal. En Estados Unidos deben contar con algún pregrado en Biología o Física. También puntúa el haber hecho voluntariado.

El sistema que plantean los especialistas convocados por la Fundación Bamberg pasa por diseñar un examen de selectividad específico para quienes quieren hacer Medicina. El mismo incluiría una prueba del idioma inglés hablado y escrito. El examen se completaría con entrevistas o tests que recojan aspectos vocacionales, aptitudes emocionales y habilidades, además de conocimientos. Estos criterios serían aplicables también para los farmacéuticos, enfermeros y demás profesionales sanitarios.

Alumno interno, con prácticas reales como examen de calificación

22.05.11 – El Comercio.

La facultad en el hospital. Las formas de enseñar están cambiando y deberán «hacerlo mucho más». Gestores, profesores y decanos de Medicina coinciden en que eso de ir a clase, pupitre de por medio, empieza a ser un vestigio del pasado académico. Los especialistas hablan ya de la figura del alumno interno. Un estudiante en el que buena parte de sus horas lectivas pasen dentro de un hospital. «Debería ser obligatorio superar las prácticas reales para aprobar materia previo examen práctico real. Es necesario un cambio estructural y de filosofía de la enseñanza, y una nueva concepción tutorial que permitiera un mejor y mayor conocimiento del alumno y del trabajo en equipo con otros profesores», indican los especialistas. Asimismo, proponen que los MIR estudien inglés, Informática y Estadística, además de que dediquen parte de sus horas de formación a investigar.

Auditar e inspeccionar hospitales públicos y privados para evaluar sus resultados

22.05.11 - L. F. | GIJÓN, en El Comercio.

Auditar e inspeccionar hospitales, tanto públicos como privados, para evaluar sus resultados. En opinión de expertos y gestores en sanidad, las autonomías deberían implicarse mucho más en el día a día de sus hospitales y centros de salud. Aclaran, eso sí, que los consejeros de Salud «no deben gestionar los hospitales ni los centros asistenciales» de Primaria, pero sí consideran que es «su responsabilidad evaluar los resultados, los estándares de calidad y el nivel de satisfacción de los usuarios».

En el informe elaborado por la Fundación Bamberg, del que ayer dio un adelanto EL COMERCIO, se deja entrever que en la actualidad hay muy poco control del mercado sanitario. Las autonomías, concluye la investigación, desconocen los resultados de salud alcanzados por los diferentes centros asistenciales. Algo que en opinión de los participantes «debe cambiar». Y «debe cambiar» porque la sanidad pública afronta años de incertidumbre económica. Los expertos consultados por la Fundación Bamberg se decantan claramente en contra de implantar el copago. No lo consideran una solución alternativa a los problemas de financiación. Proponen medidas más radicales: la erradicación de algunas prestaciones vinculadas a dolencias menores o a cuestiones de hostelería o confortabilidad sanitaria. Para los servicios que serían retirados plantean crear un seguro complementario que sería costeado por los propios ciudadanos. Se trataría de algo voluntario, aclaran.

El panorama que los especialistas dibujan para la sanidad española es muy poco alentador. Aseguran que, de no cambiar el actual modelo sanitario, el gasto se podría desbocar. Hablan de que podría duplicarsse en diez años, hasta suponer el 50% del gasto público de cada autonomía. Algo «inasumible», dicen.

No es necesario hacer ningún comentario… es la “spanish revolution”

No es necesario hacer ningún comentario… es la “spanish revolution”

15-M: Hartos de la estafa y la impunidad

Por Juan Torres López y Carlos Martínez García – ATTAC España.

