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OPINION

Sobre un trabajo que analiza el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que cada comunidad autónoma tendría que experimentar para frenar el paro

Sobre un trabajo que analiza el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que cada comunidad autónoma tendría que experimentar para frenar el paro

El paro bajaría con un alza del PIB del 1,5%

Asturias es la región que menos crecimiento necesita del país

20/02/2011/ Pablo A. Rubio, Oviedo, en La Voz de Asturias

El recién iniciado 2011 se ha convertido en un año esperado por todos como el ejercicio del despegue definitivo de la economía, con vistas a que en 2012 y 2013 se pueda conseguir que el principal problema en la actualidad, el desempleo, pueda ir atenuándose. Por lo pronto, un trabajo del catedrático de Economía, Carlos Usabiaga, y Pablo Olavide (Sevilla), profesor de la Universidad, analiza el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que cada comunidad autónoma tendría que experimentar para frenar la sangría del paro. El resultado es que Asturias debería alcanzar este año una subida de su economía del 1,5% para, a partir de ahí reducir la tasa de desocupación en la región.

El dato es relevante si se tiene en cuenta que el Principado, junto al País Vasco (1,5%), es la región que menor subida de su economía necesita para atajar el empleo. Además, la cifra asturiana estaría un 1% por debajo de lo que estima Usabiaga que debería incrementarse el PIB a nivel nacional. El catedrático sevillano calcula que en el país habría que alcanzar el 2,59%.

Más difícil en Levante Por contra las comunidades que estarían en la otra orilla del baremo son justamente regiones que cuentan con un condicionante común: su extrema dependencia del sector que provocó gran parte de la crisis actual, la construcción.

El ejemplo se encuentra cuando se observa cómo Murcia o Valencia, donde el peso del ladrillo fue notable, precisarían un alza de su PIB de un 3,26% y un 2,88% respectivamente. La cifra es incluso elevada en Madrid, donde se estima una necesidad del 3%, aunque en este caso cuentan con un tejido socioeconómico mucho más diverso.

Por contra, la explicación de la buena situación de Asturias dentro del estudio se basa en que su economía no depende, ni dependió, tanto de la construcción y además, cuenta con una cuestión a su favor: el hecho de contar con un importante sector industrial que está apostando por la exportación, como se demuestra en cada balance de los últimos meses en los que la comunidad lidera el ranking nacional gracias a la recuperación de sectores como el siderúrgico.

El problema de las cifras del estudio es que las previsiones sobre el crecimiento de cada región para este año están aún muy por debajo de lo que cada territorio necesitaría. Por ejemplo, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que Asturias se mueva en torno al 0,6% de subida, casi un punto menos de lo que precisa para rebajar el desempleo. En el caso de la media nacional, esta se sitúa en el 0,8%.

Crear empleo La cuestión se pone más complicada cuando se va a los números que se precisan, no solo para atajar la sangría del paro, sino para crear empleo. En este caso, el trabajo del catedrático Usabiaga coloca el incremento del PIB en lo que se refiere a Asturias en el 2,09%. En este caso, también vuelva a estar junto al País Vasco (2,04%) como los dos territorios con las exigencias más bajas.

Como ocurriera en el análisis anterior, de nuevo son Murcia y Valencia las autonomías que se verían obligadas a cerrar el año con un alza del PIB más alta. En el caso murciano la cifra se va hasta el 4,13% y en sus vecinos del norte hasta el 3,39%. Bien es cierto, que en este caso Madrid, precisa más que Valencia, con un 3,64%.

Para Usabiaga, al Principado le costará romper con la atonía de su economía durante 2011. El catedrático espera un incremento de la tasa de paro del 0,68% (actualmente está en el 16,06%) y una subida total de los desempleados del 8,6%, lo que supone más de 6.000 nuevos desocupados. Esta es una de las estimaciones más negativas ya que buena parte de los técnicos calculan que la cifra no pasará de 5.000. “No creo que se salga a corto plazo del estancamiento laboral, aún habrá una inercia bajista”, consideró el profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.

Entrevista al Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo a raíz de su investigación sobre los efectos de la heroína en los jóvenes de finales de los 70 principios de los 80…

Entrevista al Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo a raíz de su investigación sobre los efectos de la heroína en los jóvenes de finales de los 70 principios de los 80…

«Ramón Quirós es tan solvente para hablar de drogas como mis hijos»

«Tenemos que proteger a los menores. De lo contrario, tendremos una generación con los cerebros podados» .

