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OPINION

Breve y bien…

Breve y bien…

Democracia en red

19.05.11 – Por JUAN VARELA, en El Comercio.

La red ha tomado la Puerta del Sol como muchas calles y plazas de otras ciudades. Participativa, organizada a ritmo de tuiteo y móvil. Son los hijos de un mundo en crisis. La primera generación del tambaleante estado del bienestar que vivirá peor que sus padres. En la posmodernidad puede no haber futuro, pero el presente es continuo y obstinado, como la nómina y la hipoteca. Denuncian a los políticos sordos, tercos, lejanos. Y con ellos al poder económico y mediático, beneficiario de una partitocracia alejada de los ciudadanos, encerrada en prebendas y una pobreza de ideas que asusta. Políticos y tertulianos reaccionan con igual incomprensión. Un buen ejercicio es comparar los tuiteos de #15m #democraciarealya o #nonosvamos con los de los políticos en campaña. Ninguna imagen mejor para entender el desapego. La partitocracia encerrada en su discurso endogámico, sus promesas vacías y sus ataques. Los manifestantes reclamando a los políticos democracia responsable, listas abiertas, una ley de acceso a la información pública, austeridad para gobernar y limpieza en la financiación, derechos digitales y una salida social a la crisis. Democracia en red y en tiempo real. Sin líderes, con ideas y sentimientos comunes, pero también opciones distintas. Indignados por la ignorancia política de reivindicaciones ciudadanas: de la frustración por el paro y la crisis al rechazo a la ley Sinde antidescargas, de la insatisfacción electoral a la corrupción.

No son solo jóvenes airados, son ciudadanos indignados por una democracia sorda y lenta. Demandan política útil con respuestas rápidas. A paso de calle, no de coche oficial. En las manifestaciones y acampadas conviven ideas compartidas y discutidas en red. Una nueva política participativa y en tiempo real. La democracia llega donde lo hace la tecnología que permite el espacio público. Un comienzo para ampliar la democracia y el control político, una oportunidad para impregnar con ideas y reivindicaciones a los poderes y hacerlos más responsables.

El XXII Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos ante su mayor reto histórico…

El XXII Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos ante su mayor reto histórico…

Movilizarse por una Europa Social

Por JOSÉ MARÍA ZUFIAUR

Bajo este lema, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) celebra su decimosegundo Congreso en Atenas la próxima semana, entre los días 16 y 19 de mayo. En el mismo estarán presentes mil delegados, representando a 83 organizaciones sindicales afiliadas, de 36 países distintos, que agrupan a más de 60 millones de trabajadores.

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El Congreso se celebra en un contexto especialmente negativo para los sindicatos. Si ya antes de la crisis la Europa social había sido, en palabras de la CES, “arrinconada” y el modelo social europeo había sufrido un serio retroceso – pérdida de participación de los salarios en la distribución funcional de la renta, aumento de las desigualdades, disminución de la progresividad de los impuestos, aumento correlativo de los impuestos sobre el consumo, predominio de las políticas de contención, sino disminución, del gasto social, aumento de la pobreza (en el conjunto de la población, en la infancia, entre los trabajadores con empleo, en las familias monoparentales), parálisis de la producción normativa en el ámbito laboral y social, intentos de establecer una legislación social retrógrada (como en el caso de la directiva de servicios o en la de jornada de trabajo), sentencias del Tribunal Europeo de Justicia que anteponían el derecho de establecimiento sobre los derechos sindicales fundamentales… - tras la irrupción de la crisis todo ello se ha acentuado. Y lo que empezó siendo un problema de los mercados financieros se ha terminado combatiendo mediante una austeridad que recae sobre los trabajadores y que socava profundamente los cimientos del modelo social europeo.

Al principio de la crisis, cuando todos los gobiernos acudieron con mucha rapidez y muchísimo dinero a salvar a los bancos, se habló mucho de cambiar el modelo de desarrollo. Un modelo caracterizado por la dominación del valor del accionista, la hegemonía de las finanzas especulativas, exigencias de rentabilidad incompatibles con la actuación a largo plazo de las empresas y con el poder adquisitivo de los salarios, una fiscalidad favorable a los sectores más privilegiados, desigualdades crecientes. En ese primer momento, hasta la OCDE y el FMI reconocieron que ese modelo era inestable e insostenible y que la desigualdad había alimentado tal modelo insostenible. Sin embargo, la situación actual no hace sino confirmarnos la vuelta – más agresivas y aumentadas – de esas políticas fracasadas que crearon el desastre.

En efecto, las medidas adoptadas por la Unión Europea frente a la crisis – un plan de relanzamiento, al principio, totalmente insuficiente; un Fondo de rescate con condiciones leoninas que no ha hecho sino empeorar la situación de los países que han tenido que recurrir a él y que nada tiene que ver con la generosidad con que el Banco Central Europeo trata a los bancos (les presta al 1% para que estos puedan comprar deuda pública al 4/5%); un Plan de Gobernanza económica y social y un Pacto por el euro, que seguidamente comentaremos – se han basado en la austeridad, es decir, en el recorte de salarios, en el aumento de impuestos indirectos y de prestaciones sociales.

