Blogia
La información es la base de tu opción ... y nosotros nunca te la ocultamos.

OPINION

JUAN TORRES LÓPEZ nos explica muy didácticamente en este artículo lo que todos deberíamos saber sobre déficit y deuda …

JUAN TORRES LÓPEZ nos explica muy didácticamente en este artículo lo que todos deberíamos saber sobre déficit y deuda …

¿Por qué el 3% de déficit público y no el 2 o el 7? Mentiras y verdades sobre los déficit y la deuda

Me imagino que cuando la gente oye decir que en Europa los déficit públicos deben ser menores del 3% del Producto Interior Bruto debe pensar que detrás de esa cifra hay sesudos análisis científicos llevados a cabo por economistas que dominan las técnicas más complicadas y rigurosas...

NUEVATRIBUNA.ES

...Y como la postura de los líderes políticos más poderosos es tan firme en ese sentido y los economistas la subrayan tan seguros de sí mismos, ¿qué ciudadano va a osar ponerla en cuestión? Sin embargo, detrás de esa obligación no hay ningún tipo de análisis científico que pruebe que el límite del 3% es mejor que el del 2% o el del 7% o que cualquier otro. Nada de nada. Nadie ha demostrado ni podrá hacerlo nunca que lo óptimo sea mantener los déficit en ese nivel, nadie ha demostrado ni podrá hacerlo nunca que la estabilidad presupuestaria sea mejor que los déficit. Nunca se podrá mantener como una verdad científica que la estabilidad presupuestaria o el límite europeo del 3% y no otro es lo que más conviene para el crecimiento económico, para el bienestar o para nada. Más bien sabemos con certeza lo contrario: cuando la economía se ha venido abajo en docenas de veces lo más adecuado ha sido lo contrario, incurrir en déficit hasta ponerla de nuevo en marcha. O también gastar más de lo que se ingresa sin miedo cuando de esa manera se capitaliza la economía y se sientan las bases para un rendimiento mayor en el futuro. Afirmar que los gobiernos europeos deben liquidar sus presupuestos con déficit menores al 3% de su PIB es una simple convención establecida por los gobernantes. Podrían haber puesto el 0%, el 1% , el 4% o el 9% y hubieran tenido detrás el mismo fundamento científico: ninguno.

¿Por qué lo hacen entonces?

En primer lugar porque les conviene hacer creer que sus políticas son el resultado de decisiones técnicas supercientíficas que no hay que discutir. Utilizando esas cifras (como aquel gobernador del Banco de España que decía que no era bueno para la economía española que el paro bajase del 17%) se hace aparecer a la economía como una especie de ciencia física que dispone de magnitudes universales y que, por ser eso, magnitudes universales, están fuera de toda discusión y nadie tiene por qué poner en cuestión la política que se basa en ellas. Y así se puede descalificar a quien discuta la conveniencia del déficit como se haría con quien discutiera que la magnitud del número pi es 3,1416 o la velocidad de la luz…
Si no hay verdades científicas que demuestren que sea mejor que no haya déficit, los ciudadanos deberían saber entonces por qué las autoridades que defienden estas políticas tienen tanto interés en decir que se eliminen. Hay al menos dos razones fundamentales.

Porque al mismo tiempo que dicen que no debe haber déficit proclaman (con el mismo nulo fundamento) que los impuestos deben ser los más bajos posibles y de esa manera se termina obligando a que disminuyan los gastos públicos.

Cuando disminuyen los ingresos y los gastos públicos lo que ocurre es que los gobiernos no pueden proporcionar a la economía el capital social necesario: infraestructuras, servicios sociales, salud, educación… Y eso hace que cada vez les sea más difícil satisfacer las demandas de la población. Los gobiernos incumplen sus promesas electorales, la provisión de bienes públicos empeora y los ciudadanos tienden así a sentir un desafecto progresivo hacia todo lo que suene a gobierno, a política, a partidos… Justo lo que buscan quienes no necesitan del gobierno, de la política o de los partidos para satisfacer sus necesidades o para influir en las decisiones que afectan a sus intereses.

En segundo lugar ocurre un fenómeno curioso al que no se le suele prestar atención. Los defensores de la desaparición de la deuda pública son quienes se callan sin embargo cuando crece extraordinariamente la privada, precisamente, como consecuencia de la capacidad cada vez menor del gobierno para satisfacer necesidades sociales.

Cuando los gobiernos se encuentran con menos recursos y la sanidad pública, la vivienda pública, la educación pública y en general todos los servicios públicos tienden lógicamente a ser peores o más escasos, y cuando al mismo tiempo bajan los salarios y el trabajo se hace precario, lo trabajadores han de endeudarse cada vez más y la banca se hace dueña de sus haciendas y de sus vidas.

La deuda (tanto la pública cuando es financiada por ellos como la privada) es el gran negocio de lo bancos. Cuanto más deuda haya, más dinero ganan.

Pero prefieren la deuda privada por varias razones.

