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OPINION

Editorial de La Nueva España de hoy…

Editorial de La Nueva España de hoy…

Los funcionarios y los contratos del Principado, una herencia envenenada

Desde que el pasado julio el actual presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, supo que no iba a ser otra vez el candidato socialista, la Administración asturiana vive en una perniciosa situación de interinidad. Cuando concluya el proceso electoral del próximo mes de mayo y tome posesión un nuevo Ejecutivo, habrá transcurrido un año políticamente improductivo en el peor momento de la crisis. Hoy es más necesario que nunca sujetar con firmeza el timón y trazar un rumbo claro con decisiones trascendentes, no contemplar cómo la nave zozobra al albur de cualquier viento. Pero el Gobierno regional anda ausente y, lo que aún debilita más a Asturias, lega a sus sucesores una complicada carga.

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Por Juan Torres López / Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC…

Por Juan Torres López / Alberto Garzón Espinosa, del Consejo Científico de ATTAC…

Para salir de la crisis hay que acabar antes con el crimen financiero

Un informe del Foro económico Mundial advierte que el mundo no podrá aguantar otra crisis financiera. El Banco Mundial señala que la crisis de la deuda europea amenaza al crecimiento mundial. El Fondo Monetario Internacional es pesimista sobre sus previsiones y teme que vuelvan a darse episodios de recesión, y los economistas más críticos o premios nobel como Stiglitz o Krugman advierten que todo puede volver a ponerse peor en el año que acaba de comenzar.

Es lógico que predominen esas opiniones. Hasta el momento, a la economía no se le ha dado un verdadero tratamiento sintomático orientado a atacar las causas de los males que padece. A lo sumo, se le han suministrado algunos placebos o sucedáneos: muchas buenas palabras, algunas normas de regulación más estricta que no se han puesto en marcha y que, como ha ocurrido con la europea que dice estar orientada a poner en orden los mercados de CDS más peligrosos, lo único que hacen es facilitar que los bancos, las grandes fortunas y los especuladores vuelvan a ganar cada vez más dinero.

Esta última norma europea aparentemente dedicada a reglamentar la inversión en los llamados hedge funds y, por tanto, según dicen, destinada a limitar el riesgo sistémico que representan para la economía, muestra quizá mejor que ninguna otra el cinismo de quienes tienen el mundo en sus manos. Dicen que van a reforzar la capacidad de supervisión de las diferentes autoridades financieras nacionales europeas y que, para eso, será cada una de ellas la que se encargue de vigilar la entrada de esos fondos en sus respectivos territorios y de establecer si cumplen los estándares necesarios para que puedan operar en Europa (de darle, digámoslo a lo claro, como el “pasaporte” para poder operar en Europa).

¡Qué buenas palabras! Solo que detrás de ella se esconde un objetivo engañoso: de esa manera será más fácil que haya alguna autoridad que sea más generosa a la hora de aplicar los criterios de entrada o autorización de actividad y, como al mismo tiempo se ha establecido que si cualquiera de esas autoridades aprueba la presencia de un fondo éste tendrá ya “pasaporte” para operar en toda la Unión, resulta que de esta forma lo que se facilita es que los fondos de inversión más peligrosos y más generadores de turbulencias podrán operar con más facilidad en toda Europa, y no bajo un control más severo, como se dice.

Y ahora viene lo bueno: casi el 80% de los hedge funds está radicado en la City de Londres que es, además, la plaza más tolerante a la hora de permitirles actuar, de modo que lo que ocurrirá no será que disminuya el riesgo sistémico sino todo lo contrario.

Y eso, además, se verá agravado porque en la norma apenas se avanza hacia lo que es fundamental, es decir, el modo en que esos fondos trasladan el riesgo al sistema financiero: por medio del apalancamiento, es decir, de los préstamos que solicitan a las entidades financieras. Ni se limita la cantidad en que pueden apalancarse (que es mucha porque precisamente actúan con muy poco capital propio), ni se obliga a la autoridades a intervenir si hay problemas por esa causa.

También se ha dicho que esta norma europea sirve para luchar contra los paraísos fiscales porque con ella se prohibirá que puedan operar en Europa los fondos que estén situados en ellos, es decir, en países que no garanticen un intercambio activo de información fiscal. Pero también eso es mentira. La norma impide que ese fondo opere en Europa ¡pero no que cualquier entidad europea compre inversiones del fondo! Y, como en este caso, quienes invirtieran en esos hedge funds no tendrían entonces que informar a las autoridades europeas (aunque sean entidades europeas). Resulta entonces que la información sobre el riesgo que haya asumido no saldrá a la luz.