El Plan de gobernanza recurre al dumping salarial y social como alternativa a las devaluaciones monetarias, promueve una contracción coordinada de la demanda y prosigue las políticas no cooperativas establecidas en la Estrategia de Lisboa. El objetivo de la expansión del crecimiento, la alimentación de la demanda y la creación de empleo brilla por su ausencia. Se mantiene la negativa a transferir poderes significativos a la UE en materia fiscal y presupuestaria (el presupuesto comunitario es del 1% frente al 24% del presupuesto federal estadounidense). No se habilitan recursos propios ni se aprueba capacidad de endeudamiento europeo. Tampoco se ponen en marcha los bonos europeos o la imposición a las transacciones financieras. Ni se plantean políticas comunes esenciales para el desarrollo económico de la Unión como la energía, la innovación, la política industrial, la del transporte. O un enfoque orientado en la Estrategia Europea de Desarrollo Sostenible.

Además de recesivo, tal diseño no aborda los déficits que viene arrastrando la construcción europea. Está desprovisto de un proyecto y una finalidad política clara y profundiza en dos características históricas del Pacto de Estabilidad: el bajo crecimiento del conjunto de la UE en relación con otras áreas del mundo y el enorme aumento de las desigualdades que se ha producido en la Unión en las últimas décadas. Al contrario, corre el riesgo de agudizarlos.

A ello se añade el Pacto por el euro, que incluye una serie de medidas orientadas al control preventivo de los salarios, el rechazo hacia la vinculación de los salarios con el coste de la vida y hacia los modelos centralizados de negociación colectiva, una presión a la baja sobre los salarios del sector público y hasta de los salarios mínimos.

En opinión de la CES, la Comisión y el Consejo pretenden, con tales planteamientos hacer pagar enteramente los costes de la crisis a los trabajadores. Poniendo, a tal efecto, en causa todas las instituciones que sustentan la seguridad económica y social de los trabajadores: los salarios, la estabilidad del empleo, las prestaciones de desempleo, las pensiones de jubilación, las regulaciones del trabajo.

Como ha señalado John Monks, el secretario general de la CES, “más que ante un pacto de competitividad estamos ante un pacto nocivo que lo único que asegura es un nivel de vida más bajo, mayores desigualdades sociales y más trabajo precario. Un pacto que ignora todas las lecciones de la recesión actual… La construcción europea se enfrenta a un grave riesgo de confrontación con su modelo social y con el principio fundamental de autonomía de las negociaciones colectivas”.

Las ponencias del Congreso de la CES profundizan este conjunto de cuestiones. Y aportan propuestas sobre las políticas que, en realidad, la UE tendría que llevar a cabo. Es, en ese sentido, un documento muy completo y útil. Pero si quiere realmente promover una movilización de entidad suficiente para modificar esta situación, esta deriva que en la UE se está produciendo, el sindicalismo europeo tendrá, probablemente que realizar algo más que un buen análisis de lo que está pasando y de sus consecuencias para los trabajadores y el movimiento sindical. Tendría, a mi entender, que ofrecer también un proyecto de la Europa que necesitamos, luchar por un marco europeo de relaciones laborales y dar un salto desde una CES coordinadora de sindicatos nacionales a un sindicato europeo con todas las consecuencias. Para ello necesita unificar las distintas concepciones de la UE que subsisten en el seno de la Confederación Europea de Sindicatos.

Congreso de la CES, en plena ofensiva contra el modelo social

Rodolfo Benito, Secretario de Estudios de CCOO

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El XXII Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos se reunirá en Atenas la próxima semana, entre los días 16 y 19 de mayo. Un congreso en el que se reúne al conjunto del sindicalismo europeo, que representa a algo más de 60 millones de afiliados y afiliadas.

El Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos se realiza en plena ofensiva contra el modelo social, en el que las estrategias de la Unión Europea, basadas en las políticas de recorte, en nuevos ajustes presupuestarios y la presión a la baja de los salarios y las condiciones de trabajo, están añadiendo nuevos obstáculos a la recuperación del crecimiento de la economía y del empleo.

Cuando no se actúa sobre las raíz de la crisis, se insiste en dar continuidad a las políticas que la causaron, sencillamente se desprecian las consecuencias que afectan a millones de trabajadores europeos.

La Unión Europea con más de 23 millones de parados en los Estados miembros, que está afectando de manera dramática a la población joven, con un crecimiento cada vez mayor de la desigualdades sociales y un ensanchamiento de las zonas de exclusión y pobreza, corre el riesgo de dejar de ser la región del planeta en la que la convivencia de políticas de empleo expansivas, con fuertes estados del bienestar posibilitaron crecimiento, desarrollo y altas cotas de bienestar social.