Primero, como he dicho, porque hace que aumente la desafección ciudadana y que disminuya la fuerza y la calidad de la democracia. Segundo, porque no está manos del gobierno sino de miles y miles de personas que son mucho más indefensas frente a los bancos y eso les permite a éstos imponer condiciones más favorables a su negocio (la difusión de hipotecas subprime principalmente entre los sectores más desfavorecidos de Estados Unidos es una prueba de ello como hemos demostrado Lina Gálvez y yo en el libro Desiguales. Mujeres y hombres frente a la crisis financiera, que saldrá a la calle en unos días publicado por Icaria Editorial). Y en tercer lugar, porque de esa manera es más seguro que el gasto se dedique a los negocios que más interesa al capital privado y no a la producción de bienes sociales que es lo que principalmente financia la deuda pública de un gobierno democrático.

Por otro lado, cuando los liberales (en realidad los defensores de los intereses de los bancos y los sectores más ricos y poderosos de la sociedad) proponen que no haya déficit públicos se olvidan de decir qué se pierde con ello.

Naturalmente, nadie puede defender que los gobiernos gasten irracionalmente y despilfarren recursos. La deuda que se origina de esa manera es tan inapropiada y peligrosa como cualquier otra conducta económica que produce inestabilidad e insostenibilidad. Pero choca que los enemigos de la deuda pública no lo sean de la privada que si se desboca es igual de insostenible, ni tampoco de la especulación, del deterioro ambiental, de la desigualdad, de la financiarización o de todas las demás manifestaciones de la insostenibilidad asociadas a la economía capitalista.

Y en cualquier caso, el hecho de que un gobierno gaste mal no significa que la deuda deba desaparecer: la alternativa a un gobierno que despilfarra no es otro que no gaste sino uno que gaste bien, que lo hace en lo que es necesario que gaste un gobierno, en capital y bienestar social.

También es verdad que la deuda no puede crecer indefinidamente pero eso tampoco significa que no se pueda mantener permanentemente. Lo importante no es tanto el montante de la deuda como la contribución que efectivamente realiza a crear más ingresos, más riqueza y más bienestar. Mientras lo haga, no deberá ser demasiado problema mantenerla y eso significa que lo que verdaderamente es malo de nuestras economías no es que haya mucho deuda sino que está asociada a la alimentación de actividades especulativas y al negocio privado, es decir, que no crea ingresos para ir sufragándola porque lo genera insuficientemente y porque los que genera están muy mal repartidos.

En realidad, la deuda pública debería entenderse como el pago que las generaciones futuras hacen de los bienes o servicios producidos anteriormente pero que ellas van a disfrutar en su momento. Y por eso, cuando se obliga a naciones que no son ricas a prescindir de la deuda se les está obligando a renunciar a la disposición de bienes y servicios de capital que requieren varias generaciones para financiarse y disfrutarse.

Igual que una familia normal no podría financiarse una vivienda al contado, el capital social que necesitan las sociedades necesita endeudamiento. Por eso, eliminar el derecho de las naciones más pobres a endeudarse de modo racional y sostenible es condenarlas empobrecerse quizá para siempre. Lo necesario, por tanto, no es que haya endeudamiento sino que éste se financie de modo solidario y sostenible y no como un simple negocio especulativo o al servicio de los intereses de una minoría exigua de la población.

Es cierto que un problema grave es que la deuda esté usándose en su totalidad o en gran parte (como ocurrió en mayor medida en países con dictaduras al servicio de los grandes bancos y de Estados Unidos y también, aunque en menor medida, en países como el nuestro) para fines distintos a la creación de riqueza y bienestar.  Pero eso justamente ocurre en mayor medida cuanto más débil sea la democracia (un fenómeno que como señalé tiene mucho que ver con el debilitamiento de lo público), y cuando la financiación de la deuda se convierte en un negocio, cuando se deja en manos de la banca privada o de los especuladores (que para el caso es lo mismo).

Pero incluso en este caso la solución tampoco es eliminarla sino fortalecer el debate social y la democracia, combatir la especulación financiera y controlar democráticamente la financiación de la actividad económica.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTAC-España.

Tribuna de La Nueva España

Tribuna de La Nueva España

Manuel Nevado Madrid, a los 20 años de su muerte

El ejemplo de un minero, sindicalista y asturiano de adopción.

JOSÉ MANUEL ZAPICO GARCÍA, SECRETARIO GENERAL DE CC OO DEL NALÓN

Para quienes el 23 de mayo de 1990 no estábamos en la edad de trabajar, no teníamos ni idea de la que se nos caía encima con aquello del muro de Berlín y lo de Franco y los mineros nos sonaba a batallitas del abuelo, nunca podremos agradecer lo suficiente lo que en este país luchó toda una generación de trabajadores y trabajadoras por conquistar espacios de libertad, democracia y derechos laborales.

Personas, silenciadas en la crónica oficial, que sin embargo, a través de las organizaciones de clase, fueron el auténtico motor de cambio. Y que, en el ámbito de la minería, nadie representa mejor que Manuel Nevado Madrid.

