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OPINION

Desde mi ventana lo veo así …

Desde mi ventana lo veo así …

“VUELVA VD. MAÑANA”, TAMBIEN CON SU MEDICO DE CABECERA …

Que empiece a haber lista de espera en la Atención Primaria y que ésta sea una cuestión puntual producto del incremento de la patología invernal, a la que se suma la imposibilidad de reforzar esos “picos de demanda” con más profesionales por falta de éstos, o que sea algo instado o alentado, de manera premeditada, como consecuencia de las discrepancias de un sector de los médicos de los centros urbanos de la región contrarios a las reformas propuestas por la Consejería de Sanidad; son dos cosas diametralmente opuestas.

 

Ante la primera, el apoyo y comprensión de la población, es algo casi obligado.

 

Pero con la segunda, no sólo no caben apoyos sino ni la más mínima duda de que se nos está haciendo rehenes, como ciudadanos, de una más que dudosa pugna laboral entre un sindicato corporativo, y la administración sanitaria regional que cuenta con el apoyo de los dos sindicatos de clase mayoritarios en la Comunidad Autónoma.

 

La cuestión de si es una cuestión u otra podría ser dudosa, pero de las declaraciones a los medios de comunicación de los “representantes” de esa parte de los médicos de la Atención Primaria contrarios a la llamada “reforma Quirós”, se deduce con toda claridad que estamos ante el segundo supuesto.

 

¡¡Y aún así se atreven a pedir el apoyo ciudadano!!

 

Esto va mucho más allá de dejar perplejo a cualquiera. Esto, simple y llanamente, es un acto de cinismo desmesurado e insultante.

 

Hasta hace bien poco cuando los médicos de la Atención Primaria hablaban de los “10 minutos por paciente” y, con bastante más elaboración y rigor que ahora, añadían a ello las propuestas de medidas en la línea de liberar tiempos de burocracia u otras cosas menores para lograr ese objetivo, todos veíamos con buenos ojos esa demanda. Ahora que algunos la utilizan para protestar por las guardias que tienen la obligación de hacer o porque no quieren que haya consulta de tardes, la dignificada demanda de la que, además, seríamos los ciudadanos principales beneficiarios, empieza, por desgracia, a pervertirse.

 

De hecho todo apunta a que si no se les hubiera obligado a hacer guardias o tardes, nadie hubiera generado esta situación que ahora empieza a producir listas de espera en algún que otro Centro de Salud … y todo con la excusa de los “10 minutos” … 

 

Es más que evidente que ninguno de los profesionales que ahora están implicados en esta confrontación creyeron nunca en eso y por extensión, puesto que esa medida era la más representativa de la mejora de la Atención Primaria, creen ni creyeron tampoco en ningún cambio para mejorar.

 

Nos tuvieron de rehenes entonces y vuelven a intentarlo de nuevo ahora.

La A. Primaria, y toda la sanidad, está necesitada de cambios. Puede que la llamada “reforma Quirós” no sea la solución plenamente acertada, pero si tenemos que tener claro que lo que no es solución ninguna es la de quienes radical y frontalmente se oponen …. Sus acciones y hechos les delatan: Citas para dentro de dos o tres días o que le atenderé al final de la consulta, es lo más parecido al “vuelva Vd. mañana” que ya criticó nuestro ilustre Mariano José Larra …

 

Arturo M. G.

Artículo de opinión publicado por La Nueva España el pasado día 13 de octubre

Artículo de opinión publicado por La Nueva España el pasado día 13 de octubre

La viabilidad del sistema sanitario, una responsabilidad común

La necesidad de contener el gasto con una mayor eficiencia

 

Artículo de Manuel Sarachaga, miembro del grupo de economía de UPyD y responsable de la sub-área económica del CT de Asturias.

 

La prestación pública de servicios sanitarios constituye sin duda uno de los pilares del denominado «Estado del Bienestar», y la misma Constitución reconoce en su artículo 43 el derecho de todos los ciudadanos a la protección de su salud.

La relevancia de la Sanidad como necesidad social se refleja en el hecho de que la actividad económica generada por los servicios sanitarios representa ya un 8% del PIB, con una destacada participación de aquellos que son prestados públicamente, que por sí mismos alcanzan el 6%, triplicando el peso existente a comienzos de los 70.