El Congreso de la CES tiene en la cita de la semana del 16 de mayo, un autentico reto, debe articular nuevas iniciativas y mecanismos más fuertes también de vertebración organizativa de las organizaciones nacionales, que lejos de replegarse tienen que fortalecer el trabajo y la acción sindical europea que tal, y como plantea la ponencia que se va a discutir en Atenas, debe basarse en una Europa con un modelo social dinámico y fuerte, pleno empleo, crecimiento sostenible y una sociedad baja en carbono, igualdad, derechos fundamentales, negociación colectiva, diálogo social, servicios públicos de alta calidad, protección de los migrantes y las minorías, estados de bienestar, más normas europeas comunes, evitar deslizarse "hacia" una carrera a la baja, la lucha contra el capitalismo "casino", y la promoción de la solidaridad internacional.

Y todo ello exige fortalecer el discurso sindical, en lo político y también en cultural, quebrando las tesis neoliberales que sostienen que la existencia de un sistema de derechos y garantías resulta incompatible con un crecimiento económico competitivo, en la medida en que el modelo tradicional de protección de los trabajadores de las mayoría de los países de la Unión Europea resultaría, en líneas generales, responsable de la incapacidad de generar empleo suficiente y de calidad. De donde se desprende, según estas tesis, la necesidad de reducir, flexibilizar o desregular buena parte de los elementos básicos que configuran el derecho laboral que es parte sustancial del modelo social europeo, esto es, un sistema de derechos y garantías.

Un somero resumen de la legislatura que acaba a ojos de “El Comercio”…

Un somero resumen de la legislatura que acaba a ojos de “El Comercio”…

La sanidad se aprieta el cinturón

La legislatura estuvo marcada por el conflicto médico y por los intentos de Quirós de introducir nuevos modelos de gestión

La crisis económica llevó al Principado a reducir por vez primera el presupuesto sanitario

11.05.11 – El Comercio.

La sanidad pública se aprieta el cinturón. Durante décadas, el sistema sanitario se mantuvo como un bien intocable, como una joya a la que se lustraba a diario sin rechistar y sin cuestionarse cuánto nos costaba mantenerla tan reluciente. Pero la crisis económica acabó con ese aura. La sanidad pública, incluida la asturiana, se volvió un poco más mundana y bajó algunos peldaños en el Estado del Bienestar. Así, hasta llegar al primer recorte presupuestario de su historia, como el propiciado este mismo año, cuando el Principado acordó rebajar la asignación sanitaria en 90 millones de euros.

La legislatura que toca a su fin estuvo marcada, sobre todo a su término, por los ajustes económicos, pero también por el conflicto médico. Los intentos del consejero de Salud por introducir nuevos modelos de gestión y por modificar horarios, jerarquías, jubilaciones y contrataciones, entre otras muchas cosas, puso al sector sanitario en pie de guerra y sus efectos aún colean.

Ramón Quirós hizo gala de un estilo propio, alejado en ocasiones de lo políticamente correcto. Pero no siempre sacó buen partido de ello. Su enconado enfrentamiento con los facultativos le impidió extender la gestión clínica (lo que sería bautizado como la 'reforma Quirós') a toda la red de Atención Primaria. Al final, apenas logró adhesiones en los centros de salud. No así en los hospitales, donde encontró bastante más aceptación.

2.000 pacientes más

Tampoco le fue muy bien con las listas de espera, a las que no consiguió meter en cintura. Al menos, no como se había comprometido nada más tomar posesión, el 13 de julio de 2007, cuando anunció que uno de sus principales objetivos sería reducir los tiempos de demora para operarse y para lograr una cita con el especialista. Quirós llegó a la Consejería de Salud con una herencia de 15.000 pacientes, de los que un millar acumulaban esperas superiores al medio año. Cuatro años después, deja 17.076 personas pendientes de intervención quirúrgica, según los datos correspondientes al pasado mes de enero, colgados por Salud en su página web. Se trata de 2.000 pacientes más que los que había cuando Quirós cogió las riendas de la sanidad asturiana. Eso sí, como dato positivo hay que destacar que se logró erradicar las esperas superiores al medio año, que en 2007 afectaban a cerca de un millar de enfermos.

Pero si algo ha marcado y marcará el futuro de la sanidad pública, son los dineros. ¿Es posible garantizar en tiempos de vacas flacas la sostenibilidad de un sistema como el sanitario que se financia con los impuestos de la ciudadanía? ¿Se puede mantener en el tiempo un gasto sanitario que creció un 70% en una década? ¿Podremos financiar el nuevo HUCA y equiparlo al completo como estaba previsto? Los expertos, lo dudan y los políticos ya han empezado a ponerse a techo. El propio consejero de Salud asturiano ya ha pedido a los pacientes que tomen conciencia y que piensen que cada vez que van al médico generan gasto. Y no es de extrañar cuando hablamos de una factura que en Asturias llega a los 1.476 millones de euros. Aunque se trata de un 5,76% menos que el asignado a Sanidad en 2010, estamos ante una cifra que representa casi el 40% del presupuesto de todo el Principado.