La inmensa mayoría de lo políticos, periodistas y tertulianos no han querido oír en los últimos tiempos a los jóvenes con tasas de paro del 45%; ni a las miles de personas que reclamaban al Banco de España y los tribunales que los defiendan de las estafas de los bancos en forma de contratos de swaps, clips y demás engaños; ni a los cientos de miles de familias que han perdido la vivienda; ni a las docenas de miles de pequeños y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no reciben ni un euro de bancos que usan las ayudas públicas para seguir especulando; ni a los padres y madres de familia que tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan; ni a quienes decíamos que las medidas que se estaban tomando no eran para resolver la crisis sino para que quienes la habían provocado salieran de ella con más poder y más beneficios; ni a quienes empezaban a sentirse indignados porque el gobierno llamara a La Moncloa para crear empleo a los grandes directivos de las empresas y bancos que más puestos de trabajo han destruido en los últimos años.

Han estado haciendo oídos sordos a todo esto. Nunca hablan de que los bancos matan de hambre a la gente ni explican cómo les engañan y quitan sus viviendas. Y ahora que la gente reacciona y sale a la calle harta de todo eso, quieren ser ellos los grandes intérpretes de lo que está pasando.

Pero se van a equivocar de nuevo.

Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir en nuestras calles es bastante más sencillo de lo que parece. La gente ve, la gente lee y la gente entiende mucho más de lo que le ofrecen los medios propiedad de los bancos y de las grandes empresas que solo programan bazofia para que la mayoría de la gente ni vea, ni piense, ni sepa nada inconveniente para ellos. Cada vez más gente entra internet y habla con otras gentes para informarse por otras vías y ha empezado a descubrir que Botín, Miguel Angel Fernández Ordoñez, Francisco González, Rajoy, Esperanza Aguirre, Zapatero y compañía han montado una estafa colosal y que ya se ha empezado a cansar de soportarla.

Se han dado cuenta de que sí sabían que se iba a producir una crisis de gran envergadura pero que la ocultaron para que no se viera la responsabilidad criminal de quienes la habían provocado, los bancos y las autoridades de los gobiernos y los bancos centrales que miraban a otro lado.

Se han dado cuenta de que las multimillonarias ayudas que le dieron a los bancos con la excusa de que así se iba a reactivar el crédito para que no se siguiera perdiendo empleo ha sido también mentira porque lo que han hecho los bancos con ese dinero ha sido emplearlo en especular con la deuda de los gobiernos y así extorsionarlos mediante el auténtico terrorismo financiero que practican las agencias de calificación para exigirles reformas que les den aún más ventajas.

Se han dado cuenta de que la reforma laboral, la de las pensiones, de las becas y ayudas a la educación, el recorte de salarios y las que vendrán para modificar la negociación colectiva o para privatizar los servicios públicos no tienen nada que ver con las causas de la crisis, sino que son la forma de abrir nuevos negocios para que sigan forrándose los mismos de siempre.

Y la gente empieza a darse cuenta de que ya no se puede soportar tanto engaño en nuestra vida política, con cientos de cargos imputados por corrupción sin que los dirigentes de los partidos les digan nada, con un bipartidismo favorecido por una ley electoral sencillamente no democrática, por créditos bancarios que nunca devuelven y por medios de desinformación propiedad de las grandes fortunas o de empresas y bancos que solo informan de lo que les conviene. Es decir, miles de personas se han dado cuenta ya de que no vivimos en una democracia y que, por tanto, hay que reclamar la Democracia Real cuanto antes.

Eso no es todo, porque también hay algo más.

La gente que está en las calles, la que apoya a la que ya está en la calle y la que se va a ir sumando a la calle SÍ TIENE ALTERNATIVAS aunque los políticos convencionales se empeñen en descalificarnos diciendo que somos antisistema (cuando en realidad es el sistema el que es anti-nosotros) que solo sabemos protestar y decir que no.

Somos muchos y de sensibilidades variadas pero basta ver los documentos que han ido circulando llamando a las manifestaciones para percibir que hay cuestiones comunes y básicas que nos unen a todos porque, por encima de nuestras diferencias, somos, sobre todo y simplemente, ciudadanos y ciudadanas que lo que queremos es algo tan elemental como democracia real y justicia de verdad.

