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OPINION

Por indicadores demográficos que no contemplan actuaciones de otro tipo… consumo y gasto no tienen por qué ser necesariamente lo mismo.

Por indicadores demográficos que no contemplan actuaciones de otro tipo… consumo y gasto no tienen por qué ser necesariamente lo mismo.

El gasto farmacéutico en la región se incrementará un 4,9% hasta el año 2019

Oviedo, J. L. S., en La Nueva España

El gasto farmacéutico en Asturias sufrirá un fuerte impulso durante esta década. Así lo señala el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo Manuel Hernández Muñiz, basándose en las proyecciones demográficas realizadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta alza será fruto, asegura el informe, de que en el horizonte del año 2019 la población asturiana con más de 65 años aumentará en un 10,9%. Pasará de los 231.811 asturianos que había con esta edad el año pasado a los 256.979 que habrá dentro de ocho años. También habrá un fuerte crecimiento entre la población asturiana con edades comprendidas entre los 55 y los 64 años que, según el informe, crecerá en el Principado en un 11% en los próximos ocho años.

En concreto, el estudio asegura que en los próximos años el gasto en farmacia crecerá en un 4,9%. «Los grupos de edad más joven producirán recortes en el gasto, pero que será insuficiente para compensar el aumento provocado por las personas mayores», destaca el informe. En el año 2019 los asturianos desembolsarán en medicamentos unos 326 millones de euros.

El profesor universitario asegura que estamos en una «década bisagra». Es decir, unos años que serán clave para la región ya que se producirá una transición a una sociedad mucho más madura, más envejecida. Hernández Muñiz considera que con este escenario la apuesta por fijar población en Asturias y conseguir atraer a nuevos vecinos debería ser un asunto primordial para los políticos.

En el mundo de los ciegos

En el mundo de los ciegos

Por Pedro Luis Angosto en nuevatribuna.es

Cuando tenían dudas sobre el futuro, los antiguos griegos acudían a los oráculos para disuadirlas o confirmar los malos presagios. Algo parecido hicieron los romanos y luego los cristianos, hindúes, budistas y mahometanos con sus rezos y plegarias, en la seguridad siempre de que si el augurio era malo, las cosas andarían bien en la otra vida, que no es poco consuelo para quien lo tiene todo perdido en ésta y prefiere la resignación a la rebelión. ¡Bienaventurados los mansos...!. Hoy seguimos teniendo curas hasta en la sopa, la gente va menos a los templos, pero los templos siguen yendo a la gente a través de su enorme influencia mediática y de la predisposición de una parte de la población que disfruta confiando la educación de sus hijos al clero.(leer más)

Lo que hay que oír…

Lo que hay que oír…

El aeropuerto, el hospital y la nada

La capacidad de Fabra y de Areces de sustituir la realidad por un simulacro con tal de inaugurar

FRANCISCO GARCÍA PÉREZ, en La Nueva España

Los veo encantados y aplaudiendo, y pienso que llevan razón, que, una vez más, el equivocado soy yo y no los más de 1.500 invitados que asistieron a «inaugurar» el aeropuerto de Castellón. Aún no hay vuelos, ni movimiento de pasajeros o de carga, pero sí una placa conmemorativa, donde reza que el aeropuerto nonato se construyó «siendo presidente de la Diputación de Castellón Carlos Fabra», prohombre que abandonará la vida pública para cuando el aeropuerto de Castellón sea un aeropuerto de verdad. Los aplaudientes pudieron visitar la torre de control y caminar por las pistas, «cosa que no podrían hacer si fueran a despegar aviones», como dijo, cargado de razón, el señor Fabra, para añadir: «Hay quienes dicen que estamos locos por inaugurar un aeropuerto sin aviones». No seré yo quien tal cosa sostenga. El señor Fabra ha pasado a ser mi luz, mi ídolo, mi modelo, mi faro. Idolatro al señor Fabra, capaz de sustituir la realidad por un simulacro de realidad, para venderla como realidad, sin que se le caiga la cara de vergüenza.

 

Aeropuertos sin aviones y hospitales sin dotación, enfermos, médicos ni pacientes. El presidente asturiano Álvarez Areces, acompañado de la ministra de Sanidad, Leire Pajín, «inauguró» el edificio técnico del Instituto Nacional de Silicosis, anejo al nuevo HUCA, pero «aún desnudo de equipamiento», como informa este mi periódico, y que no entrará en servicio antes de mediados de 2012. Tal desnudez de mobiliario y equipamientos «fue disimulada con unos grandes paneles de fotografías que muestran trabajadores y aparataje». También, y por las mismas razones antedichas, he elevado al señor Álvarez Areces al mismo altar que al señor Fabra, preclaros guías los dos de la posmodernidad más molona y posmoderna: la realidad sustituida por la apariencia.