500 millones para el HUCA

Con esos 1.476 millones, que son 90 menos que un año atrás, habrá que financiar toda la actividad sanitaria de la región (que continúa creciendo) y pagar las nóminas de los más de 14.000 trabajadores. También costear el gasto de farmacia, que ahora está bajando, y los costes de los tratamientos clínicos. Cataluña ha sido la primera comunidad en dar un paso adelante, anunciando recortes puros y duros en las prestaciones sanitarias que ofrece.

De momento, la sanidad asturiana ha aguantado los primeros estoques, aunque ya ha habido mermas, como ocurrió con los hospitales concertados y las nuevas contrataciones que se autorizan a cuentagotas. Ahí está el HUCA, cuya construcción requirió casi 300 millones de euros, y para el que se necesitarán otros 200 millones más para equiparlo y darle contenido. De momento la joya sigue luciendo brillo, pero habrá que ver por cuánto tiempo.

El fascismo de hoy puede que haya cambiado su rostro duro y abominable por otro dulce, campechano, amable… pero esa imagen sólo es válida para los miopes.

El fascismo de hoy puede que haya cambiado su rostro duro y abominable por otro dulce, campechano, amable… pero esa imagen sólo es válida para los miopes.

El fascismo cotidiano

Por Orencio Osuna en nuevatribuna.es

A diario asistimos con estupor e indignación al crecimiento de un rampante y posmoderno fascismo en Europa. Produce escalofríos de miedo (como cuando contemplamos las secuencias de horror de “El Resplandor” de Kubriks) advertir como la xenofobia, el ultranacionalismo y el supremacismo, étnico, religioso y cultural va capturando espacios en la sociedad civil y en el estado, en todos y cada uno de los países europeos. Parecía que Europa tras la devastación apocalíptica de la 2ª.Guerra Mundial había firmado un definitivo “Nunca Mais” al fascismo, pero lo cierto es que cada día recibimos noticias de que el monstruo renace -cual ave Fénix- de sus cenizas. Quien crea que se trata de una hipérbole no conoce la historia e ignora las sabias palabras de Marx: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez, como farsa.” Carlos Marx (En su libro “El 18 de Brumario de Luis Bonaparte”).

Es cierto que la galería contemporánea de personajes estrafalarios que representan al criptofascismo versión 2.0 europea ( los Le Pen, Bossi, Soini, Wilders, Kjaersgaard, Orban, Thaçi o Kaczynski ) no son meros imitadores de los Mussolini, Hitler, Antonescu, Franco, Petain, Salazar, Horthy, Quisling y demás abyectos caudillos.

Pero es imposible no oler el tufo de los huevos de la serpiente fascista en esa Hungría que, en su nueva constitución, encomienda "a Dios la Corona de Hungría, el orgullo patrio, la cristiandad y la familia tradicional"; en esa Finlandia que unos tipos denominados Finlandeses Auténticos ( o de Base, como precisa algún experto en la lengua finesa) que pregonan que los finlandeses pagan las fiestas y el vino de los vagos meridionales y que los emigrantes son violadores “per se”; en la católica Radio María polaca y el gemelo Kaczynski, embarcados en la divulgación de una teoría de la conspiración más delirante aún que la del 11-M español para incitar el odio contra Rusia; o esos italianos habitantes de esa Ciudad Invisible (como las ciudades inventadas por Italo Calvino) llamada Padania por la protofascista Liga Norte que-entre bunga-bunga, velinas y cohechos -quisieran hundir las pateras atestadas con los nuevos “terrone” tunecinos y libios, además de liberarse de la “insoportable carga” de la solidaridad fiscal con el “mezzogiorno” poblado de gandules y de esa “Roma ladrona, la Lega no perdona”; qué decir de la propuesta, plena de “grandeur” republicana, del “petit” Napoleón que pretende penalizar a las 1900 mujeres musulmanas que usan el horrible burka en Francia, insulta a los jóvenes parados de la “banlieu” llamándoles “racaille” (escoria) y, ya de paso, prohibir el rezo en la vía pública (se supone que a los musulmanes), medida que, por otro lado, nos permite apreciar en España la libertad de que goza la Iglesia Católica cuyos feligreses rezan dónde y cómo les pluge, en la vía pública y dónde consideren conveniente; o ese el neanderladés, Wilders, capaz de proponer la prohibición del Corán, deportar a los “terroristas” callejeros marroquíes y de “raza” negra (incluidos los cristianos de raza negra, se supone); o esos otros suizos, tan amantes de la democracia directa, que mediante referendo (son tan demócratas que hasta 1971 no permitieron votar a las mujeres) votan la prohibición de los minaretes, quizás porque podrían perturbar las plácidas vistas de los megamillonarios que pacen en tan regio lugar arrellanados sobre sus negrísimos botines.