No obstante, y a pesar de que los servicios sanitarios tienen mayoritariamente carácter público, tal como se desprende de las cifras, es preciso tener en cuenta que la preservación de la salud no responde estrictamente a la definición económica de un bien público, lo que significa que los servicios asociados a tal fin pueden ser igualmente prestados, y de hecho lo son, desde la iniciativa privada. De tal forma que la clara preferencia que los ciudadanos muestran por una Sanidad pública no constituye por sí misma una condición suficiente para garantizar su continuidad, ya que las limitaciones a las que se encuentra sometida cuestionan de forma permanente su viabilidad frente a otras alternativas, situación que se hace evidente en nuestra Comunidad.

La Sanidad asturiana cuenta sin duda con innegables virtudes, siendo una de las mejor valoradas por los ciudadanos. Dispone de un elevado nivel de infraestructuras, tanto en atención primaria como en especializada, y de más de 15.000 profesionales, lo que le permite desarrollar una gran actividad asistencial. Por contra, debe hacer frente a una creciente demanda, impulsada por el continuo envejecimiento y la dispersión de la población, a unas mayores exigencias de calidad en el servicio y a una rigidez interna que dificulta una rápida adaptación a nuevas demandas. Pero por encima de todo debe afrontar el gran reto que supone su sostenibilidad financiera.

El coste sanitario supera en Asturias los 1.400 millones de euros, lo que equivale a casi el 40% del gasto público autonómico, cuantía que crece de forma sostenida desde la transferencia de competencias. De los 897 euros por habitante del año 2002 se ha pasado a una cifra que supera ya los 1.350 euros per cápita -un 50% más-, con un ritmo de crecimiento superior al alcanzado por el PIB nominal o la inflación acumulada durante el mismo período. Por otra parte, este nivel de gasto per cápita es uno de los más elevados del país, y su continuo incremento desborda los recursos aportados por el sistema de financiación de las CCAA.

Las alternativas para garantizar la supervivencia del sistema público de Salud tal como hoy lo conocemos, pasan por incrementar los recursos destinados a su financiación -esto es, mayor presión fiscal o desvío de recursos públicos procedentes de otras partidas- o por contener el crecimiento del gasto. La primera de las vías no parece factible por el previsible rechazo popular y el coste político asociado, pero es especialmente inviable en un entorno de crisis económica en el que los recursos públicos no sólo no crecen, sino que sufren un deterioro muy importante. Al mismo tiempo, esta alternativa es incompatible con la necesidad que tiene nuestra economía de incrementar su competitividad internacional, ya que el incremento de la carga tributaria para financiar la Sanidad recaería sobre los factores productivos y se trasladaría directamente a los costes y precios de nuestros productos.

Por tanto, aunque es probable que la Sanidad pública logre detraer recursos de otras finalidades públicas, la vía principal, necesaria y obligada para garantizar su futuro sin deterioro es la contención del gasto a través de una mayor eficiencia. Esta máxima no es sólo aplicable a la Sanidad, sino que en un entorno globalizado de competencia internacional, los servicios públicos a largo plazo serán más eficientes o no serán. Y, en consecuencia, los mayores defensores de los servicios públicos serán aquellos que luchen por la búsqueda permanente de su eficiencia.

En un modelo descentralizado y desmembrado en 17 sistemas, en el que se han perdido ya ciertas ventajas propias de la centralización (ahorros derivados de un mayor tamaño -las denominadas economías de escala-, mayor coordinación, equidad y homogeneidad de los servicios prestados en todo el territorio nacional, etc) en favor de la cercanía al ciudadano, se hace más urgente que nunca ligar la gestión de los servicios autonómicos al uso eficiente de los recursos, para proveer a los ciudadanos del mayor bienestar posible al mínimo coste posible.

Esta obligación incumbe a todas las partes implicadas, esto es, usuarios, gestores y profesionales.

En primer lugar, los usuarios, como máximos interesados en preservar un sistema sanitario público eficiente y de calidad, debemos realizar un uso racional del mismo. El elevado grado de satisfacción mostrado debe ser paralelo a la asimilación de que el sistema soporta un importante y creciente coste que, dadas las limitaciones de recursos económicos, impide satisfacer de forma inmediata todas y cada una de las demandas de los ciudadanos.

Por su parte, los gestores públicos, como últimos responsables de hacer realidad la supervivencia del sistema, han de tener el valor de definir e implantar un claro modelo de futuro basado en la eficiencia, que huya de las improvisaciones y que, teniendo al usuario como eje central del sistema, involucre e incentive al máximo al profesional, busque de forma permanente su colaboración y le permita un adecuado desarrollo en su carrera.