Julio Bobes. Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo

20.02.11 - AZAHARA VILLACORTA | OVIEDO, en El Comercio.

El catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo Julio Bobes (Oviedo, 1952) acaba de sacar a la luz un estudio que revela los devastadores efectos de la heroína en los jóvenes de finales de los 70 y principios de los 80. La investigación desvela que la droga causó la muerte de la mitad de los toxicómanos en tratamiento con metadona y que provocó efectos demoledores sobre la salud de los supervivientes, azotados por el sida y la hepatitis. Hoy aquel consumo de heroína se ha convertido en policonsumo -de alcohol combinado con coca, anfetaminas o speed- y Bobes carga contra quienes, denuncia, «no están protegiendo a los menores asturianos como deberían».

-¿Cómo se gestó el estudio?

-Estudiamos a 240 pacientes. Al seguirlos con el paso del tiempo, nos hemos encontrado con esos datos. Por la edad que tenían entonces y la edad que deberían tener ahora, 25 años después, era esperable que hubiesen fallecido seis, no 106.

-¿Cuál era el perfil de esas personas en tratamiento?

-Predominaba lo que se denominó sociológicamente «yonqui». Personas adictas al opio. Jóvenes que no tenían trabajo y que, muchas veces, tenían dificultades sociales, familiares. La heroína les hizo tener una adicción muy intensa.

-Hoy esos «yonquis» de los que habla no se ven en las calles.

-No. Afortunadamente, en los últimos años el perfil de uso de la heroína no es el de entonces, cuando tenían que procurarse medios para pagarse la droga todos los días. Medios que casi siempre procedían de hurtos o de hacer de camellos.

-¿En qué consiste el cambio?

-Ya no se consume tanta heroína y se consume de otra manera. En la actualidad, no hay fieles a la heroína. Hay personas que la combinan con psicoestimulantes, con alcohol, con todo tipo de drogas. Mientras que aquellos heroinómanos no querían otra cosa.

-El titular de Sanidad, Ramón Quirós, le acusa de «faltar al rigor científico» con estas afirmaciones.

-El doctor Bobes no se encuentra molesto con ninguna de las declaraciones que haya hecho o vaya a hacer el doctor Quirós porque no es un hombre solvente para hablar de esto. Es como si mis hijos me dicen cómo se opera el páncreas. Sus valoraciones para mí son inocentes. Además, hizo esas declaraciones cuando el PP le estaba apretando. No yo.

-Asturias es la única comunidad que permite la venta de alcohol a partir de los 16 años.

-De eso sí que es el causante. Pero no tiene que darme explicaciones a mí, sino al sistema social. Los clínicos lo que buscamos es que el nivel de protección de los menores aumente. ¿Y quién tiene que protegerlos? El sistema de salud y, por tanto, el consejero.

-¿Por qué somos la excepción?

-Que lo explique él. Yo creo que es desconocimiento, pero no tengo ningún interés en darle ningún protagonismo al consejero.

-Asegura que ese policonsumo en menores está creando «una generación de cerebros podados» .

-El cerebro no termina su proceso de desarrollo hasta los 20 o 22 años. Y todo lo negativo que ocurra durante el desarrollo neuronal influye negativamente. Otra cosa es que no lo quieran ver. Sabemos que hay un daño neurotóxico. Fundamentalmente, de lo que se llama arborización del cerebro. Porque las neuronas se desarrollan como si fuesen un árbol y lo que nosotros detectamos es que hay poda. Son cerebros podados, pero el consejero dice que no ve poda. Si no la ve, no la ve. Yo no soy el que le tiene que educar ni informar.

-¿Conclusión?

-Los menores están expuestos en los últimos años a consumos intensivos de drogas. Y lo que sabemos es que las poblaciones expuestas a esos consumos intensivos se convierten en personas con menor desarrollo neuronal. Eso es una desventaja para las personas que están en esa circunstancia. Y no podemos permitir que nuestros menores están en esa desventaja por desconocimiento de que esto es así. Porque, de lo contrario, tendremos una generación descerebrada.

-Dice que son menores «capaces de meterse de todo en tres horas».

-Exactamente. Pero no porque lo digamos los médicos, sino porque ahora las pautas y perfiles de consumo de drogas están cada vez más vinculadas al tiempo de ocio. Y en ese tiempo lo que hacen los menores es consumir alcohol y todo lo demás. Y eso produce un daño determinado. Un señor de 50 años hace eso y yo no puedo intervenir sobre él, pero si es menor sí. Como pasa en el resto de las comunidades del país.