Nacido en 1940, en el seno de una familia campesina de Espiel (Córdoba), dedicó toda su vida a la militancia activa en la defensa de los derechos políticos y sociales de los más humildes. Como tantos otros, emigró a nuestra tierra en los años cincuenta en busca de trabajo. Pronto, consciente de que los trabajadores/as para tener empleos y condiciones de vida más dignas, deben de organizarse, entró en plena clandestinidad en el PCE y en el incipiente movimiento político y social del que surgiría el primer sindicato de este país, las Comisiones Obreras. En él sería secretario general de la Federación Estatal de Minería, desde su constitución en 1978 hasta su prematura muerte, por un cáncer. Enfermedad, que según cuentan quienes le conocieron, no lograría robarle su imagen de hombre firme, vital, de espíritu rebelde, de gran carisma y no menor humor.

Autodidacta y gran aficionado a la lectura, destacan de él su profunda honestidad. Líder indiscutible de las luchas mineras en los años setenta y ochenta, moriría con la categoría de ayudante de barrenista en el Pozu María Luisa de Ciañu.

Ejerció un sindicalismo pegado a la realidad de los tajos, «no había conflicto en el que no estuviese Nevado dando la cara», lo que le granjeó el respeto no sólo de sus compañeros sino también de sus oponentes. Un modelo sindical claro en el discurso, firme en el fondo, con alternativas, reflexivo y valiente, que los que venimos detrás debemos recoger, para dar respuesta a los ataques que estamos sufriendo la clase trabajadora. Más, en estos tiempos, de crisis económica internacional, recorte de derechos laborales y sociales del Gobierno y pelea por «unes comarques pa vivir y trabayar».

El 25 de mayo en Espiel, con motivo de este 20º aniversario, Comisiones Obreras de Asturias, a través de su Fundación Juan Muñiz Zapico, organiza en colaboración con otras entidades, un merecido homenaje. Al que nos sumamos, y aunque no podamos estar de presencia, seguro que miles de amigos/as, compañeros/as y camaradas, estaremos de corazón. Con el recuerdo de su ejemplo de lucha, para los retos del presente, por los derechos de los trabajadores/as, por la libertad y por el Socialismo.

Que los guajes de hace veinte años y los guajes de hoy, que todo el mundo conozca, quién era Manuel Nevado: tal como se dijo en el cementerio de L´Entregu, un día como hoy «la Historia del Movimiento Obrero en este país habrá de respetar, por los siglos de los siglos, la nobleza de este andaluz de coraje y fortaleza, un líder vertebral y un minero sin llanto».

«La ´googlemanía´ en la medicina puede generar interpretaciones incorrectas»

«La ´googlemanía´ en la medicina puede generar interpretaciones incorrectas»

«Si existe el humanismo en las profesiones, la medicina es en la que más se puede poner en práctica»

Guillermo López García. cedida por la clínica universidad de navarra

Ex director de ginecología de la Clínica de Navarra
La Nueva España. Oviedo, Pablo ÁLVAREZ

Guillermo López García acaba de poner fin a 46 años de dedicación a la medicina. Nacido en Vegadeo (1940) y criado en Oviedo, ha dirigido durante un largo período el departamento de obstetricia y ginecología de la Clínica Universidad de Navarra, hasta que hace unas semanas le llegó la jubilación al cumplir 70 años. Especialista de prestigio y autor de nueve libros y más de dos centenares de artículos, en la entrevista que sigue repasa su trayectoria y esboza algunos de sus planes de futuro.

-¿Ha merecido la pena ser médico?

-Sí. Sin ninguna duda, aunque se viven momentos difíciles.

-¿Por ejemplo?

-Creo que los peores han sido los derivados de tumores irreversibles de mujeres jóvenes. Y también las ocasiones en que he tenido que explicar a una familia que un niño iba a nacer o había nacido con enfermedades congénitas. A la hora de la verdad, observas que en una familia es más perturbadora la enfermedad de la esposa que la del marido.

-¿Recomendaría a un nieto suyo estudiar Medicina?

-Sí. Hay tres médicos en la familia: mi mujer, una de mis hijas y yo. Espero que de los catorce nietos que he tenido hasta ahora alguno decida estudiar Medicina. Es una profesión que implica unas relaciones humanas muy profundas con los enfermos y sus familias. Son relaciones que perduran en el tiempo. Si existe el humanismo en las profesiones, en la medicina es en la que más se puede poner en práctica.

-¿Qué significaba ser médico a mediados de los años sesenta y qué significa hoy?

-Creo que significa esencialmente lo mismo, aunque es cierto que los avances científicos han modificado la relación médico-enfermo. Con frecuencia se aplica la técnica y se obtienen mejores resultados, pero existe el riesgo de perder aspectos esenciales de la relación con el paciente, como son los psicológicos y familiares. Ha avanzado más la tecnología que la humanidad.

-¿Ha percibido un deterioro de la consideración social del médico?

-En alguna medida sí. En primer lugar, por la escasez de tiempo para atender las consultas. Estas prisas generan un déficit de información que puede dar lugar a incomprensiones entre el paciente y el médico, con el consiguiente aumento de las reclamaciones y demandas judiciales. Además, hay un mayor nivel de exigencia por parte del enfermo y de su familia. Al médico se le pide no sólo esfuerzo, sino también eficacia e información.

-¿Cuál ha sido su «política» de información a los enfermos?