En España -tan europea como los que más- también podemos auscultar el latido de ese fascismo de nueva planta detrás de situaciones como la campaña contra el doctor Montes protagonizada por la radio de la Conferencia Episcopal y por el remunerado calumniador (dígase al menos cinco veces a título descriptivo) Miguel Ángel Rodríguez Bajón; o en esos ideólogos tipo Aznar que se pasan el santo día cobrando honorarios por ser el látigo universal del Islam antidemocrático y filoterrorista a la vez que hace gracietas sobre los valores de los progres, sindicalistas, comunistas, socialistas, ecologistas y demás gente de mal vivir a dúo con ese inefable personaje que es Mayor Oreja (al que, como se decía en un espectáculo del director teatral José Antonio Ortega: no hay que prestarle mayor oreja).

Hay quien sostiene que los brotes verdes del fascismo -sin negar su importancia- no son mas que patologías secundarias de la crisis económica y social que ha provocado la Gran Recesión pero que a, pesar de todo, el proyecto europeo se asienta en sólidos pilares democráticos y de convivencia pacífica. Bueno, vale, pero resulta muy poco consolador ese diagnóstico ya que, precisamente, fue crisis política/económica/social/ de la Gran Depresión de los años 30 la que estuvo en el origen del nazi/fascismo.

Resulta poco tranquilizador que, de nuevo, se repitan- ahora sí en forma de farsa- los mismos ingredientes en los que se fraguó el fascismo: una pavorosa crisis económica (paro, inflación y aumento de las desigualdades); el fantasma de una quinta columna que socava “nuestro modelo de vida” (el Islam y los inmigrantes, en vez de los comunistas y los judíos, aunque los gitanos repiten); un ultranacionalismo etnicista, fanatizado y ridículo (el norte contra el sur, los países -y regiones- ricas contra los pobres y haraganes); símbolos religiosos y folclóricos como fórmula de cohesión identitaria (que prevalecen sobre unos valores comunes de ciudadanía); sometimiento de las instituciones y los recursos del estado a los intereses de las grandes corporaciones (el viejo rollo de los oligarcas que en el mundo han sido del “too big to fail”, que quiere decir en “roman paladino” : cuando hay pérdidas en la empresa que las pague el maestro armero del erario público y cuando hay beneficios nos los trincamos nosotros que para eso son nuestros).

El director soviético Mikhail Romm filmó en 1948 “El Fascismo Cotidiano” la más inteligente y profunda reflexión sobre el horror genocida que había nacido en las entrañas de Europa y devastado medio mundo. El documental nos narra como la ascensión del fascismo en las sociedades europeas no tuvo un solo “Triunfal día D”, sino que su triunfo se labró en la conquista diaria, palmo a palmo, medida a medida, golpe a golpe, de la sociedad civil y del Estado durante años.

Gran parte de la civilizada Europa de entreguerras abrazó con suicida entusiasmo el saludo romano y los correaje paramilitares; una multicolor gama de camisas negras (Italia, Inglaterra, Finlandia), pardas (Alemania), azules (España, Portugal, Francia, Irlanda), verdes (Hungría, Rumania), vistieron a millones de personas; un inmenso aquelarre de cruces y símbolos medievales: esvásticas, malta, celtas, escandinavas, ortodoxas, calatravas, aspas, caravacas, latinas, santos griales, águilas, leones rampantes, yugos y flechas cubrió de trascendencia sobrenatural los crímenes que se perpetraban; las seudoteorías racistas hacían furor dado que proclamaban como verdad científica la supremacía del hombre blanco (no está claro si se incluía en esa categoría a la mujer blanca) como pretexto del rapaz colonialismo e imperialismo; una rabiosa identidad nacionalista nutrió la xenofobia genocida contra el vecino, el extraño y la otredad; la literatura, el pensamiento, el cine o cualquier expresión artística que no se alinease con el fascismo emergente acababa en la hoguera de las nuevas y viejas inquisiciones o en los calabozos de las mil gestapos.

Muchos de los actos de ese “crecendo”, tomados uno a uno, fueron considerados en sus época como ponzoñosos pero no letales para el modelo de convivencia imperante en la feliz Europa de ese tiempo (tan bien descrita por Stefan Zweig en “El Mundo de Ayer”). Quizás algunos solo vieron en cada uno de los acontecimientos de ese tiempo una acumulación de banalidades.

Hannah Arendt cuando asistió al proceso de Eichman en Jerusalén en 1948 escribió sobre la naturaleza banal del mal, es decir que los actos criminales, como los campos de exterminio, fueron ejecutados mediante técnicas organizativas meticulosas, rutinarias y con formas administrativas comunes llenas de albaranes y papeleo. El propio Eichman era un burócrata eficiente y gris muy lejos de ser un superhéroe del mal tipo Darth Váder o el Joker de Batman, es decir, ese supercriminal era un hombre banal, un hombre cualquiera. Esa reflexión de Hannah Arendt fue criticada en su tiempo por los que creían que para combatir el mal era más conveniente identificar a los asesinos como demonios deshumanizados en vez de asesinos de carne y hueso.