En fin, la norma es una buena prueba de que lo que, ya de por sí escaso, se está presentando como reformas del sistema son en realidad más de lo mismo y que, por tanto, la verdad es que hay una completa falta de voluntad a la hora de imponer medidas de auténtico control de los movimientos especulativos, de las operaciones de alto riesgo que son las que están constituyendo auténticos actos de extorsión a los gobiernos.

Y cuando están dejando que todo siga prácticamente igual hay que decir las cosas muy claras para que nadie se llame a engaño. Lo que ha provocado esta crisis y otras anteriores es la generalización de actividades especulativas y el mantenimiento de un sistema financiero cada vez más vinculado a la realización de actividades claramente criminales. El presidente del gobierno andaluz lo dijo en hace unos días muy claramente: se está produciendo terrorismo financiero (El País 05/05/2010).

Hace unos días, los fondos de inversión especulativos difundían la idea de que Portugal no podría pagar su deuda. Bancos españoles como el BBVA quedarían afectados por eso, puesto que son acreedores de Portugal y de bancos portugueses, y por tanto bajaron sus acciones en los mercados. Los especuladores aprovecharon para comprarlas más baratas. Días más tarde, Portugal tenía que subir el tipo de interés de sus bonos y los propios especuladores compraban los bonos con más rentabilidad. Las acciones del BBVA subían y así los especuladores las vendían con márgenes suculentos. Un gran convite para ellos a costa en este caso del pueblo portugués, pero en otros casos el irlandés, del griego, del mejicano, del argentino… Y eso es simplemente un robo consentido.

Los bancos han acumulado cientos de miles de millones de pérdidas por su conducta irresponsable y después de enriquecer sin límite a sus propietarios y directivos. Han recibido billones de euros para tapar sus agujeros patrimoniales y ayudas legales y financieras para ocultar sus quiebras, todo lo cual lo pagan los pueblos. Eso es un robo muy bien orquestado.

Los super ricos que ven aumentar constantemente sus ingresos y riquezas apenas pagan impuestos y solo los trabajadores y los pequeños y medianos empresarios han de proporcionar los ingresos de los estados. Eso es un robo perfectamente premeditado.

Los bancos y los super ricos operan en paraísos fiscales escondiendo sus beneficios y ocultando sus operaciones sucias de todo tipo. Eso es un robo institucionalizado.

Los ricos obligan a que los recortes de gastos que llevan a cabo los gobiernos se centren en derechos sociales y no en los que les benefician a ellos, como las ayudas a la gran empresa, los militares o las subvenciones para competir con facilidad en los mercados. Eso es un robo a mano armada.

Los bancos cobran comisiones altísimas, obligan a suscribir cláusulas leoninas y a los clientes no les queda más remedio que aceptar lo que le imponen sin que los bancos centrales hagan nada para evitarlo. Eso es un robo en cuadrilla.

Los especuladores manipulan los mercados y alteran el precio de la deuda para exigir después a los gobiernos que apliquen nuevas políticas neoliberales. Eso es un robo con alevosía.

Las grandes empresas, de telefonía, de gas, de electricidad, petroleras… juegan con las empresas como mejor les conviene y cobran precios por encima de los de competencia. Eso es un robo a manos llenas.

Los ricos afirman que no hay dinero para financiar las pensiones públicas pero no dicen nada del dinero que se gasta el gobierno en apoyar a los planes de pensiones privados para que así se nutran los fondos financieros especulativos. Eso es un robo cargado de mentira y de cinismo.

Los especuladores manipulan los precios de las materias primas alimentarias y su precio sube por las nubes provocando hambrunas y millones de muertes. Eso es, como dice Jean Ziegler, un crimen organizado contra la Humanidad.

Estos son simplemente una brevísima e incompleta relación de los crímenes financieros consentidos en nuestra época. Son los que producen que haya crisis financieras, económicas, alimentarias, ambientales… y los que hacen que el mundo sea un verdadero infierno para miles de millones de personas.

Son crímenes que se pueden evitar con decisión y voluntad política. O mejor dicho: son lo primero que habría que evitar, lo que hay que evitar urgentemente, si es que de verdad quisiéramos acabar con la crisis.

Y se puede evitar si la ciudadanía se empeña y se enfrenta de una vez a semejante vergüenza.