 

De ahora en adelante, me voy a poner las botas inaugurando. No voy a hacer otra cosa que inaugurar. Como profesor, voy a inaugurar hoy mismo mi nueva aula en el instituto donde trabajo. Contará (vayan ustedes a saber cuándo) con dos pizarras digitales de tecnología multitáctil; con un ordenador portátil para cada alumno que lo flipas; con pupitres ergonómicos, ajustables y orientables; con un equipo de seis psicólogos cognitivo-conductuales para la atención de alumnos; con cuatro campeones de Combate de Contacto y «Special Kombat System» para la atención de padres. Naturalmente, no habrá ninguno de tales elementos en el aula inaugurada, pero sí unos descomunales paneles descriptivos, y, sobre todo, una placa en bronce que rece (con las dos faltas gramaticales de costumbre): «Este aula fue inaugurada siendo catedrático en la misma...». Guay. Como ciudadano particular, reuniré a los medios para presentarles mi nuevo salón comedor donde degustarán platos de la Fundación El Bulli las más ilustres personalidades que en el mundo son. Naturalmente, no habrá ni mesa, ni cubiertos, ni siquiera un plato de duralex, pero sí grandes paneles, con fotos trucadas mediante photoshop, en las que se me verá abrazando del rey abajo a todos los notables, y, sobre todo, una placa plateada donde recen (con los anglicismos sin traducir habituales): «Este "dining room" fue inaugurado siendo el "homeowner"...» Chachi. Como escritor voy a presentar libros que no he terminado de escribir; como articulista, presentaré a la directora de mi periódico sólo una línea semanal. Todo se me irá en presentar apariencias. A partir de hoy, voy a ser posmoderno que te cagas. Qué vergüenza, damas y caballeros, qué vergüenza.

Libertad y prensa. La necesidad vital de la información, de la verdad…

Libertad y prensa. La necesidad vital de la información, de la verdad…

Lippmann no caduca

El análisis del periodista más influyente del siglo XX en Estados Unidos sobre el oficio y sus relaciones con el poder mantiene su vigencia frente a la crisis política y de los medios tradicionales

Por LUIS M. ALONSO en La Nueva España

El negocio de Walter Lippmann (1889-1974), como cuentan sus biografías, consistía en vender influencia. Ejercía un enorme poder sobre la opinión pública y eso le dio también ánimos a lo largo de su dilatada carrera para convertirse en la conciencia del oficio, en ocasiones a fuerza de contradecirse a sí mismo. Nada impidió, sin embargo, que sus análisis en los tres primeros cuartos del siglo pasado sobre las relaciones entre la prensa y el poder y la vigencia del periodismo escrito sean hoy más que nunca la lección pendiente. Periodista y filósofo público, Lippmann se consideraba a sí mismo diputado de una circunscripción leal que comprendía a los diez millones de americanos más activos e ilustrados. Los hombres más poderosos de Estados Unidos esperaban su juicio antes de pronunciarse. Su biógrafo más importante, Ronald Steel, escribió que un político podía permitirse el lujo de no hacer caso de este poder, pero era un riesgo que no le convenía correr.

En 1920, Lippmann anunció la crisis del periodismo coincidiendo con un estancamiento de las democracias occidentales. Fue el primero en dar la noticia. Cofundador seis años antes de «The New Republic», confidente del presidente Woodrow Wilson y capitán del Ejército encargado de la propaganda en Europa durante la Primera Guerra Mundial, Lippmann hablaba con autoridad de cosas que nadie había dicho hasta entonces. Su punto de vista era pesimista, porque, como escribió en «Liberty and the news», traducido ahora en España bajo el título de «Libertad y prensa», el periodismo necesita de un entorno democrático solvente para ofrecer información veraz y la democracia no es nada sin periodismo. «Una prensa libre no es un privilegio, sino una necesidad vital en una gran sociedad», escribió.

Mientras que otros, críticos con la cobertura que los diarios habían ofrecido de la guerra buscaban una prensa libre de hipotecas de los anunciantes y los gobiernos, Lippmann veía la decadencia del periodismo en otros lugares: en su propia petulancia y en el afán de hacer valer la opinión en lugar de proporcionarle a lector los hechos. «No podemos hacer frente a la falsedad que nos rodea simplemente enarbolando nuestras opiniones. Tan sólo podremos conseguirlo si informamos de los hechos, y simplemente no mereceremos vencer si los hechos van en contra nuestra» («Libertad y prensa», página 78). Al escribir sobre la libertad y los periódicos, Lippmann lo hacía en 1920 acerca de algo que sigue siendo objeto de preocupación cuando se analiza el papel de los medios y, en concreto, el de la prensa. Sus ideas sobre el error, la ilusión y la mala interpretación en tiempo de guerra de las noticias resultan hoy tan frescas como ayer. «La crisis de la democracia es una crisis del periodismo», decía Lippmann. Y añadía: «No puede haber otra ley superior en el periodismo que decir la verdad y dejar en evidencia el mal».