-La información ha de ser veraz. Tanto la referida a la propia enfermedad como a las complicaciones que surgen. Y luego es muy importante intentar adaptarse a la capacidad de asimilación que uno observa en cada paciente y en su familia.

-Los pacientes de ahora están muy informados con internet.

-La «googlemanía» en la medicina puede estar muy bien, pero también puede dar lugar a interpretaciones incorrectas por parte de los profanos. Además, en la Clínica Universidad de Navarra es muy frecuente que los pacientes vengan buscando una segunda opinión, y ahí se mezclan la información que traen de sus centros de origen y la que han obtenido en internet. El nivel de confusión puede ser considerable.

-¿Paciente, usuario o cliente?

-Paciente.

-¿Cómo ve la situación de la sanidad pública española?

-Es evidente que no está en su mejor momento. Y la crisis económica afectará al progreso y aplicación de nuevas técnicas diagnósticas y terapéuticas. Además, aumentará la demanda asistencial, que ya está saturada. El riesgo del médico del sistema público es convertirse en un funcionario que cumple con su horario y ya está. Luego están la falta de tiempo, la presión asistencial y la falta de reconocimiento por parte de los dirigentes sanitarios. Y a todos se les mide por el mismo rasero, con independencia de su calidad.

-¿Habría que flexibilizar el acceso a las facultades de Medicina?

-No, si por flexibilizar se entiende bajar el nivel de conocimiento de los alumnos. Sí es cierto que debe adecuarse el número de licenciados que salen de nuestras facultades con la necesidad de médicos en España.

-¿Necesita España más facultades? ¿Y más médicos?

-En algunas especialidades hacen falta más médicos, pero el número de facultades de Medicina es suficiente. Ha habido una mala planificación. En algunas autonomías han jubilado médicos a los 65 años sin calcular bien las consecuencias y se han encontrado con vacantes imposibles de cubrir que han obligado a «importar» especialistas.

-En Asturias se están imponiendo las jubilaciones de médicos a los 65 años. ¿Le parece bien?

-En términos generales no. Si física y psíquicamente el profesional está bien, puede tener una actividad profesional muy útil y transmitir su larga experiencia a los médicos más jóvenes. Transmitir en poco tiempo conocimientos que la ha costado años adquirir es el ideal del maestro.

-¿Es idónea la formación de los médicos españoles?

-En general sí.

-¿Están bien retribuidos?

-Pocos profesionales se sentirán bien retribuidos. El médico, funcionario o no, tiene gran responsabilidad y un nivel de exigencia grande por parte de los paciente. Por eso debe ser retribuido como se merece.

-Esterilizaciones, fecundación in vitro, interrupciones del embarazo... Como ginecólogo de creencias profundas, ¿se ha visto limitado en su desarrollo profesional por las «trabas» éticas?

-No. En medicina no todo lo que es técnicamente posible debe hacerse. Hay principios éticos que deben limitar el ejercicio de la medicina. Esos límites dignifican la profesión. No es cierto que por respetarlos pierdas el tren de la investigación. Nuestro departamento ha desarrollado una ginecología de primera línea que las pacientes valoran mucho. Hemos recibido abundantes pacientes con trastornos psicológicos derivados de forzar técnicas de reproducción asistida y las hemos atendido de la mejor manera posible.

-¿Cuántas veces le solicitaron intervenciones a las que se negó por razones morales?

-No muchas. La última hace unos meses, con una paciente grave remitida a nuestro centro desde la sanidad pública por un problema de esta naturaleza. Se había sometido a técnicas de reproducción. Tenía una hiperestimulación ovárica grave y, además, estaba embarazada. Su familia quería que abortara porque creía que eso podía mejorar su situación. Le dijimos que si quería abortar podía volver al hospital del que venía. Se quedó. Tuvimos que ingresarla en la UVI y, afortunadamente, en dos semanas se consiguió controlar el problema y el embarazo llegó a término.

-Cuando están la vida o la salud en juego, ¿cuánto han de pesar las razones éticas del médico?

-Hoy son excepcionales las situaciones límites en medicina. Al médico, como en ninguna otra profesión, se le exige un alto nivel ético. Debe ser siempre objetivo con la verdad científica y respetar la libertad del paciente.

-Se ha jubilado con 70 años y en plena forma. ¿A qué se dedicará en adelante?

-Estoy trabajando en dos libros y espero disponer de más tiempo para terminarlos. Hasta mayo de 2011 entre conferencias y viajes estaré bastante ocupado. En agosto me iré a Perú a colaborar en la puesta en marcha de un hospital materno-infantil en Chiclayo.

 

 

GUILLERMO LÓPEZ GARCÍA

 

La Plataforma en defensa del Hospital del Oriente indignada con las maniobras del PSOE…

La Plataforma en defensa del Hospital del Oriente indignada con las maniobras del PSOE…

¿Farsa o fraude?