Entre otras demandas que pueden verse en los documentos de Democracia Real Ya u otras organizaciones que apoyan las movilizaciones, como ATTAC, queremos que haya una ley electoral que no sea discriminatoria, que garantice la igualdad de todos las personas ante los procesos electorales, queremos una jurisdicción que expulse de la vida política a los corruptos, queremos leyes de medios que garanticen pluralidad y no la concentración perversa de ahora….

Queremos normas que garanticen que los banqueros y las grandes patronales no puedan extorsionar a los gobiernos ni imponer su voluntad a los poderes representativos. Queremos que las decisiones económicas las tomen aquellos que hemos elegido para que las tomen, y no otros disfrazados de mercados. Y que los mercados estén sometidos a la ética de la satisfacción social y no a la del lucro sin cese.

Queremos recobrar las empresas que los gobiernos concedieron a bajo precio a capitales privados y que ahora se llevan nuestro capital y beneficios a otros lugares despidiendo a nuestros conciudadanos y prestando servicios mucho peores y más caros.

Queremos una banca pública controlada estrictamente para que garantice financiación a los pequeños y medianos empresarios y a las familias.

Queremos medidas de urgencia para que se investigue a los responsables de la crisis y paguen con dinero y cárcel por sus estafas, engaños y crímenes económicos en aquí y en los paraísos fiscales.

Queremos una reforma fiscal que acabe con la injusta situación actual que permite que los más ricos prácticamente no paguen y que hace recaer la mayor carga impositiva en los asalariados y pequeños y medianos empresarios de rentas más bajas, arruinando así a las clases medias y trabajadoras que son el sostén de las democracias.

Queremos que los poderes públicos impidan desde ya que siga habiendo miles de familias que pierden sus viviendas a manos de las entidades financieras, que se penalicen las actividades especulativas y que nuestro patrimonio natural y ambiental se siga destruyendo como hasta ahora solo para que ganen dinero unos pocos desalmados.

Esto es más o menos lo que quieren estas personas, jóvenes y más maduras, que han irrumpido en nuestras calles como un tsunami que durará mucho más de lo que algunos se creen.

No hace falta mucho debate para entender lo que piden, lo que pedimos. Es bastante elemental:

Que los culpables paguen el daño que han causado, que si antes han salvado tan generosamente a los ricos, salven ahora a las personas, y que se garantice que las decisiones que se toman en las instituciones políticas sean las que hayamos decidido los ciudadanos y ciudadanas cuando elegimos a nuestros representantes y no, como está sucediendo, las que imponen los banqueros y grandes propietarios para salvar solamente sus intereses egoístas.

Eso es todo lo que exigimos. De momento.

Con cierto sabor al mayo de 1968…

Con cierto sabor al mayo de 1968…

EL MOVIMIENTO 15-M

Menos botellón y más revolución

Piden trabajo y salarios dignos, se mofan de la corrupción y exigen más democracia. Como en la primavera árabe, los lemas se cocinan en la red y exhiben en la calle. Sus consignas también recuerdan al mayo francés.

20.05.11, en El Comercio

En qué se parecen un español, un egipcio y un francés a punto de reventar? En su guasa, puntería y contundencia para denunciar en un cartel lo que los políticos se empeñan en obviar. «Poco pan para tanto chorizo», corean los ’indignados’ en la república independiente de la Puerta del Sol. «Vete ahora que me quiero ir a casa a duchar», gritaron en la plaza Tahrir, epicentro de la primavera árabe, miles de egipcios a Mubarak hasta que lo consiguieron. «Cuanto más hago el amor, más ganas tengo de hacer la revolución. Cuanto más hago la revolución, más ganas tengo de hacer el amor», grafiteaban los universitarios en la Sorbona hace 43 mayos. Entonces allí, hoy aquí, sus lemas son el certificado gráfico de que ha surgido una voluntad heterogénea, unida por el descontento, de reanimar la democracia.

