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OPINION

Artículo publicado en Le Monde diplomatique por Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC España -.

Artículo publicado en Le Monde diplomatique por Ignacio Ramonet – Consejo Científico de ATTAC España -.

La gran regresión

Está claro que no existe, en el seno de la Unión Europea (UE), ninguna voluntad política de plantarle cara a los mercados y resolver la crisis. Hasta ahora se había atribuido la lamentable actuación de los dirigentes europeos a su desmesurada incompetencia. Pero esta explicación (justa) no basta, sobre todo después de los recientes “golpes de Estado financieros” que han puesto fin, en Grecia y en Italia, a cierta concepción de la democracia. Es obvio que no se trata sólo de mediocridad y de incompetencia, sino de complicidad activa con los mercados.

¿A qué llamamos “mercados”? A ese conjunto de bancos de inversión, compañías de seguros, fondos de pensión y fondos especulativos (hedge funds) que compran y venden esencialmente cuatro tipos de activos: divisas, acciones, bonos de los Estados y productos derivados.

Para tener una idea de su colosal fuerza basta comparar dos cifras: cada año, la economía real (empresas de bienes y de servicios) crea, en todo el mundo, una riqueza (PIB) estimada en unos 45 billones (1) de euros. Mientras que, en el mismo tiempo, a escala planetaria, en la esfera financiera, los “mercados” mueven capitales por un valor de 3.450 billones de euros. O sea, setenta y cinco veces lo que produce la economía real…

Consecuencia: ninguna economía nacional, por poderosa que sea (Italia es la octava economía mundial), puede resistir los asaltos de los mercados cuando éstos deciden atacarla de forma coordinada, como lo están haciendo desde hace más de un año contra los países europeos despectivamente calificados de PIIGS (cerdos, en inglés): Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España.

Lo peor es que, contrariamente a lo que podría pensarse, esos “mercados” no son únicamente fuerzas exóticas venidas de algún horizonte lejano a agredir nuestras gentiles economías locales. No. En su mayoría, los “atacantes” son nuestros propios bancos europeos (esos mismos que, con nuestro dinero, los Estados de la UE salvaron en 2008). Para decirlo de otra manera, no son sólo fondos estadounidenses, chinos, japoneses o árabes los que están atacando masivamente a algunos países de la zona euro.

Se trata, esencialmente, de una agresión desde dentro, venida del interior. Dirigida por los propios bancos europeos, las compañías europeas de seguros, los fondos especulativos europeos, los fondos europeos de pensiones, los establecimientos financieros europeos que administran los ahorros de los europeos. Ellos son quienes poseen la parte principal de la deuda soberana europea (2). Y quienes, para defender –en teoría– los intereses de sus clientes, especulan y hacen aumentar los tipos de interés que pagan los Estados por endeudarse, hasta llevar a varios de éstos (Irlanda, Portugal, Grecia) al borde de la quiebra. Con el consiguiente castigo para los ciudadanos que deben soportar las medidas de austeridad y los brutales ajustes decididos por los gobiernos europeos para calmar a los “mercados” buitres, o sea a sus propios bancos…

Estos establecimientos, por lo demás, consiguen fácilmente dinero del Banco Central Europeo al 1,25% de interés, y se lo prestan a países como, por ejemplo, España o Italia, al 6,5%… De ahí la importancia desmesurada y escandalosa de las tres grandes agencias de calificación (Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s) pues de la nota de confianza que atribuyen a un país (3) depende el tipo de interés que pagará éste por obtener un crédito de los mercados. Cuanto más baja la nota, más alto el tipo de interés.

Estas agencias no sólo suelen equivocarse, en particular en su opinión sobre las subprimes que dieron origen a la crisis actual, sino que, en un contexto como el de hoy, representan un papel execrable y perverso. Como es obvio que todo plan de austeridad, de recortes y ajustes en el seno de la zona euro se traducirá en una caída del índice de crecimiento, las agencias de calificación se basan en ello para degradar la nota del país. Consecuencia: éste deberá dedicar más dinero al pago de su deuda. Dinero que tendrá que obtener recortando aún más sus presupuestos. Con lo cual la actividad económica se reducirá inevitablemente así como las perspectivas de crecimiento. Y entonces, de nuevo, las agencias degradarán su nota…

Este infernal ciclo de “economía de guerra” explica por qué la situación de Grecia se ha ido degradando tan drásticamente a medida que su gobierno multiplicaba los recortes e imponía una férrea austeridad. De nada ha servido el sacrificio de los ciudadanos. La deuda de Grecia ha bajado al nivel de los bonos basura.

De ese modo los mercados han obtenido lo que querían: que sus propios representantes accedan directamente al poder sin tener que someterse a elecciones. Tanto Lucas Papademos, primer ministro de Grecia, como Mario Monti, Presidente del Consejo de Italia, son banqueros. Los dos, de una manera u otra, han trabajado para el banco estadounidense Goldman Sachs, especializado en colocar hombres suyos en los puestos de poder (4). Ambos son asimismo miembros de la Comisión Trilateral.

Estos tecnócratas deberán imponer, cueste lo que cueste socialmente, en el marco de una “democracia limitada”, las medidas (más privatizaciones, más recortes, más sacrificios) que los mercados exigen. Y que algunos dirigentes políticos no se han atrevido a tomar por temor a la impopularidad que ello supone.

La Unión Europea es el último territorio en el mundo en el que la brutalidad del capitalismo es ponderada por políticas de protección social. Eso que llamamos Estado de bienestar. Los mercados ya no lo toleran y lo quieren demoler. Esa es la misión estratégica de los tecnócratas que acceden a las riendas del gobierno merced a una nueva forma de toma de poder: el golpe de Estado financiero. Presentado además como compatible con la democracia…

Es poco probable que los tecnócratas de esta “era post-política” consigan resolver la crisis (si su solución fuese técnica, ya se habría resuelto). ¿Qué pasará cuando los ciudadanos europeos constaten que sus sacrificios son vanos y que la recesión se prolonga? ¿Qué niveles de violencia alcanzará la protesta? ¿Cómo se mantendrá el orden en la economía, en las mentes y en las calles? ¿Se establecerá una triple alianza entre el poder económico, el poder mediático y el poder militar? ¿Se convertirán las democracias europeas en “democracias autoritarias”?

(1) Un billón = un millón de millones.
(2) En España, por ejemplo, el 45% de la deuda soberana lo poseen los propios bancos españoles, y los dos tercios del 55% restante, los detentan establecimientos financieros del resto de la Unión Europea. Lo cual significa que el 77% de la deuda española ha sido adquirida por europeos, y que sólo el 23% restante se halla en manos de establecimientos extranjeros a la UE.
(3) La nota más elevada es AAA, que, a finales de noviembre pasado, sólo poseían en el mundo algunos países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, Dinamarca, Francia, Finlandia, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Suiza. La nota de Estados Unidos ha sido degradada, en agosto pasado, a AA+. La de España es actualmente AA-, idéntica a la de Japón y China.
(4) En Estados Unidos, Goldman Sachs ya consiguió colocar, por ejemplo, a Robert Rubin como Secretario del Tesoro del Presidente Clinton, y a Henry Paulson en esa misma función en el gabinete de George W. Bush. El nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue también vicepresidente de Goldman Sachs para Europa de 2002 a 2005.

Primera parte de una extensa entrevista efectuada al profesor Vicenç Navarro por la Asociación de Estudiantes Progresistas de Catalunya …

Primera parte de una extensa entrevista efectuada al profesor Vicenç Navarro por la Asociación de Estudiantes Progresistas de Catalunya …

La crisis de la socialdemocracia en España

nuevatribuna.es | Asociación de Estudiantes Progresistas de Catalunya

P. ¿Cómo interpreta el enorme descenso electoral del PSOE y del PSC?

Creo que hay que diferenciar entre el PSOE y el PSC. Son dos partidos que existen en contextos diferentes como son España y Catalunya. En España el fenómeno bipartidista define de una manera muy marcada la vida política española, mucho más que en la política catalana, donde está menos acentuado el bipartidismo, con mayor pluralidad de sensibilidades políticas y, por lo tanto, de alianzas políticas que influencian en gran manera el comportamiento del partido socialista en Catalunya.