-Arranca el nuevo Plan de Drogas, que tendrá vigencia hasta 2016.

-Están haciendo una nueva planificación que tiene que pasar por el Parlamento antes de que cambie la legislatura y con la que se supone que mejorarán las cosas, pero no soy conocedor del borrador porque no me han preguntado. Sin embargo, llevo tres legislaturas como asesor de los sucesivos ministerios de Sanidad para el Plan Nacional de Drogas. He sido asesor con Elena Salgado, con Bernat Soria, con Trinidad Jiménez y con la actual ministra. A nivel nacional me tienen como un experto. Aquí, si lo consideran a bien, contribuiré, pero yo no les tengo que decir lo que vale un peine. Eso sí: tiene que haber un plan que contemple algunas necesidades no cubiertas.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, que una persona que quiera dejar de fumar en Asturias tiene que financiarse los tratamientos. O que no hay tratamientos para otras adicciones que algunas comunidades sí tienen.

-Las comunidades que no financian los tratamientos antitabaco son mayoría.

-El problema no es que los tenga que abonar la población, en la que hay sectores que pueden hacerlo sin grandes descalabros en su economía. El problema son los adictos a otras cosas o los enfermos mentales graves, que requieren ayuda. Estas poblaciones tienen tanto derecho a ser tratados como el resto. Ahora bien, cuando se tiene una adicción moderada al tabaco como la que yo tenía es posible dejarlo sin mayores problemas y sin ayuda.

-¿Qué otras cosas le preocupan al doctor Bobes?

-Tenemos que estar preocupados por el hecho de que no bajamos la tendencia de consumo de sustancias a pesar del esfuerzo importante que se está haciendo desde hace más de veinte años. A pesar de eso, casi todas las drogas crecen. Sobre todo, los psicoestimulantes como la cocaína y sus derivados. Y eso sigue pasando todos los fines de semana, está a la orden del día.

-¿Se banaliza el problema?

-Se banaliza mucho. También se decía que lo del cannabis era una tontería y estamos cansados de ver psicosis cannábicas.

-¿Usted ha fumado algún porro?

-Probé el cannabis cuando era estudiante. Hay cosas que tienen tanta erótica social que es difícil resistirse, pero no me hizo particular gracia. No tuve que hacer muchos esfuerzos para no repetir. Pero una cosa es probar de todo y otra, hacer apología del consumo de sustancias y decir que son inocentes.

-¿Hay algún perfil de adicción que defina a este país?

-Es un perfil de acción al tabaco y, en segundo lugar, al alcohol. Aunque los que demandan más ayuda son los adictos a la cocaína. Y también, de forma muy frecuente, los policonsumidores que buscan estimulantes, independientemente de la sustancia. Ahora, por ejemplo, se ve mucho menos MDMA y, sin embargo, están todos encebollados con un anestésico de veterinario como la ketamina.

-¿Y de quienes acuden a la consulta del psiquiatra?

-Los trastornos del humor, de ansiedad y depresivos, ocupan más o menos la mitad de los casos que vemos. Hay una gran parte que son jubilados, prejubilados, gente que ha comenzado a sufrir pérdidas de manera notoria. Trabajo y amigos. En la mediana edad hay predominio de las mujeres que sufren depresión. Sin embargo, entre los ancianos, la tendencia se invierte.

-¿Hay menos resistencia a la adversidad que antes?

-En el pasado, los pacientes eran claramente pacientes. Pero, en los últimos años, incluso antes de la crisis, vemos que acuden al médico para plantearles problemas de la vida diaria, no enfermedades. Ahora cualquier persona puede ir al médico a la mínima. Quien se separa o tiene dificultades en el trabajo, lejos de ir a los orígenes, va al médico a buscar un poco de ropaje, de calor, de apoyo psicológico. Ahora los enfermos mentales graves suponen el 12% de lo que hacemos.

-¿Para cuándo la vacuna contra la cocaína?

-No antes de dos años.

Por Marciano Sánchez Bayle...

Por Marciano Sánchez Bayle...

El copago sanitario: intereses e ideología

Desde hace tiempo hay una inusitada insistencia sobre la conveniencia de la implantación de copagos sanitarios en España. 