Un poco de sana autocrítica…

Un poco de sana autocrítica…

"Los expertos contribuimos a la medicalización"

Enrique Gavilán, médico de atención primaria y doctor en medicina

21/01/2011/ A. I. / Madrid, en La Voz de Asturias

Aunque escribió la tesis sobre la relación entre el facultativo y su paciente, al médico de familia Enrique Gavilán le interesa "desde siempre" el fenómeno de la medicalización de la vida cotidiana. Desde su blog El nido del Gavilán y en su práctica diaria intenta contribuir a un fenómeno del que, reconoce con autocrítica, también son hasta cierto punto responsables los médicos.

¿Le parece el estudio de los antidepresivos para la menopausia un ejemplo de medicalización?

Sí. Se trata, además, de un tema muy controvertido, ya que se propone tratar un trastorno natural con un mercado muy amplio, del que sólo un pequeño porcentaje sufre sofocos realmente molestos. Hay que tener en cuenta, además, que el estudio sobre la Iniciativa de la Salud de la Mujer, de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU, descartó ya uno de los supuestos remedios a la menopausia, la terapia de sustitución hormonal. El trabajo demostró que, lejos de reducir el riesgo de enfermedades asociadas al fenómeno, como las fracturas óseas, aumentaba el riesgo de otras más graves como las patologías cardiovasculares. Desde entonces se ha estado buscando una alternativa y más ahora, que parece que se ha olvidado lo que sucedió.

Pero, existiendo fármacos que pueden resolver las molestias de la menopausia, aunque sean pequeñas, ¿por qué no utilizarlos?

Hay que tener en cuenta que todos los tratamientos tienen sus riesgos, no son inocuos. Los antidepresivos, por ejemplo, tienen como efectos adversos el insomnio o el descenso del deseo sexual, entre otros. En cualquier caso, se trata de hacer un balance entre beneficios y riesgos y estudiar, además, los costes para el sistema nacional de salud. Yo no digo que no se prescriban medicamentos a ninguna mujer menopáusica, quizás se podría considerar un tratamiento para ese 9% de mujeres a las que los sofocos les afectan negativamente a la calidad de vida.

¿Considera usted que los médicos son conscientes de este fenómeno?

Está comprobado. Hay que hacer un poco de autocrítica y los médicos hemos contribuido a la medicalización; de hecho, yo diría que somos los mayores medicalizadores. Hemos tendido a tratar dentro del ámbito sanitario lo que no debía estar metido ahí, excepto en el caso de que existan complicaciones médicas. De esta manera, aumentamos nuestro poder y nuestra consideración social. Lo que sucede es que ahora está más enfocado en la administración de medicamentos.

Varios médicos, la mayoría con blogs, están tratando de cambiar esta mentalidad...

Afortunadamente, ahora hay una corriente que está intentando desmitificar estas prácticas, pero aún no ha calado, en parte porque se trata de un fenómeno complejo. Si conseguimos que el nivel de crítica ahonde... Pero entre cuatro gatos no es posible.

¿Y los pacientes, son también culpables?

Bueno, los pacientes piensan: "Si ahora hay medios, es porque será bueno". Se ha contemplado la medicalización como un avance. En cualquier caso, no hay un único culpable, ni los médicos, ni la industria ni la administración. Todos estamos, en parte, implicados. Y ese fenómeno contribuye a una mayor exigencia de los servicios para que respondan a muchas cuestiones, algunas de las cuales no vamos a poder resolver nunca. Un ejemplo es la longevidad. Por mucho que queramos, nunca vamos a vivir 180 años, de algo moriremos.

VER EL BLOG “El Nido del Gavilán”

De la conferencia del rector de la Universidad complutense de Madrid, celebrada en Oviedo, sobre «Políticas públicas en tiempos de crisis»

De la conferencia del rector de la Universidad complutense de Madrid, celebrada en Oviedo, sobre «Políticas públicas en tiempos de crisis»

Berzosa: «Zapatero no puede ir, como don Quijote, a luchar solo contra el mercado»

El rector de la Universidad Complutense, que dio una charla en Oviedo sobre la crisis, considera que «hay que recuperar el valor de lo público»

Oviedo, Javier NEIRA, en La Nueva España

Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense de Madrid, ofreció en la tarde noche de ayer, en Oviedo, en su calidad de catedrático de Economía Aplicada, una conferencia titulada «Políticas públicas en tiempos de crisis». Organizaba el acto la Consejería de Bienestar Social y Vivienda y presidió la sesión académica, celebrada en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo, la consejera Noemí Martín.