Y por último, los profesionales, que constituyen la columna vertebral del sistema y son un elemento imprescindible para lograr el objetivo propuesto, dada su condición de responsables y gestores directos de los recursos disponibles. Su compromiso con la Sanidad pública es por tanto un elemento crucial, sin el cual el modelo definido, sea cual sea, fracasará. Este compromiso exige a cambio el adecuado reconocimiento y valoración de su desempeño, un mayor grado de autonomía en la gestión de los recursos y un incremento en los incentivos ligados a ésta. Al igual que los usuarios, han de ser plenamente conscientes de las limitaciones existentes, de la necesidad permanente de colaboración y mejora, y de la importancia de adecuar sus demandas a las posibilidades del sistema.

El acuerdo alcanzado esta semana entre los representantes de la Administración y de los trabajadores no puede ser interpretado más que como un éxito y un avance para todos los asturianos. No obstante, ante los numerosos conflictos que se repiten periódicamente y a la luz de los planteamientos expuestos, es urgente e inaplazable que cada una de las partes implicadas analice sus planteamientos de fondo y su responsabilidad sobre la viabilidad futura del sistema, y por encima de todo, reflexione acerca de la imperiosa necesidad de jerarquizar y priorizar objetivos y valores en aras de preservar la Sanidad de todos.

Entrevista a nuestro Secretario General …

Entrevista a nuestro Secretario General …

JOSÉ ANTONIO CARNERO SEC. GRAL. DE LA FEDERACION DE SANIDAD DE CC.OO.

«El acuerdo tiene en cuenta a todos los trabajadores»

«El Sespa podía cambiar la jornada por decreto. Eso lo sabía el Simpa, pero se lo calló»

 

14.10.08 - L. F., GIJÓN, para EL COMERCIO

 

Hace ocho meses CC OO estaba en las antípodas de la Administración celebrando una huelga en el sistema sanitario público que apenas tuvo repercusión mediática y social. Ahora, dicho sindicato acaba de firmar un acuerdo que ha traído algo de calma a las revueltas aguas de la sanidad asturiana. José Antonio Carnero, celador y secretario general de la Federación de Sanidad de CC OO, defiende en esta entrevista el pacto sanitario rubricado con el Principado, que asegura «no nos pasará ningún tipo de factura ya que es bueno para todos, sobre todo, para los pacientes».

 

-¿Qué destacaría del acuerdo?

-Que tiene en cuenta a todos los trabajadores y no sólo a una parte.

 

-Lo dice con sorna. ¿Se refiere a alguien en particular?

-Cada uno sabe dónde ha querido estar en esta negociación.

 

-¿Y dónde estuvo Comisiones Obreras?

-En lograr mejoras para los trabajadores sin olvidarnos del paciente y la sostenibilidad del sistema sanitario.

 

-El Sindicato Médico dice que CC OO ha estado del lado de la administración...

-El Simpa que diga lo que quiera. Ellos han quedado fuera y están rabiados. Debería haber actuado con más responsabilidad en vez de estar diciendo mentiras todo el día.

 

-Tardes en Primaria. Eso no gustará mucho a los trabajadores que representa, ¿no cree?

-El acuerdo lo que dice es que cada centro de salud puede negociar el modelo que mejor le convenga.

 

-Sí, pero trabajando hasta las 20 horas.

-El Sespa podía modificar la jornada por decreto, ya que en los acuerdos de 2005 el Cemsatse (médicos y enfermeros) introdujeron la posibilidad de cambiarla. Eso lo sabía muy bien el Simpa, pero se lo calló.

 

-¿No siente usted que le ha allanado el camino al Sespa en un tema que, sin CC OO y UGT, no habría salido adelante?

-Insisto, lo hubiesen hecho por decreto. De esta manera les obligamos a modificar su propuesta y a aceptar antiguas reivindicaciones que no se habían cumplido.

 

-¿La sombra del pacto de gobierno está detrás de este acuerdo sanitario?

-En absoluto. Nosotros somos beligerantes cuando tenemos que serlo, con pacto o sin él.