El PSOE busca una vía política para evitar cumplir la ley de integración del Hospital del Oriente

 AGUSTÍN LÓPEZ-RIVAS PORTAVOZ DE LA PLATAFORMA EN DEFENSA DEL HOSPITAL

Tras la nota de prensa presentada este jueves 20 de mayo 2010 (LA NUEVA ESPAÑA, página 13 de la Edición del Oriente), en la que se hace eco de las «aclaraciones que la Administración General del Estado (AGE) solicita sobre la ley que integra el Hospital Grande Covián en el Servicio de Salud del Principado de Asturias», la Plataforma de Asociaciones en Defensa del Hospital del Oriente, totalmente indignada, una vez más, quiere dejar bien claro lo siguiente:

Que es una vergüenza que el Gobierno asturiano se preste a semejante farsa o, mejor dicho, fraude. Cierto, no somos juristas, pero el artículo de la ley Orgánica del Tribunal Constitucional al que hacen referencia propone una comisión para buscar el consenso cuando hay disensión entre la posición autonómica y la gubernamental nacional respecto a un tema de ley, como dice textualmente, «para evitar el recurso de inconstitucionalidad». Aquí no es el caso: no es la mayoría parlamentaria quien pide la revisión del texto, sino (¡usando como excusa a unos anónimos ciudadanos ofendidos (?) y al Defensor del Pueblo como transmisor del encargo!) el Gobierno autonómico, o, en concreto, el Ejecutivo socialista, que siempre se ha mostrado contrario a la integración y que lo único que busca por esta vía es alargar más el vía crucis de la integración del centro, utilizando de forma torticera un precepto legal.

Se está buscando una vía política para evitar cumplir una ley democráticamente votada. ¿No es esto un fraude a la ciudadanía y una burla a las instituciones? Si la ley votada es «anticonstitucional», ¿por qué no interpone recurso ante el Tribunal Constitucional el Defensor del Pueblo, que tiene potestad para hacerlo?

No sabemos quiénes son esos ciudadanos que no están de acuerdo con la integración del hospital. Ahora bien, sí tenemos el nombre, apellido y DNI de más de 3.000 ciudadanos que quieren legítimamente que nuestro hospital sea público; tenemos informes de juristas eminentes que avalan que esta integración es posible, sin perjuicio de los derechos adquiridos por los trabajadores del centro y los casos de equivalente integración en otras autonomías abundan... Pero parece que el Gobierno asturiano sólo escucha las voces de quienes se someten a sus deseos, y está claro que el Gobierno del señor Areces nunca ha querido que nuestro hospital sea como los demás. Las promesas se han volatilizado y las máscaras han caído.

¿Qué esperan conseguir con tan baja maniobra? ¿Mantener otro año o más el hospital en el limbo de lo «ni público ni privado»? ¿Mantener la tensión, la conflictividad, la indefinición? Si la maniobra es buscar el desgaste de quienes desde hace años pedimos un hospital público digno, se equivocan: no se modifican los principios porque surjan dificultades, no, al menos, en quienes no tenemos otro interés que el bien común y la búsqueda de un futuro mejor para la sanidad pública y la atención especializada en el Oriente.

Por lo tanto, los ciudadanos del Oriente no entendemos por qué se empeñan en dilapidar tiempo y recursos en mantener la Fundación Francisco Grande Covián. Sería mucho mejor que esos esfuerzos, en tiempo, personas y derecho se dedicaran a respetar las leyes votadas en nuestra Cámara parlamentaria y en mejorar los servicios (todavía bien precarios) que presta el centro, dentro de la transparencia y los principios de equidad y justicia que deben regir en todos los servicios públicos. En definitiva, lo que se puede deducir de esta nota de prensa es que los socialistas asturianos han pedido a sus amigos de Madrid que les echen una mano para retrasar al máximo el cumplimiento de la ley y que esperan desgastar así a los que luchan por que el hospital sea público. Sobre todo a los trabajadores, a quienes utilizan continuamente como excusa.

Los ciudadanos del Oriente no queremos «acuerdos entre administraciones». Asturias tiene toda la potestad para legislar su mapa sanitario, nuestra Cámara parlamentaria ya ha hablado al respecto: sólo nos queda esperar la representación de una farsa en la que el Ejecutivo asturiano pueda escudarse para no aplicar la ley, o, al menos, alargar el plazo para su cumplimiento. Mientras tanto, ¿seguiremos con un hospital «ni público ni privado», con un «patronato-chiringuito» que continúa nombrando a dedo a sus amiguitos y sirviendo de tapadera a cuanto dentro y a espaldas del dinero público (¡a oscuras y sin taquígrafos!) se quiera hacer? No lo toleraremos. Lucharemos para que se cumpla la ley y, si es necesario, nos presentaremos ante el Defensor del Pueblo con la ley de la Cámara en la mano votada por mayoría democráticamente en el Parlamento asturiano, con las miles de firmas recogidas y los centenares de apoyos que nos llegan de toda la comarca del Oriente.

JUAN TORRES LÓPEZ opina sobre el anuncio de Zapatero de subir los impuestos ...

JUAN TORRES LÓPEZ opina sobre el anuncio de Zapatero de subir los impuestos ...

Más improvisación ¿Nuevos errores del gobierno?

NUEVATRIBUNA.ES -

El presidente del gobierno acaba de anunciar sorpresivamente que en “su momento” aumentará los impuestos a las rentas más altas.