Pero, al mismo tiempo, no se hacía ilusiones acerca de la dificultad que entraña informar verazmente de los hechos. Si ello dependiera de una cuestión de sinceridad personal, el porvenir de las noticias sería sencillo. Pero, como muy bien decía Lippmann, los problemas de la prensa moderna no tienen que ver únicamente con la catadura moral del periodista. Ni entonces, ni ahora. «Tiene que ver con el intrincado efecto de una civilización demasiado compleja para que sea suficiente con la observación personal de alguien». Cuando Walter Lippmann, nacido en una acomodada familia judío-alemana de Nueva York, escribió «Libertad y prensa» contaba con sólo treinta años, pero ya había tenido la oportunidad de foguearse como reportero de investigación a las órdenes de Lincoln Stefens, el primer «muckraker» del periodismo moderno, también había sido redactor de referencia en «The New Republic» y escrito discursos para Wilson, al que ayudó a formular su plan para hacer del mundo un lugar seguro para la democracia. Luego sus columnas en el «Herald Tribune» y el «Washington Post» le permitieron ser en los cincuenta años siguientes el periodista más influyente de Estados Unidos, no sin caer a veces en los riesgos del compadreo con los políticos, una conducta que él, por otra parte, denunciaba, como cuenta Ronald Steel. Se dejó influir excesivamente por Theodore Roosevelt y Wilson, que acabó por quemarlo. Sucumbió durante un tiempo a los encantos de J. F. Kennedy y permitió que lo engatusase el liante de Lydon B. Johnson, hasta que en los últimos años de su vida el encantamiento se rompió y se implicó emocionalmente en las protestas contra la guerra de Vietnam, en contra de la clase política que tanto le había adulado y temido a lo largo de su vida. El gigante, que en ocasiones había sido atacado por su conservadurismo, se convirtió así en un hombre mucho más cercano al bando que agitaba la bandera del contrapoder cívico.

Pero Lippmann era sobre todas las cosas un periodista orgulloso de serlo, y ya en 1920, con treinta años, experimentaba una decepción crítica y reflexionó sobre ella en tres libros esenciales: el citado «Liberty and the news»; «Public opinion», que cuenta con una versión española publicada por Langre, y «The phantom public». Desilusionado, de vuelta de París, donde observó con sus propios ojos cómo el Tratado de Versalles acababa con los principios idealistas por los que Estados Unidos había entrado en la Gran Guerra, se encontraba frente a una sociedad desconcertada que requería más que nunca de los medios para formar sus ideas y de unos medios carentes de profesionales preparados, agitados por la propaganda política, el patrioterismo barato y una democracia basada en el consenso y intervenida por los grandes grupos empresariales. No es extraño que escribiese lo siguiente: «El trabajo de los reporteros ha terminado así por confundirse con el de los predicadores, los misioneros, los profetas y los agitadores. La teoría habitual en el periodismo americano es que una abstracción como la verdad y una bendición como la imparcialidad deben sacrificarse siempre que alguien considere que las necesidades de la civilización lo requieren. Ante el dictum del arzobispo Whately de que lo realmente importante es si se coloca la verdad en primer o segundo lugar, un representante sincero del periodismo moderno respondería que él la coloca en segundo lugar por detrás de lo que considera el interés nacional. A juzgar por su producto, hombres como el señor Ochs o el vizconde Northcliffe parecen estar convencidos de que sus respectivas naciones perecerán y la civilización entera declinará a no ser que les concedamos que su concepción de lo patriótico mitigue el deseo de saber de sus lectores» (páginas 10 y 11 de «Libertad y prensa», editorial Tecnos). Adolph S. Ochs (1858-1935) y Alfred Charles William Harmsworth (1865-1922) fueron grandes editores de prensa. El primero hizo de «The New York Times» el diario más influyente de Estados Unidos, pese a la competencia amarillista de Hearst y Pulitzer. Northcliffe junto a William Aitken se disputaron en Gran Bretaña el mercado de las grandes tiradas sensacionalistas e influyeron notablemente en la opinión pública de entonces.

Nada más importante que la veracidad. Lippmann denunciaba, en tiempos de guerra, a quienes se pavoneaban de que el papel de los periódicos consistiese en ser edificantes y patrióticos por encima de la verdad. «Ya pueden los hombres de estado trazar programas de gobierno que terminarán en nada si los propagandistas y los censores pueden interponer una pantalla teñida donde debería haber una ventana al mundo» («Libertad y prensa» página 13). Las pantallas teñidas de todos los colores siguen interponiéndose o intentando obstaculizar la narración de los hechos en medio de una nueva desbandada política. El análisis de Lippmann, además de certero, no tiene fecha de caducidad.

La ciudad lineal del Nalón. Realidad para todos menos para los políticos…

La ciudad lineal del Nalón. Realidad para todos menos para los políticos…

La teoría para revitalizar Langreo

El estudio del geógrafo manchego José Prada plantea un modelo urbanístico y económico «más selectivo», un aprovechamiento del patrimonio industrial y un ayuntamiento único del Nalón

Langreo, Miguel Á. GUTIÉRREZ, en La Nueva España.

Un mejor aprovechamiento del abundante patrimonio industrial, un reparto más selectivo de un suelo escaso y una gestión pública más eficaz coordinada a través de un ayuntamiento único para todo el valle del Nalón. Esas son algunas de las recetas que el geógrafo manchego José Prada Trigo aporta para culminar con éxito la reconversión de Langreo y dinamizar el concejo. Todas estas propuestas aparecen recogidas en el estudio «Desarrollo, patrimonio y políticas de revitalización en ciudades intermedias de especialización minero-industrial. El caso de Langreo», que recientemente ha obtenido el VII Premio de Investigación del Consejo Económico y Social (CES) de Asturias. En el caso del ayuntamiento único, Prada va más allá en su planteamiento y propone realizar un referéndum consultivo entre la población del Valle para conocer la aceptación de la propuesta.