 P. Centrémonos, pues, primero en el PSOE ¿Cómo explica su declive?

Tal declive era muy predecible, y para entenderlo hay que remontarse al año 2004, cuando se establecieron las bases conceptuales de la política económica y fiscal del gobierno socialista. La filosofía del equipo Zapatero queda muy bien reflejada en el libro de Jordi Sevilla De nuevo socialismo, influenciado por el New Labor del Sr. Tony Blair. En este libro del asesor económico de mayor influencia en lo que en España se llamaba la Nueva Vía -más tarde conocida como zapaterismo- queda bien definida esta política de que hay que bajar los impuestos, de que debe diluirse la progresividad fiscal, de que hay que desregular los mercados, incluido el financiero, de que hay que evitar la expansión del gasto público y otras medidas de claro corte neoliberal, aún cuando su autor utiliza el término liberal. En términos económicos, el neoliberalismo es la versión acentuada del liberalismo.

P. Usted hace una crítica de la política económica y fiscal de la Nueva Vía en su libro “El subdesarrollo Social de España: Causas y Consecuencias”.

Sí. También critico la visión que tiene otro autor –Miguel de Sebastián- que tuvo gran influencia en el desarrollo de estas políticas que definí como socioliberales. Este autor tomaba el Partido Demócrata de EEUU como su modelo, un partido que conozco bien y que es un mero instrumento de lo que en EEUU se llama la Corporate Class, la clase del gran mundo empresarial.

P. Usted utilizó el término socioliberal que se extendió más tarde ¿Qué quiere decir con este término?

Que son liberales, y alguno de ellos claramente neoliberales, que intentan tener sensibilidad social. No dudo de que la tengan. En realidad, el gasto público social por habitante creció notablemente durante el periodo 2004-2008, una de las causas de su reelección. Hay que señalar también que el hecho de que tuvieran que aliarse con los partidos a su izquierda IU, ICV-EUiA, ERC y BNG facilitó el desarrollo de su sensibilidad social.

Pero tal expansión del gasto público social no se debió a reformas fiscales progresivas y redistributivas, sino al crecimiento económico consecuencia de la burbuja inmobiliaria. En realidad, Zapatero disminuyó los impuestos, sobre todo de las rentas superiores y de las rentas del capital. Ello creó el déficit estructural del Estado que quedó oculto con la burbuja inmobiliaria y el consecuente incremento de los ingresos al Estado. Pero cuando la burbuja estalló, apareció con toda su dimensión aquel déficit estructural del Estado. Es absurdo que ahora se intente reducir el déficit a base de recortes del gasto público, incluyendo el social, en lugar de revertir la bajada de impuestos que ocurrió durante los gobiernos Aznar y Zapatero.

P. Y su neoliberalismo económico y fiscal fue la causa del declive electoral del PSC.

No hay ninguna duda de ello. La respuesta del equipo económico del gobierno Zapatero a la crisis fue típicamente neoliberal. No hay que olvidar que su Ministro de Economía, el Sr. Solbes, había dicho que su máximo logro al final de su primer mandato, 2004-2008, había sido no aumentar el gasto público –dicho en el país que tiene un gasto público, incluido el social, más bajo de la UE-15-. Solbes había sido el comisario de Hacienda y Asuntos Monetarios de la UE, es decir, el guardián de la “ortodoxia neoliberal” en la Unión Europea. Era lógico y predecible que no entendiera la crisis que se les venía encima.

Y las políticas económicas de Elena Salgado eran una mera continuación de las políticas de Solbes. Fueron en realidad una extensión de Solbes. Cuando Salgado fue Ministra de Sanidad, nunca cuestionó el dogma existente en el Ministerio de Economía y Hacienda de que España se gastaba ya en sanidad lo que le correspondía por su nivel de riqueza.

La respuesta del equipo económico del gobierno Zapatero a la crisis fue típicamente neoliberal

P. El argumento de muchos economistas neoliberales en España.

Sí, tal argumento está basado en una serie de supuestos altamente cuestionables y fácilmente falsificables. En realidad, España se gasta en sanidad mucho menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Y este déficit de gasto público en sanidad se reproduce en todas las áreas del Estado del Bienestar. España se gasta 66.000 millones de euros menos de lo que debería gastarse por su nivel de riqueza.

P. Usted cree, pues, que el equipo económico del equipo Zapatero era y es neoliberal

Creo que la evidencia es bien clara. Gran número de sus economistas procede de la banca: Miguel de Sebastián, David Taguas -que quería privatizar la Seguridad Social, como hizo el general Pinochet en Chile- y muchos otros. Y gran número de ellos han sido académicos financiados por la banca o instituciones como Fedea, que ha estado, a su vez, financiada por la banca. Su respuesta a la crisis ha sido predeciblemente neoliberal. Todos ellos asumen erróneamente que el problema financiero que tiene España se debe a la famosa “falta de confianza” que tienen los mercados financieros hacia los Estados, incluyendo el español. De ahí su receta de que hay que recortar el Estado del Bienestar para dar “confianza” a los mercados.

Hoy la prima de riesgo es más elevada que antes de iniciarse estos recortes

P. Usted ha escrito extensamente críticas hacia esta postura

Sí. Las políticas públicas basadas en tales teorías neoliberales han sido innecesarias y contraproducentes. Fíjese. Toda una serie de medidas, tales como la congelación de las pensiones, reducción del gasto y empleo público, incluyendo gasto público social, desregulación de los mercados laborales, reducción de los salarios, retraso de la edad de jubilación, entre otros, han sido inútiles para recuperar lo que ellos llaman “la confianza de los mercados”. Hoy la prima de riesgo es más elevada que antes de iniciarse estos recortes. ¿Para qué han servido todas estas políticas?

P. Pero el gobierno Zapatero se defiende diciendo que no tenía otra alternativa.

Ello no es cierto, y es fácil de demostrarlo. Los mercados financieros, o Bruselas, o Merkel-Sarkozy, o cualquier influencia externa a la cual puedan hacer referencia, insiste en que hay que reducir el déficit, pero no dicen cómo hay que reducirlo. Nadie le dijo a Zapatero que tenía que congelar las pensiones. Fue una decisión suya, a fin de ahorrar 1.500 millones de euros. Pero podría haber conseguido estos fondos, incluso mayores, revirtiendo la bajada del impuesto de sucesiones, consiguiendo 2.552 millones de euros o recuperando el impuesto del patrimonio, 2.100 millones, o eliminando la bajada de impuestos de las personas que ingresan más de 150.000 euros al año, 2.500 millones de euros. No escogió estas medidas, y en su lugar congeló las pensiones. No es cierto que no había alternativas. En el libro que Juan Torres, Alberto Garzón y yo hemos escrito Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar en España, detallamos las alternativas posibles. En realidad, escogieron, en ocasiones, las más duras e impopulares para mostrar al exterior que tenían “el coraje de tomar decisiones impopulares” Una especie de machismo económico para impresionar a los mercados, o a Bruselas o a Merkel-Sarkozy. Como siempre, su coraje se limitaba a enfrentarse con los débiles, mostrando una gran cobardía para enfrentarse con los poderosos.