Entrevista al responsable del sector salud de UGT …

Entrevista al responsable del sector salud de UGT …

ANDRÉS TRECEÑO SECRETARIO DE SALUD DE UGT

«El Sindicato Médico fue un poco miope y se equivocó»

 

«UGT y yo mismo estamos muy tranquilos con la firma del acuerdo»

 

14.10.08 - LAURA FONSECA, GIJÓN, para El Comercio

 

El pasado jueves, con su firma y la de CC OO, Andrés Treceño, secretario de Salud de la Federación de Servicios Públicos de UGT, logró evitar que desde hoy -y hasta el viernes próximo- los hospitales y centros de salud se vieran sumidos en una huelga médica en demanda del incremento del precio de las guardias. En esta entrevista, este urólogo del Hospital Álvarez-Buylla explica por qué decidió rubricar el acuerdo que modificará el modelo de Atención Primaria con la creación de consultas de tarde y cuya aplicación tiene a médicos y enfermeros (…) en pie de guerra.

 

-¿Por qué es bueno el acuerdo sanitario?

-Porque es una apuesta decidida por la sanidad pública y porque permitirá que todos los trabajadores, no sólo los médicos, construyamos un mejor modelo de salud. Además, el acuerdo incluye junto al aumento de las guardias, reivindicaciones como el concurso de traslados y el pago del segundo nivel del desarrollo profesional.

 

-Pero también modificará la jornada laboral en Primaria elevándola hasta las 20 horas. ¿Cómo recibirán esto los trabajadores?

-El anterior acuerdo de jornada fijaba un horario de 8 a 15 horas con carácter general, pero no exclusivo. El Sespa podría haberlo modificado por decreto.

 

-Los sindicatos médico y de enfermería están que trinan. ¿Cree que UGT podrá aguantar el tirón o le acabará pasando factura?

-Mi sindicato y yo mismo estamos muy tranquilos con la firma del acuerdo.

 

-El Simpa acusa a UGT y CC OO de haber vendido la Atención Primaria.

-Yo no entro a valorar la estrategia que siguió cada sindicato, pero creo que el Simpa se ha equivocado en sus planteamientos. Digamos que han sido un poco miopes. Es una pena porque personalmente creo que deberían estar dentro del acuerdo.

 

-Cuando el PP intentó en su día implantar las unidades de gestión clínica, UGT se echó las manos a la cabeza. ¿Qué ha cambiado para que ahora bendigan esa figura?

-Nosotros no bendecimos nada. Simplemente hemos contribuido a sentar las bases de un nuevo modelo netamente público. Ahora es el Gobierno el que tiene que desarrollarlo.

-¿Qué garantía de éxito tendrá un modelo con los médicos y enfermeros en contra?

-Nunca hay garantía de éxito.

A nuestra sanidad no le pasará lo que ocurre en Madrid …

A nuestra sanidad no le pasará lo que ocurre en Madrid …

Gestión clínica: el reto de mejorar el sistema sanitario

ELENA ARIAS

El Servicio de Salud del Principado (Sespa) tiene a su cargo la prestación de servicios sanitarios a la población asturiana. Y debe cumplir su cometido atendiendo a criterios de eficiencia, pero también con una inequívoca voluntad de garantizar la financiación y provisión pública de los servicios que ofrece a la ciudadanía.

 

Han transcurrido más de veinte años desde la publicación de la ley General de Sanidad. El Sistema Nacional de Salud se mantiene vigente y las comunidades autónomas han puesto en marcha y desarrollado propuestas estratégicas, algunas de las cuales difícilmente pueden contribuir a la consolidación y sostenibilidad de un sistema universal, equitativo, accesible y eficiente como el que propugna la citada ley. El caso más flagrante podemos encontrarlo en la Comunidad de Madrid, donde con financiación pública están proliferando fórmulas de provisión privada de servicios sanitarios.

 

No es el caso de Asturias. Tanto la ciudadanía como el Gobierno asturiano quieren un sistema sanitario que garantice la provisión pública de los servicios. Pero también quieren sostenerlo en el tiempo, que sea viable, pero haciéndolo mejor y a unos costes que nos permitan afrontar serenamente el futuro.

 

Los ciudadanos están satisfechos con la atención que reciben. ¿Por qué entonces cambiar el modelo? ¿O se trata más bien de una moda? ¿Qué es esto de la gestión clínica? ¿Vamos a privatizar la Sanidad asturiana? ¿Es una manera de «obligar a hacer tardes»?