El último Informe sobre salud en el mundo de la Organización Mundial de la salud (2010) lo desaconseja explícitamente.

nuevatribuna.es

Desde hace tiempo hay una inusitada insistencia sobre la conveniencia de la implantación de copagos sanitarios en España. El asunto resulta tanto mas sorprendente cuanto son perfectamente conocidos dos hechos: los países con copagos tienen un gasto sanitario mayor, lo que evidencia que su posible papel en la contención del gasto no es cierta y además todos los estudios sobre su utilización demuestran que tiene efectos negativos sobre la equidad y la accesibilidad ya que impone obstáculos para el acceso de atención sanitaria necesaria a las personas mas enfermas y mas pobres. Por eso el último Informe sobre salud en el mundo de la Organización Mundial de la salud (2010) lo desaconseja explícitamente.

Pero, a pesar de ello, continua el runrún, a veces con curiosas e imaginativas propuestas que, como es bien sabido, cuanto mas complejas y teóricamente mas afinadas sean, serán mas difíciles y costosas de implementar en el mundo real.

¿Por qué hay tanta insistencia pese a la contundente evidencia en su contra?. Digamos que existen 3 motivos principales y como siempre muchos otros concretos.

El primer motivo es el encubrir cual es el principal problema económico de nuestro Sistema Nacional de Salud: un gasto farmacéutico muy elevado, que se sitúa por encima del promedio de la OCDE: 147 $ en poder partidario de compra por habitante y año y 3,3 puntos en % sobre el gasto sanitario total. Para desviar la atención se habla de una supuesta sobreutilización de la Sanidad que no es cierta (el numero de consultas por habitante y año es alto, pero por el contrario el de estancias hospitalarias es bajo) y se intenta culpabilizar a los ciudadanos del uso de medicamentos y de recursos que son en el primer caso exclusivamente y el segundo muy mayoritariamente (en mas del 80% de los casos) decididos por los profesionales sanitarios.

El segundo son los intereses de las aseguradoras en encarecer el coste y la accesibilidad de la población al SNS: si se paga por una consulta, un ingreso, una prueba diagnóstica, etc, el coste comparativo del aseguramiento privado será menor y por lo tanto sus opciones de mercado se verán incrementadas.

El tercero, no menos importante, es de carácter puramente ideológico. Hay quienes piensan (sea por convicción o inducidos por sus intereses) que solo se considera importante aquello por lo que se paga, con evidente desprecio de que la realidad demuestra todos los días que lo que mas valoramos es aquello por lo que precisamente no pagamos (la solidaridad, el amor, la amistad, los hijos, las relaciones , etc) y que la mercantilización de todas las relaciones sociales las banaliza y encanalla. Consecuentemente quieren que desaparezca la atención sanitaria como un derecho de la ciudadanía y que pase a convertirse en una mercancía, que sea provista por las reglas del mercado, y lógicamente su acceso dependa de la capacidad adquisitiva de las personas. El copago ahí juega un papel importante porque, independientemente de su capacidad económica, para generar ahorro o ingresos, que todo el mundo pone en duda, tiene un valor demostrativo en si mismo, porque rompe la lógica del derecho relacionado con la necesidad, y evidencia que estamos ante otro bien de consumo por el que pagamos en relación con su utilización, y favorece la mercantilización y privatización de la atención sanitaria.

Como ya se ha dicho hay además otras muchas cuestiones que inciden en el tema, la visión cortoplacista de algunos políticos, el tremendo desmantelamiento de los valores solidarios, el oportunismo de quienes ven una ocasión para su medro profesional y personal, y un larguísimo etcétera que no merece la pena desgranar.

Pero no nos dejemos engañar, el copago no es una necesidad ni económica ni funcional para nuestro sistema sanitario público, ni va a solucionar ninguno de sus problemas, sino a crear otros mucho mas graves, inequidad y barreras para el acceso a la atención sanitaria a los mas enfermos y mas pobres, lo que en la actual situación económica puede tener efectos devastadores para la salud de la mayoría.

Marciano Sánchez Bayle es Portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública y Presidente de la International Association of Health Policy

Capitalismo, crisis y petróleo: Porfiando en la gran estafa

Capitalismo, crisis y petróleo: Porfiando en la gran estafa

Cuando en 2006, algunos analistas juiciosos avisaron de la que se nos venía encima, pocos hicieron caso, respondiendo los pretorianos del orden establecido como Don Rodrigo Rato del FMI que eran mensajes de agoreros, que la economía mundial gozaba de una salud de hierro amenazada tan solo por la creciente subida de los combustibles fósiles.