El problema no es la falta de confianza de los mercados especulativos sino la ausencia de herramientas del Estado español para defenderse de mercados especulativos

P. La necesidad de impresionar a los mercados, entre otros, era, pues, la motivación de sus políticas.

El equipo económico cree en el dogma neoliberal que, como le acabo de decir, asume que la crisis se debe a la falta de confianza de los mercados. Y de ahí su estrategia de dar confianza. El error de este supuesto es enorme y está causando estragos en el bienestar de la población. El problema no es la falta de confianza de los mercados especulativos sino la ausencia de herramientas del Estado español para defenderse de mercados especulativos. Los Estados de la Eurozona no tienen la capacidad de imprimir moneda y comprar su propia deuda pública, defendiéndola frente a los mercados. Y el Banco Central Europeo no es un banco central. Es predominantemente un lobby, y muy en especial de la banca alemana Ahí está el problema. Ninguna deuda pública está a salvo. Ni siquiera la deuda pública alemana. Todo este argumento de recuperar la confianza de los mercados es una frivolidad o una excusa para recortar el estado del bienestar. No hay que ignorar que la banca y la gran patronal están utilizando la crisis como excusa para conseguir lo que siempre han deseado, es decir, la reducción de los salarios y de la protección social.

P. De ahí la indignación del electorado del PSOE

Exacto. Lo que vimos en el 20-N no fue sólo un desapego hacia el PSOE, sino un enfado. Al PSOE le costará mucho remontar este enorme bache.

P. ¿Cree usted que hay posibilidades de que vuelvan a movilizar a sus bases electorales?

Sería muy necesario para el país, pero lo dudo seriamente. No veo una actitud autocrítica suficiente.

No he visto una postura crítica de Rubalcaba hacia el último gobierno

P. Pero el candidato Rubalcaba pareció distanciarse de las políticas de Zapatero.

No he visto una postura crítica de Rubalcaba hacia el último gobierno. Antes al contrario. Felicitó a “Zapatero por haberse sacrificado por el bien del país”, lo cual parece conllevar el argumento de que las políticas del gobierno, del cual era el segundo de a bordo, fueron las mejores para el país. Creo que lo que está ocurriendo muestra que tales políticas no eran las que el país necesitaba.

P. Hay un intento de presentar a Zapatero como el Schröder español.

Es interesante que se presente esta semejanza como una comparación positiva, pues se asume erróneamente que Schröder hizo las reformas necesarias para que Alemania se enfrentara, más tarde, exitosamente a la crisis. En realidad, Schröder estableció las bases para el deterioro del bienestar de las clases populares y que no se resolviera la crisis actual. En España, los mayores medios de información han idealizado Alemania. El modelo alemán es el modelo del mundo financiero y de la gran patronal, y su supuesto “milagro” ha estado basado en una gran explotación de la clase trabajadora alemana. Hoy, el modelo alemán basado en exportaciones es uno de los mayores responsables del estancamiento económico de la Eurozona. Si Oskar Lafontaine, el Ministro de Economía de aquel gobierno, hubiera ganado en su disputa con Schröder, hoy Alemania y su demanda doméstica, basada en el crecimiento de los salarios y de la protección social, sería el motor de la recuperación económica de la UE. En lugar de ello, Alemania está estancada y la Eurozona está estancada. Y con un notable deterioro de su bienestar social, consecuencia de las políticas iniciadas por Schröder. El 53% de la población alemana juzga insuficiente su protección social, y el 64% está insatisfecha con su sanidad y con su educación, y un largo etcétera. El Estado del Bienestar alemán se ha ido reduciendo, consecuencia de aquellas reformas.

El modelo alemán basado en exportaciones es uno de los mayores responsables del estancamiento económico de la Eurozona.

P. Pero el desempleo es muy bajo y continúa bajando.

Pero ello no se debe a las reformas introducidas por Schröder. Se debe al sistema de cogestión en que los trabajadores tienen peso dentro de las empresas e impiden a los empresarios a que despidan a los trabajadores, insistiendo en que se distribuya el tiempo de trabajo, disminuyendo las horas de trabajo por trabajador en lugar de destruir puestos de trabajo. Lo que ha conseguido la reforma laboral de Schröder ha sido que el 20% de los asalariados sean trabajadores pobres.

Y mientras, el excedente producido por el crecimiento de la productividad ha ido, no a mejorar los salarios y la protección social, sino a enriquecer las rentas del capital, creándose una enorme plusvalía de euros, resultado de la importancia de las exportaciones como motor de su economía que, a través de sus bancos, posee la mayor deuda pública y privada de los países periféricos.

El modelo alemán le ha ido muy bien a la banca alemana y al mundo empresarial exportador para el cual hoy Schröder (NO ES Merkel??) trabaja. Pero, el modelo alemán construido en una enorme explotación de su clase trabajadora, como bien predijo una de las mentes más claras de la socialdemocracia alemana, Oskar Lafontaine, que está perjudicando a todas las clases populares de los países de la Eurozona,

P. ¿O sea, que usted acepta este paralelismo entre Schröder y Zapatero?

Sí. Los dos fueron responsables del colapso de la socialdemocracia y de la crisis posterior, acentuado por sus alianzas con Merkel.

Sólo un miembro del partido socialista, Josep Borrell, criticó abiertamente la reforma constitucional y la ausencia de un referéndum que la ratificara

P. No ve usted a Rubalcaba como posible cambio.

No. Pero a esta observación hay que añadir varios comentarios. Uno es que lo más sorprendente de lo que ha ocurrido en el PSOE en los últimos años de crisis es el enorme silencio frente a unas políticas tan contrarias al proyecto socialdemócrata. Ha sido un enorme signo de falta de cultura democrática del PSOE -que se reproduce en el PP-la falta de voces críticas a Zapatero y a sus políticas. Sólo un miembro del partido socialista, Josep Borrell, criticó abiertamente la reforma constitucional y la ausencia de un referéndum que la ratificara. No es de extrañar que continúe siendo una de las figuras más populares entre las bases de aquel partido. Por lo demás, ha habido un silencio ensordecedor. ¿Dónde estaban las “izquierdas socialistas”? Este silencio y unanimidad han hecho un enorme daño y hace poco creíbles ahora los cambios de Rubalcaba.

Otra respuesta es que es poco creíble y muy poco coherente que personas que han defendido y compartido el proyecto Zapatero ahora se presenten como reformadores. La victoria de Rajoy, cuyas habilidades dialécticas y argumentativas son claramente limitadas, en el reciente debate televisivo se basó en acentuar la responsabilidad que tenía Rubalcaba en cada una de las áreas que él ahora criticaba, preguntándole, además, por qué no había plasmado sus propuestas mientras estaba en el gobierno.

P. Usted duda, pues, de que la reforma pueda proceder de los grandes nombres que aparecen en los medios

Sí, porque se les ve y percibe como meramente oportunistas. Dan la imagen de que cambian de chaqueta cuando les conviene. Tendrían que haber criticado con anterioridad, incluso a costa de su cargo, pero estuvieron no sólo callados, sino que defendieron aquellas políticas.

P. Decía usted que había otras razones para su escepticismo sobre la capacidad de reforma.

Otra razón es la manera como se está intentando hacer la reforma. Compárese con las primarias Almunia-Borrell del 2000 o con las primarias del partido socialista francés. Lo que estamos viendo es un intento controlado de evitar cambios más profundos en el PSOE. Debieran ser los militantes y simpatizantes, y no un comité federal, los que escogieran al candidato. El hecho de que no sean los militantes es un indicador de que desea controlarse. La dirección es consciente de la enorme indignación que existe entre las bases y no quieren que éstas hablen directamente. Desean que sean los aparatos del partido aquéllos que decidan.

Las reformas sanitarias, educativas, sociales y de la vivienda del tripartito fueron, en general, más progresistas que las del gobierno Zapatero

P. Hablemos del PSC. ¿Cómo explica su crisis?

El Partido Socialista de Catalunya ha sido históricamente más progresista que el PSOE. Y su gobierno, el tripartito, ha sido mucho más progresista que el gobierno Zapatero. Ayudó a ello que el PSC tuvo que gobernar con la ayuda de otros dos partidos a su izquierda, ICV-EuiA y ERC, que reforzaron su dimensión de izquierdas.