Hoy nos puede ser más útil el pensamiento de Arendt que el de aquellos que sólo ven el abominable rostro del fascismo con las anteojeras del pasado y sufren de miopía aguda ante los modernos y campechanos rostros de los nuevos “duces” y sus políticas de odio y división. Esos banales y modernos políticos que se abren paso como alternativa a la Gran Recesión ante el estupor y la impotencia de la izquierda europea.

Análisis y previsión del futuro inmediato…

Análisis y previsión del futuro inmediato…

La creación de empleo está lejos

03/05/2011, La Voz de Asturias

De acuerdo con la Contabilidad Regional elaborada por el INE, nuestra economía creció en 2010 un 0,3% mientras que el conjunto de la economía española aún registró un crecimiento negativo. El determinante clave de este mejor comportamiento de la economía asturiana fue el conglomerado energético industrial que creció un 3,4%.

Este crecimiento sectorial supuso una aportación del crecimiento global de la región de 0,9 puntos porcentuales que, sumados a los 0,4% aportados por los servicios, permitieron compensar ampliamente la contribución negativa de la construcción, -0,7%, y situar a Asturias entre las siete economía que alcanzaron tasas positivas de crecimiento en 2010: Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco. Para 2011, es probable que, si no hay sorpresas en el mercado financiero ni en el energético, el valor añadido bruto (VAB) asturiano se incremente en un 1% que superará el 0,6% previsto para la economía española.

A pesar de todo, estas tasas de crecimiento del VAB regional, aunque son importantes porque indican que Asturias ya superó la recesión en 2010, son muy pequeñas para favorecer el crecimiento neto del empleo pero si es suficiente para frenar el ritmo de amortización de puestos de trabajo. Así el número de ocupados descendió un 7% en 2009, un 3,8% en 2010 y es muy probable que en este año se reduzca en un porcentaje mucho menor, un 1%, y que este proceso destructivo se termine en 2012 dando lugar a una creación neta de empleo de un 0,5%, más o menos.

Esta crisis ha mostrado que el punto fuerte de la economía asturiana es la industria y, en particular, las ramas más competitivas como la metalurgia o la fabricación de productos no metálicos. No obstante, la buena noticia es que también se están comenzando a registrar buenos datos en ramas hasta ahora más rezagadas como fabricación de productos metálicos, industria del papel y artes gráficas. Por el contrario, los servicios están revelando debilidades que ya se vislumbraban antes de la crisis. Estas debilidades de los servicios se sitúa fundamentalmente en el comercio y el transporte que adolecen de problemas de competitividad y su ineficiencia la padecen todos los demás sectores regionales.

Sencillo y claro…

Sencillo y claro…

¿Por qué el paro no deja de crecer en España y qué remedio tiene?

Por Juan Torres López – Consejo Científico de ATTAC.

Antes de salir a la manifestación del 1 de Mayo en Sevilla (una de las dos que lamentablemente hay) no me resisto a hacer un breve comentario sobre las razones que hacen que en España se sigan destruyendo casi 3.000 empleos diarios.

En mi opinión, las causas fundamentales del elevado desempleo español son las siguientes:

1. Las grandes empresas (antes españolas y algunas ahora multinacionales como Telefónica) han encontrado un filón de beneficios extraordinarios en el mercado global (muchas de ellas gracias a la dimensión y a los recursos que habían adquirido previamente como empresas públicas españolas) y se han desentendido del mercado interior. Así, y a pesar de obtener ganancias multimillonarias, no solo no crean más empleo aquí sino que lo destruyen (como Telefónica que gana 10.167 millones de euros y quiere desprenderse del 20% de su plantilla española.). Además, como una parte del empleo que despiden lo sustituyen por otro más barato subcontratado (gracias a las permisivas leyes laborales aprobadas con la excusa de que con ellas se iba a crear empleo) de esa manera reducen la masa salarial total, de modo que disminuyen la demanda global de la economía.

2. En los años anteriores, la financiación y las condiciones de promoción económica y fiscales más privilegiadas se dedicaron a empresas vinculadas a la construcción en el marco de una gran burbuja inmobiliaria que proporcionaba cientos de miles de millones de euros de beneficios a promotores, constructores, bancos y especuladores de todo tipo. Crearon muchos puestos de trabajo pero cuando la burbuja estalló se perdieron casi todos ellos.

3. Los bancos se han dedicado en los últimos años a financiar preferentemente el negocio inmobiliario dentro y fuera de nuestro país. Para ello, recurrieron también a endeudarse en otros bancos extranjeros. Gracias a que en España disponen de condiciones muy privilegiadas por su gran poder político proveniente de la dictadura, y a que la necesidad de crédito es mayor aquí por nuestro menor nivel de renta, los bancos españoles obtenían muchos más beneficios que los de su alrededor pero no los utilizaron para financiar el desarrollo de un modelo productivo sostenbile y generador de empleo suficiente y de calidad sino, como he dicho, el del negocio inmobiliario.