El estudio incluye una contextualización histórica, económica y social sobre Langreo, además de un apartado de análisis y conclusiones, resultado de las entrevistas realizadas con responsables públicos, agentes sociales y representantes del movimiento asociativo, entre otros. El informe explica que Langreo, al igual que otros polos industriales del país, pasó de una etapa de hiperactividad a mediados del siglo pasado a otra de desconcierto, cuando llegó la reestructuración de la minería y la siderurgia. Sin embargo, en la fase de recuperación, iniciada con el presente siglo, las Cuencas, penalizadas por una imparable sangría demográfica, han quedado «rezagadas» en comparación con Avilés, Oviedo o Gijón.

En síntesis, la investigación expone que dos de los principales problemas para que Langreo avance en su reconversión son la escasez de suelo empresarial y la «ausencia de voluntad política» para impulsar la Mancomunidad, ya que «limita capacidades y sinergias y origina duplicidades, localismos y mayores costes». Para superar esos frenos, el estudio plantea los siguientes grandes ejes de actuación.

Patrimonio industrial.

Prada argumenta que Langreo, contrariamente a lo ocurrido en otras zonas como Gijón o Avilés, consiguió conservar en los años ochenta del siglo pasado un patrimonio minero e industrial «rico, diverso y abundante» que es «uno de los principales recursos específicos de la ciudad». No obstante, estos elementos sufren un proceso de abandono y falta de propuestas que el estudio propone corregir con la elaboración de un plan estratégico definido, con un «abanico variado de usos» como centros de actividades y servicios, espacios estructurantes del urbanismo o elementos identitarios. Otro de los retos, según el autor del informe premiado por el CES, consiste en «la necesidad de proteger ese patrimonio, a menudo en un estado lamentable de conservación».

Usos del suelo.

La investigación de José Prada Trigo hace hincapié en la necesidad de avanzar hacia una ordenación territorial coherente en la que haya una separación más estricta de los distintos usos del suelo. La escasez de terrenos disponibles ha provocado en Langreo la existencia de un «modelo urbano híbrido» en donde se produce «una convivencia muy estrecha entre diferentes actividades», es decir, entre los espacios industriales y los núcleos residenciales y las zonas de servicios. Por eso, pese a caminar hacia la terciarización de su economía, el concejo no logra abandonar un «aspecto abigarrado, desordenado y fabril» y existe la percepción de que se cuenta con un sector servicios «precario, de escasa calidad y dependiente del sector industrial». En este sentido, el estudio plantea trasladar la central térmica de Lada, «un vestigio del pasado que hipoteca buena parte del desarrollo de la ciudad» y puede anular el desarrollo del nuevo área de Nitrastur y de Talleres del Conde.

Nueva política industrial.

El obstáculo de contar con un espacio geográfico limitado, debido a la orografía del Valle, se traduce en la falta de terrenos empresariales, un problema agravado por lo costoso de generar más suelo industrial y la competencia de grandes áreas empresariales en los concejos vecinos del área central. Esta realidad debe repercutir, según el estudio, sobre la planificación de las políticas industriales. Prada demanda «una apuesta por la terciarización económica y el desarrollo de una política industrial más clara y comprometida, que limite el suelo industrial y lo reserve para actividades con un mayor componente innovador», lo que podría generar «un empleo más cualificado y menor impacto de las actividades secundarias». De esta forma, Prada plantea desarrollar «un modelo urbano más selectivo con el suelo industrial y la industrias que se instalan en Langreo y favorecer la implantación de empresas de servicios y de mayor valor añadido, donde el sector de los transformados metálicos podría alcanzar un importante papel, especialmente por la mano de obra altamente cualificada que existe en el concejo de Langreo».

Cultura emprendedora.

La investigación considera necesario «metabolizar el desarrollo» del municipio, «reduciendo progresivamente la actual dependencia de fondos y ayudas para la recuperación, de tal forma que cuando estas terminen se produzca un menor impacto y pueda ofrecerse una alternativa». Para Prada, el caso de Langreo ejemplifica la evolución de un territorio que, pese a las diferentes políticas de reactivación (Zona de Urgente Reindustrialización o fondos mineros), ha sido «incapaz de revertir esta crisis». Por todo ello, según el estudio, resulta «imperioso» impulsar una cultura de emprendedores -a nivel político, económico y social- que «consiga progresivamente normalizar la situación de Langreo y de las Cuencas dentro del panorama nacional».

Ayuntamiento único.