 

Probablemente, si preguntásemos a los ciudadanos o a los profesionales acerca de algunas cuestiones, como por ejemplo si existe una coordinación efectiva entre atención primaria (medicina de familia) y atención especializada (especialistas, medicina hospitalaria) que evite la repetición de exploraciones o pruebas diagnósticas y el aumento de los tiempos de espera, o si existe una participación efectiva de la ciudadanía en aspectos clave para su autocuidado, utilización de los recursos sanitarios y actividades de su centro de salud, podríamos comprobar que la actual situación es francamente mejorable.

 

Asimismo, las tareas administrativas consumen un tiempo importante del personal sanitario, que debe orientarse a la actividad clínica. Esta situación repercute también desfavorablemente en la asistencia y la gestión ordinaria de los centros.

 

Y esto es así porque, a pesar de los esfuerzos realizados, las fórmulas de gestión referidas a la provisión de servicios sanitarios no han logrado establecer la necesaria coordinación entre atención primaria y especializada. El modelo vigente mantiene una estructura vertical claramente diferenciada, orientada más al servicio y la especialidad que a la atención al proceso y al ciudadano. Para establecer un marco cooperativo, de trabajo en equipo, orientado al proceso es necesario revisar el modelo, contando con el compromiso e implicación de la Administración sanitaria, de todos sus trabajadores, y con la participación efectiva, que no formal, de la ciudadanía.

 

En este marco se inscribe la gestión clínica, una herramienta para tratar de mejorar lo que hacemos, el modo de hacerlo y los recursos que se emplean, sin olvidar que en el centro del proyecto está el ciudadano y la atención al proceso asistencial, y procurando el mejor clima laboral posible.

 

Hablamos de gestión: actuar sobre una situación dada para tratar de alcanzar un resultado. Hablamos de gestión clínica: actuar en el marco de la actividad clínica, con intervención directa de los profesionales (los «clínicos»), quienes, haciendo suyo el proyecto, se implican en él para mejorarlo, generar conocimiento y difundirlo.

 

¿En qué consiste, pues, el modelo de gestión clínica? En una remodelación organizativa cuya principal expresión es la incorporación de los profesionales a la gestión de los recursos que utilizan en su práctica diaria. Supone una transmisión de responsabilidad de la Administración sanitaria hacia los profesionales en un ejercicio de confianza mutua que permita llevar adelante este proceso con éxito en beneficio de los ciudadanos y de los trabajadores.

 

Los ejes del modelo se sintetizan en: existencia de un marco general para toda la comunidad autónoma; mejora de la calidad de la atención al ciudadano; mayor participación colectiva efectiva; descentralización organizativa; autonomía de gestión; responsabilidad compartida; transferencia de mejoras entre profesionales; implicación de todos los profesionales; dirección por objetivos.

 

Los objetivos generales de este modelo se centran en optimizar los resultados de la actividad clínica, aproximando la toma de decisiones al entorno, mejorando la eficacia y efectividad de la práctica clínica y utilizando adecuadamente los medios diagnósticos y terapéuticos. Los profesionales pueden participar en la organización del sistema sanitario, contribuyendo decisivamente a la sostenibilidad del mismo.

 

El modelo de gestión clínica exige también asumir un modelo de calidad que permita autoevaluación por los propios profesionales y evaluación externa. Asimismo, se establecerán cauces reales de participación de asociaciones y movimientos sociales.

 

Por lo que respecta a los profesionales, se abre la posibilidad de participar activamente en la gestión, con una organización flexible, sin riesgos en cuanto al régimen de prestación de servicios, que se mantiene como hasta ahora.

 

El acuerdo que se firmó el 8 de octubre en la Mesa General de la Función Pública legitima la puesta en marcha del modelo, que la administración sanitaria iniciará estableciendo un pilotaje en cinco centros de atención primaria de Asturias de las áreas III, IV, V, VII y VIII. A partir de este momento se iniciará un proceso de evaluación continua. El objetivo es generalizar el modelo a partir de 2010 para todos los niveles asistenciales.

 

El nuevo modelo supone la oferta de servicios sanitarios en atención primaria en jornada ordinaria de 8 a 20 horas. Una medida que responde a una necesidad real de la ciudadanía que precisa recibir atención por su médico de familia en dicho tramo horario (no podemos olvidar que prestamos un servicio público esencial) y que debe formar parte del cuerpo del modelo, como el resto de sus elementos: autonomía de gestión, autoorganización, responsabilidad compartida, plan de objetivos, mecanismos de cooperación, trabajo en equipo e integración de niveles.