En la bautizada como ’Plaza de la Solución’ por los propios acampados en Madrid, una comisión se encarga de pegar los mensajes bajo un rótulo gigante que advierte: «Si no nos vais a dejar soñar, no os vamos a dejar dormir». Todo el mundo puede dejar su frase, tenga la temperatura que tenga. Los hay que miran por ellos: «Me sobra demasiado mes al final del sueldo». Los que olvidaron la lírica en casa: «Vota a mi culo» o «No se me va la olla, estoy hasta la polla». Y los que apuntan a lo más difícil, a transformar el cabreo generalizado en política: «Por una ley electoral justa», «Nuestros sueños no caben en sus urnas».

Por su espontaneidad, estilo y brevedad, Patricia Badenes, profesora de la Universidad Jaume I y autora del libro ’La estética de las barricadas. Mayo del 68 y la creación artística’, los mensajes de los ’indignados’ le recuerdan «por todas partes» a los de los jóvenes que provocaron la mayor huelga general jamás vivida en Francia. «El tema de fondo no coincide, porque ahora estamos en una crisis económica y entonces se vivía el final de un boom económico. Pero por la forma de organizarse, sus mensajes, a veces utilizando citas famosas, no puedo más que relacionar ambos movimientos», apuntaba ayer, minutos antes de bajar a la plaza más céntrica de Castellón «para echar un vistazo» a los cientos de personas que acampan junto a la Diputación presidida por Carlos Fabra, imputado por varios delitos. Por cierto, que el también presidente provincial del PP se ha solidarizado con ellos, «aunque se les haya colado algún antisistema».

Cómo hemos cambiado

El afán por dejar constancia del enfado personal no sabe de fronteras autonómicas. En la Plaza Mayor de Gijón, ante las narices del Ayuntamiento, los ’indignados’ han plantado una pancarta gigante, inspirada en un lema zapatista: «Está usted en una reunión ciudadana. Aquí el pueblo manda y el Gobierno obedece». Con semejante invitación y una mesa repleta de cartulinas blancas y rotuladores -de momento no los ha confiscado la Policía Municipal-, los asturianos se están animando. Para Adrián Arias, uno de los portavoces, hay un lema que resume como pocos el sentir de esta movilización que ha obligado a modificar el paso de la campaña electoral: «Sin casa, sin curro, sin miedo».

Sus reivindicaciones revelan también cómo ha cambiado el mundo desde que la revuelta estudiantil del 68 puso contra las cuerdas al gobierno de Charles de Gaulle, obligándole a adelantar las elecciones. Los grafitis de entonces hablaban de la lucha contra la sociedad de consumo, de las clases, de lo artístico, del deseo de luchar. «Algunos de los lemas de estos días son idealistas, parten también de la desconfianza de los políticos, pero van más a lo concreto, a las hipotecas, a los apuros para llegar a final de mes... Son igualmente importantes, pero nos indican claramente las actitudes tan diferentes de hoy», resume Raquel Pelta, historiadora del diseño y profesora de la Universidad de Barcelona.

En el blog de ’Democracia Real Ya’, la plataforma que convocó las concentraciones del 15-M y que ahora «no tiene nada que ver con la organización totalmente espontánea de Sol», aclara una de sus portavoces, se cuelgan y votan los lemas. Antes de que la página se bloqueara por la entrada masiva de usuarios, el mensaje más aplaudido era: «Sin el pueblo no sois nada». El más rechazado: «España una y no 51».

Horneados en la red, consumidos en papel. Como predijo el filósofo Herbert Marshall McLuhan cuando ni siquiera existía internet, los viejos medios y los nuevos «convivirán, sumarán y se potenciarán». Para la profesora Pelta, el certificado gráfico de esta revuelta popular pone en evidencia que «el cartel político y social tiene plena vigencia. Se difunden en las redes, pero los mensajes acaban en carteles, en la calle, por su inmediatez. En las plazas no tienes ordenadores ni pantallas».