La investigación premiada por el Consejo Económico y Social expone que la abulia política a la hora de impulsar la mancomunidad es uno de los grandes «frenos» al desarrollo del territorio, ya que supone «dar la espalda a una realidad como es la ciudad lineal del Nalón». José Prada aboga por definir un proyecto para el conjunto del Valle que abarque todos los ámbitos: economía, vivienda, medio ambiente, servicios o patrimonio. El autor constata que, a pesar de que los agentes políticos, sociales y económicos entrevistados coinciden en la necesidad de avanzar hacia la instauración de un único ayuntamiento en la comarca, la realidad es distinta, por lo que «podría ser adecuado plantear un referéndum entre la población del Valle que marcase unos plazos fijos para establecer el ayuntamiento único en caso de que resultase aprobado». Asimismo, la investigación cree «urgente» favorecer la participación de todos esos agentes, de forma que los políticos «dirijan el territorios contando con el apoyo y la voz de los ciudadanos, algo esencial en comarcas como la del Nalón, donde la sociedad posee una capacidad de presión importante».

«Algunos biberones tienen sustancias que perjudican el cerebro de los bebés»

«Algunos biberones tienen sustancias que perjudican el cerebro de los bebés»

«Tenemos por delante un trabajo muy importante para evaluar el riesgo de los productos químicos, muchos en el mercado desde hace décadas»

Foto: Phil Landrigan, ayer, con la plaza del Niemeyer al fondo.  ricardo solís

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«En mi hospital, los pobres tienen más obesidad, cáncer, asma e hipertensión».

PHIL LANDRIGAN Pediatra y experto en epidemiología, experto en salud global y miembro del Hospital Monte Sinaí (EEUU)

La Nueva España, Elisa CAMPO

Phil Landrigan es uno de los expertos con mayor reconocimiento internacional entre los participantes en la conferencia sobre determinantes ambientales y laborales del cáncer que comenzó ayer en el Centro Niemeyer de Avilés. Este estadounidense de raíces irlandesas (ayer llevaba una corbata con tréboles alusiva a la celebración del día de San Patricio) es especialista en pediatría y epidemiología, miembro del Hospital Monte Sinaí de Nueva York. No era la primera vez que pisaba territorio español, pero la de estos días sí es su primera visita al norte y se mostró sorprendido al saber que, al igual que en Irlanda, la música tradiciona asturiana se hace con gaitas. Como experto en pediatría es autor, entre otras obras, de un trabajo sobre cómo criar a los niños sanos en un mundo tóxico.

 

-¿Realmente es un mundo tóxico el que nos rodea?

 

-No todo lo que nos rodea es tóxico, pero sí que hay muchos elementos y tenemos que prevenir su incidencia, especialmente en los niños.

 

-¿Somos conscientes de estas amenazas para la salud?

 

-No, no somos lo suficientemente conscientes. Necesitamos elevar el grado de consciencia en dos grupos de población: los padres, para que aprendan a evitar daños en sus hijos, y en los líderes políticos, que son los que pueden tomar decisiones. Respecto a esto, es muy importante que los líderes de los gobiernos español y asturiano estén participando en esta conferencia, es simbólico que se impliquen.

 

-¿Cómo se pueden evitar los riesgos en el ámbito familiar?

 

-Las exposiciones más importantes en la casa se deben a los pesticidas que se utilizan en la casa y en el jardín.

 

-¿También los productos de limpieza para el hogar?

 

-Sí, también. A eso hay que añadir dos sustancias químicas que se emplean en objetos de plástico, el ftalato y el bisphenol A, que se utilizan para flexibilizar el plástico. Y lo llevan, por ejemplo, los biberones para los niños y algunas botellas. Es fundamental que las mujeres embarazadas tengan cuidado, ya que esas sustancias pasan a los fetos y perjudican el desarrollo del cerebro.

 

-¿Qué recomienda para prevenir?

 

-Nunca, nunca, meter elementos de plástico en el microondas. Y cuanto más caliente esté un plástico, más peligroso será beber de él.

 

-¿Los juguetes de plástico pueden ser también peligrosos?

 

-Los hay que sí, los hay que no. Lo mejor es buscar juguetes de madera y que no tengan pintura.

 

-Parece que el progreso se vuelve contra el hombre...

 

-Es una espada de doble filo. En la parte positiva, los productos químicos hacen nuestra vida mejor: medicaciones, edificios tan maravillosos como este (el Centro Niemeyer)... Pero por otra parte la sociedad tiene que enfrentarse a un terrible problema por riesgos para la salud. Ahora se descubre que la rentable aplicación de nuevos químicos que comenzó hace 30 o 40 años tiene consecuencias negativas para la salud, con efectos como un mal desarrollo del cerebro de los bebés. Tenemos que hacer un trabajo muy importante para evaluar los productos químicos.

 

-Es la segunda vez que se refiere al desarrollo del cerebro de los bebés.

 

-Es una parte del cuerpo muy vulnerable a los tóxicos: plomo, mercurio, pesticidas... Y también anti inflamables con bromo. Hay estudios epidemiológicos que han establecido que las exposiciones prenatales a estos químicos están causando problemas para el desarrollo del cerebro: disminución de la inteligencia, trastornos de atención y de comportamiento... Y además, una vez dañado el cerebro, no hay vuelta atrás. El cerebro tiene capacidad de regeneración mínima.