 

¿Qué no es la gestión clínica? No es una fórmula para privatizar el servicio público. No es una fórmula para perjudicar a ningún colectivo profesional o disminuir el reconocimiento de las competencias de la enfermería. No es una fórmula para imponer una jornada o un horario. No es una fórmula para hacer las cosas peor o para bloquear la participación ciudadana.

 

Llega ahora el momento de trabajar juntos en un proyecto nuevo, en un ejercicio de responsabilidad conjunta que nos demanda la ciudadanía, en un esfuerzo común por mantener y sostener una sanidad pública de calidad en Asturias.

 

Elena Arias es gerente del Sespa. Firma este artículo en colaboración con Ana Luz Villarías, subdirectora general de Gestión Clínica y Calidad del Sespa.

EN CORTO Y PARA LEER ¿ENTRE LINEAS? …

EN CORTO Y PARA LEER ¿ENTRE LINEAS? …
  • Resulta curioso observar cómo de un tiempo a esta parte, profesionales médicos “representantes” de algo – sino sus declaraciones no serían reproducidas en ningún medio de comunicación -, han pasado del lenguaje del “nosotros los médicos” al del “nosotros los médicos y enfermeros/as” …

 

Algún día igual me sorprenden – agradablemente, dicho sea de paso – con un “nosotros los profesionales de la salud miembros del equipo multidisciplinar de …”

¡¡Tiempo al tiempo!!

 

  • Que el que fue Gerente de la Atención Primaria del área IV (Oviedo) entre 1986 y 1996 se nos descuelgue ahora con explicaciones “magistrales” sobre lo que son acuerdos que sólo lo parecen, los que son o no legales y las imposiciones; debíera ser altamente preocupante cuando, que yo recuerde, no negoció ni llegó a un acuerdo en su vida …

 

¡¡De imposiciones, eso sí, le reconozco toda la autoridad que quiera!!

 

  • Los problemas de las desigualdades potenciales en la oferta de servicios sanitarios a la población no son de ahora y, mucho menos, van a estar determinadas por la existencia o no del modelo basado en las “Unidades de Gestión Clínica” …

 

¿Es ahora igual el ciudadano asturiano de Llanes o Boal, por poner dos ejemplos, que el de Oviedo o Gijón? … Si alguien se atreve a contestar que si ¡¡alucinaré!!

 

  • Hoy se publica: «Aunque sean mayoría en la Administración autonómica, en el sector sanitario CC OO representa el 17% y UGT el 14%, frente al 30% de Cemsatse» -coalición entre facultativos y enfermeras-, recordó el Dr. Baldonedo. Para el Simpa y el Satse el acuerdo de las tardes «no tiene legitimación alguna».

 

Los datos ofrecidos por el representante del Simpa son falsos, pero incluso con ellos CC.OO. y UGT son más que Simpa y Satse … ¡¡sólo hay que sumar!!

 

Para los que quieran recordar los datos verdaderos son estos:

CC.OO..- 22,34% , Cemsatse.- 35,03%, UGT.- 15,74% … y cinco organizaciones sindicales más se reparten el resto…

En la Administración Autonómica, que es dónde se negocian y acuerdan las cosas, CC.OO. y UGT suponemos casi el 65% y Cemsatse es poco más del 10%

 

  • “Legitimidad”.- palabra muy frecuentemente usada estos días sin leerse primero su significado …

Hay, que yo haya encontrado, tres tipos de legitimidad (Max Weber): la democrática, la carismática y la racional … y ninguna de ellas admite el juego de que decir Simpa es sinónimo de médicos o decir Satse es sinónimo de enfermeros/as para concluir, a renglón seguido, con que como Cemsatse no está de acuerdo, todo lo que se Pactó entre el SESPA, CC.OO. y UGT no es legítimo …

 

 

Pero ¡¡nada nos debe extrañar a estas alturas!!

ARTÍCULO DE OPINION PUBLICADO AYER EN EL COMERCIO

ARTÍCULO DE OPINION PUBLICADO AYER EN EL COMERCIO

Servicio público y sindicalismo antipático

 

MÉDICOS. Lo que cada vez es más preocupante es la actitud del sindicalismo corporativo en la sanidad, que se opone a cualquier intento de mejora o innovación que el Gobierno asturiano trate de llevar a cabo y rechaza cualquier propuesta que implique responsabilidad más allá de algo que no sea ’su’ consulta.