P.¿Qué diferencias ve entre el gobierno Zapatero y el tripartito?

Bastantes. Una de ellas es que fue crítico, incluso explícitamente, con las políticas fiscales del gobierno Zapatero. Cuando Zapatero dijo que “bajar impuestos era de izquierdas”, el conseller de Economía, Antoni Castells, del gobierno tripartito, lo criticó pública y explícitamente. Y tal gobierno aumentó los impuestos de las rentas superiores, al contrario de lo que hizo el gobierno Zapatero. Fue también más progresista en las áreas sociales, donde Zapatero fue bastante timorato. Las reformas sanitarias, educativas, sociales y de la vivienda del tripartito fueron, en general, más progresistas que las del gobierno Zapatero. No quiero desmerecer las políticas sociales del gobierno PSOE. Y algunas, como las ambientales, fueron profundas. Pero en general, el contexto político de Catalunya favoreció una alianza política que determinó unas políticas más progresistas en Catalunya que en el gobierno de España.

P. Pero, ¿cómo explica usted el mal nombre del gobierno tripartito?

Por la enorme agresividad del establishment conservador neoliberal que domina la vida intelectual y mediática de Catalunya (incluidos los medios públicos TV3 y Catalunya Ràdio). La alianza oportunista de ERC con CiU en los medios públicos de la Generalitat, durante el tripartito, ayudó a desacreditar al tripartito a costa de CiU. Fue un enorme error de ERC que le costó las elecciones, donde el nacionalismo aumentó a costa de la sensibilidad social en tales medios. Siempre que ERC se corre hacia la derecha, apoyando a CiU, pierde parte de su electorado.

P. Usted ha criticado a las fuerzas conservadoras nacionalistas catalanas por utilizar el argumento del déficit fiscal para ocultar el déficit social.

Exacto. La mayor causa del deterioro social de Catalunya es que las clases pudientes –representadas por las derechas- no están pagando los impuestos que deberían. Los nacionalistas de derechas utilizan las banderas para esconder este hecho hablando de “expolio nacional” cuando el “expolio social” es mucho mayor.

P.¿Ha intervenido el gobierno Zapatero en la política catalana?

Sí, y de una forma negativa más que positiva. Y de ahí la otra causa del declive del PSC.

P.¿Cómo?

Su dependencia del PSOE ha limitado su capacidad de protesta y crítica. Como ya les he dicho, es sorprendente el silencio del PSC en cuanto a las políticas económicas y fiscales del gobierno Zapatero en su segundo mandato. Estoy hablando del PSC, no del gobierno. El gobierno está limitado en cuanto a lo que puede decir, pero no así el partido. El hecho de que los responsables de las áreas dentro del partido fueran también los respectivos consellers, dificultó enormemente el distanciamiento del partido del gobierno Zapatero. El PSC debía haberse distanciado de las políticas de Zapatero, criticándolas. Su silencio fue suicida. Y el hecho de que algunas voces de la dirección las defendieran fue un error tremendo, del cual han pagado un coste elevadísimo.

P. Sí, es sorprendente que ningún dirigente del PSC criticara las políticas de Zapatero

Sí. Como también es sorprendente la lentitud en la respuesta del PSC a los recortes del gobierno Mas. Hay un momento después de las elecciones catalanas que es significativo. Es cuando una figura mayor en el equipo económico del tripartito, en un esperado discurso después de perder las elecciones, aprobó y apoyó los recortes sociales del gobierno Mas, acusando a los que nos oponíamos como “demagogos”, el término más utilizado en la narrativa del establishment catalán para responder a las críticas que se les hacen. Por fin, la dirección del PSC critica ahora tales recortes en el gobierno CiU. Pero hubieran tenido más credibilidad si lo hubieran hecho antes frente a los recortes del gobierno Zapatero.

• Entrevista realizada por la Asociación de Estudiantes Progresistas de Catalunya. La segunda parte de esta entrevista (El futuro de las izquierdas) se publicará próximamente.

Cada vez se oye más en los ambientes del “politiqueo” asturiano…

Cada vez se oye más en los ambientes del “politiqueo” asturiano…

Adelanto electoral

La disolución de la Junta, opción con muchos adeptos

ALBERTO MENÉNDEZ, en La Nueva España

No lo dicen en público, pero lo piensan, y hasta lo desean. Un gran número de políticos asturianos vería con muy buenos ojos un anticipo de las elecciones autonómicas. De puertas afuera hablan del necesario diálogo, de los imprescindibles acuerdos que facilitarían la gobernabilidad de la región, pero lo cierto es que no, que eso no es lo que realmente creen ni a lo que aspiran. En su fuero interno muchos de los representantes de los asturianos en las instituciones autonómicas lo que anhelan son unas elecciones regionales en el primer semestre del año que viene.

Han pasado ya veinte días desde el incontestable triunfo electoral de Rajoy en los comicios legislativos, tiempo ya suficiente para que algo se hubiera movido en la política asturiana, para que se produjese alguna reunión, alguna conversación, aunque fuera telefónica, entre los principales partidos, sobre todo entre los dos grupos que, al menos aparentemente, por sus similitudes ideológicas (Foro y PP) podrían dar estabilidad al Ejecutivo del Principado. Nada, no ha habido nada nuevo. Todo sigue como en julio. Eso sí, con un clima político cada día más agrio, más enrarecido, menos proclive a la negociación. Todo se circunscribe a una actuación gubernamental más que nada efectista que, hasta el momento, no ha servido para mucho, siendo muy generosos.

Algo no funciona en el Parlamento regional. Lo que falta por saber es si la avería tiene arreglo o no, si quienes tienen las herramientas necesarias están dispuestos a utilizarlas o si, por el contrario, dejarán que la situación se siga deteriorando en busca de un adelanto electoral.

Convocar de nuevo unos comicios en el Principado conlleva riesgos. Tres llamadas a las urnas en aproximadamente un año parece algo excesivo y, por supuesto, no muy popular. Por eso al presidente, a Francisco Álvarez-Cascos, le interesaría mucho más una moción de censura y que fuera otro, por ejemplo el socialista Javier Fernández, quien firmara el decreto de convocatoria de elecciones. El victimismo perfecto: PP, PSOE e IU no me dejan gobernar y sólo pensando en sus intereses adelantan los comicios.

Esto es el deseo de muchos casquistas. A los dirigentes de la oposición lo que les gustaría sería que fuese Cascos el que disolviese la Junta General. De empeñarse en esta solución, lo que habría que preguntarles a unos y a otros sería: ¿pero en tanto iban a cambiar los resultados del pasado mes de mayo?

Lo que también hay que saber para observar lo que unánimemente se califica como cumbre crucial para el futuro del euro de este fin de semana…

Lo que también hay que saber para observar lo que unánimemente se califica como cumbre crucial para el futuro del euro de este fin de semana…

¿Velocidades o fracturas de Europa?

Colectivo EconoNuestra

nuevatribuna.es

En las últimas semanas se ha consolidado la idea, impulsada por varias cancillerías europeas bajo la tutela de Alemania, de favorecer una “Europa de dos velocidades” como una solución nueva a la parálisis institucional que domina a la Unión Europea y una vía de salida de la crisis económica. Desde nuestro punto de vista, sin embargo, ni es una novedad ni es una solución.

Efectivamente, la Europa a dos velocidades ya existe. ¿Acaso se ha conseguido cerrar la brecha entre las economías y las regiones más prósperas y las más rezagadas? Se decía que la originalidad del proyecto comunitario, una de sus señas de identidad, era una combinación de instituciones y mercado al servicio de un objetivo que ya aparecía en su tratado fundacional: la consecución de crecientes niveles de convergencia. Pero la realidad de la integración europea es muy distinta. Resulta evidente, si se quiere mirar en esa dirección, que el espacio económico europeo está surcado de asimetrías productivas, sociales y espaciales: economías y regiones con distintas capacidades de crecimiento y acumulación, infraestructuras y tecnologías desigualmente repartidas en el territorio, creciente desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza, y dispar entidad de las políticas sociales.