 

-¿Cómo aborda EE UU el consumo de tabaco, uno de los principales causantes del cáncer?

 

-Tenemos restringido su consumo de forma exitosa en restaurantes, cafeterías, edificios públicos... Y supuso un gran cambio en comparación con lo que había hace unos años. El problema es que se sigue consumiendo el tabaco y los responsables de marketing de las industrias tabacaleras son muy inteligentes, saben cómo abordar a los grupos más susceptibles de consumirlo.

 

-¿Cómo afecta el uso de móviles para esta enfermedad?

 

-No tenemos bastante información sobre los riesgos, pero sugiero precaución, especialmente para los niños.

 

-¿Y la exposición al sol?

 

-Demasiado sol es peligroso. En Escocia están prohibidos los solarium para los menores de 18 años, una medida que me parece totalmente adecuada.

 

-¿Qué opina de las incineradoras?

 

-Es importante que tengan filtros adecuados para el control de emisiones atmosféricas. Es admisible que se queme basura, pero con las medidas de seguridad adecuadas.

Las amargas lágrimas de Pilar Manjón

Las amargas lágrimas de Pilar Manjón

Por Orencio Osuna

nuevatribuna.es

Cuando Manuel Cobo -el fiel secuaz de Gallardón- dijo a Pilar Manjón, que "cualquier día tendrían que hacer un monumento para las putas de Montera", no profirió una vileza motivada, quizás, por el estrés que produce tener que gestionar el ayuntamiento de Madrid paralizado por la ruina, sino una expresión genuina del odio y el rencor que anida en todos los rincones del PP contra esa mujer digna y decente.

El día que Pilar Manjón -en la comisión de investigación del congreso sobre el 11 M- acusó a políticos y medios de comunicación de utilizar los atentados en beneficio propio estaba escribiendo un destino de vendetta inextinguible por parte de todos aquellos que quisieron manipular la masacre para obtener votos, poder y prebendas. Esa mujer fue capaz de mirar a la cara a esos diputados (Zaplana, Pujalte, Moragas y demás, que se morían de risa) y espetarles su inolvidable frase “¿De qué se ríen, sus señorías?”, con la que desnudó ante todo el país toda la abyección moral de la que eran capaces esos fulanos. Pilar Manjón se convirtió aquel día en el símbolo viviente que recordaba a la derecha fanatizada su pérdida del poder y, en consecuencia, en el oscuro objeto de un odio irracional y monstruoso.

En torno al 11 M, la extrema derecha patria -bajo la mirada complaciente de su protector padre, el PP- ha construido un relato conspiratorio de una potencia creadora que bien se puede medir, sin menoscabo alguno, con las más famosos del mundo. Umberto Eco nos documenta en su reciente novela, “El Cementerio de Praga”, como una abigarrada conjunción de impostores y falsificadores, en la Europa del siglo XIX, fueron capaces de urdir la invención del Protocolo de los Sabios de Sión para culpar a los judíos de los más aborrecibles crímenes. Leyendo a Eco uno no podría creer que una patraña tan majadera pudiese tener tanto éxito, más allá de inspirar todo tipo degags sobre la estupidez universal. Esa farsa, tejida y pagada por políticos sin escrúpulos, podría ser una muestra de ingenio inocuo, sino fuera porque sirvió como pretexto a los progroms y los guetos y que culminó en la “solución final” de millones de judíos en la 2ª Guerra Mundial.

La galería de teorías  conspirativas alternativas que en el mundo son y han sido abarca todas las categorías, desde lo más frívolo a lo más trascendente: así alguno se puede desgañitar  afirmando  que los triunfos del Barça  frente al Real Madrid no son más que la lógica  consecuencia de la confabulación de los árbitros y ZP; el de más allá afirma tajantemente que  las imágenes de Amstrong y Collins pisando la superficie de la luna fueron rodadas en Hollywood; ese de acá jura por lo más sagrado que ha visto a Elvis Presley  hace unos días paseando por Memphis; no faltarán tampoco los que nos demuestren con datos irrefutables que el Valle de los Caídos fue construido por rojos arrepentidos, que el 11 S fue cosa del Mosad y la KGB, que a Kennedy lo mató Onassis, que Juan Pablo I fue asesinado por orden de Al Pacino o que Berlusconi es víctima de una intriga de los comunistas … ¡qué más da¡. La cuestión es fabricar realidades alternativas con todos los materiales de la imaginación con el objeto unas veces de divertir al personal, otras lucrarse vendiendo historietas, otras más mangonear los hechos para zafarse de las responsabilidades propias y, mutatis mutandi, trocar las víctimas en verdugos.