El ataque de los ’trolls’

Lo comprobamos hace no tanto, cuando medio mundo se echó a la calle para gritar contra la guerra de Irak. Los lemas se cocinaron de manera similar al actual: ideas en internet que luego saltaron a las pancartas de las manifestaciones. Con la diferencia de que en aquel entonces diseñadores de renombre pusieron su arte al servicio de la aldea global, planteándose cuál es su papel en la sociedad. En una movilización inaudita, sólo equiparable a la de Vietnam con su legendario «Haz el amor y no la guerra», lanzaron una campaña de imágenes en la red para que los ciudadanos, viviesen en EE UU, Japón o España, las imprimiesen en casa y mostraran en la calle.

Antes y ahora, siguen atacando los ’trolls’, esos energúmenos cibernéticos que torpedean los mensajes de los ’indignados’ desde el anonimato de la red. «Nos entran muchos y estamos muy, muy a loro», reconocen en la plataforma de Cataluña. Pero el cartel, aunque lo borre la lluvia, queda para siempre en las fotos. Ya lo escribió el artista Jean-Jacques Lebel de los gratifis del 68: «Han contribuido a transformar la ciudad en poema colectivo y en teatro de libertad». Uno de los últimos que ha calado en Madrid dice así: «Tenemos Sol, ahora la luna».

Para leer despacio y si aún se es capaz… ¡¡reflexionar!!

Para leer despacio y si aún se es capaz… ¡¡reflexionar!!

Del 1 de Mayo al 15-M

Antonio Bernal – ATTAC Andalucía

Las sociedades industriales de la modernidad han sido sociedades de clases. Resultaba fácil representarlas como una pirámide vertical: en la base, los marginados y los trabajadores de poca cualificación; en las capas medias los trabajadores cualificados, los sectores profesionales y los pequeños y medianos propietarios; y en la cúspide la minoría de grandes empresarios, banqueros y rentistas. Este es un esquema que se puede matizar cuanto se quiera. Pero sin variaciones sustanciales ni en cuanto al modelo de representación, que seguirá siendo predominantemente vertical, ni en cuanto a criterios de diferenciación social, de entre los que siempre serán determinantes los niveles de renta y las posiciones en la estructura ocupacional.

En cambio las sociedades de la llamada postmodernidad, las que están configurándose bajo el impacto de la globalización, son más complejas. Se mantiene la escala vertical, aunque los escalones se han hecho más altos y numerosos, porque la desigualdad y la segmentación social van en aumento. Pero sobre todo aparecen nuevas líneas de fractura que ya no están fundadas en los viejos criterios de diferenciación en clases, sino en nuevos y múltiples elementos que configuran nuevas identidades colectivas. De hecho este es precisamente uno de los fenómenos más característicos de las sociedades contemporáneas: la proliferación de nexos de articulación social, que se superponen a las viejas relaciones de clase.

Muchas de esas nuevas identidades no son más que prolongaciones de la capacidad de interacción social del individuo a partir de sus propias cualidades personales, de su profesión, estudios, creencias, gustos o aficiones. Por esa vía, y con la infraestructura que proporcionan las nuevas redes sociales en Internet, se produce una suerte de movimiento expansivo de la esfera privada, que bien puede extremarse hasta el límite del exhibicionismo, pero que no deja de ser esfera privada.

Pero ahora lo que nos interesa es poner el foco en esos otros movimientos surgidos en torno a cuestiones de indiscutible interés público.

Los primeros comenzaron a fraguar hace decenios. Las organizaciones feministas, ecologistas y pacifistas, la lucha por los derechos civiles de minorías raciales o la defensa de consumidores y usuarios, comenzaron a expandirse visiblemente en los países capitalistas avanzados en la década de los setenta del pasado siglo. Justo cuando, tras la primera crisis del petróleo de 1973, empezaban a quebrarse las bases de la pujante sociedad industrial construida tras la segunda guerra mundial. Pero el proceso sigue abierto, impulsado por una dinámica de cambio social acelerado que hace aflorar nuevos retos para la organización de la convivencia, y por una ciudadanía con más formación y fácil acceso a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, en cuyo seno se multiplican los liderazgos sociales y de opinión.