Aunque los países periféricos parecían converger con el centro, lo hacían mediante un patrón claramente insostenible, basado en la división entre exportadores e importadores, entre acreedores y deudores. El modelo de crecimiento de las economías centrales se ha basado en la restricción salarial y el bajo crecimiento de la demanda interna, compensado, especialmente en el caso alemán, con el fuerte peso de las exportaciones, en gran medida al resto de la zona euro. Esto es posible por el “modelo periférico” (España, por ejemplo) basado en este caso en una fuerte expansión de la demanda doméstica apoyada por la mayor caída relativa de los tipos de interés reales y la igualación automática de las primas de riesgo con la creación de la moneda única. El resultado en estos países ha sido la acumulación de déficit crecientes por cuenta corriente -compensando la falta de demanda del centro-, la formación de burbujas y el endeudamiento de familias y empresas (que no del estado), sin que todo ello sirviera para elevar los salarios reales y reducir las desigualdades.

Porque el continuo empeoramiento de la distribución de la renta, que se refleja a lo largo de toda Europa tanto en la pérdida de peso de los salarios en la renta, como en una mayor dispersión salarial, es otro de los efectos de una unión monetaria que desde el principio avanza a dos velocidades. En esta europa, la contención salarial parece haberse convertido en el primer y casi único recurso para corregir tanto desequilibrio.

Estas europas estructuralmente heterogéneas y jerarquizadas han estado fuera de foco, a la sombra del resplandor generado por los progresos institucionales que culminaron con la creación del euro y de los años de crecimiento. Sin embargo, esta perspectiva, mucho más matizada, compleja y contradictoria, no sólo es necesaria para analizar el devenir del proceso de construcción europea, sus límites e inconsistencias, sino también para comprender la naturaleza estructural, sistémica, de la crisis económica.

En efecto, ésta se explica por los desequilibrios acumulados, enquistados, a lo largo del proceso de construcción europea. Esta es la contradicción de Maastricht y todo lo que ha venido después: el progresivo abandono del objetivo de la cohesión a medida que el proyecto europeo gira hacia la creación de la unión monetaria (o, mejor, la confianza en que las diferencias se eliminarían potenciando el funcionamiento del mercado, y ya sabemos el resultado) cuando la viabilidad del euro no es posible precisamente a causa de estas diferencias.

La insistencia en resolver la crisis atajando sus consecuencias (los problemas fiscales, derivados en gran medida de la propia recesión, la ingente cantidad de recursos públicos encauzados hacia las entidades financieras y la ortodoxia del Banco Central Europeo) en vez de sus causas (las asimetrías, las dos velocidades) genera el efecto contrario al buscado: agudiza los problemas de crecimiento, carga todo el peso del ajuste en los países periféricos y pone de manifiesto, con una inusual transparencia, los intereses distintos y la desigual posición de unos y otros –países excedentarios y deficitarios, acreedores y deudores, ciudadanos y mercados-. La crisis económica y las políticas aplicadas han reproducido e intensificado, hasta límites insoportables, las desigualdades: entre los que conservan su empleo y los que lo han perdido, entre los ricos y los pobres, entre los que se enriquecen con el desorden financiero y los que pierden los escasos bienes y activos que poseen, entre las grandes y las medianas y pequeñas empresas, entre los países acreedores y los deudores… entre el Norte y el Sur.

En este contexto, ¿cómo valorar la propuesta de las dos velocidades? No creemos que pueda entenderse como la materialización de procesos que avanzan a distinto ritmo pero que comparten un objetivo común (la integración económica y política) sino de la escenificación de una Europa fracturada y fracasada, que renuncia a un proyecto colectivo. O, mejor dicho, que no tiene otro proyecto que el que están alumbrando los mercados, que se sustenta en una redefinición de las relaciones de poder entre los estados y las élites europeos, en la captura de las instituciones por los grupos económicos, en la desregulación de los mercados de trabajo y en el desmantelamiento de los estados de bienestar, desviando masivamente recursos hacia el sector privado, privatizando parcelas sociales y convirtiéndolas en negocio. Digámoslo con claridad: no todos pierden con la crisis; para algunos se ha convertido en un formidable negocio y en una oportunidad.

Postular la necesidad de “más Europa” o de avanzar en una mayor “unión fiscal” contiene un mensaje vacío, insuficiente y equívoco. Lo que la Comisión y el eje franco-alemán están proponiendo no es en absoluto equivalente a más integración, más coordinación, más equilibrio, sino lo contrario: reforzar la “disciplina” fiscal y, en general, el sometimiento de las políticas económicas al credo neoliberal, bajo la amenaza de la intervención y la pérdida de derechos políticos. No es más gobierno europeo, sino refuerzo de unas instituciones faltas de legitimidad democrática que promueven las mismas políticas que han provocado la fractura actual. En realidad, la solución de la tecnocracia ensayada en Grecia e Italia no es una novedad: lleva años instalada en las instituciones europeas.

Estos y otros elementos no son, por supuesto, nuevos. Ya estaban presentes anteriormente, si bien hasta ahora no se habían dado cita en la misma coyuntura, con la misma contundencia, de manera tan explícita. Nos ha tocado vivir una situación dominada por la voracidad de los mercados, el acoso a los estados nacionales, el colapso de las izquierdas, la debilidad de las organizaciones sindicales y el sometimiento de las instituciones democráticas a los espacios informales de decisión.

La actual encrucijada europea requiere de una propuesta ambiciosa centrada en desactivar la capacidad especulativa de los mercados financieros, convertir el empleo decente y la cohesión social en el objetivo de las políticas económicas, redefinir los modelos productivos asegurando su sostenibilidad y detener la fractura social. Para recorrer ese camino, viable desde el punto de vista económico, para movilizar los recursos necesarios en esa dirección, se necesita, más que nunca, la voz activa, resuelta y disconforme de la ciudadanía: esa es la esperanza abierta por el 15M.

Fernando Luengo, profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, y Jorge Uxó, profesor de economía de la Universidad de Castilla–La Mancha. Ambos forman parte de la junta coordinadora de EconoNuestra.

Por FAUSTINO F. ÁLVAREZ, PERIODISTA…

Por FAUSTINO F. ÁLVAREZ, PERIODISTA…

Elogio de los trasplantes

07.12.11, en El Comercio.

Asturias ha participado en un gran acontecimiento sanitario: 94 trasplantes de órganos en apenas tres días, en una operación que demuestra que no todo en el mundo es egoísmo y que la bondad y el bisturí no entienden de razas ni de miedos. Ojalá Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy tomasen nota a la hora de valorarnos más por el brillo del ánimo que por el tintinear de las monedas. Los viajeros que llegaban a las ciudades en el siglo XIX preguntaban por las murallas, los clérigos, los libros, las doncellas, la plaza mayor, los artesanos y el señor feudal. En Oviedo, se interesaban por los guisos, las mancebías y las reliquias; en Gijón, por la playa, los artesanos y los bergantines; en las villas del oriente, por las ovejas, los santos y las gentes que se habían aventurado hacia Ultramar, y en el occidente por los alfareros, los mayorazgos, la sidra y los enterradores. Más tarde, cuando un turista se acercaba a la ciudad jacobea ya edificada en su imaginación hasta la última calleja del laberinto urbano, se informaba del trato que se les daba a los niños y a los viejos, alfa y omega de una aventura vana, incierta y a veces novedosa. Hoy el turista observador, ya sea "in situ" o desde la inmóvil distancia que le facilitan la ubicuidad en su mesa de trabajo en cualquier lugar del planeta, se pregunta por la oportunidad de negocios, la calidad de vida, las reservas minerales o la bonanza del clima. Pero también, en los días del cólera y de la esperanza, hay unos misteriosos y lúcidos trashumantes que se preguntan, antes de diagnosticar sobre la salud moral de una sociedad, por la donación de órganos y por los trasplantes. A algunos les parecen unos chalados: mire usted que requerir datos sobre asuntos tan raros, sobre vísceras, urgencias, helicópteros, hielos, protocolos y quirófanos. Para otros, son quienes aciertan en la diana si es que quieren saber si hemos pasado, a lo largo de siglos y felizmente, de la antropofagia a la lucidez, del chimpancé ágrafo al mono gramático.