 

11.10.08 - DACIO ALONSO, PRESIDENTE DE LA UNIÓN DE CONSUMIDORES DE ASTURIAS-UCE.

 

Desde la Unión de Consumidores de Asturias-UCE queremos felicitar a los sindicatos Comisiones Obreras y UGT y a los responsables del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) por el acuerdo alcanzado. Un acuerdo que sienta las bases para la apertura de los centros de salud de ocho de la mañana a ocho de la tarde y para avanzar en la mejora de la Atención Primaria a través de la reorganización de su gestión y funcionamiento.

En particular, la ampliación del horario de atención en los centros de salud supone acabar con una situación excepcional en el panorama de la atención sanitaria española -puesto que en el resto de las comunidades se presta atención en los centros de salud por la tardes- y satisfacer una demanda ampliamente sentida por los usuarios. Así, tal y como constatamos en una encuesta realizada por nuestra organización a una muestra estadísticamente representativa de la población asturiana, el 96% de las personas entrevistadas digo estar «bastante o muy de acuerdo» con que se preste atención sanitaria en los centros de salud por las tardes.

Pero no sólo queremos felicitar a CC OO y UGT por el pacto alcanzado, sino también por haber apostado fuertemente por el dialogo y la negociación y haber hecho compatible la defensa de las reivindicaciones laborales con el acuerdo para la mejora de la atención sanitaria a los usuarios, sin dejarse arrastrar y sepultar por determinados colectivos corporativos, exclusivamente interesados en defender los ’euros’ y los privilegios. Así, han facilitado la desconvocatoria de una nueva huelga, a todas luces abusiva e injustificada.

En efecto, los conflictos laborales en los servicios públicos son un asunto que no sólo nos preocupa a quienes tenemos como vocación representar los intereses de los usuarios, sino que también son motivo de atención y reflexión por parte de significadas voces del sindicalismo confederal.

Quien fuera dirigente de CC OO de Cataluña, J. L. López Bulla, resume la cuestión con claridad: «Las repercusiones del ejercicio de la huelga son diferentes en el escenario industrial que en los sectores que afectan directamente a la comunidad, esto es, a los usuarios de unos determinados servicios públicos, como, por ejemplo, la sanidad, la enseñanza y los transportes. Es diferente porque en los sectores industriales existen básicamente dos intereses contrapuestos: la empresa y los trabajadores que realizan el conflicto. En cambio, en los servicios públicos hay en presencia tres sujetos: la Administración, los trabajadores y los usuarios que están afectados por el ejercicio de la huelga. No tiene la mayoría de la ciudadanía ni arte ni parte en los motivos que originan los conflictos, pero si es con frecuencia presa de intereses corporativos». Y se pregunta López Bulla: «¿Se trata de eliminar el derecho de huelga en los servicios públicos esenciales? De ninguna de las maneras. Se trata de: a) entender la diferencia que existe entre el ejercicio de la acción colectiva en la empresa industrial y en los servicios esenciales de la comunidad; b) y, a partir del entendimiento de esa diferencia, contar con una practica consecuente con tal realidad de una ciudadanía no directamente concernida pero si afectada. Así, hacer compatible el derecho de huelga en los servicios públicos con los derechos de los usuarios, conlleva la potenciación de modelos de relaciones laborales fuertemente aposentados en la negociación. Está pendiente que entre la Administración y los sindicatos se acuerde un protocolo que haga posible la utilización habitual de la mediación y el arbitraje para resolver los conflictos».

Sin embargo, lo que es cada vez más preocupante es la actitud del sindicalismo corporativo en la sanidad, que se opone a cualquier intento de mejora e innovación que el Gobierno asturiano trate de llevar a cabo, y rechaza cualquier propuesta que implique responsabilidad más allá de algo que no sea ’su’ consulta. Un corporativismo empeñado en subordinar el sistema sanitario a los intereses de los profesionales, especialmente los médicos, en lo que puede calificarse abiertamente de intento de apropiación de la sanidad pública. Frente a ese rampante corporativismo decimonónico, a ese sindicalismo antipático o ’pesetero’ que se decía antes, sería muy positivo que tanto quienes tratamos de defender los derechos de los usuarios como el sindicalismo confederal coincidiésemos más a menudo por el bien de la ciudadanía y los servicios públicos.

ALGO POR NO ESTAR CALLADO FRENTE A LAS PATALETAS DE LOS NO FIRMANTES DEL ACUERDO DE AYER...