Los nuevos movimientos surgen con frecuencia por fragmentación o especialización de los preexistentes. Del crisol del ecologismo han surgido las organizaciones contra el maltrato animal y la lucha por una agricultura ecológica o contra la comercialización de organismos genéticamente modificados, causas estas dos últimas que han creado especialidades en el seno de organizaciones de agricultores o de consumidores. En el espacio de éstas se forman ahora las agrupaciones de afectados por los abusivos contratos hipotecarios. Los movimientos de gays y lesbianas se nutrieron en gran parte del discurso del feminismo, que también ha incubado las asociaciones contra la violencia de género. La lucha contra el racismo se ramifica en nuevas lecturas del derecho a la identidad cultural a cargo de organizaciones de inmigrantes, con frecuencia agrupadas según nacionalidades de origen. Y en el espacio del sindicalismo tradicional emergen plataformas de parados o de jóvenes y estudiantes sin futuro.

Se les imputa con frecuencia a estos movimientos un carácter esencialmente interclasista. En efecto, y por citar sólo pocos ejemplos, la lucha por la igualdad de género no enfrenta a ricos y pobres sino que reclama los derechos de las mujeres frente a los hombres. Y ecologistas y asociaciones de consumidores se enfrentan frecuente y simultáneamente a los intereses de empresarios y trabajadores de fábricas contaminantes y corporaciones sin escrúpulos.

De este argumento, entre otros, se nutren quienes afirman que ya no tiene sentido hablar de derechas e izquierdas, categorías analíticas y políticas que estarían caducando junto a la vieja sociedad de clases en que surgieron. Sin embargo estos movimientos comparten rasgos que autorizan a establecer un parentesco directo con lo que tradicionalmente ha sido el pensamiento de izquierdas. Son nuevas versiones del discurso de la emancipación, de la igualdad, de la suprema y eterna aspiración a la libertad, la dignidad y la felicidad del ser humano, surgidas en una sociedad que se ha vuelto sensible ante situaciones de opresión que antes toleraba o que no se habían puesto suficientemente de manifiesto. Con ello el espacio ideológico y político de la izquierda experimenta simultáneamente un doble proceso: de ampliación por la emergencia de nuevas causas y de fragmentación en redes especializadas en su defensa.

Ante este fenómeno las organizaciones políticas y sindicales que han polarizado la izquierda tradicional no han adoptado todavía una estrategia convincente. Portadoras de un discurso más omnicomprensivo e integrador que el de los nuevos movimientos, pero fundado en presupuestos éticos similares, no encuentran grandes dificultades para incorporar a su acervo ideológico las nuevas propuestas, pero conscientes de que son de producción ajena y con poco o ningún entusiasmo a la hora de traducirlas en políticas concretas. Por otra parte no pueden aspirar a encauzar ese nuevo caudal de energía en refuerzo de sus propias posiciones, a pesar de su creciente retroceso. En primer lugar por la simple evidencia de que no representan a ese extenso mosaico social que opera lejos de su órbita. Obra en su contra, además, la espiral de descrédito que producen los reiterados escándalos ante la conducta pública y privada de tantos dirigentes. Pero incluso aunque lograran hacerse perdonar sus fallos éticos, saben que no es fácil pedir aliento para su pesado ejercicio de continuo pragmatismo, que con harta frecuencia las pone bajo sospecha a ojos de los nuevos movimientos.