Enhorabuena, Asturias, que estás obteniendo la mejor calificación, entre todos los pueblos de Europa, en la más generosa y vanguardista apuesta ética, que pasa por la consideración de que tu corazón, tus ojos o tu hígado no son obsesiva propiedad privada sino una posible pieza de recambio cuando tú te vas al más allá y otro los necesita en el más acá. Los ojos no son ojos porque tú los veas, son ojos porque te ven, pero a la sentencia machadiana hay que añadir que son ojos porque pueden seguir viendo cuando tú te has apagado. ¿Hay mejor destino para el corazón del enamorado que seguir latiendo en otro pecho más allá de aquel último día que estaba señalado en el libro de las horas? ¿Mejor futuro para la cervantina oficina del estómago que un hígado filtrando otros humores más allá de la muerte? ¿Mejor horizonte para una mirada que otros paisajes, e incluso para una cuadrícula de piel que otros vientos y otros soles?

En los trasplantes de órganos se puede producir el milagro de una segunda oportunidad, que el motor de una respiración desalentada recupere el fuelle o que en la tristeza de los ánimos apaleados y caducos se produzca el milagro de la primavera. Se trata de compartir y de sublimar. ¿A quién le instalaría hoy el doctor Cavadas la ausencia perfecta de los brazos de la Venus de Milo o el que perdió Miguel de Cervantes en Lepanto? La vieja indagación sobre el percibir que ya hemos estado en un lugar que pisamos por vez primera se explicaría mejor si, más que prototipos, nos considerásemos herederos de otras vidas, quiméricos trasplantados del pasado, neuronas vagabundas y memoriosos naufragios sucesivos. En la tornaboda de la extinción, la eternidad se hace posible: es cuando el hombre, ante el niño que nace, se convence de que ya tiene sangre suya puesta de pie en el mundo. Todos somos hijos de todos, y las campanas siempre doblan por ti. Enhorabuena, Asturias, que no es mal corazón el de segunda mano.

Hoy, día de nuestra Constitución, he intentado encontrar un artículo apropiado al evento… no encontré nada digno de publicarse, pero hace una semana se escribía esto…

Hoy, día de nuestra Constitución, he intentado encontrar un artículo apropiado al evento… no encontré nada digno de publicarse, pero hace una semana se escribía esto…

Debilidad de la cultura política

Por J.R. Capella, en mientrastanto.org

Si algo ha puesto de manifiesto la campaña electoral es la debilidad de la cultura política predominante. Se sigue analizando y juzgando, cuando no emocionalmente, como si aún fueran válidas las coordenadas del estado-nación y de la representación política moderna. Y al final parece que se discute sobre capacidades de administración. Hasta en una campaña electoral se escamotean los grandes problemas políticos y las opciones reales posibles se desdibujan, como si no hubiera opción.

El esquema del estado-nación ya no vale. Desde hace décadas la soberanía nacional —como la pluriestatal de la UE— está sometida a una soberanía supraestatal difusa, policéntrica. Con sus aspectos militares (la Otan), económicos —los grandes conglomerados financieros, los mercados, e instituciones internacionales sensibles a ellos— y culturales: la industria de producción de contenidos de conciencia y sentimientos de carencia. Hasta hace poco podíamos decir aún que los estados se habían vuelto porosos a la influencia de esta soberanía supraestatal, de esta poliarquía, y que las instituciones estatales decisorias  no podían sustraerse a ella, lo que interfería y falseaba ulteriormente los mecanismos representativos internos de cada país. Podíamos decirlo aunque pocos prestaran oídos y se atrevieran a contemplar de frente la realidad.

Pero ese proceso extrademocrático ha dado un paso más: cada vez fragmentos mayores del poder estatal, del poder institucional —como señalaba J.A. Estévez en el número precedente de mientras tanto.e—, se trasladan a instituciones externas, que pueden ser públicas aunque inasequibles a cualquier soberanía popular, como es el caso del Banco Central Europeo, o directamente, y sobre todo, privadas: las normativas bancarias, de las contabilidades y un larguísimo etcétera han pasado a manos privadas por la vía de la desregulación. Y más pasan a manos privadas cada día con el gobierno neoliberal de la crisis económica, que además empantana las actividades productivas en el estancamiento y —con su servil oficiosidad para con los amos— hacia la recesión.

Este despojamiento de la soberanía —de la soberanía popular, se entiende— está recibiendo reconocimientos constitucionales internos de los estados. Para nosotros Maastricht fue el principio. Ahora se ha constitucionalizado el pacto de estabilidad europeo prácticamente sin debate político real, pasando de la ciudadanía. Ese pacto está destinado a proscribir cualquier alternativa hacedera a la política económica neoliberal.

Estos procesos de fondo, impulsados por las políticas neoliberales que han gobernado la globalización, arrumban las convenciones en que se basaba hasta ahora la muy imperfecta pero incoativa democracia que teníamos. Se está configurando —no sólo aquí— un sistema político nuevo, poliárquico, transnacional, ya no basado en la ciudadanía sino en la compenetración de las oligarquías institucionales con las económicas. Su modo de regir es lo que se llama gobernanza, para la cual quien se equivoca es si acaso el pueblo.

Por eso suenan a hueco los discursos políticos al uso. Microdiscursos. Que no alivian sino que confirman el desamparo político de la población. No hay vuelta atrás en la globalización, pese a la crisis. Pero puede y debe haber cambio en esa intermediación social y proyectiva a la que llamamos política, para la que ahora es preciso abrir caminos nuevos, internacionalizarse y crear instituciones democráticas sensibles a la complejidad y a las desigualdades.

Instituciones democráticas: donde el poder esté efectivamente distribuido entre las poblaciones y no concentrado en sus oligarquías económico-políticas. Instituciones democráticas: donde las poblaciones no sean percibidas como esos entes de razón que son los ciudadanos —o sea, seres despojados de sus rasgos reales pero revestidos de derechos en verdad casi vacíos de contenido— que sólo votan, sino como personas, como conjuntos de personas reales, que sufren, que exigen, que se manifiestan, y respecto de las cuales los poderes tienen deberes que han de convertirse en exigibles porque ahora no lo son. Instituciones democráticas: poblaciones educadas cívicamente, que superen el analfabetismo político que se les ha inculcado: para que la capacidad de defender sus proyectos y sus intereses colectivos no sea asunto de minorías; para que no se introduzcan ellas mismas en la boca del lobo.

Verdaderas instituciones democráticas podrían sustentar mejores proyectos que los materializados hoy por las oligarquías político-económicas. Sin duda entre esos proyectos deberá estar la regulación y el control públicos de actividades productivas determinantes. Instituciones democráticas verdaderas, y no su falso simulacro, son las únicas que pueden introducir en el mundo social y político un principio de autocontención necesario, ya que las decisiones de hoy van a resultar determinantes para poblaciones que hoy no están: para los hijos y los nietos, a quienes no se debe legar el mundo devastado y limitador de su capacidad de decisión que suscitan paso a paso las oligarquías de hoy. Para éstas, en cambio, crecer a toda costa e incrementar sus beneficios y su poder atropellando lo que sea es un principio inscrito en sus genes. Son el cáncer social del siglo XXI.