Carlos Berzosa ofreció una conferencia pulcra, clara, pedagógica y equilibrada entre lo científico y lo valorativo. Recordó, de entrada, sus viajes a Asturias para dar conferencias invitado por José María Laso y también los recientes incidentes en su Universidad, «porque los chicos no quieren colegios mayores mixtos ¡en el siglo XXI!» o por el homenaje al juez Garzón que fue denunciado, dijo, por «el sindicato manos sucias». Recordatorios que le dieron pie para afirmar la autonomía universitaria y la libertad de expresión.

Ya sobre la materia de la conferencia, indicó que destacados economistas del PSOE y del PP, como Guillermo de la Dehesa y Luis de Guindos «dicen lo mismo sobre la crisis, con el mismo lenguaje y proponiendo la misma salida».

Berzosa arrancó con las causas: unas finanzas crecientemente desreguladas que, encima, se imponen a la economía real. La burbuja económica alcanzó a todos los países pero en España, tan dependiente de la construcción, el efecto negativo sobre el empleo ha sido más acusado.

Una vez superados los peores momentos, los propósitos internacionales de acabar con los paraísos fiscales se olvidaron. El desprecio a lo público y la hipervaloración de los mercados y de las privatizaciones primaron «hasta que todo se vino abajo». El rector apuntó, subrayando la paradoja, que todo iba rumbo del precipicio si no hubiesen intervenido los gobiernos.

«China, India, Brasil o Alemania salieron de la crisis pero nosotros no. Entonces, se dijo, debemos cambiar nuestras ruedas y se fue a la reforma del mercado laboral y se rebajaron las pensiones. Pero no, fallaba el motor, o sea, la construcción, y la gasolina, que es el crédito».

Peor aún, como se han recortado presupuestos de investigación y educación «nos distanciamos más aún de Alemania». Berzosa indicó que el desempleo «no es resultado del mercado laboral sino del aparato productivo. Y la deuda es más privada que pública. Si no ponemos coto a los mercados nos seguirán dando sustos. Pero el presidente Zapatero no puede salir como don Quijote solo contra los mercados». Citando a Rosa Luxemburgo, añadió que tampoco cabe hacer de la necesidad virtud como ahora practica Zapatero.

Cada vez hay menos margen para actuar, dijo, y como solución propuso la recuperación del discurso y poner en valor el gasto público del que surge la igualdad de oportunidades. «No hay que entrar en el discurso del otro. Hay que recuperar el valor de lo público y el derecho de ciudadanía ya que no sólo somos consumidores. El mercado no es el rey de la economía». Berzosa contó, no sin ironía, cómo Boyer en 1976 proponía nacionalizar la banca y poco años después, ya ministro, «fue el gran privatizador».

Como remate dijo que «ojalá España sea el primer país de Europa en investigación y educación y no en construcción de viviendas. Si somos un país de ignorantes, especuladores y corruptos en vez de un país de sabios no tendremos futuro».

Antes intervino la consejera Noemí Martín, que criticó el discurso único sobre la crisis, propuso aumentar los impuestos a las rentas altas, denunció los paraísos fiscales, los recortes de las pensiones, la reforma laboral y a «los estados que rescatan bancos y sacrifican a las personas».

Presentó el acto Alejandro Suárez, director general de atención a mayores, que abogó por «dar voz a las personas silenciadas por los grandes medios de comunicación».

El autor del informe del CES “El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público” en el programa 'La Lupa' de Canal 10…

El autor del informe del CES “El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público” en el programa 'La Lupa' de Canal 10…

«Para amortiguar la pérdida de población hay que actuar en el mercado laboral»

«La escasez de jóvenes en un mundo de mayores hará que, en el futuro, desaparezcan los mileuristas», plantea Manuel Hernández

20.01.11 - LAURA MAYORDOMO | GIJÓN, en El Comercio.

Asturias avanza con paso firme hacia el envejecimiento de la población y la pérdida de habitantes. «Si la bola de cristal» del Instituto Nacional de Estadística (INE) no falla y sus previsiones acaban convirtiéndose en cifras reales, dentro de una década la región pasará de 1.055.557 a unos 1.025.000 residentes (un 3% menos que en la actualidad). Y en el horizonte de 2029, la cifra se reduciría aún más. Hasta los 985.000 habitantes.

Los datos los desgranó ayer, durante su intervención en el programa 'La Lupa' de Canal 10, el doctor en Ciencias Económicas y Empresariales Manuel Hernández, autor del reciente informe del Consejo Económico y Social (CES) sobre 'El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público'. Hernández advierte: «Estamos ante un punto de inflexión. Ahora es cuando de verdad viene el envejecimiento y las previsiones del INE se cumplirán en la medida en que no se haga nada».