Se encuentran, unos y otros, ante el dilema de la competencia o la colaboración. Pueden hallar puntos de encuentro, puntuales o estratégicos, que se traducen en avances políticos y morales indiscutibles, tal como muestran en nuestro país el reconocimiento de nuevos derechos civiles a los homosexuales y en casi todo el mundo los avances en legislación medioambiental o contra la desigualdad de género. Pero también pueden hacerse patentes los desencuentros, tal como acaba de mostrar la sucesión, en el breve plazo de dos semanas, de las manifestaciones del 1 y del 15 de mayo. Las dos han exteriorizado reivindicaciones comunes, pero envueltas en discursos diferentes. Los sindicatos, fieles a su misión, nos han propuesto una acción decidida pero defensiva, de refuerzo a sus negociaciones con gobierno y patronal, guiada por la finalidad de minimizar los daños con que nos amenaza la crisis. Las organizaciones y personas de la plataforma Democracia Real Ya también han aireado reivindicaciones y medidas parciales, pero más que insinúan la necesidad de todo un proyecto de refundación del sistema político y económico. Cuando los medios de comunicación recordaban el primer año cumplido desde el radical giro social y económico impuesto a y por el gobierno, el pasado 1 de mayo ha sido uno de los que menos gente ha echado a la calle en los últimos lustros. En cambio el 15 de mayo, estridentemente silenciado hasta después de su celebración, salvo por quienes han seguido sus consignas en Internet, ha hecho cuajar la sensación compartida de que se ha producido un punto de inflexión, un antes y un después.

Sin duda es pronto para evaluar su alcance futuro. Pero que miles de personas, jóvenes en su mayoría, hayan prestado tan desigual atención a ambas convocatorias da que pensar. Sobre todo a quienes nos sentimos de izquierdas y hemos entregado una parte importante de nuestra existencia en la militancia en partidos políticos y sindicatos. Ahora sabemos no sólo que no somos mejores, ni más listos, ni más eficientes. Ni siquiera somos más, aunque el censo de afiliados a nuestras organizaciones pretenda afirmar lo contrario.

Por eso deberíamos hacer una profunda cura de humildad. Empezando por un trato con esas nuevas organizaciones sin pretensiones de que nos respeten canas ni cicatrices, de igual a igual, sabiendo que nos mueve un propósito que sólo tendrá visos de materializarse con su energía y quizás con nuestra experiencia.

Para ello, además, hay que estar dispuesto a bajar del pedestal tradiciones organizativas y culturas políticas que ya no son de este siglo. Partidos y sindicatos siguen viéndose a sí mismos como la encarnación colectiva de los intereses de masas y clases. Pero esas masas y clases han sido enterradas por individuos y grupos con identidades fuertes, que contribuyen más que nadie a que nuestras sociedades no terminen enteramente hundidas en un magma de indolencia y de cinismo. Si nuestros dirigentes (políticos sobre todo, pero también sindicales) pretenden mantener su aspiración a la erre de representación, deben asumir con todas las consecuencias la erre de responsabilidad, no ante sus propias organizaciones y burocracias, sino ante el vasto y plural universo de personas cuya confianza reclaman.

Por su parte, los nuevos movimientos deberían ser persistentes en una idea que, hasta el momento, se deduce de las declaraciones de unos jóvenes portavoces que ofrecen envidiables muestras de cordura. La idea de que la democracia, y con ella las organizaciones políticas y sindicales, son siempre perfeccionables pero imprescindibles. Es lógico que cunda en su seno la desconfianza y el desprecio hacia lo que perciben como un aparato institucional insensible a nada que no sea su propia autorreproducción. Pero hay que evitar que esa desconfianza se disuelva en una nueva e inoperante muestra de desafección, que a largo plazo sólo puede beneficiar a esa emergente ultraderecha europea que vuelve por sus fueros.

La democracia y sus instituciones no son un artificio dado para siempre y concebido para dulcificar la opresión. Son un proyecto en permanente construcción, que apela siempre a nuestra creatividad para incrementar su calidad, para hacerla más habitable, sostenible y resistente ante las amenazas que se ciernen sobre su estabilidad, sin perder de vista que sus únicos e inmutables cimientos son ese cuadro de valores, la libertad, la justicia social y la igual dignidad de todos los seres humanos, que hace más de dos siglos quedaron labrados en el frontispicio de un periodo excepcional en la historia de la humanidad. Que podamos prolongarlo en beneficio de generaciones venideras dependerá en gran parte de nuestra capacidad de construir grandes acuerdos en el seno de esa vieja y renovada izquierda plural.