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Año y medio después, cuando la crisis se hizo flagrantemente evidente, sobre todo para los trabajadores, cuando se vio su etiología canalla, voces de todo el planeta se alzaron pidiendo un cambio de sistema, de modo de vida (leer mas)

La libre designación y sus sucedáneos jamás generaron garantías sobre la independencia de las funciones administrativa y política... y así pasa lo que pasa

La libre designación y sus sucedáneos jamás generaron garantías sobre la independencia de las funciones administrativa y política... y así pasa lo que pasa

«El Principado se está llenando de puestos de libre designación»  


José María Estrada, letrado de la Administración regional, lamenta el abuso de un sistema «pernicioso y carísimo»

14.02.11 - E. C. | GIJÓN, en El Comercio.

El Gobierno regional «se está llenando de puestos de libre designación», un sistema de promoción del personal «pernicioso y carísimo».

Así de rotundo se mostró la semana pasada el letrado del Servicio Jurídico del Principado, José María Estrada, invitado por segunda vez a participar en el seminario jurídico que en su sala de juntas organiza Mijares Abogados. El título de su disertación fue 'La contratación Pública y la libre designación en el Principado de Asturias', «un tema de mucha actualidad», según presentó el conferenciante.

Estrada tiene publicados varios artículos tratando una cuestión que el 'caso Renedo' sitúa en el centro del debate político. El PP asturiano sostiene que la presunta corrupción investigada es producto de una relajación en los controles del gasto público además de una querencia por los procesos de libre designación, «que relega a los profesionales» en favor de personal «con más afinidad».

En la misma línea, Estrada lamentó la abundancia de funcionarios de carrera «que no están ahí por sus méritos y en manos de quienes están temas sensibles, como las contrataciones o el urbanismo». En una intervención recogida por Europa Press, el letrado del Principado aseguró que se trata de un sistema que, «sin estar asociado a la corrupción», no ofrece garantías a los ciudadanos sobre la independencia de las funciones administrativa y política.

Por el contrario, y sin capacidad de evitar la existencia de funcionarios «complacientes» con el poder político, el acceso a este tipo de puestos mediante concurso llevaría aparejada unas bases y unas comisiones de valoración escogidas de forma objetiva.

La portavoz del Gobierno, Ana Rosa Migoya, tuvo que responder sobre esta cuestión en la Junta General, en debate celebrado el pasado jueves. Entonces recordó que cuando el PP gobernaba el Principado, cubrió el 5,8% de los puestos por el sistema de libre designación, cuando ahora este método ha aupado al 2,2% de la plantilla. Además indicó que la nueva ley aprobada el pasado mes de diciembre reduce en un 0,7% la proporción de puestos que son susceptibles de subir por libre designación.

Acertar en minoría o equivocarse en mayoría … ¿qué elegirías?

Acertar en minoría o equivocarse en mayoría … ¿qué elegirías?

Los ciudadanos se muestran críticos con el Acuerdo Social

PUBLISCOPIO/PACTO SOCIAL: El 47,8% se declara en desacuerdo con el pacto. Un 50,8% piensa que el PP debe apoyarlo

13/02/2011/ PÚBLICO / MADRID

Los españoles se muestran mayoritariamente críticos con el Acuerdo Social y Económico suscrito por el Gobierno y los agentes sociales y económicos. Una semana después de la firma de este compromiso, solemnizada el pasado 2 de febrero, el 47,8% de los españoles asegura estar en desacuerdo con el Pacto Social, frente al 30,2% que se manifiesta de acuerdo, según refleja el Publiscopio sobre el pacto, elaborado a partir de 1.200 entrevistas realizadas entre el 7 y el 10 de febrero.

El consenso firmado por Ejecutivo, sindicatos y patronal polariza la opinión de los dos partidos mayoritarios. Así, el 46% de los simpatizantes del PSOE se muestra de acuerdo con el pacto, actitud que comparte el 20% de los electores del PP, los más críticos. El 60% de los conservadores y el 35% de los socialistas se manifiestan en desacuerdo con este compromiso.

El 42,1% considera el acuerdo perjudicial, frente al 28,4% que lo juzga beneficioso

Los seguidores del resto de formaciones también desaprueban mayoritariamente el pacto (58% en desacuerdo frente al 26% de acuerdo), desafecto que predomina también en el conjunto de no votantes (54% en contra y 18% a favor).

Políticos ante el pacto

José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido una participación activa a la hora de engrasar la negociación de este acuerdo. El 33,7% de los españoles valora positivamente su actuación en la consecución del pacto, labor que reconocen especialmente los votantes socialistas (56%) y censura una mayoría de electores conservadores (62%).