4 Cuando la crisis financiera y el estallido de la burbuja les afectó los bancos cerraron el grifo del crédito. Luego, cuando fueron “salvados” con dinero público. en lugar de empezar a financiar a las empresas que crean empleo se han dedicado a seguir especulando o a comprar deuda. El resultado fue que la construcción se vino abajo, y con ella el empleo que generaba, y que las demás empresas dejaron de poder financiarse como antes.

5. Las empresas que crean empleo en España son las pequeñas y medianas y éstas están ahogadas porque no disponen de financiación suficiente. Además este empleo que crean (casi el 90% del total del que se genera en nuestra economía desde hace años) lo pueden generar principalmente en función de la demanda que hay en el mercado español porque sus clientes no son empresas de Méjico o de Brasil, o de India o China, de Estados Unidos o Dinamarca, sino consumidores u otras empresas españolas que pueden comprarles sus productos según la renta de la que dispongan.

6. Por eso, la disminución continuada del poder adquisitivo de los trabajadores y de los ingresos de los autónomos y de los pequeños y medianos empresarios (cada vez más ahogados por las grandes empresas que les imponen condiciones leoninas) es lo que reduce el negocio de estas empresas sobre las que descansa casi el 80% del empleo español y la creación del 90% del empleo nuevo que se crea.

7. El mercado laboral español tiene además algunos problemas importantes. No hay un buen equilibrio entre la formación de la mano de obra y las demandas de las empresas, no hay suficiente movilidad (fundamentalmente porque apenas hay mercado de viviendas de alquiler), las condiciones de negociación son muy asimétricas y las grandes empresas (tipo Telefónica, El Corte Inglés, grandes bancos….) prácticamente pueden imponer cualquier condición de trabajo (becarios, prácticas abusivas, temporalidad…). Pero ninguna de estas circunstancias son causantes del desempleo, tal y como dicen los neoliberales. En todo caso, favorecen el gran poder de las grandes empresas que actúan como he mencionado en los puntos anteriores.

8. La causa del desempleo en España es, en definitiva, que la demanda existente se canaliza hacia la actividad de las grandes empresas globales gracias al poder que estas tienen y hacia la financiera. Así, obtienen grandes beneficios pero a costa de llevar a cabo una actividad insuficiente para generar el empleo que se necesita. De hecho, han sido esas grandes empresas y la banca las que más empleo han destruido, mediante despidos o prejubilaciones, en los últimos años.

9 Por lo tanto, lo que se necesita para crear empleo en España es:

a) Poner más ingresos y financiación a disposición de las empresas que orientan su actividad hacia el mercado interior, favoreciendo y facilitando su actividad mediante normales legales e incentivos adecuados.

b) Potenciar la creación de pequeñas y medianas empresas, privadas y de carácter social y cooperativo en ese tipo de actividades vinculadas al mercado nacional.

c) Aumentar el ingreso de los trabajadores.

d) Disponer urgentemente de la financiación que necesitan las empresas para poder poner en marcha sus planes de actividad que creen empleo. Como ya se ve que eso no lo hace la banca privada es urgente nacionalizar las cajas de ahorro, crear banca pública y someter a los bancos privados restantes a severas condiciones de uso de los recursos financieros en función de lógicas de servicio público.

e) Aumentar la capacidad de intervención del Estado mediante una reforma fiscal que proporciones recursos para poner en marcha lo anterior y que desincentive y penalice la actividad parasitaria de las grandes empresas y de la banca.

f) Y, puesto que las privatizaciones de las antiguas empresas públicas no tuvieron otro objetivo que facilitar su inserción en los mercados globales en las condiciones antisociales y muy onerosas para España y su economía que he comentado, hay que preparar una estrategia orientada a recobrarlas para que vuelvan a pasar a ser de todos los españoles.

En definitiva, se trata de abordar un mal resolviendo las causas que lo han provocado. Lo demás, dedicarse a hacer reformas que solo aumentan el poder y los beneficios de las grandes empresas y de los bancos (los que sentó Zapatero a su mesa para “salir de la crisis) solo nos lleva a donde estamos. Con todos mis respeto, hay que ser muy tonto (o muy cínico o cómplice) para no verlo.

Por Marciano Sánchez Bayle, Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública...

Por Marciano Sánchez Bayle, Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública...

La sanidad en Cataluña: Recortar o racionalizar

Las propuestas de recortes en la Sanidad Pública catalana abren muchos interrogantes sobre los que merece la pena reflexionar.

El primero es si realmente existe una situación económica tan desesperada como la que pinta el señor Ruiz. Desde luego se compadece poco con que a la vez se proponga eliminar un impuesto, el de sucesiones, disminuir el IRPF para las rentas más altas y desgravar los seguros privados, porque aparte de que estas medidas favorecen a los que más tienen y menos necesitan, y que la ultima supone pedir a la mayoría de la población que subvencione unos seguros para unos pocos, lo que se plantea es disminuir los ingresos de las administraciones públicas, e independientemente de que bajar impuestos sea o no de derechas, de lo que no cabe duda es que es incompatible con el mantenimiento de unos buenos servicios públicos.