El profesor de la facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo tiene claro dónde hay que actuar para «amortiguar» la despoblación a la que la región parece abocada. Así, subraya que lo que hay que hacer es «focalizar la atención» sobre el mercado laboral, «hacer bien las cosas desde ahora para favorecer el tejido productivo». Porque todas las decisiones que se tomen «en estos momentos, este mismo mes, incluso» serán trascendentales para las próximas décadas.

Y eso es responsabilidad de todos. De los ciudadanos, de los empresarios y de la Administración, «que tiene que desarrollar buenas políticas», apunta. Opina Manuel Hernández que, para corregir esta tendencia, tienen que darse como condiciones indispensables «el equilibrio presupuestario, la competencia en el exterior y la construcción de un sistema de precios y salarios flexibles». También recordó la necesidad de aplicar la teoría de las tres 'erres': el «retorno» de los asturianos que abandonaron la región por cuestiones laborales; el «reciclaje» de los mayores y de las personas que quedaron al paro para que vuelvan a incorporarse a las empresas y «retener» a los trabajadores estableciendo las condiciones idóneas para ello.

Hernández destacó asimismo la importancia de la movilidad interregional, «que, en este caso, es la que debe beneficiarnos a nosotros. Por eso debemos ser capaces de atraer gente, tanto de España como de fuera».

Otra consecuencia derivada de las variaciones demográficas en la región es que la población en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) se reducirá un 6,9% en el periodo 2008-2018. Así, los jóvenes de entre 16 y 34 años -segmento de población que ha venido reduciéndose desde el año 2002 y que seguirá disminuyendo «hasta 2015 ó 2019» en Asturias- van a tener más oportunidades. «La escasez de jóvenes en un mundo de mayores hará que, en el futuro, desaparezcan los mileuristas», vaticina Manuel Hernández, que ya ha puesto la etiqueta de «chicos y chicas de oro» a la generación de los nacidos entre 1984 y 2002, los mismos que tendrán entre 16 y 34 años en el entorno de 2018 y a los que todos los empresarios «pretenderán».

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Conclusiones del foro “Impulso a las Políticas de Bienestar Social”…

Conclusiones del foro “Impulso a las Políticas de Bienestar Social”…

El PSOE se compromete a promover una tarjeta sanitaria única

Los socialistas apoyan en un informe eliminar las barreras entre comunidades en materia de salud

La Nueva España. EP / VALLADOLID

El PSOE se ha comprometido este sábado a universalizar de manera "efectiva" la sanidad y a eliminar barreras entre las comunidades mediante la puesta en marcha de una única tarjeta sanitaria así como a promover la existencia en los ayuntamientos de Concejalías de Mayores y Consejo de Mayores como órganos de participación que trabajen con este colectivo.

Así se recoge en las conclusiones del foro ’Impulso a las Políticas de Bienestar Social’, celebrado este sábado en Valladolid y que, en el ámbito autonómico, además de la creación de la tarjeta sanitaria única, refleja el compromiso del PSOE con la Ley General de Sanidad en lo referente a los principios de "universalidad, equidad, calidad y gratuidad" y, por tanto, contra el copago en la asistencia sanitaria, y con la Ley de Dependencia, que se desarrollará "íntegramente" y que este año incorporará a los dependientes moderados.

En el caso el ámbito municipal, representado por los ayuntamientos, desde los que el PSOE quiere "mejorar las condiciones de vida de las personas, ayudar a su desarrollo, tomar conciencia de sus problemas y potenciar su participación social", los socialistas aseguraron que promoverán la existencia de Concejalías de Mayores y Consejo de Mayores como órganos de participación "que trabajarán no ’para’ sino ’con’ las personas mayores" así como la construcción de ascensores en edificios que carecen de los mismos y cuyos propietarios, por condiciones de renta, no puedan hacer frente a la totalidad del gasto.

En el documento se recoge también el compromiso de promoción de los Bancos del Tiempo y los Bancos Solidarios "como proyectos orientados a crear espacios para compartir y desarrollar los valores de cooperación y solidaridad en la sociedad en su conjunto".

"Nuestra política de mayores va orientada al mantenimiento de una vida lo más activa, independiente y satisfactoria, poniendo los medios y recursos necesarios para que cada persona pueda desarrollar sus proyectos vitales y con las mismas posibilidades en todos los años de su vida", señala el documento, que servirá de base para la elaboración de la parte referida a las políticas sociales del programa del PSOE para las elecciones.