Los ciudadanos son más críticos con el papel del PP que con el de Zapatero

Por el contrario, el 40,8% valora la actuación de Zapatero negativamente. El 22% de los votantes del PSOE comparte este criterio. Uno de cada cinco españoles (25,4%) reconoce no tener opinión sobre la actuación del presidente en la negociación.

Sobre la actuación del PP en relación con el pacto, un 45,4% la valora negativamente, frente al 19,6% que la juzga de modo positivo, entre ellos, el 13% de los votantes socialistas y el 35% de los del partido conservador. El 60% de los electores del PSOE valora negativamente la postura del partido de Mariano Rajoy, opinión que comparte el 29% de los votantes del PP.

El 42,1% considera el acuerdo perjudicial para la mayoría de los ciudadanos, juzgándolo beneficioso el 28,4%. Los votantes del PP se decantan de forma acusada (56%) por valorar el compromiso rubricado en la Moncloa como perjudicial. Sólo el 18% de los simpatizantes conservadores lo estima beneficioso. Por el contrario, entre los seguidores socialistas predominan quienes juzgan beneficioso el pacto (43%), aunque un 30% lo valora como algo perjudicial.

El 46% de los votantes del PSOE está de acuerdo con el pacto

La posición del PP

La mitad de los españoles (50,8%) considera que el PP debería apoyar el Pacto Social. La otra mitad de la población se divide en dos: el 24% opina que la formación conservadora no debería apoyar el pacto y una de cada cuatro personas, el 25,1%, no tiene opinión al respecto. Predomina claramente entre los votantes del PSOE el parecer de que el PP debería respaldar el pacto (65%). Un 15% de los electores socialistas considera, sin embargo, que no y el 20% no tiene opinión elaborada.

Los votantes del PP se dividen de forma casi simétrica entre quienes abogan por apoyar el acuerdo (36%) y quienes opinan que su partido no debería apoyarlo (38%). El porcentaje que admite no tener un criterio aumenta entre los conservadores al 26%.

Un 32,6% cree que será positivo para salir de la crisis económica

Efectos del acuerdo

En cuanto a las potenciales consecuencias del Pacto Social, el 32,6% de los españoles cree que será positivo para salir de la crisis económica, frente al 23% que advierte un efecto negativo y el 24,1% que lo juzga indiferente.

Interrogados sobre cinco posibles efectos, mejorar la imagen de España en la UE es lo que los españoles valoran de forma positiva con más diferencia (47,8% frente al 15,9% que lo cree negativo para este fin). El 39,4% valora el acuerdo como positivo para aumentar la confianza en la economía, un 38,6% para asegurar el sistema público de pensiones y el 34,2 % positivo para sentar bases firmes para el futuro de la economía.

Esperando a Keynes, que no ha venido (y ya ni se le espera)

Esperando a Keynes, que no ha venido (y ya ni se le espera)

* Carlos Berzosa Más artículos de este autor / a

Fue una ilusión pero se desvaneció enseguida. La crisis acaba con muchas cosas y daba la impresión de que, entre otras, iba a acabar con el fundamentalismo de mercado y las creencias que habían dominado en los últimos tiempos en la economía.

Tras el festín neoliberal comenzaba a preconizarse el regreso de Keynes.

nuevatribuna.es | 11.02.2011


Skidelsky, el gran biógrafo de Keynes, escribió un buen libro con este título. Pero todo ha quedado en nada. Sí, se intervino por parte de los gobiernos para evitar la debacle del sistema financiero, y se pusieron en marcha políticas de estímulo. Las medidas se llevaron de algún modo a la práctica por los gobiernos obligados por la necesidad de políticas keynesianas. Pero tras esos primeros momentos de miedo y preocupación, se vuelve a las andadas.

Autores tan destacados como Krugman y Stiglitz han denunciado repetidas veces estas políticas, en las que se han entregado grandes cantidades de dinero a los bancos, pero sin exigir nada a cambio y permitiendo que se vuelvan a repartir bonus a los ejecutivos, tal vez como premio por habernos llevado al borde del abismo. La banca ha sido salvada con el dinero de los ciudadanos, y ahora corresponde a sus salvadores tratando de ahogarles con políticas de ajuste. También determinada prensa, como en estos últimos días la británica, denuncia esta situación y señala que quien gobierna no son los políticos, sino los banqueros, que vuelven a actuar como si nada hubiera sucedido, y como si no hubieran tenido ninguna responsabilidad en el desencadenamiento de la Gran Recesión. Y lo que es peor, imponen con su poder las políticas que se están llevando a cabo en los países europeos.