Digo sorpresivamente porque no se refirió a esta posibilidad la semana pasada cuando anunció las medidas de recorte frente a la crisis, lo que claramente indica que improvisa y que no tiene un plan clara y previamente trazado para hacer frente a la crisis.

No obstante, por un lado me alegro y aplaudo la nueva iniciativa del presidente. No porque crea que sea la solución correcta, como explicaré enseguida, sino porque se demuestra así que la ciudadanía tiene poder y que cuando lo usa, incluso tan tímidamente como en esta última semana, se pueden cambiar las decisiones gubernamentales.

Sin embargo, me parece que estando en una situación tan difícil y cuando se le están pidiendo tantos esfuerzos a la población, un presidente no puede ser tan impreciso y confuso. Debe hablar más claro, precisar bien lo que propone y no lanzar globos sondas simplemente para tratar de tranquilizar a su electorado.

Decir que “en su momento” se van a elevar los impuestos a las rentas más altas no dice nada y lo poco que dice es confuso y rechazable.

¿A qué rentas se refiere el presidente?

Si es a las del trabajo su propuesta es rechazable porque la mayor fuente de inequidad de nuestro sistema fiscal y de carencia recaudatoria no viene por ahí. Aunque se aumentara, como quizá hubiera que hacer, la tributación de las rentas más elevadas (por ejemplo a los menos de 10.000 contribuyentes que declaran ingresos superiores a los 600.000 euros anuales), la recaudación adicional sería muy reducida: de 300 a 350 millones de euros.

Lo que de verdad debería corregirse es la tributación de las rentas del capital y particularmente las que proceden de la actividad especulativa en cualquiera de sus dimensiones.

Las fuentes recaudatorias más elevadas, la justicia fiscal a la que hay que aspirar y, por tanto, la verdadera contribución de “los que realmente tienen un volumen importante” de ingresos o riqueza (en palabras de Zapatero) y no de las clases medias a las que alude, son otras:

 

Los ingresos proveniente de los movimientos especulativos contra la deuda española y el euro que entre otras cosas están provocando que la deuda española se encarezca extraordinariamente casi día a día.

Los beneficios de la actividad bancaria.

El patrimonio de las grandes fortunas.

Los sueldos y primas de directivos y deportistas de elite extranjeros que hayan fijado su residencia fiscal en España.

Los patrimonios familiares que “tributan” a través de SICAV.

Las desgravaciones fiscales injustas y que benefician a las rentas más elevadas, como la que se aplican a los fondos de pensiones privados, que suponen un 4% de la recaudación del impuesto sobre la renta.

Y, sobre todo, la lucha contra el fraude fiscal y la economía sumergida que podría proporcionar alrededor de 40.000 millones de euros simplemente haciendo que estuvieran en los niveles de los países de nuestro entorno.


Grosso modo, todo ello podría proporcionar al Estado entre 30 y 40 veces más dinero que la reducción del sueldo de los funcionarios. Y eso, añadido a un recorte de gastos superfluos bien estudiado (gasto militar, subvenciones innecesarias a empresas o a iglesias, cargos políticos innecesarios, racionalización de las administraciones autonómicas, provinciales y municipales, por solo citar algunos), permitiría salir de la crisis con otro modelo productivo, con más eficacia, justicia y bienestar y, sobre todo, salir de verdad de la crisis. Porque lo que conllevan las medidas que hasta ahora ha propuesto el gobierno es simplemente más de lo mismo, es decir, mantener los privilegios que la han provocado. Así lo prueba bien a las claras que hayan sido precisamente los banqueros y la patronal quienes las defiendan y aplaudan.

No podemos contentarnos con las promesas vagas del presidente Zapatero. Hay que exigir justicia fiscal no solo como una aspiración ética elemental de las sociedades libres (que no es poco) sino como la forma más eficaz de luchar contra la crisis. Y eso se puede conseguir si los ciudadanos no nos callamos y reclamamos medidas concretas como las que he apuntado. Todo lo demás es permitir que los que han provocado la crisis consigan que la paguemos los demás.

Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo científico de ATTAC-España.

¿A qué rentas se refiere el presidente? Lo que de verdad debería corregirse es la tributación de las rentas del capital y particularmente las que proceden de la actividad especulativa en cualquiera de sus dimensiones.

Por ENRIQUE TORDESILLAS

Por ENRIQUE TORDESILLAS

Se impone el discurso único

Con todo, lo peor es que la derecha ha ganado la batalla ideológica. Las medidas de ajuste se ven en importantes sectores de la sociedad (desde periodistas y comentaristas políticos, y no solo de derechas, hasta los propios afectados) como necesarias y se aceptan de manera acrítica, como si no hubiese ninguna alternativa. Es la victoria del discurso único.

NUEVATRIBUNA.ES - 19.5.2010

Si alguna vez se nos había olvidado el poder del capital, el ataque especulativo sobre el euro nos ha servido de recordatorio. En febrero se reunieron a cenar en Nueva York representantes de lo más granado de los fondos de inversión de alto riesgo, el motivo era diseñar un plan para ganar mucho dinero depreciando el euro y en muy poco tiempo lo han conseguido. Por el camino han quedado turbulencias políticas, recortes presupuestarios injustos que amenazan con retrasar la recuperación económica, importantes tensiones sociales…Pero todo esto son daños colaterales que no cotizan en bolsa.