El encuentro celebrado este sábado en Valladolid da continuidad al que tuvo lugar en Gijón y que, clausurado por el vicepresidente y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, abordó Políticas de Transparencia y Modernización’ y precede al de mañana en Elche, sobre Inmigración y que contará con la presencia del ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui.

Asimismo, el PSOE celebrará el último fin de semana de enero en Zaragoza una convención municipal mientras que la cita de carácter autonómico tendrá lugar en Sevilla los días 12 y 13 de febrero.

En La Nueva España...

En La Nueva España...

El control judicial a las normas aprobadas por los parlamentos

Democracia, jueces y Estado de derecho 

ALEJANDRO HUERGO LORA CATEDRÁTICO DE DERECHO ADMINISTRATIVO

No es habitual que un Tribunal Constitucional rectifique abiertamente su jurisprudencia y cambie de criterio de forma expresa sobre alguna cuestión. Casi siempre se justifica el nuevo criterio como una evolución del anterior o se argumenta que el caso a resolver es, en realidad, distinto de los decididos previamente. Por ello hay que prestar atención cuando el ya cesante y casi relevado Tribunal Constitucional de la presidencia de Casas Baamonde (en Estados Unidos es común designar a las sucesivas formaciones del Tribunal Supremo por el nombre de su respectivo presidente), tan maltratado y mal tratado por casi todos, unos por menospreciarlo públicamente y otros por impedir su renovación o forzarla en condiciones escasamente dignas, finaliza su mandato con una rectificación expresa en su sentencia 78/2010.

 

En esta decisión, el tribunal reconoce, cambiando la doctrina seguida en otras anteriores, que todos los jueces y tribunales (es decir, no sólo el propio TC) pueden inaplicar (dejar a un lado, sin aplicarlas) aquellas leyes estatales o autonómicas que consideren sin ninguna duda incompatibles con el derecho comunitario, incluso sin necesidad de consultar expresamente al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y sin esperar a que éste se pronuncie. El nuevo criterio del TC es, sin duda, el correcto y el que exigen el derecho comunitario y la jurisprudencia del Tribunal de Luxemburgo. Para éste, las normas comunitarias prevalecen, sin más, sobre las nacionales, y esa primacía debe ser reconocida y aplicada por todos los órganos judiciales (convertidos así en jueces comunitarios) y no sólo por los tribunales constitucionales de cada Estado miembro. Los tribunales de los estados miembros tienen el derecho y el deber de dejar a un lado las normas nacionales contrarias al derecho comunitario, sin que para ello necesiten el aval del Tribunal de Justicia, cuya intervención sirve más bien para evitar el peligro contrario, es decir, garantizar que los tribunales nacionales no otorgan una indebida primacía a sus propias normas sobre las comunitarias.

 

No se trata de una cuestión puramente teórica: dentro de poco veremos desfilar ante los tribunales españoles de lo contencioso-administrativo no pocas leyes autonómicas -y alguna estatal- cuya compatibilidad con el derecho comunitario (y, en particular, con la directiva de servicios) tendrá que ser fiscalizada por esos tribunales, normalmente con la ayuda del Tribunal de Justicia de Luxemburgo, pero no necesariamente en todos los casos.

 

Aunque ello parezca una obviedad y una exigencia casi mecánica del funcionamiento del sistema, en realidad supone el abandono de dogmas muy arraigados (como el que proclama el sometimiento del juez a la ley, que sería intocable para él), a la vez que una cierta aproximación al modelo norteamericano y, como en otros casos, la penetración por la vía europea de un postulado que los constituyentes de 1978 no quisieron aceptar.

 

En Europa, la idea rousseauniana de que la ley, como producto de los representantes del pueblo, es casi soberana y desde luego intocable para esos «funcionarios» que serían los jueces mantuvo su vigencia hasta que la trágica experiencia del nazismo puso de manifiesto el grado de injusticia y de barbarie que pueden incorporar las leyes. A partir de entonces se impone, sobre todo en los países que salen de regímenes totalitarios (Alemania e Italia, primero; Portugal, España y Grecia, después, y, por último, los países del este de Europa), la idea de que la ley está sometida a la Constitución (que contiene los principios y los derechos mínimos, fuera de los cuales toda ley es arbitraria), y que los jueces deben verificar la conformidad de toda ley con la Constitución. Esta idea, que en Estados Unidos funciona con normalidad desde 1803, en Europa sólo se impone a partir de 1945 (con la única excepción de Austria, donde comenzó a aplicarse en 1920), y, aun así, con una significativa matización. Y es que mientras que en Estados Unidos cualquier juez puede inaplicar una ley si la considera contraria a la Constitución (aunque su decisión puede ser corregida por tribunales superiores hasta que el Tribunal Supremo establece la doctrina vinculante para todos), en Europa no se quiso nunca dejar ese poder en manos de los jueces, sino que se reservó y se reserva hasta el día de hoy a los tribunales constitucionales, que son órganos mucho más sometidos que los demás a la capacidad de influencia de quienes hacen las leyes, es decir, los parlamentos, que son quienes designan a la mayoría de sus miembros.