Resulta extraño llegar a la conclusión de cómo es que, a pesar de todo lo escrito y proferido por sujetos de la talla de Vidal, Losantos, Alcaraz, Aznar, Pedro Jota y sus adláteres, aún no esté suficientemente esclarecido para los tribunales, la policía, los servicios secreto propios y foráneos, los medios de comunicación locales e internacionales, para la mayoría de la opinión pública española y mundial, lo que pasó ese funesto día. Conviene que quede claro al común de los mortales lo que nos quieren decir con eso del “queremos saber” que proclaman, puesto que ellos parecen saberlo todo del caso, de cabo a rabo, de la a a la z, de pe a pa. Es decir, por lo que se puede colegir de lo que dicen y escriben unos y otros, los atentados fueron diseñados (sin presunción alguna) por el alto mando de ETA, ejecutados por un grupo de narcotraficantes magrebíes en su mayoría confidentes de la policía, todos ellos encubiertos por mandos policiales obedientes a antiguos altos cargos del gobierno de Felipe González y, finalmente, ocultados por jueces y tribunales prevaricadores afectos a los conspiradores. Como todo crimen ha de tener su qui prodest aquí se trata de quitar el poder al PP y entronizar al PSOE. Es decir que ETA, el PSOE, el terrorismo islamista, los mandos policiales y los tribunales, en infernal alianza,  desencadenaron la brutal matanza de los trenes y  conspiraron para ocultar las pruebas.¡Eso si que son delitos gordos, sí señor¡ ¡Y el Fiscal general del estado no dice ni mu, ante tanto desafuero¡

Bien es cierto que el argumento es demasiado fantasioso y recargado dada la complejidad que supone reunir en una conspiración a tantos actores con intereses tan disímiles. También se puede afirmar que la historieta pierde credibilidad y fuerza dada la curiosa circunstancia de que era la supuesta víctima (el PP) es la que estaba la que estaba al mando del gobierno y, por tanto, se supone que algún control ejercería sobre la Triple Alianza Ultraterrorista (PSOE, ETA, Al Qaeda). Puede que la explicación a tan singular paradoja se encuentre en que el presidente Aznar y sus ministros tuviesen ya la vista puesta en sus futuro profesional particular mas que en las obligaciones de sus cargos públicos, lo cual es muy humano dada la dura vida del poder. Los actores principales de la trola que quisieron endilgar a los españoles esos ominosos días han encontrado magníficos acomodos: el presidente Aznar ya es millonario gracias a sus contactos posiraquíes; el ministro Rajoy puede que pronto sea presidente del gobierno y nos vamos a enterar de lo que vale un peine; Acebes recibe su óbolo de ex Caja Madrid y Zaplana de la ex Telefónica.

El hecho de que la Teoría de la Conspiración sea un amasijo delirante de paparruchas e infundios, con más aporías que las de Zenón de Elea es insuficiente para demostrar la mala fe de sus arquitectos. Su fallo, el auténtico fallo de la grotesca patraña  de la conspiración del 11 M, radica en que, sumados uno a uno, hubo 192 personas muertas de verdad, que también hubo 1878 heridos de esos que sangran de verdad, que miles, decenas de miles, de personas de verdad se quedaron uno a uno de verdad sin su hijo, sin su novio, sin su padre, sin su madre, sin su amigo, sin su amante, sin su compañero, sin su colega, sin su hermano…y, en cambio, el “queremos saber” de esos  “peones negros” es una oscura cortina fabricada con embustes para ocultar las vergüenzas de de los que fueron pillados in fraganti  en sus manipulaciones, falsedades y  mentiras.

La frase de Manolo Cobo es imperdonable por su grosería, desde luego, pero, más allá de de esa manera borde y achulada, más propia de un ambiente de bar de putas que de unas dependencias públicas, aunque también es posible que ciertas dependencias públicas se asemejen cada vez más a las casas de lenocinio, lo cual sería una teoría alternativa razonable que explica el enojoso incidente. Sin embargo, las palabras de Cobo van más allá puesto que en ellas late el mismo rencor que inspira Pilar Manjón a muchos otros de sus camaradas. Es pausible que cada vez que la ven a todos ellos les resuene en sus oídos aquel “¿De qué se ríen, señorías?” y, en vez de ruborizarse como correspondería si tuviesen algo de vergüenza, van y se cabrean muchísimo. Desdichadamente no se trata de un incidente aislado ya que el régimen Gallardón/Aguirre que padecemos en Madrid, trabaja desde la primera hora en comandita para achicar, humillar, injuriar, silenciar a Pilar Manjón y su Asociación 11 M Víctimas del Terrorismo. Han impedido que aparezca en los medios públicos de la CAM, han financiado y favorecido una asociación de víctimas afines al PP, han negado toda ayuda económica a la asociación, han sido objeto de un desdén provocador por parte de sus voceros. Ella representa el enemigo y, ya se sabe, al enemigo, ni agua. ¿Por qué consideran a esa mujer, que perdió a su hijo en uno de los trenes de la muerte, una odiada enemiga? ¿Puede que sea, acaso, una testigo de cargo de la ignominia en la que incurrieron los mentirosos?

Han pasado ya seis años desde que el 11 M pasase a convertirse para muchos en uno de los recuerdos más imperecederos de nuestras vidas. Todos recordamos dónde estábamos y qué pensamos cuando conocimos la fatídica noticia. Algunos de los culpables principales del drama están en la cárcel, otros se suicidaron, otros huyeron y desaparecieron quizás para siempre. Parece que el transcurrir del tiempo todo lo hace olvidar. Pero no, aún hoy cada vez que Pilar Manjón -esa mujer símbolo del sufrimiento, de la dignidad ante el dolor- sufre un insulto y un maltrato –y sufre muchos- nos conmueve y lo sentimos como un dolor propio. Por eso puedo decir sin ningún tapujo que las putas de la Montera se merecen cien veces más un monumento que esos caballeros.