ALGO POR NO ESTAR CALLADO FRENTE A LAS PATALETAS DE LOS NO FIRMANTES DEL ACUERDO DE AYER...

Quizá debiera esperar a un momento más sosegado para hacer una reflexión sobre lo acordado ayer entre las organizaciones sindicales UGT y CC.OO. con las autoridades sanitarias regionales, pero no siempre lo aconsejable es lo oportuno, y con lo mucho que uno escucha y lee al respecto de este tema, resulta muy difícil – por no decir imposible – quedarse de espectador sin decir nada.

 

Siempre que una situación altamente conflictiva, como la que vivimos en los últimos días con la amenaza de huelga del Simpa - aunque sólo fuera aparente ( eso ya nunca lo sabremos…) -, se resuelve con un Acuerdo desmotivador de todos los posibles elementos de confrontación justificativos de la utilización de ese “ultimo” recurso para las organizaciones sociales, que es la huelga; debería ser celebrada como algo positivo. Sin embargo esto no es así en este caso.

 

Y eso, como no podría ser de otra manera, obedece a alguna razón.

 

Es la primera vez, que yo sepa, que quienes llegan a un Acuerdo y propician el retorno a la “paz social” no eran, previamente, convocantes de la “guerra social” – dicho esto así sólo en oposición a la anterior expresión, quede claro -. Pero, al fin y a la postre, algo que veo por vez primera: el Simpa desconvoca la huelga y no porque haya llegado a algún Acuerdo, sino porque quienes lo hacen son “otros” … que todo sea dicho de paso, a juicio de los ahora desconvocantes de las movilizaciones “son de representación anecdótica entre los médicos” …, o sea, los convocados.

 

Pudiera ser cierta esa aseveración, del renglón anterior, que hace algún trasnochado representante del Simpa, pero no sería menos cierto y oportuno tener presente que en la representación democrática el voto del peón vale exactamente lo mismo que el del ingeniero, y tampoco lo es que, en la actual sociedad, nadie, por mucha profesionalidad y titulación que tenga, decide ya por si sólo lo que nos afecta a todos.

 

Ya no hay “chamanes” ni “sacerdotes” cuyos conocimientos “mágicos” nos restituyen la salud a los que la perdimos. Ya no hay un “zapatero a tus zapatos” porque aunque no todos sepamos hacer zapatos, si todos entendemos de la calidad y valor de los mismos.

 

La salud ya ha dejado de ser el patrimonio de unos pocos ilustrados y ha pasado a ser un derecho inalienable de todos. Si los principales y reconocidos profesionales que ejercen la medicina, u otras muchas actividades profesionales en el campo de las ciencias de la salud, se sintieran un poco más al servicio de la sociedad y un poco menos “gurús” de lo que se debe hacer con el sistema sanitario, a su exclusivo juicio; las cosas actuales, el Acuerdo de ayer con CC.OO. y UGT sin ir más lejos, serían mejor entendidos y, sobre todo, muy aplaudidos.

 

No es así, en los ámbitos que tanto protestan ahora, porque si no lo hicieran como lo hacen estarían negando su propia esencia de ser. Y esa no es otra que la de defender y plantear “lo mio” aunque sea a costa de los demás … El problema es que esos “demás” somos todos los ciudadanos.

 

El Acuerdo de ayer, tal y cómo titulé en este Blog, es “Un Acuerdo mucho más allá de lo puramente laboral” y eso, nos guste o no nos guste, sólo lo pueden hacer los que lo firmaron.

 

Por eso ni firmó nadie más, ni nadie más va a hacer nada contra el Acuerdo, más que patalear.

 

Por suerte para algunos “las pataletas” pasan y se olvidan, pero ésta, yo desearía que no se olvidara con tanta facilidad … porque la sostenibilidad de nuestro ejemplar y orgulloso sistema sanitario público aún está por garantizar del todo, y en eso, será toda la sociedad a través de sus ámbitos de representación democrática – incluidas las organizaciones sindicales CC.OO. y UGT – quienes, como en Toledo con las pensiones, aporten los mimbres necesarios para fijar la garantía plena del sistema.

 

Ahí no creo que nos hagan falta ni el Simpa, ni el Satse, ni el Usipa, auque sus “representados” siempre serán bien recibidos.

 

Quizá eso haya sido uno de los principales logros de ayer con el Acuerdo.

 

Arturo M.G.