A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace un informe demoledor en el que se responsabiliza a sí mismo, en la época en que fue dirigido por Rodrigo Rato, de no haber sido capaz de predecir la crisis, y no solamente eso, sino de haber puesto como ejemplo de comportamiento a seguir el de la banca de Estados Unidos e Islandia. El FMI vivió en una burbuja en la que reinaba el optimismo mientras se gestaba la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. Como indica el director del FMI actual, Strauss- Kahn, el informe vuelve a poner de manifiesto que esta institución no estuvo a la altura de anticipar la crisis con la suficiente antelación ni de una manera efectiva. Y por eso espera que esta evaluación se tome como una aportación para mejorar la calidad de la supervisión.

En realidad, los fallos en la predicción fueron muchos, tales como que se había olvidado algo que había sucedido en crisis anteriores: la euforia financiera y especulativa que preside los momentos anteriores a cuando se produce el crack. Si los economistas de estas instituciones, en lugar de pasarse el día con los datos a vueltas, hubieran leído más a autores como Galbraith, seguramente no se hubieran cometido tantos errores. Porque fallaron además las agencias de calificación, organizaciones nefastas que tendrían que desaparecer, así como las auditoras, y los bancos centrales. Demasiados errores que ponen de manifiesto que lo que fallaba era todo un sistema financiero y de control y un sistema capitalista que abandonó los principios keynesianos para adentrarse en el camino de teorías económicas neoliberales que habían sido ya rebatidas por la historia.

Las autocríticas deberían servir para cambiar, pero nada de ello está sucediendo. Se han publicado numerosos libros sobre las causas de la Gran Recesión, y aunque con diferencias entre sí, hay una corriente que pone de manifiesto que la responsabilidad viene sobre todo del sistema financiero y de los procesos de desregulación que condujeron a la idea de que los mercados eran eficientes. Se rescata a Minsky como el gran autor que desarrolló la hipótesis de la inestabilidad financiera. Hace poco estaba olvidado, falleció hace unos años, y ahora no hay libro que se precie que no lo cite y lo considere el gran teórico de las crisis financieras. La conclusión a la que llega Minsky era, simplificando mucho, que el capitalismo es un sistema defectuoso cuyo desarrollo si no se limita, llevará a profundas depresiones periódicas y la perpetuación de la pobreza.

Importantes economistas desentrañan los orígenes de la crisis, pero no son escuchados por los órganos de decisión, y el regreso de Keynes no se produce. La economía no está gobernada por los que saben, sino por los poderes económicos y economistas a su servicio. Así nos va, y así nos va a ir de mal en los años próximos. Un libro de reciente aparición en castellano, “Capitalismo”, de Geoffrey Ingham, se ocupa de los teóricos cuya obra más valora: Adam Smith, Marx, Weber, Schumpeter y Keynes. El autor señala que el hecho de que su lista de teóricos clásicos del capitalismo termine con Keynes, que murió en 1946, podría interpretarse como reflejo de una concepción obsoleta de las ciencias sociales y sus preocupaciones anticuadas. Al reflexionar sobre esta posible interpretación, llega a la escandalosa conclusión de que en la segunda mitad del siglo pasado ningún científico social ha añadido algo que sea fundamentalmente nuevo a nuestra comprensión del sistema económico capitalista. Estoy de acuerdo con él y por eso Keynes no regresa, porque no interesa profundizar en la esencia de un sistema y sus muchos fallos.

Carlos Berzosa | Catedrático de Economía Aplicada y rector de la Universidad Complutense de Madrid desde el 23 de junio de 2003, tras ser Decano los catorce años anteriores de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de dicha Universidad.

Por JOAN COSCUBIELA, Profesor de Derecho Laboral. Facultad de Derecho de ESADE

Por JOAN COSCUBIELA, Profesor de Derecho Laboral. Facultad de Derecho de ESADE

Bizqueando con las pensiones
La reforma de la Seguridad Social cuenta con un amplio acuerdo social y político pero con menos apoyo ciudadano. La razón puede estar en cómo el Gobierno la ha justificado y cómo ha fijado el marco del debate.

nuevatribuna.es | 09.2.2011

A la vuelta del Consejo Europeo de mayo, se vinculó la reforma de la Seguridad Social a la crisis, cuando sus cuentas tienen superávit y un fondo de reserva de 64.000 millones de euros. Para hacer méritos reformistas ante los mercados y forzar el ritmo e intensidad de los cambios, se exageraron unas incertidumbres que, siendo ciertas, eran gobernables a medio plazo (2010-2040). Y se echó mano de proyecciones parciales y negativas para el 2050-2060, que a tan largo plazo, más que proyecciones, son actos de fe.