Si alguna vez creímos que la crisis podía llevar a los dirigentes de las grandes potencias a limitar el margen de maniobra del capital financiero, ahora vemos el resultado: los diferentes gobiernos aceptan las exigencias de los mercados financieros (los mismos que han originado la crisis) orientados por las agencias de calificación (las mismas que no supieron o no quisieron ver el peligro de la crisis ni el maquillaje de las cuentas griegas) y aceleran el ajuste del déficit público, en la forma y ritmos que demanda el capital, a pesar de las consecuencias.

Si alguna vez soñamos con que Zapatero iba a ser capaz de mantener una política económica diferenciada de la ortodoxia liberal, las medidas tomadas por el Gobierno, un ajuste duro, injusto y de discutible eficacia, han convertido el sueño en pesadilla.

Además, ya puestos y decidido a hacer de la necesidad virtud, todo apunta a que la misma filosofía va a guiar al Gobierno en las mesas de diálogo social. Si los mercados (y los empresarios españoles) exigen desregular el mercado laboral, se desregula: se abarata y facilita el despido, se desarticula la negociación colectiva… Aunque todo esto tenga poco que ver con la creación de empleo, aunque todavía no se haya tomada ninguna medida para reformar un mercado financiero incapaz de conceder los créditos que demandan las pequeñas y medianas empresas, y esto sí que tiene que ver con el empleo.

Es posible que el escenario final sea el de una economía a la que le cueste años recuperarse (no sé quién va a crear empleo en esta situación), un retroceso en los sistemas de protección social y una precarización del mercado de trabajo. Eso sí, cuando llegue la recuperación, los empresarios tendrán mucho más fácil incrementar sus beneficios que ya en estos momentos son sustanciosos en las grandes empresas (a pesar de la crisis y de las caídas en bolsa, las empresas del Ibex-35 hayan incrementado un 25% los ingresos en el primer trimestre de este año).

Lo malo de aceptar chantajes, de alimentar a los tiburones, es que estos son insaciables, que no se van a conformar con estas medidas y seguirán presionando y especulando, desmontando elementos esenciales del Estado del Bienestar, provocando graves tensiones sociales que dificultaran el diálogo y la convivencia.

Con todo, lo peor es que la derecha ha ganado la batalla ideológica. Las medidas de ajuste se ven en importantes sectores de la sociedad (desde periodistas y comentaristas políticos, y no solo de derechas, hasta los propios afectados) como necesarias y se aceptan de manera acrítica, como si no hubiese ninguna alternativa. Es la victoria del discurso único.

Pero las cosas no llegan por que sí. El discurso de los gobiernos socialistas ha contribuido a sacralizar el mercado, a difundir la creencia de que el crecimiento económico era ilimitado, a devaluar, bajando impuesto y defendiendo que bajarlos es de izquierdas, la importancia de los tributos en la construcción del Estado del Bienestar, en la redistribución de la renta. Todo esto sin que haya aparecido una alternativa sólida, creíble, en la izquierda.

También el sindicalismo de clase ha estado condicionado por la euforia de los mercados y ha contribuido a la victoria del discurso único al renunciar a hacer pedagogía, a criticar determinados proyectos de las administraciones y a defender los valores tradicionales de la izquierda. Ahora está en una situación complicada, obligado a presionar al gobierno para que distribuya el coste del ajuste de manera más justa, pero con cierta debilidad, sin suficiente musculatura para enfrentarse a tan importante reto.

La izquierda política y social tiene que reflexionar sobre lo sucedido y sacar conclusiones. La izquierda tiene que definir una política económica realista pero alternativa, no puede ser meramente gestora de lo que hay. Y tiene que ser consciente de que no puede haber políticas de izquierdas si los valores de izquierdas no están arraigados en la sociedad, para lo que es necesaria otra relación con la ciudadanía, otra forma de hacer política.

Enrique Tordesillas es colaborador de El Periódico de Aragón y Radio Zaragoza y miembro del Observatorio de la Fundación 1º de Mayo "Sindicalismo y cambio en el mundo del trabajo".

Por GERMÁN TEMPRANO

Por GERMÁN TEMPRANO

Los puños de Rodiezmo

La obscenidad de conocer día sí y día también los beneficios de miles de millones de euros de bancos y grandes empresas o las pensiones multimillonarias de ejecutivos financieros sólo es equiparable a la indecencia que supone que el desastre económico que ellos generaron se trate de sofocar con las estrecheces de quienes han sido las víctimas de su brutal avaricia.

NUEVATRIBUNA.ES

La caligrafía del socialismo no se ciñe a saberse más allá del estribillo de La Internacional ni a levantar el puño en Rodiezmo para pegar luego la foto en el álbum justo después de las de la boda del primo Enrique. La liturgia acaso sea más cómoda y emotiva para quien considera que uno es lo que es simplemente por decirlo o por aparentarlo. Sólo desde este fanfarronismo ideológico se entiende que un gobierno que se pregona de izquierdas haya acometido un recorte social que hubiera indigestado el té de las cinco a la propia Thatcher.