 

Aunque en Europa tenemos plenamente asumida la figura del Tribunal Constitucional, en su origen se encuentra ese miedo o prevención ante los tribunales ordinarios, que el ejemplo norteamericano demuestra que no es en modo alguno imprescindible. De hecho, la existencia del Tribunal Constitucional causa no pocas disfunciones, puesto que, como observan numerosos norteamericanos cuando estudian nuestros sistemas jurídicos, en España (o en Alemania, Italia, etcétera) existen dos tribunales supremos, lo que es natural que lleve a frecuentes enfrentamientos nada edificantes y que entre nosotros se agudizan con el cainismo que nos caracteriza. Sirvan como ejemplo la actual pugna sobre la prescripción de los delitos y las menos recientes sobre la indemnización por las vulneraciones al derecho al honor o sobre la responsabilidad civil de los propios magistrados del TC, a los que la Sala 1.ª del Tribunal Supremo condenó hace unos años con indisimulada satisfacción.

 

Sólo a la vista de esta diferencia «cultural» entre Europa (cuya mentalidad tradicional se exacerba en el caso español) y Estados Unidos se entienden muchos fenómenos recientes. Así, en el larguísimo período de tramitación de los recursos de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006, y en los comentarios posteriores a las sentencias del TC que los estimaron parcialmente, se sucedieron decenas de «tomas de posición» cuyos autores se rasgaban las vestiduras ante la posibilidad de que un tribunal «no democrático» osara corregir una ley que había sido aprobada «por dos parlamentos», que representaba «un pacto político» o que había sido, incluso, ratificada en referéndum. Hubo quien pasó del lamento e intentó encontrar argumentos jurídicos para demostrar que el TC sencillamente no podía enjuiciar una norma de este tipo.

 

Sin embargo, mientras entre nosotros se sucedían los razonados ayes ante el ultraje perpetrado por el TC, en California un tribunal declaraba inconstitucional la ley, aprobada en referéndum, que prohibía las bodas entre personas del mismo sexo. A unos les gustó y a otros, no, pero lo que a nadie se le ocurrió en Estados Unidos fue criticar que una ley ratificada por el pueblo pudiera ser expulsada del ordenamiento jurídico por un tribunal «no democrático». Del mismo modo (y poniendo ahora un ejemplo de signo político contrario), se especula desde hace meses con la posibilidad de que uno o varios tribunales norteamericanos (no precisamente el Supremo, cuya intervención se demorará) suspendan aspectos importantes de la ley de reforma sanitaria impulsada por el presidente Obama, habiendo comenzado ya un juego de recursos e impugnaciones que parece probable que termine con esa suspensión. De nuevo se asume esa posibilidad como una regla más del sistema, en abierto contraste con lo que sucede entre nosotros.

 

Conviene destacar que ese poder de los jueces se acepta, aunque se sabe que los tribunales son humanos y falibles, y aunque, de hecho, el grado de ideologización de la justicia norteamericana va en aumento y no tiene mucho que envidiar al de la española, si bien se produce por vías diferentes. Esa politización de los tribunales no se debe en Estados Unidos (sí en España) a la existencia de asociaciones que, actuando como trasunto de los partidos políticos, tengan una influencia decisiva en el nombramiento de los integrantes de los tribunales más importantes, sino a la potestad directa de nombramiento que ostentan el presidente y los gobernadores de los estados, así como a la posibilidad que tienen algunas empresas y organizaciones de presionar a los jueces mediante la financiación de sus campañas electorales en aquellos estados en que los jueces, o algunos de ellos, son de elección popular. Recientemente, el Tribunal Supremo ha declarado algo obvio: que los jueces deben abstenerse cuando estén en juego asuntos que afecten a empresas que han financiado su campaña electoral, poniendo sobre la mesa algo que hasta hace poco se ocultaba púdicamente. También hay que recordar que en estos momentos existe un número significativo de vacantes en los tribunales federales que aún no han sido cubiertas porque el Senado demora la confirmación de los nombramientos propuestos por el presidente Obama.