Protesta y sobrevive fue el lema que se popularizó en los años ochenta del pasado siglo contra las armas nucleares. Protesta y sobrevive puede ser hoy un lema contra las prácticas antipopulares y despóticas de la poliarquía actual. Las oleadas de ataques a las conquistas sociales que se nos echan encima no son males individuales sino que incumben a categorías sociales enteras. No hay que esperar a que nos afecten personalmente para hacerlas frente. En una situación de emergencia se debe buscar ante todo la solidaridad y la colectivización de la política por abajo. Que no es precisamente la institucional. Hay que hacer frente a precariedades, a desahucios, a despidos, a empeoramiento de situaciones laborales, sanitarias, educativas, a la negación a los jóvenes de la materialización de sus proyectos. Es necesario unirse, dejar de lado diferencias irrelevantes y apoyar a quienes se esfuerzan por impedir nuestro expolio, sumarse a ellos. Buscar, con otras personas, la inserción, gota a gota, en un gran torrente de energía popular.

No serán los gadgets los que nos sacarán de ésta. Ningún elemento tecnológico, aunque los podremos usar para extender la comunicación horizontal. Pero hemos de ser nosotros mismos. Un movimiento de la sociedad. Hay que plantarse: basta ya.

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)… responden.

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)… responden.

Foto: Carlos Cruzado, Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA)

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GESTHA.

Los Cuerpos Técnicos del Ministerio de Hacienda, creados en el año 1978, son, con un total de 8.000 técnicos, el colectivo más representativo dentro de este Ministerio y de la Agencia Tributaria. En la actualidad, los Técnicos del Ministerio de Hacienda realizan estudios macroeconómicos de gran calado con el objetivo de conocer la realidad fiscal de nuestro país y conseguir una Administración Financiera moderna y eficaz, con una estructura que garantice las necesidades del servicio público de un modo más eficiente y racional. Precisamente, con esta vocación, Gestha participa activamente en importantes debates abiertos ante la opinión pública, como son las Leyes tributarias, la lucha contra el fraude y el control del gasto público y las subvenciones. En la actualidad, la economía sumergida en España asciende a 245.000 millones de euros, lo que representa el 23,3% del PIB, diez puntos por encima de la media de otros países de nuestro entorno, como Alemania o Francia.

¿Quién carga en España con el peso del fraude fiscal?

nuevatribuna.es

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha publicado recientemente nuevos datos de su estudio 'Opinión pública y política fiscal', en los que llama especialmente la atención que un 82% de los españoles considere que en nuestro país los impuestos "no se cobran con justicia", y un 84% perciba que existe "bastante o mucho fraude fiscal".

Ante este panorama urge analizar quiénes son los verdaderos responsables del fraude fiscal en nuestro país. Así, lo primero que cabe destacar es que de la evasión fiscal que se produce cada año en España, cercana a los 60.000 millones de euros, cerca del 72% (42.700 millones de euros) corresponde a las grandes fortunas, corporaciones empresariales y grandes empresas, un porcentaje tres veces superior al correspondiente a pymes y autónomos.

De este modo, casi las tres cuartas partes de la evasión fiscal se localiza en las 41.582 empresas de mayor tamaño, mientras que las pymes (1.379.961 sociedades que representan, junto a los autónomos, el 97% del tejido empresarial español) generan el 17% del fraude fiscal total. Por su parte el colectivo de autónomos, que agrupa a más de tres millones de trabajadores por cuenta propia, es responsable únicamente un 8,6% del fraude en nuestro país.

Estos datos dejan clara la necesidad de realizar un mayor esfuerzo a la hora de detectar y combatir posibles irregularidades entre las grandes compañías, ya que desde hace muchos años se ha puesto la lupa sobre las rentas del trabajo, de los autónomos y de las microempresas en lugar de perseguir las grandes bolsas de fraude.

Mientras tanto, el 23,3% de la economía de nuestro país se encuentra sumergida, equivalente a unos 245.000 millones de euros anuales, un grado de evasión que supone un coste para cada español de 839 euros anuales adicionales en materia de impuestos y cuotas sociales a causa de la evasión fiscal.

Prohibir el pago de facturas en efectivo recaudaría unos 19.660 millones

Esta medida permitiría reducir la economía sumergida hasta el 18% del PIB.

Los billetes de 500 representan en España más del doble que en la media de la Eurozona.

nuevatribuna.es

Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA) estiman que la medida propuesta por el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, de prohibir el pago en efectivo de facturas de más de 3.000 euros para luchar contra el fraude, permitiría rebajar la tasa de economía sumergida en 5,1 puntos desde el 23,3% actual (una reducción en términos porcentuales del 21,9%), lo que supondría una recaudación adicional de unos 19.660 millones de euros anuales.

Gestha valora positivamente que Pérez Rubalcaba haya planteado esta medida en la recta final de su campaña, convirtiéndose así en el segundo partido político que incorpora esta propuesta a su programa electoral al igual que hiciera Izquierda Unida, si bien éste la sitúa en un importe inferior, con un máximo de 1.000 euros por factura.

Desde el colectivo, señalan que la prohibición del pago en efectivo de facturas es, sin duda, una medida disuasoria frente al fraude fiscal porque las empresas no podrán deducir el IVA ni el gasto en el Impuesto de Sociedades por la parte pagada en metálico que exceda del límite máximo permitido en cada factura.

Los Técnicos recuerdan que los Gobiernos de Grecia e Italia han aprobado recientemente medidas semejantes para reducir la elevada economía sumergida en sus países. Así, Grecia prohíbe las transacciones en efectivo que superen los 1.500 euros a partir de enero de 2011. Italia, por su parte, anunció que frenará la evasión de impuestos generalizada declarando ilegales las transacciones de efectivo de más de 5.000 euros, reduciendo el límite actual de 12.500 euros. Igualmente, la Asamblea Nacional francesa aboga por la prohibición de pagos en efectivo por 3.000 euros para las personas y 1.100 euros para los comerciantes.

Los Técnicos aclaran que esta medida no supondrá ningún perjuicio para las empresas porque la práctica generalizada de las compañías que operan en nuestro país es realizar la mayor parte de los pagos mediante transferencias, cheques, letras o pagarés y cargos en tarjetas de crédito o débito, quedando el pago en metálico relegado sólo para los pequeños gastos de bolsillo.

Billetes grandes, el instrumento del fraude

Los Técnicos de Hacienda recuerdan que en España los billetes de 500, el instrumento preferido por los defraudadores para saldar negocios al margen del Fisco, representan el 73,15% del dinero total en circulación en nuestro país, más del doble que en la media de la Eurozona (33,54%), y junto con los billetes de 200, los billetes grandes suponen el 78,05% del dinero total en circulación en España.

Asimismo, España acapara el el 17,05% del total de billetes de 500 de los 17 países de la Zona Euro, mientras que el peso de la economía española en el PIB de la eurozona es sólo del 11,4%.

¿Cómo se podría rebajar la escalada de la Deuda Pública española?

nuevatribuna.es

Desde que el 9 de mayo de 2010 la Unión Europea impusiera a España la aprobación de medidas de recortes sociales, la escalada ascendente del coste de la Deuda Pública de nuestro país ha sido imparable. Sin embargo, la presión no ha parado pese a la aprobación de la rebaja de sueldos a funcionarios, la congelación de las pensionistas o las reformas laboral y de endurecimiento del acceso a la pensión de jubilación, lo que indica que a los mercados no les bastan estas medidas.

Para evitar que ello continúe, el Banco Central Europeo (BCE) debe modificar sus estatutos de manera urgente para poder adquirir Deuda Pública de los Estados miembros en el mercado primario, lo que rebajaría de manera directa su precio de emisión. Esta opción permitiría aprovechar los recursos disponibles de manera más efectiva que en el mercado secundario, al que se acude actualmente, puesto que los tipos de interés de las emisiones anteriores de Deuda fueron fijados en las respectivas adjudicaciones y son inamovibles.