Este planteamiento contó con la ayuda interesada de los que quieren sustituir el actual sistema público por otro mixto, en el que los sistemas privados de capitalización -fondos de pensiones- aumenten su presencia en España. El debate se ha hecho girar simplistamente sobre la insostenibilidad del sistema si no se retrasaba la jubilación a los 67 años. El resultado es que, a pesar de que la reforma aporta equilibrios y mejora en la equidad interna, la percepción ciudadana es otra. A la espera del texto aún no aprobado del proyecto de ley, podemos apuntar algunos de los aspectos relevantes, recordando que su entrada en vigor está prevista para el 1 de enero del 2013, con una aplicación transitoria que en unos casos dura 10 años y en otros llega al 2027. El aumento de cotizaciones de algunos regímenes, para aproximarlas a los ingresos reales de los cotizantes, supone afrontar la anomalía de que los asalariados coticen una media de 1.700 euros por mes, mientras los autónomos no lleguen a 1.000. Ello genera inequidad, porque el menor esfuerzo de los autónomos se convierte en más solidaridad hacia ellos, que en un 41% de los casos perciben pensiones con complemento de mínimos, cuando solo un 20% de los asalariados lo cobran.

Además, esta medida, junto a la integración de todos los afiliados en solo dos regímenes con condiciones armonizadas, la mejora de las bases máximas de cotización y la aportación del Estado de 4.000 millones anuales para financiar los complementos de mínimos, puede mejorar las cuentas.

La reforma abre paso a una jubilación flexible propia de una sociedad con formas de trabajo que ya no son fordistas y vidas laborales que no son clónicas. Con variables que van de los 15 años de cotización mínima para acceder a pensión hasta los 38,5 y de los 61 años de edad a los 67. Con solo 15 años cotizados un asalariado se podrá jubilar a los 61 si pertenece a un colectivo que se declare de trabajo penoso, tóxico o peligroso, o tenga discapacidad.

Los que prolonguen voluntariamente la jubilación más allá de la edad ordinaria tendrán un incremento en su pensión en función de cada año de retraso y de los años cotizados. Se mantiene la jubilación anticipada a los 61 años con coeficiente reductor en casos de crisis y se instaura la voluntaria a los 63. Se mantiene la jubilación parcial con contrato de relevo, aunque se desincentiva su uso con un aumento de las cotizaciones. Se establece una doble edad ordinaria de jubilación: los 65 años actuales con 38,5 cotizados y los 67 años con 35 de cotización. Este cambio se hará gradualmente del 2013 al 2027.

Se introduce la cotización para trabajadores becarios o con contratos o programas formativos que hoy no cotizan y el cómputo como cotizados de nueve meses para la madre o el padre por nacimiento o adopción de un hijo si atienden su cuidado y no cotizan en este periodo.

La ampliación progresiva, en los próximos diez años, del periodo de cálculo de 15 a 25 años tiene consecuencias distintas en función de la vida laboral de cada persona. Para carreras con cotizaciones estables, el impacto es prácticamente nulo. Para aquellos cuyas cotizaciones hayan crecido en los últimos años por encima de la inflación, se reducen sus expectativas de pensión en porcentajes que pueden llegar al 5%. Y para los que estén desempleados en la etapa previa a la jubilación, el cambio mejora significativamente sus pensiones.

La gran incertidumbre es el impacto en los jóvenes, que no depende de la Seguridad Social sino del mercado de trabajo. Si no se crea empleo y se insiste en la precariedad y en menospreciar la formación y su retribución, la discriminación de los jóvenes en el trabajo se reproducirá en la jubilación. Las reformas van a reducir el ritmo de crecimiento de los recursos destinados a pensiones y, en algunos casos, reducen las expectativas de pensión. Pero también hay medidas que minimizan el impacto de la reforma y mejoran la equidad para algunos colectivos.

Sin embargo, parece que la percepción ciudadana no es positiva. Y en los próximos meses podría suceder como en las encuestas sobre la crisis. Si se pregunta si la reforma recorta derechos en general, una mayoría puede contestar que sí y esas mismas personas contestar en la siguiente pregunta que a ellas no les supone ningún recorte. Esta puede ser la consecuencia de haber estado meses bizqueando políticamente, con un ojo mirando a las bases sociales y otro a los mercados.

Joan Coscubiela | Profesor de Derecho Laboral. Facultad de Derecho de ESADE