Conviene también recordar que como la financiación autonómica no es finalista son las CCAA las que deciden el gasto sanitario y que los “déficits sanitarios” ocultan con frecuencia decisiones políticas de gasto en otros campos que resultan políticamente menos defendibles.

El segundo, es si la política de recortes generalizados e indiscriminados tiene algún sentido. Obviamente no porque deteriora el sistema sanitario público sin más criterio que el racionamiento y no prioriza los problemas y las medidas a adoptar. Tal y como se han hecho públicos los planes de la Generalitat solo sirven para desmantelar la Sanidad Pública catalana y de paso favorecer al sector privado de aseguramiento por la vía del deterioro de lo público.

El tercero es si existen otros mecanismos para mejorar la eficiencia del sistema sanitario sin dañar su funcionamiento. Y es evidente que si, al menos en dos aspectos, el gasto farmacéutico y la sobreutilización tecnológica (se estima que en torno a un 30% de la utilización tecnológica no está justificada). El primer aspecto es el de más fácil intervención y el que tiene resultados a más corto plazo, así CCAA como Extremadura, Castilla La Mancha, Galicia y Andalucía han realizado programas en este mismo año con buenos resultados de ahorro sin alterar la eficacia ni la calidad de la prescripción; otro ejemplo es la reciente comprar conjunta de vacunas de 7 CCAA (por cierto entre las que no figura Cataluña) que les ha permitido un ahorro de unos 100 millones de €, y otro el control del gasto farmacéutico hospitalario en el que Cataluña está especialmente retrasada. Pero ya se sabe que estas decisiones no están en la agenda, seguramente por la conocida afinidad económica e ideológica entre la industria farmacéutica y CiU.

El control de la utilización racional de la tecnología es más complicado y de efectos a medio/largo plazo, porque supone buenos mecanismos de evaluación y el compromiso de los profesionales, pero es un aspecto muy importante para asegurar el buen funcionamiento y la sostenibilidad del sistema sanitario público.

El cuarto es porque parece apostarse por un modelo cada vez más privatizado cuando se sabe que los sistemas sanitarios cuanto más privatizados están mayor es su coste y que precisamente algunos de los problemas económicos de Cataluña tienen su origen precisamente en su carácter altamente privatizado. Por lo tanto uno de los horizontes de salida de la crisis debería estar precisamente en potenciar el sistema sanitario público y en optimizar su utilización.

La Sanidad catalana vive un momento crítico en el que se debe de optar entre el racionamiento, injusto e ineficaz para atender los problemas de salud de la población, y la racionalización de sus actuaciones para mejorar su eficiencia manteniendo la calidad y la cobertura a la población. La ciudadanía y los profesionales parecen haberlo entendido.

Primera toma...

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Por Juan Carlos Cuesta

La sanidad debe entrar en el debate electoral

26/04/2011, en La Voz de Asturias

Recortar las prestaciones sociales en áreas tan sensibles como la sanidad es un hecho que no puede quedar en un segundo plano en estas próximas elecciones. No es una cuestión de partidos, sino de filosofía a la hora de afrontar el debate de los servicios públicos, como estamos descubriendo en Cataluña en las últimas semanas. Allí, CiU está provocando el mayor recorte en la historia del sistema sanitario catalán, y todo porque las cuentas, a su manera, no salen. Por eso, la prestación de estas ofertas no debe quedar rezagada en el púlpito asturiano para el 22-M. Los candidatos deben responder de manera muy clara si el modelo por el que apuestan incluye recortes de las prestaciones a favor del sistema privado. Mientras en otras comunidades como Madrid o la propia Cataluña, el porcentaje de personas que utilizan un seguro privado complementario al universal y público alcanza ya el 30%, en Asturias apenas se fija en el 9%. A la par, la calificación que los asturianos damos a nuestro sistema sanitario es la más alta del país en autonomías de régimen general, sensación que va unida a la mala imagen que catalanes o madrileños tienen de sus centros de salud y hospitales. Pero esta nota esconde una verdad a medias, porque además del elevado coste por la gestión mixta, se añade la campaña para acabar con todo aquello que huela a público por ineficaz. Y no hablamos sólo de miles de empleos -en Asturias, más de 16.000- sino en la destrucción de un valor social que la ciudadanía disfrutamos por la financiación del gobierno de turno. Podemos pasar de disponer de un sistema único y completo a otro de pago, incluso en la cartera de servicios básicos y garantizados por ley. El problema es que lo que está en juego es si en Asturias algunos candidatos defienden lo ocurrido en Cataluña amparándose en la falta de recursos. El socialista Javier Fernández ya ha dicho que no al copago o la privatización de servicios; al PP le vale esa muletilla de que estudiará todo aquello que no sea rentable y que hay que acabar con las ineficiencias del sistema. IU lo tiene también muy claro en defensa de lo público, y al Foro de Cascos todavía no le hemos escuchado nada. Este sí es un debate que interesa, lo mismo que pasa con la educación.