De nada sirve ese gesto compungido de Zapatero para hacernos partícipes de que él lo siente como el que más. Seguro que mucho más lo lamentan aquellos socialistas de a pie que no tratan de tú a Botín en la intimidad del Palacio de la Moncloa pero que conocen el nombre de todos y cada uno de los pensionistas de su pueblo y les resulta ahora más difícil mirarles a la cara. Y mucho más aún explicarles, a pesar de la doctrina del señor Blanco desde el púlpito de La Noria, cómo es posible que sus ya de por sí escuálidas nóminas se congelan mientras el impuesto que gravaba a quienes más tienen sigue suprimido por orden y decreto de quien hoy pide sacrificios a aquellos que menos tienen.

La obscenidad de conocer día sí y día también los beneficios de miles de millones de euros de bancos y grandes empresas o las pensiones multimillonarias de ejecutivos financieros sólo es equiparable a la indecencia que supone que el desastre económico que ellos generaron se trate de sofocar con las estrecheces de quienes han sido las víctimas de su brutal avaricia.

Ni el aluvión de siglas bajo las que se pretende sepultar este disparate social, llámese FMI o UE o BCE, ni las tesis interesadas de estas eminencias de la economía que cobran por dos horas de conferencia el triple de lo que se paga al mes por esas pensiones de viudedad que aconsejan recortar, alivian en nada esta descomunal falta de vergüenza política y de atributos ideológicos. Está visto que para gobernar hace falta algo más que dos talantes.

Aún así hay quien cree que, por el contrario, este atropello es todo un ejemplo de valentía y audacia. Entre los primeros el ex ministro Solbes para quien es todo un acto de osadía limítrofe con la temeridad que el gobierno de ZP baje el sueldo a un maestro rural en vez de subir los impuestos a los beneficios empresariales. Algo tan revolucionario que, en ese país en el que antes íbamos a comprar albornoces y ahora algunos deberían ir a aprender algo de justicia social, ya se ha hecho con un aumento del dos por ciento para aquellas compañías que rebasen los dos millones de euros de saldo positivo. También en Portugal se subirán de manera progresiva en función de los salarios.

Lo mismo que aquí a los casi 600 ejecutivos de las empresas del Ibex que ganaron el año pasado una media de un millón de euros pese que algunos sumaron a su currículo haber arruinado la vida de los muchos empleados que, a causa de su pésima gestión, dejaron en la calle. Eso ni tocarlo aunque, claro está, se les encarecerá unos centimillos la barra de pan por el aumento del IVA que, pese a lo que se diga, no afecta a todos por igual. Una cosa es que suban con carácter general dos puntos y otra bien distinta que eso melle lo mismo la economía del rentista que del jubilado. Por tanto más impuestos para todos, menos recursos para la mayoría y los mismos privilegios para los de siempre. Lo dicho. Socialismo en estado puro. Aquí y en Rodiezmo.

Germán Temprano es escritor y periodista

Remitido por el compañero Jorge Gonzalez, Srio. General de la SSE de CC.OO. en Felguera-Melt, ayer…

Remitido por el compañero Jorge Gonzalez, Srio. General de la SSE de CC.OO. en Felguera-Melt, ayer…

TALLERES DE DURO FELGUERA, EL PRINCIPIO DEL FIN

 

A principios de los 90 lo intentaron, pero les salio mal, me  refiero al desmantelamiento de los talleres del Grupo Duro Felguera y hoy 20 años después nos encontramos con los mismos protagonistas en un escenario similar.

 

Duro Felguera aprovechando esta crisis va a nuevamente intentar algo que lleva fraguándose mas de dos décadas ,cerrar los talleres que le quedan en Asturias, llevándose por delante mas de 800 puestos de trabajo,y dedicarse por entero a ese negocio del que esta obteniendo grandes beneficios que no es otro que la especulación.

 

Ayer en la junta de accionistas del grupo nuestro presidente Juan Carlos Torres explicaba la buena marcha del negocio internacional y por el contrario la mala situación de los talleres, quisiera explicar nuestro punto de vista desde la Sección Sindical de CCOO de Felguera Melt a tales afirmaciones.

 

El negocio internacional de Duro Felguera se sustenta únicamente en la gestión de obras, Sin tecnología propia y encargando la fabricación de sus componentes otras empresas algunas de ellas situadas incluso en países del tercer mundo esos que ahora nos da por llamar economías emergentes un bonito nombre que no esconde otra cosa que precariedad o casi esclavitud.

 

Mientras tanto en los talleres propios no hay carga de trabajo y se amenaza por parte de la dirección con una restructuración de plantilla aunque bajo nuestro punto de vista lo que va a ocurrir a medio plazo va a ser el cierre de las instalaciones de Asturias.

 

Queremos aprovechar este foro para denunciar públicamente lo que intenta esta empresa y también advertir a la dirección de la misma que ante cualquier agresión por parte del grupo nuestra respuesta será hoy y siempre la misma que obtuvieron en los noventa MOVILIZACION

 

Jorge González García

SECRETARIO GENERAL DE LA SECCION SINDICAL DE CCOO FELGUERA MELT