Mientras se alcanza este acuerdo para que el BCE modifique sus Estatutos, los Técnicos de Hacienda proponemos que la entidad adopte mecanismos que desincentiven la compra de deuda soberana a tipos mayores a los que el propio organismo fije como referencia, de manera que el tipo de descuento ofertado por el BCE a cada entidad financiera venga en función del precio al que ha adquirido en las últimas subastas en el mercado primario de deuda soberana.

Así, si la entidad financiera adquiere deuda a un tipo alto en el mercado primario, el tipo al que podrá descontar esa deuda en el BCE será mas caro, y entonces su 'carry trade' (margen de ganancia) será menor que en la actualidad. De esta forma, las entidades financieras -al menos las que están acudiendo a BCE para descontar deuda- sabrán que conseguir mejores tipos en el mercado primario no les va a revertir en mayores beneficios a costa de una mayor carga de intereses que soportarán los ciudadanos de los países afectados.

Paralelamente, la CNMV debería prohibir las operaciones en corto sobre la Deuda Pública y los valores entidades financieras y estratégicas, dado que la suspensión aplicada a este tipo de operaciones sobre entidades bancarias a lo largo de los últimos meses tuvo unos efectos muy positivos sobre las entidades protegidas.

Asimismo, convendría que las autoridades comunitarias crearan una agencia de calificación europea cuya actuación se rija por criterios de transparencia e imparcialidad; todo ello sin perjuicio de una mayor regulación y supervisión de las grandes agencias existentes actualmente, como es el caso de las propuestas aprobadas recientemente por la Comisión Europea, cuya implementación debe producirse en el menor plazo posible.

Y ya estamos en la reducción del gasto social tras los que se ocultan las expansiones del sector privado en pensiones y sanidad …

Y ya estamos en la reducción del gasto social tras los que se ocultan las expansiones del sector privado en pensiones y sanidad …

Porqué lo que ocurre en la Eurozona es indignante

Por Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Foto:  Igual lo que simboliza esta foto no es ninguna exageración…

Lo más indignante de la enorme crisis que está sufriendo la Eurozona es que todo lo que ocurre podría haberse evitado, y no se ha evitado porque el sistema financiero de tal área monetaria se diseñó para optimizar los intereses del poder financiero –y muy en especial de la banca- a costa del poder de la ciudadanía, cuyo único instrumento que podía protegerles, el Estado, fue debilitado para impedir que pudiera ayudar a la población. Si el lector cree que estoy equivocado, le aconsejo que lea los documentos que establecieron el Banco Central Europeo (BCE), que estudie la reglamentación de tal organismo y que mire los documentos producidos por tal institución.

Cuando el BCE se estableció, la banca alemana puso una serie de condiciones para que el marco alemán fuera sustituido por el euro, condiciones que favorecieron sus intereses a costa de la población de los países miembros de la Eurozona. La mayoría de estas condiciones fueron aceptadas. Una de ellas era que el BCE, en contra de lo que hacen los bancos centrales, no podía ayudar a los Estados miembros de la Eurozona comprándoles su deuda pública. Esto es lo que hace cualquier banco central cuando la deuda pública de su país está sujeta a los ataques de los mercados financieros especulativos. El banco central imprime dinero y compra deuda pública de su Estado. Y con ello se fuerza que los intereses de la deuda bajen.

El BCE tiene prohibido hacer esto. Imprime dinero y se lo transfiere a los bancos para que sean ellos los que compren deuda pública. A éstos les interesa que los intereses de tal deuda pública sean elevados. Y mientras tanto, los Estados están totalmente desprotegidos, ya que no pueden defender su deuda pública frente a los ataques especulativos. Y así ha ido ocurriendo país tras país. No hay país que tenga su deuda pública a salvo. Ni siquiera Alemania, como estamos viendo estos días. La manera de construir el euro es equivalente a que en EEUU se hubiera establecido el dólar sin un Estado federal y sin un banco central. El dólar y la deuda pública de los Estados se hubieran colapsado. Y esto es lo que está ocurriendo en la Eurozona. Éste es el primer problema, que podía haberse evitado si el BCE hubiera actuado como un banco central que, en contra de lo que anuncia su nombre, no lo es.

El segundo problema es que cuando lo ha hecho, forzado por el posible colapso de la deuda pública (que habría afectado negativamente a los bancos privados que poseen la deuda pública del Estado, en dificultades), lo ha hecho en cantidades muy menores y a posteriori, no a priori. Es decir, no se ha comunicado a los mercados que el BCE ayudaría y apoyaría la deuda pública (tal como hace el banco central estadounidense, el Federal Reserve Board), sino que ha comprado la deuda pública de los países en dificultades (ahora España e Italia) después, y no antes, de que los intereses se disparasen, conllevando un coste elevadísimo al país. Es más, lo hace sin anunciarlo, y a posteriori.

Según las declaraciones de miembros del consejo directivo del BCE, esta organización se ha comprometido a comprar deuda pública, unos 20.000 millones de euros a la semana, una cantidad menor, en comparación con la cantidad que sería necesaria. El BCE, que es el que imprime moneda, podría comprar cantidades mucho mayores. El que no lo haga es debido a que su mayor objetivo es el objetivo de la banca: que no aumente la inflación, pues si existe mucha moneda circulando podría aumentar la inflación. Pero la inflación no es en este momento un problema mayor en la Eurozona. El mayor problema es el bajo crecimiento económico. Pero el BCE da prioridad al control de la inflación (que es lo que desea la banca) sobre el crecimiento económico (que es lo que necesita la población).

Pero la aplicación de tales medidas excepcionales del BCE (la compra silenciosa de la deuda pública en cantidades menores) no está resolviendo la situación. Y mientras, el posible colapso de la deuda pública de algunos países puede crear un colapso de la banca alemana y francesa (que tienen gran parte de los bonos públicos) e indirectamente de toda la banca europea internacional. Los bancos alemanes y franceses poseen nada menos que 265.000 millones de euros de deuda pública. De ahí que la deuda pública de tales países no puede colapsarse. Y de ahí también que sea un absurdo creerse que el gobierno alemán intente expulsar a Grecia del euro. Es lo último que desea.

Como consecuencia, el BCE se encuentra en un dilema. Su lealtad a la banca alemana le hace pensar que algo debe hacerse para impedir que Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia no puedan pagar a los bancos lo que les deben, que ha alcanzado niveles astronómicos. Pero por otra parte, no quiere cambiar su norma de que el BCE no puede ayudar sistemáticamente a los Estados y a su deuda pública. La solución a este dilema ya estaba provista en su constitución. En su artículo 23 indica que el BCE puede prestar a instituciones internacionales (léase el Fondo Monetario Internacional, otro portavoz de la banca, FMI) lo que llama “ayuda” a los Estados de países terceros. Y esto es lo que está pensando hacer. El BCE prestará dinero al FMI para que éste “ayude” a los Estados a que paguen a los bancos, siempre y cuando estos Estados acepten condiciones leoninas, que consisten en un ataque frontal al mundo del trabajo y a la protección social (todo ello, en teoría, para aumentar la competitividad), aunque en la práctica su intento es desmantelar las transferencias públicas (como las pensiones) y los servicios públicos (como la sanidad) para privatizarlos, permitiendo la entrada del capital financiero en tales sectores. Lo que está ocurriendo en España, con la reducción del gasto social en sanidad, educación y pensiones (entre otros), es el intento de expandir el sector privado en pensiones y sanidad. En estos dos últimos sectores, por ejemplo, las aseguradoras privadas, dependientes de la banca, está beneficiándose de los recortes realizados en estos ámbitos. Esta es la realidad ignorada en los medios de mayor difusión del país.