Pajín: «La Ley de Dependencia es un nuevo pilar del estado de bienestar»

Pajín: «La Ley de Dependencia es un nuevo pilar del estado de bienestar»

«Muere más gente por enfermedades relacionadas con el tabaco que por Sida o accidentes», dice la Ministra

Foto: Leire Pajín.

La Nueva España. Elisa CAMPO

La Ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, participa hoy en Avilés en el congreso sobre los determinantes ambientales y laborales del cáncer, que organiza la ONU. De un cuestionario más amplio remitido por LA NUEVA ESPAÑA, Pajín optó por responder sólo a las preguntas relacionadas con el cáncer, y una más sobre el salario social. Además de asistir al congreso, por la tarde hará una visita a las obras de la Escuela de Emprendedoras y Empresarias de Avilés.

 

Contaminación y salud. Una de las preocupaciones que manifiesta Pajín es la de los efectos de la contaminación sobre la salud. ¿Cuándo empezará el Gobierno a atajar este tema? «Es un asunto que nos preocupa y, precisamente por eso, hace semanas solicité a las comunidades autónomas información sobre los posibles efectos de la contaminación en sus ciudadanos para, en caso de ser necesario, estudiar posibles medidas. Estamos a la espera de recibir esa información completa. La Ley de Salud Pública va a tener en cuenta estos aspectos».

 

Responsabilidad social. ¿Hasta qué punto el combate contra la contaminación y la mejora de la salud dependen de los gobiernos y hasta qué punto competen a los propios individuos? «Los gobiernos tenemos la responsabilidad de llevar a cabo todas aquellas políticas que aumenten la calidad de vida de la población y también la de sensibilizar a los ciudadanos. Por lo que respecta a la contaminación, nuestro deber es trabajar para que nuestro entorno sea un espacio saludable. Pero nuestro trabajo también consiste en concienciar a los ciudadanos para que se sumen en esta labor por mejorar nuestro entorno, aunque creo que la sociedad civil ya ha dado sobradas muestras de su compromiso en este terreno. La lucha y la concienciación son tarea de todos».

 

Incineradoras. Los gobiernos siguen impulsando proyectos sospechosos para la salud, como son las incineradoras. «Cualquier proyecto o iniciativa pública o privada que pueda tener impacto en la salud de las personas ha de ser evaluada desde esa perspectiva para prevenir y evitar los daños potenciales. Y me consta que, en el caso del Gobierno asturiano, ha sido así respecto a la planta de Cogersa. Precisamente, la Ley de Salud Pública refuerza también este enfoque preventivo para ofrecer las máximas garantías».

 

Incidencia del cáncer. Al paso que vamos, ¿pasar un cáncer será prácticamente inevitable a lo largo de la vida? «El cáncer es una enfermedad que nos ha acompañado desde siempre y tenemos que ser capaces de convivir con su presencia. En los últimos años se ha avanzado mucho en la esperanza de vida de estos pacientes gracias a los avances médicos, los nuevos tratamientos y, en especial, a la detección precoz. Me gustaría resaltar que en España la tasa de mortalidad por cáncer de mama se ha reducido un 28 por ciento desde los años noventa hasta ahora. Es una muestra de que el cáncer se puede vencer».

 

Sida. ¿Está la alta incidencia del cáncer dejando al virus del Sida postergado en el debate público? «No creo que una cosa esté relacionada con la otra. Desde el Ministerio seguimos muy pendientes de la evolución del virus del sida. Aunque el número de casos de sida viene experimentando una reducción sistemática desde mediados de los años 90 con la aparición de los retrovirales, estamos observando algunos repuntes en los casos de nuevas infecciones del VIH entre homosexuales. Por eso estamos trabajando intensamente para que no se baje la guardia y también para evitar la estigmatización y la discriminación de las personas seropositivas. Ahora bien, hay mucha gente que desconoce que en nuestro país muere más gente en un año por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco que de Sida o en accidente de tráfico. Por eso hemos actuado»

 

Ley de Dependencia. A veces puede parecer que la Ley de Dependencia es un querer y no poder. ¿Comparte este planteamiento? «Como planteamiento de partida le diré que estamos en el inicio de un camino; en cuatro años la ley ha llegado ya unas 700.000 personas atendidas y hemos creado miles de empleos. Es un sector reactivador de la economía que crea empleo y que lo va a seguir haciendo en el futuro. Hay muchas personas a las que todavía no atendemos, pero tenemos que seguir caminando buscando la mayor eficiencia y la mejor financiación sostenible en el tiempo. En mi opinión, lo más importante es que es una ley de no retorno; todas las administraciones hemos coincidido en seguir garantizando ese derecho de ciudadanía. Esta ley es un nuevo pilar el estado del bienestar y como tal necesita tiempo».