 

La dificultad que entre nosotros se percibe para reconocer a los jueces ese importante papel en defensa de la libertad también frente a las leyes (a la que se añade, por otro lado, la escasa disposición de no pocos tribunales a tomar este tipo de decisiones incómodas) tiene que ver, probablemente, con un defecto de percepción que sólo el tiempo irá corrigiendo: la idea de que, conseguida la elección democrática de los gobernantes, la corrección jurídica de lo que hagan pasa a ocupar un segundo plano. Se trata de una idea errónea, porque tan importante como la elección democrática de los autores de las leyes es la garantía de que éstas respeten los principios mínimos y los derechos fundamentales recogidos en la Constitución (y ahora, también, en el derecho comunitario). La insistencia, habitual en España, en la importancia de la participación electoral y la correlativa crítica a aquellas sociedades (como, por ejemplo, la norteamericana) de baja participación ocultan a veces un hecho innegable, y es que en muchos casos quien se abstiene en esos países no lo hace porque le dé igual lo que suceda, sino porque sabe que lo más importante para él (el respeto de su libertad y propiedad, para empezar) no depende de cuál sea el partido mayoritario, sino que está garantizado por la Constitución. Ésa es una diferencia no pequeña y que desde luego no cabe ignorar, entre los sistemas políticos sólidos y los subdesarrollados, donde, como en Venezuela, el caudillismo democrático puede poner en cuestión, si obtiene la mayoría suficiente, todos los mecanismos de garantía constitucional y el Estado de derecho está en cuestión en cada proceso electoral.

“El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público”. Informe encargado por el CES…

“El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público”. Informe encargado por el CES…

VER INFORME INTEGRO

El CES asegura que el envejecimiento de la población «no disparará» el gasto sanitario

Un estudio calcula que en 2019 el desembolso por medicinas será un 5% mayor que ahora.

«Necesitaremos más enfermeras y menos médicos», dice su autor

15.01.11 - R. MUÑIZ | OVIEDO, en El Comercio.

Un 25% de la población asturiana estará por encima de los 65 años. Así lo anunciaron hace unos meses los expertos del Instituto Nacional de Estadística (INE) con un trabajo que esboza cómo será la región en 2019. Ahora sabemos un poco más. El envejecimiento de la población producirá «sólo un leve» incremento del gasto farmacéutico. Eso sí, las dolencias cambiarán. Seremos una población que precisará «más enfermeras y menos médicos». Son desequilibrios que entran dentro de lo que la administración puede asumir, pero «si no tomamos medidas para rectificar en esta década que acaba de empezar, los gastos sí empezarán a dispararse a partir de 2020».

La advertencia la lanzó ayer Manuel Hernández Muñiz, doctor en Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Oviedo que ha estado los dos últimos años calculando 'El envejecimiento de la población en Asturias. Consecuencias económicas e impacto sobre el gasto público'. Así se titula el informe que ha realizado para el Consejo Económico y Social (CES) y en él aclara que si en 2009 los asturianos consumieron medicinas por valor de 310,9 millones de euros, la envejecida población de 2019 gastará sólo un 4,9% más.

El encarecimiento es por tanto «muy tenue», según el autor, y tiene una explicación. Aunque la factura que causan quienes tienen entre 60 y 64 años se incrementará un 14,2%, «los grupos de edad más jóvenes producirán recortes en el gasto». En 2009 por ejemplo los asturianos con edades comprendidas entre los 20 y los 49 años precisaron 43,3 millones de medicamentos; diez años más tarde exigirán 37,5 millones.

El estudio de Hernández Muñiz también desgrana cómo al cambiar la estructura poblacional, también variarán las necesidades sanitarias. Si en 2009 se registraron 110.112 hospitalizaciones, una década después los ingresos menguarán un 0,2%. En la misma proporción bajarían las consultas médicas en atención primaria. El contrapunto lo ponen los servicios de enfermería, que recibirán un 3% más de peticiones. «La ganancia de peso relativo del grupo poblacional de los mayores, que usa de forma más intensa estos servicios, aumenta las consultas de enfermería en mayor grado», expone el informe.

La tendencia hasta aquí descritas resumen una evolución regional, pero dentro de esta Asturias hay muchas diferentes. Así, por ejemplo, concejos como Belmonte, Illano, Amieva y Somiedo tienen una proporción de mayores de 65 años que duplica a los territorios que más jóvenes atraen: Llanera, Noreña, Castrillón y Siero.